Señales que tu cuerpo da cuando te encuentras con un psicópata o narcisista

Nuestros cuerpos son maravillosos, nos avisan en forma de síntomas, corazonadas y sensaciones que estamos en presencia de predadores de nuestra propia especie. Lamentablemente, no prestamos atención a esos indicios porque, si bien nuestras estructuras cerebrales evolutivamente más antiguas ya se han dado cuenta de que estamos en peligro, las áreas del cerebro más recientes, las que nos distinguen como especie, esas que controlan el pensamiento racional, terminan descartando esas señales de alarma al desconocer que existen los desórdenes de personalidad tipo B. Para cuando logramos integrar la información que reciben nuestros sentidos en una totalidad racional ya fuimos victimas del abuso narcisista o psicopático. Aquí te dejamos una lista de esos síntomas y sensaciones que deberíamos conocer:

  • Cuando estás con esa persona te sientes en las nubes, casi como en un estado de irrealidad, pero cuando se va sientes una ansiedad fuera de lo común que no sabes a qué atribuirla.
  • Te parece que todo lo que dice está desfasado, no logras captar una mentira obvia, sin embargo todo parece inauténtico. Te culpas luego por “pensar mal de esa persona”.
  • Si eres su hijo/a sientes culpa y tristeza todo el tiempo que no asocias a la conducta de tu progenitor/a. Realmente crees que el problema lo tienes tú, te esfuerzas en superarlo tratando de ser cada vez más agradable y complaciente no solo con tus padres sino con el mundo entero.
  • Comienzas a tener insomnio o sueños desagradables. Tratas de desestimarlo, después de todo es el estrés de la vida moderna.
  • No tienes el mismo poder de concentración que antes, te olvidas de hacer cosas, tus pensamientos giran en torno de esa persona y en las dudas que te genera. Tratas de encontrar “soluciones” lógicas a esos “pequeños problemas de comunicación”.
  • Si eres su colega te sientes halagado y abrumado por igual por la admiración que este mentor demuestra por ti. Te asusta la cantidad de cosas que te pregunta sobre tu vida, pero lo tomas como interés. Te preocupa que no cuente demasiado sobre sus cosas, pero te convences de que lo hace por discreción. Te parece extraño que critique a otro compañero al que siempre tuviste en alta estima, pero consideras que es bueno “escuchar ambas campanas” antes de decidir.
  • Sufres más alergias, migrañas, alteraciones hormonales que de costumbre.
  • Cuando te cuenta todas las cosas tristes que le pasaron en su vida sientes empatía, aunque también la extraña sensación que está disfrutando de lo que cuenta.
  • Hay momentos en que tienes la impresión de que te escucha con cuidado, no tanto por interés o deseo, sino porque eres su objeto de estudio.
  • A medida que pasa el tiempo te encuentras hablando contigo mismo sobre cosas que no te cierran. Tienes síntomas incipientes de depresión o ataques de pánico. Te indican terapia o medicación. En ambos casos, el/la psicópata, sea tu familiar o tu pareja, fingirá entenderte aunque sutilmente refuerce la idea de que estas incapacitada/o.
  • Tu autoestima está en su punto más bajo. Llegas a pensar que tal vez tu pareja/padre/colega tiene razón: algo está mal contigo, después de todo te distraes, tu aspecto está algo descuidado, te confundes y te equivocas mucho. No obstante, una pequeña voz en tu interior te dice que esto es nuevo, que nunca te había sucedido, que es muy extraño.
  • A pesar de la supuesta vida sexual intensa que tienes con tu pareja, comienzas a experimentar disfunciones varias, lo atribuyes a que desde hace un tiempo te sientes menos atractivo/a, jamás se te ocurriría pensar que tu cuerpo se ha declarado en huelga porque ya sabe que no debería estar allí.
  • Tienes “sexo preventivo”, es decir que lo haces no de gusto, sino porque si bien tu pareja te jura fidelidad, percibes que si no haces el amor frecuentemente, buscará la atención de otras personas.
  • Tienes ganas de llorar “sin ningún motivo”. Estos llantos se agravan cuando tu pareja/progenitor/colega deja de hablarte porque se ofendió; y a pesar de que te da náuseas no entender que hiciste para que te den el “tratamiento del silencio”, eres tú quien pide disculpas para no seguir viviendo en tensión permanente en casa o en la oficina.
  • Te pescas alguna ETS leve, le preguntas a tu médico si el contagio pudo haber sido en la piscina del club.
  • Las actitudes de esa persona cuando cree que nadie lo mira te generan sospechas.
  • Mucho de lo que dice parece tener otro sentido más tenebroso: “quiero estar siempre en tu cabeza”, “no te convengo, en el fondo soy un chico malo”, “tengo una especial debilidad por mi hija menor”. Piensas que haz enloquecido porque ves malas intenciones sin tener otra evidencia más que el tono y las muecas que usa cuando te deja entrever sus pensamientos.
  • Hay momentos en que tienes escalofríos cuando te mira intensamente. Sus ojos no tienen matices.
  • Pierdes el apetito o por el contrario, comes todo el tiempo.
  • Tienes síntomas de adicción, sabes que algo de esa persona no te hace bien, te duele, pero cuando estás en soledad, el dolor y la ansiedad que experimentas son tan excesivos que volver a estar con esa persona parece ser la única cosa que te calma y alivia. Este patrón se vuelve cíclico.
  • Cada vez que estás con esta persona tienes un primer subidón de energía para luego quedar en cero. Tu vitalidad ya no es la misma que tenías antes de conocer a esta persona.
  • Algo en el fondo de tu cerebro te dice que ese colega no es de confiar, que tu pareja esconde un secreto sórdido, que tu padre o madre desea tu mal. Te castigas por sentir eso ya que todas esas personas, en algún momento, te hicieron sentir especial.

Éstas son solo algunos de los indicios que sentimos “en carne propia” mientras tenemos revoloteando sobre nuestras vidas a alguno de estos vampiros emocionales. Confía en las señales que tu cuerpo te da, escucha lo que te dice, que no te importe parecer “egoísta” si te alejas, no escuches las mentiras que dirá de ti cuando pierda el control sobre tu alma, no creas en sus lágrimas de cocodrilo. Aléjate y sanarás; aléjate y conocerás la felicidad.

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“Sanar del abuso encubierto”, un libro de Shannon Thomas

Finalmente, el libro de Shannon Thomas, la psicoterapeuta norteamericana especializada en relaciones con psicópatas y narcisistas, “Healing from hidden abuse” vio la luz. Es un libro ideal para aquellos que todavía descreen de que existan personas como las que habitualmente describimos aquí. Es perfecto para regalar a amigos o familiares que no terminan de entender lo que les explicas sobre lo que viviste. La autora, ya desde el título, nos habla de gente tóxica. Solo hacia la tercera parte de la obra, cuando describe los comportamientos abusivos y malintencionados de estos maestros del engaño, comienza a utilizar los términos psicópatas, sociópatas y narcisistas. Ella aclara que hay distintos nombres más técnicos detrás de ellos pero que básicamente hablan de lo mismo y a efectos de ayudar a las víctimas prefiere englobar las patologías de esa forma más didáctica pero igual de precisa. Va desgranando muy lentamente la forma en que operan para que nadie deje el libro a las primeras páginas “asustado” por palabra a las que asocian a lunáticos. Ella se encarga de demostrar que no son locos de película sino lobos disfrazados de corderos a los que hay que desenmascarar y alejar de nuestras vidas.

Abarca casos de relaciones románticas, laborales, familiares y religiosas. Ella proviene de una comunidad cristiana y ha tratado con éxito a muchas personas que fueron el blanco de pastores o altos miembros de alguna iglesia o templo. Es interesante ver, cuando llega al punto en donde explica lo que es un mono volador/co-abusador/facilitador (flying monkeys), como Thomas afirma que el mismísimo Dios puede ser usado como mono volador contra una víctima o chivo expiatorio dentro de la dinámica perversa de un psicópata. “Dios quiere que te sometas a lo que te digo, Dios va a hacer que toda la comunidad te dé la espalda si sigues cuestionando mis directivas que están inspiradas en la palabra de Dios”. Además de lo que significa monos voladores, Thomas también explica con excelentes ejemplos muchos de los términos que usamos los sobrevivientes, tales como gaslighting, campañas de difamación, bombardeo amoroso, triangulación, etc.

