Mujeres que aman a psicópatas. Un libro de Sandra Brown

Las mujeres muy cooperativas presentan un alto riesgo de entrar en una relación patológica. Los psicópatas y los narcisistas necesitan que sus mujeres cooperen. Saben instintivamente que las mujeres con un alto grado de cooperación permanecerán en la relación durante un periodo más extenso. Además, se ha observado que las mujeres que aman a los psicópatas tienden a ser muy confiadas y leales. Reiteramos, todos estos rasgos son muy positivos, pero cabe tener en cuenta que pueden ser explotados por personas patológicas. Por ejemplo, el hecho de que ustedes sean muy tolerantes significa que pueden soportar muchos aspectos negativos de la relación; si son muy empáticas, hallarán justificaciones racionales tales como “yo entiendo su comportamiento”. Si son muy cariñosas, seguramente dirán: “lo amo”. Si tienden a comprometerse, pensarán: “me basta con los buenos aspectos de nuestra relación.”

Otro elemento de suma importancia es que la mayoría de las mujeres que viven relaciones con hombres narcisistas o psicópatas, previamente les confesaron exactamente lo que estaban buscando en una persona o en una relación. De ahí en más, el psicópata estará en condiciones de fingir ser todo lo que ellas buscan y, en cuanto pueda sacarle provecho, utilizará todas las confesiones de su pareja para manipularla y culparla.

El psicópata se esfuerza por que la relación avance a pasos agigantados, a fin de cerciorarse de que su pareja será incapaz de reflexionar acerca del comportamiento anormal que percibe en él. La mayoría de las mujeres se vieron incapacitadas a frenar la carrera hacia el altar, a la cama, o a sus hogares. Dado que los psicópatas son extrovertidos, es probable que persistan vigorosamente en la búsqueda de una mujer.

Al comienzo, el psicópata utiliza sus mejores habilidades de comunicación; normalmente es respetuoso y coopera para que se solucionen los problemas dentro de la pareja. Es probable que en los primeros estadíos de la relación todo dé la impresión de ser normal en este aspecto, o que incluso la víctima crea que posee una comunicación “profunda” con su pareja, por encima del promedio. Todo esto es una máscara que perdura mientras el psicópata invierte energía en la así denominada “etapa de la luna de miel”, cuyo único propósito consiste en asegurarse de conquistar a una mujer. Cuando la máscara se desvanece y las mujeres comienzan a notar la dicotomía presente en el psicópata, ya están hechizadas, presas a causa de su temperamento y de los rasgos de personalidad que, en una relación sana, habrían sido positivos. Por ejemplo:

La empatía ( “Él es de esta manera porque lo han herido en el pasado”.)

El bajo nivel de impulsividad ( “No voy a huir”.)

El sentimentalismo ( “Él puede ser tierno cuando…”.)

El cariño ( “¡Lo amo como nunca he amado a nadie, me siento tan conectada con él!”.)

El compromiso con la relación ( “He volcado mi alma en esta relación. Sé que podemos hacer que funcione”.)

La auto-estima ( “Quiero que piense bien de mí. ¿Qué estoy haciendo mal?”.)

La tendencia a evitar daños (“¿Encontraría a otra persona si lo dejo?”.)

Contrariamente, la poca tendencia a evitar daños (“Él no es tan malo. Estoy segura de que puede cambiar”.)

El ingenio ( “Podría encontrar a un terapeuta para él y acudir a un psicólogo de parejas.)

Cuando la mujer comienza a descompensarse psicológicamente, se observan las mismas dinámicas que en el síndrome de Estocolmo: Ella percibe (y ya ha sufrido) una amenaza a su supervivencia, tanto física como psicológica y cree que él es capaz de cumplir con sus amenazas.El percibir pequeñas señales de amabilidad por parte de su pareja hace que baje la guardia y que lo vea, nuevamente, como un ser humano, lo cual, a su vez, la incita a comprometerse aún más en la relación y a volcar mayores esperanzas en él. A esa altura, ella no sólo ya ha sido aislada de los demás, sino que además sufre del adoctrinamiento que constituye haber adoptado la visión patológica del mundo que manifiesta su pareja.Por último, esta fragilidad presupone la imposibilidad de escapar de la situación.

Como es de esperar, la víctima sale totalmente lastimada de una relación patológica. Casi todas las mujeres padecen problemas emocionales tales como la depresión, las crisis de llanto espontáneo, la desesperación, la desesperanza, la ansiedad, los ataques de pánico, el miedo, la irritabilidad, la ira, el resentimiento, etcétera. Otras presentan síntomas característicos de daños psicológicos, entre los cuales se encuentran el exceso de culpa, la desesperanza, la impotencia, la baja autoestima, la dificultad para tomar decisiones y la disminución de la capacidad de concentración. Una relación con una persona patológica puede generar un nivel de estrés tal, que probablemente se manifieste en el cuerpo a modo de migrañas, problemas digestivos, presión arterial alta, etcétera.

Los cambios hormonales y fisiológicos relacionados con las relaciones sexuales también hacen que esta especie de conexión con el psicópata aumente. Cada vez que tiene relaciones sexuales, la mujer secreta oxitocina, la misma hormona que se produce durante el embarazo y la lactancia, y que despierta instintos amorosos y “maternales”, fomentando así la “unión” de la pareja.

Uno de los métodos recomendables a fin de “quitárselo de la mente” es algo que se traduce como “anclaje” y que consiste en frenar determinados pensamientos perjudiciales que refuerzan el amor hacia hombres patológicos. En este caso, el anclaje se basa en concentrarse en el entorno con los cinco sentidos puestos y en estar presente en sí misma y así detener el círculo vicioso de pensamientos o sentimientos.

En cuanto a la dificultad para librarse de la dependencia emocional después de una ruptura, también puede ser de gran ayuda tener siempre en mente lo que explica Sandra Brown en su artículo “Por qué usted sólo recuerda lo bueno de una relación mala”.

Aquí te dejamos el enlace de este libro

http://www.amazon.com/Women-Who-Love-Psychopaths-Relationships/dp/0984172807/ref=sr_1_1?ie=UTF8&qid=1420903663&sr=8-1&keywords=women+who+love+psychopaths+by+sandra+brown

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2 thoughts on “Mujeres que aman a psicópatas. Un libro de Sandra Brown

  1. Anonymous says:

    Una de las cosas que hace la complementaria con respecto al psicopata, cuando aún no se dio cuenta de cómo la manipula, es que valida todas las opiniones de el. No importa lo que diga, si es razonable o no, la complementaria asiente y válida todo lo que dice el. Le da la razón en todo. Y si por acaso alguna vez discute una opinión de el, ya se encarga el psicopata de encauzarla con una palabra, o mejor una mirada,para que corrobore lo que dice. No se atreve a cuestionar porque la idealización o, como yo digo, la adoración que siente por el psicopata es tal, que todo lo que él dice va a misa. Es sagrado. Es dogma de fe. Es como su dios particular y es infalible. Solo cuando se da cuenta de la dominación que ejerce sobre ella, empezará a razonar y a cuestionar y no le gustará nada lo que descubra. Pero como dijo Galileo: ” Todas las verdades son fáciles de entender una vez son descubiertas; la clave está en descubrirlas”.

    • Gracias por tu comentario. Es dificil ver el abuso ya que socialmente este tema no se trata. Acá tratamos de no usar el término “complementaria” ya que no tiene sustento científico, y termina siendo fuerte para la víctima que sufre del Sindrome de Estocolmo Domestico y por eso no logra pensar con claridad y ver el monstruo abusivo que tiene al lado.

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