Hipervigilancia: el permanente estado de alerta después del abuso

Mi publicación (1)

“No quiero conocer a nadie, estoy bien en soledad”
“A veces pienso que todo lo que me dicen tiene doble sentido, sé que no es así, pero la situación me supera”
“No puedo evitar estar a la defensiva”
“Me cuesta volver a confiar en la gente”
“Mis familiares y amigos están preocupados por mí, dicen que veo todo como una amenaza.”
“Tengo miedo de que me vuelva a pasar lo mismo”
Si algunas de estas frases te dan vueltas en la cabeza es probable que tengas hipervigilancia, una de las manifestaciones del trastorno de estrés postraumático. La hipervigilancia es algo más que prestar atención a las señales de tu entorno, es un estado de alerta extrema que socava tu calidad de vida, te cansa física y mentalmente, e interfiere con tus relaciones.
Los sobrevivientes que tienen hipervigilancia (una abrumadora mayoría) se sienten constantemente en guardia, propensos a una reacción exagerada y mantienen una conciencia intensa de su entorno tratando de prevenir daños o ataques; esto sucede porque la situación abusiva que sufriste fue tan traumática que tu sistema límbico quedó atascado en ese estado de hipersensibilidad ante las posibles agresiones del ambiente.
Tratamiento
El tratamiento de la hipervigilancia puede variar según la causa subyacente. Si todavía estas en una relación con una persona abusiva, el primer paso sería alejarte de esa persona, esté en el hogar o en el trabajo. El contacto cero o mínimo es fundamental.
Una vez removida la amenaza real, lo peor está por empezar. Las primeras semanas experimentarás una mezcla de alivio y dolor insoportable, pero con el pasar de los días, comenzarás a sentir que no puedes confiar en tu entorno, escaneas mentalmente a todas las personas que conoces, buscas señales que los delaten, no quieres pasar de nuevo por lo mismo. Este es el momento en que el tratamiento puede incluir psicoterapia como también, en ocasiones, medicamentos. Algunas opciones son:
Terapia cognitiva conductual: el objetivo de la terapia cognitiva conductual (TCC) es enseñarle, a través de conversaciones con un terapeuta, que no puedes controlar todos los aspectos del mundo que te rodea, pero puedes controlar tu respuesta.
Terapia de exposición gradual: el objetivo de esta terapia es exponerte a lo que desencadena (triggers) tus momentos de máxima alerta para abordarlos desde una perspectiva realista y tomar medidas para mitigar tu respuesta.
Desensibilización y reprocesamiento del movimiento ocular: El objetivo de esta terapia, también conocida como EMDR, es utilizar el movimiento ocular como un medio para redirigirte a los recuerdos traumáticos del pasado a través de las sensaciones del presente. Es una terapia que solo puede hacerla alguien con título universitario habilitante y con un posgrado o especialización en la misma.
Mindfulness (entrenamiento de atención plena): este tipo de práctica apunta a “vivir en el presente” y enfocar tus pensamientos en sensaciones inmediatas en lugar de quedar enganchado en pensamientos recurrentes.
Medicamentos: el TEPT puede tratarse con antidepresivos o ansiolíticos dependiendo de los síntomas que lo acompañan. De más está decir que esto debe evaluarlo un médico.
Cambios en el estilo de vida: descansa lo suficiente, mejora tu higiene de sueño, mantén una dieta saludable y haz actividades que te relajen como el yoga o el tai chi. El ejercicio vigoroso también puede ayudar al estimular la producción de endorfinas, las cuales tienen un impacto inmediato en tu estado de ánimo.
Asimismo, es importante que expliques lo que es la hipervigilancia a tus seres más queridos ya que pueden estar desconcertados, o incluso ofendidos, por alguna reacción tuya. Por ejemplo, tu hermano pone una canción que te recuerda cosas traumáticas y le gritas hasta que apaga la música. Si están alertados, sabrán cómo manejar estas situaciones que, afortunadamente, con el paso del tiempo, serán menos frecuentes hasta desaparecer.
Por último, recuerda que el 96% de la población mundial NO ES ni psicópata ni narcisista, tienes más chances de encontrar buenas personas que malas y, además, aunque no lo veas ahora, tienes muchas más herramientas para detectar a esas personas destructivas en forma casi inmediata y ponerte a resguardo. Superar la hipervigilancia lleva algo de tiempo, pero se logra. Ten confianza en el proceso.

Copyright ShivaShakti 2020

Los prejuicios que ya no queremos oír

Mi publicación (29)

 

Estas cosas pasan todo el tiempo en las empresas, está en una tener cintura para esquivarlas, no, no, de ninguna manera te estoy responsabilizando a vos, no tiene nada de malo no estar canchera para manejarlas.

¿Levante la mano quien tiene cancha para manejar amenazas de muerte? Ah, por supuesto, James Bond y los ángeles de Charlie, pero yo no soy la espía favorita de Su Majestad, ni tengo alas y tampoco conozco a ningún Charlie. Soy un ser humano al que no le parece normal el acoso y las amenazas, en ningún ámbito.

Este tipo de comentarios comenzaron cuando pude vencer el miedo, cuando pude descifrar lo que estaba pasando. Supongo que vos también pudiste entender lo que te pasaba, de lo contrario, no estarías acá, leyendo, tratando de reconstruirte luego de que te hicieran pedazos. Ahora ves con claridad: cada gesto, cada palabra de la persona que te maltrató por meses, años o décadas, en tu casa, en la escuela, en la oficina, tienen explicación, se encuadran dentro del narcisismo o la psicopatía. Te duele cada poro de tu cuerpo, cada dendrita de tus neuronas, necesitás apoyo para recuperarte. Sin embargo, todavía sentís que caminás por un campo minado; hay cómplices, voluntarios o involuntarios, de la conducta abusiva, pero también, aún las buenas personas, esas que te creen, están formateadas con conceptos erróneos y prejuicios.

Cuando comencé a investigar, a colaborar con Sobreviviendo, a entrevistar a especialistas en el tema, fue como tirar de un hilo que trajo consigo un alud de otras revelaciones: una colega del laburo se dio cuenta de que su mamá era una narcisista tóxica; el patotero del colegio de mi hija era mucho más que un adolescente inseguro, era un maltratador que gozaba haciendo sufrir a los que le ponían un límite; el novio de mi amiga no actuaba por inconsciencia, era un psicópata que quería manipularla y controlarla. Pero estas personas que finalmente comprendían, no se beneficiaron inmediatamente de la verdad. Ana, ¿cómo podés decir eso? La verdad nos hará libres. Sí, claro que la verdad y la honestidad intelectual nos hacen libres, pero como decía Billie Joel en los 80: “la honestidad es una palabra muy solitaria”. Los sobrevivientes tuvimos que recuperarnos mayormente en soledad, porque a muy pocas personas les interesa la verdad o la honestidad de criterios, están cómodos en sus creencias, y lo que es peor, te las hacen caer con el peso de una roca en momentos en los que necesitás comprensión y empatía.

Todo lo que sigue, lo viví, en mí o a través de la experiencia de gente muy cercana. Estoy segura de que todas frases te van a sonar demasiado conocidas.

  • ¿No me vas a venir a decir que no se dio cuenta desde el comienzo?