Es interesante como maneja el tema del “Contacto Cero” y el “Contacto Mínimo”. Si bien ella apoya de forma contundente el “Contacto Cero”, considera que por ciertas situaciones personales una persona pueda preferir “contacto mínimo” en vez de “contacto cero”, sobre todo cuando son nuestros progenitores o hijos los sociópatas. Brinda entonces una serie de estrategias para manejarse con ellos de una forma desafectada y cauta, pero advierte que, si esto no funciona, y a pesar del famoso “honrarás a tu padre y a tu madre”, habrá que optar por el contacto cero para que no destruyan nuestras vidas.

Con respecto al origen de la psicopatía y el narcisismo ella se inclina por traumas tempranos que los lleva a preferir este tipo de comportamiento más que a una explicación biológica o genética. Sin embargo, y al igual que sus otros colegas que afirman que el origen es fisiológico, insiste en que ellos son absolutamente conscientes de lo que hacen y que son intratables porque NO quieren cambiar “su condición de seres superiores al resto”.  Es decir, según Thomas, tienen libre albedrio y su elección es dañar a los demás.

Thomas describe 6 etapas de recuperación: la desesperación absoluta, la educación en el tema, el despertar a la realidad, los nuevos límites, la restauración de nuestra identidad y el mantenimiento. Consideramos que la división en etapas es algo menos completa que las cinco descriptas en el libro PsychopathFree, sin embargo, la de Thomas es muy útil porque al final del libro utiliza a estas seis etapas para armar un diario de reflexión personal con preguntas guiadas para que el lector pueda llevar a la práctica los conceptos del libro y controlar la evolución de su sanación.

Hay una sola cosa que la autora omitió y es el tema del sexo como arma de control, como adicción inducida. Esto nos parece que deja al libro sin una información crucial para el sobreviviente porque, como sabemos, la dependencia bioquímica y el lavado de cerebro que sufren las parejas de personas tóxicas se consolida a través del sexo. Sin esta conciencia, a cualquier sobreviviente se le hará mucho más difícil mantener el contacto cero. No encontrarás nada sobre cómo desprogramar tu cabeza producto de los cambios hormonales y de neurotransmisores en este libro, si lo necesitas tendrás que recurrir a autores como Piñuel o Stout.

Resumiendo, creemos que es un libro maravilloso como introducción general ya que cubre todos los ámbitos en los que una persona puede ser abordada y abusada por un psicópata o narcisista. Brinda descripciones claras para reconocer lo que es abuso y lo que no; ayuda a poner límites y a no volver a pasar por lo mismo. Asimismo, deja instrucciones claras para los familiares de aquellos en proceso de recuperación para que se instruyan y realmente colaboren con el mismo. Por el momento, está disponible en inglés. Les dejamos algunas citas

a“Dentro de cada comunidad, las personas tóxicas se encuentran escondidos en las familias, parejas, empresas y lugares de culto. La naturaleza críptica de abuso psicológico consiste en juegos mentales repetitivos jugados por un individuo o un grupo de personas en contra de otra. El abuso psicológico rara vez deja moretones. No siempre hay huesos rotos o agujeros en las paredes. Las contusiones, el quebrantamiento y las heridas están matando a la víctima por dentro”

“La persona que nos hizo creer que era el puerto seguro de nuestra vida, nos está tratando de ahogar en silencio … con frecuencia, el homicidio emocional sucede, mientras que otras personas de nuestro entorno comentan que gran chico o chica es quien nos abusa y qué suerte tenemos de estar con él/ella … lo que se ve detrás de puertas cerradas es radicalmente diferente a la figura pública que él o ella vende al mundo.”

“Los abusadores psicológicos dañan a otros, no por alteraciones en el juicio, sino porque disfrutan el control que obtienen de las personas que abusan”

“Los abusadores psicológicos juegan juegos con sus blancos, y saben exactamente lo que están haciendo.”

Hervey Cleckey y los rasgos de la psicopatía

Hervey Cleckey fue uno de los pioneros del estudio de los psicópatas integrados. Los 16 criterios que se mencionan abajo son del libro “La máscara de la salud” de 1941 y aún cuando ya hayamos hablado de las características desde la perspectiva de Robert Hare nos parece relevante mencionar a este investigador y sus principales hallazgos en nuestro espacio

Inexistencia de alucinaciones o de otras manifestaciones de pensamiento irracional.
Ausencia de nerviosismo o de manifestaciones neuróticas.
Encanto externo y notable inteligencia.
Egocentrismo patológico e incapacidad de amar.
Gran pobreza de reacciones afectivas básicas.
Vida sexual impersonal, trivial y poco integrada.
Falta de sentimientos de culpa y de vergüenza.
Indigno de confianza.
Mentiras e insinceridad.
Pérdida específica de la intuición.
Incapacidad para seguir cualquier plan de vida.
Conducta antisocial sin aparente remordimiento.
Amenazas de suicidio raramente cumplidas.
Razonamiento insuficiente o falta de capacidad para aprender la experiencia vivida.
Irresponsabilidad en las relaciones interpersonales.
Comportamiento fantástico y poco regulable en el consumo de alcohol y drogas.

Un rasgo no determina la etiqueta de psicópata, deben reunirse un conjunto de ellos, de lo contrario pensaríamos que estamos rodeados de psicópatas. Los rasgos deben, además, ser persistentes y no ocasionales. No deben ser egodistónicos sino que pertenecen a la manera de ser de la persona. La intensidad y calidad del mismo debe ser evaluada a través de la conducta y del efecto en su entorno.
El psicópata en su accionar no es visiblemente 100% psicópata. No tiene una característica física que lo distinga, como buscaba Lombroso. Es uno como nosotros. Puede estar tomando apunte o dar una clase, ser un compañero de trabajo, un líder social. Sólo cuando actúa ‘psicopáticamente’ se lo puede reconocer. Tampoco son todos brillantes y exitosos, los hay errabundos y marginales; otros se manifiestan en un ámbito tan privado (perversiones) que, excepto para el complementario, es una persona común. Estamos de acuerdo con la creencia de que son pocos, algunas estadísticas señalan un 3% de los varones (1.050.000 accionando o en crecimiento, para nuestro país) y 1% de las mujeres (350.000).

