Mitos sobre psicopatía y narcisismo que pueden hacer más daño que bien

En las redes hay temas que se ponen de moda y que no tienen el más mínimo sustento científico, como, por ejemplo, la dieta de la luna, las curas con café, y ahora, teorías como la del victimismo o la del imán para explicar el abuso psicopático y narcisista. Algunas suenan un poco más académicas como la codependencia o la teoría de la empatía, pero cuando las estudias de cerca y les preguntas a especialistas que trabajan en hospitales y clínicas más que en canales de YouTube te enteras que no son correctas.

Vamos a comenzar por una de las más disparatadas, aunque una de las más efectivas para culpar a los/las sobrevivientes: “atraes lo que vibras”. Según esta idea quienes “vibraron muy bajo” atrajeron el abuso, si “vibras alto” (para esto tienes una serie de podcasts, libros y cursos que puedes comprar) no atraes más que buenas relaciones, coches de alta gama y abundancia de cripto monedas. La realidad nos muestra que muchos psicópatas han hecho fortuna y atrajeron a (lamentablemente) buenas parejas, mientras que personas de bien fueron abusadas por ellos. ¿Tenemos que inferir entonces que las buenas personas “vibran bajo” y psicópatas o narcisistas “vibran alto”? ¿Nos están sugiriendo que una chica violada por su padrastro “atrajo lo que vibraba”? Esta idea que no es más que un pensamiento mágico bastante perverso al que adornan con palabras como “cuántico” sin tener la más mínima idea de lo que es la física cuántica, y que utilizan para engañar. Con esta advertencia, no estamos diciendo que una actitud positiva frente a la vida no abra puertas, ni que ver el vaso medio lleno no ayude, claro que eso es bueno, pero son cosas distintas. No somos imanes que atraen abuso, mejor dejemos los fenómenos magnéticos para las clases de física.

Otra de las teorías desacertadas es la idea de que atraes a psicópatas y narcisistas porque eres empática/o, por lo que deberías aprender a controlar tu empatía. Según estadísticas el 4 % de la humanidad no tiene empatía, o tiene muy poca; el resto tiene empatía en mayor o menor grado, pero la suficiente para vivir en sociedad. Eso nos deja un 96% de la población que entraría dentro de los que “atrae a psicópatas y narcisistas”, es decir, casi cualquiera puede quedar en la mira de una persona abusiva. Pero ser menos empático no es la solución, el mundo necesita MÁS empatía, lo que necesitamos es saber reconocer a estas personas ultra tóxicas socialmente.

La idea de que lo que te une a esa persona es una adicción tampoco es del todo correcta, primero porque se centra solo en las relaciones de pareja, que son solo una fracción en el total de abuso psicopático o narcisista (esta explicación no aplicaría en familiares, amistades, trabajo, organizaciones); y, segundo, si bien el desbalance bioquímico que produce el abuso comparte características con las adicciones, no son lo mismo. Por ejemplo, si tú te haces adicta/o a una sustancia, a los juegos, o a tu teléfono, tienes que controlar eso que te hace mal, generalmente se logra por métodos efectivos como el de los doce pasos, pero en el caso de una relación con psicópatas o narcisistas tienes que, además, procesar el abuso, y los doce pasos son insuficientes. En otras palabras, a través del refuerzo intermitente que las compañías desarrolladoras de software usan para engancharte te hiciste adicta/o a las redes sociales; y sí, el refuerzo intermitente también es utilizado por psicópatas y narcisistas, ese mismo refuerzo intermitente te tiene pendiente de esa relación, pero hasta acá llegaron las coincidencias, porque el teléfono no abusó de ti, no te golpeó, no te traicionó, no te humilló; tienes que aprender a usarlo bien, a mantenerlo a distancia, pero es algo que con los doces pasos puedes lograr; en cambio la persona ultra tóxica te abusó, golpeó, traicionó, erosionó tu auto estima, y tienes que trabajar ese trauma. Los tratamientos para una adicción, cualquiera, pueden servirte al comienzo para ayudarte a mantener el contacto cero, porque trabajan la fuerza de voluntad que es FUNDAMENTAL en el proceso de recuperación, pero luego vas a necesitar otro tipo de aproximación terapéutica para superar el trauma.

Finalmente queremos hablar de la codependencia como explicación del abuso psicopático y narcisista. Esta idea está muy extendida en las redes sociales, pero en la práctica terapéutica científica no se utiliza ya que no tiene respaldo científico. Está de moda, como estuvo de moda la dieta del pomelo para bajar de peso, y es tan inexacta como esta, pero es atractiva porque ofrece una explicación simple, algo así como: eres un/a dependiente emocional de base por lo tanto te enganchaste con una persona con características psicopáticas y narcisistas, tú te tienes que tratar, tú eres parte importante del problema. Vamos a analizar esto. Primero: ningún/a profesional de la salud mental de calidad te etiqueta con un “eres ansiosa” o “eres depresivo”, por el contrario, saben que tú no eres tus síntomas, este problema de salud que tienes es transitorio, por lo que te dirán que “tienes ansiedad” o “estas cursando un cuadro depresivo”. Estos no son juegos del lenguaje o eufemismos, es una realidad que estos desequilibrios neuropsicoemocionales son momentáneos y superables, NO ERES TUS SINTOMAS NI TU ENFERMEDAD. A pesar de que contamos con este ABC de las buenas prácticas terapeutas, todos los días vemos en internet a los/las nuevas gurúes de la “codependencia” que sin ningún problema te aseguran que “eres codependiente” y, lo que es peor: la codependencia no es un término correcto. Estos/as terapeutas y gurúes llaman “codependencia” a lo que en realidad es un “vínculo por trauma” y consideran que, lejos de ser la consecuencia del abuso, esta “dependencia” sería su causa, no distinguir entre causa y consecuencia es algo gravísimo en un profesional. Tú puedes tener traumas anteriores a esta relación abusiva, pudiste haber tenido una infancia muy difícil, pero esa “dependencia” (repetimos, su verdadero nombre es vínculo por trauma) no es una característica inamovible de tu personalidad, es PRODUCTO del abuso y de la reprogramación de tu comportamiento a la manera de los perros de Pavlov, es algo que te adiestraron para que desarrollaras. Está claro que, si tienes un historial de abuso no trabajado, es probable que les haya sido más sencillo manipularte, pero esta “dependencia” es la consecuencia del abuso, no su causa, y se des-aprende con las terapias adecuadas, no es una característica intrínseca de tu ser. ¿Pero por qué insisten en que si tratas “tu codependencia” ya “no atraerás a más psicópatas y narcisistas”? Y, muy sencillo, si te convencen de que tus síntomas en reacción al abuso son parte de ti, te venderán libros, cursos de meditación, charlas por zoom, y sesiones de terapia por el resto de tu vida. Lo que nos lleva al tema de las terapias, que ya hemos tratado en otros artículos del blog, pero vamos a contestar a una pregunta que nos hacen habitualmente:

¿Puede un/a terapeuta alternativo/a o un/a coach tratarme?

No hay nada de malo en que hagas sesiones de coaching o busques terapias alternativas siempre y cuando no reemplacen al asesoramiento profesional de un/a psiquiatra o psicólogo/a ESPECIALISTA en abuso y trauma, no cualquier terapeuta puede lidiar con las consecuencias devastadoras sobre tu psiquis aun cuando sean graduados de la universidad y tengan posgrados en otras áreas de salud mental. La coach María Betancort de “Coaching para el camino” nos dice: “nosotros como coaches estamos preparados para ayudar a nuestros clientes a través de preguntas para que tomen decisiones, pero cuando detectamos que hay temas de salud mental, más aún, temas de abuso o de relaciones con psicópatas y narcisistas, tenemos la obligación profesional de derivar a especialistas. El coach te ayuda a que vos encuentres por ti mismo las respuestas. Es como ir con una linterna alumbrando tu camino.” Está clarísimo, cuando un médico generalista considera que tienes un problema estomacal importante te deriva a un gastroenterólogo, no quiere decir que no sea un buen profesional, por el contrario, conocer nuestros límites es una virtud. Si haces sesiones de coaching o terapias alternativas con gente responsable, no tiene nada de malo, pero no todos lo son, hay quienes dicen ser coaches y ni siquiera hicieron el curso, o acupunturistas que tampoco se entrenaron para ejercer; el problema radica en que, al no estar obligados a tener matrícula, es muy difícil controlar si realmente tienen la preparación en estas áreas alternativas. Cuando empieces una terapia, asegúrate de que cuenten con matrícula habilitante si son psicoterapeutas universitarios, y si son carreras no universitarias, pídeles el título, averigua si la casa de estudios es seria.