Este prejuicio lidera el top ten de las desinformaciones. Si pedís el divorcio con orden de restricción y botón antipánico incluidos, un poco la culpa es tuya, te dicen, porque ellas o ellos, se hubieran dado cuenta a la segunda cita, porque son tan vivos, y vos tan bolud*. Antes me indignaba cuando lo escuchaba, ahora explico con tranquilidad como los psicópatas y narcisistas te imitan en espejo, si me quieren creer, bien, si no, también. Generalmente termino la explicación con una frase célebre de mi abuela: “nunca escupas para arriba”.

  • Pero seguro que exagera, su madre o su padre son encantadores, siempre saludan a los vecinos.

Sí, Ted Bundy, el Petiso Orejudo, Jack el destripador y Yiya “la envenenadora” Murano, todos saludaban a sus vecinos, es más, Yiya te invitaba a tomar el té. ¿Qué es esta pavada de decir que una persona exagera cuando relata que sus padres fueron abusivos o que su pareja era un maltratador, solo porque esa persona abusadora saluda en el día a día? Quienes dicen esto NO LEYERON NUNCA NADA ni de perversos, ni de narcisistas, ni de psicópatas, ni de sádicos, porque de lo contrario sabrían que sus máscaras sociales suelen ser agradables. Cuando te digan esto, recordales los casos de estos tristemente célebres “buenos vecinos”.

  • Si tardó en dejar la relación, es porque le gustaba.

Este es el prejuicio que culpa a las víctimas por excelencia, y está muy extendido, tanto que existen algunas versiones seudo psicológicas como: “probablemente sea un/a masoquista” “¡Y, seguro que es codependiente!” que se utilizan para reforzar la idea usando una falacia de autoridad. Para estas personas, todo el mal que puedan causar los abusadores es mínimo en comparación con la falta de velocidad en la reacción de quienes viven en el temor o la confusión constantes. Cuando escucho esta frase sobre cualquier persona, realmente me pongo muy protectora y seria, muy seria, no saben lo intensa que puedo llegar a ser cuando estoy seria. Con este prejuicio no negocio, primero me tomo el trabajo de explicar lo que es la vinculación por trauma y los ciclos  frío-calor (una vez lo tuve que hacer con una psicóloga que se vendía en internet como especialista en violencias de género), luego les aclaro que, de volver a escuchar otra vez lo mismo, voy a dar por terminada la relación, y si la cosa llegara demasiado lejos, al punto de dañar a la víctima, no descarto una presentación en el organismo que corresponda.

  • Es patético que un hombre diga que fue abusado en una relación, se puede defender

¿Te suena machista? Lo es. Los hombres que están en una relación abusiva, ya sea con otro hombre o con una mujer, sufren también la vinculación por trauma, la humillación, la triangulación, la violencia emocional y, en ocasiones, la física. Tienen disonancia cognitiva, no saben por dónde salir, y lo que es peor, cuando denuncian malos tratos, en comisarías u organismos, es común que los traten de poco hombre por “no saber defenderse”. ¿Qué se supone que debe hacer? ¿Devolver un golpe? Por un lado, queremos una sociedad menos violenta, pero desde el estado les decimos que se arreglen solos y pagando con la misma moneda. No es la idea. En varios países de Europa y en los Estados Unidos hay líneas de emergencia para varones abusados, sean por sus padres, familiares o parejas. Es un tema que merece un tratamiento urgente.

  • ¿No te parece que ves psicópatas integrados y narcisistas por todos lados?

Esta pregunta ya es un clásico, como la camisa blanca o el chocolate con almendras, pero no sienta bien, ni tiene nada de dulce. En un punto es entendible que una persona que tuvo la suerte de jamás tener problemas con un narcisista o psicópata no los detecte -que los cruza a diario es un hecho- solo piensa que su colega en el trabajo es simplemente un mal bicho o que la tía Azucena es una amargada manipuladora; pero quienes detectamos patrones comunes es imposible no verlos. Es matemática pura. Si una de cada veinticinco personas tiene un desorden narcisista o antisocial de la personalidad (lo que llamamos psicopatía o sociopatía) es claro que entre nuestros conocidos hay varios. A veces el ojo se vuelve tan afilado que los sobrevivientes descubrimos patrones psicopáticos entre figuras públicas, y cuando comparamos impresiones, ¡qué casualidad!, nos damos cuenta de que pensamos lo mismo sobre esa celebridad. No, no nos está faltando un jugador en la cabeza, tenemos un equipo de estrellas.

  • ¿Por qué no te olvidás?

¿Vos le dirías a una persona con diabetes que controle sus niveles de glucosa de una vez por todas? ¿O a alguien con depresión que se alegre y deje de molestar? Uy, pará, hay gente super desubicada que le dice eso a los que sufren de depresión, mala mía, pongo otro ejemplo, ¿le dirías a una persona con epilepsia que lo único que tiene que hacer es que deje de convulsionar y ya? NO, ni se te cruza por la cabeza decir eso, pero el problema es que hay tanto desconocimiento sobre las secuelas del abuso que ni siquiera nuestros seres más queridos entienden lo que es el estrés postraumático y lo que causa no solo a nivel psicológico sino a nivel fisiológico. El estrés postraumático se trata con éxito, se supera, pero lleva un tiempo, como lleva tiempo recuperarte de una cesárea o ajustar los niveles de las hormonas tiroideas cuando tenés hipotiroidismo.

  • No todo es blanco y negro, la mayoría tenemos un poco de manipuladores y mentirosos

Nadie en su sano juicio asegura que una mentira es un signo de psicopatía. ¿Quién no contestó alguna vez “está exquisito” para no herir a alguien que cocinó durante todo un día? Tampoco entra dentro de lo patológico que un adolescente manipule en alguna ocasión, por ejemplo, cuando nos promete que “esta vez sí voy a estudiar, lo juro” si le compramos una entrada para su banda favorita. Cuando hablamos de engaños, mentiras y manipulación en el contexto del narcisismo y la psicopatía nos referimos a la mentira y a la manipulación constantes sin sentir el más mínimo remordimiento. Por algún extraño motivo, no logro que ciertas personas entiendan la diferencia. Estoy llegando a la conclusión de que, o bien se niegan a aceptar que esto sea posible o, por el contrario, son personas que relativizan y normalizan este tipo de conducta porque les conviene. Esto último me hace ruido.

  • Estamos seguros de que nuestro alumno no vende droga y no es un patotero, viene de una buena familia, el padre es médico y la madre contadora

¿Algo no te cierra en esta frase? Me alegro de no ser la única que piensa así, sin embargo, es lo que me contestaron en el colegio de mi hija luego de que el maltratador que tenía a mitad de curso aterrado y a la otra mitad seducido, tomara a mi hija del cuello y la pusiera contra la pared. ¿Se supone que las personas con títulos universitarios no pueden tener hijos o hijas con desordenes como el narcisismo? ¿Quiénes serían los padres y madres criadores de psicópatas integrados? ¿Los que no terminaron el secundario? ¿Qué constituye una buena familia? Acá tenemos, además de una ignorancia profunda sobre psicología y neurología, un ostensible prejuicio de clase. La psicopatía y el narcisismo tienen una base orgánica además de ambiental; el nivel socio cultural no tiene NADA que ver con la aparición de estos desórdenes de personalidad, ocurren en todas las clases sociales y en todos los niveles educativos. De más está decir que ante semejante respuesta, cambié a mi hija de colegio.

