“Sanar del abuso encubierto”, un libro de Shannon Thomas

Finalmente, el libro de Shannon Thomas, la psicoterapeuta norteamericana especializada en relaciones con psicópatas y narcisistas, “Healing from hidden abuse” vio la luz. Es un libro ideal para aquellos que todavía descreen de que existan personas como las que habitualmente describimos aquí. Es perfecto para regalar a amigos o familiares que no terminan de entender lo que les explicas sobre lo que viviste. La autora, ya desde el título, nos habla de gente tóxica. Solo hacia la tercera parte de la obra, cuando describe los comportamientos abusivos y malintencionados de estos maestros del engaño, comienza a utilizar los términos psicópatas, sociópatas y narcisistas. Ella aclara que hay distintos nombres más técnicos detrás de ellos pero que básicamente hablan de lo mismo y a efectos de ayudar a las víctimas prefiere englobar las patologías de esa forma más didáctica pero igual de precisa. Va desgranando muy lentamente la forma en que operan para que nadie deje el libro a las primeras páginas “asustado” por palabra a las que asocian a lunáticos. Ella se encarga de demostrar que no son locos de película sino lobos disfrazados de corderos a los que hay que desenmascarar y alejar de nuestras vidas.

Abarca casos de relaciones románticas, laborales, familiares y religiosas. Ella proviene de una comunidad cristiana y ha tratado con éxito a muchas personas que fueron el blanco de pastores o altos miembros de alguna iglesia o templo. Es interesante ver, cuando llega al punto en donde explica lo que es un mono volador/co-abusador/facilitador (flying monkeys), como Thomas afirma que el mismísimo Dios puede ser usado como mono volador contra una víctima o chivo expiatorio dentro de la dinámica perversa de un psicópata. “Dios quiere que te sometas a lo que te digo, Dios va a hacer que toda la comunidad te dé la espalda si sigues cuestionando mis directivas que están inspiradas en la palabra de Dios”. Además de lo que significa monos voladores, Thomas también explica con excelentes ejemplos muchos de los términos que usamos los sobrevivientes, tales como gaslighting, campañas de difamación, bombardeo amoroso, triangulación, etc.

Es interesante como maneja el tema del “Contacto Cero” y el “Contacto Mínimo”. Si bien ella apoya de forma contundente el “Contacto Cero”, considera que por ciertas situaciones personales una persona pueda preferir “contacto mínimo” en vez de “contacto cero”, sobre todo cuando son nuestros progenitores o hijos los sociópatas. Brinda entonces una serie de estrategias para manejarse con ellos de una forma desafectada y cauta, pero advierte que, si esto no funciona, y a pesar del famoso “honrarás a tu padre y a tu madre”, habrá que optar por el contacto cero para que no destruyan nuestras vidas.

Con respecto al origen de la psicopatía y el narcisismo ella se inclina por traumas tempranos que los lleva a preferir este tipo de comportamiento más que a una explicación biológica o genética. Sin embargo, y al igual que sus otros colegas que afirman que el origen es fisiológico, insiste en que ellos son absolutamente conscientes de lo que hacen y que son intratables porque NO quieren cambiar “su condición de seres superiores al resto”.  Es decir, según Thomas, tienen libre albedrio y su elección es dañar a los demás.

Thomas describe 6 etapas de recuperación: la desesperación absoluta, la educación en el tema, el despertar a la realidad, los nuevos límites, la restauración de nuestra identidad y el mantenimiento. Consideramos que la división en etapas es algo menos completa que las cinco descriptas en el libro PsychopathFree, sin embargo, la de Thomas es muy útil porque al final del libro utiliza a estas seis etapas para armar un diario de reflexión personal con preguntas guiadas para que el lector pueda llevar a la práctica los conceptos del libro y controlar la evolución de su sanación.

Hay una sola cosa que la autora omitió y es el tema del sexo como arma de control, como adicción inducida. Esto nos parece que deja al libro sin una información crucial para el sobreviviente porque, como sabemos, la dependencia bioquímica y el lavado de cerebro que sufren las parejas de personas tóxicas se consolida a través del sexo. Sin esta conciencia, a cualquier sobreviviente se le hará mucho más difícil mantener el contacto cero. No encontrarás nada sobre cómo desprogramar tu cabeza producto de los cambios hormonales y de neurotransmisores en este libro, si lo necesitas tendrás que recurrir a autores como Piñuel o Stout.

Resumiendo, creemos que es un libro maravilloso como introducción general ya que cubre todos los ámbitos en los que una persona puede ser abordada y abusada por un psicópata o narcisista. Brinda descripciones claras para reconocer lo que es abuso y lo que no; ayuda a poner límites y a no volver a pasar por lo mismo. Asimismo, deja instrucciones claras para los familiares de aquellos en proceso de recuperación para que se instruyan y realmente colaboren con el mismo. Por el momento, está disponible en inglés. Les dejamos algunas citas

a“Dentro de cada comunidad, las personas tóxicas se encuentran escondidos en las familias, parejas, empresas y lugares de culto. La naturaleza críptica de abuso psicológico consiste en juegos mentales repetitivos jugados por un individuo o un grupo de personas en contra de otra. El abuso psicológico rara vez deja moretones. No siempre hay huesos rotos o agujeros en las paredes. Las contusiones, el quebrantamiento y las heridas están matando a la víctima por dentro”

“La persona que nos hizo creer que era el puerto seguro de nuestra vida, nos está tratando de ahogar en silencio … con frecuencia, el homicidio emocional sucede, mientras que otras personas de nuestro entorno comentan que gran chico o chica es quien nos abusa y qué suerte tenemos de estar con él/ella … lo que se ve detrás de puertas cerradas es radicalmente diferente a la figura pública que él o ella vende al mundo.”

“Los abusadores psicológicos dañan a otros, no por alteraciones en el juicio, sino porque disfrutan el control que obtienen de las personas que abusan”

“Los abusadores psicológicos juegan juegos con sus blancos, y saben exactamente lo que están haciendo.”

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¿Hasta dónde pueden llegar las perversiones de los narcisistas y psicópatas?

Son muchos los comentarios que recibimos concernientes al grado de perversión sexual que puede llegar a tener un psicópata o un narcisista. No solo las preocupaciones se basan en el daño que sus gustos “peculiares” podrían llegar a tener sobre la salud física y mental de sus parejas sino que detrás de estas preguntas angustiosas sobrevuela el fantasma del abuso infantil. No todos los psicópatas tienen gustos sexuales absolutamente desviados ya que muchos ponen toda su atención en el poder, el dinero y el control de los demás. Sin embargo hay muchos otros casos en que el sexo es el centro de la sus vidas, es la droga que les provee algún tipo de emoción superficial a sus vacías personas.

