El abuso sociopático y la violencia son dos caras de la misma moneda

Es una realidad que el tema de la psicopatía y el narcisismo ha comenzado a tratarse en los países de habla hispánica pero, en paralelo, han surgido opiniones que aseguran que el abuso de psicópatas y narcisistas no estaría incluido en el tema de violencia doméstica ni tampoco encuadraría en alguna definición de violencia. Aseguran que este tipo de maltrato es una dinámica psico-biológica de la que varias personas, además del abusador, serían parte. No te dejes engañar. Esto es una forma de excusar al abusador, culpar parcialmente a la víctima y desviar el tema de la agenda pública.

Primero que nada, recordemos que el espectro de desordenes de personalidad es amplio y se extiende desde  casos medianamente graves en los que el narcisista se dedica a parasitar y mentir a los que lo rodean hasta casos severos donde puede haber golpes o donde estos personajes abusan sexualmente de extraños o de sus propios hijos sin que los demás miembros de la familia, también captados por la narrativa del psicópata, sean capaces de verlo hasta que el perverso se aleja o muere (tal es el caso de Mackenzie Phillips, hija del integrante de la banda The Mamas and The Papas, John Phillips que obligó a la joven a mantener relaciones incestuosas durante 8 años. Recién cuando su padre murió, Mackenzie pudo hablar del abuso sexual. Varios de los miembros de su familia no le creyeron, comportándose como facilitadores post mortem, pero ella no se amedrentó y sigue trabajando por las víctimas de abuso paterno). Por lo tanto, si alguno de nosotros padeció el abuso de un jefe narcisista pero no fue golpeado, esto no quiere decir que el abuso psicopático no exista si lo comparamos con casos resonantes de violencia de género. Es más, la violencia de género no es una realidad separada de la psicopatía y el narcisismo: detrás de los golpeadores, e incluso de los homicidas, suele haber un altísimo porcentaje de desórdenes de personalidad tipo B. Lo podemos asegurar, lo indican los estudios científicos, lo hemos vivido también en carne propia, y cuando decimos “carne propia” lo hacemos en forma textual. Disociar el concepto de violencia del de psicopatía y narcisismo es la forma con la que los sociópatas piensan contratacar nuestra ganada consciencia sobre sus tácticas de abuso.

En estos días, un joven nadador estrella de la prestigiosa Universidad de Stanford llamado Brock Turner, fue sentenciado a SOLO 6 meses de prisión por haber violado a una joven que estaba inconsciente.  Aparentemente el juez dio lugar al descargo del joven que, en vez de pedir disculpas por lo que hizo, escribió una carta diciendo que lo que pasó (abuso sexual agravado) fue producto de la conducta proclive a las fiestas y al alcohol de los estudiantes norteamericanos (desplazamiento de culpa, una de las características de los sociópatas). Las organizaciones de género y la opinión pública están indignadas por esta condena ridículamente leve cuando en realidad le hubieran correspondido 14 años. Para seguir agregando dolor a la víctima, el padre del joven pidió públicamente clemencia para su hijo al que describió como un joven normal al cual se “le juzgaba duramente por 20 minutos de acción en una vida de 20 largos años de logros” (busca el caso, luego nos dices si la mirada fija de Brock Turner no te recuerda a la de alguien que conoces y si el padre no se comporta como el clásico “flying monkey” o facilitador). Afortunadamente en la gran mayoría de los medios de ese país se habla de su conducta como sociopática, como violencia de género (no hay contradicción entre los términos) y se protege a la víctima.

No nos dejemos confundir, muchas personas con características psicopáticas se encuentran en la política, en el periodismo y en la sociedad en general. Ellos están desconcertados ante la cantidad de información que se está haciendo pública y quieren frenar nuestra toma de consciencia porque si toda la sociedad está advertida ya no tendrán suministro que se involucre emocionalmente o laboralmente con ellos, que los vote, que los lean o les presten atención. Desde ya no creemos que el abuso psicopático se limite a la violencia de género pues alcanza a hombres que padecieron a cónyuges o madres psicópatas,  a instituciones religiosas y a todo tipo de empresas. En cada caso el abuso se expresará como una violencia diferente pero violencia al fin.  De todas formas, si quedan dudas de que el abuso emocional y la violencia psicológica son formas de violencia e incluso formas de violencia de género dejamos la resolución 48/104 de diciembre de 1993 de la Asamblea General de la ONU que dice:  “Por violencia contra la mujer se entiende todo acto de violencia basado en la pertenencia al sexo femenino que tenga o pueda tener como resultado un daño o sufrimiento FÍSICO, SEXUAL O PSICOLÓGICO para la mujer, así como las AMENAZAS DE TALES ACTOS, la coacción o la privación arbitraria de la libertad, tanto si se producen en la vida pública como en la vida privada”.

 

Insistimos que el abuso psicopático no queda restringido a la violencia de género pero ES UNA DE SUS MANIFESTACIONES (en la resolución recalcamos el aspecto psicológico y las amenazas de violencia ya que son las formas favoritas de abuso de todo psicópata o narcisista, pero no las únicas. Algunos psicópatas cruzan todas las fronteras). El abuso psicopático puede tomar la forma de abuso y acoso laboral, acoso escolar, violencia intrafamiliar, abuso y violencia infantil, abuso de autoridad pública o eclesiástica, etc.  Queremos también decirles a aquellos que ven el abuso como solo una dinámica disfuncional psico-biológica que aunque esto es parte del fenómeno, no es más que la punta de un iceberg de violencia. Además, ese argumento no se sostiene como forma de minimizar el impacto social que tiene, ya que hay otras cuestiones que son psico-biológicas (como por ejemplo cierto tipo de enfermedades como el asma o la diabetes) y que, no obstante, están en lo más alto de las prioridades del estado por su incidencia en la salud física y emocional de la población. El abuso psicopático y narcisista es un tema que afecta a más del 30% de la población mundial (se estima que ese es el número de personas que sufrieron el maltrato de sociópatas en alguna de sus formas) y que deja huellas tangibles como el síndrome de estrés postraumático que es muy incapacitante.  Trabajemos todos juntos para educar, prevenir y dar herramientas de recuperación a los sobrevivientes, como así también demandemos de nuestros legisladores y de los medios formadores de opinión que traten al tema con seriedad y lo coloquen como una de las prioridades del estado para frenar la violencia y la enfermedad que de ella deriva.

Asociaciones entre psicópatas y narcisistas

Varias personas nos han consultado sobre si es posible que psicópatas y narcisistas puedan formar vínculos entre ellos, ya sean amorosos o de otra índole. Hemos investigado mucho material al respecto y la respuesta es sí. La segunda pregunta que se deriva luego de esta afirmación es: ¿Y ellos se reconocen como sociópatas? Según los casos que leímos muchas veces sí lo hacen. Es necesario asumir de una vez por todas que psicópatas y narcisistas saben que lo son. Muchos sobrevivientes prefieren creer que todo el daño que estas personas provocan es inconsciente o semi-consciente. No es así. Los sociópatas saben que son sociópatas. Y la mayoría se enorgullece de ello (diversos autores como Hare, Simon, Babiak y Stout han tratado el tema del  auto reconocimiento). Cuando se vinculan con otras personas con su misma patología no siempre se revelan como tal pero sí se reconocen. Lo saben detectar. Muchos científicos, como también sobrevivientes, se preguntan si las pistas que dan al comienzo de la relación (“no te convengo, soy el mal en persona” o “yo voy a lograr lo que quiera de ti”) que todos pasan por alto pensando que son bromas, no son acaso formas de identificarse ante otros sociópatas. Todavía no hay un criterio uniforme al respecto pero ciertamente no es descabellado pensarlo así.