  • Se están poniendo en víctimas

¡Qué dulzura de comentario! A ver, aclaremos esto. La palabra víctima significa según el diccionario: persona o animal que sufre un daño o un perjuicio a causa de determinada acción o suceso. Entonces bien, si sufriste abuso, sea físico, sexual, financiero, psicológico, laboral, escolar, etc., fuiste víctima de una acción nefasta, por lo que la palabra aplica en un 100%. Eso no quiere decir que permitas que la palabra te defina. La confusión viene de mucha retórica nueva era en la que se cree que si expresás algo malo que te sucedió estás recurriendo al victimismo. No, hablar de lo que nos pasó no es victimismo, el victimismo es algo que usan los psicópatas y narcisistas para dar lástima y despertar la empatía de las personas a las que piensa utilizar; expresar tu dolor, enunciar tu verdad al mundo, es justicia, y es lo que recomiendan todos los especialistas en trauma para sanar, es reconstruir el relato de nuestras vidas, es retomar el poder de nuestro ser más profundo. Quien prefiera usar eufemismos, quien le tenga miedo a las palabras precisas, quien crea que reprimiendo pensamientos hoy considerados negativos, va a tener una vida de abundante placer, lo felicito; pero yo necesito autenticidad, necesito decir las cosas como fueron, daños incluidos. Esta aceptación de la realidad, por dura que sea, lejos de victimizarme, me llena de fuerza y de futuro.

  • ¿Para qué hablar? ¿Por qué no esperar? ¿Por qué no antes?

Si hablás, porque hablás. Si tardaste en hablar, porque tardaste en hablar. Hagas lo que hagas, te van a criticar. Las estadísticas demuestran que los sobrevivientes de abuso no hablan inmediatamente, les puede llevar desde un año a treinta poder poner en palabras lo sucedido, dependiendo de la gravedad. Sin embargo, es muy común leer comentarios del tipo “y recién ahora declara, seguro quiere plata” cuando se tarda en contar lo sucedido, o “los trapos sucios se lavan en casa, tendría que ir a recursos humanos, arreglar una guita, ir a juicio nunca es bueno” si hace una denuncia inmediatamente. Contradictorio, ¿no? ¿Juicio si o no? ¿Resarcimiento si o no? En mi caso particular, nunca quise dinero, quería dejar en evidencia que había un predador actuando con absoluta libertad dentro de la compañía, lamentablemente la empresa prefirió encubrir, aun así, no me arrepiento. Recordá siempre que la elección es tuya, no permitas que nadie te calle, pero si preferís el silencio porque todavía no es tu momento, que no te fuercen a hablar. Lo primero es sanar.

Aquí voy a dejar de enumerar perlitas de terror, no quiero abrumarlos. Además, los tiempos están cambiando, estoy segura de que, en un futuro no muy lejano, van a desaparecer estos comentarios tan mala leche, tan desinformados y que no ayudan en nada. Para eso, es necesario que no los dejemos pasar; con paciencia, con tacto, podemos demostrar que esa información que manejan es errónea y, como al pasar, asegurarles que solo hace falta desarrollar un poquito de cintura para evitarla.

©Analía Daporta para sobreviendoasociopatasynarcisistas@blogspot, sobreviviendoapsicopatasynarcisistas@wordpress y facebook.com/comunidadsobreviviendoapsicopatasynarcisistas

Analía Daporta es una traductora y escritora que colabora con nuestro blog. Se especializa en traducir trabajos científicos y tiene dos libros publicados: Brújula (poesía) y Holograma (novela)

El cierre de las relaciones con psicópatas o narcisistas

Mi publicación (25)

El poeta estadounidense Charles Bukowski decía que en el amor se dice adiós con dignidad, no podríamos estar más de acuerdo con él; pero este no es el caso si la relación se da con psicópatas o narcisistas. El adiós que tendrás en esta situación será el más indigno y abyecto posible, por lo tanto, altamente doloroso para ti. Las personas con sentimientos y un mínimo de empatía, cuando llegan a la conclusión de que deben terminar una relación, tratarán de hacerlo sin lastimarte, tratarán de darte una explicación de esa decisión. Es más, en muchos casos, esa ruptura se hace de forma tan correcta, que luego del primer período de duelo, los miembros de esa pareja pueden llegar a entablar una relación amistosa cordial. Sin embargo, con psicópatas y narcisistas, esto no ocurrirá, no te quedes esperando un cierre racional o con algo de lógica; cuando no le sirvas de suministro, buscarán la forma más conveniente para ellos/as de descartarte, más aún, usaran ese quiebre abrupto, violento y sin sentido como un aguijón venenoso que irá liberando toxinas tiempo después de la separación. Lo saben, así lo eligen, no es una consecuencia involuntaria de un comportamiento “inmaduro”, es deliberado, planeado.

Pero acá estamos para ayudarte a remover el aguijón antes de que te siga intoxicando por años. Su remoción puede doler un poco, pero mucho más dolerá el continuo veneno de buscar razones a su comportamiento final. Los sobrevivientes tendemos a creer que vamos a encontrar una respuesta, una solución al enigma, la última pieza de un rompecabezas que nos dará algo de paz, un cierre que le de respuestas a un cerebro que evolutivamente está diseñado para buscar sentido y explicaciones. Ese cierre no existe con psicópatas y narcisistas, se robaron las piezas claves de ese rompecabezas. No obstante, producto de la disonancia cognitiva, insistes en repasar mentalmente las últimas horas de la relación, te aseguras de que este comportamiento retorcido debe tener causa. Lamentablemente, la única causa de ese comportamiento abusivo es que son personas que se creen con derecho a explotarte. ¿Necesitas más evidencias? ¿Demostró algo de cuidado en la forma en que te descartó? ¿Todavía crees que puedes explicar esos comportamientos nefastos? Analicemos algunos casos

TIPOS DE DESCARTES

• Estuviste con esa persona por muchos años, los últimos tiempos te dabas cuenta de que te engañaba todo el tiempo, se burlaba de tus dudas, te aseguraba que te amaba, sin embargo, rompió contigo por WhatsApp como si hubieran tenido una relación de una noche. No le molesta, no le importa, es como si todos esos años no hubieran existido.

• El último tiempo te enloqueció más que de costumbre, hacía cosas terribles para que tú te vieras forzada/o a romper la relación y así poder jugar a ser tu víctima. Esta estrategia es similar a la utilizada por algunos empleados que quieren que una empresa los despida e indemnice, para lo cual es necesario hacer todo mal. Y vaya si se esmeran en hacer todo mal cuando quieren que tú asumas el descarte que ya planificó por ti. Y prepárate, no dudes que dirá que tú fuiste cruel al romper.

• De un día para otro desapareció, no dejó rastros, no le importó siquiera que tienen hijos, no conoces su paradero.

• Luego de unas vacaciones en las que te idealizó, te dijo frescamente que conoció a alguien maravilloso, te culpó de descuidar su relación, e inmediatamente. se exhibió con esta persona por las redes. Sí, te llevó hasta el cielo, para que la caída te doliera más.

¿Te parece que esto es empático? ¿Lógico? ¿Digno? Visto de afuera es patético, desde adentro es un dolor desgarrador, en especial si tenemos en cuenta que las víctimas vienen de mucho tiempo de desgaste emocional por triangulación, luz de gas y humillación alternadas con bombardeo amoroso.

¿Y AHORA QUÉ?