Aclaremos que no todos los perversos son psicópatas, por ejemplo el voyeur o el fetichista, cuyo comportamiento suele no afectar en gran medida a otras personas, podría  mostrar tendencias psicopáticas mínimas. Por el contrario, los psicópatas y narcisistas son perversos por el mero hecho de obtener placer dañando a los demás. En un gran porcentaje la perversión se desplaza automáticamente sobre el área de la sexualidad.

Lo más común es que tengan múltiples parejas a las que engañen fingiendo monogamia sin involucrarse en prácticas demasiado perversas y sin afectar a menores. No obstante, el frenesí les dura poco tiempo y comienzan a buscar aventuras más fuertes: sexo en grupo, sadomasoquismo, etc. Una de las cosas que les produce mucho placer es el ir corriendo los límites sexuales de sus parejas más o menos estables. Por ejemplo los manipulan para que tengan sexo con otras parejas delante de ellos, cosa que las víctimas jamás hubieran aceptado si no estuvieran bajo el efecto totalizador y corrosivo del sociópata en sus vidas. El doctor Marietán comenta sobre pacientes que se volvieron esclavos de las ocurrencias del psicópata a los que denomina complementarios. Estos hombres o mujeres ceden a las presiones y terminan haciendo cosas perversas. Además de los complementarios, hace hincapié en un grupo especial de individuos que podrían tener una especie de “perverso” dormido y que, satisfaciendo al psicópata, se convierten en coparticipes gozosos de sus juegos perversos. En su sitio web una mujer narra su historia con un personaje famoso que la fue sometiendo tanto profesionalmente como sexualmente a cosas degradantes. Los intercambios de roles y de parejas eran comunes para él y ella lo tomó como algo natural en una relación apasionada. La gente le comenzó a resultar aburrida y tonta. Comenzó a imitar a su psicópata; se sentía superior a todos, la gente común le parecía obvia. Por el contrario, cuando estaba con su psicópata se sentía una basura y dudaba de todo. Éste fue instruyéndola en todo tipo de prácticas hasta que la invitó a tener sexo con niños. Ella se negó a hacerlo  pero, aun así, siguió muchos años siendo su amante a pesar de que él le había confesado que hacía “viajes” a destinos en donde él concretaba estas fantasías. Lo único que a ella le angustiaba era que a su esposa y a otras mujeres él parecía prestarles más atención que a ella. ¿Por qué no denunció  a esta persona que quería tener sexo “con niñas de 7 años” (cita textual)? Y suponiendo que esta persona tenía ante la opinión pública una fachada tan inviolable que hacía imposible exponerlo ¿No hubiera sido lógico alejarse de semejante monstruo inmediatamente? Esto no ocurrió. Puedes ver casos como este en la web del Dr. Marietan pero te advertimos que si estás en proceso de sanación, su lectura puede resultar contraproducente. No nos gusta recurrir a ellos salvo para ilustrar situaciones extremas como las que estamos tratando hoy.

Afortunadamente estos casos en que los complementarios normalizan la perversidad  en nombre de la relación no son mayoría. Si bien en  ocasiones el psicópata logra “contagiar” ciertos comportamientos perversos a sus víctimas de forma irreversible; en  la mayoría de los casos las víctimas consienten hasta un punto buscando la aceptación del perverso. Pero en cuanto cruzan fronteras no negociables, logran poner límites.

Los narcisistas y psicópatas juegan con distintas variables para hacer que las presas exploren cosas con las que no están de acuerdo:

  • Los acusan de puritanos/frígida/poco hombre si no aceptan.
  • Les aseguran que todos lo practican (ya hemos hablado de las falacias ad populum en otra entrada)
  • Los convencen de que son la mejor pareja sexual de toda su vida, con la que tiene más química y por eso les proponen esa novedad. Sus víctimas quieren estar a la altura de ese mito que el psicópata ha creado. A todas sus parejas le dice exactamente lo mismo.
  • Amenazan con marcharse o hacerlo con una persona que sea más liberal, más ardiente.
  • Prometen a sus parejas que dejarán de tener tantos amoríos si ellos/as exploran esa fantasía que los/las obsesionan.

Estos son algunos de los mecanismos para presionar a sus parejas a hacer cosas fuera de sus rangos de aceptabilidad. Pero volviendo al caso de los menores. ¿Qué tan común es? Muchos psicópatas abusan de menores pero no dentro de su familia. Para atraer adolescentes,  además de utilizar el tipo de discurso anteriormente mencionado, recurren  a extorsiones para obligarlos a callar como filmarlos para que todos los vean o decirles que sus padres y la comunidad entera no les van a creer si tratan de exponerlos. Martha Stout en su libro “The sociopath next door” narra la historia de un director de colegio secundario que tiene sexo con jovencitas mientras que para con su hija es exigente y moralista. Sin embargo, su hija descubre no solo sus aventuras sino su doble vida como narcotraficante.

Hay una porción mucho menor aun de psicópatas que abusan de sus hijos. En algunos casos las madres se dan cuenta y huyen; en otros las mujeres cuya anulación llega a niveles terroríficos niegan la evidencia y continúan con él. No queremos dejarte intranquila/o, realmente estos casos son un porcentaje pequeño comparado a los psicópatas cuyas conductas sexuales no llegan a extremos tan horrendos.  De todas formas copiamos a continuación algunos consejos del doctor Norberto Garrote, jefe del Servicio de Violencia Familiar del hospital Elizalde (Argentina), para detectar abuso en niños pequeños:

“A diferencia de una violación, que en general es provocada por un extraño y en una única oportunidad, “el acto abusivo en general se produce como consecuencia de una instalación lenta y paulatina de un proceso de seducción que se da en un marco de confianza. El abusador, que parece un buen tipo, va dejando señales en el camino que se pueden leer con anticipación. Prepara a su víctima, la sexualiza mediante estrategias disfrazadas de cuidados paternales, como dormir con el menor o compartir el baño como si fuese una actividad inocente de cuidado e higiene, la expone a imágenes inapropiadas (de su propio cuerpo o a través de videos no necesariamente pornográficos pero sí de contenido erótico) o le da información que no respeta la edad evolutiva del niño, con el pretexto de ofrecerle clases de educación sexual.”

Si sospechas abuso sexual presta atención si el niño:

  • Tiene dificultad al caminar o sentarse
  • De repente rehúsa a cambiarse para el gimnasio o participar en actividades físicas
  • Te cuenta que tiene pesadillas o empieza a mojar la cama
  • Experimenta un repente cambio de apetito
  • Demuestra conocimiento o comportamiento sexual que es inusual y sofisticado
  • Se embaraza o contrae una enfermedad transmitida sexualmente (STD) o una infección transmitida sexualmente (STI) – particularmente si tiene menos de 14 años de edad
  • Se va de la casa
  • Reporta abuso sexual por un pariente (padre/madre) u otro persona responsable de su cuidado

Para más información puedes recurrir a este sitio web: www.abusosexualinfantilno.org

En conclusión, casi todos los psicópatas tienen algún grado de perversión sexual que en la mayoría de los casos es lisa y llanamente promiscuidad y engaño permanente, otros llegan a exhibir  prácticas rechazadas por la gran mayoría de la sociedad pero que no involucra a menores  y en otros casos (estadísticamente un número menor) los sociópatas someten por la fuerza a sus víctimas o abusan sexualmente de menores. No te quedes a comprobar si tu pareja o ex pareja es una versión light o hardcore de perverso. MANTÉN EL CONTACTO CERO O EL CONTACTO MÍNIMO Y SUPERVISA A TUS HIJOS PERO SIN ALARMARLOS.

