¿Por qué la sociedad y los medios desconocen el abuso psicopático y narcisista?

Cuando comenzamos este blog estábamos decididas a recolectar el material en español y traducir de otros idiomas todo lo posible sobre el tema de abuso psicopático y narcisista. Hay poco material que no sea ultra técnico y éste se encuentra mayormente en blogs o en YouTube, casi no hay presencia del tema en los grandes medios o en las librerías y bibliotecas. Lo que es aun más grave es que los medios cuando reportan casos que son claramente obra de psicópatas lo titulan con eufemismos o etiquetas erróneas que aumentan el desconocimiento sobre el tema

En menos de una semana leímos diferentes noticias sobre psicópatas en acción cuyo tratamiento era incompleto o erróneo. El diario “El País” de España describió un terrible femicidio como un acto de violencia machista, lo cual nos resultó muy chocante. El término machista, si bien es tendencia en Latinoamérica, no logra cubrir semejante vejación a un derecho fundamental como es el de vida. El término misógino podría acercarse un poco más. Si bien creemos que una sociedad machista (aquella en que los roles de género están estereotipados y que relegan a la mujer a un segundo plano) favorece una mayor tolerancia a todo tipo de abuso, de ninguna manera es el origen del mismo. Además esto deja de lado a los hombres y niños que son víctimas de mujeres psicópatas y narcisistas. Basta ver las estadísticas de niños golpeados física y emocionalmente por madres para entender que el término violencia doméstica es un poco más amplio que el de violencia machista. Podemos llegar a educar a nuestros hijos sin sesgos de género, podemos llegar a una sociedad en que las mujeres tengan el mismo protagonismo y aun así el abuso persistirá. Se necesita por un lado entender que lo que hay detrás de los violentos (lleven a cabo su violencia en forma física o psicológica) es una personalidad psicopática que puede adaptarse a cualquier entorno para ejercer el control absoluto de los demás. En una sociedad igualitaria fingirán ser sensibles y progresistas para luego maltratar y dañar en la intimidad. Por otro lado, las instituciones que ayudan a las víctimas y aquellas que imparten justicia deben actualizar sus conocimientos sobre el tema, de lo contrario pueden llegar a hundir a la victima y favorecer al agresor.

En paralelo a la nota en el periódico español, leímos en el Washington Post el caso de una mujer golpeada que fue sentenciada a 30 años de prisión por denunciar  con algo de demora cuando su ex pareja golpeó a los niños. El psicópata convenció al jurado de que ella lo provocaba y consiguió solo diez años de prisión que se convirtieron en dos. Ahora, en libertad, puede ver a los niños que viven con su abuela. Su esposa, que según las pericias vivía en un estado constante de terror y manipulación psicológica, no obtuvo reducción de pena. Los niños quieren estar con ella pero sin embargo la justicia culpabilizó a la víctima y se dejó seducir por la labia del psicópata.

En esos mismos días en Argentina, salió a la luz el caso de un hombre (por cierto vulgar y feo) que había seducido y enloquecido de amor  a 120 mujeres a las cuales las estafó fingiendo estar pasando por un mal momento. Lamentablemente este psicópata le hizo el cuento del tío a la hermana de un reconocido e influyente coreógrafo y productor teatral que afectado por el sufrimiento de su hermana decidió exponer al psicópata en los medios. Los canales de televisión lejos de tratarlo como un caso típico de abuso psicopático lo comenzaron a llamar “el gigoló” y a pagarle para que viniera como estrella a los programas en horario central, los comentarios de muchas mujeres en las redes sociales eran de burla hacia las víctimas por haber  “caído tan bajo al estar con un hombre tan poco atractivo” (evidentemente no entienden que todos los estudios demuestran que los psicópatas logran causar una atracción animal aun siendo físicamente desagradables)  y, para colmo de males, una prestigiosa universidad como la UBA insinuó que iba a llevar al psicópata-gigoló a dar una conferencia en sus claustros académicos. Afortunadamente este disparate no prosperó por la presión social pero el motivo del disgusto, en muchos casos, no fue que este hombre abusó de estas mujeres, cometió fraude e incurrió en violencia de género sino que no tenía un título que lo respaldara.

Esta semana mediática aciaga debió haber traído malos recuerdos y provocar mucha angustia en cualquier víctima de abuso. ¿Cómo puede haber semejante desconocimiento de la psicopatía y el narcisismo? ¿Cómo es que los medios no se ocupan o se ocupan mal? ¿Por qué hay gente que se burla de las víctimas? ¿Será que el tema es marginal y que afecta a un porcentaje mínimo de la población? Lamentamos decir que esto último no solo es falso sino que lo que sucede es el caso opuesto. Según la Doctora Martha Stout, el 4% de la población mundial es psicópata o narcisista, un número suficientemente alto si lo comparamos con la incidencia de la esquizofrenia (1% de la población) o la anorexia (3%) como para que se le de la importancia que merece. La esquizofrenia es estudiada en todos los centros mentales, laboratorios, universidades del planeta para encontrar medicamentos y terapias que ayuden a los pacientes que las padecen; la anorexia nerviosa también es investigada, los investigadores reciben fondos de organizaciones humanitarias y los gobiernos del planeta hacen campañas para prevenirla. Marta Stout se pregunta por qué muy pocos en los ámbitos científicos estudian estos desordenes, por qué los medios no hablan de ellos como sí hablan de otros que afectan a menos población y por qué el estado no hace nada al respecto. Pero Marta Stout se queda corta al mencionar solamente a aquellos que tienen la patología ya que la característica de este desorden (a diferencia de cualquier otro) es que destruye psicológicamente al que convive o trata con ellos. Según estadísticas toda persona en su vida se cruzará con un promedio de 3 psicópatas. Esto se puede dar en un ámbito que no la afecte demasiado (por ejemplo el marido de la prima o un profesor de la universidad) pero si esto ocurre dentro de la familia o lugar de trabajo seguramente tendrá consecuencias en la salud de la persona que lo trata. Teniendo en cuenta que los psicópatas no tienen una sola pareja sino múltiples y en paralelo toda su vida, tienen trabajos e hijos; estimaciones conservadoras (hay otras que hablan de un número mayor) nos dicen que el 25% de la población fueron afectados entre moderada y severamente en algún ámbito por un psicópata o narcisista. Sin embargo, ante la total ignorancia del tema muchos no lo saben. Aquellos que fueron víctimas de una trampa en el trabajo dirán que el compañero que los perjudicó era una “muy mala persona” y la joven que llora deprimida mientras lee que es tan corto el amor y tan largo el olvido desconoce que lejos de haber vivido un gran “amor” lo que vivió fue una mentira calculada llena de odio que  no le permite recuperarse

Bajo cualquier norma de salud, estos números serían considerados una epidemia de proporciones catastróficas. No obstante, seguimos viviendo en una nebulosa donde unos pocos científicos, psicólogos y centros de estudios se dedican a ello, mientras el resto de los organismos de salud, asociaciones, medios de comunicación y la sociedad en general no tienen el más mínimo interés en prevenir el abuso en otras potenciales víctimas y en ayudar a aquellos dañados por estas interacciones con psicópatas y narcisistas. Nos gustaría saber el motivo. ¿Es Hollywood que instaló la idea del psicópata tipo Hannibal Lecter y la población no puede salirse de ese clisé? ¿Es un tema tan difícil y espinoso de tratar que las universidades solo lo tratan a nivel de posgrado y los estudiantes de psiquiatría o psicología lo ven como algo tan complejo que  prefieren dedicarse a otras especialidades? ¿Será que las revistas femeninas venden más indicándonos como debemos imitar a los íconos de la moda que alertándonos sobre estos seres execrables? ¿Los gobiernos no educan sobre el tema por qué temen que nos demos cuenta que gran parte de nuestros políticos son psicópatas integrados que nos manipulan?