Luego del descarte pueden pasar dos cosas: 1) que no vuelva nunca más, especialmente si sabe que en tu interior es lo que deseas, 2) si se entera que estas mejor, que estás feliz lejos de él/ella, es probable que vuelva a intentar reconquistarte. Es lo que se conoce como “hoovering”, un regreso a tu vida, no porque te eche de menos o porque haya recapacitado, es que no soporta que lo/a olvides, se creen dioses.

Si bien es natural que tu cerebro busque un patrón, una explicación coherente, es lo que los cerebros sanos tienden a hacer, desiste de buscar respuestas con narcisistas y psicópatas, no existen. Es difícil asumir que tienen un comportamiento deliberadamente dañino que responde a pulsiones muy destructivas que nuestras mentes empáticas no pueden entender. Lo que tú debes hacer es aceptar esta triste realidad y enfocar, no sin esfuerzo, tus pensamientos en ti, en tu sanación, y en fortalecerte para poder repeler algún intento posterior de reconexión. Cada minuto que dedicas a buscar una respuesta a su descarte o a buscar un cierre, hundes el aguijón un poco más dentro de ti; por el contrario, si sueltas ese anhelo de cierre, habrás sacado ese resto tóxico diseñado para envenenarte a distancia.

Un último consejo, si tienes hijos, recuerda que, si bien el contacto cero es algo que debes defender, tienes derecho a que colabore materialmente con la crianza y existen leyes que garantizan el acceso a ese derecho. No te involucres personalmente, en todos los países hay profesionales legales estatales o de ONGs que te pueden ayudar a reclamar ayuda alimentaria para tus hijos sin exponerte al contacto.

Se fueron, que no vuelvan.

Tu nueva vida comienza ahora.

ShivaShakti 2020

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Estrés postraumático, el malestar de los sobrevivientes

melancolía

Contrariamente a lo que se piensa en general, no necesitás ser un sobreviviente de una guerra o haber sido víctima de un secuestro para sufrir trastorno de estrés postraumático. Hay muchas experiencias traumáticas que pueden dar lugar al TEPT como, por ejemplo, haber perdido a un ser querido, haber crecido en un hogar violento, haber sido víctima de abuso sexual, estar en una relación con un narcisista o psicópata, o trabajar en un lugar en el que sos víctima de acoso y hostigamiento.

Cuando se experimenta una situación traumática, o se vive atemorizado en un entorno hostil, el miedo desencadena muchos cambios en el cuerpo para lograr defenderse del peligro o evitarlo. Esta respuesta se conoce como de “lucha o huida”, una reacción típica destinada a proteger a una persona de daños, preparando fisiológicamente al cuerpo para defenderse o escapar del peligro. Para que el cuerpo alcance ese estado físico de máxima alerta y rápido desempeño, una cascada de hormonas y neurotransmisores ponen el cerebro en alerta. Cuando la emergencia termina, muchas personas vuelven a su estado fisiológico normal; pero otras quedan en estado de alerta permanente, aun cuando el peligro haya pasado; o en el caso de aquellos que viven en un ambiente agresivo, el organismo simplemente no puede “bajar la guardia”.

Lamentablemente, el TEPT se suele confundir con depresión o ansiedad, y muchas veces, quien lo sufre, pierde tiempo probando terapias o medicación equivocadas, o lo que es peor, su cuadro se agrava. Sin embargo, el estrés postraumático es un trastorno que tiene tratamientos específicos y que, debe controlarse no solo para evitar el daño psicológico y emocional, sino para armonizar el cuerpo que, de seguir en estado de alerta constante, podría desarrollar enfermedades crónicas. Los síntomas generalmente comienzan temprano, dentro de los 3 meses posteriores al incidente traumático, pero también pueden comenzar años después. Para poder considerar que estamos frente a un cuadro de TEPT, los síntomas deben durar más de un mes y ser lo suficientemente graves como para interferir con las emociones, las relaciones o el trabajo. El curso de esta dolencia varía. Algunas personas se recuperan en 6 meses, mientras que otras tienen síntomas que duran mucho más. En algunos casos, sin tratamiento, la condición se vuelve crónica.

Los síntomas más comunes son los siguientes:

*Flashbacks: revivir el trauma una y otra vez, muchas veces esos flashbacks son provocados por objetos, sonidos, olores que recuerdan los momentos dolorosos.
*Síntomas físicos como taquicardia o sudoración.
*Pensamientos recurrentes.
*Conductas evitativas, mantenerse alejado de lugares, eventos u objetos que son recordatorios de la experiencia traumática.
*Sobresaltarse fácilmente.
*Ansiedad y/o ataques de pánico.
*Insomnio primario o secundario.
*Enojo o ira súbitos, especialmente las víctimas de abuso.
*Pensamientos negativos sobre uno mismo o sobre el mundo
*Pérdida de interés en actividades divertidas.
*Dificultad para concentrarse en tareas simples.
*Tener la sensación de estar adormecido emocionalmente, de ver la vida desde lejos.
*Abuso de alcohol u otras substancias como mecanismo para tapar estos síntomas.

No es necesario tener todos los síntomas anteriormente mencionados para sospechar la posibilidad de sufrir estrés postraumático, por lo que, si estás experimentando algunos de ellos, buscá asesoramiento profesional para comenzar tratamientos específicos. Con respecto a los mismos, hay que recordar que todos somos diferentes, y que el TEPT afecta a las personas también de manera diferente, por lo que un tratamiento que funciona para uno, puede no funcionar para otro, y es probable que se deban probar distintos tratamientos para encontrar lo que funciona para sus síntomas. Desde ya, si alguien con trastorno de estrés postraumático está pasando por un trauma continuo, como cuando se vive abuso, ya sea en el hogar o en el trabajo, primero que nada, esa persona necesitará ayuda para salir de esa relación, y en paralelo, abordar un tratamiento. Hay muchos tipos de terapias, como así algunos medicamentos que pueden ayudar.

Terapias
La psicoterapia clásica, las terapias cognitivo-conductuales, y métodos como EMDR y Tapping, pueden funcionar dependiendo de la sintomatología. Lo más importante es encontrar un terapeuta acreditado en el tratamiento de trauma. El terapeuta puede combinar diferentes terapias dependiendo de las necesidades de cada persona. Las psicoterapias efectivas tienden a enfatizar algunos componentes clave, incluida la educación sobre los síntomas, las habilidades para ayudar a identificar los desencadenantes de los síntomas y manejar los síntomas.

Medicamentos
Los medicamentos más estudiados para tratar el TEPT incluyen antidepresivos, que pueden ayudar a controlar síntomas como la tristeza, la preocupación constante y la sensación de insensibilidad interior. Otros medicamentos, como cierto tipo de ansiolíticos, pueden ser útiles para síntomas específicos de TEPT, por ejemplo, ataques de pánico.

Apoyo emocional del medio
Además de las terapias y la medicación es necesario contar con el apoyo de amigos y familiares. Muchas veces esto no es sencillo porque los allegados de quien tiene TEPT no terminan de comprender la naturaleza de este trastorno. En ocasiones, la persona que padece ese desorden es quien tiene que educar a aquellos que lo rodean. Algunos libros que son de gran utilidad para quienes desarrollaron estrés postraumático, como así también para familiares y amigos que quieran ayudar son: “El cuerpo lleva la cuenta” de Bessel van der Kolk, “Trauma y recuperación” de Judith Herman y, en inglés, especial para quienes fueron criados en entornos abusivos, “Complex PTSD: From Surviving to Thriving: a guide and map for recovering from childhood trauma” de Pete Walker.

