Glosario sobre psicopatía y narcisismo con palabras finales

Hace tres años comenzamos el blog con la idea de difundir lo que habíamos aprendido sobre psicopatía y narcisismo buscando respuestas a nuestras situaciones personales que transcurrieron tanto en el ámbito doméstico como en el laboral. Coincidíamos en que el material que había disponible en español era insuficientes por lo que, sin tener experiencia previa en blogs o redes sociales, decidimos traducir lo que había disponible en inglés y francés para subirlo. También difundimos lo que ya había en castellano tanto en blogs como en libros. A los pocos meses de iniciar el blog, el libro de Iñaki Piñuel salió a la venta y desde entonces la problemática del abuso psicopático ha comenzado  a tratarse en los medios. Lamentablemente, si bien estamos felices de que hay más presencia mediática del tema, está lejos de tener la cobertura que merece y deseamos que cada vez sean más los blogs, las comunidades en redes sociales, los artículos periodísticos, los reportajes televisivos para prevenir y sanar el abuso de psicópatas y narcisistas en sus roles de padres/madres, colegas, jefes, parejas.

Hoy queremos anunciar que ésta será nuestra última entrada al blog. Creemos que ya colaboramos en difundir lo que estaba a nuestro alcance. Seguiremos manteniendo la página de Facebook para mostrar lo que otros divulguen y para dar la oportunidad a los lectores de seguir comentando y compartiendo vivencias. Creemos firmemente que la educación logrará que las personas que estén en la mira de abusadores puedan darse cuenta y alejarse antes de involucrarse en relaciones o proyectos con ellos; que los sobrevivientes se recuperen de forma eficiente y definitiva; que los psicópatas integrados y narcisistas malignos, al no poder usarnos, se sientan obligados a cambiar su conducta hacia el resto. Hoy por hoy, se ha comprobado que distintos tipos de terapias cognitivas-conductuales, el uso de oxitocina inhalable, la meditación compasiva (esto último a cargo del equipo del Doctor en Ciencias Neurocognitivas Richard Davidson) se utilizan con bastante éxito para estimular la empatía y mejorar la conducta de las personas con desórdenes de personalidad tipo B. Sin embargo, los sociópatas no quieren salir de su zona de confort. Solo cuando toda la sociedad los identifique se verán forzados a tratarse o a vivir prácticamente aislados cuando los demás traten de evitar su compañía. Ese es el poder de la educación.  Es entonces que dejamos establecido aquí lo siguiente:

Por el presente texto declaramos que todo el material que compartimos en este blog que sea de nuestra autoría, es decir aquel que no esté especificado como cita textual, reportaje, transcripción o traducción de otros autores, es y será de DOMINIO PUBLICO por lo que cualquier persona puede hacer uso del mismo total y/o parcialmente para reproducirlo en cualquier medio si, y solo sí, reconoce SU CONDICIÒN DE MATERIAL INTELECTUAL QUE PERTENECE A LA SOCIEDAD EN SU CONJUNTO. Reiteramos, nadie podrá reservar derecho alguno sobre el material original de este blog porque nosotras, las autoras SHIVA SHAKTI, lo hemos establecido como de DOMINIO PUBLICO.

Habiendo aclarado esto, queremos dejarte un glosario con los términos más importantes para entender en qué consiste este tipo de abuso, de violencia. Asimismo, deseamos asegurarte que de ese pozo de dolor y debilidad se sale, busca la ayuda correcta, mantén contacto cero o contacto mínimo, aprende todo lo que puedas, dedícate a sanar, rodéate de amor y de buenas personas y, en especial, ten paciencia con tu proceso porque será largo, pero no eterno. Saldrás de esta crisis ENORME, volverás a ser feliz, y conocerás el valor de cosas sencillas en las que antes no reparabas bajo el drama constante del relato sociopático. Hay una vida plena y hermosa luego del encuentro con “la gente de la mentira”, como el doctor Scott Peck ha dado en llamar a aquellos cuyo placer es el mal ajeno.

GLOSARIO BÁSICO SOBRE PSICOPATIA Y NARCISISMO MALIGNO

Bombardeo amoroso: durante la etapa de idealización, los psicópatas y narcisistas necesitan derribar todos tus reparos por lo que harán una campaña extraordinaria de halagos, coincidencias manufacturadas, intensidad de vivencias, desesperación por estar contigo. Te hará creer que eres la pareja perfecta, su alma gemela, su colega o amigo ideal, etc. De a poco todos tus pensamientos comenzarán a girar alrededor de esa persona, querrás compartir todo, mostrarle todo, es cuando el proceso de totalización se ha cumplido y el abuso comienza.

Campaña de calumnias y difamación: esta etapa es un clásico del/la abusador/a. Cuando te abandone, lo dejes, o descubras su hipocresía tratará de destruirte, te endilgará su abuso, mentirá sobre ti, pondrá a tus hijos y familia en tu contra, te saboteará en el trabajo. Por favor, todos hemos pasado por esto, es una etapa larga en la que creerás enloquecer, pero la superarás, no sin alguna cicatriz de la batalla. NADIE SALE ILESO DEL CONTACTO DE CUALQUIER ÍNDOLE CON NARCISISTAS Y PSICÓPATAS, PERO SE SALE Y HAY MUCHA VIDA FELIZ LUEGO DE LA PEOR TORMENTA IMAGINABLE.

Chivos expiatorios:  el psicópata necesita de  apáticos útiles para cumplir con sus metas destructivas, especialmente en el mundo del trabajo o en las familias. Asimismo, debe sacar del medio a las personas muy empáticas que sospechan de sus mentiras, a éstas las escoge como chivos expiatorios, es decir una persona a la cual le adjudicará todas sus malas acciones, a la que tratará de difamar y aislar para que no pueda advertir a otros “objetivos” que el/la psicópata tiene en su mira. Los chivos expiatorios son muy comunes entre hijos de psicópatas o narcisistas y entre colegas eficientes y responsables, quienes son una amenaza para las agendas secretas de todo perverso. La única solución es apartarse del camino del psicópata, no caer en sus provocaciones, explicar la situación a los que puedan entender y documentar todo lo que sea posible para usar en defensa propia ya que muchas veces hay que recurrir a instancias legales para protegerse.

Ciclo de idealización-devaluación-descarte: este ciclo se repite calcado en toda relación con un psicópata, sea como amigo o amante. En un primer momento, le resultas interesante, tiene algo que puede tomar de ti, te seduce como nadie, te hace sentir especial como nunca antes. Cuando sabe que te tiene asegurad@, comienza a hacerte dudar de todo, en especial de ti, te humilla sutilmente, te deja entrever que te engaña, desesperas y él/ella disfruta del show. Luego se aburre y pude tomar dos caminos: si sigue necesitando de ti, por ejemplo eres su cónyuge y le das a su vida un aire de normalidad para que nadie sospeche, te alternará entre idealización y devaluación; en cambio si le has sacado la máscara, o alguien tiene algo mejor para darle, pasará al descarte más brutal y repentino que pueda darte. Se exhibirá con otras personas que ocupen tu lugar inmediatamente.

Contacto cero: Todos los especialistas en relaciones abusivas recomiendan el contacto cero. ¿Pero qué es técnicamente el contacto cero? Ninguna comunicación directa con el sociópata o narcisista: no verlo en persona, escribirle mails ni hablar por teléfono .Ninguna comunicación indirecta: en Facebook, twitter u otras redes sociales o mensajes a través de terceras personas. Los motivos por lo cuales se recomienda el contacto cero son: si lo rompes volverás a ser manipulado y mantendrás abiertas las heridas, tardarás más tiempo en sanar y volverás a tener pensamientos obsesivos o intrusivos sobre esta persona. Asimismo, en los casos de psicópatas que ejercieron violencia física se corre riesgo de vida. Contacto cero (o contacto mínimo con método de piedra gris) para siempre.

Disonancia cognitiva: se define a la disonancia cognitiva como “la percepción de incompatibilidad de dos cogniciones simultáneas que puede impactar negativamente sobre actitudes y comportamientos”. Es decir, tu psiquismo está en tensión permanente por tratar de decodificar los mensajes contrapuestos que la persona abusadora da a su entorno. Tus decisiones pueden volverse erráticas, tratando de discernir lo que es verdad de lo que es mentira, además de perder considerable energía psíquica en el proceso. Lamentablemente, esa disonancia es la que hace que muchos sobrevivientes pasen años exculpando a la persona que los encadena a un permanente sufrimiento psicológico ya que prefieren creer las mentiras a asumir la verdad que es terrorífica y difícil de procesar.