Todos conocemos casos en la historia de políticos y tiranos con características psicopáticas que se aliaron para conseguir réditos de poder.  Estas alianzas son el más claro ejemplo de este tipo de asociaciones. Ahora bien, en la vida cotidiana comenzamos a ver muchos casos de estas asociaciones, tanto es así que nos preguntamos si los narcisistas y psicópatas no encuentran algún beneficio en relacionarse entre ellas. Hay personas que luego del descarte observan que la nueva pareja del/la psicópata tiene rasgos psicopáticos, como así también existen aquellos que fueron atacadas por una dupla de sociópatas en el trabajo.  Es difícil hacer estadísticas solo con testimonios por lo tanto no podemos afirmar cuál es el porcentaje real de estas asociaciones perversas (y a menudo delictivas también) pero sí podemos afirmar que son más comunes de lo que creemos.  Les dejamos dos casos ilustrativos.

Carmen estaba recién separada y había dejado su pequeña ciudad para trabajar junto con su hermano en la capital. Cuando se instaló en un pequeño departamento cerca de la casa donde vivía su hermano con su cuñada, esta última se convirtió en su mejor confidente. En realidad, Carmen era bombardeada a preguntas por su cuñada que fingía preocupación. Si bien se sentía afortunada de tener “una buena relación” con ella, algo le decía que no estaba bien que se metiera en todo, no le gustaba como en ocasiones dejaba de hablarle a su hermano, y como la quería manipular para hacer lo que ella decía en el comercio de su hermano. Asimismo, no dejaba de recordar como su nueva cuñada, a la que llamaremos Estela, había sido la “mejor amiga” de la ex pareja de su hermano y no solo no le había importado romper un matrimonio sino que había hablado cosas muy feas sobre su “ex hermana del alma”. Al poco tiempo Estela comenzó a insistir en que saliera con un amigo soltero del matrimonio que era muy atractivo pero que a Carmen le parecía algo extraño porque tenía algo en su mirada que la perforaba. La cuñada le aseguraba que él tenía mucho interés en ella, y finalmente accedió a salir con él. La primera cita él se mostró inusualmente atengo y seguro. Carmen se convenció de que ella había desconfiado de él debido a la triste experiencia de su divorcio. En la segunda cita, todo parecía indicar que el encuentro terminaría en algo más íntimo cuando Carmen comentó que su cuñada le había pedido dinero prestado sin que se enterara su hermano. Desde ese momento, su pareja cambió por completo, se mostró molesto y agresivo. La hizo sentir culpable de haber hablado de “cosas desagradables” y le aseguró que ya no tenía el más mínimo interés en proseguir con la relación. Carmen se sintió horriblemente mal pero no era solamente debido al rechazo de este hombre luego de que él hubiera despertado su interés, ella sentía que había algo oscuro por debajo. Le comentó a su cuñada que la cita se había agriado. Ésta se enojó  y la culpó de ser fría y de no entender nada de hombres. Carmen creyó que estaba enloqueciendo pero su intuición la llevó a prestar atención en medio de una bruma de dolor y dudas. Pasaron las semanas. Se le hizo evidente que había algún tipo de relación entre Estela y el amigo de su hermano. Dejó de confiarle cosas tanto a su hermano como a su cuñada.  Un día revisó el teléfono de Estela y comprobó como ésta sacaba dinero del negocio de su hermano y se lo pasaba a su amante (había mensajes de alto contenido sexual entre ellos). Cuando le advirtió a su hermano, éste no le quiso creer. Es más, prefirió creer la versión de su esposa de que la que había estado tomando dinero de la caja era Carmen. Sin poder dar crédito a las habladurías que su cuñada y el amigo esparcieron por el círculo de personas que ella había comenzado a tratar, decidió volver a su ciudad y mantener contacto cero con su hermano y los dos psicópatas que lo tenían de juguete. Ser consciente del engaño es una herida que no logra sanar y se pregunta una y otra vez el por qué. ¿Por qué Estela me quería empujar a los brazos de su amante? ¿Era una voyeur, una perversa? ¿Sabía que yo estaba sensible por mi divorcio y quería que me terminara de dañar un psicópata? ¿Querría que él me sacara dinero en paralelo al que ya ella le sacaba a mi hermano? Carmen aún no tiene respuestas. Y lo mejor sería que tratara de  NO hacerse esas preguntas ya que el 96% de la población mundial nunca va a entender cómo piensa una persona cuyo cerebro tiene áreas (aquellas que alientan la respuesta empática) que no desarrollaron.

Julieta trabajaba en una empresa farmacéutica. Su nuevo jefe era motivador y bastante comprensivo. Delegaba casi todo en sus empleados y se ausentaba bastante pero prefería eso a soportar un gerente malhumorado. El gerente al que su jefe respondía era más frío y distante pero ciertamente era inteligente y seguro de sí. Este hombre puso sus ojos en ella (como también en otras tantas) y comenzó a seducirla. Si bien se sentía atraída por él, Julieta era muy creyente y no quería tener nada que ver con un hombre casado. Sufría un tremendo dilema interno cada vez que lo veía. No podía sacárselo de la cabeza pero al mismo tiempo le producía temor. El gerente, que no estaba acostumbrado a perder, comenzó a acosarla con más intensidad. Julieta no sabía con quién hablar del tema. Un día su jefe le dijo que se sentía preocupado por verla “ausente” y le comenzó a hacer preguntas. Ella se abrió y le comentó lo que le pasaba.  Durante una semana su jefe le pidió que la tuviera al tanto de lo que pensaba hacer, si iba a consultar a algún abogado, si tenía pruebas. Parecía indignado y le aseguró que iba a consultar con gente de confianza en la empresa. Julieta le contestó con total honestidad, le habló de algunas grabaciones y mails, de que había consultado a un abogado, etc.  A los pocos días la llamaron de Recursos Humanos para comunicarle que estaba despedida. Su jefe y el gerente habían elevado un informe sobre ella con una pésima evaluación de desempeño.  Julieta quedó obsesionada con lo que había sucedido, no podía entender, desde su perspectiva cristiana, cómo Dios permitía la calumnia y el progreso de seres tan malvados. En paralelo, con ayuda de su familia, averiguó algunas cosas sobre los antecedentes de estos dos gerentes y supo que habían tenido algunos “pequeños deslices” en sus trabajos anteriores y que se rumoreaba que en éste, donde coincidieron, “se pasaban” empleadas entre ellos. Los abogados que la asesoraron le aconsejaron no hacer juicio por acoso (sí, en cambio, por mejorar la indemnización) porque según sus palabras textuales “en este país saldrás perdiendo y teniendo que pagar los costos del juicio”.

 

En ambos casos, las víctimas de estos psicópatas (hombres y mujeres), intuyeron desde un comienzo que algo “no cerraba”, que algo les causaba temor y ansiedad. Las señales de que uno está siendo el objetivo de un psicópata o narcisista aplica para uno, dos o diez actuando al mismo tiempo (hay varias entradas sobre alertas rojas en este blog y en otros que debes leer). No intelectualices lo que te sucede, confía en tu instinto. La parte de tu cerebro que regula las respuestas de alerta frente a amenazas ya se activó, no esperes a que logres encontrar la causa, ya que para cuando la identifiques, será tarde. Cuando sepas el por qué es probable que ya te hayan timado, sacado tu dinero o tu puesto, ya te hayan enamorado con una personalidad falsa o arruinado tus relaciones familiares.

