Carta a otros suministros

 

¿Lo has hecho? ¿Lo harías? ¿Sirve de algo advertir? ¿Has escrito el correo y luego lo borraste? Es una opción personal, lamentablemente, no tenemos la respuesta para esto.

Hola

No te voy a decir quien soy porque da lo mismo, porque ante los ojos de la persona con la que ahora crees haber encontrado EL AMOR , todos somos los mismos tontos a los que engañar, nadie vale nada. Ya sé que a esta altura pensarás que no estoy bien de la cabeza o que es otra carta envidiosa de tu gran historia de amor. No es así. Yo estuve ahí, sé quién es, qué hace, cómo juega con los que estuvo hasta rompernos. Estás en la etapa en la que todo lo que haces es fantástico, tienen mucho sexo, en todos lados, se ríe de tus bromas, te dice lo inteligente que eres, y por sobretodo te agradece que no seas como sus ex parejas, todas maníacas o bipolares. Eso es lo que te habrá hecho pensar de mí.. No me creerás entonces que está con otras personas. Lo sé, las conozco. Me las nombraba todo el tiempo, me decía que le coqueteaban, pero nada más. Pero te aseguro que fue mucho más que un coqueteo. Hice algo que no está bien pero necesitaba saber: vulneré la contraseña y entré a su ordenador. Pude comprobar que estaba en miles de sitios de citas, que tenía sexo y ciber sexo con muchas de las personas de sus perfiles, y guardaba mucha pornografía. No es lo que te vendió ¿Verdad?

Me costó mucho partir a pesar de tener semejante evidencia. ¿Sabes por qué? Porque esta relación me vació de auto-estima, me hizo dudar de todo, me hizo estar pendiente de su fingida valoración y atención. Pensarás que soy una persona débil y dependiente. No es así. He viajado mucho, tengo dos títulos universitarios, un buen ingreso, una familia bastante normal y buenos amigos. Sin embargo, luego de la etapa en la que me hizo creer que me amaba con locura y yo me sentía en el cielo, comenzó a molestarse por pequeñas cosas mías, se enojaba y me criticaba mucho, siempre en privado, en público se cuidaba de no hacerlo. No entendía por qué dejaba de hablarme por cosas tan triviales. Yo había tenido otras relaciones antes y jamás me había pasado algo así. Me esforcé por estar a “su altura”, traté de no enfadarle. Las cosas volvían a un curso normal por unos días pero luego me volvía a culpar de algo, sobretodo cuando le preguntaba sobre su obsesivo comportamiento con el teléfono, o sus escapadas nocturnas al ordenador. Me decía que era trabajo o insomnio. Y le creía. ¿Sabes por qué? Porque en ese momento no podía siquiera concebir que hubiera personas sin consciencia, ni remordimientos, yo debía ser la “persona patológica” que desconfiaba de todo. Así fui perdiendo mi valor y le permití cualquier cosa. Ante sus hijos era muy dominante, hasta te diría cruel, no les permitía nada, sin embargo, en casa gastaba dinero en ropa muy cara, bebida en abundancia, y aunque me decía que no, tenía un problema con la cocaína. Yo racionalizaba su comportamiento egoísta diciéndome que el día que asumiera que tenía una adicción se iba a recuperar y ser una persona capaz de amar. Me sentía en la obligación de comprender.

Sin embargo, por más que me esforzaba, nada cambió. Sospechaba que me engañaba sobre muchas cosas, no solo en lo sexual, aunque ese tema se estaba poniendo extremo. Quería probar cosas nuevas, sadomasoquismo, vídeos de orgías. Mi límite llegó cuando quiso que hiciéramos un intercambio swinger. Le dije que no, que yo quería una pareja monógama, que era lo que se había planteado en el principio de la relación. No me habló por un mes y durante esos treinta días llegó invariablemente a altas horas de la noche. Sorpresivamente, un día, me pidió perdón, me dijo que le gustaba mucho el sexo pero que me iba a respetar y ser fiel. Me sentí mejor, pero había algo en su mirada que no me tranquilizó, vi un abismo negro en sus ojos. Dos días más tarde me comentó que quería comenzar un negocio y que necesitaba dinero. Obviamente, yo debía prestarle. Por primera vez en dos años reaccioné, le recriminé a los gritos que me estaba usando. En minutos dio vuelta la situación y me convertí en “una persona egoísta, materialista y violenta”.  Al día siguiente conseguí que alguien me ayudara a sacar la clave de su ordenador y así fue como vi tus correos y los de muchas otras personas.

Luego de un mes de absoluto dolor y charlas interminables con amigos que me creyeron cuando vieron las fotografías que tomé de la pantalla (sé que otros no tienen esa suerte porque ni sus amigos creen que sus parejas puedan llegar a ser así de monstruosos), me fui a casa de mi hermana. Primero se enojó, me dijo cosas horribles por teléfono, pateó la puerta de la casa para que abriéramos, habló mal de mí a todos nuestros conocidos y me amenazó. Luego, como si nada, cambió de actitud, dejó de hablarme para siempre y te escogió a ti para exhibirte como su nueva pareja en los lugares que frecuentábamos como así también en las redes sociales. No, no lo cambiarás porque eres especial. Nadie logra cambiar a alguien que se cree por encima del resto de la humanidad. Solo te has convertido en el suministro que le viene bien en este momento. Necesita alguien oficial para lastimarme a mí, dar a su vida un aire de normalidad y al mismo tiempo triangular a las otras personas con las que mantiene relaciones. Sé que eres una buena persona, tus amigos dicen que quieres establecerte, formar una familia, por favor, no le creas, aléjate antes de que te sumerja en el infierno. No sabes lo que duele esto. Estoy en terapia, y me dicen que con el tiempo todo pasará, que voy a estar mejor. Pero por el momento, no puedo dejar de pensar en que todo fue una burla miserable de principio a fin, que se rió de mí, se reirá de ti y de todos. Deseo que puedas ver la verdad, deseo que puedas seguir con tu vida, pero temo que no me vas a creer. Es una pena que tú también tengas que pasar por esto.

Por favor, cuídate mucho.

Las relaciones con narcisistas o psicópatas siempre son experiencias traumáticas

La palabra “trauma” deriva de la palabra griega “herida”. Cuando una persona tiene algún tipo de  relación con un narcisista o sociópata, inevitablemente se produce una herida o trauma. Nuestros mecanismos de defensa se rompen y repentinamente no podemos funcionar en la vida diaria de la manera en que solíamos. Sentimos que el psicópata nos robó todo y nos dejó una cabeza en llamas que reproduce una y otra vez el abuso que no lográbamos ver por la confusión deliberada a la que fuimos sometidos. Ésta fue una relación en la cual la herida se iba produciendo de a poco y en forma encubierta, no fue un hecho terrible instantáneo como un accidente o un robo, por lo tanto nos forzamos a superar el dolor lo más rápido posible y al no lograrlo (el abuso sociopático lleva tiempo, ver entrada al respecto en este mismo blog) nos sentimos peor por no procesar el trauma en corto tiempo.  La suposición de que el abuso psicológico, físico y emocional debería superarse mucho más rápidamente que un atentado no es del todo correcta. El trauma del abuso narcisista es lento e insidioso y hace colapsar nuestra cosmovisión, nuestro valor como personas y nuestras vidas psíquicas de un solo golpe.

Si teníamos la creencia de que la honestidad es una virtud, que la justicia es la regla por la que la sociedad se mueve y que las personas son básicamente buenas que en ocasiones se equivocan, el psicópata o el narcisista nos mostró que había una realidad que ignorábamos: el mal, la injusticia, la mentira, la traición y la perversidad nos pueden rozar en cualquier momento y sin que lo hayamos podido prever. La tragedia es que vamos a llegar a conocer de primera mano todas las cosas que no queríamos creer que existían o que si sospechábamos que podían ocurrir siempre lo atribuíamos a personas ingenuas o “con problemas”.  Perdimos nuestro rumbo, nuestras fronteras, nuestro sentido de lo que somos. Esta pérdida es devastadora.