Enunciación de pistas sobre su sociopatía: hay quienes dicen que lo hacen por placer, otros que lo hacen para reconocerse entre ellos, pero lo cierto es que todos dan pistas verbales de lo que son, por ejemplo: “no te convengo”, “no soy buena”, “mi debilidad son los niños”, cosas dichas con un doble sentido que solo descubres luego de que te enteras que hizo operaciones fraudulentas en la bolsa, que iba a fiestas sexuales mientras se hacía pasar por una persona conservadora  y que tenía una causa legal en otro estado por abuso de una menor de 13 años. De más está decir que el puñetazo que recibes cuando entiendes sus sádicas pistas con demora es tan grande que necesitarás todo el apoyo psicológico que los especialistas en narcisismo y psicopatía te puedan dar.

Facilitadores o monos voladores: los facilitadores o monos voladores son aquellas personas, generalmente apáticas o poco empáticas, que van tras la manada liderada por el/la sociópata. Estos facilitadores harán el trabajo sucio llevando rumores, acosando o simplemente creyendo las mentiras que el/la psicópata invente sobre ti. Hay dos clases de monos voladores:  el que es demasiado ingenuo y cree a ciegas las mentiras y el cínico que cree que va a poder sacar algo del psicópata. Ambos corren el riesgo de ser usados como chivos expiatorios o como próximos suministros de la persona tóxica.

Gaslighting: es la técnica por excelencia para volverte loc@ y consiste en hacerte dudar de tu percepción: te aseguran que no dijeron lo que dijeron, te tratan de celos@ y paranoic@ cuando te dejan adrede abierto un mail de otra persona, te cambian las cosas de lugar o extravían documentos importantes (esto último en las empresas), inventa teorías conspirativas sobre tu familia o amigos, etc. De esta manera, al poco tiempo, logran que pienses que has enloquecido y que no vales nada como pareja, hij@ o emplead@.

Imitación en espejo: aunque carecen de empatía emocional, los sociópatas tienen la habilidad cognitiva para entender e imitar a la perfección las emociones humanas, estudian perfectamente tus puntos fuertes y tus puntos débiles y, en base a eso, construyen una persona a tu medida. Este punto es fundamental para prevenir el abuso ya que no hay nadie que esté libre de vulnerabilidades, todos estamos expuestos a ser enredados en las mentiras de un/a psicópata si desconocemos el modus operandi de estos seres altamente tóxicos. La persona que, arrogantemente, cree que no le puede pasar y que los sobrevivientes son culpables de atraer con sus debilidades a estos sujetos está más expuesta que cualquiera.

Manipulación: junto con la mentira constante y la falta de control, la manipulación es una de las características más conspicuas de psicopatía o narcisismo. Sus vidas se basan en manejar y controlar a los otros para su propio beneficio. Manipulan en forma natural porque su vida es un constante estudio de los botones que tienen que tocar para hacerte reaccionar o actuar.

Mentiras compulsivas:  aquellos con desordenes de personalidad tipo B mienten todo el tiempo, aun cuando no es necesario. ¿El motivo? Pues se divierten mintiendo, se sienten poderosos engañando y adoran burlarse secretamente de las personas a las que dicen cuidar. Además las mentiras les resultan esenciales para la destrucción de la reputación y la autoestima de cualquiera que se atreva a darles su verdadero nombre: seres sin almas, egoístas y perversos.

Método de piedra gris y contacto mínimo: cuando no puedas tener contacto cero deberás recurrir a estas dos estrategias. El contacto mínimo consiste en tener el contacto básico (sea por razones familiares o laborales) y de ser posible a través de tercero, con testigos o por escrito.  El método de piedra gris es volverte la persona más aburrida y menos reactiva posible, no comentes nada de ti, de tu trabajo, familia e hijos; no reacciones a ninguna provocación; eventualmente se aburrirá y buscará otro objetivo para reinventar su drama.

Promiscuidad y/o perversión sexual: si bien no todos las personas psicópatas y narcisistas son perversos sexuales (muchos lo son e incluso son abusadores/as de menores), la gran mayoría son meramente promiscuos e infieles crónicos (que no es poco). Al no tener emociones, el sexo variado los mantiene interesados en algo, remplazan su pobre vida interior con estímulos hormonales y psicológicos ultra intensos derivados de múltiples parejas sexuales, orgías, pornografía hardcore, etc. No obstante, jamás asumirán que eso es lo que les interesa, de ser así no engañarían a nadie, por lo que necesitan hacerte creer que eres único/a en sus vidas (y a sus otras parejas también). Esto no solo trae consecuencias emocionales devastadoras cuando te enteras que lejos de ser la persona fiel que decía ser  te engañaba con cuanta cosa pasaba por delante; sino que al creerte en una relación monógama no tomaste recaudos y terminaste con alguna ETS.

Reacciones psicopáticas post-ruptura: los psicópatas y narcisistas suelen actuar de dos formas muy concretas luego del descarte, o bien te acosarán (en especial si tú has logrado romper la relación) o desaparecerán de tu vida como si nunca hubieran existido. En ambos casos quieren seguir causándote daño. Si tu partiste te molestará permanente ya que en su concepción todopoderosa de si mismo NADIE PUEDE DECIRLE QUE NO. Si te dejó abruptamente no se comunicará, por el contrario, se lucirá con sus nuevas conquistas y se esforzará para que te enteres. En todos los casos recurrirá a la campaña de difamación y al asesinato de personalidad (ver términos más abajo) para convencer al mundo que él/ella era la pobre víctima de tus incoherencias.

Síndrome de Estocolmo Doméstico:  también denominado “vinculación por trauma”, este síndrome aparece cuando la persona, luego de ver la cara “dulce y maravillosa” de su pareja o amigo, comienza a ser abusada. La víctima no puede entender lo que sucede y entra en un espiral de confusión, dolor, disociación y pérdida de valor como así también, se culpa por “el abrupto cambio” que sufrió la otra persona. En paralelo el/la abusador/a inventa mentiras sobre los familiares y amigos de la víctima para aislarla. En soledad, sintiéndose merecedora del abuso, la víctima cree que la única persona que la va a querer es su abusador/a sobre la que alberga esperanzas de que volverá a ser “la persona del comienzo” cuando logre complacerle.

Stonewalling o técnica del cerrojo: usada desde siempre en las empresas para aislar a ex empleados o cerrar bruscamente negociaciones, también es utilizada por los sociópatas para culparte a ti de todo lo que va mal en la relación. Fingen que están interesados en hablar, pero en cuanto comienzas a hacer algún planteo te acusan de imposibilitar el dialogo, hacen gestos de ofensa  y se niegan a seguir “conversando” para aclarar las cosas en “esos términos”. Obviamente sus objetivos siempre son oscurecer, confundir y proyectar su basura sobre los demás.

Tratamiento del vacío o silencio: el tratamiento del vacío es parte de la técnica de stonewalling, es no hablarte por días cuando le haces un planteo lógico, e incluso lanzarte miradas de odio cada vez que pasas cerca de esa persona. La angustia que provoca es tan grande que muchas veces la persona que fue engañada o humillada termina pidiendo perdón para que la otra parte deje de castigarle con un silencio hostil.

Triangulación: Esta es un arma de control y abuso. Es el “divide y reinarás” de Maquiavelo que  los psicópatas aplican en la familia, en la pareja, en los grupos de amigos y especialmente en las empresas. Te dicen que su ex era más fogosa y que estaba dispuesta a probar cosas que tú no quieres, te aseguran que si no le confías sobre lo que estás trabajando no podrá ayudarte y que otro colega tendrá más chances de obtener la promoción, te da a entender que tu eres un mal hijo y que tu hermano es mejor. De esa manera logra que te esfuerces en ser “mejor” amigo, colega, hijo, amante para ellos. No vale la pena.