Cuando el abuso narcisista y psicopático se prolonga por años.

Ya hemos tratado de las relaciones con psicópatas y narcisistas de breve duración en la entrada de “abuso express”. Hemos puntualizado los motivos por qué estas relaciones son más breves, más intensas e igual de devastadoras que aquellas en las que el abuso se sostiene a lo largo del tiempo. Hoy queremos analizar lo que pasa en las relaciones con sociópatas a largo plazo, aquellas que están formalizadas (incluso con hijos que también sufren el abuso) y que tienen un velo de normalidad ante la sociedad.

Muchos se preguntan qué es lo que sucede para que una persona no pueda ver el engaño y las mentiras constantes, las infidelidades, el verdadero destino del dinero común, la manipulación y el maltrato encubierto (o en ocasiones también físico); qué es lo que tienen estos hombres y mujeres sin conciencia para que logren convencer a sus parejas de que sus fabulaciones son ciertas y de que los perdonen una y otra vez. ¿Por qué algunos logran salir de estas relaciones destructivas en pocos meses o en un par de años y otros tardan décadas en darse cuenta que vivió una vida de ceguera y de violencia? Hay múltiples factores que favorecen el abuso prolongado. Lamentablemente, los psicópatas y narcisistas son los primeros en descubrir estos elementos que predisponen a la tolerancia del maltrato y a la negación. Cuando detectan a estas personas las eligen para convertirlas en sus “parejas estables”, aquellas que les servirán de pantalla para llevar una vida de desbordes y falsedad sin que nadie lo sospeche. De ninguna manera consideramos que estas circunstancias personales sean las que “provoquen” la violencia psicológica que ejercen los sociópatas.  Ellos son los que estudian las debilidades personales para usarlas a su favor. Sería comparable a una situación el la que alguien sufre de diabetes, le advierte a su pareja que no debe comer azúcares de ningún tipo y ésta decida suministrarle comidas y bebidas con hidratos de carbonos escondidos para hacerle daño. De ninguna manera se debería responsabilizar a la víctima por tener ciertos elementos en su personalidad o en su historia que atraiga a psicópatas y narcisistas. Pero ¿Cuáles son esas características que predisponen a no ver el abuso?

  • Haber crecido en una familia violenta o abusiva: muchas mujeres se quedan con parejas psicópatas porque sostienen que “no les pega como su padre a su madre” y que por lo tanto su devaluación, su engaño y sus infidelidades son “males menores”.
  • Haber crecido en una familia con padres inmaduros: cuando los padres se comportan como niños, sus hijos tienden a madurar antes de tiempo y se convierten en “cuidadores” de sus padres. Esto lleva a ver ese estado de codependencia como algo normal. Cuidan a su pareja narcisista o psicópata con la esperanza de que cambie, la misma esperanza que albergaban para con su familia de origen.
  • Ser muy jóvenes o menores de edad al momento del encuentro con el/la sociópata: cuanto menos experiencia tenga la persona en relaciones ya sean románticas o laborales, les será más sencillo para el sociópata hacerles creer que toda esa confusión, triangulación y lavado de cerebro es lo normal, como también manipularlos usando las inseguridades propias de la adolescencia para entrenarlos y moldearlos a gusto.
  • Aislamiento/factores económicos: si el/la sociópata es quien gana más o posee propiedades solo a su nombre, es probable que su pareja no sepa como salir de la relación, y si a esto se suma haber perdido la red de amigos por las mentiras que su pareja inventó sobre ellos, es probable que decida aguantar.
  • Hijos en común: La idea de perder la tenencia de los niños es el fantasma más terrible para hombres y mujeres pero en el caso de los hombres esto es más acentuado. Muchos se quedan soportando todas sus mentiras y manipulaciones porque saben que en un juicio de divorcio, ellas mentirán tan bien que no lograrán siquiera verlos.
  • Una educación extremadamente estereotipada: en aquellos hogares en los que el varón tiene privilegios es normal que se les enseñe a las hijas mujeres a tolerar el abuso. También en aquellos hogares donde todavía se considera que la separación es un pecado mortal, la víctima no querrás divorciarse por miedo al rechazo de su entorno.