Encanto superficial
No todos los psicópatas son encantadores, los hay anodinos, amargados, hoscos y algunos francamente repulsivos, otros inspiran temor. El grupo de los que utilizan el encanto corresponde más a los explotadores (estafadores, vividores, parásitos) que lo usan como un medio de captación. (véase manipulación)
Demuestra menor reacción afectiva.
Algunos autores dicen que hay menor demostración de ansiedad y gran tolerancia a la angustia en ciertas situaciones penosas para el grueso de la población. Pero (aclaran), funcionan a veces como ollas a presión, toleran una gran cantidad de angustia y después por hechos banales, fuera ya de la circunstancia de crisis, la descargan impulsivamente. A veces el psicópata, en situaciones extremas, conserva la calma, toma decisiones, acciona, se ajusta a las circunstancias y puede salir bien. Contaba una vez un profesor, por ejemplo, (hablando sobre las personalidades de acción) que un comisario entra a su departamento y se encuentra con un delincuente que le apunta con un arma. El policía, sin perder la calma, lo mira fijamente, lo paraliza, saca el revólver y le pega un tiro. Eran dos personalidades de acción (según el criterio de D. Liberman), pero una era más fuerte que la otra. Simplemente se limitó a mirarlo, luego lo mató. Si lo comparamos con un normal que entra a su casa y ve a un tipo con un revólver, la reacción puede ser muy distinta, tal vez pida por su vida, se arrastre por el suelo, “¿qué querés?”, “llevate todo”. Este no.
Vida sexual impersonal.
Esto significa que no hay un compromiso afectivo, no hay una resonancia afectiva con algunas parejas. Esto no quiere decir que el psicópata sea técnicamente un mal amante. Es más, muchos psicópatas son excelentes amantes desde el punto de vista técnico y utilizan esa habilidad para manejar a su pareja. El psicópata es aquel que puede copular con una anciana, de esas que uno mira y dice “no, con esa viejecita yo jamás, ni por un millón de dólares”, y sin embargo el psicópata es capaz de ejercer su técnica con cualquiera. Un paciente joven, me decía “me fui a Brasil y como no tenía plata para estar allá, iba a una calle muy conocida en Río de Janeiro donde paraban los taxi boys, me relacionaba con los homosexuales y les cobraba por el servicio”. Al preguntarle si no se sentía menoscabado en su sexualidad, por comercializar con homosexuales, él contestaba tranquilamente que ése era el instrumento y la forma que tenía para seguir en Brasil. A eso se refiere lo que dice vida sexual impersonal. Pueden ser grandes actores en el terreno afectivo y sexual. Por eso muchas mujeres caen en manos de sujetos que las usan económicamente (y para muchas mujeres psicópatas ese es su medio de subsistir).
Amenaza de suicidio
Como parte de la manipulación.
Razonamiento insuficiente
Es necesario aclarar algo, por un lado decimos que son inteligentes y por otro lado que tienen razonamientos insuficientes. Muchas palabras me va a ahorrar el caso del emperador del Norte, con su pavada de andar en el Salón Oval haciendo razonamientos insuficientes. Es muy simpático, muy agradable, muy inteligente, pero a veces tiene estos razonamientos insuficientes. Creo que es mejor conceptualizar esto como que el razonamiento es insuficiente para frenar ciertas apetencias.
No aprenden de la experiencia.
El psicópata aprende y mucho de la experiencia. Eso le sirve para manipular a los otros y conseguir sus metas. Alguien que no aprende de la experiencia queda siempre en el mismo lugar, anulado. No aprende lo que no quiere aprender, lo que va en contramano de sus principios y de sus necesidades. La repetición de un accionar calificado como erróneo desde el común responde a satisfacer necesidades profundas, incomprensibles para el que no esté en la piel del psicópata.
Incapacidad de amar
Creo que el psicópata ama, pero de manera distinta, o a cosas diferentes. Hay afectos del psicópata que son profundos, pero en las cosas que a él le interesan. Díganme si no han conocido a un fanático ¿ese afecto es superficial? Ese apego intenso hacia ciertas cosas, que a veces no son humanas o ni siquiera vivientes, un auto por ejemplo. Para lo que él considera de valor, la afectividad es intensa, como cualquier otra persona. Pero puede mantener contactosutilitarios, de ahí viene el tema de superficialidad afectiva mal descripta. Son contactos afectivos utilitarios, para conseguir algo. Aquí tenemos otra forma de la mentira que es la actuación. Actuar es mentir con el cuerpo. El psicópata puede actuar afectivamente en el sentido de hacer entrar al otro en el circuito psicopático a través de los afectos. Una vez utilizada la persona, se la deja a un costado. La persona dejada a un costado dice que el psicópata tiene una afectividad superficial, que no tiene capacidad de amar. Y es así, pero con ella.
Mentiras
El psicópata suele mentir, pero hay que distinguir la mentira banal de la mentira psicopática. El psicópata utiliza la mentira como una herramienta de trabajo más, está tan acostumbrado a mentir que es difícil captar cuando miente; son los que mienten mirando a los ojos y con una actitud relajada. No es que el psicópata mienta circunstancialmente y ocasional o esporádicamente para conseguir desligarse de alguna situación común o estándar. Sabe que está mintiendo, pero no le importa, no tiene la resonancia o displacer que uno siente cuando miente. Yo no lo llamaría mentira patológica. Nosotros le damos mucha importancia a las palabras y si estamos frente a un mentiroso ¿cuál es el valor de esas palabras? ¿Cuál es el grado de verdad de esas palabras? Tiende a cero. Si utilizamos la sobrevaloración de las palabras, caemos fácilmente en el circuito psicopático. Por eso no sirven las escalas de autoevaluación, ni el interrogatorio o la anamnesis. El psicópata dice lo queconviene decir o lo que se espera que conteste. El valor de lo que dice el psicópata debe ser colocado entre paréntesis. Si ustedes quieren evaluar al psicópata, lo importante es lo que hace. Evaluamos al psicópata a través de la conducta, de la acción. El psicópata puede mentir con la palabra o con el cuerpo cuando actúa o simula, y adapta la actuación a la persona que quiere captar. Así me contaba una madre que su hijo de 15 años le pedía las cosas con lágrimas en los ojos para enternecerla, y al padre, que se desesperaba por conseguir el afecto del hijo, lo manejaba con enojos y haciéndose el ofendido.
Comportamiento fantaseoso.
Los mitómanos priorizan las fantasías sobre algunas circunstancias reales.
El mitómano trata de adaptar activamente la realidad a su imaginación, a su personaje del momento, de acuerdo a la circunstancia. El mitómano es un fabulador que actúa su fábula y su mentira activamente en la sociedad. Puede convertirse en el personaje que su imaginación creó y hacerlo actuar en el medio real, generando en todos la sensación de que están frente a un personaje verdadero. Está el famoso caso de aquel mitómano que se hizo pasar por el hijo del Presidente de la Organización de Estados Americanos (OEA), Pérez de Cuellar. En una de nuestras provincias fue agasajado por toda la sociedad y tratado durante bastante tiempo como un personaje de alcurnia, hasta que finalmente, la madre, que era una mujer de Buenos Aires, encontró a su hijo y ahí se pudo revelar la verdad. Era simplemente una persona que no estaba relacionada para nada con Pérez de Cuellar.
El patrón de conducta que sigue el mitómano es establecido por su imaginación, no por la realidad y suelen mudar de personaje, no está siempre en el mismo personaje.
Droga, alcohol
Algunos necesitan de la sobre estimulación o el aturdimiento. Un paciente de 16 años me contaba que mezclaba distintas drogas como cocaína, marihuana y fármacos, no para sentir placer o estímulos, sino para aturdirse, para estar “como entre nubes”.
Se manifiesta en la adolescencia
Estas personas empiezan a manifestar su psicopatía desde la adolescencia. Como otros autores hemos observados que algunas características psicopáticas se manifiestan desde la infancia. Así recordamos el caso de un niño de dos años que estrellaba a sus gatos contra las paredes, logrando matar a uno de ellos. O bien el caso de una niña de siete años que borraba y volvía a escribir las notas de su libreta de calificaciones.
Necesidades distintas, códigos propios
Las acciones que realiza son, desde el punto de vista del psicópata, totalmente ajustadas a su escala de valores, a su criterio, por eso es que no tienen culpa. Si han tenido la oportunidad de estar con psicópatas, saben que si se les dice que hicieron algo mal, que hay cosas que no deben hacerse, les van a contestar “¿Y quién dice lo que está bien hecho y lo que está mal hecho? ¿qué es lo normal?”.
Tienen una forma particular de valoración. El psicópata tiene una escala de valoración que no coincide, a veces, con la escala de valoración general. No porque el psicópata desconozca la valoración general, es decir las leyes, no es un negado cognitivo, sino que antepone su escala de valores con respecto a la de los demás. Tal vez porque tiene necesidades distintas es que valora de diferente manera. ¿Cómo entender sino la apetencia desmesurada de poder, las rarezas en la sexualidad, la crueldad en el delito, la masacre innecesaria en el homicidio? ¿Y qué, si no es una necesidad, hace repetir el mismo accionar?
Inteligencia
En su mayoría son inteligentes.
El costo del objetivo
Tienen un objetivo y lo tratan de conseguir. El costo no es importante, lo importante es lograrlo pagando la menor factura.

Las personas casadas son muy atractivas para psicópatas y narcisistas

Los psicópatas y narcisistas son personas por lo general promiscuas, que saben como conseguir varias parejas sexuales al mismo tiempo. Cuando entran a un lugar donde hay varias personas reunidas inmediatamente detectan a aquellas que están en estado de disponibilidad o de vulnerabilidad y las conquistan fácilmente. Todos nos hemos preguntado alguna vez por qué todas estas parejas ocasionales no les basta, por qué necesitan involucrarse con personas que quieren relaciones profundas. Debemos recordar que estos individuos obtienen placer desarmando a su pareja, atacando su identidad y su autoestima. Cuando logran controlarla a través de un falso amor les hace creer que el vínculo de dependencia  en relación con ellos es irreemplazable y que es la víctima quien lo quiere así. Los sociópatas pueden apasionarse con una persona, una actividad o una idea, pero estos destellos son muy superficiales ya que al no tener emociones y al no poder vincularse desde los sentimientos con nadie, pierden interés rápidamente.

