La triada psicópata, empático y apático

Las víctimas preferidas de los sociópatas, psicópatas y narcisistas suelen ser personalidades empáticas cuyas características son la capacidad de entender y comprender las emociones de los otros, la alta percepción de las necesidades de los demás y un instinto refinado para darse cuenta cuando algo está mal o es falso. Son los primeros en darse cuenta de la naturaleza de los sociópatas y por lo tanto se convierten en una amenaza para su fachada.

Las personas empáticas (aproximadamente un 40% de la población) a pesar de ser respetados y queridos por su naturaleza compasiva, a menudo sufren ataques virulentos de los sociópatas, como también de un rebaño de apáticos. Los apáticos (aproximadamente un 50% de la sociedad) son una parte integral del arsenal del sociópata y contribuyen con su abuso. Los apáticos suelen ser personas temerosas, que siguen al rebaño y que quieren evitar problemas, aun cuando eso signifique permitir que se le haga daño a una persona inocente. Cabe recordar los experimentos del Profesor Stanley Milgram de la Universidad de Yale que demostraron que hay una propensión en una gran masa de seres humanos a obedecer órdenes aunque éstas consistan en someter  a sujetos desconocidos a crecientes descargas eléctricas.

Cuando un individuo empático, al ver las manipulaciones y las mentiras del sociópata en el ámbito laboral, familiar o de relación, lo desafía y lo expone queda automáticamente en el papel del luchador solitario. Se convierte en el objeto de abuso del psicópata quien lo acusa de lo que él en realidad hace (ésta estrategia se conoce como proyección). En paralelo el apático valida la situación luego de ser atraídos hacía las filas del sociópata con halagos, sobornos y mentiras. Generalmente el resultado es malo para el empático, pero también para el apático que suele convertirse en víctima de abuso en etapas posteriores. El psicópata cuando destruye a su víctima va a buscar una nueva presa que le produzca la excitación que siente cuando logra quebrar a alguien. Es un ciclo que se renueva constantemente.

 

Si uno sospecha que puede estar siendo víctima de un psicópata, sociópata o narcisista en una relación amorosa, lo mejor es huir. Sí, huir literalmente antes que se produzca la erosión de identidad y tenga lugar la vinculación por trauma. Si esta situación se produce en el trabajo hay que crear una red de gente confiable (otros empáticos) y comenzar a recolectar evidencias para eventualmente demostrar que hubo abuso y mobbing. No se debe jamás dar información a nadie ya que muchas personas que en circunstancias habituales son gente de bien, pueden estar trabajando para el sociópata.  

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