Algunas de las certidumbres que fueron destrozadas debido al  encuentro con el psicópata o narcisista son:

  1. UN MÍNIMO DE SEGURIDAD

La mayoría de nosotros creemos que los seres humanos son básicamente buenos, honestos y no nos van a causar intencionalmente daño. Cuando el narcisista, asegurándonos que nos ama o que es nuestro amigo, nos hiere y abusa, ya sea a través de la mentira, causando la ruina financiera, daño físico o mental, el mensaje que nuestro cerebro recibe es que el mundo ya no es seguro. Ahora sabemos que existen personas esencialmente malas en esta tierra. Nos decíamos: “Eso no me va a pasar.” Nos sentíamos exentos porque habíamos estudiado, porque éramos conscientes de nuestras emociones y habíamos mejorado nuestra comunicación con los demás.  Y sin embargo, nos engañaron, nos manipularon y nos hicieron todo el daño posible.  Luego del abuso, es difícil enfrentar la realidad de que nuestra visión del mundo ha cambiado de forma permanente y que nuestras vidas se viven con una sensación de vulnerabilidad extrema, a menudo hasta el punto de estar híper vigilantes.

  1. LA RACIONALIDAD

Para la mayoría de los seres humanos, independientemente de la cultura a la que pertenezcamos, las cosas que suceden en la vida tienen un sentido, una razón y una lógica. El mundo se comporta de una forma medianamente predecible. Por el contrario, los sociópatas  tienen un comportamiento fuera de toda razón. Su abuso se basa en el sinsentido y nuestras vidas se convierten en piezas de rompecabezas que no encajan.

Cuanto más tratamos de dar sentido a los traumas más incomprensible y monstruosos, más prolongamos nuestro dolor. Sin embargo esta fase en la recuperación es casi inevitable. Los narcisistas desafían nuestra lógica. Carecen de cosas elementales como una conciencia. Cuando el trauma del abuso narcisista nos golpea, nuestra racionalidad se convierte en una pesadilla porque no encaja con el mal más absurdo. Los seres humanos normales no pueden comprender  el enfoque depredador que los narcisistas muestran hacia su propia especie que los lleva a elucubrar planes llenos de odio hacia aquellos que fingen amar o respetar.

  1. LA IDEA DE UN MUNDO MEDIANAMENTE BUENO Y JUSTO

Así como suponemos que nuestro mundo es ordenado y tiene sentido, también tenemos la expectativa de que el mundo sea justo y equitativo. Esperamos que las personas honestas sean recompensadas ​​y que los delincuentes terminen en la cárcel. Más aun, cuando alguien actúa mal o comete delitos tratamos de entender si hubo alguna circunstancia familiar o social que lo empujó a ello. Pero cuando nos enfrentamos a la tortura mental y emocional injustificada por parte de una pareja, familiar o colega narcisista quedamos destrozados infinitamente al punto de sufrir crisis de identidad, depresiones, enfermedades crónicas  y en aquellos que son creyentes la pérdida de la fe cuestionando el porqué de que Dios permita el accionar de personas que hacen el mal simplemente porque están aburridos.

  1. NUESTRA IDENTIDAD Y AUTO-ESTIMA

Cuando el sociópata nos golpea fingiendo querernos, experimentamos un dolor extremo que afecta  cómo nos vemos a nosotros mismos. ¿Fuimos débiles? ¿Estábamos necesitados? ¿Cómo  no logramos ver como en verdad eran? ¿Fuimos ingenuos o descuidados? ¿Cómo creímos semejantes  mentiras? ¿Cómo nos controló? ¿Nos volverá a suceder? ¿Sabremos responder apropiadamente esta vez?

Ser víctimas de abuso no fue nuestra elección. No queríamos que nos mintieran, engañaran, lastimaran, robaran y descartaran como un trasto viejo.  Nos sentimos impotentes y sin poder.

El trauma psíquico no es otra cosa que el colapso de la estructura de nuestra identidad como resultado de una experiencia humana catastrófica. Sumado a esto el daño se suele acentuar por la respuesta del medio que a menudo reacciona con indiferencia  o hasta con hostilidad. Debemos tener cuidado al tratar el tema luego del abuso narcisista con el fin de evitar etiquetas y juicios. Fuimos víctimas de abuso pero no nos quedaremos en eso. Sobreviviremos. Tenemos opciones.  Tenemos el poder de rearmar nuestra identidad y de crear una nueva visión del mundo, más humana y al mismo tiempo más realista que incorpora el hecho de que realmente existen personas malvadas, que son depredadores peligrosos que deben evitarse a toda costa. Esto no significa que debamos desconfiar de todo y todos en nuestro futuro, pero sí necesitamos evaluar rápidamente la presencia de rasgos sociópatas en los que nos rodean y de esa forma alejarnos sin demora.

Detalles de las estrategias de psicópatas y narcisistas

A continuación transcribimos algunos extractos muy esclarecedores del artículo del Dr. Hugo Marietan, Revista Argentina de Clínica Neuropsiquiátrica, vol. 16, Nº 2 que aplican tanto a hombres y mujeres como también aplican no solo a psicópatas integrados (psicópatas variedad jardín) sino también a todos los desórdenes de personalidad del grupo B.

“Haré un rápido punteo sobre las últimas observaciones de mis investigaciones acerca de las características psicopáticas. Son hallazgos que provienen del trabajo clínico con psicópatas y sus allegados.

El mito de la captación intuitiva de las necesidades del otro

Se habla mucho sobre la intuición del psicópata, de la capacidad de captar las necesidades del otro, y estudiando más finamente este asunto concluí dos conceptos; primero que las personas comunes no podemos captar, entender la lógica psicopática porque es una estructura lógica totalmente distinta; a nosotros, el psicópata nos resulta extraño, alguien muy difícil de entender en sus actitudes mientras el psicópata se muestre como psicópata, por su puesto. Dado que en la mayoría de sus acciones no se muestra como tal, anda solapado y no se lo puede reconocer. Pero también llegué a la conclusión de que los comunes les resultan extraños al propio psicópata, es decir, él tampoco comprende la mente de los comunes y esta incapacidad la descubre desde muy chico y ¿qué hace?, comienza a estudiar las actitudes, los actos, las reacciones de los comunes, y, especialmente, un tipo de reacción en que él tiene un déficit muy marcado, que es la expresión de las emociones. Este tipo de personalidad, la psicopatía, tiene un déficit en la repercusión emocional de los hechos, comparado con el común.

El psicópata estudia a los otros

Nosotros conocemos a las otras personas globalmente, no nos ponemos a estudiar a las personas que tenemos al lado, lo asimilamos por contigüidad y por continuidad en el tiempo de la relación, como absorbiendo globalmente el conocimiento del otro; es por eso que a veces estamos años con una persona sin conocerla “a fondo” y pasan los años y hay conductas que nos asombran.

En cambio, el psicópata hace un estudio analítico de la otra persona porque es un objeto extraño para él, éste conocimiento analítico a lo largo del tiempo -que desde niño hace el psicópata sobre el otro- le va dando un conocimiento sobre tipos y variedades de humanos y especialmente en el aspecto emocional, él aprende como es la gestualidad de lo emocional en el otro y la imita. De esto se sigue que este repetido “captar” del psicópata, que el psicópata capta las necesidades del otro, no es más que el producto del aprendizaje realizado, de hacer analogías y distribuir en patrones conductuales y luego asimilar a un individuo desconocido a uno de esos patrones conductuales. Desde luego que este estudio le es sumamente provechoso para manipular y seducir.

De uno de ellos: “Era el velorio de mi madre. Mis hermanos lloraban en silencio junto al cajón, mis hermanas, histéricas como siempre, gritaban y se retorcían. Una de ellas hasta se desmayó. Yo no sentía nada. Me pareció lógico que muriera, si tuvo un cáncer con metástasis y se lo descubrieron tarde. Me di cuenta que la gente me miraba. Entendí que debía hacer como ellos, un poco de teatro. Y me tomé la cara con las manos y lloré. No es que no quisiera a mi madre, la quería como todo hijo, sino que no me nacía llorar. Tampoco soy loco, sé que en los velorios se llora, y que se espera que un hijo llore a su madre. ¿Se entiende?”.

El informe de la complementaria

En el tema específico de la complementaria ¿cómo es que el psicópata puede manejar tan bien a la complementaria? A esto puedo responder: no es que el psicópata sea un mago clarividente, sino que la complementaria, la persona que convive con el psicópata, le va informando todo lo que siente, hace y va a hacer, en su tremendo esfuerzo e intento por preservarse como persona en la mente del psicópata. Por dejar de ser “cosa” y llegar a persona constantemente brinda información sobre ella al psicópata, aun cuando tiene lugar la separación psicópata-complementario y/o están realizando el juicio de divorcio, la complementaria está desesperada por hablar con el abogado del psicópata… Les he preguntado: “¿Para qué vas a hablar con el abogado del psicópata?”, y ellas contestan: “Porque le tengo que decir qué es lo que voy a hacer con la casa, los bienes, etcétera. Es decir, ellas están tan adiestradas que necesitan que el psicópata se informe sobre lo que ellas van a hacer.