Finalmente, los sobrevivientes se preguntan si entre gente con desórdenes del tipo B las relaciones son “exitosas”. No hay nada exitoso en una relación en donde dos personas se utilizan todo el tiempo y no pueden bajar la guardia ni por un instante ya que entre ellos tratarán de destruirse. Tendrán momentos de perversa “euforia” luego de haber lastimado o burlado a alguien pero ésto no solamente es humanamente repulsivo sino que no dura. Nada dura en ellos, no tienen emociones o sentimientos profundos, son incapaces de apreciar los vínculos, la generosidad, la naturaleza (recuerda que muchos de ellos gozan cuando destruyen plantas y maltratan animales) y la belleza trascendente en cualquier forma de arte. No intentes adaptarte a su pensamiento retorcido para que te quieran, no pueden, no tienen el cerebro correcto para amar. No te rebajes, tú si puedes amar y comprender lo que te rodea, y mereces estar con alguien que también pueda.

Preguntas a un narcisista

¿Sospechas que tu pareja es un narcisista? ¿Se comporta de manera cruel, degradante y quieres entender por qué? ¿Todavía te encuentras en la etapa en la que te preguntas si hay esperanza de un futuro mejor con ellos? ¿Sueñas que con el tiempo él/ella verá el error de sus comportamientos y te pedirá de rodillas que lo/a perdones?

Bienvenido a la mente del narcisista. Aquí, hemos tomado siete preguntas comunes que nos hacemos todos los que fuimos víctimas y hemos tratado de responderlas desde la perspectiva del sociópata recolectando testimonios de terapeutas que los trataron.

¿Por qué algunos narcisistas siguen regresando?

Seguimos volviendo porque nos dejas. Nada nos hace sentir más poderosos que tener la prueba de que nos dejarás entrar nuevamente a tu vida a pesar de lo que hacemos. No importa si nos hemos robado tu dinero, te fuimos infieles miles de veces, destruimos tu carrera, dañamos a tu mascota, o herimos los sentimientos de los hijos. El hecho de que tú nos aceptes después de hacer estas cosas significa que tenemos un estado semejante al de Dios. Todo lo que tenemos que hacer es fingir que lo sentimos y que volvemos porque no podemos estar sin tu amor. Pero, en realidad, el control, la manipulación y el mantenerte como suministro es lo único que nos importa.

¿Por qué algunos narcisistas no vuelven jamás ni siquiera para explicarse? ¿Tan poco valgo?

No es que no tengas valor como persona sino como suministro. Probablemente nos dimos cuenta que contigo podría haber problemas. Si ni siquiera volvimos a mandar un mensaje de texto piensa que es el mayor halago a tu inteligencia que hayas podido tener de nuestra parte. Eres listo/a y no queremos problemas.

¿Qué piensan los narcisistas cuando te castigan con el tratamiento del silencio?

Nosotros solo pensamos en divertirnos y vivir la vida loca. De paso, te estamos enseñando una lección por haber señalado lo mal que te tratamos. Sabemos que estás esperando que te llamemos o te enviemos un texto con desesperación y nos divierte no hacerlo. Imaginamos tu tristeza mientras estamos pasando un buen momento con alguien más. Una vez que nos aburrimos de tener sexo y diversión con otras personas, sabemos que, luego de escarmentar, estarás con la puerta abierta, esperándonos. De hecho, a menudo creamos conflicto adrede para que te enojes con nosotros, te digamos que estamos hartos de “tu hostigamiento”, nos escapemos por un rato a hacer lo que nos plazca mientras tú cargas con la culpa. Estamos siempre en busca de razones para maltratarte con la indiferencia.

¿Cómo escapar de un narcisista?

Debes saber que cuando te tenemos en estado de confusión, cualquier intento que hagas para escapar de uno de nosotros te costará mucho aunque así los desees. Hemos debilitado tu autoestima para que opines que solo nosotros te vamos a dar algo de cariño, que no encontrarás alguien que se fije en ti. Estás enamorado/a de una proyección de tu persona en nosotros. La persona real detrás de la máscara sólo se ocupa de controlarte. La única forma de lograr tu recuperación es que mantengas el Contacto Cero y que nos impidas llegar a ti. No dudes en poner una orden de restricción si nos ponemos acosadores o violentos.

¿Ama el narcisista a la nueva pareja? ¿Lograrán ser verdaderamente felices?

“La nueva pareja” por lo general no es nueva. En la mayoría de los casos, era uno de nuestros amoríos en paralelo. No es la apariencia o la edad de la nueva conquista lo que nos inclinó hacia ella. Se trata más de si pasó la prueba de fuego para convertirse en un buen suministro. Esto generalmente significa que es una víctima sumisa, excesivamente confiada, demasiado indulgente y lo más importante, cree que somos maravillosos. Que sea más joven, de excelente aspecto o con una educación envidiable es sólo la guinda del pastel, porque eso te hará sentir unos celos enfermizos y nos fascina verte en ese estado de desesperación. Pero, para ser sinceros, no hay amor o apego emocional en absoluto; es la seguridad de tener un suministro narcisista obtenido a través del sexo. Podría parecer que nunca hemos estado más felices, pero eso es parte de la falsa imagen. Con el bombardeo amoroso estamos matando dos pájaros de un tiro: la nueva presa cae a nuestros pies y tú te hundes en el dolor.

¿Cómo conseguir vengarte de nosotros?

La mejor manera de vengarse de nosotros es actuando como si no existiéramos. Sí. Eso es. Cualquier otra cosa sólo mostrará lo mucho que todavía significamos para ti. Que nos quieras exponer permanentemente frente a nuestros amigos, familia, o empleador (o nuestras parejas) sólo demuestra lo mucho que todavía te obsesiona nuestra relación. Incluso si estamos librando una campaña de desprestigio en contra tuyo, lo mejor que puedes hacer es no desesperarse, defenderse con altura y con especialistas que te asesoren si fuera necesario, sin escenas, ataques de llanto o ira. Simplemente vivir y actuar como si todo fuera completamente normal. Las personas inteligentes eventualmente volverán a verte como eres y los que no, ya caerán en nuestros juegos perversos. Mantener tu dignidad es la mejor forma de ajustarnos las cuentas.

¿Qué hacer cuando estás casada/o con un/a narcisista?

Salir. Nunca vamos a cambiar. Y si tenemos hijos juntos, van a acabar pensando que este caos es normal en las relaciones y es probable que ellos mismos tengan matrimonios disfuncionales guiados por ejemplo. Lo mejor para todos es la separación.

¿No me quiso siquiera un poco?

Fuiste el nuevo juguete de un niño malcriado que cuando apareció uno lo bota sin el más mínimo reparo. Fuiste nuestro capricho. No sabemos lo que es el amor.

Cuando el abuso narcisista y psicopático se prolonga por años.

Ya hemos tratado de las relaciones con psicópatas y narcisistas de breve duración en la entrada de “abuso express”. Hemos puntualizado los motivos por qué estas relaciones son más breves, más intensas e igual de devastadoras que aquellas en las que el abuso se sostiene a lo largo del tiempo. Hoy queremos analizar lo que pasa en las relaciones con sociópatas a largo plazo, aquellas que están formalizadas (incluso con hijos que también sufren el abuso) y que tienen un velo de normalidad ante la sociedad.

Muchos se preguntan qué es lo que sucede para que una persona no pueda ver el engaño y las mentiras constantes, las infidelidades, el verdadero destino del dinero común, la manipulación y el maltrato encubierto (o en ocasiones también físico); qué es lo que tienen estos hombres y mujeres sin conciencia para que logren convencer a sus parejas de que sus fabulaciones son ciertas y de que los perdonen una y otra vez. ¿Por qué algunos logran salir de estas relaciones destructivas en pocos meses o en un par de años y otros tardan décadas en darse cuenta que vivió una vida de ceguera y de violencia? Hay múltiples factores que favorecen el abuso prolongado. Lamentablemente, los psicópatas y narcisistas son los primeros en descubrir estos elementos que predisponen a la tolerancia del maltrato y a la negación. Cuando detectan a estas personas las eligen para convertirlas en sus “parejas estables”, aquellas que les servirán de pantalla para llevar una vida de desbordes y falsedad sin que nadie lo sospeche. De ninguna manera consideramos que estas circunstancias personales sean las que “provoquen” la violencia psicológica que ejercen los sociópatas.  Ellos son los que estudian las debilidades personales para usarlas a su favor. Sería comparable a una situación el la que alguien sufre de diabetes, le advierte a su pareja que no debe comer azúcares de ningún tipo y ésta decida suministrarle comidas y bebidas con hidratos de carbonos escondidos para hacerle daño. De ninguna manera se debería responsabilizar a la víctima por tener ciertos elementos en su personalidad o en su historia que atraiga a psicópatas y narcisistas. Pero ¿Cuáles son esas características que predisponen a no ver el abuso?