El siguiente es un caso real en el que solo se cambiaron los nombres. Melanie tenía 17 años cuando comenzó a trabajar. Su madre cosía para afuera y su padre era un obrero alcohólico que en ocasiones (cuando estaba muy ebrio) se ponía violento con su madre. A Melanie, afortunadamente, nunca la golpeó y cuando estaba sobrio la mimaba movido por la culpa. Mauro (el psicópata) tenía 31 años y trabajaba en la empresa donde ella había entrado haciendo tareas de limpieza y trámites. Él estaba casado, tenía una nena de 4 y engañaba a su esposa, llamada Clara, con una jefa más grande que él y con otra colega. A Melanie la sedujo con regalos pequeños que para ella eran deslumbrantes y con su sexualidad creativa. Melanie no había tenido ningún novio. En ese país esta “relación” podría haberle costado la cárcel a Mauro ya que la edad de consentimiento es los 18 años pero Melanie lo guardó en secreto hasta llegar a la mayoría de edad. La esposa de Mauro, una mujer de unos treinta años, no solo acababa de descubrir a una de sus amantes sino que se enteró de que él ganaba mucho más de lo que declaraba a pesar de que a ella le decía que no tenían lo suficiente para comprar útiles escolares para la niña. No lograba entender el motivo del comportamiento tan perverso de su marido y a pesar de todavía añorar las primeras etapas de idealización, le pidió el divorcio. Por primera vez, todo el encanto de Mauro desapareció. Le jalaba del pelo, la amenazaba, llegó a retorcerle el brazo. Mucho tiempo después pudo Clara ponerle nombre a lo que había vivido cuando cayó en sus manos un libro sobre narcisismo y psicopatía. Mientras tanto Melanie estaba cada vez más enganchada con él. Realmente creía que su esposa era malvada. Pensaba todo el día en él. Hacía todo por él. Quería compartir cada cosa que le pasaba en el día con él. Cuando salió el divorcio, le contó a su madre de la relación. La mamá puso el grito en el cielo pero él, a pesar de estar con otras personas más interesantes y experimentadas que Melanie, la trianguló contra su propia madre y Melanie dejo su hogar para ir tras él a su nueva vivienda. Al principio, él la maltrataba para que se fuera porque la sentía como una carga. Con el tiempo, Mauro comprobó que ella era buena atendiéndolo, que se creía todas sus historias y cambió de actitud. Trató de ganarse el cariño de la madre de Melanie y de sus amigos. Hizo una campaña record de atenciones. Si bien algunos tenían sus dudas, respetaron la voluntad de la joven. Mauro consiguió trabajo en una multinacional y le pidió a Melanie que dejara de trabajar, no quería que nadie lograra mostrarle que había otro tipo de realidades y de relaciones. En la nueva empresa, él se movía con libertad ya que nadie conocía sus antecedentes y además estaba ganando buen dinero. Comenzó a tener amantes en todos los sectores. Melanie odiaba a la ex esposa de Mauro. Cuando el dinero no alcanzaba a pesar de su jugoso sueldo (hoteles, regalos, etc) él le aseguraba que era su ex esposa quien lo dejaba seco (en realidad, a Clara le llegaba el mínimo estipulado por ley). A Melania no se le ocurrió jamás mirar los números con detenimiento. Mauro estaba fascinado porque su imagen de hombre pulcro y familiar le daba réditos. Fue por más. Tuvieron un hijo, luego una hija. Él se ausentaba demasiado para un hombre con dos niños pequeños y cuando ella le reclamaba tímidamente, él no le dirigía la palabra por días. Melanie finalmente le pedía perdón. Él la premiaba con buen sexo y algunas salidas por unas pocas semanas y comenzaba la rueda. El tiempo pasó. Mauro, buscando nuevas aventuras, comenzó a asistir a fiestas sexuales grupales que otros ejecutivos organizaban. Melania no sospechaba en absoluto. No le pareció raro haber contraído una enfermedad de transmisión sexual. Pensó que podría haberse contagiado en la piscina, había leído en internet que eso era posible. Tampoco parecía darse cuenta del consumo de cocaína de Mauro. Estaba acelerado por tanto trabajo. Los fines de semana los reservaba para ella. Salvo en alguna oportunidad en la que la amante de turno le interesaba lo suficiente como para inventar un viaje de negocios, durante la semana Mauro “trabajaba” hasta 16 horas seguidas pero los sábados y domingos se quedaba en casa y decía que no quería salir porque estaba cansado. Veían televisión y recibían a la familia. Aburrida Melanie comenzó a organizar pequeños eventos para las amigas (baby-showers, bautismos, etc). Era buena y la comenzaron a contratar. Mauro se mostraba encantador con las mamás del colegio que pedían asistencia con los eventos. Nadie sospechaba. Cada tanto Melanie recibía anónimos de amantes que querían advertirle pero él le decía que eran colegas que lo envidiaban o que lo buscaban pero que estaban ofendidas porque él se había negado a tener un amorío con ellas. Melanie no solo se dejaba convencer sino que se esforzaba más para “luchar” por su hombre contra “todas esas descaradas” que querían arruinarle su matrimonio. Subía fotos en las redes sociales y anunciaba lo feliz que era pensando que realmente esas mujeres lo querían a él. La mayoría solo había intentado advertirle movidas por el dolor.

Pero Mauro, como todo psicópata, se creyó más inteligente y más impune de lo que en realidad era. Con una de sus empleadas tuvo un affaire importante pero ella descubrió que estaba con tres más en la oficina. Mauro la devaluó hasta que ella consiguió otro trabajo para preservar su salud mental. Lo que no supuso es que la muchacha antes de irse entregó a la empresa la dirección alternativa de correo electrónico de Mauro (donde el guardaba los correos de sus amantes) y un detalle de los hechos padecidos. Mauro estaba convencido de que las empresas solo controlaban los correos corporativos, no entendía que las compañías colocan programas fantasmas que “guardan” las contraseñas de cualquier cuenta (Facebook, twitter, correo personal) a la que se haya accedido desde cualquier máquina de la oficina (sí, sabemos, este tipo de espionaje es ilegal pero es práctica común en todos los organismos del estado y en empresas grandes) Un día fue convocado por los directivos que le comunicaron que tanto él como otras tres mujeres de la empresa estaban despedidos sin derecho a indemnización por la gravedad de lo encontrado. (Nota: si tienes una relación en la oficina presta atención a lo que te acabamos de decir. Esas otras tres empleadas se quedaron sin trabajo y descubrieron que su amante era en realidad un monstruo todo al mismo tiempo. No querríamos estar en sus zapatos. Ten cuidado).

Increíblemente, Mauro logró convencer a Melanie de que fue él quien renunció de un día para otro por estrés. Los pocos ahorros que Melanie había juntado con sus fiestas infantiles, fueron para cubrir todos los gastos de la casa. En unos meses Mauro consiguió empleo. No ganaba tanto como en la multinacional pero le alcanzaba para sus gustos y estaba en un nuevo entorno, lleno de mujeres a las que embaucar. A esta altura algunos de los amigos y familiares de Melanie sospechaban. Clara, su ex mujer hizo una breve investigación y se enteró del escandaloso despido del padre de su hija. Lejos de tratar de advertirle a Melanie, se dedicó a mandarle cosas para los hermanitos de su hija a través de ella y a rezar para que alguna vez ella se diera cuenta del abuso. Esto por el momento no ocurrió. Melanie sigue con Mauro. Sus hijos viven limitados. Él sigue divirtiéndose y dejando a mujeres arruinadas por detrás. El grueso de las personas que los conocen superficialmente no ven las cosas con claridad. Los más cercanos sí y sufren profundamente. ¿Qué harías tú si fueras familiar de Melanie?

Si alguien de tu entorno está ciego y a merced de un narcisista o psicópata trata de tomar una postura equilibrada e inteligente. Sí tratas de abrirle los ojos a la fuerza, abrumándola con todas las evidencias juntas, ella/él le contará a su pareja quien inventará una serie de excusas y hará todo lo posible para que deje de verte haciéndote pasar por loca alucinada. Piensa que si quedas fuera de la vida de tu pariente ya no podrás ayudarlo/a. Si por el contrario, le dices a todo que sí y no le cuentas nada de lo que sabes, estás siendo funcional al psicópata. Lo mejor es hacerle notar ciertas conductas al pasar, darle a leer notas en donde se describen relaciones tóxicas, resaltar las virtudes de las parejas sanas, impulsarla/o a tener sus propios espacios y su propio dinero y hacerle saber que si alguna vez se decide a dejarlo/a, tú estarás allí para darle toda la contención emocional que necesita como así también un techo y algo de dinero si fuera necesario. Las demás personas de su entorno deberían intentar lo mismo. Muchas voces que logren contrarrestar la voz todopoderosa del psicópata en su cabeza.