Una lógica militar

La otra conclusión que comunico es que la lógica del psicópata, es una lógica de tipo militar: es una lógica de objetivos, de tácticas, de estrategias, de apoderarse de terreno, de ganar territorios, de persistir en el objetivo y utilizar todas las herramientas necesarias para lograr ese objetivo. La mente del psicópata es una mente de tipo militar. La mente del común es una mentalidad de tiempo de paz, de destinos que dependen en gran medida de la suerte.

Así es fácil notar la desventaja que tienen los lideres comunes frente a un líder psicopático. El líder común siempre esta contemporizando con los otros, siempre está consensuando y tratando de ver algunos esquemas de estrategias basados en el consenso. El líder psicopático, mejor dicho, el psicópata que está a cargo del poder, es un militar, y es un militar impiadoso, sigue su objetivo, lo seguirá, cueste lo que cueste, y caiga quien caiga. Frente a él, los líderes comunes tienen poco que hacer a menos que se den cuenta de esta característica crucial.

Existe otro tipo de jefe, el caudillo. A diferencia del líder, el caudillo maneja hombres; los códigos viriles (la lealtad, el coraje, la divisa) son los valores que rigen tanto al caudillo como a sus huestes. El líder común consensua, hace reuniones, trata de que todos armonicen. El caudillo es obedecido por hombres, con valores de hombres, y el psicópata da órdenes a individuos cosificados.

La táctica del tero

El tero es un problema para los cazadores de campo abierto porque avisa al resto de la fauna al volar sobre el cazador emitiendo su conocido teru_teru, y arruinándole la caza. Pero el tero tiene otra astucia: el escándalo lo arma lejos del lugar donde están empollando los huevos de sus crías. En una clara maniobra de distracción, grita aquí y el nido está allá.

Y esta es una táctica que suelen usar los psicópatas, llamada también “cortina de humo”, concentran la atención de los demás sobre un tema, mientras ellos trabajan, solapados y en silencio, sobre otro tema. Y cuando los demás se dan cuenta del artilugio, ya es tarde, ya está todo hecho.

Intoxicación de abstracciones

Otra maniobra que utiliza el psicópata, sobre todo con la complementaria, es la intoxicación de abstracciones. El psicópata taladra los oídos de la complementaria con palabras, con problemas, con cuestionamientos, con descalificaciones, con detalles irrelevantes… que le hace creer que son importantes. Y esto le sirve para que la complementaria esté permanentemente pensando en él; la intoxica de abstracciones.

Cuando traten a una complementaria observarán que se pasa la hora hablando del psicópata, de lo que le dijo, de lo que hizo. Constantemente está hablando de él, es como si el psicópata estuviese en un trono mental dentro de la cabeza de la complementaria. Y si analizan el discurso verán que lo que está diciendo acerca del psicópata son banalidades. Y es que esa mente está entrenada para trabajar con las abstracciones que le da el psicópata, mientras la complementaria está abstraída en trabajar, en rumiar todas estas abstracciones el psicópata hace lo que se le da la gana, lejos, como el tero. El psicópata juega con las cartas ocultas; la complementaria, con las cartas sobre la mesa.

Como he dicho muchas veces, el psicópata penetra como un virus y se queda en la mente del complementario. El complementario, desde luego, lo aloja cuidadosamente, a pesar de que se queje de sus brutalidades y de los martirios psicológicos que le propine. Una satisfacción inefable lo sostiene vigorosamente en la psiquis del complementario.

Bajo protesta de la propia complementaria, de su parte lógica que lucha por conseguir el antivirus que lo destruya, mientras su otra parte, la esclava boicotea la acción de la lógica. Así, la batalla por la recuperación se da en la propia cabeza de la complementaria: entre la lógica y la esclava. A mayor tiempo de convivencia con el psicópata, más fuerte se hace la esclava

El valor sugestivo de las palabras

Otra conclusión es que el psicópata conoce a fondo el enorme valor manipulador de las palabras, hasta dónde puede llegar la sugestión con las palabras: las coloca en el momento en que tendrá mayor peso y las omite cuando el silencio castiga más. El discurso de la complementaria está plagado de “me dijo”, “la otra vez me contó”, “pero él dice”. El psicópata habla, pero muchas veces no informa: ¿cómo puede ser que la complementaria no sepa que hace el psicópata? Algunas se pasan años, décadas viviendo con el psicópata pero no tienen una idea clara de cuál es el trabajo, de dónde viene el dinero y, menos que menos, en qué se gasta. ¿Qué hace su marido? Dice que trabaja en tal lado, dice que hace tal cosa… o no saben en absoluto cuánto gana, de pronto se encuentran que existe una cuenta bancaria en tal banco pero de casualidad, o abren por azar el correo o investigan directamente el correo electrónico y se enteran de un varias de actividades que no sabían en absoluto. El psicópata oculta a pesar de la curiosidad tremenda de la mujer; curiosidad a la que ningún neurótico puede escapar. El neurótico se entrega a la curiosidad de la mujer y la mujer sabe todo del neurótico hasta lo que el neurótico no sabe, pero con el psicópata no puede.

El manejo del tiempo. El misterio

Otra característica es el preciosismo en el manejo de los tiempos que tiene el psicópata. El neurótico por naturaleza suele ser muy ansioso quiere las cosas ya, tiene hambre de tiempo, es decir no tiene mucha capacidad de espera. El psicópata cual buen cazador sabe manejar los tiempos, y maneja muy bien la espera.

Otra vivencia que genera el psicópata es el misterio, la incógnita. El ser humano necesita explicaciones, necesita aferrarse a las creencias, no puede tolerar mucho la incertidumbre. Los psicópatas son duchos en tolerar la incertidumbre, manejan el misterio, la incógnita y mantiene en vilo al otro. Forja una tensión especial en todos los que conviven con él o están en relación directa con un psicópata.

Un ser impar

El psicópata es un ser impar por eso no puede ser comparado con nadie. Si aceptamos su fachada “común”, uno de sus tantos disfraces, no nos resulta extraño. Pero, si en función de la convivencia, o por determinadas circunstancias especiales, conseguimos atisbar algunos de sus rasgos, entonces resalta lo extraño, y, si tenemos mala suerte, hasta podemos observar su lado siniestro, la zona oscura que lo hace impar.

El psicópata no tiene amigos, El psicópata tiene conocidos, tiene relaciones utilitarias, puede estar rodeado de gente, de socios, pero no tiene amigos, amigos personales, no los necesita. Nosotros necesitamos apoyarnos en amigos, comentarles nuestros asuntos o simplemente disfrutar de su compañía. El psicópata no lo necesita. Para él es fácil relacionarse con otros y sacarle provecho y dejarlos. No hace lazo real sino aparente y transitorio. No tiene amigos y tampoco deja tener amigos. El psicópata aísla: cuando constata que la complementaria está relacionada con amigos, con compañeros, con la familia, destruye esos lazos para que la complementaria quede aislada y bajo su dominio, como lo dijimos tantas veces.

Desmesura

El psicópata en su accionar psicopático es desmesurado, fuera de medida, por eso nos suenan estridentes las noticias sobre psicopatía. El psicópata es un ser especial, con gran poder de persuasión, muy instintivo y que genera, de por sí, temor para aquellos que conviven con él. Y, a más, él es un experto en diagramar amenazas y coerciones. Es un artista de la mentira y de la manipulación. Esta manipulación no es brusca e inmediata, sino que se hace despacio y a lo largo del tiempo. Cual homeópata va inyectando hábitos moralmente venenosos a lo largo del tiempo, de tal forma que las personas que conviven con él se acostumbran a pequeñas inmoralidades, y, de a poco, se van “vacunando” con las perversiones del psicópata hasta tolerar “grandes dosis” de perversión.

El psicópata no considera a las personas con el valor de personas, sino como cosas para su satisfacción. Y repite una y otra vez la misma acción porque está respondiendo a una necesidad especial que tiene: violar los límites de todo. Y no responde a argumentaciones, a educación, a castigos ni a premios: él es como es y seguirá siendo así, por eso es reincidente. Los que los rodean son sumidos en una especie de letargo y dejan que el perverso ejecute sus perversiones. A los sumo, cuando pueden, escapan de este circuito negativo, cuando no, caen sumisos a los requerimientos del monstruo.

Hasta aquí llega un punteo sobre las últimas conclusiones en mi investigación sobre la psicopatía. Hay otros puntos que están en ciernes, pero los iré elaborando durante el año y los comunicaré en el próximo congreso.”

