Psicópatas y narcisistas 101

Hoy queremos hacer un breve resumen sobre abuso narcisista y psicopático. Hace tres años que comenzamos el blog y creemos que es necesario hacerlo. Ya casi llegamos a un millón de visitas entre las dos plataformas y no damos abasto siquiera a contestar comentarios. Estamos realmente desbordadas. Seguiremos recopilando y traduciendo información pero con una frecuencia algo menor. Afortunadamente el tema se replica y comienzan a aparecer otros blogs en diversos idiomas sobre el tema. Creemos que nuestros objetivos se han cumplido en gran medida pero seguiremos hasta que este tema esté instalado socialmente. Aquí les dejamos los puntos básicos que hay que entender para librarse de cualquier tipo de relación con un psicópata.
La psicopatía (o trastorno antisocial) y los narcisistas malignos son desordenes de personalidad tipo B. A menudo se los suele llamar sociópatas para agruparlos aunque tienen algunas diferencias que, en términos del daño que causan, son irrelevantes para discutir aquí, nos enfocaremos en lo que tienen en común. Los psicópatas y narcisistas son personas que no sienten amor, no les importa la suerte de los demás que son a sus ojos meros objetos a ser utilizados, experimentan emociones muy primitivas que se encuentran controladas por las zonas más antiguas (evolutivamente hablando) del cerebro. Mienten todo el tiempo pero no son lo que popularmente se conoce como mitómanos, quienes viven en un mundo de fantasía y autoengaño pero no desean manipular a los otros con sus fabulaciones, sino que explícitamente lo hacen para controlar y burlarse de sus víctimas. Tienen tendencias sádicas, de una forma u otra, abiertamente o solapadamente, ya que gozan con el dolor de los demás, se sienten poderosos cuando los demás reaccionan a su abuso o provocaciones. Suelen tener un apetito sexual desbordado (no porque sean adictos al sexo como ocurre cuando alguien trata de adormecer problemas emocionales no resueltos) sino que el sexo es su forma de controlar a los demás y de obtener algo de emoción en una estructura psíquica vacía. Son un gran agujero de nada y solo los riesgos, las conductas abusivas y el sexo perverso les da algo de “vida”. Sin embargo, las estructuras cerebrales que controlan la ejecución de nuestro accionar, y aquella que comprenden lo que es bueno y lo que es malo, lo que causa alegría o dolor, están perfectamente intactas por lo que tanto psicópatas y narcisistas eligen comportarse de esa manera y son imputables por sus acciones en todos los sistemas legales del mundo. No tienen excusa.
El accionar del psicópata o del narcisista comienza con un proceso de idealización y seducción de la persona elegida para servir sus propósitos que pueden ser de los más variados: otra/o amante, apropiarse del proyecto de un colega para ascender, convencer a un familiar de hacerle la vida imposible a otro. Durante semanas te convertirás en la persona más importante en sus vidas, exagerará tus virtudes, te llamará y enviará mensajes todo el tiempo aun cuando la relación no sea de índole romántica (en el trabajo es muy común que finjan que tú les resultas un modelo a seguir y necesitan tu consejo). Ese bombardeo no es más que una estrategia para forzar a tu cerebro a su presencia y su validación, te acostumbras de a poco a que tu vida gire en torno a sus atenciones. Asimismo, es probable que utilicen falsas historias de abuso o maltrato en su infancia para darte pena y para que sientas que si te honra contándote cosas de tu pasado, tú deberías hacer lo mismo. Te abres entonces sin reparos, confías en ellos y esta información que le brindas de tus vulnerabilidades será utilizada en tu contra: con esos datos sabrá como manipularte en la etapa siguiente (erosión de identidad) y para destruirte cuando no te necesite más en su vida.
Una vez que el bombardeo de atención logró que tú confíes plenamente en el/ella tratará sutilmente de quebrar tus límites: en una relación amorosa tratará de que pruebes conductas sexuales o substancias que nunca quisiste, en el trabajo te pedirá que le brindes información que solo tú deberías manejar, en la familia te convencerá de que te alejes de alguien, etc. Si no accedes a algunos de sus pedidos te acusará de no confiar en el/ella y te hará sentir culpable. También, cuando se dé cuenta de que comienzas a sospechar, volverá a idealizarte (su aceptación se vuelve una especie de droga para ti ya que calma la ansiedad que ellos mismos causan en tu mente y en tu cuerpo, puedes ver más sobre los cambios bioquímicos que ellos provocan en este blog). Otras de sus estrategias es pedirte que mires a sus ojos para que compruebes que es sincero/a. Como mienten sin transpirar ni desviar la mirada, tú les crees y te reprochas por haber desconfiado. Recuerda también que muchos animales usan la mirada y la imitación de movimientos en espejo para “hipnotizar” a sus víctimas antes de lanzarse sobre ellas, por ejemplo ciertas serpientes hacen que las aves queden inmóviles, incapaces de volar para devorarlas. Pero no te inquietes, una vez que entiendes la mecánica del sociópata, no hay mirada que pueda contigo, es más, te dará risa, pero mientras no eres consciente de su manipulación, sus mentiras y su imitación en espejo no sabrás cómo es que hace para que su mirada te deje “tranquila/o” cuando ciertamente no deberías estarlo.
A partir de acá comenzará a utilizar tres técnicas favoritas de tortura y esclavitud emocional: triangulación, devaluación y gaslighting. La triangulación consta en utilizar a una tercera persona (real o imaginaria) para desestabilizarte. Esto puede ser desde convencerte de que tus amigos o familiares están en tu contra, compararte con otras personas, darte celos a propósito para negártelo descaradamente luego, decirte que si tú no le ayudas profesionalmente pedirá ayuda a la competencia, etc. La idea es que tú te esfuerces cada vez más para que él/ella vea tu valor como ser humano o profesional, creyendo que así dejará de triangularte. De más está decir, que no lo hará. La devaluación es otra forma de abuso y consiste en hacerte comentarios humillantes o descalificadores por lo bajo (rara vez lo hacen en público ya que necesitan que nadie te crea cuando expongas su maltrato). Los ejemplos son infinitos, puede dejarte entrever que eres mala/o cuidando a tus hijos “siempre te descuidas y es por eso que se ha caído y lastimado” o que eres mal hijo “tu hermana realmente se ocupa de mi y no tiene delirios de ser un universitario de renombre” o que te ves mal “estás más gordo/a y además traes canas, deberías cuidarte más, te lo digo por tu bien”. Por favor recuerda que nunca te dicen nada por tu bien sino por tu mal. Por último, la estrategia del gaslighting consiste en hacerte dudar de tu cordura (si quieres saber de dónde proviene el término puedes ver la entrada específica en este mismo blog): te dejan un mensaje de texto que no parece dirigido a ti ya que trata de cosas intimas pero de las que nunca hablaron y luego te dice que era para ti, que imaginas cosas; comenta cosas inapropiadas en las redes sociales a otras personas para luego borrarlas; te esconde documentos importantes que aparecen en otro lado; el dinero de la casa comienza a ser cada vez menos y te asegura que eres tú quien se olvida de las cifras.