Es entonces cuando buscan “probarse” que tan carismáticos son engañando a los demás buscando personas casadas. Este último tipo de presa los excita porque cuando seducen a una persona en una relación estable no solo engañan a quien es seducido sino que se burlan de su cónyuge y de sus hijos. Generalmente se aprovechan de que el matrimonio no está pasando por uno de sus mejores momentos y es cuando aparecen ellos con toda la fogosidad y el encanto que saben utilizar en la etapa de bombardeo amoroso. Cuando esa persona finalmente cede y se entrega a la relación con el/la sociópata, comienza la erosión identitaria.  Algunos llegan a pedirles a sus víctimas que abandonen a sus familias, y cuando dejan todo por ellos/as, las descartan o triangulan irremediablemente. Esto los hacen sentir irresistibles, poderosos e invencibles. Han quebrado y destruido todos los vínculos familiares de alguien que creyó que su amor era correspondido con igual intensidad. Con un solo golpe han conseguido varios heridos.

Hay otro motivo por el que eligen a personas comprometidas: su silencio. Las víctimas que finalmente se dan cuenta del desorden de personalidad de su amante, no los expondrán. La mayoría de los casados que fueron abusados y maltratados luego de la fase de idealización no cuentan lo sucedido a nadie, a excepción de personas muy cercanas. Es un caso similar a enredarse con un psicópata en el  trabajo. Si la empresa no acepta relaciones entre sus empleados, por más que maltrate a su expareja o abuse de su cargo en su perjuicio, callarán por miedo a perder el empleo. Esto lo saben y lo utilizan a su favor.

Tomemos dos casos de los tantos que abundan en libros y foros sobre el tema. Una mujer que estaba pasando por un período rutinario con su pareja, agobiados por las cuentas, el cuidado de los niños y el exceso de trabajo conoció en un curso de capacitación a un hombre que se interesó en cada detalle de su vida, la hizo sentir bonita e inteligente y le dio, en pequeñas dosis (¿Para qué iba a utilizar demasiados recursos si sabía que con poco la tendría?), todo el romance que ella necesitaba. Al tiempo de vivir un affaire a escondidas ella se dio cuenta de que algo estaba mal, que estaba frio, que se aburría de lo que antes le parecía brillante de su vida y era indudable que veía a otras personas. Ella “decidió” dejarlo. Él la mantuvo como “amiga”. Ella intentó salvar su matrimonio pero no podía sacarse al psicópata de su cabeza ya que se seguía escribiendo  con él. Su marido, harto de que ella estuviera lejana y confusa, le pidió el divorcio. Mientras tanto, esta mujer siguió teniendo sexo ocasional con su ex amante. Él fingía aconsejarla cuando ella conocía a alguien. Ninguna nueva relación parecía funcionar. La presencia de él físicamente era escasa (una vez al mes como amigos con roce) pero su opinión y su mirada estaban siempre presentes. Estuvo así unos 15 años hasta que, gracias al advenimiento de la web, dio con artículos sobre el tema. Todos los años de abuso y boicot de sus intentos de relación cobraron sentido: ella se había convertido en un mero suministro ocasional del narcisista quien, como se dice popularmente, “no comía, ni dejaba comer”. Deprimida, sintiendo que había entregado los mejores años de su vida a un perverso, y que con 60 años ya nadie la desearía, comenzó terapia y su proceso de sanación.

El segundo caso es el de un señor de mediana edad, casado con tres hijos que conoció a una joven mujer, hermana de un colega.  Ésta lo impresionó por su sed de aventura y con una sexualidad que hacía tiempo no experimentaba. Le prometió que viajarían, lo convenció que él estaba para mucho más. Su mujer se enteró del romance y lo echó de su casa. Cuando él le pidió a su amante si lo podía ubicar por unos días, se negó y comenzó a maltratarlo. No obstante, él siguió con ella por un tiempo hasta que se le hizo evidente que tenía otros amores y que nunca lo había querido. Afortunadamente, este hombre tenía un amigo, Pastor de una iglesia, que estaba interiorizado en el tema de abuso psicopático y narcisista. No solo lo ayudó a recuperarse sino a recomponer la situación con su esposa y sus hijos. Hoy están juntos nuevamente más sólidos y comprometidos que nunca.

¿Qué debes hacer si te has dado cuenta que estas arriesgando tu matrimonio por una persona con estas características?

  • Si has logrado cortar todo vínculo con el o la psicópata y consideras que vale la pena salvar tu matrimonio, tal vez lo mejor sea no decirle la verdad a tu cónyuge para no lastimarlo y para evitar que intente hacer justicia por mano propia agrediendo a quien te maltrató ya que sabemos que a los psicópatas les encanta pasar por víctimas y puede terminar en contra de un inocente despechado. Deberás tener en cuenta que recuperarte te costará mucho al no poder hablar del abuso más que con tu terapeuta. No te será sencillo disimular tus cambios de ánimo o incluso tus fobias frente a tu familia. Sin embargo, lo lograrás con paciencia.
  • Si crees que tu ex puede intentar vengarse revelando detalles íntimos a tu pareja deberás decírselo. No permitas que el/la sociópata lo/la humille de esa manera. Aun cuando decidas que tu matrimonio no estaba bien y quieras separarte, nadie merece enterarse de esa forma y que se hable de eso públicamente.
  • Si tu ex te chantajea o amenaza con contarle todo a tus hijos o a tu pareja si no le das dinero u otro tipo de favores, como así también si te dice que no te va a dejar en paz o te acosa por cualquier medio, NO PIERDAS TIEMPO: documenta y graba todo, habla con tu familia y haz la denuncia correspondiente porque esto no es juego. Hay cosas más importantes que considerar en este momento si tu marido o mujer te abandonarán. Está la seguridad de ellos y la tuya en riesgo. Hay cientos de casos en los que estos individuos chantajean a hombres y mujeres casados para obtener beneficios. Las amenazas, el chantaje y el acoso son delitos muy serios que contemplan penas de prisión efectiva. Si callas, no solo tu vida se volverá un infierno (muchas víctimas que no denuncian terminan con intentos de suicidio) sino que pones en peligro la seguridad de los demás. Demás está decir que si te ha golpeado, aunque no te chantajee, puede volver a hacerlo y debes denunciarlo. Una vez que hayas conseguido seguridad para tu familia te podrás dedicar a recomponer el vínculo. Si te aman, y si logramos que este tema se conozca socialmente, podrán tener una mirada más comprensiva de lo que te sucedió y las cosas se irán acomodando hasta normalizarse.

Las personas casadas tienen un atractivo especial para ellos. Se sienten doblemente seductores y malignos. Además de ganar tu silencio disfrutan sabiendo que padeces todo el dolor de su abuso en soledad. Ya no te culpes por tu infidelidad. Ellos iban a intentarlo hasta que cayeras. Tendrías que haber estado muy informada sobre estos desórdenes como para haber podido huir a tiempo. Lamentablemente la mayor parte de la sociedad no lo sabe. Hazte responsable, en cambio, de tu recuperación, de la mejora de tu matrimonio (es probable que ahora valores características de tu pareja como la honestidad y la dulzura que antes no veías enceguecido/a por un romance cursi y ficticio), de la re-vinculación con tus hijos (los padres o madres que tuvieron relaciones de este tipo sienten que se perdieron cosas importantes de las vidas de sus hijos por estar pendientes de descifrar cada escaramuza, mentira y maltrato de estos perversos). Todo esto es lo que puedes hacer. El pasado no lo puedes cambiar. El presente y el futuro están en tus manos.

“En piel de Oveja” de George Simon.

“En piel de Oveja” de George Simon.

Las siguientes citas son del libro “En piel de Oveja” de George Simon.