Hijos y parejas de psicópatas según el Doctor Marietán

A continuación transcribimos la exposición del Dr. Hugo Marietán en el Congreso Internacional de Psiquiatría, de la AAP. Buenos Aires, 19 de septiembre de 2012. Queremos hacer dos aclaraciones: la primera es que no estamos del todo de acuerdo con el término “complementaria” ya que a la luz de las nuevas investigaciones sobre erosión identitaria y síndrome de Estocolmo doméstico nos parece que desplaza cierta culpa hacia la víctima cuando no debería ser así. La segunda es que el caso que el Doctor Marietán narra es cierto y sucede a menudo, no obstante, no todos los casos terminan de la misma manera (con los hijos bajo el cuidado del cónyuge psicópata). Finalmente, hemos resaltado parte del texto para que veáis que en un porcentaje altísimo los hijos de psicópatas no heredan las características psicopáticas del progenitor. Sí hay que tener cuidado del efecto imitación.

Dr. Hugo Marietan:

“Un gusto que hayan venido a esta charla sobre psicopatía, mi nombre es Hugo Marietan. Yo que hace varios años estoy trabajando en el tema de la psicopatía, me doy cuenta, ahora caigo en la cuenta de por qué son pocos los psiquiatras que se dedican a la psicopatía. Es un tema altamente tensionante , los resultados a veces son muy esforzados. Todo el tema de la psicopatía, el psicópata en sí, lo que rodea al psicópata, la complementaria, los hijos, tiene un dejo de cosa truculenta, y a veces de siniestra. Por sobre todas las cosas, siempre sale de lo normal, entonces uno tiene que hacer, en tanto terapeuta un esfuerzo enorme para sacarse todos los clisés de la forma que tenemos nosotros empática al tratar con pacientes habitualmente con problemas del tipo neurótico incluso los psicóticos, con problemáticas del tipo familiar pero que nunca salen de lo común que pueden exagerar hacia un bando o hacia el otro, pero siempre se mantienen dentro de un rango de lo normal.

Acá, en la psicopatía, nosotros estamos trabajando por fuera de lo común, por eso es que yo me doy cuenta que cuando explico estos casos, siempre hay cierta expresión en los oyentes de incredulidad. Yo los comprendo, es difícil de entender los efectos del psicópata y al psicópata mismo ni hablar. Un psicópata sabemos que es una persona , no sé si decirle persona, es un ser que tiene una lógica totalmente distinta a la lógica común , ni que hablar de la gama de los sentimientos , en el tema de los sentimientos encontramos, uno , dos , tres . Yo, digo, esta persona tiene el entusiasmo por un lado , son personas entusiastas , a veces, cuando es entusiasta?, cuando está detrás de su necesidad especial; después, la ira, la ira que se presenta generalmente cuando se frustra , cuando no puede conseguir un objetivo y después de eso , el entusiasmo , la ira , un enorme vacío , un vacio en el conjunto de los sentimientos . No me resulta extraño que el psicópata este azorado o no entienda la gama de sentimientos del ser humano común. Y como le parece un ser débil arrastrado por sus emociones y por supuesto fácilmente dominable, es una persona que mira a la otra, no empáticamente, es decir, sin colocarse en el lugar del otro, lo ve como una cosa, lo ve como un objeto para su utilidad, y para colmo con una gama de expresiones emocionales que él no tiene, es evidente que va a tener que verlo como algo inferior a él. Las charlas que he tenido con psicópatas que han venido a verme, una vez que ellos los estudian a ustedes, cuando el psicópata va a verlos a ustedes, el psicópata es una persona que los está evaluando a ustedes, no es que ustedes están evaluándolo a él, sino que el psicópata los va evaluando a ustedes, y una vez que saca una conclusión se abre más o menos de acuerdo a cuando a él se le dé la gana. Otros de los elementos es que ustedes se dan cuenta que la entrevista es guiada por el señor psicópata y no por ustedes. Esa persona los ve a ustedes como seres inferiores, o bien están siempre viendo de que manera este tipo, esta cosa, le pude ser útil a él. (Esto es importante que lo tengan en cuenta) De qué manera puedo sacar algo de esto que estoy haciendo. Y con esa gama de sentimientos, -mínimo- la ira, el entusiasmo y sus derivados, estos hombres a veces conforman una familia, con quien?, obviamente con una complementaria, desde luego que la complementaria no es una mujer común, eso ya lo vimos en las charlas anteriores ,en los otros congresos, no cualquiera es completaría de un psicópata, es una persona también muy especial . Básicamente es una mujer que de adolecente ya desdeña al varón común, el varón común la aburre, busca siempre algo exótico y como digo siempre en el mar de los exóticos nada el psicópata y entonces ahí, es donde, esa cosa exótica y particular que es el psicópata llama poderosamente la atención de la complementaria y queda pegada ahí. Una vez que quedo pegada, ya esta, se formo el circuito de la complementaria, psicópata y tienen este entramado que tantas veces hemos conversado.

El tema es que el psicópata suele utilizar a la complementaria a veces para conformar una familia, pero por que el psicópata con las características especiales que tiene hace una familia, porque la necesita, porque quiere generar más individuos, No. Generalmente porque le conviene la complementaria por x razones, entre ellas, lo más relacionado, recuerden que el psicópata siempre tiende al poder. Porque de esa manera con esa fachada, con esa mujer puede conseguir más relaciones sociales que le permitan ascender .La familia le resulta una carta de presentación social, una fachada para presentar, para que el consiga sus objetivos. Yo lamentablemente tengo que repetirles a las complementarias cuando vienen a verme, cuando se ha agotado el proceso del circuito complementaria psicópata, y ellas deciden irse de ese circuito vuelvo a repetirles que el psicópata nunca las ha querido, no la ha querido a ella, no ha querido a sus hijos y no quiere a nadie nada más que a él, esto es resistido dolorosamente por la complementaria que siempre sobreestima la palabra por sobre los hechos, y dice pero él me ha dicho siempre que yo soy una mujer especial , que he sido la mujer de su vida , que ha sido la mujer que por fin después de tanto tiempo ha encontrado. Y yo, le digo, pero usted recuerda que me conto que ha visto en su celular o ha visto en su computadora mail hacia otra mujer que le decía exactamente lo mismo, y dice, si, si, pero él me lo decía a mí en persona a las otras, les mandaba mail.

Esa obcecación de la complementaria de justificar completamente todo lo que hace el psicópata y ese esfuerzo por no ver, ese esfuerzo brutal por negar la realidad no lo puede hacer cualquier mujer común. Esa tolerancia infinita a todas las aberraciones que hace el psicópata sobre la complementaria solamente la puede tolerar una mujer que sea especial, una mujer común la segunda vez que el psicópata muestra un poco, un poquito las garras sale corriendo. La complementaria le muestra las garras, ella ve unas manos hermosas hay, ahí, un vinculo de ida y vuelta muy especial.

El tema es que estas personas forman una familia. Y esta familia tiene hijos. entonces ahí puede pasar varias cosas, Primero, que el psicópata, que siempre tiende al poder satisfaga esa necesidad especial por fuera de la casa , que él sea un empresario , político ,dirigente de cualquier circuito profesional , entonces ahí, el , esta, digamos entre comillas descargando esa necesidad especial y satisfaciéndose en el afuera de la familia, entonces en el adentro de la familia se comporta como una especie de padre entre comillas ausente o padre digamos con ciertas particularidades y punto. Y transcurren los años, pasan los años y es un padre, los hijos lo recuerdan como un padre habitualmente seco, muy regalero, muy obsequiador, porque para el psicópata dar cosas es muestra de cariños. El padre psicópata cuando tiene cierta preferencia por uno o por otro, regalan cosas, dan cosas, cosas materiales, a tal punto que cuando se pelean con alguno de los hijos él le hace el inventario , te acordas que si yo te di esto, te di aquello , te pague aquello, todas cosas materiales , no entienden el tema de la ternura , la solidaridad , la reciprocidad afectiva, nada , todo eso escapa al mundo emocional del psicópata , si tenemos esa situación de que el padre psicópata descarga la psicopatía afuera o si es un violador en el afuera , en el adentro digamos es un padre poco presente y entonces el comando de la casa queda al mando de la complementaria y acá ocurre el siguiente fenómeno, la complementaria acompaña en el crecimiento a los hijos pero su mente esta puesta siempre en el sol negro, mirando a su psicópata, el psicópata es el que le da el sentido a su vida y los hijos están ahí, al lado de la complementaria . No es que los crie mal, pero le falta a la complementaria ese darse a los hijos que es propio de la madre común ,por lo menos en la generalidad de las madres, es una cosa interesante eso también, para ustedes los más jóvenes para que puedan estudiar, la complementaria como madre , que tampoco es una madre común , porque también desde el vamos en el proceso de socavación que hace de la autoestima de la complementaria el psicópata a lo largo de los años , es un trabajo sutil de adiestramiento ,también la degrada en el concepto de madre .

