Las profesiones que atraen a psicópatas y narcisistas.

Teniendo en cuenta la compulsión de los psicópatas integrados de controlar, manipular y engañar ¿Se podría considerar que hay profesiones que los atraen? Según el psicólogo inglés Kevin Dutton esto es así. Según sus investigaciones, mientras que en la población general hay un 4% de individuos con algún desorden de personalidad B, en ciertos puestos los  psicópatas y narcisistas malignos llegan a un 10%, lo cual indicaría que esas profesiones tienen un magnetismo especial para los sociópatas y es altamente probable que solo lleguen a esas metas aquellos que no tengan escrúpulos. Dutton afirma que las profesiones con mayor incidencia de psicópatas integrados son:

  1. CEO (presidente del directorio de una empresa), ejecutivos y financistas.
  2. Abogados y jueces.
  3. Estrellas de radio o TV y periodistas
  4. Políticos.
  5. Médicos cirujanos
  6. Policías
  7. Sacerdotes, pastores o líderes religiosos

La mayoría de estas profesiones ofrecen grandes posibilidades de obtener poder, además de requerir la capacidad de tomar decisiones frías sin mediar emociones, algo que las hace especialmente atractivas para los psicópatas. Es terrible pensar que la impartición de justica y la creación de políticas públicas puedan estar en manos de psicópatas. También es siniestro ver como muchas personas son captadas por sectas cuyos líderes hablan de amor y paz pero solo buscan dinero y sexo con las/los conversos. Estos seudo iluminados pueden pertenecer a religiones establecidas como también ser “gurúes” new-age. Todos utilizan técnicas de seducción para con las víctimas y luego, a través del aislamiento, el lavado de cerebro (acompañado en ocasiones por brebajes psicoactivos) los someten a su voluntad. A veces el engaño social es más sutil, por goteo, como en el caso de los políticos o los ejecutivos que van tanteando el terreno y anticipando las jugadas de los demás como en un partido de ajedrez. No nos olvidemos tampoco de que algunos psicópatas con tendencia a la pedofilia (no queremos crear alarma, son pocos los psicópatas llegan a esos extremos, pero es una realidad) siguen carreras que les permitan relacionarse con niños como entrenadores, sacerdotes o pediatras.

Por el contrario, ¿cuáles son las profesiones con menor incidencia de psicópatas? Pues aquellas que no sólo ofrecen poco poder a quienes las practican, sino que requieren capacidad para relacionarse con otros seres humanos y lidiar con sentimientos; todas condiciones que no tienen los sociópatas.

  1. Enfermeros o enfermeras
  2. Artesanos
  3. Peluqueros o estilistas
  4. Voluntarios
  5. Maestros y profesores
  6. Artistas
  7. Contadores

Sin embargo, los hallazgos de Dutton solo tienen un valor a nivel estadístico y no significa que no existan profesores en la universidad que no sean sociópatas o artistas con narcisismo destructivo (hay muchos ejemplos en la historia). En su libro “El psicópata de al lado” la Dra. Marta Stout narra dos casos disímiles de psicópatas: una mujer psicóloga y un hombre al que no le interesaba trabajar. El caso de la psicóloga sucedió en una clínica. Esta mujer había sido promovida por dos directores con los cuales mantenía relaciones íntimas. Ella odiaba profundamente a unas de las psiquiatras de la clínica que hacía maravillas tratando a gente con esquizofrenia o bipolaridad. La psicóloga sociópata más de una vez había entrevistado a los pacientes de su colega que ya podían ser dados de alta para angustiarlos con comentarios del tipo “te veo mal, creo que estás a punto de tener una recaída”. Los pacientes no tenían la capacidad de ver que esa mujer abusaba del poder que tenía sobre sus mentes frágiles con el fin de inducirles terror para desestabilizarlos. Esto lo hacía para perjudicar a su colega psiquiatra. Fingía ser dulce con las enfermeras y dejaba deslizar críticas hacia los médicos para que ellas las extendieran entre los familiares de los pacientes. Ella quería pasar como la mejor de la clínica. Luego de unos años, aplicó su método de desestabilización con el hijo de un hombre de muchísima influencia en los medios. Éste señor siguió su instinto y, lejos de culpar a la clínica en general y a la psiquiatra en particular (que a esta altura se culpaba de todo lo que salía mal), hizo investigar a la psicóloga que había entrevistado a su hijo. Resultó ser que ni siquiera se había graduado. La clínica la despidió pero para evitar hacer ruido mediático no le hizo juicio por ejercicio ilegal de la profesión. La doctora Stout concluye, entonces, que esta psicóloga psicópata probablemente siga “trabajando” en algún otro estado.

El segundo caso que narra es el de un empleado que conoció a una investigadora universitaria, que según Stout, no era especialmente atractiva aunque poseía una inteligencia extraordinaria y era encantadora. El holgazán en cuestión la sedujo haciéndola sentir la mujer más bella del planeta. Ella sintió que finalmente era deseada como lo había soñado. Es más, él la alentó a planear una boda de cuento de hadas. Ella vivía en un área muy bonita de la ciudad y su casa tenía una pequeña piscina. Cuando se casaron, él ya no se mostraba tan atento como antes y solo pasaba horas en la piscina escuchando música o viendo televisión con algunas cervezas. Ella consideró que era normal que las relaciones se “asentaran un poco” con la rutina. Con el paso del tiempo, la investigadora logró un embarazo y su marido le propuso dejar de trabajar para cuidar al niño y que ella pudiera seguir con su exitosa carrera científica. Así lo hicieron. Desde los últimos meses del embarazo, su marido dejó de buscarla ya que no la encontraba atractiva. Ella se resignó pensando que era su culpa por haber engordado. Cuando el niño nació, él no cumplió con el arreglo, no se ocupaba ni del niño ni de la casa durante el día. Sus actividades seguían siendo la natación, la música, las películas y ahora algunas escapadas. Ella cargaba con todo el peso del cuidado de la casa. Afortunadamente, en su trabajo ella estaba rodeada de gente universitaria con amplio acceso a información académica y a pesar de su dolor, se le hizo evidente que su marido era un psicópata parásito. Pidió el divorcio pero él le peleó la tenencia del hijo y por sobretodo, la casa porque no podía desprenderse de la piscina. La acusó de querer quitarle “lo mejor que él había conseguido”. La mujer tuvo que dejar el trabajo y mudarse a otro estado con su hijo para no seguir soportando el acoso constante de su ex.

Hay psicópatas y narcisistas a los cuales les atrae el poder y estar a la vista del ojo público, otros en cambio se conforman con llevar vidas parasitarias y vivir bien a costa de los demás. Independientemente de las profesiones que puedan haber elegido, debemos prestar atención a las señales que delatan a este tipo de personas: al comienzo una exagerada atención o seducción condimentada con narraciones tristes de sus vidas para que sus víctimas sientan la necesidad de nutrirlo y protegerlo; y si la relación es de pareja, también ofrecerán mucho sexo para crear la adicción química. Más tarde, cuando el psicópata o el narcisista ha encontrado otros suministros mantendrá a sus colegas, familiares o parejas en una nebulosa de mentiras, engaños y datos contradictorios para confundirlos e impedirles ver la realidad. Esta etapa es una montaña rusa de emociones extrañas que son acompañadas por fases alternadas de idealización y devaluación. Todo esto es a lo que debes prestar atención más allá de los puestos que los maltratadores tengan. Sus profesiones pueden ser un indicador más para ayudarte a desenredar esta madeja de hipocresía y abuso permanente, pero que no es determinante en absoluto.

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