Durante mucho tiempo, me pregunté por qué a las víctimas de manipulación les cuesta tanto ver lo que sucede en sus interacciones manipuladoras. Al principio, estuve tentado de hacerlos co-responsables pero luego he llegado a la conclusión de que:

  1. La agresión de un manipulador nunca es evidente u obvia. Nuestras tripas pueden decirnos que ellos luchan por algo, luchan para vencernos, ganar poder, o hacer las cosas a su manera, y nos encontramos inconscientemente a la defensiva. Pero como no podemos señalar pruebas objetivas y claras de que nos atacan, no podemos validar y dar certeza fácilmente a nuestros sentimientos.
  1. Las tácticas usadas por los manipuladores pueden hacerles parecer que están dolidos, que se preocupan, que están defendiéndose…, casi todo menos que están peleando. Esta táctica es difícil de reconocer fácilmente como una estrategia deliberada. Ellos siempre hacen lo necesario para que la persona dude de su comprensión visceral de que está siendo víctima de abuso o toma de ventaja. Además, la táctica no sólo dificulta que consciente y objetivamente reconozca que un manipulador lucha, sino que simultáneamente le mantienen a la defensiva. Estos rasgos las hacen armas psicológicas muy eficaces a las cuales cualquiera puede ser vulnerable. Es difícil pensar claramente cuando alguien le tiene hostigado emocionalmente.
  1. Todos nosotros tenemos debilidades e inseguridades que un manipulador inteligente podría explotar. A veces, somos conscientes de estas debilidades y de cómo alguien podría usarlos para aprovecharse de nosotros; pero otras, somos inconscientes de nuestras vulnerabilidades más grandes. Los manipuladores a menudo nos conocen mejor que nosotros mismos. Ellos saben qué botones presionar, cuando y con qué fuerza. Nuestra carencia del conocimiento de nosotros mismos nos pone en situación de ser explotados.

LAS TACTICAS QUE UTILIZAN SON LAS SIGUIENTES

*Negación *

El agresor rechaza confesar que ha hecho algo dañino o hiriente cuando claramente lo ha hecho. Es una manera de mentir (a ellos, así como a otros) sobre sus intenciones agresivas. Esta táctica del “¿Quien?… ¿Yo?” es una forma de “jugar al inocente”, e invita a la víctima a sentirse injustificada al encarar al agresor sobre su comportamiento inadecuado. Esta es también la forma en que el agresor se da el permiso de tener la razón en hacer lo que quiere hacer. Esta negación no es de la misma clase de negación que sufre una persona que acaba de perder a un ser amado y que no puede aceptar completamente el dolor y la realidad de la pérdida. Aquel tipo de negación es principalmente una “defensa” contra una ansiedad y daño insoportable. Por el contrario, la negación del agresor no es básicamente una “defensa”, sino una maniobra que usa para conseguir que otros se echen atrás, rectifiquen o incluso se sientan culpables por insinuar que él hace algo incorrecto. […]

*Falta de atención Selectiva*

Esta táctica es similar y a veces confundida con la negación. Ocurre cuando el agresor “juega al tonto”, o actúa como olvidadizo. Al usar esta táctica el agresor activamente no hace caso de las advertencias, súplicas o deseos de otros, y en general, rechaza prestar atención a todo lo que podría distraerlo de perseguir sus propios objetivos. A menudo, el agresor sabe muy bien lo que usted quiere de él cuándo comienza a exponer este comportamiento de “¡no quiero oírlo!”. Usando esta táctica de despiste, el agresor activamente se resiste a las tareas de prestar atención…

*Racionalización *

Una racionalización es la excusa que un agresor trata de ofrecer para involucrarse en un comportamiento inadecuado o dañino. Ésta puede ser una táctica eficaz, sobre todo cuando la explicación o justificación del agresor tiene el suficiente sentido como para que cualquier persona razonablemente consciente la acepte totalmente. Es una táctica poderosa porque no sólo sirve para quitar cualquier resistencia interna que el agresor podría tener para hacer lo que él quiere hacer (calmando cualquier náusea de la conciencia) sino que también le quita a otros de encima. Si el agresor puede convencerte de que lo que hace es justificado, entonces queda más libre para perseguir sus objetivos sin interferencias. […]

*Desviación *

Un objetivo móvil es difícil de golpear. Cuando tratamos de sujetar a un manipulador o tratamos de tener una discusión enfocada en una sola cuestión o comportamiento que no nos gusta, él es un experto en saber como cambiar el tema, esquivar la cuestión o de algún modo dirigirnos por otro camino. Los manipuladores usan distracción y técnicas de desviación para mantener el foco lejos de su comportamiento, alejarnos de la pista, y quedar libres para sus propios fines egoístas y ocultos. […]

*Mentira *

A menudo es difícil saber cuándo una persona miente mientras lo hace. Por suerte, hay momentos en que la verdad sale a flote porque las circunstancias no confirman la historia de alguien. Pero también hay veces en que usted no sabe que ha sido engañado hasta que es demasiado tarde. Un modo de minimizar las posibilidades de que alguien lo pisotee es recordar que puesto que las personalidades agresivas generalmente no se detendrán ante nada para conseguir lo que quieren, es de esperar que mientan y hagan trampas.

Otra cosa a recordar es que los manipuladores (las personalidades encubiertas agresivas que son) son propensos a mentir de modos sutil y encubierto. Los tribunales conocen bien las muchas formas en que la gente miente, aún cuando ellos requieren en los juramentos de tribunal que los testigos digan “la verdad, sólo la verdad, y nada más que la verdad”. Los manipuladores a menudo mienten reteniendo una cantidad significativa de la verdad o deformándola. Son expertos en ser vagos cuando usted les hace preguntas directas. Es un modo hábil de mentir por omisión. Tenga esto en mente cuando trate con un sospechoso de ser lobo vestido de oveja. […]

*Intimidación Encubierta*

Los agresores con frecuencia amenazan a sus víctimas con mantenerlos ansiosos, aprensivos y en una posición baja. Los agresivos encubiertos intimidan a sus víctimas haciendo veladas (sutil, indirectas e implícitas) amenazas. Causar culpa y vergüenza son dos de las armas favoritas de los agresivos encubiertos. Ambas son tácticas especiales de intimidación.

*Crear culpa*

Una cosa que las personalidades agresivas saben bien es que otras personas tienen conciencias muy diferentes a las suyas y son fácilmente culpabilizables. Los manipuladores son a menudo expertos en utilizar la mayor conciencia de sus víctimas para mantenerlos en la duda de sí mismos, ansiosos y sumisos. Cuanto mayor es la sensibilidad de conciencia de la víctima potencial, la culpa es más eficaz como arma.

Todo lo que un manipulador tiene que hacer es sugerir a la persona consciente que no se preocupa bastante, que es demasiado egoísta, etc, y aquella persona inmediatamente comenzará a sentirse mal. Por el contrario, una persona consciente podría intentar que un manipulador (o cualquier otra personalidad agresiva) se sintiera mal por su comportamiento hiriente, reconociera su responsabilidad, o admitiera su maldad, pero jamás logrará absolutamente nada.

*Avergonzar *

Técnica de usar sarcasmo sutil y observaciones ofensivas como un medio de miedo creciente y duda de sí mismo en otros. Los agresivos encubiertos usan esta táctica para hacer que otros se sientan inadecuados o indignos, y por lo tanto, sean deferentes con ellos. Es un modo eficaz de crear un sentido continuo de insuficiencia personal en la parte más débil, permitiendo así a un agresor mantener una posición de dominio. […]

*Desempeñar el Papel de Víctima*

Esta táctica implica retratarse como una víctima inocente de las circunstancias o del comportamiento de alguien a fin de ganar la compasión, conmover la lástima y así conseguir algo del otro. Una cosa con la que cuentan las personalidades agresivas encubiertas es el hecho que las personalidades menos hostiles y crueles por lo general no pueden soportar el ver a alguien sufrir. Por lo tanto, la táctica es simple. Convenza a su víctima que usted sufre de algún modo, y ellos tratarán de aliviar su angustia.

*Vilipendiar a la Víctima*

Esta táctica es con frecuencia usada junto con la táctica de desempeñar el papel de víctima. El agresor usa esta táctica para hacer parecer que él sólo responde (es decir se defiende contra) la agresión de parte de la víctima. Esto permite al agresor poner mejor a la víctima a la defensiva. […]

*Seducción *

Las personalidades encubiertas agresivas son expertas en encantar, alabar, adular o apoyar abiertamente a otros a fin de conseguir bajar sus defensas y rendir su confianza y lealtad. Los agresivos encubiertos son también en particular conscientes de que la gente que es hasta cierto punto emocionalmente necesitada y dependiente (y esto incluye a la mayor parte de personas que no tienen desórdenes de personalidad) quiere la aprobación, tranquilidad, y, más que nada, un sentido de ser valorado, reconocido y necesitado. Parecer estar atento a estas necesidades puede ser el boleto de un manipulador para obtener un poder increíble sobre otros. […]

*Proyectar la culpa (culpar a otros)*

Las personalidades agresivas siempre buscan un modo de evadir la culpa generada por su comportamiento agresivo. No son sólo expertos encontrando cabezas de turco sino en hacerlo en forma sutil y difícil de detectar.