Con estas tres formas de abuso ya tienen suficiente como para mantenerte en estado constante de duda y angustia. Esto no quiere decir que no puedan usar otro tipo de técnicas de sometimiento como amenazas veladas “no comentes lo que te he dicho a recursos humanos o se enojará con los dos” “mi exmujer era tan histérica que una vez le retorcí brazo, hoy estoy arrepentido, por suerte tú no eres igual” o agresión física en cualquiera de sus expresiones pero sí que estas son las “básicas” de su repertorio. Alternará entonces entre ciclos de idealización y abuso indefinidamente para causarte disonancia cognitiva, es decir que no sepas cual de sus dos caras es la verdadera, si la abusiva o la “gentil”. No hay dos caras, hay una persona que deliberadamente te usa, te maltrata y para colmo te acusa de su abuso. Si por algún motivo quiere descartarte con rapidez estos ciclos de abuso se acortarán o prácticamente pasarán de la idealización a mostrar su cara siniestra en un segundo. Si solo quiso tenerte como suministro sexual pues prepárate a conocer cuán crueles pueden ser (puedes ver más sobre el descarte rápido en la entrada de “abuso express” de este blog). Si te sucede esto último, no pienses que no te quiso en su vida por más tiempo, piensa que es una bendición porque los psicópatas y narcisistas mantienen en su vida por más tiempo a aquellas personas que son más dóciles y que les sirven de pantalla para esconder sus vidas de perversión frente a sus grupos de conocidos. Esas personas que convivieron con estos vampiros por veinte y treinta años van a tener secuelas mucho más graves que las tuyas, y ya sabemos que aun cuando tu relación haya sido de dos meses puede dejarte con estrés postraumático. Imagina entonces el infierno del que te has salvado.
Cuando finalmente la relación termina, ya sea por medio de su descarte cruel e indiferente o porque tú te has dado cuenta que esa persona te enferma, prepárate para dos cosas: por un lado, vivirás en una montaña rusa de dolor, dudas, pensamientos recurrentes y molestos, ganas de contactarle, necesidad imperiosa de reparación y justicia, deseos de exponer su doble vida y su abuso, problemas de salud y demás. El/la psicópata te dejó vacío/a y tienes la sensación que estás en ruinas. Por otro lado, ellos necesitan seguir consiguiendo nuevos incautos a los que rapiñar por lo que es necesario que nadie sospeche de sus dobles vidas. A ese fin triangularán a tus viejos amigos, familiares y colegas en tu contra. Mentirá descaradamente, dirá que tú eras la persona maltratadora y perversa, intentará sacarte a tus hijos por el puro placer de golpearte en donde más duele ya que ellos no aman ni siquiera a sus hijos. Ambas etapas coinciden por lo que se hace difícil plantear estrategias legales de defensa frente a sus calumnias y ataques cuando estás sufriendo depresión o enfermedades producto del estrés. Pide ayuda, no dejes que terminen de destruir lo sano que tienes en tu vida. Asesórate con psicólogos o psiquiatras que sepan de abuso narcisista y de estrés postraumático, ya que de lo contrario, los terapeutas no entrenados, también son captados por la seducción del psicópata y tienden a tachar a la victima de masoquista o histérica. Cambia de terapeuta, no necesitas a alguien que en vez de ayudarte se quede tranquilo poniéndote etiquetas, eso es incompetencia profesional. Busca también abogados, contadores y asistentes sociales que puedan protegerte legal y financieramente. Finalmente, durante toda esta etapa tan convulsionada mantén contacto cero, y si no pudieras ya que tienes niños, mantén contacto mínimo y utiliza la técnica de piedra gris para no caer en sus provocaciones ya que lo que quieren es que reacciones para usar tu angustia en tribunales o dentro de la empresa. El contacto cero es la herramienta más importante para sanar, no la subestimes.
La recuperación es un proceso largo y no es igual en todos los casos. Alternarás entre depresión y rabia. Es común también tener ataques de pánico o sufrir de un entumecimiento de los sentidos. Hay distintas terapias tanto médicas, psicológicas o físicas que pueden ayudar: terapia cognitivo-conductual, análisis (siempre y cuando el terapeuta sepa respetar los tiempos del paciente ya que verbalizar muy rápido cosas muy abusivas como por ejemplo prácticas sexuales forzadas pueden agravar el estrés postraumático), EMDR (terapia que se utiliza específicamente para el estrés postraumático), terapia de arte, yoga, tapping (parecida a EMDR y que funciona muy bien para víctimas de abuso prolongado como así también para sobrevivientes de catástrofes y guerras), terapia con animales, ciertos medicamentos por corto tiempo siempre supervisado por médicos especialistas, grupos de autoayuda, leer libros serios sobre psicopatía, escribir o hacer activismo sobre el tema como así también mindfulness, técnica que ancla a los sobrevivientes en el presente, cosa muy necesaria ya que el abuso vuelve a la memoria una y otra vez a pesar de que la persona intente desesperadamente “soltar” su pasado. Esto es producto de que el/la psicópata reprogramó el cableado cerebral de su víctima con sus técnicas de manipulación y lavado de cerebro. Si se observan las resonancias magnéticas cerebrales de un sobreviviente podrás ver que el abuso deja huellas visibles en varias áreas de la corteza y la amígdala. Pero ten esperanzas, eso es reversible. Si usas una combinación de estas terapias volverás a un estado emocional y fisiológico saludable.
Por último, es común que los sobrevivientes que lograron trabajar adecuadamente su encuentro con un/a sociópata detecten a estas personas con una rapidez extraordinaria. Muchos se inquietan por esta extraña habilidad, piensan que tal vez exageran luego de semejante experiencia. Es un hecho científico que si sumamos los casos narcisismo y psicopatía nos da como resultado que el 4% de la población mundial es sociópata, es decir que 1 de cada 25 personas tiene estas características nefastas. No estás imaginando, la realidad es que antes no te dabas cuenta cuando tenías a uno de ellos a tu lado.
Imaginemos un mundo en el que se eduque a la población sobre estos desórdenes tipo B de personalidad y que todos aprendemos a ver detrás de sus fachadas antes de ser abusados. Esto es lo deseable y es posible. Cuando comenzamos a escribir el blog, nuestra meta era que este tipo de abuso que habíamos sufrido cobrara algo de visibilidad. Estábamos convencidas de que habíamos caído en sus redes porque desconocíamos que este tipo de personas insensibles e inhumanas existían entre nosotros. Afortunadamente en este tiempo han salido libros excelentes y el tema se extendió en las redes sociales. El desafío que nos queda a todos los sobrevivientes es primero, que los medios de comunicación se hagan eco (todavía no salimos de nuestro asombro cuando vemos que las revistas de interés general no tratan el tema, evidentemente consideran que saber si las axilas se llevan este verano depiladas o no es mucho más importante que la salud mental de la población) y segundo, que los estados lo aborden dentro del plan de salud y lleve adelante campañas de prevención. Sucederá, tenemos fe. Nos volvemos a encontrar en un par de meses, mientras tanto seguimos subiendo cosas a la página de FB, también con una frecuencia algo menor. Gracias por todo, gracias porque ustedes, con sus historias de vida, nos ayudaron también a sanar.