El trastorno de estrés postraumático tiene solución. En sí, no es una enfermedad, es una condición transitoria anómala de tu cerebro, una especie de herida, que se puede revertir. Es indispensable saber que es posible salir de ese estado de alerta mental y entumecimiento emocional. Ya no estamos a merced de nuestras memorias traumáticas.

Copyright Analía Daporta 2018 para sobreviviendoasociopatasynarcisistas@blogspot ,  sobreviviendoapsicopatasynarcisistas@wordpress y mejorquenormal@wordpress

Las “mentiras preventivas” de psicópatas y narcisistas

mentiroso

La mentira es una de las características principales del desorden antisocial de la personalidad (psicopatía) y del narcisista de la personalidad; es decir, las personas con estos desórdenes mienten casi todo el tiempo. Pero no todas las mentiras son iguales. Algunas tienen una pequeña parte de verdad para hacerlas más creíbles. Por ejemplo, efectivamente estuvo en el despacho de su abogado, pero solo por diez minutos, no estuvo las dos horas que te aseguró, durante el resto del tiempo se vio con alguien más. Otras son mentiras que utilizan cuando los pillan en algo. Estas por lo general son elaboradas maquinaciones difíciles de contrastar con la realidad acompañadas de una puesta en escena fingiendo indignación porque “no confían en mí”. También mienten por placer, cuando ni siquiera es necesario, cuentan una historia falsa y se divierten viendo cómo los demás “son tan ingenuos como para tomarla por cierta”. Asimismo, cuando mienten sobre alguien con intención de destruir su reputación, fingen comprender el supuesto accionar de esa persona para parecer empáticos, por ejemplo, pueden decir: “Juana está descuidando el proyecto, no hace nada, todo lo estoy haciendo yo, pero pobrecita, es que tiene a su hermana enferma”, ya ves, fingiendo empatía, los colegas de Juana, no verificarán que quien no está haciendo nada por el proyecto el/la que hace correr esos rumores. Por último, mienten “preventivamente”, y estas mentiras son calculadas, letales; es por eso que nos vamos a concentrar en ellas.

Las mentiras “preventivas” son aquellas que utilizan cuando se dan cuenta que tú ya no eres un buen suministro porque sospechas, porque tienes dudas, entonces dirán cosas falsas sobre ti, para que quienes te rodean no te crean cuando expongas su conducta abusiva. ¿Por qué decimos que son letales si todas las mentiras duelen, todas las mentiras son un quiebre de relación? Por supuesto que todas las mentiras son dañinas, pero estas utilizan un sesgo cognitivo de nuestro cerebro a su favor, lo cual las convierte en difíciles de neutralizar. Un sesgo cognitivo es un error de juicio producido cuando el cerebro, que tienen que tomar decisiones todo el tiempo manejando miles de datos, a veces toma atajos, selecciona, poda la información, para poder funcionar con eficiencia, y en ese proceso, en ocasiones, se equivoca. A este sesgo cognitivo que psicópatas y narcisistas utilizan como herramientas de abuso se lo conoce como sesgo de primera impresión o de anclaje mental. Cuando nuestros cerebros reciben información por primera vez, la información que llega primero, tiende a no modificarse fácilmente, aún con evidencia en contrario. Es por eso que si tu ex pareja, cuando todavía todo parece estar bien, previene a tus amistades asegurando que: “Marita está algo paranoica, fue al psiquiatra para tratarse” o “Pablo me cela todo el tiempo, dice que le soy infiel con quien se cruce en mi camino, pero yo creo que esto lo hace porque su madre era una controladora”, lo que están haciendo es condicionando a los cerebros de tus amigos para que luego no te crean, porque cuando tú cuentes que sospechas que tu pareja está metido en negocios turbios pensarán que deliras, ellos no saben que en realidad habías visitado a tu psiquiatra por la ansiedad que este descubrimiento te generó; y cuando expliques que tu compañera hace tríos con otros hombres, te digan que exageras, que lo que tienes que resolver son los problemas con tu madre. Esto se ve también en casos de dominio público, es común que los perpetradores denuncien que la víctima los extorsionaba unos días antes de que la víctima lo denuncie penalmente. Con esta estrategia, por un lado, ganan tiempo, ya que los jueces y fiscales tendrán que verificar si es cierto o no que hubo extorsión, pero también influyen sobre la opinión pública porque la primera impresión siempre va a tener un peso importante.

¿Son entonces las mentiras preventivas imposibles de neutralizar? No, por supuesto que es posible revertirlas, pero costará un poco más. Por lo pronto, si todavía estás en una relación, laboral, familiar o romántica con un persona psicópata o narcisista, no esperes, debes ser tú quien advierta a los demás sobre lo que está sucediendo sin esperar a que lleguen sus mentiras preventivas. Es probable que tus amigos o colegas se nieguen a creer que esa persona “adorable” sea capaz de engañar, abusar o hacer trampas, pero te ayudará cuando luego te acuse, porque recuerda, cuando ya no les sirves de suministro, te van a ensuciar porque tienen miedo a quedar expuestos. Segundo, es necesario que nos eduquemos sobre sesgos cognitivos ya desde la escuela primaria, esto ayudará a que las personas se comuniquen y evalúen los acontecimientos de forma efectiva. Ante un caso de abuso, estaremos más preparados para no dejarnos influir por el encanto narcisista o por un primer golpe de impacto. Por último, sería conveniente que los sobrevivientes que no pudimos prevenir la calumnia, tomando los recaudos necesarios y siempre que estemos preparados para hacerlo, expongamos lo sucedido. El silencio solo es bueno para las personas abusivas.

Tú nos dirás que es inútil, que no te creerán, que ya pasó tiempo. Es probable, todos hemos tenido que soltar amigos, familiares que no pudieron salir de las mentiras de psicópatas y narcisistas, y eso fue un dolor adicional al que te dejó el abuso. Pero habrá otros que entenderán tu historia y la validarán, y contando nuestra historia, no solo nos defendemos de la difamación, sino que estamos sanando. Esto de ninguna manera quiere decir que actuemos con el impulso irreflexivo que nos deja el abuso y la traición; por el contrario, debemos hacerlo con aplomo, con asesoramiento, sin apresurarnos. Desenmascarar las mentiras de un/a narcisista o psicópata es una partida de ajedrez en la que deberás anticipar cientos de posibles movimientos de retaliación para cada movimiento que tú hagas; pero llegar a la verdad, llegar a limpiar tu nombre, llegar a obtener justicia para ti y para tus hijos, vale la pena. Recuerda la frase de Miguel de Cervantes: “La verdad adelgaza, pero no quiebra; siempre nada sobre la mentira como el aceite sobre el agua”.

ShivaShakti 2019
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Por qué no deberías dejar que la industria cinematográfica te diga qué es qué en salud mental

cineHubo todo un debate en nuestra página de Facebook sobre la salud mental del Guasón a raíz de que subimos un magnífico artículo de “The Guardian” que mencionaba lo mal que estaba tratado el tema de salud mental en la película protagonizada, magníficamente, su talento es indudable, por Joaquín Phoenix. El artículo demostraba como el film desorientaba y estigmatizaba a aquellos que padecían o, habían padecido, algún episodio psicótico. Esto sucede porque el accionar del Guasón en la película, a pesar de ser el típico de un psicópata peligroso, fue camuflado con alguna alucinación por aquí, algo de abuso en la infancia por allá, y lo etiquetaron como “psicótico” y no como “psicópata”.