En la familia siempre existen dos polos de poder tácito, implícitos, uno es el padre que tiene una figura especial y otra la madre, son dos polos de poder. Ahora ocurre aquí que, el tono de poder maternal desciende a medida que el psicópata va socavando la autoestima de la complementaria hasta llegar a un nivel de, existe como una especie de igualdad de jerarquía entre los hijos y la madre. Es decir la madre pasa a ser una especie de hermana más y el único poder que queda en la casa es el del psicópata. Esto no se ve habitualmente con tanta nitidez en el transcurrir de los días, mientras el vínculo del psicópata y la complementaria siga funcionando. Los hijos crecen y en un momento, a veces la complementaria decide romper ese circuito por hartazgo o el mismo psicópata hace que la complementaria rompa el circuito porque le muestra un poco de sus miserias entonces la complementaria reacciona y le es fácil a el desprenderse de la complementaria. Y es ahí donde ocurre un fenómeno extraño a lo común. La madre se separa del psicópata y la mayoría de los hijos suelen quedarse con el psicópata. No se van con la madre, es absolutamente raro, aunque sean chicos, medianos, incluso grandes, se quedan con el psicópata, por qué?, porque durante toda su vida han experimentado la presencia excluyente del poder del psicópata y la minusvalía de poder de la madre. Entonces en el momento de elegir se quedan con el padre, ante el dolor imaginable de la complementaria que se queda sin el psicópata que es un desgarramiento psíquico importante y tampoco tiene los hijos, o bien se queda con un hijo.

El hijo del psicópata tampoco es un hijo, que podemos decir un hijo común. El hijo del psicópata tiene sus carencias. Siempre tiene un déficit y tiene otra cosa particular y negativa también, el haber sido el hijo de un psicópata facilita que puedan ser parejas de otro psicópata. Entonces este fenómeno, yo digo, a ver, por que conoció, como conoció a este psicópata, una vez que uno determina que es un psicópata, y ella o el, al revés, hay mujeres psicópatas también, entonces ella por ejemplo me dice, no sé, y cuenta lo que hacían cuando eran novios, etc. Y eran aberraciones espantosas, intolerables, pero ellas no las veían, no las veían porque las cosas aberrantes, las sumisiones, las humillaciones, las descalificaciones eran de todos los días en su casa, cuando se había apareado con esta pareja, lo que le hacía era lo mismo que le habían hecho en casa, no notaba la diferencia. Entienden eso? El hecho de tener un padre psicópata, una madre psicópata facilita enormemente la tarea de adiestramiento del psicópata que va a ser pareja del complementario, esa es una de las variantes.

La otra variante que cuando hay un padre psicópata, una madre psicópata, los hijos pueden enfermarse. Ellos evidentemente quieren ejercer su potencionalidad , convertir la potencia en acto, y el acto no lo pueden realizar, por que ?, porque hay un ente ahí, que impide el desarrollo normal de ese chico, entonces se establece un conflicto , una impotencia crónica, que puede llevar a problemas psicopatológicos de cualquier naturaleza. Por eso es que yo digo, que cuando en una familia muchos de los chicos presentan trastornos psicopatológicos busquen al psicópata que seguro van a encontrar en uno de los dos padres. O, a veces, una abuela que vive con ellos, o una tía que vive con esa familia. Esa es una vía, es una forma del efecto que tienen los hijos frente a la acción del psicópata. La otra es la diáspora , es cuando los chicos de chiquitos conviven o van a la casa de otros , la tía, la abuela , el vecino , la amiga , están constantemente en otras casas y de adolescentes algunos prematuramente deciden si están en la provincia ir a estudiar a 500, 600 km de la familia o algunos mujercitas ya tempranamente forman pareja y se van, es un diáspora, y otra forma de salir de ese círculo opresivo que conforma el clima del psicópata .Porque el clima del psicópata como lo dije tantas veces no es un clima de armonía , no es un clima de distensión todo lo contario , donde hay un psicópata el clima siempre es tensional . La tensión, el estrés crónico es lo habitual, el desgaste emocional es de todos los días. La incertidumbre de que va a pasar cuando venga, que pasara cuando venga papa, o mama, o con que va a salir ahora, papa o mama, ese clima de tensión es constante, no hay esa relajación y esa paz de muchas de las familias, el hogar deja de ser el famoso recurso del guerrero para ser otro tipo de guerra ahí adentro.

Tenemos los hijos que se enferman, los hijos que se escapan, y los hijos que se someten y terminan aniñándose en desmedro del desarrollo normal. Después cuando se produce por ejemplo la separación ellos actúan de una manera aberrante, algunos hijos copian, me falto decir esto, algunos copian las actitudes del psicópata erróneamente puedo decir, ahhh, este heredo la característica del psicópata, del padre o de la madre. No, están repitiendo el esquema. En todos estos años de trabajo pocas veces me encontré con que de un padre psicópata o de una madre, salga un hijo psicópata. Si, un hijo copia algunos rasgos psicópata, incluso la complementaria a veces, ejerce algún tipo de manipulación con otros, que es copia de lo que aprendió. A veces en el proceso de separación los hijos toman, sobre todo cuando la separación es controvertida es decir que el psicópata no quiere desprenderse de la complementaria y la complementaria consigue el suficiente apoyo fuera y hace la separación, los hijos se van en su mayoría con el psicópata y establecen una alianza tan , tan fuerte con el psicópata que suelen despreciar objetivamente a la madre, entre comillas, la repudian en el sentido literal del término , por ejemplo me contaba una señora que esta en este proceso de separación , una familia que está muy relacionado socialmente que se casaba el hijo de un amigo de su hija, que a su vez estaban todos relacionados , la madre es amiga de este chico que se casaba , estaban todos relacionados, y desde que ella se separo hace dos años , el hijo que tiene 26 años, son todos profesionales , hace dos años, el hijo nunca más le volvió a hablar, ellos habían tenido un buen dialogo mientras estaban conviviendo con el psicópata A partir de que se separo, nunca más. Ella fue a la ceremonia del casamiento, y cuando el hijo la ve en la iglesia se dio media vuelta y se fue. La captación también de la mentalidad de los hijos de parte del psicópata, hace que todos los que se opongan a los deseos del psicópata sean considerados enemigos, no importa quien sea, la madre, el vecino, lo que sea. El psicópata, tiende, ya sabemos eso, tiende a la autoridad militar, están conmigo o en mi contra. Y actúa en consecuencia. Gracias.”