Para cerrar, está muy bien que, para que tú puedas apropiarte simbólicamente de lo que te sucedió, recurras a explicaciones que no sean necesariamente las científicas. Pero ten cuidado de que no estés todavía respondiendo al chip que te pusieron en la cabeza, ese que te hizo creer que todo el abuso que sufriste es porque te lo buscaste, y que todo lo malo que sucedía en la relación era tu culpa. En las primeras etapas es común caer en este tipo de explicaciones tan extendidas en internet precisamente porque tu cerebro sigue con el chip.

Es necesario poner límites, siempre, no solo con personas abusivas

Es necesario conocerse, fortalecer nuestros puntos débiles y nutrir nuestros puntos fuertes.

Es necesario ser más empático, no menos; la empatía y la intuición nos ayudan a tomar buenas decisiones si las entrenamos.

Es necesario re aprender a confiar teniendo el conocimiento de estos desórdenes.

Es necesario sanar traumas pasados.

Pero todo esto no va a impedir que las personas abusivas y explotadoras intenten nuevamente aprovecharse de ti, porque viven de la explotación de los demás. Lo más importante es no dejarles entrar en tu vida y para eso tenemos que aprender a reconocer su modo de operar.

Por último, recuerda: LA CAUSA DEL ABUSO NO ERES NI FUISTE TÚ. LA CAUSA DEL ABUSO ES LA PERSONA QUE DECIDIÓ ABUSAR DE TI, PARASITARTE, ROBARTE TODO LO BUENO Y DEJARTE, DIFAMÁNDOTE PARA QUE NO PUEDAS DENUNCIARLE. CUANDO YA NO TENÍA NADA MÁS QUE SACAR DE TI.

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Un ex o colega podría estar espiándote sin que te des cuenta. Defiéndete.

Es muy común que algún ex con perfil psicópata o narcisista te esté espiando o acosando en las redes, en especial si tú lo dejaste, no solo eso, si tu ex sabe algo de informática, tú puedes no tener noticias de su vida pero te puede estar rastreando en forma remota. También es bastante habitual que las empresas, a pesar de que no todas las legislaciones lo permitan, utilicen programas que tienen acceso a tu celular y ordenador privados porque los utilizas con las cuentas de la empresa, y si el problema con el/la psicópata o narcisista lo tuviste en el trabajo, es probable que te estén monitoreando. Acá tienes información básica para defenderte. Comencemos por identificar el acoso cibernético entre personas adultas, el grooming a niños y adolescentes, por su complejidad, quedará para una nota futura.

Acoso cibernético básico

• Crea perfiles falsos en las redes con los que te pide amistad. Estos perfiles no tienen foto y si la tienen es un avatar, no hay amigos o publicaciones. Bloquea.
• Duplica perfiles de tus amigos y te pide amistad. Esto lo hacen bajando fotos de tus amistades y creando un perfil idéntico. Rechaza su invitación, alerta a tu amigo y si realmente no es un nuevo perfil de tu contacto denuncien en la plataforma correspondiente.
• Te escribe desde cuentas de corroe nuevas o de nuevos número de teléfono. No abras los correos, ni los adjuntos, ni los videos, pueden traer malware espía. Lo que nos lleva a ataques de elite.


Acoso cibernético sofisticado


Si tu teléfono, tableta o portátil consumen mucha más batería o datos que de costumbre, y además, procesan y ejecutan lentamente, o tienes fallas recurrentes en el antivirus, puede que tengas un malware espía, un programa que puede saber dónde estás, ver tus fotos y videos, acceder a tus contraseñas y leer tus mensajes entre otras cosas. Tú pensarás que esto es demasiado difícil de hacer, que solo lo usan las grandes empresas y los gobiernos. Pues no, es muy sencillo, algunas de las maneras en que pueden instalar ese software malicioso en tu ordenador o móvil son:


En forma manual:
• si dejaste tu dispositivo sin bloqueo de pantalla o contraseña y te ausentaste dos minutos pudo haberlo bajado con extrema rapidez, estos programas se consiguen en la web.

En forma remota
• Te compartieron una aplicación o software que parece legal y lo descargaste
• Abriste un enlace de un correo electrónico
• Te enviaron un video de gatitos y lo abriste
En cualquiera de estos casos no vas a recibir ninguna alerta de que se descargó ese malware, y sin que te des cuenta, esa persona está accediendo a todo lo que haces en el teléfono.


¿Qué hacer si sospechas que puedes tener un programa espía en tu teléfono u ordenador?


Lo mejor sería que consultes a un especialista o uses un programa de detección y eliminación de spyware. En los dispositivos que usan Windows a veces se pueden identificar estos programas a través del administrador de tareas, pero esos archivos suelen venir bien camuflados. Algo similar ocurre en Apple. Además, aun cuando logres identificar y desinstalar este programa, muchos malware tienen una capacidad de reinstalarse cada vez que te conectas a internet. Es por eso que te recomendamos consultar con especialistas.

Recursos legales para frenar el acecho y el acoso


Si solo intentó contactarte un par de veces con un nuevo perfil en las redes, lo mejor es que sigas con el contacto cero sin iniciar acciones legales preventivas, sería perder el tiempo. Por el contrario, si desde perfiles falsos o reales te calumnia, no cesa en querer contactarse contigo a través de todas las redes, llaman a tu teléfono desde números desconocidos, o un especialista encuentra programas espía, junta toda esta evidencia y denuncia en una fiscalía porque es una muy mala señal, esto va a seguir en aumento. En varios países hay ordenes de restricción cibernética, eso sería una primera medida. Asimismo, si te calumnia o si usa las fotos que te robó en tu contra, no dudes en iniciar acciones penales contra esa persona, puedes recurrir a servicios gratuitos en la mayoría de los países de Iberoamérica.

Finalmente, no descartes pedir una restauración de fábrica del dispositivo si todavía sospechas que pudieron quedar restos de programas maliciosos, o cambiar de dispositivo, número de teléfono y de cuentas de correo. A partir de este nuevo comienzo, recuerda proteger los dispositivos con contraseñas, no usar tus cuentas personales en dispositivos del trabajo y viceversa, no abrir correos desconocidos, no bajar software que no sea de un lugar seguro, y no mirar videos de mascotas o bebes, por más bonitos que sean, enviados por contactos a los que no conoces demasiado.


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Crecimiento postraumático luego de una relación abusiva

Ya hemos escrito sobre el estrés postraumático en otros artículos de este blog, ya sabes, esa herida física y mental que los sobrevivientes de todo tipo de eventos traumático (guerras, accidentes, infancias abusivas, relaciones con psicópatas o narcisistas, violación, etc.) experimentan como consecuencia de esa experiencia vivida. También hemos hablado sobre las terapias existentes para superarlo. Hoy queremos presentarte ciertas investigaciones que complementan a las del estrés postraumático y que apuntan a la posibilidad de un crecimiento postraumático. ¿Te parece extraño que algo bueno pueda salir de una experiencia tan horrible? Te entendemos, al comienzo es difícil creer eso, pero es posible, ¿acaso no consideras que esta experiencia fue devastadora, pero fundacional por igual? ¿No sientes que luego de superar los peores momentos te encontraste con la mejor versión de ti? Veamos entonces de qué se trata esta teoría

El crecimiento postraumático (CPT) es una teoría que explica transformaciones positivas después de un trauma y que puede experimentarse dentro de un proceso de estrés postraumático, ambos fenómenos no son mutuamente excluyentes. Esta teoría fue desarrollada por los psicólogos Richard Tedeschi, PhD, y Lawrence Calhoun, PhD, a mediados de la década de 1990, y sostiene que las personas que sufren debido a situaciones traumáticas a menudo logran un crecimiento asombroso.