  • Haber crecido en una familia violenta o abusiva: muchas mujeres se quedan con parejas psicópatas porque sostienen que “no les pega como su padre a su madre” y que por lo tanto su devaluación, su engaño y sus infidelidades son “males menores”.
  • Haber crecido en una familia con padres inmaduros: cuando los padres se comportan como niños, sus hijos tienden a madurar antes de tiempo y se convierten en “cuidadores” de sus padres. Esto lleva a ver ese estado de codependencia como algo normal. Cuidan a su pareja narcisista o psicópata con la esperanza de que cambie, la misma esperanza que albergaban para con su familia de origen.
  • Ser muy jóvenes o menores de edad al momento del encuentro con el/la sociópata: cuanto menos experiencia tenga la persona en relaciones ya sean románticas o laborales, les será más sencillo para el sociópata hacerles creer que toda esa confusión, triangulación y lavado de cerebro es lo normal, como también manipularlos usando las inseguridades propias de la adolescencia para entrenarlos y moldearlos a gusto.
  • Aislamiento/factores económicos: si el/la sociópata es quien gana más o posee propiedades solo a su nombre, es probable que su pareja no sepa como salir de la relación, y si a esto se suma haber perdido la red de amigos por las mentiras que su pareja inventó sobre ellos, es probable que decida aguantar.
  • Hijos en común: La idea de perder la tenencia de los niños es el fantasma más terrible para hombres y mujeres pero en el caso de los hombres esto es más acentuado. Muchos se quedan soportando todas sus mentiras y manipulaciones porque saben que en un juicio de divorcio, ellas mentirán tan bien que no lograrán siquiera verlos.
  • Una educación extremadamente estereotipada: en aquellos hogares en los que el varón tiene privilegios es normal que se les enseñe a las hijas mujeres a tolerar el abuso. También en aquellos hogares donde todavía se considera que la separación es un pecado mortal, la víctima no querrás divorciarse por miedo al rechazo de su entorno.

El siguiente es un caso real en el que solo se cambiaron los nombres. Melanie tenía 17 años cuando comenzó a trabajar. Su madre cosía para afuera y su padre era un obrero alcohólico que en ocasiones (cuando estaba muy ebrio) se ponía violento con su madre. A Melanie, afortunadamente, nunca la golpeó y cuando estaba sobrio la mimaba movido por la culpa. Mauro (el psicópata) tenía 31 años y trabajaba en la empresa donde ella había entrado haciendo tareas de limpieza y trámites. Él estaba casado, tenía una nena de 4 y engañaba a su esposa, llamada Clara, con una jefa más grande que él y con otra colega. A Melanie la sedujo con regalos pequeños que para ella eran deslumbrantes y con su sexualidad creativa. Melanie no había tenido ningún novio. En ese país esta “relación” podría haberle costado la cárcel a Mauro ya que la edad de consentimiento es los 18 años pero Melanie lo guardó en secreto hasta llegar a la mayoría de edad. La esposa de Mauro, una mujer de unos treinta años, no solo acababa de descubrir a una de sus amantes sino que se enteró de que él ganaba mucho más de lo que declaraba a pesar de que a ella le decía que no tenían lo suficiente para comprar útiles escolares para la niña. No lograba entender el motivo del comportamiento tan perverso de su marido y a pesar de todavía añorar las primeras etapas de idealización, le pidió el divorcio. Por primera vez, todo el encanto de Mauro desapareció. Le jalaba del pelo, la amenazaba, llegó a retorcerle el brazo. Mucho tiempo después pudo Clara ponerle nombre a lo que había vivido cuando cayó en sus manos un libro sobre narcisismo y psicopatía. Mientras tanto Melanie estaba cada vez más enganchada con él. Realmente creía que su esposa era malvada. Pensaba todo el día en él. Hacía todo por él. Quería compartir cada cosa que le pasaba en el día con él. Cuando salió el divorcio, le contó a su madre de la relación. La mamá puso el grito en el cielo pero él, a pesar de estar con otras personas más interesantes y experimentadas que Melanie, la trianguló contra su propia madre y Melanie dejo su hogar para ir tras él a su nueva vivienda. Al principio, él la maltrataba para que se fuera porque la sentía como una carga. Con el tiempo, Mauro comprobó que ella era buena atendiéndolo, que se creía todas sus historias y cambió de actitud. Trató de ganarse el cariño de la madre de Melanie y de sus amigos. Hizo una campaña record de atenciones. Si bien algunos tenían sus dudas, respetaron la voluntad de la joven. Mauro consiguió trabajo en una multinacional y le pidió a Melanie que dejara de trabajar, no quería que nadie lograra mostrarle que había otro tipo de realidades y de relaciones. En la nueva empresa, él se movía con libertad ya que nadie conocía sus antecedentes y además estaba ganando buen dinero. Comenzó a tener amantes en todos los sectores. Melanie odiaba a la ex esposa de Mauro. Cuando el dinero no alcanzaba a pesar de su jugoso sueldo (hoteles, regalos, etc) él le aseguraba que era su ex esposa quien lo dejaba seco (en realidad, a Clara le llegaba el mínimo estipulado por ley). A Melania no se le ocurrió jamás mirar los números con detenimiento. Mauro estaba fascinado porque su imagen de hombre pulcro y familiar le daba réditos. Fue por más. Tuvieron un hijo, luego una hija. Él se ausentaba demasiado para un hombre con dos niños pequeños y cuando ella le reclamaba tímidamente, él no le dirigía la palabra por días. Melanie finalmente le pedía perdón. Él la premiaba con buen sexo y algunas salidas por unas pocas semanas y comenzaba la rueda. El tiempo pasó. Mauro, buscando nuevas aventuras, comenzó a asistir a fiestas sexuales grupales que otros ejecutivos organizaban. Melania no sospechaba en absoluto. No le pareció raro haber contraído una enfermedad de transmisión sexual. Pensó que podría haberse contagiado en la piscina, había leído en internet que eso era posible. Tampoco parecía darse cuenta del consumo de cocaína de Mauro. Estaba acelerado por tanto trabajo. Los fines de semana los reservaba para ella. Salvo en alguna oportunidad en la que la amante de turno le interesaba lo suficiente como para inventar un viaje de negocios, durante la semana Mauro “trabajaba” hasta 16 horas seguidas pero los sábados y domingos se quedaba en casa y decía que no quería salir porque estaba cansado. Veían televisión y recibían a la familia. Aburrida Melanie comenzó a organizar pequeños eventos para las amigas (baby-showers, bautismos, etc). Era buena y la comenzaron a contratar. Mauro se mostraba encantador con las mamás del colegio que pedían asistencia con los eventos. Nadie sospechaba. Cada tanto Melanie recibía anónimos de amantes que querían advertirle pero él le decía que eran colegas que lo envidiaban o que lo buscaban pero que estaban ofendidas porque él se había negado a tener un amorío con ellas. Melanie no solo se dejaba convencer sino que se esforzaba más para “luchar” por su hombre contra “todas esas descaradas” que querían arruinarle su matrimonio. Subía fotos en las redes sociales y anunciaba lo feliz que era pensando que realmente esas mujeres lo querían a él. La mayoría solo había intentado advertirle movidas por el dolor.