Estamos convencidos que cualquier estudiante de psiquiatría o psicología que se especialice en el tema tendrá una carrera fructífera ayudando a las víctimas y obteniendo reconocimiento profesional. Las universidades deberían incluir el tema de la psicopatía en el ciclo de grado no solo en las carreras médicas sino sociales para poder prevenir este flagelo. Las revistas venderían ejemplares por toneladas si supieran presentar el tema como el origen del abuso y la manipulación en vez de presentarlo como casos de locos asesinos marginales. Ayudarían a sacar las vendas los ojos de hombres y mujeres, así como a prevenir la violencia doméstica y el abuso infantil. Las editoriales de libros no dejarían de sacar re ediciones si promocionan a los especialistas en el tema, especialmente a aquellos no tan técnicos que se enfocan en ayudar a los damnificados. Los gobiernos tienen una obligación moral de contener epidemias en la población, y esto lo es, por lo tanto tienen que disponer los recursos necesarios para la educación, la prevención y el tratamiento de las victimas. Si esto trae como consecuencia una población más educada que no se deja manipular por políticos con desórdenes de tipo B, tendrán nuestros políticos que reconsiderar nuevas formas de hacer políticas con la verdad en la mano, consensuadas y realmente para el beneficio de la población.

Todos los sobrevivientes tenemos páginas en redes sociales o blogs a los que recurrir. Nos movemos como una especie de organización subterránea pero no es suficiente para crear consciencia. Si el tema del abuso psicopático y narcisista viera la luz del día podríamos ayudar a aquellos cuya autoestima, energía vital, salud física y mental estén llegando a cero producto de una relación abusiva y degradante a la que no logran identificar como la causa de sus males. Mientras la sociedad no despierte seguiremos compartiendo nuestras experiencias, notas científicas, recursos de ayuda en forma artesanal como hasta ahora porque estamos convencidas de que con cada persona a la que llegamos logramos que la ignorancia vaya cediendo. Esperamos que el conocimiento se propague y que algunos de aquellos que tienen el poder de hacer llegar el tema a los grandes medios  de comunicación tengan el coraje suficiente de ser los pioneros en difundir un tema que no dudamos será iluminador a gran escala, y que la sociedad va a respaldar y a consumir en busca de respuestas y salud.

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Técnicas para que ni tú ni tus hijos vuelvan a dedicarle un pensamiento al psicópata o narcisista.

Uno de los residuos más persistentes de nuestra relación con alguien psicópata o narcisista es que nuestros pensamientos vuelven recurrentemente a ellos, ya sea en forma de (más que justificada) furia, añoranza de las etapas de luna de miel o temor a sus calumnias entre tu grupo de amigos y conocidos luego de la separación. Sabemos que ellos programan a sus parejas o familiares para que esto sea así. Es un proceso conocido como “totalización”. Durante la etapa de idealización y bombardeo amoroso te ponían en las nubes, te adoraban como nadie y te acostumbraste a ese halago hasta necesitarlo a diario. Fue entonces cuando te lo limitaron y te lo comenzaron a dar a cuenta gotas y solo como premio cuando hacías lo que ellos querían que tú hicieras. En otras palabras intentaron convertirte en un perrito de Pavlov. En paralelo, trataron de que cada lugar, cada cosa que hacías, cada canción que escuchabas, la relacionaras a ellos. Ellos logran, con técnicas de manual, que no quede espacio o cosa que no hayan tocado o ponderado contigo haciendo asociaciones del tipo: “mírate en el espejo lo bien que luces conmigo”, “todas las canciones de este autor me recordarán siempre a ti”, “cada vez que piense en tartas de fresas me acordaré de esta tarde”. Ellos por supuesto se olvidarán de lo que dijeron al segundo (está científicamente comprobado que la memoria también la tienen afectada)  pero tú, cuando quieras dejar la relación, todo, absolutamente todo te recordará a ellos. Te costará sacarte su imagen de la cabeza, no lograrás escuchar ciertas canciones y mucho menos comer tarta de frutas sin llorar. Asimismo, otro de los motivos por el cual logran introducirte este virus de pensamientos intrusos sucede cuando llega la etapa de la erosión identitaria, la manipulación y el descarte (sea a través de la técnica de “stonewalling” para que tú los abandones o lo hagan efectivo ellos mismos de la forma más fría que puedan encontrar), sus incoherencias deliberadas, sus amenazas veladas y sus nuevos galanteos a otras personas te dejarán en un estado de permanente desconcierto y de búsqueda de respuestas que por supuesto girarán alrededor de ellos. ¿Cómo podemos desarticular esta programación de nuestros cerebros?  Y si tenemos hijos en común ¿Cómo preservar la cabecita de los niños de esta insania?

Una de las técnicas para lograrlo es  muy sencilla. Consiste en no luchar con tus pensamientos, solo observarlos y ponerles un nombre para que pierdan su fuerza. Esta técnica se basa en la premisa de que cuanto más luchamos contra un pensamiento, éste cobra más fuerza. Si te pedimos que no pienses en chocolate insistentemente, lo más probable es que la imagen de una deliciosa barra cobre fuerza en tu mente. El psicólogo de Harvard Daniel Wegner estudió este fenómeno al que llamó “proceso de monitoreo irónico” debido al hecho de que si le pido a mi cerebro que no piense en cosas hechas de madera, lo que hará es monitorear el entorno en busca de cosas de madera para no pensar en ellas. Le hemos dado una instrucción paradojal a nuestro cerebro y si, además de eso, luchamos contra su exploración de “cosas de madera”, más lo hará creándonos ansiedad. Wegner se dio cuenta de que cuando nuestras vidas están en condiciones ideales, relajadas, la ansiedad no aumenta a niveles importantes y logramos suprimir con éxito esos pensamientos molestos. Sin embargo, cuando estamos con “carga cognitiva”, el ciclo ansiedad/obsesión se vuelve incontrolable. Él toma el caso del insomnio: si tú has tenido unas noches en vela y te obsesionas con dormir, es probable que acentúes el insomnio. Lo ideal es relajarse pensando en que el cuerpo se acomodará naturalmente y que volverás a dormir. Obviamente, luego de una relación con un narcisista o psicópata, la carga cognitiva es pesadísima y no nos resulta sencillo desembarazarse de esa maraña de pensamientos tortuosos que nos introdujeron con la precisión de un relojero. Lo mejor que puedes hacer cada vez que recuerdas algo, sea un agravio o una caricia (o ambas cosas debido a la disonancia cognitiva), déjalo fluir y di “es simplemente un pensamiento que se irá” “yo no soy ese pensamiento”. Además ponle un nombre, por ejemplo: “ira” o “recuerdo de la falsa luna de miel”. Luego de eso respira profundo, relaja los músculos y dedícate a hacer cualquier otra cosa que te de placer.