“Las personas desarrollan nuevos conocimientos sobre sí mismas, el mundo en el que viven, cómo relacionarse con otras personas, el tipo de futuro que podrían tener y una mejor comprensión de cómo vivir la vida”, dice Tedeschi.

¿Cómo pueden los profesionales de la salud utilizar la teoría de la CPT para ayudar a los pacientes? He aquí un vistazo a los desarrollos en el campo.

“A veces se considera al Crecimiento Post traumático como sinónimo de resiliencia porque volverse más resiliente como resultado de la lucha con el trauma puede ser un ejemplo del CPT, pero el CPT es un fenómeno distinto al de resiliencia”, dice Kanako Taku, PhD, profesor de psicología en la Universidad de Oakland, quien investigó el crecimiento postraumático y también lo experimentó como sobreviviente del terremoto de Kobe de 1995 en Japón.

“La resiliencia es el atributo personal o la capacidad de recuperarse”, dice Taku. El crecimiento postraumático, por otro lado, se refiere a lo que puede suceder cuando alguien que no necesariamente sea una persona naturalmente resiliente experimenta un evento traumático que desafía sus creencias fundamentales, soporta sufrimiento psicológico y emocional (incluso una condición mental como el trastorno de estrés postraumático) y luego finalmente, entre todo ese dolor, encuentra un sentido de crecimiento personal. Es un proceso que “requiere mucho tiempo, energía y trabajo”, dice Taku.

Para evaluar si alguien ha logrado un crecimiento después de un trauma y en qué medida, los psicólogos utilizan una variedad de escalas. Una fue desarrollada por Tedeschi y Calhoun, y se la conoce como Inventario de crecimiento postraumático (Journal of Traumatic Stress, 1996). Esta escala busca respuestas positivas en cinco áreas:

• Apreciación de la vida.

• Relaciones con los demás.

• Nuevas posibilidades en la vida.

• Fuerza personal.

• Cambio espiritual o de paradigma

¿Todas las personas que se recuperan de un trauma experimentan crecimiento postraumático?

Tedeschi prefiere no ponerle un número estricto. “Todo depende del trauma, las circunstancias, el momento de la medición y de cómo se define el crecimiento utilizando la escala, observando la puntuación total y los factores o los elementos individuales”, dice. Sin embargo, estima que alrededor de la mitad a dos tercios de las personas que sufrieron experiencias traumáticas muestran crecimiento postraumático.

El crecimiento postraumático ocurre con más asiduidad en personas que exhiben mayor apertura a nuevas experiencias. Esto sucede, según Tedeschi, porque las personas que son más abiertas tienen más probabilidades de reconsiderar sus sistemas de creencias. También es más común en personas que buscan conectar con los demás y hablar de su experiencia.

La teoría puesta en práctica

¿Es posible preparar a la gente para desarrollar crecimiento postraumático, allanar el camino en caso de que ocurra una tragedia o un trauma? Sí, dice Tedeschi, señalando que los psicólogos pueden “permitir que las personas comprendan que esto puede ser una posibilidad para ellos mismos” y asegurándoles que es un “proceso bastante normal”. La validación de que no están enloqueciendo cuando experimentan flashbacks, sobre reactividad e hipervigilancia es fundamental para posibilitar el crecimiento postraumático

No obstante, La Licenciada Hayward es más cauta, advierte que los terapeutas no deben “saltar directamente a la posibilidad de crecimiento”, lo que, según ella, puede “a menudo interpretarse como una minimización del sufrimiento o de la pérdida”.

Hayward, que trabaja con veteranos en el Long Beach Medical Center en California, conoce ese crecimiento de primera mano: quedó paralizada en un accidente automovilístico cuando tenía 16 años, lo que puso fin a una promisoria carrera deportiva competitiva. Ella superó ese trauma con la ayuda de familiares y amigos que la apoyaron, pasó a estudiar psicología social en Harvard y ha viajado a más de 42 países, a menudo en misiones humanitarias brindando asesoramiento y otro tipo de apoyo a las víctimas de trauma. Hoy, no duda en atribuir al accidente el aumento exponencial de la fuerza de su carácter al obligarla a superar desafíos. También aprecia enormemente la vida, las relaciones con los demás y los pequeños gestos cotidianos. Sin embargo, Hayward tiene cuidado de no predicar el potencial positivo a sus pacientes antes de que estén listos. En cambio, espera a que expresen “alguna reacción positiva al evento” para comenzar a trabajar.

Todavía los especialistas que se dedican a trabajar sobre el crecimiento postraumático son pocos, pero tienes muchos especialistas que desde terapias específicas para trauma pueden llegar a alentar ese crecimiento. Asimismo, te recomendamos un libro que lamentablemente todavía no está en español, pero que es un tipo de terapia muy innovadora y efectiva para la recuperación del trauma y la búsqueda del crecimiento postraumático: “Recovering from Trauma using Compassion Focused Therapy” de la Licenciada Deborah Lee, discípula del Doctor y Profesor Paul Gilbert quien desarrollo una terapia cognitiva basada en la compasión que ha probado ser muy efectiva no solo para trauma sino para baja autoestima, ansiedad y depresión.

Hace unas semanas preguntábamos en Facebook cuáles eran los cambios que habías experimentados. Muchas respuestas nos decían que, a pesar de todo el dolor, la desconfianza, la traición, habían aprendido mucho de la vida, de los seres humanos, y habían desarrollado más empatía, más confianza en sí y mayor felicidad.

El crecimiento postraumático es una realidad que debe seguir siendo explorada.

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Recupera tu voz y tu vida con estos ejercicios

 

 

¿Sientes que tu voz se volvió inaudible? ¿Te parece que el guion de tu vida lo escribieron otros por ti? ¿No recuerdas en dónde quedaste cuando te cruzaste con esa persona abusiva? Estas sensaciones son comunes cuando nos hacemos conscientes del abuso que sufrimos. Este abuso fue adrede, su objetivo era moldearte, erosionarte y silenciarte. En el trabajo pasaste a ser un paria luego del acoso y la difamación; tu padre o madre psicópata te inventó una realidad paralela introduciéndote palabras y creencias que eligió para ti sobre ti; tu pareja boicoteó cada cosa que quisiste hacer hasta que perdiste la confianza en tus capacidades. Es fundamental, entonces, recuperar tu voz y reescribir tu vida a tu gusto, tienes la soberanía absoluta sobre ella.

En su libro “Trauma y recuperación” Judith Herman psicóloga que trata a víctimas de abuso sexual, violencia intrafamiliar y maltrato psicopático, brinda muchas herramientas para superar situaciones traumáticas. De todas esas herramientas queremos enfocarnos hoy en la recuperación de nuestra voz y la narración de nuestra vida. Suponemos que tú ya tienes alguna especie de diario en la que escribes lo que vas sintiendo espontáneamente, es decir, sin censurarte, aunque sea rabia o vergüenza, esas emociones necesitan liberarse en tus escritos (o ilustraciones), este tipo de diario es muy liberador. Asimismo, ya te hemos mencionado lo útil que es hacer una lista con los peores momentos de la relación y todas las características abusivas de esa persona para cuando te encuentres con disonancia cognitiva – recuerda que la disonancia cognitiva va y viene, es común que tengas rebrotes aún después de algunos años. Pero lo que hoy te queremos recomendar es que lleves un cuaderno o libreta tratando de rastrear qué querías hacer cuando conociste a esa persona, cuáles eran tus proyectos, cómo te sentías, qué comías, qué actividades hacías, con quiénes te relacionabas, en otras palabras, quién eras. Si estuviste en una relación romántica es probable que todo eso haya quedado en el olvido mientras tratabas de adaptarte a las crecientes demandas de esa persona abusiva. Esto no quiere decir que estas cosas que hacías o querías necesariamente te sigan atrayendo, pero tienes que rescatarlas para encontrar el camino interrumpido; luego tú verás si quieres seguir por allí o quieres tomar un nuevo rumbo. Lo importante es encontrar ese punto en el que te extraviaste -porque lo que un/a psicópata o narcisista trata de lograr es que te pierdas, – para volver a andar. Lo mismo aplica para casos de acoso laborar. En este caso, es probable que, fruto del dolor que experimentaste en esa empresa, ya no sepas qué querías hacer con tu carrera, la lucha por defenderte de tanta agresión te desgastó, es probable también que hayas perdido tu trabajo. Retomar el hilo de tu carrera y tus estudios te servirá para analizar qué quieres hacer a futuro.