*Minimización *

Esta táctica es una clase única de negación conectada con la racionalización. Usando esta maniobra, el agresor intenta demostrar que su comportamiento abusivo no es realmente tan dañino o irresponsable como alguien podría reclamar, quitándole importancia. Es la tentativa del agresor de hacer convertir una montaña en un hoyo de topo.

Algunas de las debilidades que nos hacen susceptibles a personas “agresivas encubiertas” personas que son agresivas pero no lo aparentan a simple vista) son…

  1. La ingenuidad. Facilidad para creer lo que nos dicen otros y considerarles “buenos”.
  1. Ser demasiado autoexigente y perfeccionista. Pregúntese si es de esas personas que es más autocrítico sobre si mismo que juzgando a cualquier otra persona. Usted podría ser el tipo de persona que está muy dispuesta a darle el beneficio de la duda a un manipulador. Cuando ellos hacen algo que le duele, usted es muy proclive a ver su lado de las cosas y muy dispuesto a autoculparse cuando ellos van al ataque.
  1. Poca autoconfianza. Usted podría ser una de esas personas que es demasiado dubitativa e insegura crónicamente de su derecho de alcanzar lo que quiere y necesita legítimamente. Podría faltarle confianza acerca de su habilidad de enfrentar conflictos directamente y de resolverlos efectivamente. Si es así, puede terminar prematuramente el pelear (asertivamente) e ir a la defensiva cuando se encuentre enfrentada con una personalidad agresiva (manipuladora)
  1. Racionalización. Tendencia a justificar o dar excusas en beneficio del manipulador.
  1. Dependencia emocional. Puede tener características de una personalidad sumisa y tener miedos profundos de independencia y autonomía. Entonces, podría ser el tipo de persona al que le atraen personalidades que parezcan seguras, independientes y agresivas. Después de que usted se involucra en una relación con ellos, tiene la tendencia de permitir que dichas personas tomen el control de usted por miedo de que si se las enfrenta podría ser “abandonada”. Cuanto más emocionalmente dependiente sea usted de otra persona, más vulnerable es de ser explotada y manipulada.

Cyber abuso: psicópatas y narcisistas en red

El abuso psicopático y narcisista lamentablemente ha llegado a la red. Se trata de una cultura que abraza el placer sádico obtenido de la desgracia ajena. Cyber acoso, cyber bullying, trolling, suplantación de identidad, hombres que se hacen pasar por colegialas para enamorar niñas, mujeres que se hacen pasar por hombres para enamorar hasta la locura a otras mujeres (puede buscar en YouTube el especial de Dr. Phil con tres mujeres engañadas online por quien creían era el amor de su vida y terminó siendo una mujer psicópata que se burlaba de ellas), abusadores que enamoran a sus víctimas y les piden sexo virtual imágenes que registran y luego cuelgan en sitios de pornografía, o que les piden dinero para viajar a conocerlos. Todos producen el mismo daño, o incluso más, que en relaciones cara a cara. No olvides que al no poderlo ver, proyectas tus buenas cualidades en ellos y no logras ver ciertas señales físicas o verbales que podrían delatarlos.

Un estudio, realizado entre 412 usuarios de Amazon Mechanical Turk, puso de manifiesto que los tanto trolls como los acosadores estaban altamente relacionados con la psicopatía, el maquiavelismo y el sadismo, desórdenes que tienen en común experimentar el placer de la desgracia ajena.

Un segundo experimento confirmó los puntos anteriores con una salvedad. Mientras que el sadismo, la psicopatía o el maquiavelismo eran frecuentes entre los troll y los ciberacosadores, el narcisismo, el otro componente de la tétrada oscura, no era tan común. Por el contrario, éste abundaba entre aquellos que disfrutaban debatiendo en internet. En términos generales, las personas antisociales tienen a abusar de la tecnología puesto que esta les permite dar salida a sus pulsiones malvadas, así como conectar con otras persones similares. Como concluye el estudio, “los sádicos simplemente quieren pasárselo bien… ¡e Internet es su patio de recreo!”

(Reproducimos resumido y adaptado un magnífico artículo de Ángeles López para La Razón, que narra con detalle un grave caso de ciberacoso contra una mujer.)

El ciberacoso es un psicoterror lento, calculado y perfectamente dosificado por un depredador online dispuesto a convertir su PC, móvil o tablet en un campo de concentración. Al despertar cada mañana no sabe por dónde le puede caer la guadaña psíquica: podría ser un email intimidatorio, ver su foto –junto a su nombre, teléfono y dirección– asociados a páginas de prostitución, comprobar que su identidad ha sido suplantada en la Red o recibir decenas de llamadas y otros tantos SMS. Ha visto reducidas sus ofertas laborales «la gente recela de trabajar con alguien que puede ser problemática». «Al final el ‘‘calumnia, calumnia’’ de Molière, funciona», expresa conmocionada.

No en vano, J., el acosador, intenta cercar su vida emocional, social y laboral, falseando su identidad en Facebook, Twitter o Youtube para añadir a sus amigos, para saber de sus movimientos, e incluso se ha personado en su entorno laboral para difamarla ante sus compañeros tildándola de prostituta especializada en sexo oral… «Las amenazas y peticiones de perdón se suceden alternativamente en los distintos medios tecnológicos que poseo», refiere ella, la acosada, artista multidisciplinar, fotógrafa, bloguera y DJ de 28 años. Hasta que hace unas semanas el acoso dejó de ser virtual: en la acera y fachadas de su vivienda, se puede leer junto a un corazón graffiteado: «P. te amo».

«Tengo un pensamiento, como un ‘‘leiv motiv’’ recurrente: terminar con mi vida. No puedo más. Estoy sitiada, sin ofertas laborales porque se ha ocupado de dinamitármelas, sin ganas de salir de casa y en tratamiento psiquiátrico por estrés y ansiedad. Por no hablar de la abulia y el insomnio que padezco». El macabro ataque se ha redoblado cuando su acosador ha recibido una citación del juzgado para el mes próximo. Además, una de las tres denuncias se ha convertido en causa penal, a instancias del Ministerio Fiscal.

«Antes que ciberacosador, cualquier individuo que acomete tales prácticas es, simple y llanamente, acosador. Da igual si los motivos son ridiculizar a un estudiante (ciberbullying) o presionar a un adulto para mantener una relación: la focalización y obsesión, son idénticas, sólo que Internet se presenta como un caldo de cultivo más impune, aunque sólo teóricamente», aclara Iñaki Piñuel, profesor de la Universidad de Alcalá, psicólogo clínico y experto en acoso. No en vano, explica, el acosador persigue aterrorizar a la víctima y no pocos están persuadidos de que tienen una causa justa para asediarla pues merece ser castigada. Cada macabro canal de destrucción psicológica tiene su intrahistoria. El inicio de este tipo de «grandes enemistades» es tan antiguo y patológico como desoír un no por respuesta.

Una chica guapa de 28 conoce a un tipo que le supera en casi una década. Se toman una copa con amigos y él se lleva una negativa de ella para iniciar cualquier tipo de relación sentimental. Aunque en un primer momento se intercambiaron los teléfonos y se añadieron mutuamente a Facebook, tras un primer desencuentro, P. y sus amigos le expulsan de todos sus muros de las redes sociales. Pero su comportamiento fue de manual: falsas acusaciones para dañar su reputación, publicación de información falsa en sites –crea sus propios webs, páginas de redes sociales, blogs o fotologs para su propósito–, recopilación de información a través de amigos o compañeros de trabajo para conocer los movimientos de «su presa».