Otro truco que funciona es crear nuevas memorias y asociaciones que no tengan nada que ver con ellos, rescribir el guion cerebral con nuevas vías neuronales. Por ejemplo, si solías ir al mercado de pulgas con él/ella, llama a tu compañero del colegio, ese que hacía reír a todos y pídele que te acompañe, hagan cosas insólitas e infantiles allí, cómprate algo, tómense fotos juntos. Si ya no puedes comer tarta de fresas, pide a tu tía que te prepare una para alguna fiesta familiar, asegúrate de que sea una de esas celebraciones en que sabes que pasarás un buen momento. Allí, rodeado/a de cariño, saborea cada bocado prestando atención a las anécdotas que la gente esté narrando en ese momento en que vuelves a disfrutar del sabor de algo que siempre te había gustado  y que habías dejado de comer para evitar el dolor de la memoria. Te costará pero, de a poco, los recuerdos de esos lugares y cosas te pertenecerán a ti y a quien elijas.

Con respecto a los hijos en común, lo esencial es que sepan que no necesitan obedecer a un padre o a una madre que los manipula. Para eso hay que hacerles entender que nadie en el mundo (ni siquiera sus progenitores) tiene derecho a hacerlos sentir culpables de las acciones de otros. Hablar de esas cosas que los lastiman aunque parezcan triviales. El abuso se da en cosas simples y cotidianas por lo que es más insidioso y encubierto. Acá también vale lo de ponerle nombre a las cosas. Si no le quiere dar dinero hasta que estudie lo que el psicópata quiere que estudie “por su bien”, hay que diseccionar ese enunciado hasta dejar a la luz sus segundas intenciones y renombrar ese “por su bien” como “lavado de cerebro”. Segundo, explicarles en que consisten las técnicas de manipulación. Ellos todavía no tienen los recursos simbólicos o de abstracción suficientes como para identificar los sofisticados métodos de control de estas personas sin conciencia. Si tu hijo viene de la visita apenado y te dice que su padre/madre habla en contra de ti, si mienten constantemente, si los chantajean insistiendo con que si los quisieran tu hijo debería hacer tal y cual cosa, enséñale como esos comportamientos son trucos para forzarlo a actuar de una forma determinada y que no tiene por qué creerle y, mucho menos, complacerle. Por último, fortalecer la autoestima del niño ya que el progenitor psicópata suele hacerle pensar que está en falta y que nunca estará a la altura de tan “grandioso/a”  padre o madre. Ámalo incondicionalmente, dile que es perfecto de la forma que es, con sus defectos y virtudes. Esto último es muy importante: es necesario que tu hijo comprenda que está bien tener defectos, que es una característica humana equivocarse para aprender y mejorar. El mensaje que recibe permanentemente del psicópata y narcisista es que ellos son perfectos e infalibles, mientras que el resto de la sociedad (hijos incluidos) es inferior. Lamentablemente los niños no pueden ver que están lejos de ser maravillosos y que solo tienen un sentido alterado de la realidad que los hace delirar de grandeza. Dale a tu hijo la aceptación que tu ex cónyuge no le da producto de su extraviada megalomanía.

Por último, busca divertirte junto a tus hijos como pequeña familia, practicando algún deporte, o haciendo actividades manuales al aire libre (la naturaleza tiene un poder sanador milagroso). No te dejes amedrentar por las amenazas que probablemente aparezcan cuando el/la psicópata presienta que lo/la estás olvidando, que ya no es el centro de los pensamientos familiares y que eres feliz, que tus hijos son felices. Ese día está cerca y es el momento que todo narcisista o psicópata realmente no puede tolerar.

Niños y adolescentes psicópatas: consejos para padres y educadores.

Los rasgos psicopáticos no aparecen de un día para el otro en un individuo. Según investigaciones publicadas en “American Journal of Psychiatry” ya se pueden detectar características, bien con resonancias magnéticas o con pruebas de reacción al miedo, a los tres años de edad. Una de las expertas investigando el tema es Nathalie Fontaine de la Universidad de Indiana que trabaja con niños de entre 7 y 12 años de edad que no presentan sensibilidad ni remordimientos. Enfatiza la necesidad de que padres, docentes y psicólogos presten atención a las señales de alarma y que no lo confundan con otros desórdenes para poder hacer una intervención temprana y así lograr que no desarrollen el desorden. Fontaine, apoyada en los avances sobre neuroplastía, cree que la neurogenesis es posible y que ayudaría a torcer la tendencia biológica.

¿Cómo reconocer, entonces, las tendencias psicopáticas o narcisistas en niños cuando ya es bastante complicado hacerlo en adultos? Primero que nada queremos dejar en claro que los niños con estas tendencias no suelen nacer de padres psicópatas. El doctor Marietán hace hincapié en que los cónyuges de psicópatas o narcisistas deberían tranquilizarse ya que sus hijos no suelen heredar los síntomas. Por el contrario, si los niños pasan mucho tiempo con el padre o madre abusivo/a pueden imitar sus conductas como modo de supervivencia por lo que habría que estar atentos e intervenir a tiempo con un buen terapeuta. El caso opuesto también es cierto: muchos niños psicópatas nacen en familias que no presentan casos de individuos con desórdenes de personalidad en varias generaciones. Esto desorienta enormemente a los padres, educadores y psicopedagogos que tratan al niño a diario. No entienden el porqué de la mala conducta o la insensibilidad a las emociones de los demás niños.  Observan las mismas señales de alarma de los psicópatas adultos: la culpa la tienen los demás, mienten todo el tiempo con cara de póker, muestran un desbordado impulso sexual desde temprana edad, se divierten matando o maltratando animales y si se los sorprende en algo malo juegan a la víctima o tuercen los hechos.

A menudo el colegio culpa a los padres por “no ponerle límites”. Esto en general, no es así ya que los padres de estos niños son conscientes de que los castigos no funcionan, el niño es un temerario al que no le importan las consecuencias. Los padres les piden a los médicos o psicólogos que lleguen a un diagnóstico pero lamentablemente terminan considerando cualquier otro trastorno menos éste porque muy pocos profesionales conocen del tema. En una cosa están todos los adultos de acuerdo: el niño no se interesa por los demás, su mala conducta se basa en el placer que le provoca molestar a sus compañeros, familiares y docentes (no son travesuras de quien quiere llamar la atención o bromas de quien se siente inseguro) y se sienten por encima de cualquier norma o ley.

Los docentes deben de tener especial cuidado con estos niños o adolescentes. En primer lugar porque suelen culpar a otros niños de sus malas acciones y muchos terminan responsabilizando a las verdaderas víctimas por los actos del  psicópata.  Los púberes y adolescentes sociópatas son muy encantadores con quienes quieren serlo. Convencen con facilidad a los profesores de que él/ella no fueron los que cometieron la fechoría. En segundo lugar, si eres de esos maestros que tratan de ser ecuánimes y lo mantienes a raya es capaz de inventar cosas sobre ti para que pierdas el empleo.  Un joven de catorce años que ya había sido expulsado por mala conducta de dos colegios acusó a su maestra de malos tratos e insultos cuando comprobó que ya no podía seguir manoseando a sus compañeras a gusto. Esta docente había hablado con la directora del colegio porque las niñas se quejaban de que su compañero las toqueteaba y las tenía amenazadas.  El joven reclutó a otros dos compañeros de mala conducta. Aseguraron que la docente los maltrataba e insultaba. Luego de una investigación que se llevó a cabo mientras la profesora estaba con licencia psiquiátrica se concluyó que no había elementos que indicaran malos tratos por parte de la docente y que el joven, a pesar de su angelical rostro, se había propasado efectivamente con sus compañeras.