Suponemos que las hijas e hijos de psicópatas y narcisistas se estarán preguntando: ¿Cómo recupero mi voz y mi narrativa si crecí bajo la voz y la narrativa de mi progenitor/a abusivo/a? Es claro que aquí tenemos que bucear en las profundidades de tu ser para encontrar esa voz sofocada. Los apuntes también te servirán mucho. Comienza por identificar cosas en las que te refugiabas cuando no entendías lo que pasaba en tu familia, cuando sentías humillación, cuando la manipulación era intolerable. ¿Qué hacías en esos momentos? ¿Te refugiabas en un libro o una serie? ¿Cómo eran los personajes? ¿Qué atributos de estos personajes te atraen? ¿Cómo puedes cultivarlos en ti? O tal vez recurrías a un amigo imaginario o a un familiar que te traía paz, hazte las mismas preguntas sobre ellos. Además de esto, explora qué cosas te gustaban y no pudiste hacer porque no te lo permitieron. ¿Querías patinar? ¿Hacer ballet? ¿Jugar al ajedrez? No importa la edad que tengas, hazlo ya. Esto no quiere decir que estas actividades representen tu vocación, pero sí son el hilo del que debes tirar para conocer lo que realmente deseas para tu vida. Por ejemplo, tal vez querías patinar sobre hielo cuando tenías 10 años, pero ahora descubres, luego de practicarlo, que lo que te gusta de la actividad es estar al aire libre y decides comenzar a hacer montañismo. Lo importante es que rescates esos primeros deseos para identificar los siguientes.

Finalmente, la Dra. Judith Herman recomienda hacer este tipo de ejercicios, como también cualquier terapía, sin forzar tus tiempos. Si todavía descubres que la ansiedad que te genera escribir o revisar ciertas cosas de tu vida es superior a la ansiedad moderada que indagar en nuestro interior produce, espera un poco. Sigue tu ritmo.

Esperamos que pronto nos comentes que ya no quedan resabios de esa persona que te decía qué sentir, qué pensar, cómo actuar. Nos gustaría mucho saber que ya recuperaste la soberanía sobre tu vida.

ShivaShakti 2020

¿Cómo desenmascarar a psicópatas y narcisistas?

Mi publicación (8)

¿Cómo puede ser que nadie vea detrás de la máscara que llevan?

Esta es la pregunta del millón, una pregunta que todos los sobrevivientes nos hacemos porque no podemos creer que muy pocos vean el monstruo que hay detrás de esa fachada, y lo que es peor que sigan abusando como si nada. ¿Cómo hacen para que sus pantallas no tengan fisuras?

En general las tienen, el problema radica en que cuando alguien las detecta se convence de que se está equivocando porque todo el mundo admira a esa persona, es decir, cede al pensamiento de grupo, ni siquiera menciona sus reparos, porque tiene temor a ser marginado. No obstante, si lo hiciese, es probable que otros también se abran y confíen sus dudas. Pero el miedo puede más, y es así es como el silencio perpetúa esa imagen maravillosa que se inventaron.

¿Cómo construyen una máscara social tan efectiva?

Primero que nada, la mentira y el camaleonismo. Siempre le dicen a cada persona lo que quiere oír. ¿A ti te gusta el jazz? Te dirá que ama a Miles Davis; ¿su jefe detesta el arte impresionista?, le dirá que Monet está sobrevaluado; ¿su vecino es anarquista?, sacará a relucir alguna frase de Proudhon. Así, dándole a cada uno lo que prefiere, y agregándole a esto su locuacidad y su facilidad para mentir, tenemos el combo perfecto para moverse entre personas de su entorno. Pero algunos van por más, quieren llegar a ser figuras públicas, y pisarán a quien sea para lograrlo, pero para comprar silencios cuando la máscara se les corra -porque siempre se les corre, -se enrolarán en causas que les importa un pimiento para ganar respeto y visibilidad. Es así como encontrarás psicópatas defendiendo el vegetarianismo, encabezando marchas por los derechos de género, o donando dinero a hogares de ancianos. No, no lo hacen porque están convencidos, abrazarán cualquier causa que sea tenida en alta estima social para sacar réditos de eso. Todos los días escuchamos a gente que nos dice: “¿cómo puedes decir que él es un abusador si lucha por los derechos de género a al par de nuestras hermanas? Seguramente, esas chicas deben de estar inventando una causa para desacreditarlo” o también: “esa actriz no puede ser tan maltratadora y despiadada con sus colegas como dicen, no come carne y no usa cuero”. El público no puede pensar que ese personaje público pueda ser sólo eso, un personaje hecho a medida. El caso más terrible y emblemático de fachada infranqueable fue Jimmy Savile en el Reino Unido.

Jimmy Savile fue un presentador y DJ que condujo por décadas uno de los programas con más audiencia del Reino Unido. Todos sus fans querían una foto con él, fue condecorado por la Reina y recibió premios de todo tipo. Donaba cientos de miles de libras a hospitales y hogares de niños; los visitaba, se involucraba con ellos, les regalaba juguetes. Sin embargo, muchos niños y jóvenes comenzaron a denunciar que habían sido abusados cuando quedaron a solas con Jimmy. Nadie les prestó atención, alegaron que estas personas estarían tratando de extorsionar al presentador, al punto de que la BBC desestimó los rumores. A fines de los 70, en medio de crecientes evidencias, el líder de la banda Sex Pistols, Johnny Rotten, denunció públicamente a Savile en televisión. Recibió todo tipo de amenazas y repudio, la opinión pública consideraba que su aspecto punk y sus letras contestatarias lo hacían poco creíble, quien seguramente mentía era ese músico de aspecto desprolijo, por el contrario, Jimmy Savile tendría que ser la víctima, un señor decente y generoso que estaba siendo difamado. Los años pasaron y Savile murió. Tras su muerte, más de 1000 personas lo denunciaron por abuso sexual, los abusos se habían dado tras bambalinas en la BBC, en los hospitales, en los hogares, Savile había abusado de niñas y niños de todas las edades durante 50 años. ¡Fue una tremenda bofetada general! Se le retiraron todos los honores y condecoraciones, el público finalmente tuvo que admitir que las acusaciones habían sido ciertas, pero ya era tarde: Savile hizo lo que quiso durante toda su vida sin freno, se burló de todos y dejó miles de víctimas sin justicia.

¿Se los puede desenmascarar?

Sí, si no nos callamos, si nos atrevemos a hablar, podremos desenmascararlos. Psicópatas y narcisistas siempre dejan rastros de su accionar, se pisan en sus mentiras, tenemos eso a nuestro favor. Pero el silencio los favorece; como ves, Savile tuvo muchos cómplices que hicieron oídos sordos, y una sociedad que no conocía la existencia de este tipo de desórdenes de personalidad. Nos dirás que todavía hoy la sociedad no conoce sobre este tema. Es cierto, tenemos un camino largo por recorrer, pero la problemática del abuso psicopático y narcisista ya está mucho más instalada en los medios que hace diez años y va a seguir creciendo. Está en nosotros seguir divulgando.

Asimismo, es importante que, desde lo personal, documentemos cada cosa fuera de lugar o sospechosa de quien te genere desconfianza, sea tu colega, pareja o familiar. Guarda sus audios, correos y mensajes; no esperes a que las cosas pasen a mayores, habla con otras personas que puedan estar sintiendo lo mismo, es probable que ellas también tengan dudas. Y si estamos en la otra vereda, si somos nosotros quienes recibimos inquietudes o denuncias contra alguien que conocemos, no descartemos una investigación ni la obstaculicemos. Mantengámonos informados sobre los organismos oficiales, las fiscalías, los juzgados y las ONGs que ayudan a las víctimas de violencia doméstica, empresarial, familiar y escolar, divulguemos, trabajemos como voluntarios, en resumen, no nos quedemos con los brazos cruzados a esperar que las cosas cambien por si solas. Las máscaras, aún las mejores, no duran mucho tiempo si hay personas con los ojos abiertos y dispuestas a colaborar con la verdad.