Vampirización de recursos: los/las narcisistas y psicópatas viven de todo lo que puedan rapiñar del entorno, es decir, emociones, sexo, dinero, poder, comodidad, diversión, energía mental, etc. Los sobrevivientes sienten que no solo fueron burlados y abusados sino que quedaron sin energía vital y es por eso que se los conoce como vampiros emocionales. Descuida, volverás a recargar las baterías, mientras que ellos dilapidarán en segundos todo lo que robaron en para volver a quedar vacíos hasta la nueva víctima.

Estos son solo algunos de los términos que pueden arrojar luz sobre la oscuridad en la que se encuentran las personas captadas por psicópatas y narcisistas. En el blog quedan infinidad de consejos para la recuperación como así también otros conceptos y testimonios cruciales para entender y salir del abuso. También puedes buscar en otras fuentes términos como Terapia EMDR y Tapping, proyección de culpa, desórdenes de personalidad tipo B, lavado de cerebro, asesinato de reputación, estrés postraumático, suministro narcisista, totalización, dependencia bioquímica o adicción inducida, provocaciones psicopáticas, etc. Te recomendamos autores como Iñaki Piñuel, Vicente Garrido, Shannon Thomas, George Simon, Robert Hare, Paul Babiak, Martha Stout, Bernardo Stamateas, Marie France Hirigoyen, el foro de Psychopathfree, la página LoveFraud y el sitio del controvertido Dr. Marietán (te recordamos que no estamos de acuerdo, ni la mayoría de los autores anteriormente mencionados, con su concepto de “complementario/a” pero es indudable que es un especialista sobre el tema). Esperamos que tengas un gran nuevo año, que llegue con paz interior, salud, alegría, autoestima y energía recuperadas, y por sobre todo rodeada del amor de buenas personas. Queremos darte las gracias porque estuviste ahí con nosotras sanando en conjunto. Parafraseando a Gandhi  podemos afirmar que la historia nos muestra que si bien desde tiempos inmemoriales hubo tiranos y pésimas personas que parecían invencibles, siempre cayeron y de la peor manera. El amor y la verdad prevalecerán. Lo logramos y lo lograremos; podemos y podremos; somos y seremos libres y felices.

Carta a otros suministros

 

¿Lo has hecho? ¿Lo harías? ¿Sirve de algo advertir? ¿Has escrito el correo y luego lo borraste? Es una opción personal, lamentablemente, no tenemos la respuesta para esto.

Hola

No te voy a decir quien soy porque da lo mismo, porque ante los ojos de la persona con la que ahora crees haber encontrado EL AMOR , todos somos los mismos tontos a los que engañar, nadie vale nada. Ya sé que a esta altura pensarás que no estoy bien de la cabeza o que es otra carta envidiosa de tu gran historia de amor. No es así. Yo estuve ahí, sé quién es, qué hace, cómo juega con los que estuvo hasta rompernos. Estás en la etapa en la que todo lo que haces es fantástico, tienen mucho sexo, en todos lados, se ríe de tus bromas, te dice lo inteligente que eres, y por sobretodo te agradece que no seas como sus ex parejas, todas maníacas o bipolares. Eso es lo que te habrá hecho pensar de mí.. No me creerás entonces que está con otras personas. Lo sé, las conozco. Me las nombraba todo el tiempo, me decía que le coqueteaban, pero nada más. Pero te aseguro que fue mucho más que un coqueteo. Hice algo que no está bien pero necesitaba saber: vulneré la contraseña y entré a su ordenador. Pude comprobar que estaba en miles de sitios de citas, que tenía sexo y ciber sexo con muchas de las personas de sus perfiles, y guardaba mucha pornografía. No es lo que te vendió ¿Verdad?

Me costó mucho partir a pesar de tener semejante evidencia. ¿Sabes por qué? Porque esta relación me vació de auto-estima, me hizo dudar de todo, me hizo estar pendiente de su fingida valoración y atención. Pensarás que soy una persona débil y dependiente. No es así. He viajado mucho, tengo dos títulos universitarios, un buen ingreso, una familia bastante normal y buenos amigos. Sin embargo, luego de la etapa en la que me hizo creer que me amaba con locura y yo me sentía en el cielo, comenzó a molestarse por pequeñas cosas mías, se enojaba y me criticaba mucho, siempre en privado, en público se cuidaba de no hacerlo. No entendía por qué dejaba de hablarme por cosas tan triviales. Yo había tenido otras relaciones antes y jamás me había pasado algo así. Me esforcé por estar a “su altura”, traté de no enfadarle. Las cosas volvían a un curso normal por unos días pero luego me volvía a culpar de algo, sobretodo cuando le preguntaba sobre su obsesivo comportamiento con el teléfono, o sus escapadas nocturnas al ordenador. Me decía que era trabajo o insomnio. Y le creía. ¿Sabes por qué? Porque en ese momento no podía siquiera concebir que hubiera personas sin consciencia, ni remordimientos, yo debía ser la “persona patológica” que desconfiaba de todo. Así fui perdiendo mi valor y le permití cualquier cosa. Ante sus hijos era muy dominante, hasta te diría cruel, no les permitía nada, sin embargo, en casa gastaba dinero en ropa muy cara, bebida en abundancia, y aunque me decía que no, tenía un problema con la cocaína. Yo racionalizaba su comportamiento egoísta diciéndome que el día que asumiera que tenía una adicción se iba a recuperar y ser una persona capaz de amar. Me sentía en la obligación de comprender.

Sin embargo, por más que me esforzaba, nada cambió. Sospechaba que me engañaba sobre muchas cosas, no solo en lo sexual, aunque ese tema se estaba poniendo extremo. Quería probar cosas nuevas, sadomasoquismo, vídeos de orgías. Mi límite llegó cuando quiso que hiciéramos un intercambio swinger. Le dije que no, que yo quería una pareja monógama, que era lo que se había planteado en el principio de la relación. No me habló por un mes y durante esos treinta días llegó invariablemente a altas horas de la noche. Sorpresivamente, un día, me pidió perdón, me dijo que le gustaba mucho el sexo pero que me iba a respetar y ser fiel. Me sentí mejor, pero había algo en su mirada que no me tranquilizó, vi un abismo negro en sus ojos. Dos días más tarde me comentó que quería comenzar un negocio y que necesitaba dinero. Obviamente, yo debía prestarle. Por primera vez en dos años reaccioné, le recriminé a los gritos que me estaba usando. En minutos dio vuelta la situación y me convertí en “una persona egoísta, materialista y violenta”.  Al día siguiente conseguí que alguien me ayudara a sacar la clave de su ordenador y así fue como vi tus correos y los de muchas otras personas.

Luego de un mes de absoluto dolor y charlas interminables con amigos que me creyeron cuando vieron las fotografías que tomé de la pantalla (sé que otros no tienen esa suerte porque ni sus amigos creen que sus parejas puedan llegar a ser así de monstruosos), me fui a casa de mi hermana. Primero se enojó, me dijo cosas horribles por teléfono, pateó la puerta de la casa para que abriéramos, habló mal de mí a todos nuestros conocidos y me amenazó. Luego, como si nada, cambió de actitud, dejó de hablarme para siempre y te escogió a ti para exhibirte como su nueva pareja en los lugares que frecuentábamos como así también en las redes sociales. No, no lo cambiarás porque eres especial. Nadie logra cambiar a alguien que se cree por encima del resto de la humanidad. Solo te has convertido en el suministro que le viene bien en este momento. Necesita alguien oficial para lastimarme a mí, dar a su vida un aire de normalidad y al mismo tiempo triangular a las otras personas con las que mantiene relaciones. Sé que eres una buena persona, tus amigos dicen que quieres establecerte, formar una familia, por favor, no le creas, aléjate antes de que te sumerja en el infierno. No sabes lo que duele esto. Estoy en terapia, y me dicen que con el tiempo todo pasará, que voy a estar mejor. Pero por el momento, no puedo dejar de pensar en que todo fue una burla miserable de principio a fin, que se rió de mí, se reirá de ti y de todos. Deseo que puedas ver la verdad, deseo que puedas seguir con tu vida, pero temo que no me vas a creer. Es una pena que tú también tengas que pasar por esto.

Por favor, cuídate mucho.