Si trabajas en un colegio y detectas algún caso sospechoso, habla con las autoridades y los psicopedagogos de la institución, pon distancia, no hables de más y no permitas que el/la estudiante hable a solas contigo. Si quiere tener una conversación contigo que lo haga en clase o en sala de profesores, frente a testigos. Hace unos años, en los Estados Unidos, una joven profesora de secundario fue acusada por un alumno de quince años de haber mantenido relaciones con él. La docente, casada, con un bebé, había intervenido en defensa de otro alumno víctima de este psicópata que solía hostigar a sus compañeros. Él joven le juró que lo iba a lamentar. A los pocos días la denunció como abusadora de menores. La mujer fue llevada a juicio. El joven declaró, sin que se le moviera un músculo de su rostro, que “habían tenido sexo infinidad de veces”. La defensa le preguntó si recordaba características físicas de la acusada. El muchacho describió el cuerpo promedio de una mujer de 26 años. El abogado le volvió a preguntar si estaba seguro de no recordar nada más. El joven aseguró que no. Fue entonces cuando el profesional le rogó a la acusada que se desabrochara la blusa. Para estupor de todos los presentes, la docente tenía una enorme y fea cicatriz producto de una operación cardíaca. No había forma de que el estudiante no la recordara. La mujer salió en libertad pero ya nada volvió a ser igual. Dejó la docencia y se mudó con su familia a otro estado.

Salvo en los casos en que el psicópata presente rasgos extremadamente violentos, generalmente los niños y jóvenes con estos desórdenes dejan de cometer actos agraviantes en forma abierta ya que se dan cuenta que de seguir así nadie les creerá y los evitaran. Ellos necesitan víctimas de quienes obtener beneficios. Descubren que manipulándolas y abusándolas emocionalmente logran más cosas que por medio de la violencia o el maltrato abierto. Es en ese momento que los padres y educadores se relajan pensando que el niño ha cambiado para bien. No es así, el cambio es para peor.

No sabemos si realmente se puede lograr detener en forma temprana el avance de la psicopatía pero sería francamente maravilloso intentarlo. Y aunque no funcionara al menos podremos ayudar a los padres a manejar la situación en vez de que sus hijos los manejen como marionetas, y proteger a los docentes para que no sean víctimas de las fabulaciones de estos psicópatas junior. Adrian Raine, director del Departamento de Criminología de la Universidad de Pensilvania asegura que se han visto progresos en niños muy pequeños con psicoterapia, la ingesta de suplementos de ácidos grasos omega 3 que juegan un rol importante en el desarrollo neuronal y con una disciplina que aliente los refuerzos positivos cuando hacen algo altruista ya que esto crearía vías neuronales que favorecen la sociabilidad. Desde acá deseamos fervientemente que este tema tenga la presencia académica y social que su gravedad merece, como así también que se encuentren tratamientos esperanzadores.

Preguntas a un narcisista

¿Sospechas que tu pareja es un narcisista? ¿Se comporta de manera cruel, degradante y quieres entender por qué? ¿Todavía te encuentras en la etapa en la que te preguntas si hay esperanza de un futuro mejor con ellos? ¿Sueñas que con el tiempo él/ella verá el error de sus comportamientos y te pedirá de rodillas que lo/a perdones?

Bienvenido a la mente del narcisista. Aquí, hemos tomado siete preguntas comunes que nos hacemos todos los que fuimos víctimas y hemos tratado de responderlas desde la perspectiva del sociópata recolectando testimonios de terapeutas que los trataron.

¿Por qué algunos narcisistas siguen regresando?

Seguimos volviendo porque nos dejas. Nada nos hace sentir más poderosos que tener la prueba de que nos dejarás entrar nuevamente a tu vida a pesar de lo que hacemos. No importa si nos hemos robado tu dinero, te fuimos infieles miles de veces, destruimos tu carrera, dañamos a tu mascota, o herimos los sentimientos de los hijos. El hecho de que tú nos aceptes después de hacer estas cosas significa que tenemos un estado semejante al de Dios. Todo lo que tenemos que hacer es fingir que lo sentimos y que volvemos porque no podemos estar sin tu amor. Pero, en realidad, el control, la manipulación y el mantenerte como suministro es lo único que nos importa.

¿Por qué algunos narcisistas no vuelven jamás ni siquiera para explicarse? ¿Tan poco valgo?

No es que no tengas valor como persona sino como suministro. Probablemente nos dimos cuenta que contigo podría haber problemas. Si ni siquiera volvimos a mandar un mensaje de texto piensa que es el mayor halago a tu inteligencia que hayas podido tener de nuestra parte. Eres listo/a y no queremos problemas.

¿Qué piensan los narcisistas cuando te castigan con el tratamiento del silencio?

Nosotros solo pensamos en divertirnos y vivir la vida loca. De paso, te estamos enseñando una lección por haber señalado lo mal que te tratamos. Sabemos que estás esperando que te llamemos o te enviemos un texto con desesperación y nos divierte no hacerlo. Imaginamos tu tristeza mientras estamos pasando un buen momento con alguien más. Una vez que nos aburrimos de tener sexo y diversión con otras personas, sabemos que, luego de escarmentar, estarás con la puerta abierta, esperándonos. De hecho, a menudo creamos conflicto adrede para que te enojes con nosotros, te digamos que estamos hartos de “tu hostigamiento”, nos escapemos por un rato a hacer lo que nos plazca mientras tú cargas con la culpa. Estamos siempre en busca de razones para maltratarte con la indiferencia.

¿Cómo escapar de un narcisista?

Debes saber que cuando te tenemos en estado de confusión, cualquier intento que hagas para escapar de uno de nosotros te costará mucho aunque así los desees. Hemos debilitado tu autoestima para que opines que solo nosotros te vamos a dar algo de cariño, que no encontrarás alguien que se fije en ti. Estás enamorado/a de una proyección de tu persona en nosotros. La persona real detrás de la máscara sólo se ocupa de controlarte. La única forma de lograr tu recuperación es que mantengas el Contacto Cero y que nos impidas llegar a ti. No dudes en poner una orden de restricción si nos ponemos acosadores o violentos.

¿Ama el narcisista a la nueva pareja? ¿Lograrán ser verdaderamente felices?

“La nueva pareja” por lo general no es nueva. En la mayoría de los casos, era uno de nuestros amoríos en paralelo. No es la apariencia o la edad de la nueva conquista lo que nos inclinó hacia ella. Se trata más de si pasó la prueba de fuego para convertirse en un buen suministro. Esto generalmente significa que es una víctima sumisa, excesivamente confiada, demasiado indulgente y lo más importante, cree que somos maravillosos. Que sea más joven, de excelente aspecto o con una educación envidiable es sólo la guinda del pastel, porque eso te hará sentir unos celos enfermizos y nos fascina verte en ese estado de desesperación. Pero, para ser sinceros, no hay amor o apego emocional en absoluto; es la seguridad de tener un suministro narcisista obtenido a través del sexo. Podría parecer que nunca hemos estado más felices, pero eso es parte de la falsa imagen. Con el bombardeo amoroso estamos matando dos pájaros de un tiro: la nueva presa cae a nuestros pies y tú te hundes en el dolor.

¿Cómo conseguir vengarte de nosotros?

La mejor manera de vengarse de nosotros es actuando como si no existiéramos. Sí. Eso es. Cualquier otra cosa sólo mostrará lo mucho que todavía significamos para ti. Que nos quieras exponer permanentemente frente a nuestros amigos, familia, o empleador (o nuestras parejas) sólo demuestra lo mucho que todavía te obsesiona nuestra relación. Incluso si estamos librando una campaña de desprestigio en contra tuyo, lo mejor que puedes hacer es no desesperarse, defenderse con altura y con especialistas que te asesoren si fuera necesario, sin escenas, ataques de llanto o ira. Simplemente vivir y actuar como si todo fuera completamente normal. Las personas inteligentes eventualmente volverán a verte como eres y los que no, ya caerán en nuestros juegos perversos. Mantener tu dignidad es la mejor forma de ajustarnos las cuentas.