En términos de lograr una película atractiva y taquillera este ardid tiene sentido. Ya en “La Poética” de Aristóteles se nos recomienda crear personajes que lleven al espectador a sentir empatía por ellos, por lo que es conveniente, darles dramatismo dotándolos de un defecto trágico, pero que no sea demasiado repugnante como para causar rechazo en el espectador. En este film, los crímenes del Guasón son absolutamente explícitos y sangrientos, como lo haría un psicópata que no siente remordimientos ni culpa, pero Hollywood nos dice que, en realidad, por momentos, es un psicótico que alucina, en otros, que es víctima de una sociedad dura. Resultado: sentimos pena por un matricida, homicida, etc. En términos de guion, y de ventas, podemos decir que lo entendemos, pero…. Aquí viene nuestro gran “pero”.

Las películas no son solo películas, dejan huella, normalizan conductas, critican otras; con la insistencia de una gota de agua en la piedra, van erosionando lo que encuentran a su paso, entre otras cosas, nuestra psiquis. Las personas que padecen psicosis no son peligrosas, no matan a sangre fría, son ciudadanos que, con terapia y medicación, llevan vidas comunes, forman familias, trabajan, tienen empatía, son solidarios. Es injusto que, ahora que se están haciendo campañas para sacar el estigma de la palabra “psicosis” o “esquizofrenia”, la industria cinematográfica haga un cóctel con distintos desórdenes psiquiátricos y enfermedades neurológicas para inventar una “condición” a medida de las necesidades estéticas y comerciales.

Sin embargo, no hay mal que por bien no venga, aprovecharemos para arrojar algo de luz a la confusión que tanto las redes sociales como las series contribuyen a crear. Psicopatía y sociopatía NO SON el nombre verdadero del desorden de personalidad del que normalmente hablamos en este blog, su verdadero nombre es “desorden anti social de la personalidad” (hay quienes lo consideran un trastorno, otros lo consideran un desorden, ya hemos hablado de esto en otra entrada, no vamos a profundizar ahora, usen el término que prefieran) y está ubicado en el grupo B, al igual que el “desorden narcisista de la personalidad” al que comúnmente llamamos narcisismo para que sea más sencillo. No hay nada malo en simplificar la terminología, de hecho, nosotras preferimos usar psicopatía y narcisismo, siempre y cuando no confunda. Sin embargo, hemos escuchado cosas como que la psicopatía es algo totalmente distinto al desorden anti social de la personalidad en boca de trabajadores de la salud que parecen prestar más atención a las infografías de Pinterest en donde se afirma que psicopatía y sociopatía son desórdenes en sí mismos (no lo son) que a leer las publicaciones científicas. Si hay alguna duda al respecto, se puede consultar el DSM-V que es el listado oficial de enfermedades, desórdenes y condiciones mentales, homologado por especialistas, y es de donde estudian psiquiatras y psicólogos, o también están disponibles estudios científicos serios en publicaciones universitarias de psicología, psiquiatría y neurología. Por supuesto que dentro de la psicopatía (desorden anti social de la personalidad) y del narcisismo (desorden narcisista de la personalidad) hay matices, ocurren dentro de un espectro que va desde lo moderado a lo extremo, pero este espectro no justifica la subdivisión de estos desórdenes en otros, al menos no por ahora. No obstante, en la serie “Sherlock” el famoso detective se describe a sí mismo como un psicópata bueno de alta funcionalidad, pero a su némesis, Moriarty, lo describe como a un sociópata malo, una distinción que puede contribuir a crear una tensión interesante entre los personajes, pero que no es científica, y lo que es peor, puede dar a entender que hay psicópatas en los que podemos confiar.

La “psicosis” en cambio es un estado de percepción de la realidad alterado acompañado de alucinaciones, que los psicópatas rara vez presentan, aunque podría suceder si consumen drogas que favorezcan estos estados alucinatorios, pero no es lo común. Los trastornos psicóticos pueden darse porque la persona padece esquizofrenia, demencia senil, puede ocurrir luego de un parto (psicosis puerperal o post parto), también si consume drogas o si está en un período de abstinencia de alcohol u otras substancias. En el día a día, se usa la palabra “psicótico” (término que no nos gusta demasiado) para referirse a personas que fueron diagnosticadas con algún trastorno del tipo A, este grupo incluye el trastorno esquizoide, el trastorno paranoide, y el esquizotípico de la personalidad (recordemos que la psicopatía y el narcisismo son del tipo B, al igual que los desórdenes fronterizo e histriónico). Las personas que tuvieron brotes psicóticos pueden no volver a tenerlos, o si, su trastorno de base predispone a ellos, con medicación y terapia, son controlables. Estas personas no son peligrosas, tienen empatía, no desean hacerle el mal a nadie, son miembros útiles de la comunidad; algo muy distinto a lo que ocurre con psicópatas y narcisistas. Asimismo, y esto es MUY IMPORTANTE, cualquier delito que cometa una persona que tiene el principio de realidad alterado lo convierte en INIMPUTABLE frente a la justicia; por el contrario, aquellos que son conscientes de sus actos, como LO SON los psicópatas y narcisistas, SON IMPUTABLES. De hecho, la estrategia básica de un abogado cuyo cliente es psicópata, es tratar de pasarlo como psicótico. Esta confusión hay que aclararla de una vez por todas para que estos delincuentes no sigan burlando a la justicia.

Entonces, es realmente peligroso que dejemos en manos de la industria cinematográfica nuestra educación sobre salud mental, porque muchas personas, desinformadas, si descubren que su colega o amigo tuvo episodios psicóticos van a terminar pensando que es peligroso, y lo van a dejar de lado fomentando la discriminación, pero, irónicamente, no van a detectar al peligroso psicópata en el escritorio de al lado, porque las películas, los medios no hablan de eso, atribuyen la falta de empatía, la violencia y la destrucción a otros trastornos.

¿Y esta confusión es deliberada o pura desinformación? ¿Ocurre porque los medios y la industria del entretenimiento están plagados de psicópatas que necesitan no ser detectados? ¿O simplemente los productores mezclan todo por ignorancia? No lo sabemos, pero los resultados son los mismos. Cuando el Guasón mata a su colega con una tijera a la que hunde repetidas veces en la yugular y en el entrecejo de la víctima en una escena que salpicaba sangre fuera de la pantalla, muchos de los que estaban sentados en el cine reían, y no la risa nerviosa que puede surgir de la incomodidad, no, reían de buena gana, un chico de unos 18 años aplaudió y dijo “¡Qué genio, Guasón!”. Este es el resultado de lo que estamos exponiendo aquí: la paulatina normalización de la violencia y el abuso. Los psicópatas y los narcisistas están siendo expuestos, están siendo llevados a la cárcel, están siendo detectados, es lógico que necesiten crear nubes de humo, es lógico que quieran esconder su desorden bajo otros que nos muevan a la empatía. Está en nosotros no dejarnos engañar con sus mentiras una vez más.