Pero Mauro, como todo psicópata, se creyó más inteligente y más impune de lo que en realidad era. Con una de sus empleadas tuvo un affaire importante pero ella descubrió que estaba con tres más en la oficina. Mauro la devaluó hasta que ella consiguió otro trabajo para preservar su salud mental. Lo que no supuso es que la muchacha antes de irse entregó a la empresa la dirección alternativa de correo electrónico de Mauro (donde el guardaba los correos de sus amantes) y un detalle de los hechos padecidos. Mauro estaba convencido de que las empresas solo controlaban los correos corporativos, no entendía que las compañías colocan programas fantasmas que “guardan” las contraseñas de cualquier cuenta (Facebook, twitter, correo personal) a la que se haya accedido desde cualquier máquina de la oficina (sí, sabemos, este tipo de espionaje es ilegal pero es práctica común en todos los organismos del estado y en empresas grandes) Un día fue convocado por los directivos que le comunicaron que tanto él como otras tres mujeres de la empresa estaban despedidos sin derecho a indemnización por la gravedad de lo encontrado. (Nota: si tienes una relación en la oficina presta atención a lo que te acabamos de decir. Esas otras tres empleadas se quedaron sin trabajo y descubrieron que su amante era en realidad un monstruo todo al mismo tiempo. No querríamos estar en sus zapatos. Ten cuidado).

Increíblemente, Mauro logró convencer a Melanie de que fue él quien renunció de un día para otro por estrés. Los pocos ahorros que Melanie había juntado con sus fiestas infantiles, fueron para cubrir todos los gastos de la casa. En unos meses Mauro consiguió empleo. No ganaba tanto como en la multinacional pero le alcanzaba para sus gustos y estaba en un nuevo entorno, lleno de mujeres a las que embaucar. A esta altura algunos de los amigos y familiares de Melanie sospechaban. Clara, su ex mujer hizo una breve investigación y se enteró del escandaloso despido del padre de su hija. Lejos de tratar de advertirle a Melanie, se dedicó a mandarle cosas para los hermanitos de su hija a través de ella y a rezar para que alguna vez ella se diera cuenta del abuso. Esto por el momento no ocurrió. Melanie sigue con Mauro. Sus hijos viven limitados. Él sigue divirtiéndose y dejando a mujeres arruinadas por detrás. El grueso de las personas que los conocen superficialmente no ven las cosas con claridad. Los más cercanos sí y sufren profundamente. ¿Qué harías tú si fueras familiar de Melanie?

Si alguien de tu entorno está ciego y a merced de un narcisista o psicópata trata de tomar una postura equilibrada e inteligente. Sí tratas de abrirle los ojos a la fuerza, abrumándola con todas las evidencias juntas, ella/él le contará a su pareja quien inventará una serie de excusas y hará todo lo posible para que deje de verte haciéndote pasar por loca alucinada. Piensa que si quedas fuera de la vida de tu pariente ya no podrás ayudarlo/a. Si por el contrario, le dices a todo que sí y no le cuentas nada de lo que sabes, estás siendo funcional al psicópata. Lo mejor es hacerle notar ciertas conductas al pasar, darle a leer notas en donde se describen relaciones tóxicas, resaltar las virtudes de las parejas sanas, impulsarla/o a tener sus propios espacios y su propio dinero y hacerle saber que si alguna vez se decide a dejarlo/a, tú estarás allí para darle toda la contención emocional que necesita como así también un techo y algo de dinero si fuera necesario. Las demás personas de su entorno deberían intentar lo mismo. Muchas voces que logren contrarrestar la voz todopoderosa del psicópata en su cabeza.

Recursos psicoterapéuticos, médicos y alternativos para tu recuperación.

En esta entrada queremos compartir herramientas que suelen utilizarse con éxito en el proceso de recuperación. Todas las opciones aquí mencionadas han probado ser útiles pero te recomendamos que consultes a especialistas ante la menor duda ya que lo que aquí describimos es meramente orientativo.

La primera herramienta que recomendamos luego del abuso y el shock es la terapia. Para eso es necesario que te asesores sobre cuales terapias y/o terapeutas son más convenientes para tu situación particular. Una terapia con un perfil psicoanalítico profundo en este momento podría agravar el estrés postraumático o los ataques de pánico mientras que, terapias transpersonales y conductuales, especialmente aquellas interiorizadas en abuso narcisista y psicopático, tendrían mayor probabilidad de ayudarte a mantener contacto cero y a desarrollar patrones de relación sanos. Una vez que salgas del pozo inicial puedes elegir exactamente lo opuesto, si así lo consideras. En cualquier caso,  ten cuidado con aquellos terapeutas que tienden a etiquetar a sus pacientes. Los términos “complementariedad” o “codependencia” no son más que una de las tantas formas de explicar el fenómeno de las relaciones abusivas y, según varios profesionales de la salud a los que hemos consultado, estos términos son parte de teorías que no tienen en cuenta los cambios bioquímicos y psicológicos que los maltratadores provocan en sus víctimas con técnicas de manipulación que pasan inadvertidas. Asimismo, si tomamos el caso de una persona que padece a un psicópata en el trabajo. ¿Tendría lógica aplicarle el término “codependiente” a un empleado del abusador? ¿No sería, más bien, abuso de poder por parte del sociópata? ¿Por qué entonces en las relaciones de pareja pareciera que es lícito sugerir que la victima permitió, en mayor o menor grado, el daño? Si tú estás esperando cruzar la calle y alguien te empuja desde atrás ¿Es tu culpa si te atropellan? Usamos este ejemplo  ya que muchos terapeutas no entienden que los psicópatas y narcisista esconden su juego y se muestran como personas de bien para hacerte daño. Logran engañar incluso a psicólogos y psiquiatras. ¿Tenderíamos que denominar como “psiquiatras complementarios” a aquellos que no diagnostican adecuadamente? No nos parece. Es necesario exigir terapias que cuenten con una base científica comprobable, como así también, con una perspectiva de género que revise los prejuicios todavía presentes en cierto tipo de enfoques terapéuticos.

Las terapias tradicionales se pueden complementar con cursos de crecimiento personal, coaching y grupos de autoayuda que suelen ser invalorables al brindarnos la posibilidad de contactarnos con otras personas que puedan estar pasando situaciones similares. De todas formas también te recomendamos que tengas una mirada crítica y la mente abierta, sobretodo si algo te resulta incómodo o agobiante. Una de las ideas que aparece con frecuencia en estos cursos o seminarios, es el concepto de que nosotros atraemos con nuestro pensamiento lo que nos sucede. Si bien es cierto que una mirada negativa sobre la realidad no nos permite ver lo bueno que nos rodea, ser un optimista a prueba de balas NO EVITA toparte con un psicópata o narcisista. Muy por el contrario, ellos se ven atraídos hacia gente de alta energía y con pensamiento positivo. Y para conquistarte van a convertirse en esa persona de miras elevadas y llena de proyectos con la que tú sueñas. No sientas que fuiste tú quien, con algún pensamiento negativo, atrajo a esta persona nefasta a tu vida. Nuevamente, la culpa parecería recaer sobre la víctima. Si nos dejamos llevar por esta idea ¿Se podría considerar que los periodistas que fueron decapitados por grupos fundamentalistas “manifestaron” a través de un error en su forma de pensar la violencia más abyecta sobre sí mismos? ¿No será que los que tienen el pensamiento desviado son aquellos que creen que las ideologías se imponen con el terror? Quienes creen que solo con afirmaciones positivas lograremos que los abusadores no se nos acerquen, no entienden la naturaleza del problema y lo están subestimando. Sí, en cambio, estamos convencidos de que las afirmaciones positivas, el nutrirse con buenos libros e ideas y el cuidar tu cerebro colmándolo de visualizaciones y sentimientos afables van a ayudarte a sentirte mejor y a sanar.