¿Qué hacer cuando estás casada/o con un/a narcisista?

Salir. Nunca vamos a cambiar. Y si tenemos hijos juntos, van a acabar pensando que este caos es normal en las relaciones y es probable que ellos mismos tengan matrimonios disfuncionales guiados por ejemplo. Lo mejor para todos es la separación.

¿No me quiso siquiera un poco?

Fuiste el nuevo juguete de un niño malcriado que cuando apareció uno lo bota sin el más mínimo reparo. Fuiste nuestro capricho. No sabemos lo que es el amor.

Las personas casadas son muy atractivas para psicópatas y narcisistas

Los psicópatas y narcisistas son personas por lo general promiscuas, que saben como conseguir varias parejas sexuales al mismo tiempo. Cuando entran a un lugar donde hay varias personas reunidas inmediatamente detectan a aquellas que están en estado de disponibilidad o de vulnerabilidad y las conquistan fácilmente. Todos nos hemos preguntado alguna vez por qué todas estas parejas ocasionales no les basta, por qué necesitan involucrarse con personas que quieren relaciones profundas. Debemos recordar que estos individuos obtienen placer desarmando a su pareja, atacando su identidad y su autoestima. Cuando logran controlarla a través de un falso amor les hace creer que el vínculo de dependencia  en relación con ellos es irreemplazable y que es la víctima quien lo quiere así. Los sociópatas pueden apasionarse con una persona, una actividad o una idea, pero estos destellos son muy superficiales ya que al no tener emociones y al no poder vincularse desde los sentimientos con nadie, pierden interés rápidamente.

Es entonces cuando buscan “probarse” que tan carismáticos son engañando a los demás buscando personas casadas. Este último tipo de presa los excita porque cuando seducen a una persona en una relación estable no solo engañan a quien es seducido sino que se burlan de su cónyuge y de sus hijos. Generalmente se aprovechan de que el matrimonio no está pasando por uno de sus mejores momentos y es cuando aparecen ellos con toda la fogosidad y el encanto que saben utilizar en la etapa de bombardeo amoroso. Cuando esa persona finalmente cede y se entrega a la relación con el/la sociópata, comienza la erosión identitaria.  Algunos llegan a pedirles a sus víctimas que abandonen a sus familias, y cuando dejan todo por ellos/as, las descartan o triangulan irremediablemente. Esto los hacen sentir irresistibles, poderosos e invencibles. Han quebrado y destruido todos los vínculos familiares de alguien que creyó que su amor era correspondido con igual intensidad. Con un solo golpe han conseguido varios heridos.

Hay otro motivo por el que eligen a personas comprometidas: su silencio. Las víctimas que finalmente se dan cuenta del desorden de personalidad de su amante, no los expondrán. La mayoría de los casados que fueron abusados y maltratados luego de la fase de idealización no cuentan lo sucedido a nadie, a excepción de personas muy cercanas. Es un caso similar a enredarse con un psicópata en el  trabajo. Si la empresa no acepta relaciones entre sus empleados, por más que maltrate a su expareja o abuse de su cargo en su perjuicio, callarán por miedo a perder el empleo. Esto lo saben y lo utilizan a su favor.

Tomemos dos casos de los tantos que abundan en libros y foros sobre el tema. Una mujer que estaba pasando por un período rutinario con su pareja, agobiados por las cuentas, el cuidado de los niños y el exceso de trabajo conoció en un curso de capacitación a un hombre que se interesó en cada detalle de su vida, la hizo sentir bonita e inteligente y le dio, en pequeñas dosis (¿Para qué iba a utilizar demasiados recursos si sabía que con poco la tendría?), todo el romance que ella necesitaba. Al tiempo de vivir un affaire a escondidas ella se dio cuenta de que algo estaba mal, que estaba frio, que se aburría de lo que antes le parecía brillante de su vida y era indudable que veía a otras personas. Ella “decidió” dejarlo. Él la mantuvo como “amiga”. Ella intentó salvar su matrimonio pero no podía sacarse al psicópata de su cabeza ya que se seguía escribiendo  con él. Su marido, harto de que ella estuviera lejana y confusa, le pidió el divorcio. Mientras tanto, esta mujer siguió teniendo sexo ocasional con su ex amante. Él fingía aconsejarla cuando ella conocía a alguien. Ninguna nueva relación parecía funcionar. La presencia de él físicamente era escasa (una vez al mes como amigos con roce) pero su opinión y su mirada estaban siempre presentes. Estuvo así unos 15 años hasta que, gracias al advenimiento de la web, dio con artículos sobre el tema. Todos los años de abuso y boicot de sus intentos de relación cobraron sentido: ella se había convertido en un mero suministro ocasional del narcisista quien, como se dice popularmente, “no comía, ni dejaba comer”. Deprimida, sintiendo que había entregado los mejores años de su vida a un perverso, y que con 60 años ya nadie la desearía, comenzó terapia y su proceso de sanación.

El segundo caso es el de un señor de mediana edad, casado con tres hijos que conoció a una joven mujer, hermana de un colega.  Ésta lo impresionó por su sed de aventura y con una sexualidad que hacía tiempo no experimentaba. Le prometió que viajarían, lo convenció que él estaba para mucho más. Su mujer se enteró del romance y lo echó de su casa. Cuando él le pidió a su amante si lo podía ubicar por unos días, se negó y comenzó a maltratarlo. No obstante, él siguió con ella por un tiempo hasta que se le hizo evidente que tenía otros amores y que nunca lo había querido. Afortunadamente, este hombre tenía un amigo, Pastor de una iglesia, que estaba interiorizado en el tema de abuso psicopático y narcisista. No solo lo ayudó a recuperarse sino a recomponer la situación con su esposa y sus hijos. Hoy están juntos nuevamente más sólidos y comprometidos que nunca.

¿Qué debes hacer si te has dado cuenta que estas arriesgando tu matrimonio por una persona con estas características?

  • Si has logrado cortar todo vínculo con el o la psicópata y consideras que vale la pena salvar tu matrimonio, tal vez lo mejor sea no decirle la verdad a tu cónyuge para no lastimarlo y para evitar que intente hacer justicia por mano propia agrediendo a quien te maltrató ya que sabemos que a los psicópatas les encanta pasar por víctimas y puede terminar en contra de un inocente despechado. Deberás tener en cuenta que recuperarte te costará mucho al no poder hablar del abuso más que con tu terapeuta. No te será sencillo disimular tus cambios de ánimo o incluso tus fobias frente a tu familia. Sin embargo, lo lograrás con paciencia.
  • Si crees que tu ex puede intentar vengarse revelando detalles íntimos a tu pareja deberás decírselo. No permitas que el/la sociópata lo/la humille de esa manera. Aun cuando decidas que tu matrimonio no estaba bien y quieras separarte, nadie merece enterarse de esa forma y que se hable de eso públicamente.
  • Si tu ex te chantajea o amenaza con contarle todo a tus hijos o a tu pareja si no le das dinero u otro tipo de favores, como así también si te dice que no te va a dejar en paz o te acosa por cualquier medio, NO PIERDAS TIEMPO: documenta y graba todo, habla con tu familia y haz la denuncia correspondiente porque esto no es juego. Hay cosas más importantes que considerar en este momento si tu marido o mujer te abandonarán. Está la seguridad de ellos y la tuya en riesgo. Hay cientos de casos en los que estos individuos chantajean a hombres y mujeres casados para obtener beneficios. Las amenazas, el chantaje y el acoso son delitos muy serios que contemplan penas de prisión efectiva. Si callas, no solo tu vida se volverá un infierno (muchas víctimas que no denuncian terminan con intentos de suicidio) sino que pones en peligro la seguridad de los demás. Demás está decir que si te ha golpeado, aunque no te chantajee, puede volver a hacerlo y debes denunciarlo. Una vez que hayas conseguido seguridad para tu familia te podrás dedicar a recomponer el vínculo. Si te aman, y si logramos que este tema se conozca socialmente, podrán tener una mirada más comprensiva de lo que te sucedió y las cosas se irán acomodando hasta normalizarse.