Thomas Sheridan y sus demonios derrotados

Thomas Sheridan es un sobreviviente, activista y artista que ha escrito dos libros sobre relaciones con psicópatas llamados “Puzzling People” y “Defeated Demons”. También lo puedes ver en una serie de videos en YouTube donde de forma muy simple y doméstica desmenuza cada truco que los sociópatas usan para controlar y engañar a los demás en todo tipo de entorno. Por momentos, los gestos y muecas que Thomas Sheridan trata de imitar para ilustrar el comportamiento enfermo de estas personas terminan provocando risa porque los que los padecimos los podemos reconocer como un calco ridículo y absurdo. Nos parece interesante que nos podamos reír de sus obviedades, es una señal de que les hemos perdido el más mínimo respeto.
Ambos libros son semblanzas de decenas de historias de abuso que incluyen la suya. Todas ellas están narradas con detalles que pueden a ayudar a aquellos que todavía tienen disonancia cognitiva a reconocerse en ellas y eventualmente comenzar a sanar. Hay casos de mujeres y hombres abusados en relaciones románticas que son desgarradores (el del propio Sheridan por ejemplo), ejemplos de accionar psicópata en el trabajo y también historias familiares (hijos o padres psicópatas). Hace hincapié en el contacto cero como primer paso para la recuperación.

Si bien brinda muchos detalles científicos actualizados, Sheridan no parece estar convencido de las explicaciones que la ciencia especula sobre psicopatía y narcisismo, como tampoco cree en posibles tratamientos. Ofrece una explicación algo esotérica con respecto a la prevalencia de los psicópatas en la sociedad que probablemente sea la parte floja de sus libros. No obstante, expone una interesante teoría sobre el porqué del silencio mediático con respecto a los desordenes de personalidad tipo B que algunos podemos considerar algo exagerada pero que indudablemente tiene puntos ciertos, después de todo es un hecho estadístico de que en ocupaciones de influencia social como política, negocios y medios los psicópatas y narcisistas llegan a ser el 10% del total de los profesionales en esas áreas contra el 4% que se espera en al población general

Lamentablemente sus libros no se encuentran en español pero sí están disponibles en inglés en cualquiera de las librerías digitales. Escritos con honestidad, sentimiento e ironía creemos que pueden resultar interesantes para otros sobrevivientes más que para profesionales especializados en el tema. Copiamos a continuación una especie de “oración” (no quisiéramos saber a que “deidad”) que Sheridan considera es lo que todo psicópata o narcisista repite para traerse suerte con los que lo rodean. Es sarcástica y lamentablemente cierta para aquellos que los tuvimos que ver de cerca.

“Oración del psicópata” por Thomas Sheridan

“Santificado sea tu oscuro nombre.
Protégeme hoy de que me detecten y verifiquen mis antecedentes.
Que mi sonrisa de pacotilla me permita mantenerme oculto y que mis pupilas se dilaten lo suficiente para atraer y seducir a mis potenciales presas dando lástima e inventando historias sobre un cáncer o patrañas de maltrato infantil.
Concédeme cambios de humor salvajes que sucedan en un instante.
Ayúdame a encontrar nuevos temas sociales que no me importen un bledo con los que pueda alinearme para quedar bien.
Mientras me pavoneo por el valle sombrio de la impostura permíteme llevar siempre libros de Carl Sagan o cualquier otro autor serio para mostrar lo intelectual que soy y que los motores de búsqueda siempre sean mi guía para fingir conocimientos para poder así demostrar mi superioridad sobre todos.
Fingiré creer lo que los demás deseen que yo crea hasta que descarte a todos esos perdedores en el mismo instante en el que necesiten algo de mí.
Voy a casarme para no tener que pagar el alquiler, y a tener hijos sólo para ver de qué se trata. A continuación, actuaré como un padre/madre que los cuida hasta que pierda el interés en ellos cuando la gente les de la atención que considero debe ser solo mía.
Voy a inventar admiradores/as atractivos/as con los que coquetear en las redes sociales y voy a tener relaciones sexuales con cualquier persona, o cualquier cosa, para mostrar a los demás lo deseable soy.
Líbrame de las presas pasadas que actuan como si yo no existiera porque nadie merece ser feliz sin mí. Líbrame también de la posibilidad de que ellos aprendan las de señales de alerta porque mío debe ser el reino los ingenuos siempre. Amén.”

Asociaciones entre psicópatas y narcisistas

Varias personas nos han consultado sobre si es posible que psicópatas y narcisistas puedan formar vínculos entre ellos, ya sean amorosos o de otra índole. Hemos investigado mucho material al respecto y la respuesta es sí. La segunda pregunta que se deriva luego de esta afirmación es: ¿Y ellos se reconocen como sociópatas? Según los casos que leímos muchas veces sí lo hacen. Es necesario asumir de una vez por todas que psicópatas y narcisistas saben que lo son. Muchos sobrevivientes prefieren creer que todo el daño que estas personas provocan es inconsciente o semi-consciente. No es así. Los sociópatas saben que son sociópatas. Y la mayoría se enorgullece de ello (diversos autores como Hare, Simon, Babiak y Stout han tratado el tema del  auto reconocimiento). Cuando se vinculan con otras personas con su misma patología no siempre se revelan como tal pero sí se reconocen. Lo saben detectar. Muchos científicos, como también sobrevivientes, se preguntan si las pistas que dan al comienzo de la relación (“no te convengo, soy el mal en persona” o “yo voy a lograr lo que quiera de ti”) que todos pasan por alto pensando que son bromas, no son acaso formas de identificarse ante otros sociópatas. Todavía no hay un criterio uniforme al respecto pero ciertamente no es descabellado pensarlo así.

Todos conocemos casos en la historia de políticos y tiranos con características psicopáticas que se aliaron para conseguir réditos de poder.  Estas alianzas son el más claro ejemplo de este tipo de asociaciones. Ahora bien, en la vida cotidiana comenzamos a ver muchos casos de estas asociaciones, tanto es así que nos preguntamos si los narcisistas y psicópatas no encuentran algún beneficio en relacionarse entre ellas. Hay personas que luego del descarte observan que la nueva pareja del/la psicópata tiene rasgos psicopáticos, como así también existen aquellos que fueron atacadas por una dupla de sociópatas en el trabajo.  Es difícil hacer estadísticas solo con testimonios por lo tanto no podemos afirmar cuál es el porcentaje real de estas asociaciones perversas (y a menudo delictivas también) pero sí podemos afirmar que son más comunes de lo que creemos.  Les dejamos dos casos ilustrativos.

Carmen estaba recién separada y había dejado su pequeña ciudad para trabajar junto con su hermano en la capital. Cuando se instaló en un pequeño departamento cerca de la casa donde vivía su hermano con su cuñada, esta última se convirtió en su mejor confidente. En realidad, Carmen era bombardeada a preguntas por su cuñada que fingía preocupación. Si bien se sentía afortunada de tener “una buena relación” con ella, algo le decía que no estaba bien que se metiera en todo, no le gustaba como en ocasiones dejaba de hablarle a su hermano, y como la quería manipular para hacer lo que ella decía en el comercio de su hermano. Asimismo, no dejaba de recordar como su nueva cuñada, a la que llamaremos Estela, había sido la “mejor amiga” de la ex pareja de su hermano y no solo no le había importado romper un matrimonio sino que había hablado cosas muy feas sobre su “ex hermana del alma”. Al poco tiempo Estela comenzó a insistir en que saliera con un amigo soltero del matrimonio que era muy atractivo pero que a Carmen le parecía algo extraño porque tenía algo en su mirada que la perforaba. La cuñada le aseguraba que él tenía mucho interés en ella, y finalmente accedió a salir con él. La primera cita él se mostró inusualmente atengo y seguro. Carmen se convenció de que ella había desconfiado de él debido a la triste experiencia de su divorcio. En la segunda cita, todo parecía indicar que el encuentro terminaría en algo más íntimo cuando Carmen comentó que su cuñada le había pedido dinero prestado sin que se enterara su hermano. Desde ese momento, su pareja cambió por completo, se mostró molesto y agresivo. La hizo sentir culpable de haber hablado de “cosas desagradables” y le aseguró que ya no tenía el más mínimo interés en proseguir con la relación. Carmen se sintió horriblemente mal pero no era solamente debido al rechazo de este hombre luego de que él hubiera despertado su interés, ella sentía que había algo oscuro por debajo. Le comentó a su cuñada que la cita se había agriado. Ésta se enojó  y la culpó de ser fría y de no entender nada de hombres. Carmen creyó que estaba enloqueciendo pero su intuición la llevó a prestar atención en medio de una bruma de dolor y dudas. Pasaron las semanas. Se le hizo evidente que había algún tipo de relación entre Estela y el amigo de su hermano. Dejó de confiarle cosas tanto a su hermano como a su cuñada.  Un día revisó el teléfono de Estela y comprobó como ésta sacaba dinero del negocio de su hermano y se lo pasaba a su amante (había mensajes de alto contenido sexual entre ellos). Cuando le advirtió a su hermano, éste no le quiso creer. Es más, prefirió creer la versión de su esposa de que la que había estado tomando dinero de la caja era Carmen. Sin poder dar crédito a las habladurías que su cuñada y el amigo esparcieron por el círculo de personas que ella había comenzado a tratar, decidió volver a su ciudad y mantener contacto cero con su hermano y los dos psicópatas que lo tenían de juguete. Ser consciente del engaño es una herida que no logra sanar y se pregunta una y otra vez el por qué. ¿Por qué Estela me quería empujar a los brazos de su amante? ¿Era una voyeur, una perversa? ¿Sabía que yo estaba sensible por mi divorcio y quería que me terminara de dañar un psicópata? ¿Querría que él me sacara dinero en paralelo al que ya ella le sacaba a mi hermano? Carmen aún no tiene respuestas. Y lo mejor sería que tratara de  NO hacerse esas preguntas ya que el 96% de la población mundial nunca va a entender cómo piensa una persona cuyo cerebro tiene áreas (aquellas que alientan la respuesta empática) que no desarrollaron.