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La invalidación como arma de destrucción

Mi publicación (7)

¿Qué es la invalidación?

La invalidación es el comportamiento por el cual una persona te hace sentir, con palabras, gestos o actitudes que tus sentimientos o tus creencias son invalidas.

¿Estos significa que si alguien te dice que algo insensible o desagradable es siempre abuso?

No necesariamente. Muchas veces las personas que no comprenden nuestra situación o desconocen sobre una problemática pueden invalidarnos y hacernos sentir mal, pero sin la intención de dañar, además suelen ser hechos aislados. Por ejemplo, es muy común que quienes no tienen hijos a veces critiquen una decisión sobre crianza sin haber estado nunca en esa situación, luego, cuando tienen hijos se dan cuenta que pudieron haber sido un poco duros. Esto es molesto, puede incluso ser triste, pero no necesariamente constituye abuso. Tampoco es abuso cuando alguien que te quiere bien, que siempre te ayuda y alienta, te llama la atención sobre un comportamiento tuyo equivocado. Cuando lo haga, tratará de decirte lo que piensa con tacto y sin que te sientas mal.

¿Cuándo la invalidación se convierte en abuso?

La invalidación se convierte en abusiva cuando una persona sistemáticamente niega, minimiza o denigra tus sentimientos, tus pensamientos y tus creencias, en otras palabras, anula tu ser. En el caso de psicópatas y narcisistas la invalidación es el arma más potente para negarte como persona con derechos, para humillarte, para destrozarte la autoestima, para erosionar tu identidad, con el fin último de reducirte a cenizas, un proceso altamente abusivo, violento y doloroso que ocurre de forma solapada; los golpes físicos dejan huellas que cualquiera puede ver, los golpes a través de la invalidación constante son más difíciles de detectar.

¿La invalidación es algo distinto a otras formas de maltrato como la luz de gas, la proyección de culpa, el abuso verbal o el tratamiento de silencio?

La invalidación se hace a través de todas estas técnicas de abuso (utilizamos la palabra “técnica” porque para psicópatas y narcisistas estas conductas abusivas son estrategias deliberadas para abusar DE MANERA CONSCIENTE, ELIGEN QUÉ HACER PARA QUE TE DUELA Y TE HUMILLE MÁS). La invalidación se nutre de comentarios aparentemente inofensivos, de la luz de gas, de revoleo de ojos, de silencios agresivos, de supuestas “bromas”, de insultos dichos “con cariño”, etc.

¿Cuál es el objetivo de la invalidación para psicópatas y narcisistas?

El objetivo último de la invalidación es que creas que tú no vales nada, que no eres nadie, que no puedes esperar nada mejor de la vida que tener a esa persona abusiva a tu lado, que sufras, que te hundas. Les da placer controlar, destruir; sienten que tienen el poder cuando controlan a los demás a su antojo.

¿Qué ejemplos podemos dar de invalidación?

Es una lista extensísima, pero aquí tienes varios ejemplos que constituyen invalidación:

COMENTARIOS

  • Realmente exageras, no es para tanto, siempre lloriqueando
  • Dices cosas muy tontas, déjame ayudarte, por suerte me tienes a tu lado
  • Mira cómo los demás están elegantes, siempre me haces pasar vergüenza
  • Si tus amigos realmente te quisieran no te tratarían de alejar de mí. Te envidian.
  • No opines si no sabes, no estás a la altura de esa gente, mejor calla para no hacer papelones.
  • Eso no pasó, mientes.
  • Eres mala/o porque no piensas en mis sentimientos.
  • Buda/Jesús/Yahvé reprobaría lo que haces (esto es muy común en gente que saca de contexto frases de cualquier libro sagrado, lo manipula y lo usa en tu contra sabiendo que tú eres creyente).
  • Me extraña de una persona cómo tú, tan inteligente (el falso halago previo al golpe) crea en esas supersticiones.
  • Tratarte de cargosa/o cuando quieres una caricia o un beso.
  • ¿Quién te crees que eres? Nadie te va a querer excepto yo.

ACTITUDES Y GESTOS

  • Revolea los ojos, en especial delante de los demás, cuando comentas algo.
  • Se ríe de lo que dices, luego te dice que no tienes sentidos del humor cuando le pides que deje de burlarse.
  • Si lloras se tapa los oídos.
  • No te habla por días.
  • Si están en el coche, acelera al máximo cuando le comentas algo que no le gusta
  • Te saca la mano cuando le acaricias.
  • Regala tus cosas sin preguntarte porque estaban en su espacio
  • Te desprecia la comida que le preparaste o pone cara de disgusto cuando le entregas un trabajo (esto último es especialmente común en el trabajo o en el ámbito académico.9

¿Cómo se puede terminar con la invalidación?

Si la invalidación proviene de alguien que lo hace simplemente por desconocimiento es sólo cuestión de conversar, de aprender nuevas formas de relacionarse; pero si aun cuando ambas partes lo intentan, no sucediera, es mejor que pases menos tiempo con esa persona, aunque no lo haga adrede. Por el contrario, si la invalidación es constante y tú sientes que esa persona te está manipulando o hiriendo a propósito, si sospechas que pudiera tener un desorden de personalidad como el narcisismo o la psicopatía, lo único que hay por hacer es alejarte de forma completa, aplicar el contacto cero (o mínimo si tienen hijos en común) y comenzar un camino de recuperación de tu identidad, de tu sentido de la realidad y de tu autoestima.

NO TRATES DE MEJORAR LA SITUACIÓN. NO CAMBIAN, NO HAY DIÁLOGO POSIBLE, NO HAY TERAPIA POSIBLE, NO VAS A PODER SOSTENER ESE ATAQUE ENCUBIERTO CONSTANTE SIN QUE SUFRAS DAÑOS EN TU CUERPO, EN TU MENTE Y EN TU ALMA.

Shiva Shakti 2020

 

Su comportamiento calcado ayuda a detectarlos

Mi publicación (3)

Les compartimos un mensaje que nos hizo llegar una lectora, quien nos cuenta la doble epifanía que tuvo gracias a encontrar información en internet.

“El hijo de mi madrina, mi amigo desde la cuna, siempre tuvo conductas extrañas. Desde niño le interesaba todo lo escabroso, pero no le dimos importancia, ya que hay mucha gente normal, de buenos sentimientos que se interesa por la cultura gore. Fuimos creciendo y, ya de adolescentes, tenía actitudes con los animales que me llamaban la atención, parecía disfrutar cuando alguien hablaba de maltrato animal y siempre molestaba a mis gatos. Cuando yo lo increpaba por lo que le hacía a mis gatos me decía que estaba imaginando. También sabía que ocultaba cosas, me habían llegado rumores, pero nuevamente pensé que sería transitorio, que todos los adolescentes se desmadraban en algún momento, ya se le iba a pasar. Mi madrina era generosa, dulce, educada, me consta que crio a mi amigo (mi ex amigo ahora) dándole amor y buenos ejemplos. Cuando me casé y fui madre, varias veces noté que tenía comentarios despreciativos para con mi bebé, es más, una vez la tomó sin mi permiso y la llevó al balcón que, en ese momento, no tenía protección. Se la arranqué de los brazos, estaba muy asustada, él se rio y me acusó de tomarme todo a la tremenda. Eso fue un quiebre, por fortuna, mi amigo se fue a probar suerte a otro país. Para mí fue un alivio, para mi madrina, el comienzo de una gran tristeza de la que nunca se recuperó.

Mi amigo no la visitó más que una vez en 10 años y solo regresó por segunda vez cuando mi madrina estaba en su lecho de muerte. Durante el velatorio era notorio que mi amigo trataba de fingir tristeza, pero no le salía. En ese momento, tanto mi hermana, mi madre y yo, supusimos que se comportaba tan egoístamente producto de que estaba rodeado de mala gente y de su consumo de drogas.