Hijos y parejas de psicópatas según el Doctor Marietán

A continuación transcribimos la exposición del Dr. Hugo Marietán en el Congreso Internacional de Psiquiatría, de la AAP. Buenos Aires, 19 de septiembre de 2012. Queremos hacer dos aclaraciones: la primera es que no estamos del todo de acuerdo con el término “complementaria” ya que a la luz de las nuevas investigaciones sobre erosión identitaria y síndrome de Estocolmo doméstico nos parece que desplaza cierta culpa hacia la víctima cuando no debería ser así. La segunda es que el caso que el Doctor Marietán narra es cierto y sucede a menudo, no obstante, no todos los casos terminan de la misma manera (con los hijos bajo el cuidado del cónyuge psicópata). Finalmente, hemos resaltado parte del texto para que veáis que en un porcentaje altísimo los hijos de psicópatas no heredan las características psicopáticas del progenitor. Sí hay que tener cuidado del efecto imitación.

Dr. Hugo Marietan:

“Un gusto que hayan venido a esta charla sobre psicopatía, mi nombre es Hugo Marietan. Yo que hace varios años estoy trabajando en el tema de la psicopatía, me doy cuenta, ahora caigo en la cuenta de por qué son pocos los psiquiatras que se dedican a la psicopatía. Es un tema altamente tensionante , los resultados a veces son muy esforzados. Todo el tema de la psicopatía, el psicópata en sí, lo que rodea al psicópata, la complementaria, los hijos, tiene un dejo de cosa truculenta, y a veces de siniestra. Por sobre todas las cosas, siempre sale de lo normal, entonces uno tiene que hacer, en tanto terapeuta un esfuerzo enorme para sacarse todos los clisés de la forma que tenemos nosotros empática al tratar con pacientes habitualmente con problemas del tipo neurótico incluso los psicóticos, con problemáticas del tipo familiar pero que nunca salen de lo común que pueden exagerar hacia un bando o hacia el otro, pero siempre se mantienen dentro de un rango de lo normal.

Acá, en la psicopatía, nosotros estamos trabajando por fuera de lo común, por eso es que yo me doy cuenta que cuando explico estos casos, siempre hay cierta expresión en los oyentes de incredulidad. Yo los comprendo, es difícil de entender los efectos del psicópata y al psicópata mismo ni hablar. Un psicópata sabemos que es una persona , no sé si decirle persona, es un ser que tiene una lógica totalmente distinta a la lógica común , ni que hablar de la gama de los sentimientos , en el tema de los sentimientos encontramos, uno , dos , tres . Yo, digo, esta persona tiene el entusiasmo por un lado , son personas entusiastas , a veces, cuando es entusiasta?, cuando está detrás de su necesidad especial; después, la ira, la ira que se presenta generalmente cuando se frustra , cuando no puede conseguir un objetivo y después de eso , el entusiasmo , la ira , un enorme vacío , un vacio en el conjunto de los sentimientos . No me resulta extraño que el psicópata este azorado o no entienda la gama de sentimientos del ser humano común. Y como le parece un ser débil arrastrado por sus emociones y por supuesto fácilmente dominable, es una persona que mira a la otra, no empáticamente, es decir, sin colocarse en el lugar del otro, lo ve como una cosa, lo ve como un objeto para su utilidad, y para colmo con una gama de expresiones emocionales que él no tiene, es evidente que va a tener que verlo como algo inferior a él. Las charlas que he tenido con psicópatas que han venido a verme, una vez que ellos los estudian a ustedes, cuando el psicópata va a verlos a ustedes, el psicópata es una persona que los está evaluando a ustedes, no es que ustedes están evaluándolo a él, sino que el psicópata los va evaluando a ustedes, y una vez que saca una conclusión se abre más o menos de acuerdo a cuando a él se le dé la gana. Otros de los elementos es que ustedes se dan cuenta que la entrevista es guiada por el señor psicópata y no por ustedes. Esa persona los ve a ustedes como seres inferiores, o bien están siempre viendo de que manera este tipo, esta cosa, le pude ser útil a él. (Esto es importante que lo tengan en cuenta) De qué manera puedo sacar algo de esto que estoy haciendo. Y con esa gama de sentimientos, -mínimo- la ira, el entusiasmo y sus derivados, estos hombres a veces conforman una familia, con quien?, obviamente con una complementaria, desde luego que la complementaria no es una mujer común, eso ya lo vimos en las charlas anteriores ,en los otros congresos, no cualquiera es completaría de un psicópata, es una persona también muy especial . Básicamente es una mujer que de adolecente ya desdeña al varón común, el varón común la aburre, busca siempre algo exótico y como digo siempre en el mar de los exóticos nada el psicópata y entonces ahí, es donde, esa cosa exótica y particular que es el psicópata llama poderosamente la atención de la complementaria y queda pegada ahí. Una vez que quedo pegada, ya esta, se formo el circuito de la complementaria, psicópata y tienen este entramado que tantas veces hemos conversado.

El tema es que el psicópata suele utilizar a la complementaria a veces para conformar una familia, pero por que el psicópata con las características especiales que tiene hace una familia, porque la necesita, porque quiere generar más individuos, No. Generalmente porque le conviene la complementaria por x razones, entre ellas, lo más relacionado, recuerden que el psicópata siempre tiende al poder. Porque de esa manera con esa fachada, con esa mujer puede conseguir más relaciones sociales que le permitan ascender .La familia le resulta una carta de presentación social, una fachada para presentar, para que el consiga sus objetivos. Yo lamentablemente tengo que repetirles a las complementarias cuando vienen a verme, cuando se ha agotado el proceso del circuito complementaria psicópata, y ellas deciden irse de ese circuito vuelvo a repetirles que el psicópata nunca las ha querido, no la ha querido a ella, no ha querido a sus hijos y no quiere a nadie nada más que a él, esto es resistido dolorosamente por la complementaria que siempre sobreestima la palabra por sobre los hechos, y dice pero él me ha dicho siempre que yo soy una mujer especial , que he sido la mujer de su vida , que ha sido la mujer que por fin después de tanto tiempo ha encontrado. Y yo, le digo, pero usted recuerda que me conto que ha visto en su celular o ha visto en su computadora mail hacia otra mujer que le decía exactamente lo mismo, y dice, si, si, pero él me lo decía a mí en persona a las otras, les mandaba mail.

Esa obcecación de la complementaria de justificar completamente todo lo que hace el psicópata y ese esfuerzo por no ver, ese esfuerzo brutal por negar la realidad no lo puede hacer cualquier mujer común. Esa tolerancia infinita a todas las aberraciones que hace el psicópata sobre la complementaria solamente la puede tolerar una mujer que sea especial, una mujer común la segunda vez que el psicópata muestra un poco, un poquito las garras sale corriendo. La complementaria le muestra las garras, ella ve unas manos hermosas hay, ahí, un vinculo de ida y vuelta muy especial.