Las personas casadas tienen un atractivo especial para ellos. Se sienten doblemente seductores y malignos. Además de ganar tu silencio disfrutan sabiendo que padeces todo el dolor de su abuso en soledad. Ya no te culpes por tu infidelidad. Ellos iban a intentarlo hasta que cayeras. Tendrías que haber estado muy informada sobre estos desórdenes como para haber podido huir a tiempo. Lamentablemente la mayor parte de la sociedad no lo sabe. Hazte responsable, en cambio, de tu recuperación, de la mejora de tu matrimonio (es probable que ahora valores características de tu pareja como la honestidad y la dulzura que antes no veías enceguecido/a por un romance cursi y ficticio), de la re-vinculación con tus hijos (los padres o madres que tuvieron relaciones de este tipo sienten que se perdieron cosas importantes de las vidas de sus hijos por estar pendientes de descifrar cada escaramuza, mentira y maltrato de estos perversos). Todo esto es lo que puedes hacer. El pasado no lo puedes cambiar. El presente y el futuro están en tus manos.

Cuando el abuso narcisista y psicopático se prolonga por años.

Ya hemos tratado de las relaciones con psicópatas y narcisistas de breve duración en la entrada de “abuso express”. Hemos puntualizado los motivos por qué estas relaciones son más breves, más intensas e igual de devastadoras que aquellas en las que el abuso se sostiene a lo largo del tiempo. Hoy queremos analizar lo que pasa en las relaciones con sociópatas a largo plazo, aquellas que están formalizadas (incluso con hijos que también sufren el abuso) y que tienen un velo de normalidad ante la sociedad.

Muchos se preguntan qué es lo que sucede para que una persona no pueda ver el engaño y las mentiras constantes, las infidelidades, el verdadero destino del dinero común, la manipulación y el maltrato encubierto (o en ocasiones también físico); qué es lo que tienen estos hombres y mujeres sin conciencia para que logren convencer a sus parejas de que sus fabulaciones son ciertas y de que los perdonen una y otra vez. ¿Por qué algunos logran salir de estas relaciones destructivas en pocos meses o en un par de años y otros tardan décadas en darse cuenta que vivió una vida de ceguera y de violencia? Hay múltiples factores que favorecen el abuso prolongado. Lamentablemente, los psicópatas y narcisistas son los primeros en descubrir estos elementos que predisponen a la tolerancia del maltrato y a la negación. Cuando detectan a estas personas las eligen para convertirlas en sus “parejas estables”, aquellas que les servirán de pantalla para llevar una vida de desbordes y falsedad sin que nadie lo sospeche. De ninguna manera consideramos que estas circunstancias personales sean las que “provoquen” la violencia psicológica que ejercen los sociópatas.  Ellos son los que estudian las debilidades personales para usarlas a su favor. Sería comparable a una situación el la que alguien sufre de diabetes, le advierte a su pareja que no debe comer azúcares de ningún tipo y ésta decida suministrarle comidas y bebidas con hidratos de carbonos escondidos para hacerle daño. De ninguna manera se debería responsabilizar a la víctima por tener ciertos elementos en su personalidad o en su historia que atraiga a psicópatas y narcisistas. Pero ¿Cuáles son esas características que predisponen a no ver el abuso?

  • Haber crecido en una familia violenta o abusiva: muchas mujeres se quedan con parejas psicópatas porque sostienen que “no les pega como su padre a su madre” y que por lo tanto su devaluación, su engaño y sus infidelidades son “males menores”.
  • Haber crecido en una familia con padres inmaduros: cuando los padres se comportan como niños, sus hijos tienden a madurar antes de tiempo y se convierten en “cuidadores” de sus padres. Esto lleva a ver ese estado de codependencia como algo normal. Cuidan a su pareja narcisista o psicópata con la esperanza de que cambie, la misma esperanza que albergaban para con su familia de origen.
  • Ser muy jóvenes o menores de edad al momento del encuentro con el/la sociópata: cuanto menos experiencia tenga la persona en relaciones ya sean románticas o laborales, les será más sencillo para el sociópata hacerles creer que toda esa confusión, triangulación y lavado de cerebro es lo normal, como también manipularlos usando las inseguridades propias de la adolescencia para entrenarlos y moldearlos a gusto.
  • Aislamiento/factores económicos: si el/la sociópata es quien gana más o posee propiedades solo a su nombre, es probable que su pareja no sepa como salir de la relación, y si a esto se suma haber perdido la red de amigos por las mentiras que su pareja inventó sobre ellos, es probable que decida aguantar.
  • Hijos en común: La idea de perder la tenencia de los niños es el fantasma más terrible para hombres y mujeres pero en el caso de los hombres esto es más acentuado. Muchos se quedan soportando todas sus mentiras y manipulaciones porque saben que en un juicio de divorcio, ellas mentirán tan bien que no lograrán siquiera verlos.
  • Una educación extremadamente estereotipada: en aquellos hogares en los que el varón tiene privilegios es normal que se les enseñe a las hijas mujeres a tolerar el abuso. También en aquellos hogares donde todavía se considera que la separación es un pecado mortal, la víctima no querrás divorciarse por miedo al rechazo de su entorno.