Tiempo después, luego de que mi amigo volviera a partir, tuve una relación corta con un hombre que al comienzo era maravilloso, parecía, ya saben, pero terminó siendo un psicópata integrado. Tardé unos seis meses en darme cuenta, encontré información en la red que me salvó la vida. Mientras leía no podía salir de mi asombro, y fue un asombro por dos, porque no solo me di cuenta de que mi pareja era un psicópata, sino que mi amigo de la infancia también lo era. ¡Todas las piezas encajaban! Le conté a mi hermana y a mi mamá. Si bien fueron comprensivas, me insistían en que estaba llevando las cosas demasiado lejos. No me importó, con mucho dolor y angustia, rompí con mi pareja. También hice algo muy estúpido con respecto a mi amigo, pero no sé si me arrepiento: le escribí diciendo que ya sabía lo que estaba mal con él, que no le había importado nada de su madre y que sólo había regresado a mi país para arreglar la disposición de bienes de su madre, que estaba viviendo como un parásito del esfuerzo de toda una vida de su madre y de sus abuelos, que no tenía empatía y que era un psicópata. La respuesta que tuve fue un: “¿te sientes bien?”, seguida de un Emoji con carita sonriente. Después de eso lo bloqueé en todas las redes.

Con el tiempo, mi madre y mi hermana fueron entendiendo, ellas siguieron en contacto con mi amigo y fueron testigos de su mal comportamiento con otras personas, incluida su primera mujer. Ahora ya no me dicen que veo psicópatas en todos lados, saben que si detecto alguno o alguna, a la larga muestran la hilacha. Una mujer trató de estafar a mi hermana, le advertí lo que yo veía, por suerte, no se embarcó en ese negocio que arruinó a muchas otras personas. Creo que es importante prestar atención a nuestra intuición. Es cierto que en los primeros meses desconfiamos de todos, que estamos demasiado mal como para ver con claridad, en esos momentos conviene no apresurarse a juzgar, pero con el tiempo, el dolor se calma y podemos detectar a estas personas nefastas con mucha precisión. Realmente creo que cuando conoces a uno o una, conoces a todos. Cuando nos duele el estómago, cuando escuchamos una voz de alerta en nuestro interior, cuando algo nos da escalofríos, es mejor observar con cuidado y poner límites.

Fernanda”

La vinculación por trauma y la perdurabilidad del abuso

Mi publicación (2)

La vinculación es un proceso biológico, psicológico y emocional que hace que las relaciones entre las personas prosperen. Esto es bueno si las personas no son dañinas. Cuando una madre amamanta, cuando las personas se enamoran, liberamos oxitocina que es la hormona del vínculo y del buen apego. A diferencia del amor, la confianza o la atracción, el vínculo no es algo que se pierde. Es acumulativo, porque el vínculo crece con el paso del tiempo juntos, vivir juntos, comer juntos, hacer el amor juntos, tener hijos juntos y estar juntos durante el dolor o la dificultad. Los malos tiempos vinculan a las personas con tanta fuerza como los buenos, quizás más. Pero esta vinculación necesaria para la vida en sociedad, se vuelve peligrosa cuando nos relacionamos con personas abusivas, en especial con psicópatas o narcisistas, porque el vínculo creado tapa el abuso, es más, el vínculo es el abuso mismo. Este tipo de vinculación se la conoce como “vínculo por trauma”

El término “vinculo por trauma” fue desarrollado por Patrick Carnes, y describe el mal uso del miedo, las emociones, los sentimientos sexuales y la fisiología para enredar a otra persona. Esto no ocurre solamente en las relaciones románticas sino en las familias, en los grupos de amigos y laborales. Muchas personas tóxicas utilizan las emociones extremas, los ciclos de cercanía y lejanía, el bombardeo amoroso y el castigo para crear este vinculo traumático. Las personas psicópatas y narcisistas secretan niveles muy bajos de oxitocina por lo que no logran crear vínculos verdaderos y sanos con nadie. Su vida gira en torno al control de otras personas a través de la instauración de un vínculo traumático fisiológico. Esto lo logran subiendo los niveles de cortisol y adrenalina de sus víctimas (moléculas del estrés) a través de distintas técnicas de abuso encubierto de las cuales tienes bastante material en este blog, para luego, hacer que la dopamina y la serotonina (moléculas del bienestar) suban, a través de muestras de cariño fingido. Es decir, estas personas tóxicas te arruinan para luego levantarte en un ciclo eterno de abuso, en el que la víctima, sin entender lo que le sucede, puede desear recibir consuelo de la misma persona que abusa de ellos. Esto es terriblemente penoso en el caso de hijos de psicópatas y narcisistas.

Crecer en un hogar abusivo hace que las situaciones abusivas posteriores tengan más poder de retención en la relación, porque esto se convirtió en rutina y normalidad. Esto no quiere decir que sólo las personas que crecieron en hogares tóxicos son presa de estas personalidades siniestras, toda persona puede caer en un vínculo por trauma si no conoce los mecanismos por los que psicópatas y narcisistas juegan con los cerebros de la gente; pero sí puede hacer que las personas se queden más tiempo en este tipo de relación. Los niños no tienen las herramientas para detectar el abuso, por lo que crecen sabiendo que algo está mal, pero en vez de ver el problema en el afuera, piensan que ellos son el problema, aún de adultos. Quienes juzgan a alguien que le cuesta identificar que están en una relación abusiva no solo no entienden la magnitud del problema, sino que están actuando de co abusadores al responsabilizar a la víctima por la lentitud en reaccionar al abuso.

¿Cómo rompes el ciclo? Primero que nada, debes alejarte de esas personas y aplicar contacto cero o mínimo. Luego, entiende que por unos meses vas a tener desequilibrios en tus hormonas y neurotransmisores, están tratando de volver a sus niveles normales, en algunos casos se siente como un verdadero síntoma de abstinencia, en otros como cambios de humor extremos; debes tenerte paciencia, esto es lo primero que se supera, luego viene el trabajo de sanación profundo. Por último, puedes buscar ayuda en forma de terapia o de grupos de apoyo, también tienes mucho para leer al respecto. Dos excelentes libros específicos sobre los efectos del trauma (y su superación) son “El cuerpo lleva la cuenta” de Bessel van der Kolk y “Trauma y recuperación” de Judith Herman. También te recomendamos libros específicos sobre relaciones con psicópatas y narcisistas como “Amor Zero” del Dr. Piñuel (enfocado en las relaciones de pareja), “Madres que no saben amar” de Karyl McBride (si tu padre o madre es la persona abusiva), y “Serpientes de Traje” de los doctores Hare y Babiak (en los casos abusivos laborales).

ShivaShakti 2020

Hipervigilancia: el permanente estado de alerta después del abuso

Mi publicación (1)

