«Mucha gente se relaciona y vive con psicópatas sin saberlo, son los manipuladores más eficaces» Entrevista

El psicólogo Iñaki Piñuel asegura que la violencia moral puede llegar a ser tan destructiva como la física pese a que no deja marcas y es más difícil de detectar

Palabras que apuñalan, humillaciones que hieren sin dejar marca y un dolor que tarda más en cicatrizar que el desgarro más profundo. Así es la violencia psicológica a la que tienen que enfrentarse millones de personas a diario y lo peor es que muchas todavía no se han dado cuenta. Para abrirle los ojos, Iñaki Piñuel, psicólogo clínico y del trabajo y uno de los mayores expertos en acoso psicológico de España, participó ayer en el ciclo de conferencias organizadas por el Área de la Mujer del Ayuntamiento de Málaga con motivo del día mundial contra la violencia doméstica.


-¿Por qué es tan difícil detectar esos comportamientos?
-La violencia psicológica se instala poco a poco en las relaciones. Es lo que denominamos la técnica del `gota a gota´, un maltrato de baja intensidad, pero muy continuo que consigue normalizar la situación de maltrato. No es una violencia agresiva, sino con pequeños cambios, como pueden ser críticas, pequeñas humillaciones, cuestionando la personalidad del otro… el acosador va marcando un patrón de dominio de sumisión, trabaja desde el principio de la relación para asegurarse de la paralización de su víctima, como esas especies de arañas que inoculan un veneno y luego se comen a su presa `a cachos´. Comienza amilanando a la víctima y con eso se asegura que no lo va a denunciar e incluso que va a entrar en ese juego perverso que es aceptar el maltrato y que reflejan cuando dicen: mi marido me pega, pero lo normal.


-¿Cómo se puede detectar esa situación a tiempo?
-La primera agresión debería ser la última. Si al principio no muestras quién eres, nunca podrás mostrarlo después, aunque quisieres, como dice la moraleja de un cuento del Conde Lucanor. El maltrato, si no se detiene desde el principio instala una sensación de impunidad en el agresor y, en la víctima, un proceso denominado indefensión aprendida. La mujer termina aprendiendo a no hacer nada ante la violencia, a no cuestionar el maltrato que recibe. Por eso, el objetivo del tratamiento psicológico siempre es protegerlas de su maltratador y romper esa indefensión para que no se repita en relaciones similares.


-¿Es más una cuestión de personalidad o de aprendizaje?
-Cuando hablamos de acosadores nos referimos a personas que han llegado a la vida adulta acostumbrados a una forma tóxica de relación con los demás y repiten una otra y vez el comportamiento violento con las que van siendo sucesivamente sus parejas. Existen varias tipologías: el maltratador narcisista, el paranoide y, el más peligroso, el psicópata. El primero presenta un déficit de autoestima que compensa mostrándose de forma arrogante, con ganas de quedar siempre por encima de los demás y muy concretamente de su pareja. Éstos suelen elegir como compañeras a quienes saben que son buenas personas, incapaces de pensar mal de los demás y mucho menos de su pareja y, por tanto, no van a enfrentarse a ellos. No son mujeres masoquistas que vayan buscando ese maltrato. Son los que acosan quienes las buscan a ellas. Los paranoides, por su parte, viven con la sensación permanente de que los demás intentan perjudicarles, humillarles y traicionarles, incluidas sus parejas.


-¿Y los psicópatas?
– Es el peor de todos los perfiles. Un 1% de la población española presenta este trastorno, lo que supone más de medio millón de psicópatas, es decir, que una persona con una vida social normal puede conocer en torno a sesenta psicópatas y es probable que termine intimando con alguno, como pareja, amigo, compañero de trabajo… No estamos hablando del psicópata que aparece en las películas. De hecho son seres encantadores en la mayoría de las ocasiones y mucha gente está emparejada con psicópatas y no lo sabe. Es un ser humano que hace una vida totalmente normal, pero que carece de sentimientos y emociones, sobre todo de empatía, es incapaz de sentir remordimiento o culpabilidad y por tanto es muy eficaz manipulando e incluso haciéndose pasar por víctima de su víctima.


-Y le hace sentirse culpable del maltrato.
-Tanto que a veces, cuando llegan a la consulta, nos intentan convencer de que su agresor tiene razón porque es mala esposa, mala amante, mala madre, descuidada. El psicópata sabe perfectamente inocular dosis de culpabilidad, que es la forma más eficaz de manipular a un ser humano. Por eso es importante en la prevención generar una sólida autoestima en las mujeres, desde que son niñas hasta que llegan a la edad adulta


-Ésa sea quizás la parte más difícil en la terapia.
-Lo primero que hay que decir a la mujer es que es inocente, que no ha hecho nada que pueda justificar esa situación. A veces parece que lo saben, pero en el fondo tienen un surco muy profundo labrado durante muchos años de humillaciones, descalificaciones, insultos, culpabilización. Se sienten torpes, inadecuadas e incluso malvadas.


-¿Pueden recuperarse?
– Pueden. El problema es que el daño psicológico es una herida invisible, es un tipo de estrés postraumático que se confunde con ansiedad y depresión. Hay pocas cosas que hagan sufrir tanto a una persona como este problema. La víctima se siente desmotivada, incapaz de experimentar placer, vive con una sensación de peligro inminente. Con ayuda terapéutica pueden recuperarse en un periodo de entre 2 y 4 años . Sin ayuda, puede estar así toda la vida.


-¿Y con los agresores? ¿Se pueden reeducar?
-Es más complicado.Los puedes tratar desde el momento en que se reconocen como tales, pero son personas que han sido víctimas de malos tratos o han presenciado violencia en su entorno. El antecedente de toda violencia siempre es violencia.


-El panorama no es nada alentador, teniendo en cuenta la sociedad en la que vivimos.

-¿Qué se puede esperar? El acoso escolar afecta al 23% de los chavales escolarizados, el laboral a entre un 9 y un 15% de los trabajadores, en España se habla de que hay dos millones de mujeres maltratadas… ¿De dónde nace esta violencia? De valores que hemos ido asimilando y uno de ellos es el narcisismo. Las relaciones humanas se viven en términos de rivalidad y de envidia. Sí, somos más sensibles y críticos a la violencia, pero en realidad la hemos reconvertido en algo más sutil y políticamente correcto. habilitación de los agresores.


-¿Somos vengativos, entonces?
No es tanto por venganza, pero si ves unos modelos sociales, se imitan porque es lo que se percibe como correcto. Sin saberlo, la persona aprende a ser de una determinada forma. Entonces la pregunta sería: ¿dónde se rompe el ciclo? Porque supondría incluso reconocer que el modelo que siempre se ha tomado como correcto es equivocado.

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