El siguiente es un caso real en el que solo se cambiaron los nombres. Melanie tenía 17 años cuando comenzó a trabajar. Su madre cosía para afuera y su padre era un obrero alcohólico que en ocasiones (cuando estaba muy ebrio) se ponía violento con su madre. A Melanie, afortunadamente, nunca la golpeó y cuando estaba sobrio la mimaba movido por la culpa. Mauro (el psicópata) tenía 31 años y trabajaba en la empresa donde ella había entrado haciendo tareas de limpieza y trámites. Él estaba casado, tenía una nena de 4 y engañaba a su esposa, llamada Clara, con una jefa más grande que él y con otra colega. A Melanie la sedujo con regalos pequeños que para ella eran deslumbrantes y con su sexualidad creativa. Melanie no había tenido ningún novio. En ese país esta “relación” podría haberle costado la cárcel a Mauro ya que la edad de consentimiento es los 18 años pero Melanie lo guardó en secreto hasta llegar a la mayoría de edad. La esposa de Mauro, una mujer de unos treinta años, no solo acababa de descubrir a una de sus amantes sino que se enteró de que él ganaba mucho más de lo que declaraba a pesar de que a ella le decía que no tenían lo suficiente para comprar útiles escolares para la niña. No lograba entender el motivo del comportamiento tan perverso de su marido y a pesar de todavía añorar las primeras etapas de idealización, le pidió el divorcio. Por primera vez, todo el encanto de Mauro desapareció. Le jalaba del pelo, la amenazaba, llegó a retorcerle el brazo. Mucho tiempo después pudo Clara ponerle nombre a lo que había vivido cuando cayó en sus manos un libro sobre narcisismo y psicopatía. Mientras tanto Melanie estaba cada vez más enganchada con él. Realmente creía que su esposa era malvada. Pensaba todo el día en él. Hacía todo por él. Quería compartir cada cosa que le pasaba en el día con él. Cuando salió el divorcio, le contó a su madre de la relación. La mamá puso el grito en el cielo pero él, a pesar de estar con otras personas más interesantes y experimentadas que Melanie, la trianguló contra su propia madre y Melanie dejo su hogar para ir tras él a su nueva vivienda. Al principio, él la maltrataba para que se fuera porque la sentía como una carga. Con el tiempo, Mauro comprobó que ella era buena atendiéndolo, que se creía todas sus historias y cambió de actitud. Trató de ganarse el cariño de la madre de Melanie y de sus amigos. Hizo una campaña record de atenciones. Si bien algunos tenían sus dudas, respetaron la voluntad de la joven. Mauro consiguió trabajo en una multinacional y le pidió a Melanie que dejara de trabajar, no quería que nadie lograra mostrarle que había otro tipo de realidades y de relaciones. En la nueva empresa, él se movía con libertad ya que nadie conocía sus antecedentes y además estaba ganando buen dinero. Comenzó a tener amantes en todos los sectores. Melanie odiaba a la ex esposa de Mauro. Cuando el dinero no alcanzaba a pesar de su jugoso sueldo (hoteles, regalos, etc) él le aseguraba que era su ex esposa quien lo dejaba seco (en realidad, a Clara le llegaba el mínimo estipulado por ley). A Melania no se le ocurrió jamás mirar los números con detenimiento. Mauro estaba fascinado porque su imagen de hombre pulcro y familiar le daba réditos. Fue por más. Tuvieron un hijo, luego una hija. Él se ausentaba demasiado para un hombre con dos niños pequeños y cuando ella le reclamaba tímidamente, él no le dirigía la palabra por días. Melanie finalmente le pedía perdón. Él la premiaba con buen sexo y algunas salidas por unas pocas semanas y comenzaba la rueda. El tiempo pasó. Mauro, buscando nuevas aventuras, comenzó a asistir a fiestas sexuales grupales que otros ejecutivos organizaban. Melania no sospechaba en absoluto. No le pareció raro haber contraído una enfermedad de transmisión sexual. Pensó que podría haberse contagiado en la piscina, había leído en internet que eso era posible. Tampoco parecía darse cuenta del consumo de cocaína de Mauro. Estaba acelerado por tanto trabajo. Los fines de semana los reservaba para ella. Salvo en alguna oportunidad en la que la amante de turno le interesaba lo suficiente como para inventar un viaje de negocios, durante la semana Mauro “trabajaba” hasta 16 horas seguidas pero los sábados y domingos se quedaba en casa y decía que no quería salir porque estaba cansado. Veían televisión y recibían a la familia. Aburrida Melanie comenzó a organizar pequeños eventos para las amigas (baby-showers, bautismos, etc). Era buena y la comenzaron a contratar. Mauro se mostraba encantador con las mamás del colegio que pedían asistencia con los eventos. Nadie sospechaba. Cada tanto Melanie recibía anónimos de amantes que querían advertirle pero él le decía que eran colegas que lo envidiaban o que lo buscaban pero que estaban ofendidas porque él se había negado a tener un amorío con ellas. Melanie no solo se dejaba convencer sino que se esforzaba más para “luchar” por su hombre contra “todas esas descaradas” que querían arruinarle su matrimonio. Subía fotos en las redes sociales y anunciaba lo feliz que era pensando que realmente esas mujeres lo querían a él. La mayoría solo había intentado advertirle movidas por el dolor.

Pero Mauro, como todo psicópata, se creyó más inteligente y más impune de lo que en realidad era. Con una de sus empleadas tuvo un affaire importante pero ella descubrió que estaba con tres más en la oficina. Mauro la devaluó hasta que ella consiguió otro trabajo para preservar su salud mental. Lo que no supuso es que la muchacha antes de irse entregó a la empresa la dirección alternativa de correo electrónico de Mauro (donde el guardaba los correos de sus amantes) y un detalle de los hechos padecidos. Mauro estaba convencido de que las empresas solo controlaban los correos corporativos, no entendía que las compañías colocan programas fantasmas que “guardan” las contraseñas de cualquier cuenta (Facebook, twitter, correo personal) a la que se haya accedido desde cualquier máquina de la oficina (sí, sabemos, este tipo de espionaje es ilegal pero es práctica común en todos los organismos del estado y en empresas grandes) Un día fue convocado por los directivos que le comunicaron que tanto él como otras tres mujeres de la empresa estaban despedidos sin derecho a indemnización por la gravedad de lo encontrado. (Nota: si tienes una relación en la oficina presta atención a lo que te acabamos de decir. Esas otras tres empleadas se quedaron sin trabajo y descubrieron que su amante era en realidad un monstruo todo al mismo tiempo. No querríamos estar en sus zapatos. Ten cuidado).

Increíblemente, Mauro logró convencer a Melanie de que fue él quien renunció de un día para otro por estrés. Los pocos ahorros que Melanie había juntado con sus fiestas infantiles, fueron para cubrir todos los gastos de la casa. En unos meses Mauro consiguió empleo. No ganaba tanto como en la multinacional pero le alcanzaba para sus gustos y estaba en un nuevo entorno, lleno de mujeres a las que embaucar. A esta altura algunos de los amigos y familiares de Melanie sospechaban. Clara, su ex mujer hizo una breve investigación y se enteró del escandaloso despido del padre de su hija. Lejos de tratar de advertirle a Melanie, se dedicó a mandarle cosas para los hermanitos de su hija a través de ella y a rezar para que alguna vez ella se diera cuenta del abuso. Esto por el momento no ocurrió. Melanie sigue con Mauro. Sus hijos viven limitados. Él sigue divirtiéndose y dejando a mujeres arruinadas por detrás. El grueso de las personas que los conocen superficialmente no ven las cosas con claridad. Los más cercanos sí y sufren profundamente. ¿Qué harías tú si fueras familiar de Melanie?

Si alguien de tu entorno está ciego y a merced de un narcisista o psicópata trata de tomar una postura equilibrada e inteligente. Sí tratas de abrirle los ojos a la fuerza, abrumándola con todas las evidencias juntas, ella/él le contará a su pareja quien inventará una serie de excusas y hará todo lo posible para que deje de verte haciéndote pasar por loca alucinada. Piensa que si quedas fuera de la vida de tu pariente ya no podrás ayudarlo/a. Si por el contrario, le dices a todo que sí y no le cuentas nada de lo que sabes, estás siendo funcional al psicópata. Lo mejor es hacerle notar ciertas conductas al pasar, darle a leer notas en donde se describen relaciones tóxicas, resaltar las virtudes de las parejas sanas, impulsarla/o a tener sus propios espacios y su propio dinero y hacerle saber que si alguna vez se decide a dejarlo/a, tú estarás allí para darle toda la contención emocional que necesita como así también un techo y algo de dinero si fuera necesario. Las demás personas de su entorno deberían intentar lo mismo. Muchas voces que logren contrarrestar la voz todopoderosa del psicópata en su cabeza.

Las profesiones que atraen a psicópatas y narcisistas.