Copyright ShivaShakti. Todos los derechos reservados. 2019

 

La relación de psicópatas y narcisistas con el dinero ajeno

 

Mi publicación (13)-Yo dejé el dinero en el bolso azul, y tú lo sabías porque te dije. ¿Lo tomaste sin preguntarme?

-No lo tomé, sabes que siempre actúo de frente, te lo hubiera pedido, el tema es que tú te olvidas de todo últimamente, en realidad no me dijiste que estaba ahí, además tú le vives prestando tus bolsos a tu prima, tal vez tenga ella el dinero, a mí no me gusta cómo actúa tu prima, es una persona muy interesada. Tú desconfías siempre de mí, yo que estoy siempre a tu lado, que te quiero tanto. Voy a salir, me has hecho daño.

 
¿Reconoces este diálogo? Probablemente sí. En una misma contestación está tratando de que dudes de tu cordura (gaslighting), se desliga de su responsabilidad culpando a tu prima (proyección de culpa), la calumnia para aislarte de ella (campaña de difamación), se pone en víctima y te castiga yéndose de fiesta, y si en esa salida conoce a alguien, afirmará que fue por el dolor que le causó tu desconfianza, es decir, también te culpará a ti de su infidelidad. ¿Y TU dinero? Pues fue claramente tu pareja quien lo tomó, pero logró que esa cuestión pasara a un segundo plano confundiéndote, abrumándote.

Todos los psicópatas y narcisistas, de una manera u otra, explotan a los demás, esto es una ley irrefutable, por algo se los compara a vampiros o a parásitos. En el caso de que provenga de una familia adinerada, tal vez se dedique a negocios de riesgo, en los cuales dañará con artilugios, legales o no, a sus competidores, y no andará revolviendo tu bolso en busca de dinero. Pero no todos nacieron en cuna de oro, ni son excepcionalmente inteligentes como para convertirse en exitosos hombres o mujeres de negocios (en otro artículo de este blog demostramos que la mayoría de psicópatas y narcisistas no tienen una inteligencia superior, esto es un mito, consiguen salirse con la suya solamente por su falta de escrúpulos). Entonces, si ese/a psicópata no tiene dinero ni ideas para negocios brillantes, y además muchos/as son holgazanes, eso se observa en varios estudios clínicos, lo más probable es que vivan de sus familias, de sus amigos, de sus parejas y de cualquier incauto que se cruce en su camino. A continuación, te ofrecemos cuatro relatos, uno lamentablemente cercano, para que abras los ojos, o para que ayudes a abrir los ojos a esa persona que tanto te preocupa. Cerraremos luego con consejos prácticos para protegerte financieramente.

Carmen era la mujer de un empresario influyente que comenzó siendo un contador de pueblo pero que, gracias a sus lazos con la política, logró montar varias empresas constructoras que siempre “ganaban las licitaciones de obras públicas”. Tenían dos hijos a los que su marido no prestaba mucha atención, solo se interesaba por sus logros académicos o deportivos para alardear de ellos en las reuniones sociales. Su marido era muy exigente con ella, le pedía que puliera sus modales, que se instruyera, que se sometiese a tratamientos de estética, la comparaba con las mujeres de la clase social en la que ahora se movían. Carmen sufría, hablaba de lo triste y sola que se sentía, pero sus amigas le decían que se quejaba de gusto, que su marido la tenía como a una reina. En ocasiones, Carmen firmaba papeles que su marido aseguraba eran para ella y para sus hijos por si a él le pasaba algo, Carmen los leía muy por encima, no lograba enfocar, estaba siempre en un estado de niebla, nada era lo que parecía ser, y no sabía cómo explicarlo. Un día hubo un cambio de gobierno, su marido ya no tenía tantos contactos dentro de esta nueva administración. En paralelo, un ex empleado denunció las maniobras fraudulentas a las que recurría la empresa para las adjudicaciones y dos mujeres lo acusaron por acoso sexual. Carmen, en lo más bajo de su vida anímica, quedó en medio de una investigación judicial, porque ella era, según los papeles, directora de varias empresas off-shore. Afortunadamente, luego de un penoso proceso, quedó sobreseída. Vive en un pequeño departamento en un barrio simple. Su ahora ex marido enfrenta una condena de cinco años de prisión. Fue una psicóloga judicial la que le nombró por primera vez la palabra “psicópata integrado”, a partir de entonces, no dejó de buscar justicia y de rearmar su familia en un entorno más saludable.

Gisela era peluquera, tenía su propio salón, le iba bien, sus clientas la adoraban. Un día conoció a Ricardo, un actor que trabaja como extra, pero que todavía no había conseguido ningún gran papel. Gisela nunca se había sentido así antes, Ricardo era ingenioso, conocedor de todo, era apasionado, se sentía en las nubes cuando estaba con él. Ricardo fue a vivir con ella a menos de un mes de conocerse, es que le vencía el contrato, y la renovación, según él, tenía términos escandalosos. Gisela se sintió un poco invadida, pero se convenció de que esa sensación era producto de haber vivido sola por tanto tiempo. Pasaron los meses, Ricardo ya no estaba tan divertido, pasaba el día sin hacer nada, ni siquiera ayudaba con las cosas de la casa. En ocasiones dejaba de hablarle a Gisela, ella no entendía por qué estaba mal, si estaba así por algo que ella hubiera dicho o hecho, Gisela ahora siempre se sentía en falta. Finalmente logró que Ricardo le contara lo que le sucedía, entre llantos le aseguó que si no hacía un curso con un prestigioso actor de teatro jamás podría a llegar a un protagónico, y que él no tenía dinero porque tuvo que darle a su madre. Gisela no conocía a la madre de Ricardo, él jamás la iba a ver, a veces se ausentaba por las noches, pero no era para ver a su familia, era porque tenía ensayos, pero Gisela sospechaba, suponía que se veía con otras mujeres. Ricardo la trataba de celosa enfermiza, de estar imaginando cosas. A pesar de sus dudas, Gisela le dio el dinero en calidad de préstamo. Ricardo hizo el curso, no consiguió un protagónico, pero sedujo a una colega que sí tenía un protagónico y una carrera prometedora por delante. Se mudó con ella de un día para otro. Gisela no comprendía lo que pasaba, lloraba, lo llamaba por teléfono, le reclamaba una explicación y el dinero. Ricardo la bloqueó y aseguró en las redes que ella lo acosaba. Gisela se contactó con una ex pareja de Ricardo que le confesó que a ella también la usó y vivió de su dinero, es esta joven la que le habló de narcisismo maligno por primera vez. Gisela está ahora en terapia, su negocio, al que tenía un poco descuidado, ha vuelto a prosperar, mientras ella cura en silencio sus heridas.