Sólo así saben el resultado de sus difamaciones; a menudo monitorizan las actividades de la víctima e intentan rastrear su dirección de IP en un intento de obtener más información sobre ésta o de que gente extraña se pueda adherir a su agresión. «El problema del acosador es que el obstáculo que les pone su víctima de no querer saber de ellos, aumenta su deseo. Cuánto más se quiere retirar ella, más se obsesiona él», resume el experto Iñaki Piñuel. «Incluso incurren en la falsa victimización y el acosador puede alegar que su presa le está acosando a él», matiza Sara Solano, directora del Gabinete Psicológico Ecubo. P. asiente al escucharlo: «Cuando se entera de que le he denunciado la primera vez, duplica sus esfuerzos: se hace pasar por mí en las redes (sociales), se pone en contacto con los diseñadores que me contrataban o con fotógrafos con los que he trabajado para decirles que soy adicta a las drogas, anoréxica o seropositiva, también que practico la zoofilia, que mantengo relaciones sexuales con mis propios padres… O me llama bajo falsas identidades para ofrecerme trabajos, hasta que me doy cuenta de que es él».

La omnipresencia y difusión instantánea de la Red provoca que el ciberacoso pueda llegar a ser tanto o más traumático que el físico: «Al levantarme, escribo mi nombre para ver qué se le ha ocurrido decir de mí: rastreo todos mis perfiles falsos para borrar todos los comentarios, sé que recibiré incesantemente llamadas o SMS, de amigos o de profesionales de mi medio, que terminan pensando que me he vuelto loca escribiéndoles salvajadas inimaginables, que por supuesto no he escrito. Provoca una vulnerabilidad total. Porque, a día de hoy, ni siquiera tengo una orden de alejamiento», explica P. Al ser una agresión no presencial, el ciberacosador no tiene contacto con la víctima, «no ve sus ojos, su dolor, con lo cual difícilmente podrá llegar a sentir empatía o tener compasión. Obtiene satisfacción en la elaboración del acto violento y al imaginar el daño ocasionado en el otro, ya que no puede vivirlo in situ», aclara la terapeuta Sara Solano. «El acosado –añade Piñuel– puede tener secuelas de por vida si no es tratado a tiempo».

Para según qué tipo de acoso, no hay por qué tener ninguna pericia técnica. «Hoy día cualquiera sabe crear una cuenta de correo. Basta con que sepa tu número de teléfono para que pueda poner un anuncio en una red de contactos y saturarte el teléfono ofreciendo sexo gratis en tu nombre. A menudo tiene que ver más con una cuestión de ingenio. Otra cosa muy distinta sería querer robar datos de tu ordenador o móvil para luego publicar información privada o fotografías tuyas en cualquier página web. En ese caso sí que se necesita algo más. Por lo general un ciberacosador no tiene por qué tener ningún conocimiento técnico avanzado», explica Juan Carlos Jiménez, Ingeniero Informático y Experto en Tecnologías de la Información.

«El final de mi mundo conocido». Así denomina la propia P. el momento en que le interpone una segunda denuncia –en febrero de este año– por coacción, amenazas, suplantación de identidad y daños morales. Tras rellenar un extenso formulario en comisaría, pidió abogado de oficio, ayuda psicológica y una orden de alejamiento. Nunca tuvo noticia de ninguna de las tres cosas. Pasados los meses, y al ver que no se la llamaba para juicio, intenta informarse «y me dicen que si no voy con un abogado y un procurador no pueden informarme sobre el proceso».

Y añade: «Contraté ambas figuras legales y nos enteramos de que en lugar de como “parte” acudiré al juicio el mes próximo, sólo como víctima y testigo».

Es decir, no está personada en la causa «porque no es parte, por lo que tampoco puede tener acceso a las copias del escrito de acusación ni saber el dossier de investigación que ha recabado la Policía», resume su abogado, quien prefiere mantenerse en el anonimato, por preservar la identidad de su defendida. «Pero el Ministerio Fiscal se está portando de maravilla porque ha pasado de ser considerada una posible falta a un posible delito».

Desde el momento en que J. –operario en paro que vive con sus padres– ha recibido la citación judicial se ha ocupado de redoblar esfuerzos «torturadores» por todos los medios tecnológicos conocidos. «¿Acaso quiere su momento de gloria?… ¿Te torturo porque eres mía?», resume P.

Rasgos propios de un trastorno narcisista de la personalidad y de un psicópata, según la suma de diversos autores. Hablamos de «un depredador moral» que plantea su relación con los demás como un juego mortal. Una partida de ajedrez en la que él mueve todas las piezas pero teniendo maniatado a su adversario.

«Acostumbran a acosar en serie, pero no en paralelo, lo que quiere decir que, por sus biografías, producirán esta conducta de forma permanente.. Primero una, luego otra, y otra –explica Iñaki Piñuel–, mientras, la víctima se siente indefensa o, en algunos casos, culpable, pero siempre sufre un aislamiento psíquico. No tienen por qué ser personas débiles psicológicamente, muy al contrario, puede ser que se enfrenten directamente a su acosador. Pero ellos siempre intentarán manipular el entorno para ponerlo de su parte».

Mientras el entorno tiende a trivializar la situación –«olvídalo», «no hagas caso»–, el individuo ejerce en un permanente gutta cavat lapidem su violencia sin huella. El fin no es destruir a su presa de forma rápida, sino someterla lentamente hasta dejarla paralizada y disfrutar del interín. Es como un crimen perfecto, porque la mayor parte de los casos no es el agresor quien mata, sino el agredido quien se quita la vida.

El suicidio es el mayor triunfo del acosador moral, lo sepa o no. «Pero conmigo no va a poder –sentencia P. con seguridad– ni me hará caer en la tentación de cometer un paso en falso como intentar comunicarme con él o infringirle yo algún tipo de daño o insulto».

Hasta acá la transcripción de un caso tremendo. Pero ¿Cómo puedes protegerte y proteger a tus hijos? No aceptes a quien no conozcas en tus redes sociales, no incluyas tu dirección o celular en las mismas, si tus hijos son menores de edad compra programas que limiten los sitios que visitan, adviérteles sobre manipuladores y acosadores, no subas fotos intimas o reveladoras de la zona en la que vives, si sospechas que alguien de tu familia pasa demasiado tiempo online y se lo ve demasiado triste o, por el contrario, sobre excitado, habla con él/ella. Guarda todos los documentos, dirección de IPs, denuncia el robo de identidad en todos los sitios y cancela todas tus cuentas si ya eres víctima de algún acosador. Contrata gente que pueda rastrear los correos y haz denuncias si el acoso no cede con un tiempo de no estar conectado/a. Si la víctima es menor de edad da curso legal en minoridad sin dilación. Lentamente los países están adaptando la legislación para proteger a las víctimas. No desesperes. No les des poder dejándote asustar.

Recursos psicoterapéuticos, médicos y alternativos para tu recuperación.

En esta entrada queremos compartir herramientas que suelen utilizarse con éxito en el proceso de recuperación. Todas las opciones aquí mencionadas han probado ser útiles pero te recomendamos que consultes a especialistas ante la menor duda ya que lo que aquí describimos es meramente orientativo.

La primera herramienta que recomendamos luego del abuso y el shock es la terapia. Para eso es necesario que te asesores sobre cuales terapias y/o terapeutas son más convenientes para tu situación particular. Una terapia con un perfil psicoanalítico profundo en este momento podría agravar el estrés postraumático o los ataques de pánico mientras que, terapias transpersonales y conductuales, especialmente aquellas interiorizadas en abuso narcisista y psicopático, tendrían mayor probabilidad de ayudarte a mantener contacto cero y a desarrollar patrones de relación sanos. Una vez que salgas del pozo inicial puedes elegir exactamente lo opuesto, si así lo consideras. En cualquier caso,  ten cuidado con aquellos terapeutas que tienden a etiquetar a sus pacientes. Los términos “complementariedad” o “codependencia” no son más que una de las tantas formas de explicar el fenómeno de las relaciones abusivas y, según varios profesionales de la salud a los que hemos consultado, estos términos son parte de teorías que no tienen en cuenta los cambios bioquímicos y psicológicos que los maltratadores provocan en sus víctimas con técnicas de manipulación que pasan inadvertidas. Asimismo, si tomamos el caso de una persona que padece a un psicópata en el trabajo. ¿Tendría lógica aplicarle el término “codependiente” a un empleado del abusador? ¿No sería, más bien, abuso de poder por parte del sociópata? ¿Por qué entonces en las relaciones de pareja pareciera que es lícito sugerir que la victima permitió, en mayor o menor grado, el daño? Si tú estás esperando cruzar la calle y alguien te empuja desde atrás ¿Es tu culpa si te atropellan? Usamos este ejemplo  ya que muchos terapeutas no entienden que los psicópatas y narcisista esconden su juego y se muestran como personas de bien para hacerte daño. Logran engañar incluso a psicólogos y psiquiatras. ¿Tenderíamos que denominar como “psiquiatras complementarios” a aquellos que no diagnostican adecuadamente? No nos parece. Es necesario exigir terapias que cuenten con una base científica comprobable, como así también, con una perspectiva de género que revise los prejuicios todavía presentes en cierto tipo de enfoques terapéuticos.