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Cyber abuso: psicópatas y narcisistas en red

El abuso psicopático y narcisista lamentablemente ha llegado a la red. Se trata de una cultura que abraza el placer sádico obtenido de la desgracia ajena. Cyber acoso, cyber bullying, trolling, suplantación de identidad, hombres que se hacen pasar por colegialas para enamorar niñas, mujeres que se hacen pasar por hombres para enamorar hasta la locura a otras mujeres (puede buscar en YouTube el especial de Dr. Phil con tres mujeres engañadas online por quien creían era el amor de su vida y terminó siendo una mujer psicópata que se burlaba de ellas), abusadores que enamoran a sus víctimas y les piden sexo virtual imágenes que registran y luego cuelgan en sitios de pornografía, o que les piden dinero para viajar a conocerlos. Todos producen el mismo daño, o incluso más, que en relaciones cara a cara. No olvides que al no poderlo ver, proyectas tus buenas cualidades en ellos y no logras ver ciertas señales físicas o verbales que podrían delatarlos.

Un estudio, realizado entre 412 usuarios de Amazon Mechanical Turk, puso de manifiesto que los tanto trolls como los acosadores estaban altamente relacionados con la psicopatía, el maquiavelismo y el sadismo, desórdenes que tienen en común experimentar el placer de la desgracia ajena.

Un segundo experimento confirmó los puntos anteriores con una salvedad. Mientras que el sadismo, la psicopatía o el maquiavelismo eran frecuentes entre los troll y los ciberacosadores, el narcisismo, el otro componente de la tétrada oscura, no era tan común. Por el contrario, éste abundaba entre aquellos que disfrutaban debatiendo en internet. En términos generales, las personas antisociales tienen a abusar de la tecnología puesto que esta les permite dar salida a sus pulsiones malvadas, así como conectar con otras persones similares. Como concluye el estudio, “los sádicos simplemente quieren pasárselo bien… ¡e Internet es su patio de recreo!”

(Reproducimos resumido y adaptado un magnífico artículo de Ángeles López para La Razón, que narra con detalle un grave caso de ciberacoso contra una mujer.)

El ciberacoso es un psicoterror lento, calculado y perfectamente dosificado por un depredador online dispuesto a convertir su PC, móvil o tablet en un campo de concentración. Al despertar cada mañana no sabe por dónde le puede caer la guadaña psíquica: podría ser un email intimidatorio, ver su foto –junto a su nombre, teléfono y dirección– asociados a páginas de prostitución, comprobar que su identidad ha sido suplantada en la Red o recibir decenas de llamadas y otros tantos SMS. Ha visto reducidas sus ofertas laborales «la gente recela de trabajar con alguien que puede ser problemática». «Al final el ‘‘calumnia, calumnia’’ de Molière, funciona», expresa conmocionada.

No en vano, J., el acosador, intenta cercar su vida emocional, social y laboral, falseando su identidad en Facebook, Twitter o Youtube para añadir a sus amigos, para saber de sus movimientos, e incluso se ha personado en su entorno laboral para difamarla ante sus compañeros tildándola de prostituta especializada en sexo oral… «Las amenazas y peticiones de perdón se suceden alternativamente en los distintos medios tecnológicos que poseo», refiere ella, la acosada, artista multidisciplinar, fotógrafa, bloguera y DJ de 28 años. Hasta que hace unas semanas el acoso dejó de ser virtual: en la acera y fachadas de su vivienda, se puede leer junto a un corazón graffiteado: «P. te amo».

«Tengo un pensamiento, como un ‘‘leiv motiv’’ recurrente: terminar con mi vida. No puedo más. Estoy sitiada, sin ofertas laborales porque se ha ocupado de dinamitármelas, sin ganas de salir de casa y en tratamiento psiquiátrico por estrés y ansiedad. Por no hablar de la abulia y el insomnio que padezco». El macabro ataque se ha redoblado cuando su acosador ha recibido una citación del juzgado para el mes próximo. Además, una de las tres denuncias se ha convertido en causa penal, a instancias del Ministerio Fiscal.

«Antes que ciberacosador, cualquier individuo que acomete tales prácticas es, simple y llanamente, acosador. Da igual si los motivos son ridiculizar a un estudiante (ciberbullying) o presionar a un adulto para mantener una relación: la focalización y obsesión, son idénticas, sólo que Internet se presenta como un caldo de cultivo más impune, aunque sólo teóricamente», aclara Iñaki Piñuel, profesor de la Universidad de Alcalá, psicólogo clínico y experto en acoso. No en vano, explica, el acosador persigue aterrorizar a la víctima y no pocos están persuadidos de que tienen una causa justa para asediarla pues merece ser castigada. Cada macabro canal de destrucción psicológica tiene su intrahistoria. El inicio de este tipo de «grandes enemistades» es tan antiguo y patológico como desoír un no por respuesta.

Una chica guapa de 28 conoce a un tipo que le supera en casi una década. Se toman una copa con amigos y él se lleva una negativa de ella para iniciar cualquier tipo de relación sentimental. Aunque en un primer momento se intercambiaron los teléfonos y se añadieron mutuamente a Facebook, tras un primer desencuentro, P. y sus amigos le expulsan de todos sus muros de las redes sociales. Pero su comportamiento fue de manual: falsas acusaciones para dañar su reputación, publicación de información falsa en sites –crea sus propios webs, páginas de redes sociales, blogs o fotologs para su propósito–, recopilación de información a través de amigos o compañeros de trabajo para conocer los movimientos de «su presa».

Sólo así saben el resultado de sus difamaciones; a menudo monitorizan las actividades de la víctima e intentan rastrear su dirección de IP en un intento de obtener más información sobre ésta o de que gente extraña se pueda adherir a su agresión. «El problema del acosador es que el obstáculo que les pone su víctima de no querer saber de ellos, aumenta su deseo. Cuánto más se quiere retirar ella, más se obsesiona él», resume el experto Iñaki Piñuel. «Incluso incurren en la falsa victimización y el acosador puede alegar que su presa le está acosando a él», matiza Sara Solano, directora del Gabinete Psicológico Ecubo. P. asiente al escucharlo: «Cuando se entera de que le he denunciado la primera vez, duplica sus esfuerzos: se hace pasar por mí en las redes (sociales), se pone en contacto con los diseñadores que me contrataban o con fotógrafos con los que he trabajado para decirles que soy adicta a las drogas, anoréxica o seropositiva, también que practico la zoofilia, que mantengo relaciones sexuales con mis propios padres… O me llama bajo falsas identidades para ofrecerme trabajos, hasta que me doy cuenta de que es él».

La omnipresencia y difusión instantánea de la Red provoca que el ciberacoso pueda llegar a ser tanto o más traumático que el físico: «Al levantarme, escribo mi nombre para ver qué se le ha ocurrido decir de mí: rastreo todos mis perfiles falsos para borrar todos los comentarios, sé que recibiré incesantemente llamadas o SMS, de amigos o de profesionales de mi medio, que terminan pensando que me he vuelto loca escribiéndoles salvajadas inimaginables, que por supuesto no he escrito. Provoca una vulnerabilidad total. Porque, a día de hoy, ni siquiera tengo una orden de alejamiento», explica P. Al ser una agresión no presencial, el ciberacosador no tiene contacto con la víctima, «no ve sus ojos, su dolor, con lo cual difícilmente podrá llegar a sentir empatía o tener compasión. Obtiene satisfacción en la elaboración del acto violento y al imaginar el daño ocasionado en el otro, ya que no puede vivirlo in situ», aclara la terapeuta Sara Solano. «El acosado –añade Piñuel– puede tener secuelas de por vida si no es tratado a tiempo».

Para según qué tipo de acoso, no hay por qué tener ninguna pericia técnica. «Hoy día cualquiera sabe crear una cuenta de correo. Basta con que sepa tu número de teléfono para que pueda poner un anuncio en una red de contactos y saturarte el teléfono ofreciendo sexo gratis en tu nombre. A menudo tiene que ver más con una cuestión de ingenio. Otra cosa muy distinta sería querer robar datos de tu ordenador o móvil para luego publicar información privada o fotografías tuyas en cualquier página web. En ese caso sí que se necesita algo más. Por lo general un ciberacosador no tiene por qué tener ningún conocimiento técnico avanzado», explica Juan Carlos Jiménez, Ingeniero Informático y Experto en Tecnologías de la Información.