Santiago trabajaba en la empresa familiar, una empresa de más de 140 años de trayectoria hecha con mucho sacrificio. A pesar de ser muy bueno para los negocios, sus hermanos y hermanas aseguran que Santiago era un soñador, que podía dedicarse a una profesión más creativa, de hecho, su imaginación le hacía pintar hermosas obras en su tiempo libre. Un día conoció a una “influencer” que había logrado un contrato como panelista de televisión gracias a la notoriedad ganada a través de sus fotos candentes en las redes. Santiago quedó deslumbrado con su belleza y su rebeldía. Ella lo hacía sentir especial, lo requería sexualmente como nunca antes alguien lo había hecho. A pesar de la insistencia de su familia, Santiago se casó con ella a los seis meses de conocerla. La “influencer” no perdió oportunidad de influir, manipular, para ser más precisos, a Santiago, quien le compró ropa, joyas, viajes, un auto y hasta un departamento además del que tenían en conjunto. Al cumplirse un año de su boda, ella lo acusó en los medios de violencia de género, todos apuntaron los dedos en contra de Santiago a pesar de ser un desconocido, algunos periodistas tímidamente le pidieron pruebas a la “influencer” de sus acusaciones, pero esta rompió a llorar a lágrima viva mientras balbuceaba “¿Es que no me creen?”. Santiago entró en una depresión profunda, su madre literalmente lo arrastró al psiquiatra mientras su padre y su hermano mayor, junto con algunos abogados, negociaron los requerimientos de la “influencer” para que dejara de difamarlo y que le diera el divorcio. Les costó un buen dinero, pero más le costó a Santiago salir de su depresión y recuperar su imagen. Encontró en el arte su vocación, ahora expone regularmente, sin embargo, el resto de su tiempo prefiere pasarlo con su familia y sus amigos más íntimos. Tiene mucho temor a conocer nuevas personas.

Olga era una mujer de 73 años con problemas cardíacos, no tenía hijos, su hermana había muerto y su sobrino vivía en Estados Unidos. Si bien él le enviaba dinero y la visitaba cuando estaba en el país, pasaba la mayor parte del tiempo sola. Tenía dos amigas con las que salía. En una de esas salidas conoció a un hombre más joven, de unos 55 años. Este hombre en unos breves minutos de conversación se dio cuenta de su soledad, de sus problemas de salud, y al instante comenzó con un proceso de idealización que culminó con él viviendo en la casa de Olga, haciéndose cargo de su medicación y de la administración de su dinero. A una de las amigas de Olga, no le gustaba este hombre, los cuidados le parecían fingidos; además era verbalmente abusivo con su amiga, en especial cuando creía que nadie lo estaba mirando. Un día Olga quedó internada en el hospital por una neumonía de la que no se recuperó. Olga murió. Esa amiga llamó al sobrino de Olga, Osvaldo, quien inmediatamente tomó un vuelo, pero llegó cuando este hombre había pedido la cremación de los restos y había hecho traer a su hijo de 14 años, al que nunca había prestado atención, a vivir con él en la casa de Olga. Era claro su plan, quedarse a vivir allí indefinidamente. Osvaldo lleva adelante un juicio por desalojo contra este individuo, pero le informaron que va a tomar no menos de 5 años, hay un menor de por medio, y es lógico que la justicia tenga en cuenta el interés del menor, interés que su propio progenitor no siente por ese joven. Sin embargo, lo que Osvaldo encuentra más irritante de esta situación es tener que soportar que algunos vecinos de su tía lo acusen de ser una persona egoísta por querer echar a “quien tanto la ayudó”.

Es probable que estas historias te suenen familiares, es probable que tengas mucho más para agregar a esta pequeña muestra que presentamos acá, muchas más historias de abuso financiero y emocional para exponer. Si te hace bien, habla de lo que te sucedió, te ayudará a reprocesar el abuso y ayudarás a prevenir a otros. Pero mientras tanto … ¿Qué podemos hacer para protegernos y proteger a los que queremos?

• Cuando cualquier persona te pida una suma considerable de dinero y decidas prestarle, siempre pide como contra entrega un documento, como por ejemplo un pagaré. Si esta persona recurre a avergonzarte por pedir el documento, por supuestamente no confiar en él o ella, es mala señal. Si insiste en manejarte con la culpa dile claramente que es el documento o nada. No te sientas mal, una persona con buenas intenciones se ofrece a entregarte un pagaré sin que se lo tengas que pedir.

• No permitas que nadie que recién conoces se instale en tu casa, mucho menos si tienes hijos. Muchos/as psicópatas y narcisistas se enamoran súbitamente de cualquiera que se encuentre a su alrededor cuando están por ser desalojados de sus viviendas. Si te habla de amor, de pasión, de que no puede estar sin ti, pues dile que tú, como prueba de su amor, necesitas que respete tus tiempos. Si te agrede, o te juega con el remordimiento, nuevamente, es mala señal.

• NUNCA, NUNCA, NUNCA, firmes papeles sin terminar de entender todo el texto, incluso lo que está en letra pequeña. Si tienes dudas, consulta a un amigo abogado, o paga el servicio de uno. No importa si es tu misma madre la que te pide que lo hagas. NO FIRMES NADA QUE NO COMPRENDAS A FONDO.

• No des extensiones de tu tarjeta de crédito a tu nueva pareja, si lo haces, acuerda con el banco emisor un tope de gastos para las mismas.

• No permitas que maneje las claves bancarias o de seguridad social, si te olvidas con facilidad de las contraseñas y los usuarios, puedes bajarte alguno de los programas para gestión de claves que ofrecen las empresas de seguridad informática.

• No dejes a mano tu documentación o la de tu familia; pasaportes, títulos de propiedad, testamentos. No importa lo mucho que ames a esta nueva persona, toda esa documentación debería estar en un lugar secreto o, mejor aún, en una caja de seguridad.

• Cuando te encuentras en las primeras etapas de una relación con un psicópata o narcisista, tratará de saber todo sobre ti, pero no es el interés auténtico del enamoramiento, está estudiando tus puntos débiles, tus emociones, tu pasado, tus ingresos, los bienes de tu familia, etc. Aunque creas que es bueno mostrar todo de ti, puedes estar dando armas a alguien que las va a usar en tu contra.

• Si sospechas que tu pareja está en negocios turbios, aléjate, aléjate ya, pero no olvides de llevar contigo todo lo que puedas recolectar como evidencia en caso de que tú puedas quedar salpicada/o si luego tus sospechas se confirman.

• No eres malo/a si no quieres hacer algo que te da mala espina, expresa tu negativa, dile que tienes motivos personales para no comprar determinado bien, o para no salir de garante. Si te recrimina, te da el tratamiento del silencio, o te castiga triangulándote, nuevamente es una muy mala señal.

• Si piensas en contraer matrimonio, aun cuando a todos en tu entorno les parece una locura (generalmente psicópatas y narcisistas logran que des el “sí” con rapidez para que no tengas tiempo para dudar), te pedimos que te hagas asesorar, en algunos países los contratos pre nupciales son legales, como también ciertos documentos en los que queda asentado con qué patrimonio entran los miembro de la pareja al matrimonio. ¿Te suena frío? No lo es, hemos visto demasiado como para asegurarte que es una medida necesaria.

Lamentablemente, muchos de nosotros aprendimos esto LUEGO de ser embaucados, no es sencillo detectar estos manejos con el dinero ajeno cuando estamos en la etapa de la idealización. No obstante, tenemos que hacer conocer esto que aprendimos, tal vez logremos que otras personas vean las alarmas antes de caer en una trampa. Y para concluir, no te tortures pensando en cómo pudiste confiar, en cómo arriesgaste tu pequeño (o abultado) ahorro, son maestros del engaño y corren con la ventaja del desconocimiento social, y de la indiferencia de los grandes medios, pero de este tema, del pacto de silencio a nivel mediático hablaremos en la próxima entrada. Mientras tanto, dedícate a sanar, a cuidarte y a fortalecerte. Y no lo olvides, hagamos que se sepa.

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