El tema es que estas personas forman una familia. Y esta familia tiene hijos. entonces ahí puede pasar varias cosas, Primero, que el psicópata, que siempre tiende al poder satisfaga esa necesidad especial por fuera de la casa , que él sea un empresario , político ,dirigente de cualquier circuito profesional , entonces ahí, el , esta, digamos entre comillas descargando esa necesidad especial y satisfaciéndose en el afuera de la familia, entonces en el adentro de la familia se comporta como una especie de padre entre comillas ausente o padre digamos con ciertas particularidades y punto. Y transcurren los años, pasan los años y es un padre, los hijos lo recuerdan como un padre habitualmente seco, muy regalero, muy obsequiador, porque para el psicópata dar cosas es muestra de cariños. El padre psicópata cuando tiene cierta preferencia por uno o por otro, regalan cosas, dan cosas, cosas materiales, a tal punto que cuando se pelean con alguno de los hijos él le hace el inventario , te acordas que si yo te di esto, te di aquello , te pague aquello, todas cosas materiales , no entienden el tema de la ternura , la solidaridad , la reciprocidad afectiva, nada , todo eso escapa al mundo emocional del psicópata , si tenemos esa situación de que el padre psicópata descarga la psicopatía afuera o si es un violador en el afuera , en el adentro digamos es un padre poco presente y entonces el comando de la casa queda al mando de la complementaria y acá ocurre el siguiente fenómeno, la complementaria acompaña en el crecimiento a los hijos pero su mente esta puesta siempre en el sol negro, mirando a su psicópata, el psicópata es el que le da el sentido a su vida y los hijos están ahí, al lado de la complementaria . No es que los crie mal, pero le falta a la complementaria ese darse a los hijos que es propio de la madre común ,por lo menos en la generalidad de las madres, es una cosa interesante eso también, para ustedes los más jóvenes para que puedan estudiar, la complementaria como madre , que tampoco es una madre común , porque también desde el vamos en el proceso de socavación que hace de la autoestima de la complementaria el psicópata a lo largo de los años , es un trabajo sutil de adiestramiento ,también la degrada en el concepto de madre .

En la familia siempre existen dos polos de poder tácito, implícitos, uno es el padre que tiene una figura especial y otra la madre, son dos polos de poder. Ahora ocurre aquí que, el tono de poder maternal desciende a medida que el psicópata va socavando la autoestima de la complementaria hasta llegar a un nivel de, existe como una especie de igualdad de jerarquía entre los hijos y la madre. Es decir la madre pasa a ser una especie de hermana más y el único poder que queda en la casa es el del psicópata. Esto no se ve habitualmente con tanta nitidez en el transcurrir de los días, mientras el vínculo del psicópata y la complementaria siga funcionando. Los hijos crecen y en un momento, a veces la complementaria decide romper ese circuito por hartazgo o el mismo psicópata hace que la complementaria rompa el circuito porque le muestra un poco de sus miserias entonces la complementaria reacciona y le es fácil a el desprenderse de la complementaria. Y es ahí donde ocurre un fenómeno extraño a lo común. La madre se separa del psicópata y la mayoría de los hijos suelen quedarse con el psicópata. No se van con la madre, es absolutamente raro, aunque sean chicos, medianos, incluso grandes, se quedan con el psicópata, por qué?, porque durante toda su vida han experimentado la presencia excluyente del poder del psicópata y la minusvalía de poder de la madre. Entonces en el momento de elegir se quedan con el padre, ante el dolor imaginable de la complementaria que se queda sin el psicópata que es un desgarramiento psíquico importante y tampoco tiene los hijos, o bien se queda con un hijo.

El hijo del psicópata tampoco es un hijo, que podemos decir un hijo común. El hijo del psicópata tiene sus carencias. Siempre tiene un déficit y tiene otra cosa particular y negativa también, el haber sido el hijo de un psicópata facilita que puedan ser parejas de otro psicópata. Entonces este fenómeno, yo digo, a ver, por que conoció, como conoció a este psicópata, una vez que uno determina que es un psicópata, y ella o el, al revés, hay mujeres psicópatas también, entonces ella por ejemplo me dice, no sé, y cuenta lo que hacían cuando eran novios, etc. Y eran aberraciones espantosas, intolerables, pero ellas no las veían, no las veían porque las cosas aberrantes, las sumisiones, las humillaciones, las descalificaciones eran de todos los días en su casa, cuando se había apareado con esta pareja, lo que le hacía era lo mismo que le habían hecho en casa, no notaba la diferencia. Entienden eso? El hecho de tener un padre psicópata, una madre psicópata facilita enormemente la tarea de adiestramiento del psicópata que va a ser pareja del complementario, esa es una de las variantes.

La otra variante que cuando hay un padre psicópata, una madre psicópata, los hijos pueden enfermarse. Ellos evidentemente quieren ejercer su potencionalidad , convertir la potencia en acto, y el acto no lo pueden realizar, por que ?, porque hay un ente ahí, que impide el desarrollo normal de ese chico, entonces se establece un conflicto , una impotencia crónica, que puede llevar a problemas psicopatológicos de cualquier naturaleza. Por eso es que yo digo, que cuando en una familia muchos de los chicos presentan trastornos psicopatológicos busquen al psicópata que seguro van a encontrar en uno de los dos padres. O, a veces, una abuela que vive con ellos, o una tía que vive con esa familia. Esa es una vía, es una forma del efecto que tienen los hijos frente a la acción del psicópata. La otra es la diáspora , es cuando los chicos de chiquitos conviven o van a la casa de otros , la tía, la abuela , el vecino , la amiga , están constantemente en otras casas y de adolescentes algunos prematuramente deciden si están en la provincia ir a estudiar a 500, 600 km de la familia o algunos mujercitas ya tempranamente forman pareja y se van, es un diáspora, y otra forma de salir de ese círculo opresivo que conforma el clima del psicópata .Porque el clima del psicópata como lo dije tantas veces no es un clima de armonía , no es un clima de distensión todo lo contario , donde hay un psicópata el clima siempre es tensional . La tensión, el estrés crónico es lo habitual, el desgaste emocional es de todos los días. La incertidumbre de que va a pasar cuando venga, que pasara cuando venga papa, o mama, o con que va a salir ahora, papa o mama, ese clima de tensión es constante, no hay esa relajación y esa paz de muchas de las familias, el hogar deja de ser el famoso recurso del guerrero para ser otro tipo de guerra ahí adentro.