“No quiero conocer a nadie, estoy bien en soledad”
“A veces pienso que todo lo que me dicen tiene doble sentido, sé que no es así, pero la situación me supera”
“No puedo evitar estar a la defensiva”
“Me cuesta volver a confiar en la gente”
“Mis familiares y amigos están preocupados por mí, dicen que veo todo como una amenaza.”
“Tengo miedo de que me vuelva a pasar lo mismo”
Si algunas de estas frases te dan vueltas en la cabeza es probable que tengas hipervigilancia, una de las manifestaciones del trastorno de estrés postraumático. La hipervigilancia es algo más que prestar atención a las señales de tu entorno, es un estado de alerta extrema que socava tu calidad de vida, te cansa física y mentalmente, e interfiere con tus relaciones.
Los sobrevivientes que tienen hipervigilancia (una abrumadora mayoría) se sienten constantemente en guardia, propensos a una reacción exagerada y mantienen una conciencia intensa de su entorno tratando de prevenir daños o ataques; esto sucede porque la situación abusiva que sufriste fue tan traumática que tu sistema límbico quedó atascado en ese estado de hipersensibilidad ante las posibles agresiones del ambiente.
Tratamiento
El tratamiento de la hipervigilancia puede variar según la causa subyacente. Si todavía estas en una relación con una persona abusiva, el primer paso sería alejarte de esa persona, esté en el hogar o en el trabajo. El contacto cero o mínimo es fundamental.
Una vez removida la amenaza real, lo peor está por empezar. Las primeras semanas experimentarás una mezcla de alivio y dolor insoportable, pero con el pasar de los días, comenzarás a sentir que no puedes confiar en tu entorno, escaneas mentalmente a todas las personas que conoces, buscas señales que los delaten, no quieres pasar de nuevo por lo mismo. Este es el momento en que el tratamiento puede incluir psicoterapia como también, en ocasiones, medicamentos. Algunas opciones son:
Terapia cognitiva conductual: el objetivo de la terapia cognitiva conductual (TCC) es enseñarle, a través de conversaciones con un terapeuta, que no puedes controlar todos los aspectos del mundo que te rodea, pero puedes controlar tu respuesta.
Terapia de exposición gradual: el objetivo de esta terapia es exponerte a lo que desencadena (triggers) tus momentos de máxima alerta para abordarlos desde una perspectiva realista y tomar medidas para mitigar tu respuesta.
Desensibilización y reprocesamiento del movimiento ocular: El objetivo de esta terapia, también conocida como EMDR, es utilizar el movimiento ocular como un medio para redirigirte a los recuerdos traumáticos del pasado a través de las sensaciones del presente. Es una terapia que solo puede hacerla alguien con título universitario habilitante y con un posgrado o especialización en la misma.
Mindfulness (entrenamiento de atención plena): este tipo de práctica apunta a “vivir en el presente” y enfocar tus pensamientos en sensaciones inmediatas en lugar de quedar enganchado en pensamientos recurrentes.
Medicamentos: el TEPT puede tratarse con antidepresivos o ansiolíticos dependiendo de los síntomas que lo acompañan. De más está decir que esto debe evaluarlo un médico.
Cambios en el estilo de vida: descansa lo suficiente, mejora tu higiene de sueño, mantén una dieta saludable y haz actividades que te relajen como el yoga o el tai chi. El ejercicio vigoroso también puede ayudar al estimular la producción de endorfinas, las cuales tienen un impacto inmediato en tu estado de ánimo.
Asimismo, es importante que expliques lo que es la hipervigilancia a tus seres más queridos ya que pueden estar desconcertados, o incluso ofendidos, por alguna reacción tuya. Por ejemplo, tu hermano pone una canción que te recuerda cosas traumáticas y le gritas hasta que apaga la música. Si están alertados, sabrán cómo manejar estas situaciones que, afortunadamente, con el paso del tiempo, serán menos frecuentes hasta desaparecer.
Por último, recuerda que el 96% de la población mundial NO ES ni psicópata ni narcisista, tienes más chances de encontrar buenas personas que malas y, además, aunque no lo veas ahora, tienes muchas más herramientas para detectar a esas personas destructivas en forma casi inmediata y ponerte a resguardo. Superar la hipervigilancia lleva algo de tiempo, pero se logra. Ten confianza en el proceso.

Copyright ShivaShakti 2020

Los prejuicios que ya no queremos oír

Mi publicación (29)

 

Estas cosas pasan todo el tiempo en las empresas, está en una tener cintura para esquivarlas, no, no, de ninguna manera te estoy responsabilizando a vos, no tiene nada de malo no estar canchera para manejarlas.

¿Levante la mano quien tiene cancha para manejar amenazas de muerte? Ah, por supuesto, James Bond y los ángeles de Charlie, pero yo no soy la espía favorita de Su Majestad, ni tengo alas y tampoco conozco a ningún Charlie. Soy un ser humano al que no le parece normal el acoso y las amenazas, en ningún ámbito.

Este tipo de comentarios comenzaron cuando pude vencer el miedo, cuando pude descifrar lo que estaba pasando. Supongo que vos también pudiste entender lo que te pasaba, de lo contrario, no estarías acá, leyendo, tratando de reconstruirte luego de que te hicieran pedazos. Ahora ves con claridad: cada gesto, cada palabra de la persona que te maltrató por meses, años o décadas, en tu casa, en la escuela, en la oficina, tienen explicación, se encuadran dentro del narcisismo o la psicopatía. Te duele cada poro de tu cuerpo, cada dendrita de tus neuronas, necesitás apoyo para recuperarte. Sin embargo, todavía sentís que caminás por un campo minado; hay cómplices, voluntarios o involuntarios, de la conducta abusiva, pero también, aún las buenas personas, esas que te creen, están formateadas con conceptos erróneos y prejuicios.

Cuando comencé a investigar, a colaborar con Sobreviviendo, a entrevistar a especialistas en el tema, fue como tirar de un hilo que trajo consigo un alud de otras revelaciones: una colega del laburo se dio cuenta de que su mamá era una narcisista tóxica; el patotero del colegio de mi hija era mucho más que un adolescente inseguro, era un maltratador que gozaba haciendo sufrir a los que le ponían un límite; el novio de mi amiga no actuaba por inconsciencia, era un psicópata que quería manipularla y controlarla. Pero estas personas que finalmente comprendían, no se beneficiaron inmediatamente de la verdad. Ana, ¿cómo podés decir eso? La verdad nos hará libres. Sí, claro que la verdad y la honestidad intelectual nos hacen libres, pero como decía Billie Joel en los 80: “la honestidad es una palabra muy solitaria”. Los sobrevivientes tuvimos que recuperarnos mayormente en soledad, porque a muy pocas personas les interesa la verdad o la honestidad de criterios, están cómodos en sus creencias, y lo que es peor, te las hacen caer con el peso de una roca en momentos en los que necesitás comprensión y empatía.

Todo lo que sigue, lo viví, en mí o a través de la experiencia de gente muy cercana. Estoy segura de que todas frases te van a sonar demasiado conocidas.

  • ¿No me vas a venir a decir que no se dio cuenta desde el comienzo?

Este prejuicio lidera el top ten de las desinformaciones. Si pedís el divorcio con orden de restricción y botón antipánico incluidos, un poco la culpa es tuya, te dicen, porque ellas o ellos, se hubieran dado cuenta a la segunda cita, porque son tan vivos, y vos tan bolud*. Antes me indignaba cuando lo escuchaba, ahora explico con tranquilidad como los psicópatas y narcisistas te imitan en espejo, si me quieren creer, bien, si no, también. Generalmente termino la explicación con una frase célebre de mi abuela: “nunca escupas para arriba”.

  • Pero seguro que exagera, su madre o su padre son encantadores, siempre saludan a los vecinos.

Sí, Ted Bundy, el Petiso Orejudo, Jack el destripador y Yiya “la envenenadora” Murano, todos saludaban a sus vecinos, es más, Yiya te invitaba a tomar el té. ¿Qué es esta pavada de decir que una persona exagera cuando relata que sus padres fueron abusivos o que su pareja era un maltratador, solo porque esa persona abusadora saluda en el día a día? Quienes dicen esto NO LEYERON NUNCA NADA ni de perversos, ni de narcisistas, ni de psicópatas, ni de sádicos, porque de lo contrario sabrían que sus máscaras sociales suelen ser agradables. Cuando te digan esto, recordales los casos de estos tristemente célebres “buenos vecinos”.

  • Si tardó en dejar la relación, es porque le gustaba.

Este es el prejuicio que culpa a las víctimas por excelencia, y está muy extendido, tanto que existen algunas versiones seudo psicológicas como: “probablemente sea un/a masoquista” “¡Y, seguro que es codependiente!” que se utilizan para reforzar la idea usando una falacia de autoridad. Para estas personas, todo el mal que puedan causar los abusadores es mínimo en comparación con la falta de velocidad en la reacción de quienes viven en el temor o la confusión constantes. Cuando escucho esta frase sobre cualquier persona, realmente me pongo muy protectora y seria, muy seria, no saben lo intensa que puedo llegar a ser cuando estoy seria. Con este prejuicio no negocio, primero me tomo el trabajo de explicar lo que es la vinculación por trauma y los ciclos  frío-calor (una vez lo tuve que hacer con una psicóloga que se vendía en internet como especialista en violencias de género), luego les aclaro que, de volver a escuchar otra vez lo mismo, voy a dar por terminada la relación, y si la cosa llegara demasiado lejos, al punto de dañar a la víctima, no descarto una presentación en el organismo que corresponda.