Julieta trabajaba en una empresa farmacéutica. Su nuevo jefe era motivador y bastante comprensivo. Delegaba casi todo en sus empleados y se ausentaba bastante pero prefería eso a soportar un gerente malhumorado. El gerente al que su jefe respondía era más frío y distante pero ciertamente era inteligente y seguro de sí. Este hombre puso sus ojos en ella (como también en otras tantas) y comenzó a seducirla. Si bien se sentía atraída por él, Julieta era muy creyente y no quería tener nada que ver con un hombre casado. Sufría un tremendo dilema interno cada vez que lo veía. No podía sacárselo de la cabeza pero al mismo tiempo le producía temor. El gerente, que no estaba acostumbrado a perder, comenzó a acosarla con más intensidad. Julieta no sabía con quién hablar del tema. Un día su jefe le dijo que se sentía preocupado por verla “ausente” y le comenzó a hacer preguntas. Ella se abrió y le comentó lo que le pasaba.  Durante una semana su jefe le pidió que la tuviera al tanto de lo que pensaba hacer, si iba a consultar a algún abogado, si tenía pruebas. Parecía indignado y le aseguró que iba a consultar con gente de confianza en la empresa. Julieta le contestó con total honestidad, le habló de algunas grabaciones y mails, de que había consultado a un abogado, etc.  A los pocos días la llamaron de Recursos Humanos para comunicarle que estaba despedida. Su jefe y el gerente habían elevado un informe sobre ella con una pésima evaluación de desempeño.  Julieta quedó obsesionada con lo que había sucedido, no podía entender, desde su perspectiva cristiana, cómo Dios permitía la calumnia y el progreso de seres tan malvados. En paralelo, con ayuda de su familia, averiguó algunas cosas sobre los antecedentes de estos dos gerentes y supo que habían tenido algunos “pequeños deslices” en sus trabajos anteriores y que se rumoreaba que en éste, donde coincidieron, “se pasaban” empleadas entre ellos. Los abogados que la asesoraron le aconsejaron no hacer juicio por acoso (sí, en cambio, por mejorar la indemnización) porque según sus palabras textuales “en este país saldrás perdiendo y teniendo que pagar los costos del juicio”.

 

En ambos casos, las víctimas de estos psicópatas (hombres y mujeres), intuyeron desde un comienzo que algo “no cerraba”, que algo les causaba temor y ansiedad. Las señales de que uno está siendo el objetivo de un psicópata o narcisista aplica para uno, dos o diez actuando al mismo tiempo (hay varias entradas sobre alertas rojas en este blog y en otros que debes leer). No intelectualices lo que te sucede, confía en tu instinto. La parte de tu cerebro que regula las respuestas de alerta frente a amenazas ya se activó, no esperes a que logres encontrar la causa, ya que para cuando la identifiques, será tarde. Cuando sepas el por qué es probable que ya te hayan timado, sacado tu dinero o tu puesto, ya te hayan enamorado con una personalidad falsa o arruinado tus relaciones familiares.

Finalmente, los sobrevivientes se preguntan si entre gente con desórdenes del tipo B las relaciones son “exitosas”. No hay nada exitoso en una relación en donde dos personas se utilizan todo el tiempo y no pueden bajar la guardia ni por un instante ya que entre ellos tratarán de destruirse. Tendrán momentos de perversa “euforia” luego de haber lastimado o burlado a alguien pero ésto no solamente es humanamente repulsivo sino que no dura. Nada dura en ellos, no tienen emociones o sentimientos profundos, son incapaces de apreciar los vínculos, la generosidad, la naturaleza (recuerda que muchos de ellos gozan cuando destruyen plantas y maltratan animales) y la belleza trascendente en cualquier forma de arte. No intentes adaptarte a su pensamiento retorcido para que te quieran, no pueden, no tienen el cerebro correcto para amar. No te rebajes, tú si puedes amar y comprender lo que te rodea, y mereces estar con alguien que también pueda.

Técnicas para que ni tú ni tus hijos vuelvan a dedicarle un pensamiento al psicópata o narcisista.

Uno de los residuos más persistentes de nuestra relación con alguien psicópata o narcisista es que nuestros pensamientos vuelven recurrentemente a ellos, ya sea en forma de (más que justificada) furia, añoranza de las etapas de luna de miel o temor a sus calumnias entre tu grupo de amigos y conocidos luego de la separación. Sabemos que ellos programan a sus parejas o familiares para que esto sea así. Es un proceso conocido como “totalización”. Durante la etapa de idealización y bombardeo amoroso te ponían en las nubes, te adoraban como nadie y te acostumbraste a ese halago hasta necesitarlo a diario. Fue entonces cuando te lo limitaron y te lo comenzaron a dar a cuenta gotas y solo como premio cuando hacías lo que ellos querían que tú hicieras. En otras palabras intentaron convertirte en un perrito de Pavlov. En paralelo, trataron de que cada lugar, cada cosa que hacías, cada canción que escuchabas, la relacionaras a ellos. Ellos logran, con técnicas de manual, que no quede espacio o cosa que no hayan tocado o ponderado contigo haciendo asociaciones del tipo: “mírate en el espejo lo bien que luces conmigo”, “todas las canciones de este autor me recordarán siempre a ti”, “cada vez que piense en tartas de fresas me acordaré de esta tarde”. Ellos por supuesto se olvidarán de lo que dijeron al segundo (está científicamente comprobado que la memoria también la tienen afectada)  pero tú, cuando quieras dejar la relación, todo, absolutamente todo te recordará a ellos. Te costará sacarte su imagen de la cabeza, no lograrás escuchar ciertas canciones y mucho menos comer tarta de frutas sin llorar. Asimismo, otro de los motivos por el cual logran introducirte este virus de pensamientos intrusos sucede cuando llega la etapa de la erosión identitaria, la manipulación y el descarte (sea a través de la técnica de “stonewalling” para que tú los abandones o lo hagan efectivo ellos mismos de la forma más fría que puedan encontrar), sus incoherencias deliberadas, sus amenazas veladas y sus nuevos galanteos a otras personas te dejarán en un estado de permanente desconcierto y de búsqueda de respuestas que por supuesto girarán alrededor de ellos. ¿Cómo podemos desarticular esta programación de nuestros cerebros?  Y si tenemos hijos en común ¿Cómo preservar la cabecita de los niños de esta insania?