«El final de mi mundo conocido». Así denomina la propia P. el momento en que le interpone una segunda denuncia –en febrero de este año– por coacción, amenazas, suplantación de identidad y daños morales. Tras rellenar un extenso formulario en comisaría, pidió abogado de oficio, ayuda psicológica y una orden de alejamiento. Nunca tuvo noticia de ninguna de las tres cosas. Pasados los meses, y al ver que no se la llamaba para juicio, intenta informarse «y me dicen que si no voy con un abogado y un procurador no pueden informarme sobre el proceso».

Y añade: «Contraté ambas figuras legales y nos enteramos de que en lugar de como “parte” acudiré al juicio el mes próximo, sólo como víctima y testigo».

Es decir, no está personada en la causa «porque no es parte, por lo que tampoco puede tener acceso a las copias del escrito de acusación ni saber el dossier de investigación que ha recabado la Policía», resume su abogado, quien prefiere mantenerse en el anonimato, por preservar la identidad de su defendida. «Pero el Ministerio Fiscal se está portando de maravilla porque ha pasado de ser considerada una posible falta a un posible delito».

Desde el momento en que J. –operario en paro que vive con sus padres– ha recibido la citación judicial se ha ocupado de redoblar esfuerzos «torturadores» por todos los medios tecnológicos conocidos. «¿Acaso quiere su momento de gloria?… ¿Te torturo porque eres mía?», resume P.

Rasgos propios de un trastorno narcisista de la personalidad y de un psicópata, según la suma de diversos autores. Hablamos de «un depredador moral» que plantea su relación con los demás como un juego mortal. Una partida de ajedrez en la que él mueve todas las piezas pero teniendo maniatado a su adversario.

«Acostumbran a acosar en serie, pero no en paralelo, lo que quiere decir que, por sus biografías, producirán esta conducta de forma permanente.. Primero una, luego otra, y otra –explica Iñaki Piñuel–, mientras, la víctima se siente indefensa o, en algunos casos, culpable, pero siempre sufre un aislamiento psíquico. No tienen por qué ser personas débiles psicológicamente, muy al contrario, puede ser que se enfrenten directamente a su acosador. Pero ellos siempre intentarán manipular el entorno para ponerlo de su parte».

Mientras el entorno tiende a trivializar la situación –«olvídalo», «no hagas caso»–, el individuo ejerce en un permanente gutta cavat lapidem su violencia sin huella. El fin no es destruir a su presa de forma rápida, sino someterla lentamente hasta dejarla paralizada y disfrutar del interín. Es como un crimen perfecto, porque la mayor parte de los casos no es el agresor quien mata, sino el agredido quien se quita la vida.

El suicidio es el mayor triunfo del acosador moral, lo sepa o no. «Pero conmigo no va a poder –sentencia P. con seguridad– ni me hará caer en la tentación de cometer un paso en falso como intentar comunicarme con él o infringirle yo algún tipo de daño o insulto».

Hasta acá la transcripción de un caso tremendo. Pero ¿Cómo puedes protegerte y proteger a tus hijos? No aceptes a quien no conozcas en tus redes sociales, no incluyas tu dirección o celular en las mismas, si tus hijos son menores de edad compra programas que limiten los sitios que visitan, adviérteles sobre manipuladores y acosadores, no subas fotos intimas o reveladoras de la zona en la que vives, si sospechas que alguien de tu familia pasa demasiado tiempo online y se lo ve demasiado triste o, por el contrario, sobre excitado, habla con él/ella. Guarda todos los documentos, dirección de IPs, denuncia el robo de identidad en todos los sitios y cancela todas tus cuentas si ya eres víctima de algún acosador. Contrata gente que pueda rastrear los correos y haz denuncias si el acoso no cede con un tiempo de no estar conectado/a. Si la víctima es menor de edad da curso legal en minoridad sin dilación. Lentamente los países están adaptando la legislación para proteger a las víctimas. No desesperes. No les des poder dejándote asustar.

Presta atención a tu intuición para preservarte de psicópatas y narcisistas

El concepto de intuición ha sido recientemente rescatado en los ámbitos científicos como herramienta para la toma de decisiones. Durante décadas había sido descalificada como pensamiento mágico e irracional pero con el cambio de milenio los investigadores llegaron a la conclusión de que la intuición tiene lógica y es de gran utilidad en nuestras vidas. Nuestros circuitos neuronales se encargan de que el organismo funcione bien. Muchas veces nuestro cerebro nos mantiene ajenos a esos procesos. No tenemos que pensar, por ejemplo, que queremos respirar. Algo similar ocurre cuando jugamos, por ejemplo, al fútbol. Nos lanzan una pelota, corremos y la pateamos. La neurociencia descubrió que la inteligencia funciona a menudo sin pensamiento consciente; de hecho, la corteza cerebral, donde reside la consciencia, está llena de procesos inconscientes, al igual que las partes más antiguas del cerebro. (Para más información sobre intuición y neurociencias busca material sobre el investigador alemán Gerd Gigerenzer)

¿Cómo se relaciona la intuición y el escape de una relación de cualquier índole con un sociópata o narcisista? Desde el mismo momento en que apareció ese psicópata colega o pareja en nuestras vidas tuvimos señales que descartamos por ser difusas y que no podíamos poner en un marco, por así decirlo, de lógica cartesiana. Era su forma de moverse, o su manera de hablar poco espontánea, su sonrisa estudiada, su excesiva galantería o ese rosario de eventos tristes en su vida lo que te hacía sentir que algo no estaba del todo bien. La intuición busca patrones subyacentes a las conductas y eventos diarios solo que lo hace de una forma automática e inconsciente. Es probable que las conclusiones de ese análisis subterráneo hayan sido “Peligro: sus acciones tienen un alto desvío en comparación a las de otros seres humanos conocidos” “Peligro: su lenguaje corporal es estudiado y oculta algo” “Peligro: sus expresiones son contradictorias entre sí”. Como estas advertencias no las podías convertir a palabras, te convenciste de que estabas prejuzgando o “pensando mal” de esta nueva persona que había entrado en tu vida. Si era tu colega te habrás convencido de que, si todo el mundo en la compañía hablaba bien de su performance, el equivocado eras tú; si te interesaba románticamente es probable que el deseo sexual que él/ella te provocaba haya interferido con las señales de alerta (recuerda que la ausencia de ansiedad de estos seres los hace parecer seguros y su nivel de promiscuidad les da un aire de experiencia amatoria. Esto les da atractivo aunque sean poco agraciados físicamente).

Con el paso de los días y el avance de la relación las parejas de psicópatas comienzan a experimentar dolores de cabeza y bostezos constantes (hay quienes lo atribuyen al desgaste de energía psíquica que se produce al tratar de unir las piezas de este rompecabezas perverso), otros sufren problemas gastrointestinales o un persistente dolor en la boca del estómago y una gran mayoría afirma tener problemas para conciliar el sueño. A nivel psicológico se manifiestan síntomas como pensamientos recurrentes y obsesivos, miedos inexplicables, ansiedad y ataques de pánico disparados por cosas que parecen no estar relacionadas entre sí. En un caso de estudio, conocimos la historia de una mujer que estaba en pareja con un narcisista y que invariablemente entraba en pánico cuando veía promociones de electrodomésticos. En ese momento no lo relacionó con el hecho que él había dejado su puesto en una empresa del rubro para dedicarse al arte, actividad que ella subvencionó hasta que él la abandonó por una de sus amantes poetas. Por supuesto, el señor en cuestión no le devolvió un centavo. Una forista comentó que la mirada que su pareja tenía al momento de terminar de hacer el amor era como un agujero negro que la dejaba vacía y aterrada, que se parecía demasiado a un lugar oscuro donde todo era muerte. Ella se convencía de que estaba loca, que solo alguien con una imaginación muy activa podía pensar eso de una persona “común y corriente”. Ambas hoy lamentan no haber confiado en su instinto. Después de todo la intuición no es más que una serie de reacciones de las partes más automáticas (y evolutivamente más antiguas) de nuestro cerebro combinadas con partes más analítica de la corteza cerebral que nos hacen responder de manera instintiva ante amenazas a nuestra supervivencia.