Junto con la terapia, es indispensable que consultes a tu médico. Primero que nada explícale la situación que viviste sin disimular nada. Es muy común que te sugiera hacer una serie de análisis para descartar el contagio de alguna enfermedad de transmisión sexual, entre ellas VIH-SIDA. La mayoría de los sobrevivientes abandonan los métodos de barrera al creer que estaban en una relación monógama y estable. Lamentablemente luego descubren la activa (y encubierta) vida sexual de sus parejas y se dan cuenta que las mentiras no solo dejan huellas psicológicas sino que pueden, literalmente, enfermar.  Entendemos que esperar un resultado clínico es una angustia adicional que se agrega a lo que estás viviendo pero debes hacerlo. Todas las ETS son curables o controlables si se toman a tiempo. Segundo, tu médico querrá darte un régimen de comidas y  ejercicio como también  pautas de sueño que ayuden a sostenerte en estos tiempos difíciles. Trata de armar con él/ella un plan realista y sustentable. Por último, decidirá si la terapia que haces debe complementarse con algún antidepresivo o ansiolítico. No seas tímida/o para evaluar tus opciones también sobre este tema: el tiempo de tratamiento, el tipo de medicamento (hay distintos tipos para distintas problemáticas y el que puede funcionar de maravillas en un organismo, no lo hace en otro) y si es realmente necesario ya que, en ocasiones, las depresiones moderadas pueden ser tratadas con éxito recurriendo a otras opciones como la Hierba de San Juan (también conocida como Hipérico). Hay infinidad de estudios científicos serios que la avalan para depresiones no severas. De todas formas, déjate guiar por un médico que te inspire confianza. Es fundamental establecer un buen vínculo.

Una terapia que está teniendo mucho éxito en el tratamiento del estrés post traumático es el EMDR – (Movimientos Oculares de Desensibilización y Reprocesamiento). El EMDR es un método psicológico para tratar dificultades emocionales que fueron causadas por experiencias difíciles en la vida desde guerras, asaltos y desastres naturales hasta fobias, ataques de pánico, abuso doméstico, abuso psicopático e incidentes traumáticos en la infancia. Combina elementos teórico-clínicos de orientaciones tales como la psicodinámica, cognitiva y conductual. En la mayoría de los países de Iberoamérica cuentas con centros en los que te pueden asesorar sobre profesionales especializados en este método. En España tienes http://www.emdr-es.org/  y en el resto de América Latina cuentas con Emdria Latinoamérica http://emdr.org.ar/

El ejercicio físico moderado es una necesidad absoluta en estos momentos.  El yoga es altamente recomendable. Si te sientes físicamente exhausto/a, prueba con una versión liviana de Hatha Yoga, si estás en forma puedes probar el Ashtanga Yoga que es más intenso. En ambos casos los beneficios sobre el cuerpo y la mente son maravillosos. Si sufres de insomnio te recomendamos que lo complementes con Yoga Nidra. Te podemos asegurar que en poco tiempo estarás durmiendo como un bebé y teniendo sueños más placenteros. Asimismo, puedes probar con artes marciales suaves como el Tai Chi o defensivas como el Aikido. Los deportes y artes marciales más competitivos u ofensivos pueden ser buenos si ya estás acostumbrado/a a ellos. Con ellos podrás transformar la ira típica post-abuso en energía. De todas formas, consulta a tu médico o preparador físico si comienzas una actividad más exigente que la que has hecho hasta el momento.

La meditación, ya sea versiones más tradicionales, como la estrella del momento: “la meditación mindfulness” logran controlar los pensamientos intrusivos y recurrentes que te asaltan cuando recuerdas el abuso, todo aquello que callaste, todo lo que no te defendiste, todo lo que entiendes ahora y no veías. Cualquier tipo de meditación trata de que permanezcas estable en una situación sintiendo y observando lo que sucede, sin juzgar ni intervenir hasta que la mente se aquiete. El “mindfulness” hace especial hincapié en el momento presente. Es una técnica procedente del budismo Zen que se ha estado practicando durante más de 2.500 años y que ahora la psicología científica está investigando e incorporando como parte de la psicoterapia. La idea es que todos tus sentidos estén puestos en cada acción que hagas. Con la práctica, percibirás lo que te rodea de forma más completa y vívida ya que tu mente está sosegada, totalmente abocada al momento presente.

Por último, queremos mencionar otras herramientas algo más controvertidas debido a que muchos consideran que no tienen sustento científico mientras que otros aseguran que les han hecho mucho bien. Dado que no tienen ningún efecto colateral comprobado y que tú eres un lector adulto que decidirá si quiere darles una oportunidad o no, hemos decidido incluirlas. Ellas son la homeopatía, las flores de Bach y el Reiki.  Muchos sobrevivientes nos mencionaron que ciertos preparados homeopáticos tradicionales o el “rescue remedy” de las flores de Bach combinados con psicoterapia les funcionaron más que bien y  de esa manera evitaron los psicofármacos. Con respecto al Reiki, hemos consultado a personas que lo practican, y nos explicaron que esta técnica milenaria trabaja con la energía que todos los organismos poseemos. Afirman que toda relación fallida deja residuos energéticos en nuestro cuerpo energético y físico. Si tenemos en cuenta que la energía de los psicópatas y narcisistas está basada en engaños, traiciones, odios y violencia, la limpieza de esos residuos energéticos sería doblemente necesaria.

Con este listado, para nada exhaustivo, hemos intentado darte algunas pistas para que sigas buscando la forma de recuperarte, de ser feliz, de que vuelvas a sentirte sanos, de que goces de la vida y de que vuelvas a confiar en las personas lo antes posible.

Evaluación-Manipulación-Traición: el ciclo del sociópata en el trabajo

Los psicópatas y sociópatas utilizan las mismas técnicas de manipulación con sus parejas y con sus colegas en el ámbito laboral. El libro Serpientes en traje (Snakes in Suits), de los autores Paul Babiak y Robert Hare publicado en el 2006, es una lectura esencial que tiene el potencial de salvar tu trabajo y tu psiquismo.

Babiak es un psicólogo industrial y organizacional que descubrió su primer psicópata corporativo en 1992. Mediante el estudio de sociópatas en su ambiente corporativo, Babiak no solo presentó los métodos mediante los cuales los psicópatas se infiltran y ascienden la escalera del éxito corporativo, sino que acabó con las previas ilusiones acerca de lo que los psicópatas podrían o no lograr. Muchos en la industria creían que los psicópatas no serían capaces de tener éxito en los negocios ya que consideraban que los comportamientos narcisistas de los psicópatas se harían evidentes ante los empleadores potenciales, y que sus abusos y manipulaciones inevitablemente conducirían a fallos dentro de la compañía.

De hecho, los llamados “expertos” no pudieron estar más equivocados. Parecen haber ignorado la misteriosa habilidad que poseen los psicópatas de presentar ante sus víctimas una imagen de extrema normalidad, e incluso de excelencia. Y eso es lo que somos para ellos: víctimas, “objetivos” potenciales, tontos. Babiak descubrió que los psicópatas eran muy bien aceptados en posiciones de dirección en empresas importantes, e incluso estaban experimentando éxito en sus carreras. Aparentemente, su extremo narcisismo fue confundido con un “rasgo de liderazgo positivo”. No solo se manejaban satisfactoriamente bajo presión – por no poseer la habilidad de sentir miedo o estrés – sino que las potenciales recompensas personales eran demasiado grandes como para resistirse, para el negocio y para el psicópata.