Una de las técnicas para lograrlo es  muy sencilla. Consiste en no luchar con tus pensamientos, solo observarlos y ponerles un nombre para que pierdan su fuerza. Esta técnica se basa en la premisa de que cuanto más luchamos contra un pensamiento, éste cobra más fuerza. Si te pedimos que no pienses en chocolate insistentemente, lo más probable es que la imagen de una deliciosa barra cobre fuerza en tu mente. El psicólogo de Harvard Daniel Wegner estudió este fenómeno al que llamó “proceso de monitoreo irónico” debido al hecho de que si le pido a mi cerebro que no piense en cosas hechas de madera, lo que hará es monitorear el entorno en busca de cosas de madera para no pensar en ellas. Le hemos dado una instrucción paradojal a nuestro cerebro y si, además de eso, luchamos contra su exploración de “cosas de madera”, más lo hará creándonos ansiedad. Wegner se dio cuenta de que cuando nuestras vidas están en condiciones ideales, relajadas, la ansiedad no aumenta a niveles importantes y logramos suprimir con éxito esos pensamientos molestos. Sin embargo, cuando estamos con “carga cognitiva”, el ciclo ansiedad/obsesión se vuelve incontrolable. Él toma el caso del insomnio: si tú has tenido unas noches en vela y te obsesionas con dormir, es probable que acentúes el insomnio. Lo ideal es relajarse pensando en que el cuerpo se acomodará naturalmente y que volverás a dormir. Obviamente, luego de una relación con un narcisista o psicópata, la carga cognitiva es pesadísima y no nos resulta sencillo desembarazarse de esa maraña de pensamientos tortuosos que nos introdujeron con la precisión de un relojero. Lo mejor que puedes hacer cada vez que recuerdas algo, sea un agravio o una caricia (o ambas cosas debido a la disonancia cognitiva), déjalo fluir y di “es simplemente un pensamiento que se irá” “yo no soy ese pensamiento”. Además ponle un nombre, por ejemplo: “ira” o “recuerdo de la falsa luna de miel”. Luego de eso respira profundo, relaja los músculos y dedícate a hacer cualquier otra cosa que te de placer.

Otro truco que funciona es crear nuevas memorias y asociaciones que no tengan nada que ver con ellos, rescribir el guion cerebral con nuevas vías neuronales. Por ejemplo, si solías ir al mercado de pulgas con él/ella, llama a tu compañero del colegio, ese que hacía reír a todos y pídele que te acompañe, hagan cosas insólitas e infantiles allí, cómprate algo, tómense fotos juntos. Si ya no puedes comer tarta de fresas, pide a tu tía que te prepare una para alguna fiesta familiar, asegúrate de que sea una de esas celebraciones en que sabes que pasarás un buen momento. Allí, rodeado/a de cariño, saborea cada bocado prestando atención a las anécdotas que la gente esté narrando en ese momento en que vuelves a disfrutar del sabor de algo que siempre te había gustado  y que habías dejado de comer para evitar el dolor de la memoria. Te costará pero, de a poco, los recuerdos de esos lugares y cosas te pertenecerán a ti y a quien elijas.

Con respecto a los hijos en común, lo esencial es que sepan que no necesitan obedecer a un padre o a una madre que los manipula. Para eso hay que hacerles entender que nadie en el mundo (ni siquiera sus progenitores) tiene derecho a hacerlos sentir culpables de las acciones de otros. Hablar de esas cosas que los lastiman aunque parezcan triviales. El abuso se da en cosas simples y cotidianas por lo que es más insidioso y encubierto. Acá también vale lo de ponerle nombre a las cosas. Si no le quiere dar dinero hasta que estudie lo que el psicópata quiere que estudie “por su bien”, hay que diseccionar ese enunciado hasta dejar a la luz sus segundas intenciones y renombrar ese “por su bien” como “lavado de cerebro”. Segundo, explicarles en que consisten las técnicas de manipulación. Ellos todavía no tienen los recursos simbólicos o de abstracción suficientes como para identificar los sofisticados métodos de control de estas personas sin conciencia. Si tu hijo viene de la visita apenado y te dice que su padre/madre habla en contra de ti, si mienten constantemente, si los chantajean insistiendo con que si los quisieran tu hijo debería hacer tal y cual cosa, enséñale como esos comportamientos son trucos para forzarlo a actuar de una forma determinada y que no tiene por qué creerle y, mucho menos, complacerle. Por último, fortalecer la autoestima del niño ya que el progenitor psicópata suele hacerle pensar que está en falta y que nunca estará a la altura de tan “grandioso/a”  padre o madre. Ámalo incondicionalmente, dile que es perfecto de la forma que es, con sus defectos y virtudes. Esto último es muy importante: es necesario que tu hijo comprenda que está bien tener defectos, que es una característica humana equivocarse para aprender y mejorar. El mensaje que recibe permanentemente del psicópata y narcisista es que ellos son perfectos e infalibles, mientras que el resto de la sociedad (hijos incluidos) es inferior. Lamentablemente los niños no pueden ver que están lejos de ser maravillosos y que solo tienen un sentido alterado de la realidad que los hace delirar de grandeza. Dale a tu hijo la aceptación que tu ex cónyuge no le da producto de su extraviada megalomanía.

Por último, busca divertirte junto a tus hijos como pequeña familia, practicando algún deporte, o haciendo actividades manuales al aire libre (la naturaleza tiene un poder sanador milagroso). No te dejes amedrentar por las amenazas que probablemente aparezcan cuando el/la psicópata presienta que lo/la estás olvidando, que ya no es el centro de los pensamientos familiares y que eres feliz, que tus hijos son felices. Ese día está cerca y es el momento que todo narcisista o psicópata realmente no puede tolerar.

Niños y adolescentes psicópatas: consejos para padres y educadores.

Los rasgos psicopáticos no aparecen de un día para el otro en un individuo. Según investigaciones publicadas en “American Journal of Psychiatry” ya se pueden detectar características, bien con resonancias magnéticas o con pruebas de reacción al miedo, a los tres años de edad. Una de las expertas investigando el tema es Nathalie Fontaine de la Universidad de Indiana que trabaja con niños de entre 7 y 12 años de edad que no presentan sensibilidad ni remordimientos. Enfatiza la necesidad de que padres, docentes y psicólogos presten atención a las señales de alarma y que no lo confundan con otros desórdenes para poder hacer una intervención temprana y así lograr que no desarrollen el desorden. Fontaine, apoyada en los avances sobre neuroplastía, cree que la neurogenesis es posible y que ayudaría a torcer la tendencia biológica.

¿Cómo reconocer, entonces, las tendencias psicopáticas o narcisistas en niños cuando ya es bastante complicado hacerlo en adultos? Primero que nada queremos dejar en claro que los niños con estas tendencias no suelen nacer de padres psicópatas. El doctor Marietán hace hincapié en que los cónyuges de psicópatas o narcisistas deberían tranquilizarse ya que sus hijos no suelen heredar los síntomas. Por el contrario, si los niños pasan mucho tiempo con el padre o madre abusivo/a pueden imitar sus conductas como modo de supervivencia por lo que habría que estar atentos e intervenir a tiempo con un buen terapeuta. El caso opuesto también es cierto: muchos niños psicópatas nacen en familias que no presentan casos de individuos con desórdenes de personalidad en varias generaciones. Esto desorienta enormemente a los padres, educadores y psicopedagogos que tratan al niño a diario. No entienden el porqué de la mala conducta o la insensibilidad a las emociones de los demás niños.  Observan las mismas señales de alarma de los psicópatas adultos: la culpa la tienen los demás, mienten todo el tiempo con cara de póker, muestran un desbordado impulso sexual desde temprana edad, se divierten matando o maltratando animales y si se los sorprende en algo malo juegan a la víctima o tuercen los hechos.

A menudo el colegio culpa a los padres por “no ponerle límites”. Esto en general, no es así ya que los padres de estos niños son conscientes de que los castigos no funcionan, el niño es un temerario al que no le importan las consecuencias. Los padres les piden a los médicos o psicólogos que lleguen a un diagnóstico pero lamentablemente terminan considerando cualquier otro trastorno menos éste porque muy pocos profesionales conocen del tema. En una cosa están todos los adultos de acuerdo: el niño no se interesa por los demás, su mala conducta se basa en el placer que le provoca molestar a sus compañeros, familiares y docentes (no son travesuras de quien quiere llamar la atención o bromas de quien se siente inseguro) y se sienten por encima de cualquier norma o ley.