Las abuelas nos solían decir “el miedo no es tonto” y tenían mucha razón. Si tu intuición automáticamente hace que una cascada de hormonas despierten tu reacción “lucha/huida” con una o dos personas (si te sucediera con la gran mayoría de la gente podría tratarse de otro problema), es casi seguro que te encuentras frente a algún depredador de nuestra propia especie. Los animales no necesitan de argumentos racionales para decidir cual es la mejor estrategia en una situación dada para salvar sus vidas. Tú deberías seguir su ejemplo. Tienes dos opciones. Ya sabemos que si quieres luchar contra el psicópata deberás estar preparado para todo tipo de venganzas y mentiras. Sí tus hijos, familia, bienes o reputación no están en juego, tu mejor elección será la huida y el contacto cero. En caso contrario, documenta todo lo que puedas por escrito, audio o video; busca testigos y ayuda de profesionales porque tendrás un camino espinoso por delante. Afortunadamente, ahora contamos con mayor conciencia sobre el tema y confiamos que en algunos años más los procesos judiciales tendrán en cuenta todos los artilugios que estas personas utilizan para manipular a la justicia y a los profesionales de la salud.

Resumiendo, si sientes atracción y repulsión al mismo tiempo, si te enfermas más a menudo que de costumbre, si sientes escalofríos cuando él/ella te habla de ciertas cosas, si tus amigos te dicen que ellos también “intuyen” algo extraño en tu pareja, si tienes una repentina idea de que no deberías brindarle cierta información,  si hay algo que te parece que no es normal pero no sabes que es, si lloras o tienes tristezas cuando “todo parece ir bien”, si te duele la boca del estomago y si su vida te parece mentira y prefabricada aunque no lo puedas pillar en ninguna falta; aléjate por un tiempo y observa. Hay dos indicadores que son infalibles para detectar relaciones abusivas. Tanto una reacción del tipo “síndrome de abstinencia” (piensas todo el día en él/ella, quieres llamarlo, estás enloquecido/a por él/ella) como así también una sensación de alivio y desaparición gradual de todos los síntomas físicos y/o psicológicos son signos de que esa persona es tóxica y peligrosa para tu integridad emocional y física. Toma coraje, ponte primero en la lista de tus prioridades y aléjalo/a para siempre. Cuanto más tiempo pasa es peor para ti. El Dr. Marietán cuenta (con un estilo algo trágico y literario) el caso de una mujer que quedó viuda luego de 30 años de relación con un marido psicópata y que aún muerto no atina a juntar la fuerza para verlo como lo que fue y librarse para siempre de él, recuperando su vida. Citamos un extracto a continuación:  “Tanta tensión, tanta desconsideración, tan cruel, y sin embargo es entrañable. Pero la complementaria no sabe qué extraña del psicópata. Toda su lógica repasa la historia de la relación y solo encuentra espinas y dolor. Es que el rastrillo de la Lógica tiene dientes muy separados para poder rastrear la sutileza embriagante de lo irracional. Solo puede arrastrar lo más grueso, lo que sabemos todos: el maltrato, las infidelidades, las caídas, los golpes. Pero la esclava se queda con su preciado y secreto tesoro. Ella sabe por qué le debe obediencia al psicópata. Y porqué, ahora que está muerto, lo va a visitar a su tumba, una vez por mes, ante el azoramiento de lo la lógica que no sabe qué hace frente a esa lápida y que espera que sea lo suficientemente gruesa para evitar cualquier posible retorno al mundo de los vivos.”  Este es un caso extremo pero real. Tú no eres ella. Desde aquí decimos que nos negamos a ser funcionales al mal y a la falta de corazón. Utiliza tu intuición y el conocimiento que ahora tienes para alejarte y evitar relacionarte con estos perversos. Nosotros podemos.

Lo que no debes hacer con un sociópata o narcisista

La única forma de romper el círculo de abuso de un psicópata o narcisista es el contacto cero o, en los casos en los cuales es imposible, contacto mínimo. Sin embargo, la gran mayoría de nosotros tardamos en ver el abuso y cuando lo logramos, intentamos todo tipo de estrategias antes de romper con ellos pensando que tal vez conseguiremos lo que es estadísticamente imposible: una relación con pautas medianamente normal. Estos son los errores más comunes que se comenten cuando se trata de “salvar” este tipo de relación:

  • Perdonar y exculpar al maltratador

Muchos de nosotros fuimos educados para perdonar, lo cual es realmente maravilloso y loable con personas que realmente se apenan por lo que han hecho y necesitan comenzar de nuevo. Sin embargo el perdonar es uno de los tipos de respuestas que más les encantan a los abusadores ya que con ellas se les concede la libertad de seguir maltratando. Ellos no entienden el perdón como un concepto espiritual elevado, lo ven como debilidad y estupidez de nuestra parte. El psicópata o narcisista jamás aprovechará la oportunidad que le brinda el perdón de su pareja o colega para hacer las paces y se vale de su buena voluntad (o su ingenuidad) para ser perdonado innumerables veces. Recuerda que sólo tenemos dos mejillas y, el maltratador, infinidad de puños.

  • Ignorar al sociópata

La idea es en este caso, seguir conviviendo con él/ella pero evitar reaccionar verbal, gestual o emocionalmente frente a cualquiera de sus conductas. Esta estrategia puede ser efectiva solo si nos vemos obligados a tener algo de contacto con ellos luego de la ruptura cuando hay hijos o trabajo de por medio (se la conoce como método de piedra gris), no así cuando todavía estamos involucrados con ellos. Ignorar a un narcisista puede causarle irritación y agresividad cuando comprueba que no reaccionas a sus provocaciones (“¡A mi no me ignores!”, “¡Te estoy hablando!”, “¡No me des la razón como a un loco!”). Recordemos que los abusadores necesitan que se les siga el juego, y se ponen muy nerviosos cuando no se lo hace. Si estás todavía con él o ella no podrás controlarlo.

  • Negar la existencia del maltrato o restarle importancia.

Muchos te habrán dicho que para lograr que mejore su conducta tendrías que brindarle refuerzos positivos cuando él/ella sea bueno contigo y por el contrario ignorarlo cuando te desvalorice, manipule o mienta. Este método es genial cuando entrenas a tu Ovejero para que no ladre a las visitas pero es inútil y hasta peligroso cuando lidiamos con hombres y mujeres con desórdenes de personalidad tipo B. La negación del abuso psicológico o verbal entusiasma a cualquier maltratador, así como a todo tercero dispuesto a lavarse las manos. Si no hay maltrato, por lo tanto no hay maltratador y, por lo tanto, no hay responsable alguno: ¡Vía libre! Demorar la aceptación de la realidad abusiva es más cómodo…para ellos (sus auxiliares en el juego del abuso) y para el maltratador. Tú pierdes con ella.