Según indica Babiak, “la carencia de conocimiento específico sobre lo que constituye la manipulación y engaño psicopático entre la gente de negocios fue la clave para el éxito de los fraudes corporativos”. Irónicamente, las mismas personalidades que las corporaciones y otras entidades poderosas buscan, son generalmente aquellas que causan su inevitable caída (la caída de Bernie Madoff, Enron, etc). A través de las “gafas de color rosa” de aquellos que no tienen conocimiento sobre estas patologías (la mayor parte de la sociedad), los engaños y manipulaciones se han convertido en sinónimos de “persuasión” e “influencia”; el comportamiento frío y la falta de remordimiento se han convertido en sinónimos de “orientación a la acción” y de “la habilidad para tomar decisiones difíciles”. En pocas palabras, cuando alguien denomina como “persuasivo e intrépido” a un psicópata, en realidad deberíamos cobrarle el cargo por hacerle propaganda al psicópata, porque eso es lo que es. En los documentos estas cualidades podrían parecer prometedoras, pero como compañeros de trabajo, y especialmente como jefes, los psicópatas son dominantes, intimidatorios, atemorizantes y peligrosos. Rápidos para hacerse del crédito por el trabajo de otros y para emplear y despedir empleados impulsivamente, ellos solo toleran las admiraciones, tienen una extrema falta de previsión, y genuinamente carecen de la comprensión que hace a un buen líder. Un psicópata, descrito por Babiak, “no estuvo dispuesto, y quizás fue incapaz, de reconocer que alguna de sus decisiones pudieran haber producido consecuencias negativas para el negocio”. Incluso cuando llevan vidas superficialmente “normales”, los psicópatas siguen causando problemas de maneras que vuelan bajo el radar de la ley – económicamente, psicológicamente, emocionalmente.

¿Cómo lo hacen? Mediante el análisis de los fraudes corporativos, Babiak descubrió los métodos básicos que utilizan los psicópatas para funcionar en ambientes jerárquicos corporativos. Pero sin importar el medio ambiente en el que el psicópata se encuentre – una relación romántica, una estrategia corporativa, un atraco planificado, una campaña electoral, un golpe político…la lista de posibilidades es interminable – utiliza la misma rutina de tres fases en sus víctimas, “Evaluación – Manipulación – Abandono”. En la primera fase, el psicópata evalúa el valor de su “aliado” y potencial peón – qué es lo que puede hacer ella/él para cumplir los objetivos del psicópata. Los psicópatas son expertos en identificar y presionar los “botones” de los demás, sus “gustos y disgustos, motivos, necesidades, puntos débiles, y vulnerabilidades”. Las fortalezas de los demás son utilizadas y sus debilidades son explotadas. Luego, el psicópata utiliza mensajes cuidadosamente trabajados para un objetivo específico, empleando información reunida en la Fase de Evaluación. Luego adapta su manipulación para acomodar todo el nuevo intercambio con el objetivo de mantener un control total.

Según señalan Babiak y Hare: Habitualmente hacen uso del hecho que para muchas personas el contenido del mensaje es menos importante que la forma en la que es entregado. Un estilo de entrega convencido y agresivo – generalmente cargado de argot, clichés, y frases barrocas – remplaza la falta de sustancia y sinceridad en sus interacciones hacia los demás… son maestros del manejo de las impresiones; su comprensión de la psiquis de los demás combinado con una superficial fluidez verbal les permite modificar sus personalidades con habilidad mientras encaje con la situación y su plan de juego. Son reconocidos por su habilidad de usar muchas mascaras, cambiar “quienes son” dependiendo de la persona con la que estén interactuando, y hacerse parecer agradable ante su víctima.

Los psicópatas también usan una variedad de técnicas de manipulación, por ejemplo, el gaslighting (ver entrada en este blog) forma de intimidación o abuso psicológico mediante la cual se le presenta información falsa a la víctima, haciéndole dudar de su propia memoria y percepción. Cuando a las personas se les dice una mentira lo suficientemente seguido, y con aparente certeza absoluta, la gente normal tiende a dudar de sus propias percepciones. “Sorprendentemente, la mayoría de las víctimas eventualmente dudarán de su propio conocimiento de la verdad y modificarán sus propias visiones para creer lo que el psicópata les dice en lugar de lo que ellos saben que es verdad”. En esta fase, el psicópata explota despiadadamente a sus víctimas, utilizándolas para adquirir dinero, posición, control y poder. Cuando una persona ha dejado de serle útil, son descartados al final, en la Fase de Abandono. Leales a nadie, generalmente esto produce devastadores efectos en aquellos que fueron engañados por la fachada de mentiras y “buenas intenciones” del psicópata. Sea que una esposa haya sido succionada emocionalmente, una persona mayor cuya cuenta bancaria haya sido vaciada, o un “amigo” cuyas conexiones finalmente hayan rendido sus frutos, el psicópata inevitablemente los descarta y avanza hacia su próximo objetivo.

Dentro del mundo corporativo, Babiak identificó una variación más elaborada en cinco-fases de esta dinámica. Primero, los psicópatas usan su encanto y don del discurso para simular cualidades de liderazgo, en consecuencia, ganando una entrada a la compañía. Una vez ubicado como empleado, identifican posibles objetivos y rivales entre los compañeros de trabajo – de compañeros talentosos pero inocentes cuyo trabajo pueda ser robado a las secretarias que controlan el acceso a los ejecutivos importantes – en la fase de evaluación. Babiak describe los cuatro grupos de personas que los psicópatas emplean en sus juegos. Los peones son los trabajadores comunes que tienen “poder e influencia informal”, y que son astutamente manipulados por los psicópatas para querer – o necesitar – apoyarlos y complacerlos. Los Patrones son individuos de alto nivel con poder formal. Desarrollando una afinidad con los patrones, los psicópatas se aseguran protección de los ataques de trabajadores de bajo nivel que ven a través de la máscara. Los Chivos Expiatorios son peones que han perdido su utilidad y que por lo tanto han sido descartados. Por último, la policía organizacional son individuos como auditores, seguridad, y personal de recursos humanos que poseen más experiencia en detectar manipulaciones en el lugar de trabajo. En la tercera fase, de manipulación, los psicópatas crean y mantienen su “ficción psicopática”, diseminando desinformación positiva sobre ellos mismos y desinformación negativa sobre los demás utilizando la red de peones, patrones e “idiotas útiles” que ellos crean. Mediante la creación de conflictos entre los demás empleados, desvían la atención de ellos mismos, prefiriendo operar detrás de escenas y por sobre las tormentas que ellos generan y manejan. En la fase de confrontación, los psicópatas descartan rivales y peones (ahora chivos expiatorios), frecuentemente utilizando técnicas de asesinato de personalidad, desintegración, y otras tácticas, utilizando los denominados “hechos” que desvían significativamente de la verdad. De esta manera se salen con la suya apoyándose en los patrones ubicados en altas posiciones con quienes ahora se siente confiado. Y al final, la fase de ascensión, en última instancia eliminan a sus patrones, tomando para si mismos las posiciones y prestigio de aquellos que una vez lo apoyaron. En el juego del psicópata, la gente existe únicamente para ser manipulada, y persigue sus objetivos a cualquier costo, incluso si eso significa atacar por la espalda a todo aquel que lo apoyó en su ascenso.