Tenemos los hijos que se enferman, los hijos que se escapan, y los hijos que se someten y terminan aniñándose en desmedro del desarrollo normal. Después cuando se produce por ejemplo la separación ellos actúan de una manera aberrante, algunos hijos copian, me falto decir esto, algunos copian las actitudes del psicópata erróneamente puedo decir, ahhh, este heredo la característica del psicópata, del padre o de la madre. No, están repitiendo el esquema. En todos estos años de trabajo pocas veces me encontré con que de un padre psicópata o de una madre, salga un hijo psicópata. Si, un hijo copia algunos rasgos psicópata, incluso la complementaria a veces, ejerce algún tipo de manipulación con otros, que es copia de lo que aprendió. A veces en el proceso de separación los hijos toman, sobre todo cuando la separación es controvertida es decir que el psicópata no quiere desprenderse de la complementaria y la complementaria consigue el suficiente apoyo fuera y hace la separación, los hijos se van en su mayoría con el psicópata y establecen una alianza tan , tan fuerte con el psicópata que suelen despreciar objetivamente a la madre, entre comillas, la repudian en el sentido literal del término , por ejemplo me contaba una señora que esta en este proceso de separación , una familia que está muy relacionado socialmente que se casaba el hijo de un amigo de su hija, que a su vez estaban todos relacionados , la madre es amiga de este chico que se casaba , estaban todos relacionados, y desde que ella se separo hace dos años , el hijo que tiene 26 años, son todos profesionales , hace dos años, el hijo nunca más le volvió a hablar, ellos habían tenido un buen dialogo mientras estaban conviviendo con el psicópata A partir de que se separo, nunca más. Ella fue a la ceremonia del casamiento, y cuando el hijo la ve en la iglesia se dio media vuelta y se fue. La captación también de la mentalidad de los hijos de parte del psicópata, hace que todos los que se opongan a los deseos del psicópata sean considerados enemigos, no importa quien sea, la madre, el vecino, lo que sea. El psicópata, tiende, ya sabemos eso, tiende a la autoridad militar, están conmigo o en mi contra. Y actúa en consecuencia. Gracias.”

Hombres víctimas de psicópatas y narcisistas

Hoy queremos abordar específicamente el tema de los hombres que sufrieron abuso psicopático o narcisista. Al igual que en el caso de las mujeres, el abuso puede provenir de distintas fuentes: madres/padres, parejas, colegas en el trabajo, etc. Lamentablemente, a excepción del acoso y la violencia psicológica en el ámbito laboral que tienen un poco más de visibilidad social, el resto de los casos pasan sin ser detectados  o reportados. Es estadístico que hay mujeres que ejercen violencia física  sobre hombres, como así también, muchos hombres gay que son golpeados por parejas violentas. Pero si tenemos en cuenta que el abuso emocional y psicológico puede tener consecuencias tan devastadoras como  la violencia física, los números de hombres maltratados crecen de forma exponencial.  En la mayoría de los casos no denuncian porque hay un prejuicio atávico que considera que un hombre que no puede controlar el abuso es poco hombre. Este último supuesto es falso y no hace más que agregar maltrato a la víctima que prefiere callar el horror que está viviendo antes que ser burlado.

Recordemos las estadísticas: el 4 % de la población tiene un desorden de personalidad tipo B (narcisismo, psicopatía, personalidad histriónica), de ese 4%  un 75% está compuesto por hombres y un 25% por mujeres. Las mujeres narcisistas o psicópatas integradas son mentirosas compulsivas, promiscuas pero lo esconden y manipulan a los hombres con ciclos de luna de miel en los que los hacen sentir en las nubes y ciclos en los que los hacen dudar de su cordura, masculinidad y su rol como proveedores. En todos los casos viven de ellos y, de acuerdo a la capacidad económica de la víctima, tratarán de obtener todos los beneficios posibles. Es muy común, también, que ellas los alejen de socios, amigos y familiares que puedan ayudarlo a ver detrás de su bonita máscara. El enamorado queda entonces aislado a merced de sus caprichos y mentiras. Cuando finalmente el hombre logra romper el hechizo y ve con claridad el abuso y la manipulación (algunos llegan a descubrir que el hijo que creía suyo y con el que ella le sacaba bienes, ni siquiera era su hijo biológico)  ella utilizará un arma que le viene de perillas: dirá que él la golpea y/o maltrata. En todas partes del mundo conocemos  a alguna celebridad de poca monta que van detrás de productores, empresarios, políticos y jugadores de fútbol.  Curiosamente de todos ha sacado una buena ganancia y a todos llamó, al comienzo de la relación, “el amor de su vida” para luego, en un par de años, acusarlos públicamente de “ladrones, golpeadores, maltratadores”. Esto es  grave. Utilizar la violencia de género falsamente es doblemente perjudicial. Por un lado, calumnia y destruye a la víctima que sufrió los abusos y por otro, trivializa la causa por la erradicación de la violencia ya que estas aspirantes a famosas que dicen ser golpeadas y nunca lo pueden probar terminan haciendo que muchos descrean de la magnitud de la violencia de género (epidémica) y no le brinden protección a aquellas víctimas reales (miles y miles) que la necesitan urgentemente.

Sin embargo, no todas las abusadoras salen en los medios. Muchas son jefas o ejecutivas que “se acostaron hasta la cima” o mujeres que no les interesa trabajar y llevan una vida parasitaria poniendo a todos los miembros de la familia unos contra otros, creando drama para divertirse, lavándole el cerebro a sus hijos, manipulando a su pareja hasta dejarlo sin voluntad propia y, en ocasiones, teniendo una vida sexual paralela que pocos conocen. Si tú sospechas que estás con una mujer así, te rogamos que, sin que ella lo perciba, vayas juntando cuanta evidencia puedas y que cuando la dejes trates de no reaccionar a sus acusaciones. Ella dirá que la maltratabas o golpeabas y sí, con justo motivo, levantas la voz desesperado, ella te grabará para decir que siempre fuiste así y que eso es solo la punta del iceberg, que había golpes, bla, bla, bla. Y si hay niños, llorará en los juzgados para que le den la tenencia (los niños son su seguro de retiro).  No somos videntes, es un patrón de conducta y lo mejor que puedes hacer es no reaccionar y poner un abogado en el caso que sea necesario. Si te es infiel, trata de dejar registro; si ella te grita o denigra sutilmente, grábala tú primero; si tus hijos no son tan pequeños pídele al juez que los escuche. Aun cubriéndote, tendrás un largo camino por delante ya que, en la mayoría de los casos, las mujeres narcisistas y psicópatas logran engañar a los miembros de la justicia que (no entendemos cómo puede ser así en el siglo XXI) tienen poca información sobre este tipo de desórdenes y no sospechan que hay mujeres que mienten sin pestañar a las que habría que investigar más profundamente antes de entregarles la tenencia de los niños. Los hijos no escaparán de su abuso. Estas “madres” los invalidan como personas en forma velada y constante. Los pequeños siempre sienten que les deben algo, que hacen todo mal. El padre suele quedar aislado, siendo testigo del abuso que sufren sus hijos, sin poder hacer gran cosa porque pocos le creen y, para complicar el panorama aun más, ella se ha encargado de que obtenga un régimen de visitas muy limitado para que no pueda abrirle los ojos a sus niños.