  • Intentar ayudar o cambiar al narcisista o psicópata

Cualquier intento o esfuerzo por mejorar la situación emocional o psicológica de un abusador siempre acaba resultando en el más rotundo fracaso, porque a éste no le interesa cambiar. No importa cuan dulce seas, cuantas conversaciones tengas, cuantas cosas dejes de lado por él/ella, cuantos cursos de manejo de emociones o terapias de pareja hagas, no puede ni quiere cambiar. Por otro lado esperar a que un sociópata reconozca sus errores, así como esforzarse para conseguirlo, resulta una tarea inútil. Primero, porque todo maltratador se considera demasiado perfecto como para cometer errores. Segundo, porque lo que el abusado considera grave maltrato, para el abusador directamente son culpa de la víctima (“me involucré con esa persona porque tú no quieres tener sexo dos veces al día, ya no me quieres, no te atraigo o eres un/a frígida/impotente”). Cuanto más tiempo pases a su lado, más difícil te será apartarte y lamentarás no haber utilizado todo ese tiempo y esfuerzo en tu crecimiento como persona.

  • Responder agresivamente

Si bien es entendible que puedas perder la paciencia cuando te dice que no sabe donde quedó el dinero de TUS ahorros o lo pillas siéndote infiel y lo niega en tu cara, trata de no gritar o insultarlo. El abusador quiere que te dejes llevar por sus provocaciones para poder decir que la persona enferma y maltratadora eres tú.

El mayor sentido positivo de reaccionar con una agresión -si es que existe alguno- es la simple descarga emocional. Pero ni siquiera ello resulta demasiado ventajoso, ya que el alivio inicial de las tensiones siempre vuelve a recargarse tras la contra-venganza del psicópata o narcisista que siempre es implacable. Si lograste sacarle la máscara y decírselo en la cara, o lo expusiste frente a los demás sabrás de lo que hablamos cuando nos referimos a la “ira narcisista”. Allí no quedan dudas que su seducción y don de encanto no existieron nunca. Te parecerá que estás pasando una temporada en el infierno. Tenemos que admitir que ser testigos de su furia tiene un costado positivo: si tenías disonancia cognitiva, si no sabías si creer al engañador o al seductor, luego de estos episodios no te quedarán dudas. Aquellos que al no hacerle frente no conocieron esa faceta sufrirán pensamientos y emociones encontradas por mucho más tiempo. Sin embargo se habrán librado de una campaña de difamación más intensa que en el común de los casos e incluso de una escalada creciente de violencia verbal y amenazas.

  • Establecer alianzas dudosas

A menudo existe la natural tentación de buscar apoyo en otras personas para así poder ejercer más presión sobre el sociópata para que te respete aunque no más sea por miedo a la reprobación del entorno. Pero ten cuidado porque si las alianzas se dan con personas que él/ella puedan manipular hay altas probabilidades de que se vuelvan en tu contra. Recuerda que ellos son maestros del engaño e inventarán cualquier cosa para torcer tus argumentos o incluso usarán mentiras preventivas para que cuando te decidas a hablar sobre el abuso que padeces no te crean (ejemplos típicos: “mi esposa está medicada e imagina cosas, díganle a todo que sí, ya pasará y volverá a ser la mujer que amo” “en la familia de mi novia hay varios diagnosticados como mitómanos, me apena todo lo que ella tiene que pasar con esa gente”)

No estamos diciendo que calles el maltrato por miedo a que otros no te crean. Todos aquellos que desafían el status quo sufren una primer etapa de descreimiento, hostigamiento y de burla (¿Te acuerdas de Galileo?). Si te has dado cuenta de lo que te sucede no debes guardar silencio. Debes hablar para romper con el ciclo de abuso. Desde este blog consideramos que es positivo que cuentes tu verdad ya que los que hoy no te creen, lo harán mañana. Es un hecho que el psicópata o narcisista seguirá haciendo lo mismo con otros, generalmente con quienes fueron sus marionetas en su juego contra ti. Ese día recordarán lo que has dicho y, aunque no te enteres, validarán tus dichos. Lo que te recomendamos es que seas cauto y busques ayuda real en aquellas personas que claramente te conozcan desde siempre y que además presenten una mínima posición de poder sobre el maltratador para hallar un apoyo defensivo realmente útil y que, en paralelo, te ayuden a dar los primeros pasos al abandonar a tu pareja (legales, económicos, logísticos y emocionales).

  • Perder las esperanzas y no ver una salida

Cuando las víctimas de abuso no lo logran ver con claridad (no por incompetencia sino porque el maltratador las convenció de que ellas son el problema a través de técnicas de “gaslighting”), muchas víctimas recurren al uso de substancias o medicamentos para sobrellevar los síntomas que provocan estas relaciones (insomnio, desfasajes hormonales, ataques de pánico, úlceras, etc.); otras recurren a una ingesta desorganizada de alimentos (por exceso o por carencia), otras a cualquier tipo de actividad compulsiva (juego, cirugías plásticas), otras -simplemente- se dejan morir en vida (depresión crónica). Ciertamente, el maltrato psíquico debilita la voluntad de seguir viviendo normalmente y, ante la imposibilidad de encontrar una salida para un sufrimiento del que se ignora cómo escapar, hasta la más férrea de las voluntades puede verse llevada a la desesperanza.

Las víctimas suelen desconocer que todo proceso de maltrato psíquico deteriora el uso óptimo o adecuado de las capacidades intelectuales (tanto la inteligencia como la memoria) y afectivas (el amor propio, la voluntad, la alegría, etc.). El abuso psicológico obliga a no pensar con claridad, a olvidar aquello por lo que se lucha, a cometer gravísimos errores que en otro momento o en otras circunstancias la persona abusada jamás cometería porque sabría claramente que su conducta se trata de un error, una locura y -sobre todo- una terrible injusticia para consigo misma. La finalidad de este blog es ayudar a identificar el abuso, la violencia psicológica, la erosión identitaria y la disonancia cognitiva para que las parejas, familiares o colegas de narcisistas y psicópatas dejen de ser víctimas y se conviertan en personas libres, sanas y felices.

Una de las mayores satisfacciones para un maltratador consiste, precisamente, en lograr la destrucción total de su víctima sin que él parezca el verdadero responsable, es más, goza diciéndole hasta último momento que la ama mientras la hace añicos por detrás. Quienes hemos logrado entender sus estrategias siniestras no les vamos a dar el gusto. No les vamos a permitir más manipulaciones, desvalorizaciones, calumnias y engaños. Vamos a crear consciencia sobre el tema, vamos a hacer prevención. Un día, estos vampiros emocionales se encontrarán con una sociedad madura que no les consienta sus caprichos ególatras y su violencia emocional, se encontraran con hombres y mujeres que a los primeros síntomas de abuso o manipulación les darán vuelta la cara, con empresas que tendrán recursos técnicos y legales para identificarlos y despedirlos, con organismos que orienten a las víctimas para que se corran de la esfera de influencia abusiva. Ese día descubrirán que no tienen más presas que atacar, ni emociones que robar y se van a aburrir mortalmente con su vacío interior. Tal vez entonces se vean obligados a jugar según las reglas (esas reglas de las que creían estar exentos por su demente sentido de grandiosidad) que una sociedad sana ha consensuado para todos.