Los docentes deben de tener especial cuidado con estos niños o adolescentes. En primer lugar porque suelen culpar a otros niños de sus malas acciones y muchos terminan responsabilizando a las verdaderas víctimas por los actos del  psicópata.  Los púberes y adolescentes sociópatas son muy encantadores con quienes quieren serlo. Convencen con facilidad a los profesores de que él/ella no fueron los que cometieron la fechoría. En segundo lugar, si eres de esos maestros que tratan de ser ecuánimes y lo mantienes a raya es capaz de inventar cosas sobre ti para que pierdas el empleo.  Un joven de catorce años que ya había sido expulsado por mala conducta de dos colegios acusó a su maestra de malos tratos e insultos cuando comprobó que ya no podía seguir manoseando a sus compañeras a gusto. Esta docente había hablado con la directora del colegio porque las niñas se quejaban de que su compañero las toqueteaba y las tenía amenazadas.  El joven reclutó a otros dos compañeros de mala conducta. Aseguraron que la docente los maltrataba e insultaba. Luego de una investigación que se llevó a cabo mientras la profesora estaba con licencia psiquiátrica se concluyó que no había elementos que indicaran malos tratos por parte de la docente y que el joven, a pesar de su angelical rostro, se había propasado efectivamente con sus compañeras.

Si trabajas en un colegio y detectas algún caso sospechoso, habla con las autoridades y los psicopedagogos de la institución, pon distancia, no hables de más y no permitas que el/la estudiante hable a solas contigo. Si quiere tener una conversación contigo que lo haga en clase o en sala de profesores, frente a testigos. Hace unos años, en los Estados Unidos, una joven profesora de secundario fue acusada por un alumno de quince años de haber mantenido relaciones con él. La docente, casada, con un bebé, había intervenido en defensa de otro alumno víctima de este psicópata que solía hostigar a sus compañeros. Él joven le juró que lo iba a lamentar. A los pocos días la denunció como abusadora de menores. La mujer fue llevada a juicio. El joven declaró, sin que se le moviera un músculo de su rostro, que “habían tenido sexo infinidad de veces”. La defensa le preguntó si recordaba características físicas de la acusada. El muchacho describió el cuerpo promedio de una mujer de 26 años. El abogado le volvió a preguntar si estaba seguro de no recordar nada más. El joven aseguró que no. Fue entonces cuando el profesional le rogó a la acusada que se desabrochara la blusa. Para estupor de todos los presentes, la docente tenía una enorme y fea cicatriz producto de una operación cardíaca. No había forma de que el estudiante no la recordara. La mujer salió en libertad pero ya nada volvió a ser igual. Dejó la docencia y se mudó con su familia a otro estado.

Salvo en los casos en que el psicópata presente rasgos extremadamente violentos, generalmente los niños y jóvenes con estos desórdenes dejan de cometer actos agraviantes en forma abierta ya que se dan cuenta que de seguir así nadie les creerá y los evitaran. Ellos necesitan víctimas de quienes obtener beneficios. Descubren que manipulándolas y abusándolas emocionalmente logran más cosas que por medio de la violencia o el maltrato abierto. Es en ese momento que los padres y educadores se relajan pensando que el niño ha cambiado para bien. No es así, el cambio es para peor.

No sabemos si realmente se puede lograr detener en forma temprana el avance de la psicopatía pero sería francamente maravilloso intentarlo. Y aunque no funcionara al menos podremos ayudar a los padres a manejar la situación en vez de que sus hijos los manejen como marionetas, y proteger a los docentes para que no sean víctimas de las fabulaciones de estos psicópatas junior. Adrian Raine, director del Departamento de Criminología de la Universidad de Pensilvania asegura que se han visto progresos en niños muy pequeños con psicoterapia, la ingesta de suplementos de ácidos grasos omega 3 que juegan un rol importante en el desarrollo neuronal y con una disciplina que aliente los refuerzos positivos cuando hacen algo altruista ya que esto crearía vías neuronales que favorecen la sociabilidad. Desde acá deseamos fervientemente que este tema tenga la presencia académica y social que su gravedad merece, como así también que se encuentren tratamientos esperanzadores.

Cyber abuso: psicópatas y narcisistas en red

El abuso psicopático y narcisista lamentablemente ha llegado a la red. Se trata de una cultura que abraza el placer sádico obtenido de la desgracia ajena. Cyber acoso, cyber bullying, trolling, suplantación de identidad, hombres que se hacen pasar por colegialas para enamorar niñas, mujeres que se hacen pasar por hombres para enamorar hasta la locura a otras mujeres (puede buscar en YouTube el especial de Dr. Phil con tres mujeres engañadas online por quien creían era el amor de su vida y terminó siendo una mujer psicópata que se burlaba de ellas), abusadores que enamoran a sus víctimas y les piden sexo virtual imágenes que registran y luego cuelgan en sitios de pornografía, o que les piden dinero para viajar a conocerlos. Todos producen el mismo daño, o incluso más, que en relaciones cara a cara. No olvides que al no poderlo ver, proyectas tus buenas cualidades en ellos y no logras ver ciertas señales físicas o verbales que podrían delatarlos.

Un estudio, realizado entre 412 usuarios de Amazon Mechanical Turk, puso de manifiesto que los tanto trolls como los acosadores estaban altamente relacionados con la psicopatía, el maquiavelismo y el sadismo, desórdenes que tienen en común experimentar el placer de la desgracia ajena.

Un segundo experimento confirmó los puntos anteriores con una salvedad. Mientras que el sadismo, la psicopatía o el maquiavelismo eran frecuentes entre los troll y los ciberacosadores, el narcisismo, el otro componente de la tétrada oscura, no era tan común. Por el contrario, éste abundaba entre aquellos que disfrutaban debatiendo en internet. En términos generales, las personas antisociales tienen a abusar de la tecnología puesto que esta les permite dar salida a sus pulsiones malvadas, así como conectar con otras persones similares. Como concluye el estudio, “los sádicos simplemente quieren pasárselo bien… ¡e Internet es su patio de recreo!”

(Reproducimos resumido y adaptado un magnífico artículo de Ángeles López para La Razón, que narra con detalle un grave caso de ciberacoso contra una mujer.)

El ciberacoso es un psicoterror lento, calculado y perfectamente dosificado por un depredador online dispuesto a convertir su PC, móvil o tablet en un campo de concentración. Al despertar cada mañana no sabe por dónde le puede caer la guadaña psíquica: podría ser un email intimidatorio, ver su foto –junto a su nombre, teléfono y dirección– asociados a páginas de prostitución, comprobar que su identidad ha sido suplantada en la Red o recibir decenas de llamadas y otros tantos SMS. Ha visto reducidas sus ofertas laborales «la gente recela de trabajar con alguien que puede ser problemática». «Al final el ‘‘calumnia, calumnia’’ de Molière, funciona», expresa conmocionada.

No en vano, J., el acosador, intenta cercar su vida emocional, social y laboral, falseando su identidad en Facebook, Twitter o Youtube para añadir a sus amigos, para saber de sus movimientos, e incluso se ha personado en su entorno laboral para difamarla ante sus compañeros tildándola de prostituta especializada en sexo oral… «Las amenazas y peticiones de perdón se suceden alternativamente en los distintos medios tecnológicos que poseo», refiere ella, la acosada, artista multidisciplinar, fotógrafa, bloguera y DJ de 28 años. Hasta que hace unas semanas el acoso dejó de ser virtual: en la acera y fachadas de su vivienda, se puede leer junto a un corazón graffiteado: «P. te amo».

«Tengo un pensamiento, como un ‘‘leiv motiv’’ recurrente: terminar con mi vida. No puedo más. Estoy sitiada, sin ofertas laborales porque se ha ocupado de dinamitármelas, sin ganas de salir de casa y en tratamiento psiquiátrico por estrés y ansiedad. Por no hablar de la abulia y el insomnio que padezco». El macabro ataque se ha redoblado cuando su acosador ha recibido una citación del juzgado para el mes próximo. Además, una de las tres denuncias se ha convertido en causa penal, a instancias del Ministerio Fiscal.