La negación de las empresas a ver que dentro de sus filas se encuentra la semilla de su propia destrucción es extraña, considerando el hecho de que los expertos han dejado cada vez más en claro que los psicópatas pueden ocupar posiciones importantes en todas las profesiones: leyes, negocios, psicología, académicas, militares, entretenimiento, fuerzas del orden, incluso – y quizás especialmente – en la política. Según lo explican Babiak y Hare, “Muchos [psicópatas] se las arreglan para graduarse de la Universidad u obtener credenciales profesionales, pero en la mayoría de los casos no es mediante el trabajo duro y la dedicación sino a través del engaño, haciendo que otros hagan el trabajo, y generalmente “aprovechándose del sistema”. Las ganancias que puedan obtener nunca van a superar las pérdidas de dinero, recursos, empleados valiosos y reputación empresarial. Sin embargo, la resistencia a reconocer que los psicópatas y narcisistas no son los líderes que se necesitan en las empresas o gobiernos del siglo XXI persiste y tendrá consecuencias sociales y económicas devastadoras para todos.

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Asesinato de reputación y de personalidad

El término “asesinato de reputación o de personalidad” (character assassination en inglés) existe en la literatura psiquiátrica y refiere a un proceso deliberado y sostenido dirigido a destruir la credibilidad y reputación de una persona, institución o grupo social. Los promotores del asesinato de reputaciones emplean una combinación de métodos abiertos y encubiertos como son la formulación de acusaciones falsas (verbales o judiciales), fomento de rumores y la manipulación de informaciones. Es muy común que suceda dentro de relaciones con narcisistas y psicópatas, en el ámbito laboral y en el mundo político. En la política global no nos queda duda que hay muchos sociópatas y psicópatas trabajando activamente en altos puestos, eso explicaría muchas cosas de la situación mundial, pero en este blog nos dedicamos a los efectos de estas patologías en las relaciones familiares, románticas, amistosas y laborales. No obstante, hoy vamos a poner un ejemplo proveniente de la política para aproximarnos al concepto.

Harvey LeRoy Atwater fue un estratega republicano, genio del montaje que, en las elecciones presidenciales de 1988, cuando el candidato republicano era George H.W Bush, acudió a toda clase de calumnias para destruir y asesinar la personalidad de Michael Dukakis, el candidato demócrata. Atwater regó el rumor de que Dukakis había sido tratado por problemas mentales (un rumor perverso ya que sufrir de depresión o bipolaridad es similar a sufrir cualquier tipo de enfermedad como diabetes o artritis y nadie debe ser discriminado por ello). No se pudieron probar los dichos injuriosos pero tuvieron un efecto devastador en la candidatura demócrata.  Atwater, el idéologo, murió a los 40 años, por paradojas de la vida (o ironía cósmica,) víctima de cáncer en el cerebro.

El asesinato de la reputación también ocurre dentro de las relaciones con psicópatas y narcisistas en nuestra vida diaria, sobre todo cuando la víctima descubre lo que hay detrás de su fachada (mientras la víctima no vea el abuso y sufra en silencio la mantendrá en el ciclo de luna de miel/abuso para que no escape sin llegar a tratar de destruirla totalmente). En primer lugar, y como ya lo hemos mencionado con anterioridad, el sociópata tratará de manipular a su pareja o colega para que dude de su percepción y no lo delate. Asimismo tratará de aislarla del resto sembrando discordia entre la víctima y su círculo íntimo. En paralelo fortalecerá los vínculos con personas estratégicas (a través de halagos y seducción) que en el caso que la víctima recurra a ellas no le creerán las denuncias sobre “una persona tan seductora”.

En caso de que la víctima ya no se deje manipular o chantajear emocionalmente, el narcisista o psicópata procederá con una campaña de calumnias inverosímiles y terroríficas (cosas injuriosas que nadie se toma la molestia de corroborar). Para cuando la víctima logre hablar del tema con amigos, colegas o especialistas su ex pareja/colega ya habrá reclutado una lista de apáticos que, llevados por sus narices, se convertirán en abusadores secundarios. Según estadísticas registradas en los Estados Unidos más de la mitad de los padres narcisistas obtienen la tenencia de sus hijos (en primera instancia) luego de falsas denuncias (acoso/ violencia verbal/descuido) contra el padre/madre que realmente se ocupa ellos. El fin último de estos entes es dejar a la víctima al borde de la locura, y por qué no, en algunos casos empujarla hasta la misma idea del suicidio (la perversidad de la venganza de un narcisista o psicópata cuando es desafiado por alguien que logró verlo tal cual es y osa exponerlo no tiene límites).

El sobrevivente de este tipo de abuso suele quedar sin recursos para escapar de la situación: el abusador utilizó su dinero, lo engañó con múltiples parejas (una víctima relató que su pareja la había engañado mientras estaba en el funeral de su padre pero al descubrirlo nadie podía creer semejante cosa, pensaron que estaba alucinando por la muerte de su progenitor), erosionó su identidad, destruyó su reputación y credibilidad, y puso a su familia, amigos y colegas en su contra gracias a una red maliciosa de engaños. El sociópata le quiere hacer creer a su presa que no tiene salida. Los autores del libro “Snakes in suits: When Psychopaths Go to Work” (Serpientes de traje: psicópatas en el trabajo) describe un modelo de cinco etapas en un ambiente de trabajo típico y exhibe como el sociópata asciende y se mantiene en el poder. En la etapa cuatro (confrontación), el psicópata o narcisista utiliza sistemáticamente el asesinato de reputación como herramienta para mantener su posición.

En un pasado cercano (cincuenta años atrás) las víctimas, creyendo que habían enloquecido debido al proceso de deshumanización y disociación al que habían sido sometidas, solían llevarse el secreto a la tumba para no pasar más humillaciones en el ámbito social. Sus abusadores, en cambio, no sufrían ninguna consecuencia por su accionar y proseguía con otras nuevas atracciones. Hoy afortunadamente se empieza a estudiar y a hablar sobre el tema por lo cual nadie debe pensar que no tiene salida. En realidad, siempre la hubo pero el abusador lograba que sus ex parejas o colegas pensaran que no tenían escapatoria de su influencia maligna.

De todas formas, el tema lo manejan algunos especialistas y organizaciones, no así el grueso de la población, por lo que los sobrevivientes suelen no encontrar validación a sus relatos entre familiares y amigos que desconocen la naturaleza de este juego perverso y que muchas veces, por ignorancia, terminan siendo funcionales al sociópata. Es entonces cuando algunas personas desesperadas recurren al alcohol, medicamentos u otras sustancias para tratar de escapar de la tensión, el sufrimiento emocional y la ansiedad.

El proceso de aniquilación de la reputación o personalidad social es encubierto y puede tomar desde escasos meses hasta veinte o treinta años dependiendo de las necesidades del sociópata o narcisista: si necesita una imagen de familia pantalla para tapar su accionar tratará de mantener a su pareja por mucho tiempo en estado de confusión sin tratar de socavar su identidad y reputación por completo; si, en cambio, necesita destruir a un competidor en el trabajo o a una pareja que lo puede llegar a exponer lo hará en cuestión de días y sin pestañar. No se detendrá hasta que le haya hecho todo el daño posible, a veces con ataques que aparecen años después de haber terminado la relación.

Cuando este proceso tiene lugar, es necesario no dejarse arrastrar por la desesperación, bajar el nivel de exposición, acompañarse de las pocas personas que comprendan y recurrir a especialistas en el tema. Nosotros sabemos que cuando te duele el corazón y tu cerebro no quiere responder, parece imposible tener ánimo para visitar un abogado o trabajador social pero necesitas prevenirte, sobre todo si tienes hijos en común o te pueden poner en riesgo tu medio de vida. Desde aquí estamos elaborando una lista de lugares a los que recurrir gratuitamente tanto para abuso doméstico como laboral. Tenemos bastante material de España, Argentina, Uruguay, México y Estados Unidos. No así de otros países de habla hispana. Si quieres colaborar, dejándonos direcciones de organismos que puedan asesorar gratuitamente, puedes hacerlo en el espacio para comentarios al pie al pie de página. Haremos la compilación del material lo antes posible. Aquí te dejamos un poster en inglés sobre el tema.

character assasination