Los primeros pasos para salir de la relación con un psicópata o narcisista

Lograr salirse de una relación con un sociópata, psicópata o narcisista es una tarea casi heroica.Primeramente, es difícil abrir los ojos y confirmar que estabas viviendo en una mentira. Y en segundo lugar, si eres su pareja, hijo, colega, amigo o amante no querrá desprenderse de ti hasta que te haya usado todo lo posible. En algunos casos, como el de esposas o hijos, el psicópata no querrá perder la fachada de normalidad que éstos le brindan a sus vidas. Ellos no se esforzaran en darles algo especial a cambio sino más confusión, engaño y el socavamiento de sus sueños. Solo volverán a poner algo de cuidado en sus relaciones cuando perciban que sus familiares comienzan a fortalecer su autoestima y a fantasear con una vida independiente. Es entonces cuando vuelven a la carga con “conversaciones profundas”, regalos, pedidos de perdón, juramentos de cambio, etc. Si ya te ha descartado (la tercera etapa en su ciclo eterno) tampoco te será sencillo no volver a buscarlo durante la etapa de la disonancia cognitiva. En este momento no podrás verlo pero te ha hecho un favor enorme al dejarte. Piensa que hay gente que llevó vidas miserables con estos seres por veinte y treinta años. Sea cual fuere tu situación aquí te ofrecemos algunos consejos para correrse de su mira:

  • Lee todo lo que puedas sobre el tema: encontrarás patrones de conducta comunes que te darán la certeza que necesitas. No estás imaginando cosas. Confía en tu intuición y en la ciencia.
  • Cuando te acuse de lo que él/ella hace, tranquilamente dile que no aceptarás esas acusaciones ya que son meras transferencias de su mal comportamiento hacia ti.
  • Te pedirá que lo mires a los ojos profundamente. Te dirá que te está diciendo la verdad (ya que no parpadea) y que te ama. No lo hagas, esquívale la mirada, concéntrate en su boca. Hay investigadores que consideran que los psicópatas tienen una mirada hipnótica y perturbadora que confunde hasta al más experto. Recuerda también que la gente normal parpadea mucho o se toca la nariz cuando miente pero ellos pueden hacerlo sin dejar rastros físicos que los delaten. INSISTIMOS QUE EL CEREBRO DE ESTAS PERSONAS PRESENTAN DIFERENCIAS ESTRUCTURALES CON RESPECTO A LAS PERSONAS QUE SÍ TENEMOS CONCIENCIA (4% vs 96% de la población).
  • Saben llorar de maravillas. Aprender a imitar. Hay casos en que se anotan en clases de teatro para potenciar su talento embaucador natural. No te sientas culpable si dicen sufrir cuando ya no les quieres prestar más dinero, si los dejas o si decides que llegó la hora de que él /ella se cuide solo/a y tu hagas por fin tu vida (los hijos de narcisistas y sociópatas viven sintiéndose culpables, con un dolor emocional difuso y pensando que sus padres realmente son las victimas de la situación)
  • Corta el teléfono, bórrate de las redes sociales, vete por unos días a casa de algún amigo o familiar para nutrirte de nuevas opiniones y formas de vida. Cuando dejas de oír su voz en tu cabeza y miras alrededor te das cuenta que sí existen hombres y mujeres cariñosas, leales y que respetan tu integridad y tu libertad.
  • Si eres su pareja tendrás días en que recuerdes la primera etapa de bombardeo amoroso. Querrás volver pensando en recuperar esa magia. O tal vez creas que solo él pueda mitigar el dolor que te ha causado. Necesitas su contacto físico. Es normal. Producen una adicción química, una compleja maraña de neurotransmisores y hormonas. NO LO CONTACTES. La magia no volverá nunca. Te castigará con más abuso emocional porque te atreviste a desafiarlo. Con respecto al deseo sexual piensa en vivir de un día por vez (o de una hora por vez). Prémiate con otros placeres: cómprate algo bonito, haz ejercicio físico, empieza un curso de algo que te guste. Medita e informate sobre técnicas de “mindfulness”.A los tres meses te garantizamos que ya no tendrás esa urgencia de contacto (si has cumplido con el contacto cero). Para ese entonces estarás demasiado furiosa atando cabos de sus traiciones y manipulaciones como para querer tenerlo en tu cama nuevamente. Atravesarás la etapa en la que tomas contacto con todas las emociones reprimidas y desplazadas. Eso es bueno. Estás un paso más cerca de la libertad absoluta.
  • Si se enfurece y te acosa no dudes en denunciarlo. Pide una orden de restricción en la justicia. Advierte a tus familiares y amigos.
  • Si el psicópata es tu colega o jefe en el trabajo te recomendamos leer las entradas”método de piedra gris, cuando el contacto cero no es posible” “la triada sociópata, empático y apático” y “el modelo actual de empresa” en este mismo blog.

Conceptos del libro “Relaciones peligrosas” de Claudia Moscovici

Los psicópatas son perdedores que se ven a sí mismos como líderes. A menos que haya una ventaja específica para él, nunca un psicópata admite estar equivocado. Hace el mal a los demás (engaña, miente y manipula) afectando emocional y físicamente y aun así se las arregla para proyectar la culpa en las víctimas y en quienes los rodean. De hecho, el psicópata verá sus actos cobardes como superiores, en un plano de elite con respecto al resto de la humanidad. En lugar de verse a sí mismo como la persona patológica que es – esencialmente, un perdedor que se pasa la vida parasitando usando y aprovechándose de los demás –  al psicópata le gusta describirse a sí mismo como un rebelde : un disidente solitario , un héroe iluminado que va “por delante del resto “, que rechaza las nociones anticuadas y comunes  del bien y del mal, la verdad, la falsedad y la ética. Los seres humanos  que se preocupan por los demás son considerados por el psicópata como “moralistas” y “de mente estrecha”. Al igual que el superhombre nietzscheano , el psicópata se considera más allá de las normas del bien y del mal; excepto, por supuesto, cuando se trata de si mismo ya que a ningún psicópata le gustaría que otros lo utilicen, lo manipulen y lo lastimen. El narcisismo subyacente que conduce al psicópata a centrarse sólo en sus deseos, placeres y necesidades también lo ciega a sus defectos y lo protege de la auto-culpa.

Su sordidez, su violencia psicológica, su promiscuidad,  su triangulación perversa y su devaluación  los considera “hedonismo”, “inocencia infantil” y “libertad “. Sus mentiras son para ellos “interpretaciones creativas de la realidad ” o “modos de persuasión “. La manipulación, la calumnia y las puñaladas por la espalda  en su mente desquiciada pasan como “astucia”  y “supervivencia”. Las sonrisas idiotas del psicópata que a menudo acompañan a sus acciones maliciosas (ver el concepto de Duper’s delight en la entrada “Mentirosos compulsivos” en este blog) revela una y otra vez,  que su comportamiento y las intenciones están tan lejos de ser “infantiles” o “diversión inocente”. “La libertad” es también un concepto sin sentido para estos seres, dado que su principal objetivo es pisotear la libertad y los derechos de los demás. Tiene la intención de controlar y dañar a otros: control  para  hacerles daño por puro placer. (De ahí la imagen del Conde de  Valmont que surge de la novela y la película, “Relaciones peligrosas” y que también forma parte del título del libro de Claudia Moscovici sobre el tema de la psicopatía).

Jamás admitirán su culpa, o asumirán la responsabilidad por sus acciones dañinas. Después de todo, para hacer esto necesitan un cierto grado de empatía que el psicópata no sólo no tiene sino que  desprecia. Para un psicópata, preocuparse por los demás, ponerse en el lugar de otros, es sólo para los seguidores, para el rebaño.  En su mente, él es un líder nato: aun cuando nadie lo siga, o incluso si sólo convence a unos pocos individuos a ayudar con sus malas acciones. Desde la perspectiva egocéntrica del psicópata, la humanidad sólo existe para servir a sus necesidades inmediatas. El psicópata crea la ilusión de un “vínculo especial” para aquellos a los que considere más útiles en un momento dado: es decir, aquellos que puedan darle sexo a destajo, mejorar su reputación o le ofrezcan  dinero y reconocimiento social. Para estos individuos que él elige les demanda el aislamiento de las relaciones significativas y les cultiva una mentalidad de “nosotros” contra “ellos”. Todo aquel  que los identifica y ve a través de la máscara de la cordura o expone sus sofismas y mentiras se convierte en un “enemigo” en sus ojos, y por lo tanto un objetivo de su odio y desprecio.