«Antes que ciberacosador, cualquier individuo que acomete tales prácticas es, simple y llanamente, acosador. Da igual si los motivos son ridiculizar a un estudiante (ciberbullying) o presionar a un adulto para mantener una relación: la focalización y obsesión, son idénticas, sólo que Internet se presenta como un caldo de cultivo más impune, aunque sólo teóricamente», aclara Iñaki Piñuel, profesor de la Universidad de Alcalá, psicólogo clínico y experto en acoso. No en vano, explica, el acosador persigue aterrorizar a la víctima y no pocos están persuadidos de que tienen una causa justa para asediarla pues merece ser castigada. Cada macabro canal de destrucción psicológica tiene su intrahistoria. El inicio de este tipo de «grandes enemistades» es tan antiguo y patológico como desoír un no por respuesta.

Una chica guapa de 28 conoce a un tipo que le supera en casi una década. Se toman una copa con amigos y él se lleva una negativa de ella para iniciar cualquier tipo de relación sentimental. Aunque en un primer momento se intercambiaron los teléfonos y se añadieron mutuamente a Facebook, tras un primer desencuentro, P. y sus amigos le expulsan de todos sus muros de las redes sociales. Pero su comportamiento fue de manual: falsas acusaciones para dañar su reputación, publicación de información falsa en sites –crea sus propios webs, páginas de redes sociales, blogs o fotologs para su propósito–, recopilación de información a través de amigos o compañeros de trabajo para conocer los movimientos de «su presa».

Sólo así saben el resultado de sus difamaciones; a menudo monitorizan las actividades de la víctima e intentan rastrear su dirección de IP en un intento de obtener más información sobre ésta o de que gente extraña se pueda adherir a su agresión. «El problema del acosador es que el obstáculo que les pone su víctima de no querer saber de ellos, aumenta su deseo. Cuánto más se quiere retirar ella, más se obsesiona él», resume el experto Iñaki Piñuel. «Incluso incurren en la falsa victimización y el acosador puede alegar que su presa le está acosando a él», matiza Sara Solano, directora del Gabinete Psicológico Ecubo. P. asiente al escucharlo: «Cuando se entera de que le he denunciado la primera vez, duplica sus esfuerzos: se hace pasar por mí en las redes (sociales), se pone en contacto con los diseñadores que me contrataban o con fotógrafos con los que he trabajado para decirles que soy adicta a las drogas, anoréxica o seropositiva, también que practico la zoofilia, que mantengo relaciones sexuales con mis propios padres… O me llama bajo falsas identidades para ofrecerme trabajos, hasta que me doy cuenta de que es él».

La omnipresencia y difusión instantánea de la Red provoca que el ciberacoso pueda llegar a ser tanto o más traumático que el físico: «Al levantarme, escribo mi nombre para ver qué se le ha ocurrido decir de mí: rastreo todos mis perfiles falsos para borrar todos los comentarios, sé que recibiré incesantemente llamadas o SMS, de amigos o de profesionales de mi medio, que terminan pensando que me he vuelto loca escribiéndoles salvajadas inimaginables, que por supuesto no he escrito. Provoca una vulnerabilidad total. Porque, a día de hoy, ni siquiera tengo una orden de alejamiento», explica P. Al ser una agresión no presencial, el ciberacosador no tiene contacto con la víctima, «no ve sus ojos, su dolor, con lo cual difícilmente podrá llegar a sentir empatía o tener compasión. Obtiene satisfacción en la elaboración del acto violento y al imaginar el daño ocasionado en el otro, ya que no puede vivirlo in situ», aclara la terapeuta Sara Solano. «El acosado –añade Piñuel– puede tener secuelas de por vida si no es tratado a tiempo».

Para según qué tipo de acoso, no hay por qué tener ninguna pericia técnica. «Hoy día cualquiera sabe crear una cuenta de correo. Basta con que sepa tu número de teléfono para que pueda poner un anuncio en una red de contactos y saturarte el teléfono ofreciendo sexo gratis en tu nombre. A menudo tiene que ver más con una cuestión de ingenio. Otra cosa muy distinta sería querer robar datos de tu ordenador o móvil para luego publicar información privada o fotografías tuyas en cualquier página web. En ese caso sí que se necesita algo más. Por lo general un ciberacosador no tiene por qué tener ningún conocimiento técnico avanzado», explica Juan Carlos Jiménez, Ingeniero Informático y Experto en Tecnologías de la Información.

«El final de mi mundo conocido». Así denomina la propia P. el momento en que le interpone una segunda denuncia –en febrero de este año– por coacción, amenazas, suplantación de identidad y daños morales. Tras rellenar un extenso formulario en comisaría, pidió abogado de oficio, ayuda psicológica y una orden de alejamiento. Nunca tuvo noticia de ninguna de las tres cosas. Pasados los meses, y al ver que no se la llamaba para juicio, intenta informarse «y me dicen que si no voy con un abogado y un procurador no pueden informarme sobre el proceso».

Y añade: «Contraté ambas figuras legales y nos enteramos de que en lugar de como “parte” acudiré al juicio el mes próximo, sólo como víctima y testigo».

Es decir, no está personada en la causa «porque no es parte, por lo que tampoco puede tener acceso a las copias del escrito de acusación ni saber el dossier de investigación que ha recabado la Policía», resume su abogado, quien prefiere mantenerse en el anonimato, por preservar la identidad de su defendida. «Pero el Ministerio Fiscal se está portando de maravilla porque ha pasado de ser considerada una posible falta a un posible delito».

Desde el momento en que J. –operario en paro que vive con sus padres– ha recibido la citación judicial se ha ocupado de redoblar esfuerzos «torturadores» por todos los medios tecnológicos conocidos. «¿Acaso quiere su momento de gloria?… ¿Te torturo porque eres mía?», resume P.

Rasgos propios de un trastorno narcisista de la personalidad y de un psicópata, según la suma de diversos autores. Hablamos de «un depredador moral» que plantea su relación con los demás como un juego mortal. Una partida de ajedrez en la que él mueve todas las piezas pero teniendo maniatado a su adversario.

«Acostumbran a acosar en serie, pero no en paralelo, lo que quiere decir que, por sus biografías, producirán esta conducta de forma permanente.. Primero una, luego otra, y otra –explica Iñaki Piñuel–, mientras, la víctima se siente indefensa o, en algunos casos, culpable, pero siempre sufre un aislamiento psíquico. No tienen por qué ser personas débiles psicológicamente, muy al contrario, puede ser que se enfrenten directamente a su acosador. Pero ellos siempre intentarán manipular el entorno para ponerlo de su parte».

Mientras el entorno tiende a trivializar la situación –«olvídalo», «no hagas caso»–, el individuo ejerce en un permanente gutta cavat lapidem su violencia sin huella. El fin no es destruir a su presa de forma rápida, sino someterla lentamente hasta dejarla paralizada y disfrutar del interín. Es como un crimen perfecto, porque la mayor parte de los casos no es el agresor quien mata, sino el agredido quien se quita la vida.

El suicidio es el mayor triunfo del acosador moral, lo sepa o no. «Pero conmigo no va a poder –sentencia P. con seguridad– ni me hará caer en la tentación de cometer un paso en falso como intentar comunicarme con él o infringirle yo algún tipo de daño o insulto».

Hasta acá la transcripción de un caso tremendo. Pero ¿Cómo puedes protegerte y proteger a tus hijos? No aceptes a quien no conozcas en tus redes sociales, no incluyas tu dirección o celular en las mismas, si tus hijos son menores de edad compra programas que limiten los sitios que visitan, adviérteles sobre manipuladores y acosadores, no subas fotos intimas o reveladoras de la zona en la que vives, si sospechas que alguien de tu familia pasa demasiado tiempo online y se lo ve demasiado triste o, por el contrario, sobre excitado, habla con él/ella. Guarda todos los documentos, dirección de IPs, denuncia el robo de identidad en todos los sitios y cancela todas tus cuentas si ya eres víctima de algún acosador. Contrata gente que pueda rastrear los correos y haz denuncias si el acoso no cede con un tiempo de no estar conectado/a. Si la víctima es menor de edad da curso legal en minoridad sin dilación. Lentamente los países están adaptando la legislación para proteger a las víctimas. No desesperes. No les des poder dejándote asustar.