Sandra Brown sobre cómo detectarlos

Las personas peligrosas son una fuerza destructora y venenosa en la vida de una mujer, por lo que distinguirlos es fundamental. Uno de los mejores materiales informativos para reconocerlos está en el libro de Sandra Brown, How to Spot a Dangerous Man (“Cómo detectar a un Hombre Peligroso”) La autora habla de los hombres peligrosos, pero ya sabemos con creces que esto se aplica también a las mujeres peligrosas. A continuación, algunas citas útiles:
“Los hombres peligrosos existen en todas las formas y tamaños. Se escurren en nuestra vida pareciendo, al menos al principio, increíblemente normales. […] parecen gente tan suave y con tanta confianza en ellos mismos, tan aparentemente relajadas que uno simplemente está seguro de SABER que son gente saludable y buena”
“Pero demasiadas mujeres cuentan historias que comienzan con un “Yo no sabía que él fuera así. No reconocí las señales tempranas. Le creí… algo se nos debe estar escapando de la vista si millones de mujeres siguen terminando con hombres que podríamos calificar de peligrosos.”
“Tiene que haber alguna falla en el sistema personal de detección femenino. Sólo parece funcionar cuando observamos a las demás mujeres. Preguntamos en forma crédula: “¿Acaso ella no sabe que él le pega a las mujeres?… ¿qué tiene problemas con el alcohol?… ¿Qué tiene antecedentes?” […] Pero cuando nos toca a nosotras, nuestras antenas sufren un cortocircuito”
“Los hombres peligrosos siempre han vivido entre nosotros, y siempre lo harán. Empleo el término peligroso para describir a cualquier hombre que causa daño a la salud emocional, física, financiera, sexual o espiritual de su pareja.”
“… hombres que en nuestras vidas han o podrían haber causado un trauma emocional difícil de sanar en menos de meses o años.”
“Hemos crecido aprendiendo estrategias de defensa física, pero aparentemente ninguna en lo que se refiere a los ataques emocionales.”
Sandra Brown cita varios tipos o combinaciones de tipos, entre los cuales hallamos el siguiente:
“El depredador emocional: Este hombre patológico posee un sexto sentido acerca de las mujeres y sabe como actuar ante las heridas de una mujer. Si bien sus motivos pueden ser tomar a una mujer como presa por sus vulnerabilidades económicas o sexuales […], se lo denomina depredador “emocional” porque casa a sus víctimas tomando como blanco su vulnerabilidad emocional. Él puede sentir que una mujer fue recientemente abandonada, que se siente sola, o está necesitada emocional o sexualmente. Es un camaleón y puede convertirse en lo que sea que una mujer necesite que él sea. Conoce muy bien el lenguaje corporal y visual de las mujeres, así como el de los mensajes sutiles detrás de sus palabras. Puede darse cuenta de indicios acerca de la vida de una mujer y convertirse en lo que ella necesita en ese momento. “
“La mayoría de las mujeres no aprenden lo que es la patología. No saben cuáles son las señales y los síntomas de los hombres patológicos. […] no saben cuáles son las consecuencias de salir con un hombre así de enfermo. Presumen que un individuo con una patología clínica exhibiría algunas señales “obvias” de enfermedad mental o peligrosidad que todos podrían detectar. Sin embargo no siempre la patología es tan obvia, ni siquiera para un terapeuta.”
“Muchas mujeres que SÍ aprenden sobre esta patología parecen creer que ellas y sus parejas son la excepción a la regla… Eligen NO aceptar años de investigación psicológica. Se niegan a ver que su hombre tiene un trastorno muy adentrado en su personalidad y el cual no tiene cura. Dado que el hombre patológico nunca cambiará”
“Todos tenemos un sistema de estandartes rojos y alertas rojas que pueden actuar como un monitor interno personalizado…Este sistema de alerta roja es una mezcla de intuición, un sistema de respuestas sensoriales y un murmuro de advertencia espiritual.”
“Toda mujer se ha dado cuenta de cómo recibe por lo general sus banderas rojas y advertencias. Algunas mujeres experimentan verdaderas sensaciones físicas, otras notan síntomas mentales o emocionales, y otras lo sienten a nivel espiritual. Algunas mujeres reciben una combinación de estas. Cómo sienta estas advertencias no es tan importante como lo que haga con lo que siente…El peligro produce un cambio en sensaciones corporales a las cuales necesitamos prestar atención. Estas incluyen miedo y sudor, un nudo en el estómago, latidos fuertes en el corazón, la piel de gallina, o una sensación de malestar general que puede ser difícil de nombrar. Pero a veces nosotros los adultos ignoramos estas sensaciones [o las interpretamos como “amor” o “excitación” a causa de un condicionamiento inadaptado”
“¿Cómo está usted desde que conoció a esta persona? ¿Está equilibrada y con los pies en la tierra, o anda revoloteando sin rumbo emocionalmente? ¿Está ansiosa… preocupada… melancólica… confundida… siente un malestar general sin saber por qué?¿Tiene dificultad para dormir, comer concentrarse? ¿Sigue con sus actividades regulares o ha abandonado cosas por esa persona?”
“La vida sexual de un psicópata o un narcisista maligno es impersonal, trivial y pobremente integrada. Los psicópatas tienen varios grados de inclinaciones hacia prácticas sexuales inmaduras o pervertidas. El psicópata requiere de impulsos de una intensidad caprichosa para manifestar comportamientos inaceptables en el campo sexual. La repugnancia u otra fuerza inhibidora que prevendría a cualquier otra persona de tener tales impulsos es un factor que no se presenta en la las decisiones del psicópata.”

De “Como reconocer a un hombre peligroso” por Sandra Brown.
En varias entradas de este blog hemos descripto al detalle muchas conductas que los delatan, esas que no logramos ver con nuestros paradigmas mentales de personas con conciencia pero que nuestro cuerpo percibimos desde el primer momento. En la entrada “20 señales” o “Cómo evitar toparte con otro…” podrás complementar lo que Sandra Brown propone. No coincidimos con ella , sin embargo, cuando propone que muchas mujeres están porque les “gusta” la intensidad de la relación y que no quisieron detectar las señales a tiempo. Sandra Brown tiende a pasar por alto temas como el Síndrome de Estocolmo, la disonancia cognitiva, el gaslighting, la devaluación y la erosión identitaria. Si tomas simplemente el libro como un manual de detección temprana te servirá. La descripción que hace de la intuición como pilar fundamental de la prevención es excelente y es un tema (la intuición/gut feeling) que trataremos en breve. Si buscas formas de sanar emocionalmente luego del abuso, este libro podría resultar insuficiente.

http://www.amazon.com/How-Spot-Dangerous-Before-Involved/dp/0897934474/ref=sr_1_cc_1?s=aps&ie=UTF8&qid=1433852492&sr=1-1-catcorr&keywords=how+to+spot+a+dangerous+man

Lo que no debes hacer con un sociópata o narcisista

La única forma de romper el círculo de abuso de un psicópata o narcisista es el contacto cero o, en los casos en los cuales es imposible, contacto mínimo. Sin embargo, la gran mayoría de nosotros tardamos en ver el abuso y cuando lo logramos, intentamos todo tipo de estrategias antes de romper con ellos pensando que tal vez conseguiremos lo que es estadísticamente imposible: una relación con pautas medianamente normal. Estos son los errores más comunes que se comenten cuando se trata de “salvar” este tipo de relación:

  • Perdonar y exculpar al maltratador

Muchos de nosotros fuimos educados para perdonar, lo cual es realmente maravilloso y loable con personas que realmente se apenan por lo que han hecho y necesitan comenzar de nuevo. Sin embargo el perdonar es uno de los tipos de respuestas que más les encantan a los abusadores ya que con ellas se les concede la libertad de seguir maltratando. Ellos no entienden el perdón como un concepto espiritual elevado, lo ven como debilidad y estupidez de nuestra parte. El psicópata o narcisista jamás aprovechará la oportunidad que le brinda el perdón de su pareja o colega para hacer las paces y se vale de su buena voluntad (o su ingenuidad) para ser perdonado innumerables veces. Recuerda que sólo tenemos dos mejillas y, el maltratador, infinidad de puños.

  • Ignorar al sociópata

La idea es en este caso, seguir conviviendo con él/ella pero evitar reaccionar verbal, gestual o emocionalmente frente a cualquiera de sus conductas. Esta estrategia puede ser efectiva solo si nos vemos obligados a tener algo de contacto con ellos luego de la ruptura cuando hay hijos o trabajo de por medio (se la conoce como método de piedra gris), no así cuando todavía estamos involucrados con ellos. Ignorar a un narcisista puede causarle irritación y agresividad cuando comprueba que no reaccionas a sus provocaciones (“¡A mi no me ignores!”, “¡Te estoy hablando!”, “¡No me des la razón como a un loco!”). Recordemos que los abusadores necesitan que se les siga el juego, y se ponen muy nerviosos cuando no se lo hace. Si estás todavía con él o ella no podrás controlarlo.

  • Negar la existencia del maltrato o restarle importancia.

Muchos te habrán dicho que para lograr que mejore su conducta tendrías que brindarle refuerzos positivos cuando él/ella sea bueno contigo y por el contrario ignorarlo cuando te desvalorice, manipule o mienta. Este método es genial cuando entrenas a tu Ovejero para que no ladre a las visitas pero es inútil y hasta peligroso cuando lidiamos con hombres y mujeres con desórdenes de personalidad tipo B. La negación del abuso psicológico o verbal entusiasma a cualquier maltratador, así como a todo tercero dispuesto a lavarse las manos. Si no hay maltrato, por lo tanto no hay maltratador y, por lo tanto, no hay responsable alguno: ¡Vía libre! Demorar la aceptación de la realidad abusiva es más cómodo…para ellos (sus auxiliares en el juego del abuso) y para el maltratador. Tú pierdes con ella.

  • Intentar ayudar o cambiar al narcisista o psicópata

Cualquier intento o esfuerzo por mejorar la situación emocional o psicológica de un abusador siempre acaba resultando en el más rotundo fracaso, porque a éste no le interesa cambiar. No importa cuan dulce seas, cuantas conversaciones tengas, cuantas cosas dejes de lado por él/ella, cuantos cursos de manejo de emociones o terapias de pareja hagas, no puede ni quiere cambiar. Por otro lado esperar a que un sociópata reconozca sus errores, así como esforzarse para conseguirlo, resulta una tarea inútil. Primero, porque todo maltratador se considera demasiado perfecto como para cometer errores. Segundo, porque lo que el abusado considera grave maltrato, para el abusador directamente son culpa de la víctima (“me involucré con esa persona porque tú no quieres tener sexo dos veces al día, ya no me quieres, no te atraigo o eres un/a frígida/impotente”). Cuanto más tiempo pases a su lado, más difícil te será apartarte y lamentarás no haber utilizado todo ese tiempo y esfuerzo en tu crecimiento como persona.