Teniendo en cuenta la compulsión de los psicópatas integrados de controlar, manipular y engañar ¿Se podría considerar que hay profesiones que los atraen? Según el psicólogo inglés Kevin Dutton esto es así. Según sus investigaciones, mientras que en la población general hay un 4% de individuos con algún desorden de personalidad B, en ciertos puestos los  psicópatas y narcisistas malignos llegan a un 10%, lo cual indicaría que esas profesiones tienen un magnetismo especial para los sociópatas y es altamente probable que solo lleguen a esas metas aquellos que no tengan escrúpulos. Dutton afirma que las profesiones con mayor incidencia de psicópatas integrados son:

  1. CEO (presidente del directorio de una empresa), ejecutivos y financistas.
  2. Abogados y jueces.
  3. Estrellas de radio o TV y periodistas
  4. Políticos.
  5. Médicos cirujanos
  6. Policías
  7. Sacerdotes, pastores o líderes religiosos

La mayoría de estas profesiones ofrecen grandes posibilidades de obtener poder, además de requerir la capacidad de tomar decisiones frías sin mediar emociones, algo que las hace especialmente atractivas para los psicópatas. Es terrible pensar que la impartición de justica y la creación de políticas públicas puedan estar en manos de psicópatas. También es siniestro ver como muchas personas son captadas por sectas cuyos líderes hablan de amor y paz pero solo buscan dinero y sexo con las/los conversos. Estos seudo iluminados pueden pertenecer a religiones establecidas como también ser “gurúes” new-age. Todos utilizan técnicas de seducción para con las víctimas y luego, a través del aislamiento, el lavado de cerebro (acompañado en ocasiones por brebajes psicoactivos) los someten a su voluntad. A veces el engaño social es más sutil, por goteo, como en el caso de los políticos o los ejecutivos que van tanteando el terreno y anticipando las jugadas de los demás como en un partido de ajedrez. No nos olvidemos tampoco de que algunos psicópatas con tendencia a la pedofilia (no queremos crear alarma, son pocos los psicópatas llegan a esos extremos, pero es una realidad) siguen carreras que les permitan relacionarse con niños como entrenadores, sacerdotes o pediatras.

Por el contrario, ¿cuáles son las profesiones con menor incidencia de psicópatas? Pues aquellas que no sólo ofrecen poco poder a quienes las practican, sino que requieren capacidad para relacionarse con otros seres humanos y lidiar con sentimientos; todas condiciones que no tienen los sociópatas.

  1. Enfermeros o enfermeras
  2. Artesanos
  3. Peluqueros o estilistas
  4. Voluntarios
  5. Maestros y profesores
  6. Artistas
  7. Contadores

Sin embargo, los hallazgos de Dutton solo tienen un valor a nivel estadístico y no significa que no existan profesores en la universidad que no sean sociópatas o artistas con narcisismo destructivo (hay muchos ejemplos en la historia). En su libro “El psicópata de al lado” la Dra. Marta Stout narra dos casos disímiles de psicópatas: una mujer psicóloga y un hombre al que no le interesaba trabajar. El caso de la psicóloga sucedió en una clínica. Esta mujer había sido promovida por dos directores con los cuales mantenía relaciones íntimas. Ella odiaba profundamente a unas de las psiquiatras de la clínica que hacía maravillas tratando a gente con esquizofrenia o bipolaridad. La psicóloga sociópata más de una vez había entrevistado a los pacientes de su colega que ya podían ser dados de alta para angustiarlos con comentarios del tipo “te veo mal, creo que estás a punto de tener una recaída”. Los pacientes no tenían la capacidad de ver que esa mujer abusaba del poder que tenía sobre sus mentes frágiles con el fin de inducirles terror para desestabilizarlos. Esto lo hacía para perjudicar a su colega psiquiatra. Fingía ser dulce con las enfermeras y dejaba deslizar críticas hacia los médicos para que ellas las extendieran entre los familiares de los pacientes. Ella quería pasar como la mejor de la clínica. Luego de unos años, aplicó su método de desestabilización con el hijo de un hombre de muchísima influencia en los medios. Éste señor siguió su instinto y, lejos de culpar a la clínica en general y a la psiquiatra en particular (que a esta altura se culpaba de todo lo que salía mal), hizo investigar a la psicóloga que había entrevistado a su hijo. Resultó ser que ni siquiera se había graduado. La clínica la despidió pero para evitar hacer ruido mediático no le hizo juicio por ejercicio ilegal de la profesión. La doctora Stout concluye, entonces, que esta psicóloga psicópata probablemente siga “trabajando” en algún otro estado.

El segundo caso que narra es el de un empleado que conoció a una investigadora universitaria, que según Stout, no era especialmente atractiva aunque poseía una inteligencia extraordinaria y era encantadora. El holgazán en cuestión la sedujo haciéndola sentir la mujer más bella del planeta. Ella sintió que finalmente era deseada como lo había soñado. Es más, él la alentó a planear una boda de cuento de hadas. Ella vivía en un área muy bonita de la ciudad y su casa tenía una pequeña piscina. Cuando se casaron, él ya no se mostraba tan atento como antes y solo pasaba horas en la piscina escuchando música o viendo televisión con algunas cervezas. Ella consideró que era normal que las relaciones se “asentaran un poco” con la rutina. Con el paso del tiempo, la investigadora logró un embarazo y su marido le propuso dejar de trabajar para cuidar al niño y que ella pudiera seguir con su exitosa carrera científica. Así lo hicieron. Desde los últimos meses del embarazo, su marido dejó de buscarla ya que no la encontraba atractiva. Ella se resignó pensando que era su culpa por haber engordado. Cuando el niño nació, él no cumplió con el arreglo, no se ocupaba ni del niño ni de la casa durante el día. Sus actividades seguían siendo la natación, la música, las películas y ahora algunas escapadas. Ella cargaba con todo el peso del cuidado de la casa. Afortunadamente, en su trabajo ella estaba rodeada de gente universitaria con amplio acceso a información académica y a pesar de su dolor, se le hizo evidente que su marido era un psicópata parásito. Pidió el divorcio pero él le peleó la tenencia del hijo y por sobretodo, la casa porque no podía desprenderse de la piscina. La acusó de querer quitarle “lo mejor que él había conseguido”. La mujer tuvo que dejar el trabajo y mudarse a otro estado con su hijo para no seguir soportando el acoso constante de su ex.

Hay psicópatas y narcisistas a los cuales les atrae el poder y estar a la vista del ojo público, otros en cambio se conforman con llevar vidas parasitarias y vivir bien a costa de los demás. Independientemente de las profesiones que puedan haber elegido, debemos prestar atención a las señales que delatan a este tipo de personas: al comienzo una exagerada atención o seducción condimentada con narraciones tristes de sus vidas para que sus víctimas sientan la necesidad de nutrirlo y protegerlo; y si la relación es de pareja, también ofrecerán mucho sexo para crear la adicción química. Más tarde, cuando el psicópata o el narcisista ha encontrado otros suministros mantendrá a sus colegas, familiares o parejas en una nebulosa de mentiras, engaños y datos contradictorios para confundirlos e impedirles ver la realidad. Esta etapa es una montaña rusa de emociones extrañas que son acompañadas por fases alternadas de idealización y devaluación. Todo esto es a lo que debes prestar atención más allá de los puestos que los maltratadores tengan. Sus profesiones pueden ser un indicador más para ayudarte a desenredar esta madeja de hipocresía y abuso permanente, pero que no es determinante en absoluto.