  • Es patético que un hombre diga que fue abusado en una relación, se puede defender

¿Te suena machista? Lo es. Los hombres que están en una relación abusiva, ya sea con otro hombre o con una mujer, sufren también la vinculación por trauma, la humillación, la triangulación, la violencia emocional y, en ocasiones, la física. Tienen disonancia cognitiva, no saben por dónde salir, y lo que es peor, cuando denuncian malos tratos, en comisarías u organismos, es común que los traten de poco hombre por “no saber defenderse”. ¿Qué se supone que debe hacer? ¿Devolver un golpe? Por un lado, queremos una sociedad menos violenta, pero desde el estado les decimos que se arreglen solos y pagando con la misma moneda. No es la idea. En varios países de Europa y en los Estados Unidos hay líneas de emergencia para varones abusados, sean por sus padres, familiares o parejas. Es un tema que merece un tratamiento urgente.

  • ¿No te parece que ves psicópatas integrados y narcisistas por todos lados?

Esta pregunta ya es un clásico, como la camisa blanca o el chocolate con almendras, pero no sienta bien, ni tiene nada de dulce. En un punto es entendible que una persona que tuvo la suerte de jamás tener problemas con un narcisista o psicópata no los detecte -que los cruza a diario es un hecho- solo piensa que su colega en el trabajo es simplemente un mal bicho o que la tía Azucena es una amargada manipuladora; pero quienes detectamos patrones comunes es imposible no verlos. Es matemática pura. Si una de cada veinticinco personas tiene un desorden narcisista o antisocial de la personalidad (lo que llamamos psicopatía o sociopatía) es claro que entre nuestros conocidos hay varios. A veces el ojo se vuelve tan afilado que los sobrevivientes descubrimos patrones psicopáticos entre figuras públicas, y cuando comparamos impresiones, ¡qué casualidad!, nos damos cuenta de que pensamos lo mismo sobre esa celebridad. No, no nos está faltando un jugador en la cabeza, tenemos un equipo de estrellas.

  • ¿Por qué no te olvidás?

¿Vos le dirías a una persona con diabetes que controle sus niveles de glucosa de una vez por todas? ¿O a alguien con depresión que se alegre y deje de molestar? Uy, pará, hay gente super desubicada que le dice eso a los que sufren de depresión, mala mía, pongo otro ejemplo, ¿le dirías a una persona con epilepsia que lo único que tiene que hacer es que deje de convulsionar y ya? NO, ni se te cruza por la cabeza decir eso, pero el problema es que hay tanto desconocimiento sobre las secuelas del abuso que ni siquiera nuestros seres más queridos entienden lo que es el estrés postraumático y lo que causa no solo a nivel psicológico sino a nivel fisiológico. El estrés postraumático se trata con éxito, se supera, pero lleva un tiempo, como lleva tiempo recuperarte de una cesárea o ajustar los niveles de las hormonas tiroideas cuando tenés hipotiroidismo.

  • No todo es blanco y negro, la mayoría tenemos un poco de manipuladores y mentirosos

Nadie en su sano juicio asegura que una mentira es un signo de psicopatía. ¿Quién no contestó alguna vez “está exquisito” para no herir a alguien que cocinó durante todo un día? Tampoco entra dentro de lo patológico que un adolescente manipule en alguna ocasión, por ejemplo, cuando nos promete que “esta vez sí voy a estudiar, lo juro” si le compramos una entrada para su banda favorita. Cuando hablamos de engaños, mentiras y manipulación en el contexto del narcisismo y la psicopatía nos referimos a la mentira y a la manipulación constantes sin sentir el más mínimo remordimiento. Por algún extraño motivo, no logro que ciertas personas entiendan la diferencia. Estoy llegando a la conclusión de que, o bien se niegan a aceptar que esto sea posible o, por el contrario, son personas que relativizan y normalizan este tipo de conducta porque les conviene. Esto último me hace ruido.

  • Estamos seguros de que nuestro alumno no vende droga y no es un patotero, viene de una buena familia, el padre es médico y la madre contadora

¿Algo no te cierra en esta frase? Me alegro de no ser la única que piensa así, sin embargo, es lo que me contestaron en el colegio de mi hija luego de que el maltratador que tenía a mitad de curso aterrado y a la otra mitad seducido, tomara a mi hija del cuello y la pusiera contra la pared. ¿Se supone que las personas con títulos universitarios no pueden tener hijos o hijas con desordenes como el narcisismo? ¿Quiénes serían los padres y madres criadores de psicópatas integrados? ¿Los que no terminaron el secundario? ¿Qué constituye una buena familia? Acá tenemos, además de una ignorancia profunda sobre psicología y neurología, un ostensible prejuicio de clase. La psicopatía y el narcisismo tienen una base orgánica además de ambiental; el nivel socio cultural no tiene NADA que ver con la aparición de estos desórdenes de personalidad, ocurren en todas las clases sociales y en todos los niveles educativos. De más está decir que ante semejante respuesta, cambié a mi hija de colegio.

  • Se están poniendo en víctimas

¡Qué dulzura de comentario! A ver, aclaremos esto. La palabra víctima significa según el diccionario: persona o animal que sufre un daño o un perjuicio a causa de determinada acción o suceso. Entonces bien, si sufriste abuso, sea físico, sexual, financiero, psicológico, laboral, escolar, etc., fuiste víctima de una acción nefasta, por lo que la palabra aplica en un 100%. Eso no quiere decir que permitas que la palabra te defina. La confusión viene de mucha retórica nueva era en la que se cree que si expresás algo malo que te sucedió estás recurriendo al victimismo. No, hablar de lo que nos pasó no es victimismo, el victimismo es algo que usan los psicópatas y narcisistas para dar lástima y despertar la empatía de las personas a las que piensa utilizar; expresar tu dolor, enunciar tu verdad al mundo, es justicia, y es lo que recomiendan todos los especialistas en trauma para sanar, es reconstruir el relato de nuestras vidas, es retomar el poder de nuestro ser más profundo. Quien prefiera usar eufemismos, quien le tenga miedo a las palabras precisas, quien crea que reprimiendo pensamientos hoy considerados negativos, va a tener una vida de abundante placer, lo felicito; pero yo necesito autenticidad, necesito decir las cosas como fueron, daños incluidos. Esta aceptación de la realidad, por dura que sea, lejos de victimizarme, me llena de fuerza y de futuro.

  • ¿Para qué hablar? ¿Por qué no esperar? ¿Por qué no antes?

Si hablás, porque hablás. Si tardaste en hablar, porque tardaste en hablar. Hagas lo que hagas, te van a criticar. Las estadísticas demuestran que los sobrevivientes de abuso no hablan inmediatamente, les puede llevar desde un año a treinta poder poner en palabras lo sucedido, dependiendo de la gravedad. Sin embargo, es muy común leer comentarios del tipo “y recién ahora declara, seguro quiere plata” cuando se tarda en contar lo sucedido, o “los trapos sucios se lavan en casa, tendría que ir a recursos humanos, arreglar una guita, ir a juicio nunca es bueno” si hace una denuncia inmediatamente. Contradictorio, ¿no? ¿Juicio si o no? ¿Resarcimiento si o no? En mi caso particular, nunca quise dinero, quería dejar en evidencia que había un predador actuando con absoluta libertad dentro de la compañía, lamentablemente la empresa prefirió encubrir, aun así, no me arrepiento. Recordá siempre que la elección es tuya, no permitas que nadie te calle, pero si preferís el silencio porque todavía no es tu momento, que no te fuercen a hablar. Lo primero es sanar.

Aquí voy a dejar de enumerar perlitas de terror, no quiero abrumarlos. Además, los tiempos están cambiando, estoy segura de que, en un futuro no muy lejano, van a desaparecer estos comentarios tan mala leche, tan desinformados y que no ayudan en nada. Para eso, es necesario que no los dejemos pasar; con paciencia, con tacto, podemos demostrar que esa información que manejan es errónea y, como al pasar, asegurarles que solo hace falta desarrollar un poquito de cintura para evitarla.

©Analía Daporta para sobreviendoasociopatasynarcisistas@blogspot, sobreviviendoapsicopatasynarcisistas@wordpress y facebook.com/comunidadsobreviviendoapsicopatasynarcisistas

Analía Daporta es una traductora y escritora que colabora con nuestro blog. Se especializa en traducir trabajos científicos y tiene dos libros publicados: Brújula (poesía) y Holograma (novela)