  • Responder agresivamente

Si bien es entendible que puedas perder la paciencia cuando te dice que no sabe donde quedó el dinero de TUS ahorros o lo pillas siéndote infiel y lo niega en tu cara, trata de no gritar o insultarlo. El abusador quiere que te dejes llevar por sus provocaciones para poder decir que la persona enferma y maltratadora eres tú.

El mayor sentido positivo de reaccionar con una agresión -si es que existe alguno- es la simple descarga emocional. Pero ni siquiera ello resulta demasiado ventajoso, ya que el alivio inicial de las tensiones siempre vuelve a recargarse tras la contra-venganza del psicópata o narcisista que siempre es implacable. Si lograste sacarle la máscara y decírselo en la cara, o lo expusiste frente a los demás sabrás de lo que hablamos cuando nos referimos a la “ira narcisista”. Allí no quedan dudas que su seducción y don de encanto no existieron nunca. Te parecerá que estás pasando una temporada en el infierno. Tenemos que admitir que ser testigos de su furia tiene un costado positivo: si tenías disonancia cognitiva, si no sabías si creer al engañador o al seductor, luego de estos episodios no te quedarán dudas. Aquellos que al no hacerle frente no conocieron esa faceta sufrirán pensamientos y emociones encontradas por mucho más tiempo. Sin embargo se habrán librado de una campaña de difamación más intensa que en el común de los casos e incluso de una escalada creciente de violencia verbal y amenazas.

  • Establecer alianzas dudosas

A menudo existe la natural tentación de buscar apoyo en otras personas para así poder ejercer más presión sobre el sociópata para que te respete aunque no más sea por miedo a la reprobación del entorno. Pero ten cuidado porque si las alianzas se dan con personas que él/ella puedan manipular hay altas probabilidades de que se vuelvan en tu contra. Recuerda que ellos son maestros del engaño e inventarán cualquier cosa para torcer tus argumentos o incluso usarán mentiras preventivas para que cuando te decidas a hablar sobre el abuso que padeces no te crean (ejemplos típicos: “mi esposa está medicada e imagina cosas, díganle a todo que sí, ya pasará y volverá a ser la mujer que amo” “en la familia de mi novia hay varios diagnosticados como mitómanos, me apena todo lo que ella tiene que pasar con esa gente”)

No estamos diciendo que calles el maltrato por miedo a que otros no te crean. Todos aquellos que desafían el status quo sufren una primer etapa de descreimiento, hostigamiento y de burla (¿Te acuerdas de Galileo?). Si te has dado cuenta de lo que te sucede no debes guardar silencio. Debes hablar para romper con el ciclo de abuso. Desde este blog consideramos que es positivo que cuentes tu verdad ya que los que hoy no te creen, lo harán mañana. Es un hecho que el psicópata o narcisista seguirá haciendo lo mismo con otros, generalmente con quienes fueron sus marionetas en su juego contra ti. Ese día recordarán lo que has dicho y, aunque no te enteres, validarán tus dichos. Lo que te recomendamos es que seas cauto y busques ayuda real en aquellas personas que claramente te conozcan desde siempre y que además presenten una mínima posición de poder sobre el maltratador para hallar un apoyo defensivo realmente útil y que, en paralelo, te ayuden a dar los primeros pasos al abandonar a tu pareja (legales, económicos, logísticos y emocionales).

  • Perder las esperanzas y no ver una salida

Cuando las víctimas de abuso no lo logran ver con claridad (no por incompetencia sino porque el maltratador las convenció de que ellas son el problema a través de técnicas de “gaslighting”), muchas víctimas recurren al uso de substancias o medicamentos para sobrellevar los síntomas que provocan estas relaciones (insomnio, desfasajes hormonales, ataques de pánico, úlceras, etc.); otras recurren a una ingesta desorganizada de alimentos (por exceso o por carencia), otras a cualquier tipo de actividad compulsiva (juego, cirugías plásticas), otras -simplemente- se dejan morir en vida (depresión crónica). Ciertamente, el maltrato psíquico debilita la voluntad de seguir viviendo normalmente y, ante la imposibilidad de encontrar una salida para un sufrimiento del que se ignora cómo escapar, hasta la más férrea de las voluntades puede verse llevada a la desesperanza.

Las víctimas suelen desconocer que todo proceso de maltrato psíquico deteriora el uso óptimo o adecuado de las capacidades intelectuales (tanto la inteligencia como la memoria) y afectivas (el amor propio, la voluntad, la alegría, etc.). El abuso psicológico obliga a no pensar con claridad, a olvidar aquello por lo que se lucha, a cometer gravísimos errores que en otro momento o en otras circunstancias la persona abusada jamás cometería porque sabría claramente que su conducta se trata de un error, una locura y -sobre todo- una terrible injusticia para consigo misma. La finalidad de este blog es ayudar a identificar el abuso, la violencia psicológica, la erosión identitaria y la disonancia cognitiva para que las parejas, familiares o colegas de narcisistas y psicópatas dejen de ser víctimas y se conviertan en personas libres, sanas y felices.

Una de las mayores satisfacciones para un maltratador consiste, precisamente, en lograr la destrucción total de su víctima sin que él parezca el verdadero responsable, es más, goza diciéndole hasta último momento que la ama mientras la hace añicos por detrás. Quienes hemos logrado entender sus estrategias siniestras no les vamos a dar el gusto. No les vamos a permitir más manipulaciones, desvalorizaciones, calumnias y engaños. Vamos a crear consciencia sobre el tema, vamos a hacer prevención. Un día, estos vampiros emocionales se encontrarán con una sociedad madura que no les consienta sus caprichos ególatras y su violencia emocional, se encontraran con hombres y mujeres que a los primeros síntomas de abuso o manipulación les darán vuelta la cara, con empresas que tendrán recursos técnicos y legales para identificarlos y despedirlos, con organismos que orienten a las víctimas para que se corran de la esfera de influencia abusiva. Ese día descubrirán que no tienen más presas que atacar, ni emociones que robar y se van a aburrir mortalmente con su vacío interior. Tal vez entonces se vean obligados a jugar según las reglas (esas reglas de las que creían estar exentos por su demente sentido de grandiosidad) que una sociedad sana ha consensuado para todos.

Hombres víctimas de psicópatas y narcisistas

Hoy queremos abordar específicamente el tema de los hombres que sufrieron abuso psicopático o narcisista. Al igual que en el caso de las mujeres, el abuso puede provenir de distintas fuentes: madres/padres, parejas, colegas en el trabajo, etc. Lamentablemente, a excepción del acoso y la violencia psicológica en el ámbito laboral que tienen un poco más de visibilidad social, el resto de los casos pasan sin ser detectados  o reportados. Es estadístico que hay mujeres que ejercen violencia física  sobre hombres, como así también, muchos hombres gay que son golpeados por parejas violentas. Pero si tenemos en cuenta que el abuso emocional y psicológico puede tener consecuencias tan devastadoras como  la violencia física, los números de hombres maltratados crecen de forma exponencial.  En la mayoría de los casos no denuncian porque hay un prejuicio atávico que considera que un hombre que no puede controlar el abuso es poco hombre. Este último supuesto es falso y no hace más que agregar maltrato a la víctima que prefiere callar el horror que está viviendo antes que ser burlado.