Las terapias tradicionales se pueden complementar con cursos de crecimiento personal, coaching y grupos de autoayuda que suelen ser invalorables al brindarnos la posibilidad de contactarnos con otras personas que puedan estar pasando situaciones similares. De todas formas también te recomendamos que tengas una mirada crítica y la mente abierta, sobretodo si algo te resulta incómodo o agobiante. Una de las ideas que aparece con frecuencia en estos cursos o seminarios, es el concepto de que nosotros atraemos con nuestro pensamiento lo que nos sucede. Si bien es cierto que una mirada negativa sobre la realidad no nos permite ver lo bueno que nos rodea, ser un optimista a prueba de balas NO EVITA toparte con un psicópata o narcisista. Muy por el contrario, ellos se ven atraídos hacia gente de alta energía y con pensamiento positivo. Y para conquistarte van a convertirse en esa persona de miras elevadas y llena de proyectos con la que tú sueñas. No sientas que fuiste tú quien, con algún pensamiento negativo, atrajo a esta persona nefasta a tu vida. Nuevamente, la culpa parecería recaer sobre la víctima. Si nos dejamos llevar por esta idea ¿Se podría considerar que los periodistas que fueron decapitados por grupos fundamentalistas “manifestaron” a través de un error en su forma de pensar la violencia más abyecta sobre sí mismos? ¿No será que los que tienen el pensamiento desviado son aquellos que creen que las ideologías se imponen con el terror? Quienes creen que solo con afirmaciones positivas lograremos que los abusadores no se nos acerquen, no entienden la naturaleza del problema y lo están subestimando. Sí, en cambio, estamos convencidos de que las afirmaciones positivas, el nutrirse con buenos libros e ideas y el cuidar tu cerebro colmándolo de visualizaciones y sentimientos afables van a ayudarte a sentirte mejor y a sanar.

Junto con la terapia, es indispensable que consultes a tu médico. Primero que nada explícale la situación que viviste sin disimular nada. Es muy común que te sugiera hacer una serie de análisis para descartar el contagio de alguna enfermedad de transmisión sexual, entre ellas VIH-SIDA. La mayoría de los sobrevivientes abandonan los métodos de barrera al creer que estaban en una relación monógama y estable. Lamentablemente luego descubren la activa (y encubierta) vida sexual de sus parejas y se dan cuenta que las mentiras no solo dejan huellas psicológicas sino que pueden, literalmente, enfermar.  Entendemos que esperar un resultado clínico es una angustia adicional que se agrega a lo que estás viviendo pero debes hacerlo. Todas las ETS son curables o controlables si se toman a tiempo. Segundo, tu médico querrá darte un régimen de comidas y  ejercicio como también  pautas de sueño que ayuden a sostenerte en estos tiempos difíciles. Trata de armar con él/ella un plan realista y sustentable. Por último, decidirá si la terapia que haces debe complementarse con algún antidepresivo o ansiolítico. No seas tímida/o para evaluar tus opciones también sobre este tema: el tiempo de tratamiento, el tipo de medicamento (hay distintos tipos para distintas problemáticas y el que puede funcionar de maravillas en un organismo, no lo hace en otro) y si es realmente necesario ya que, en ocasiones, las depresiones moderadas pueden ser tratadas con éxito recurriendo a otras opciones como la Hierba de San Juan (también conocida como Hipérico). Hay infinidad de estudios científicos serios que la avalan para depresiones no severas. De todas formas, déjate guiar por un médico que te inspire confianza. Es fundamental establecer un buen vínculo.

Una terapia que está teniendo mucho éxito en el tratamiento del estrés post traumático es el EMDR – (Movimientos Oculares de Desensibilización y Reprocesamiento). El EMDR es un método psicológico para tratar dificultades emocionales que fueron causadas por experiencias difíciles en la vida desde guerras, asaltos y desastres naturales hasta fobias, ataques de pánico, abuso doméstico, abuso psicopático e incidentes traumáticos en la infancia. Combina elementos teórico-clínicos de orientaciones tales como la psicodinámica, cognitiva y conductual. En la mayoría de los países de Iberoamérica cuentas con centros en los que te pueden asesorar sobre profesionales especializados en este método. En España tienes http://www.emdr-es.org/  y en el resto de América Latina cuentas con Emdria Latinoamérica http://emdr.org.ar/

El ejercicio físico moderado es una necesidad absoluta en estos momentos.  El yoga es altamente recomendable. Si te sientes físicamente exhausto/a, prueba con una versión liviana de Hatha Yoga, si estás en forma puedes probar el Ashtanga Yoga que es más intenso. En ambos casos los beneficios sobre el cuerpo y la mente son maravillosos. Si sufres de insomnio te recomendamos que lo complementes con Yoga Nidra. Te podemos asegurar que en poco tiempo estarás durmiendo como un bebé y teniendo sueños más placenteros. Asimismo, puedes probar con artes marciales suaves como el Tai Chi o defensivas como el Aikido. Los deportes y artes marciales más competitivos u ofensivos pueden ser buenos si ya estás acostumbrado/a a ellos. Con ellos podrás transformar la ira típica post-abuso en energía. De todas formas, consulta a tu médico o preparador físico si comienzas una actividad más exigente que la que has hecho hasta el momento.

La meditación, ya sea versiones más tradicionales, como la estrella del momento: “la meditación mindfulness” logran controlar los pensamientos intrusivos y recurrentes que te asaltan cuando recuerdas el abuso, todo aquello que callaste, todo lo que no te defendiste, todo lo que entiendes ahora y no veías. Cualquier tipo de meditación trata de que permanezcas estable en una situación sintiendo y observando lo que sucede, sin juzgar ni intervenir hasta que la mente se aquiete. El “mindfulness” hace especial hincapié en el momento presente. Es una técnica procedente del budismo Zen que se ha estado practicando durante más de 2.500 años y que ahora la psicología científica está investigando e incorporando como parte de la psicoterapia. La idea es que todos tus sentidos estén puestos en cada acción que hagas. Con la práctica, percibirás lo que te rodea de forma más completa y vívida ya que tu mente está sosegada, totalmente abocada al momento presente.

Por último, queremos mencionar otras herramientas algo más controvertidas debido a que muchos consideran que no tienen sustento científico mientras que otros aseguran que les han hecho mucho bien. Dado que no tienen ningún efecto colateral comprobado y que tú eres un lector adulto que decidirá si quiere darles una oportunidad o no, hemos decidido incluirlas. Ellas son la homeopatía, las flores de Bach y el Reiki.  Muchos sobrevivientes nos mencionaron que ciertos preparados homeopáticos tradicionales o el “rescue remedy” de las flores de Bach combinados con psicoterapia les funcionaron más que bien y  de esa manera evitaron los psicofármacos. Con respecto al Reiki, hemos consultado a personas que lo practican, y nos explicaron que esta técnica milenaria trabaja con la energía que todos los organismos poseemos. Afirman que toda relación fallida deja residuos energéticos en nuestro cuerpo energético y físico. Si tenemos en cuenta que la energía de los psicópatas y narcisistas está basada en engaños, traiciones, odios y violencia, la limpieza de esos residuos energéticos sería doblemente necesaria.

Con este listado, para nada exhaustivo, hemos intentado darte algunas pistas para que sigas buscando la forma de recuperarte, de ser feliz, de que vuelvas a sentirte sanos, de que goces de la vida y de que vuelvas a confiar en las personas lo antes posible.