La acumulación frenética de parejas sexuales, sus bienes y el desove de los niños tanto “legítimos” como fuera de un vínculo estable, un tipo de consumo depredador y la utilización de los seres humanos  son sus metas en la vida . Debido a este narcisismo absoluto y fundamental, un psicópata no puede cambiar y sobre todo no quiere cambiar. Él vive en un mundo de fantasía – que es la única realidad para él. Él no se adapta a la realidad sino que quiere adaptarla a lo que él considera real. Para lograr esto necesita lavar el cerebro  de quienes lo rodean. En su forma de ver el mundo, la verdad y la falsedad sólo ocupan un sentido instrumental  y la moral es sólo una ficción obsoleta para la mente estrecha y débil. ¿Por qué? Hay que recordar que en el núcleo de la psicopatía es el narcisismo. Como Robert Lindner afirma en su estudio pionero de la psicopatía, Rebelde sin causa (Nueva York: Grune y Straton, 1944): “El psicópata se cree un rebelde, un renegado de los códigos y normas vigentes, un rebelde sin causa, un agitador sin un eslogan, un revolucionario sin un programa, es decir, su rebeldía pretende alcanzar los objetivos satisfactorios para sí mismo, es incapaz de esforzarse por el bien de los demás. Todos sus actos, representan las inversiones destinadas a satisfacer sus deseos y deseos inmediatos.” Pero incluso esto no capta la extravagancia de la mentalidad psicopática. Los psicópatas viven en un mundo de doble pensamiento orwelliano. Ellos creen  en un delirante doble discurso , por ejemplo, a un seductor psicópata, “Te amo” significa “Puedes sacarme el aburrimiento en este momento. “” Tú me amas “se traduce como” voy a doblegar  tu voluntad.”, ” Confía en mí “significa” ¡Qué tonto! “” Eres la mujer de mi vida “, se traduce en “no eres más que una presa en una larga secuencia indefinida y simultánea de mujeres” . “Relación de fidelidad mutua” quiere decir “tienes que serme fiel mientras que yo te engañaré con cuanta persona se me cruce en el camino”.” Honestidad “significa” Mi verdad “. “Te extraño “significa” Echo de menos la función que desempeñaste en mi vida porque estoy un poco aburrido en estos momentos. ” Cada llamada “verdad” absoluta para el psicópata es momentánea y depende de su satisfacción inmediata. Sus sentimientos son superficiales y no se basan en la  empatía, el amor o el compromiso.

Estos son solo algunos de los conceptos en el libro de Claudia Moscovici “Relaciones peligrosas”. Si quieres leer más aquí tienes un enlace para comprarlo. También incluimos el libro de Robert Hare “Sin conciencia” (en versión en español y en inglés).

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http://www.amazon.com/Sin-conciencia-Conscienceless-Inquietante-Psicopatas/dp/8449313619/ref=sr_1_1?s=books&ie=UTF8&qid=1406061308&sr=1-1&keywords=robert+hare+sin+conciencia

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Disonancia cognitiva: otra consecuencia de estas relaciones tóxicas.

Un día, gracias a una búsqueda afortunada en la red, nos cruzamos por primera vez con algún artículo sobre psicopatía. De repente sientes que todo comienza a tener sentido. Es verdad, no estabas imaginando cosas. Aprendes que los psicópatas manejan a muchas amantes al mismo tiempo, que a todas las halaga con atenciones y sexo hasta que caen, que luego pierden interés y comienza la triangulación. Tu reacción es de espanto, disgusto y miedo. ¿Cómo me puede estar sucediendo esto a mí? Sin embargo, otra voz se pregunta al mismo tiempo si no estarás exagerando, si no te estarás equivocando. Esta es una reacción típica de la gente empática: dar el beneficio de la duda y es por eso que los sociópatas y narcisistas buscan víctimas de alta empatía que van a tratar de entenderlos y justificarlos hasta las últimas consecuencias. Pero….todos los artículos científicos apuntan a lo mismo: tu pareja tiene muchas de las conductas en ellos descriptas. (Algunos son más agresivos, otros son muy sutiles y calmos para devaluarte, unos te abandonan de un día para el otro con un mensaje de texto, otros prefieren enloquecerte con comportamientos extraños hasta que tú los abandones y queden libres para seguir incluyendo nuevas y frescas conquistas a tu vida).

Estas dudas de si es o no es una persona con características psicopáticas son comunes al comienzo y tiene un nombre: DISONANCIA COGNITIVA. Se define a la disonancia cognitiva como “la percepción de incompatibilidad de dos cogniciones simultáneas que puede impactar negativamente sobre actitudes y comportamientos”. Es decir, tu psiquismo está en tensión permanente por padecer dos mensajes distintos y contrapuestos. Tus decisiones pueden volverse erráticas, tratando de discernir lo que es verdad de lo que es mentira, además de perder considerable energía psíquica en el proceso.

Durante la relación, tu pareja sistemáticamente utilizó técnicas de lavado de cerebro. Una muy común es compararte con otras mujeres diciendo cosas como que tú eres distinta porque no eres celosa. A partir de ese momento tú querrás estar a la altura de ese pedestal en el que te ha puesto y cuando empieces a notar que hay otras personas, muchas, él te dirá que lo desilusionas con tus “celos” y que imaginas cosas (un eufemismo para “loca”).Generalmente te tratará fríamente por unos días y tú, para volver a la fase de idealización amorosa, tratarás de olvidar tus “injustas dudas”. En otras palabras: él te hizo creer que eras la parte disfuncional de la relación.

Eliminar todos estos mensajes negativos contra ti, llevará mucho tiempo. Hay que hacer una especie de reprogramación de tu cerebro (las terapias cognitivas son muy efectivas para estos casos) y no perder la fuerza de voluntad. Tendrás días en que te volverás a culpar diciéndote que tal vez tendrías que haberte esforzado más o dejarle pasar sus deslices en un vano intento de recuperar esa emoción imaginaria, falsa, del comienzo de la relación cuando estudió tus necesidades e inventó un personaje a tu medida.

Para pensar con claridad es necesario cumplir estrictamente con el contacto cero (ver artículo en este blog) ya que a medida que pasen los días sin que él nos cuente sus mentiras e invente nubes de humo, podremos recordar con detalle cada suceso y conectar los puntos. Cuando comiences a relacionar las cosas te darás cuenta con quiénes te engañaba, verás con claridad como instalaba sus ideas en TU cerebro y te hacía creer que a ti se te habían ocurrido, entenderás su manipulación, su juego de víctima y su transferencia de culpa hacia ti y hacia todos los que lo rodean. Esta nueva etapa será dolorosa ya que es como pelar una cebolla podrida, en donde detrás de cada capa habrá una nueva, aun más falsa y sucia.

Te habrás librado de la disonancia cognitiva, la verdad lavará toda duda pero entrarás en una de las etapas más movilizadoras de la recuperación: la de la rabia. Es normal y necesaria. (Ver artículo etapas de recuperación en este mismo blog). En ella, te reconectarás con todas las emociones y los avisos instintivos que habías desplazado y reprimido para mantener una relación con una persona que sistemáticamente te trató como un objeto al cual podía manipular y descartar a su antojo. Y eso duele.