Recordemos las estadísticas: el 4 % de la población tiene un desorden de personalidad tipo B (narcisismo, psicopatía, personalidad histriónica), de ese 4%  un 75% está compuesto por hombres y un 25% por mujeres. Las mujeres narcisistas o psicópatas integradas son mentirosas compulsivas, promiscuas pero lo esconden y manipulan a los hombres con ciclos de luna de miel en los que los hacen sentir en las nubes y ciclos en los que los hacen dudar de su cordura, masculinidad y su rol como proveedores. En todos los casos viven de ellos y, de acuerdo a la capacidad económica de la víctima, tratarán de obtener todos los beneficios posibles. Es muy común, también, que ellas los alejen de socios, amigos y familiares que puedan ayudarlo a ver detrás de su bonita máscara. El enamorado queda entonces aislado a merced de sus caprichos y mentiras. Cuando finalmente el hombre logra romper el hechizo y ve con claridad el abuso y la manipulación (algunos llegan a descubrir que el hijo que creía suyo y con el que ella le sacaba bienes, ni siquiera era su hijo biológico)  ella utilizará un arma que le viene de perillas: dirá que él la golpea y/o maltrata. En todas partes del mundo conocemos  a alguna celebridad de poca monta que van detrás de productores, empresarios, políticos y jugadores de fútbol.  Curiosamente de todos ha sacado una buena ganancia y a todos llamó, al comienzo de la relación, “el amor de su vida” para luego, en un par de años, acusarlos públicamente de “ladrones, golpeadores, maltratadores”. Esto es  grave. Utilizar la violencia de género falsamente es doblemente perjudicial. Por un lado, calumnia y destruye a la víctima que sufrió los abusos y por otro, trivializa la causa por la erradicación de la violencia ya que estas aspirantes a famosas que dicen ser golpeadas y nunca lo pueden probar terminan haciendo que muchos descrean de la magnitud de la violencia de género (epidémica) y no le brinden protección a aquellas víctimas reales (miles y miles) que la necesitan urgentemente.

Sin embargo, no todas las abusadoras salen en los medios. Muchas son jefas o ejecutivas que “se acostaron hasta la cima” o mujeres que no les interesa trabajar y llevan una vida parasitaria poniendo a todos los miembros de la familia unos contra otros, creando drama para divertirse, lavándole el cerebro a sus hijos, manipulando a su pareja hasta dejarlo sin voluntad propia y, en ocasiones, teniendo una vida sexual paralela que pocos conocen. Si tú sospechas que estás con una mujer así, te rogamos que, sin que ella lo perciba, vayas juntando cuanta evidencia puedas y que cuando la dejes trates de no reaccionar a sus acusaciones. Ella dirá que la maltratabas o golpeabas y sí, con justo motivo, levantas la voz desesperado, ella te grabará para decir que siempre fuiste así y que eso es solo la punta del iceberg, que había golpes, bla, bla, bla. Y si hay niños, llorará en los juzgados para que le den la tenencia (los niños son su seguro de retiro).  No somos videntes, es un patrón de conducta y lo mejor que puedes hacer es no reaccionar y poner un abogado en el caso que sea necesario. Si te es infiel, trata de dejar registro; si ella te grita o denigra sutilmente, grábala tú primero; si tus hijos no son tan pequeños pídele al juez que los escuche. Aun cubriéndote, tendrás un largo camino por delante ya que, en la mayoría de los casos, las mujeres narcisistas y psicópatas logran engañar a los miembros de la justicia que (no entendemos cómo puede ser así en el siglo XXI) tienen poca información sobre este tipo de desórdenes y no sospechan que hay mujeres que mienten sin pestañar a las que habría que investigar más profundamente antes de entregarles la tenencia de los niños. Los hijos no escaparán de su abuso. Estas “madres” los invalidan como personas en forma velada y constante. Los pequeños siempre sienten que les deben algo, que hacen todo mal. El padre suele quedar aislado, siendo testigo del abuso que sufren sus hijos, sin poder hacer gran cosa porque pocos le creen y, para complicar el panorama aun más, ella se ha encargado de que obtenga un régimen de visitas muy limitado para que no pueda abrirle los ojos a sus niños.

Tomemos un caso representativo. Alfredo estaba casado con una mujer ambiciosa que trabajaba en una empresa petroquímica. Él era dueño un pequeño negocio de servicios técnicos. Tenían un hijo de 9 años, extremadamente educado para su edad y siempre temeroso de no poder colmar las expectativas de su exigente madre. Alfredo era quien llevaba al niño al colegio, al club y al pediatra, le cocinaba y lo ayudaba con las tareas escolares. Elena, tenía un puesto de responsabilidad a pesar de no haber estudiado demasiado, al cual llegó acostándose con las personas correctas, tanto hombres como mujeres, en el momento preciso.  Siempre estaba envidiosa de aquellos que sobresalían pero lo disimulaba bien. De alguna manera u otra lograba desprestigiarlos, sacarlos del medio y quedar como la víctima. Su marido sospechaba que le era infiel  pero luego se convencía de lo contrario. Tampoco estaba convencido de lo que sucedía con la economía doméstica  pues él ponía todo su ingreso para pagar todas las cuentas, sin embargo, ella colaboraba con lo que a ella le apetecía. Cada vez que él le reprochaba sus ausencias y la falta de dedicación a la familia, ella fingía ofenderse y le recordaba que con lo que él ganaba no hacían nada.  Luego de esos reclamos le hacía el vacío por unos días y él “le pedía disculpas” con algún regalo. En otro orden de cosas, Alfredo veía a su madre a escondidas porque Elena lo había convencido de que la anciana la maltrataba. La madre no veía a su nieto desde hacía años y cayó en una depresión severa por la situación de su hijo. Un día, Alfredo recibió un anónimo (probablemente de algún empleado despedido por las elucubraciones maquiavélicas de Elena) indicándole donde tenía que ir para constatar que su mujer estaba con otros. En principio desestimó la advertencia pero luego decidió ir sintiéndose mal consigo mismo por estar “dudando” de su mujer. El resto es historia. El comprobó la variedad de amantes que tenía. Ella, lejos de explicarse, lo acusó de estarla espiando, de que lo que él decía era mentira y que él era un abusador al igual que su suegra.  Logró poner una orden de restricción en su contra pero, algunas veces la vida es justa, dos ex empleados de la compañía iniciaron juicio contra ella por acoso, violencia y calumnias. Tenían pruebas registradas y varios colegas despechados salieron de testigos. Alfredo pudo ganar la tenencia de su hijo gracias a que esas personas accionaron penalmente en contra de ella en el exacto momento en que él era acusado de maltratador. Si todo esto no hubiera sucedido, todavía estaría penando por despachos oficiales en busca de justicia para él y su hijo.

Siempre nos preguntamos el motivo por el cual los psicópatas y narcisistas forman familias, después de todo, si aman el desenfreno podrían vivirlo abiertamente sin engañar a nadie. Pero aquí reside el nudo de la cuestión: ellos aman burlarse de quienes lo rodean y qué mejor forma de hacerlo que explotar una emoción humana básica como el querer formar una familia y disfrutar de los placeres sencillos. Casándose consiguen pareja e hijos que los atiendan y, al mismo tiempo, logran darles a sus falsas vidas una imagen de “normalidad” para engañar a los demás. Nadie desconfía de una persona que tiene un retrato de la “familia perfecta” sobre su escritorio.

Existen muchos más hombres de los que pensamos que han sido víctimas de abuso psicopático o narcisista. Ellos sufren en silencio. Como sociedad deberíamos crear las condiciones para que puedan contar sus historias sin que nadie los trate de “hombres sin carácter” o de “blanditos”. Bien sabemos que puedes tener una personalidad avasallante y, sin embargo, cuando caes en las redes de un manipulador de semejante talla, dudas de ti, de tu percepción y te haces adicto a su aprobación. Nadie está exento. No hay que avergonzarse. Es necesario hablar para sanar.

Les dejamos dos pequeños extractos de la carta que Kafka le escribiera a su padre narcisista. En un pequeño libro, el autor logró volcar todo el dolor y el abuso que padeció con un padre manipulador y con una madre débil que no se animaba a contrariarlo. A nadie se le ocurriría decir que Kafka fue un débil por haber pasado tantos años sin poder enfrentar a su padre abusivo. Ningún hombre, no importa su condición social, su nivel de educación o su orientación sexual, debe permitir que se burlen del abuso que padecieron. Kafka, a través del arte, nos recuerda que no debemos quedarnos con las palabras atravesadas en la garganta. Aquí  van dos párrafos de puño y letra:

“No hace mucho me preguntaste por qué yo afirmaba que te temía. Como es habitual, no supe qué decir, en parte por ese miedo y en parte porque la fundamentación de ese temor necesita demasiados detalles como para que yo pueda exponerlos en una conversación. Aún ahora, mientras te escribo, sé que el resultado ha de ser imperfecto, porque el temor coarta y porque la dimensión del tema supera en gran medida mi memoria y mi entendimiento.

Si sintetizas tu juicio acerca de mí, resulta que no me discriminas nada extremadamente malo o pecaminoso (salvo quizás mi último intento de matrimonio), pero sí frialdad, ingratitud, desinterés. Me lo recriminas como si la culpa fuera mía, como si yo hubiera podido cambiar el curso de las cosas con un leve viraje al timón, como si no tuvieras ninguna culpa, tan solo la de haber sido demasiado generoso conmigo.”