Tomemos un caso representativo. Alfredo estaba casado con una mujer ambiciosa que trabajaba en una empresa petroquímica. Él era dueño un pequeño negocio de servicios técnicos. Tenían un hijo de 9 años, extremadamente educado para su edad y siempre temeroso de no poder colmar las expectativas de su exigente madre. Alfredo era quien llevaba al niño al colegio, al club y al pediatra, le cocinaba y lo ayudaba con las tareas escolares. Elena, tenía un puesto de responsabilidad a pesar de no haber estudiado demasiado, al cual llegó acostándose con las personas correctas, tanto hombres como mujeres, en el momento preciso.  Siempre estaba envidiosa de aquellos que sobresalían pero lo disimulaba bien. De alguna manera u otra lograba desprestigiarlos, sacarlos del medio y quedar como la víctima. Su marido sospechaba que le era infiel  pero luego se convencía de lo contrario. Tampoco estaba convencido de lo que sucedía con la economía doméstica  pues él ponía todo su ingreso para pagar todas las cuentas, sin embargo, ella colaboraba con lo que a ella le apetecía. Cada vez que él le reprochaba sus ausencias y la falta de dedicación a la familia, ella fingía ofenderse y le recordaba que con lo que él ganaba no hacían nada.  Luego de esos reclamos le hacía el vacío por unos días y él “le pedía disculpas” con algún regalo. En otro orden de cosas, Alfredo veía a su madre a escondidas porque Elena lo había convencido de que la anciana la maltrataba. La madre no veía a su nieto desde hacía años y cayó en una depresión severa por la situación de su hijo. Un día, Alfredo recibió un anónimo (probablemente de algún empleado despedido por las elucubraciones maquiavélicas de Elena) indicándole donde tenía que ir para constatar que su mujer estaba con otros. En principio desestimó la advertencia pero luego decidió ir sintiéndose mal consigo mismo por estar “dudando” de su mujer. El resto es historia. El comprobó la variedad de amantes que tenía. Ella, lejos de explicarse, lo acusó de estarla espiando, de que lo que él decía era mentira y que él era un abusador al igual que su suegra.  Logró poner una orden de restricción en su contra pero, algunas veces la vida es justa, dos ex empleados de la compañía iniciaron juicio contra ella por acoso, violencia y calumnias. Tenían pruebas registradas y varios colegas despechados salieron de testigos. Alfredo pudo ganar la tenencia de su hijo gracias a que esas personas accionaron penalmente en contra de ella en el exacto momento en que él era acusado de maltratador. Si todo esto no hubiera sucedido, todavía estaría penando por despachos oficiales en busca de justicia para él y su hijo.

Siempre nos preguntamos el motivo por el cual los psicópatas y narcisistas forman familias, después de todo, si aman el desenfreno podrían vivirlo abiertamente sin engañar a nadie. Pero aquí reside el nudo de la cuestión: ellos aman burlarse de quienes lo rodean y qué mejor forma de hacerlo que explotar una emoción humana básica como el querer formar una familia y disfrutar de los placeres sencillos. Casándose consiguen pareja e hijos que los atiendan y, al mismo tiempo, logran darles a sus falsas vidas una imagen de “normalidad” para engañar a los demás. Nadie desconfía de una persona que tiene un retrato de la “familia perfecta” sobre su escritorio.

Existen muchos más hombres de los que pensamos que han sido víctimas de abuso psicopático o narcisista. Ellos sufren en silencio. Como sociedad deberíamos crear las condiciones para que puedan contar sus historias sin que nadie los trate de “hombres sin carácter” o de “blanditos”. Bien sabemos que puedes tener una personalidad avasallante y, sin embargo, cuando caes en las redes de un manipulador de semejante talla, dudas de ti, de tu percepción y te haces adicto a su aprobación. Nadie está exento. No hay que avergonzarse. Es necesario hablar para sanar.

Les dejamos dos pequeños extractos de la carta que Kafka le escribiera a su padre narcisista. En un pequeño libro, el autor logró volcar todo el dolor y el abuso que padeció con un padre manipulador y con una madre débil que no se animaba a contrariarlo. A nadie se le ocurriría decir que Kafka fue un débil por haber pasado tantos años sin poder enfrentar a su padre abusivo. Ningún hombre, no importa su condición social, su nivel de educación o su orientación sexual, debe permitir que se burlen del abuso que padecieron. Kafka, a través del arte, nos recuerda que no debemos quedarnos con las palabras atravesadas en la garganta. Aquí  van dos párrafos de puño y letra:

“No hace mucho me preguntaste por qué yo afirmaba que te temía. Como es habitual, no supe qué decir, en parte por ese miedo y en parte porque la fundamentación de ese temor necesita demasiados detalles como para que yo pueda exponerlos en una conversación. Aún ahora, mientras te escribo, sé que el resultado ha de ser imperfecto, porque el temor coarta y porque la dimensión del tema supera en gran medida mi memoria y mi entendimiento.

Si sintetizas tu juicio acerca de mí, resulta que no me discriminas nada extremadamente malo o pecaminoso (salvo quizás mi último intento de matrimonio), pero sí frialdad, ingratitud, desinterés. Me lo recriminas como si la culpa fuera mía, como si yo hubiera podido cambiar el curso de las cosas con un leve viraje al timón, como si no tuvieras ninguna culpa, tan solo la de haber sido demasiado generoso conmigo.”

Perspectivas para hijos de narcisistas y psicópatas

Queremos hoy dedicarnos a los hijos de narcisistas o psicópatas, victimas silenciosas de un abuso invisible pero debilitante. Hay varios escenarios posibles en una familia en la cual uno de los padres tiene estos desórdenes de personalidad. Sin embargo nos enfocaremos en dos de los más probables: el cónyuge sin el desorden se da cuenta del abuso, se separa y trata de que el padre/madre  sin conciencia no afecte la salud emocional del niño; o el cónyuge sin el desorden no logra reconocer la situación patológica y tratan de adaptarse a los designios del psicópata o narcisista.

Generalmente, en ambos casos los hijos que vivieron este tipo de abuso se convierten en niños y adultos profundamente empáticos al haber tratado durante años de descifrar a sus padres. Desde muy pequeños sienten que algo no está bien y tratan de “componer” la situación, de ser mejores hijos para agradarles, de andar de puntillas para  no incomodar y obtener algo de atención. Se ven forzados a ser adultos antes de tiempo y a ser responsables en exceso (lo opuesto de los psicópatas y narcisistas que viven en una eterna edad emocional de cinco años creyendo que la realidad debe adaptarse a sus pulsiones y deseos inmediatos).  Suelen, también, ser muy complacientes con los demás y les cuesta poner límites (características que otros “predadores” pueden reconocer y tratar de explotar). Su extrema sensibilidad también los puede llevar al abuso de sustancias y alcohol si no encuentran personas que los contengan y escuchen.  En algunas ocasiones, sobre todo en aquellas en las que el tema se negó y el padre complementario lo aceptó silenciosamente, estos niños al llegar a la edad adulta tienden a copiar y adoptar la dinámica de manipulación narcisista y la distancia emocional que existía en su familia. Una intervención temprana por parte de la familia, educadores y terapeutas puede corregir estos comportamientos patológicos (por supuesto si se es consciente del abuso imperante, de lo contrario la intervención será imposible)

En el primer caso el padre o madre que se separó del/la abusador/a tendrá un arduo camino por delante pero, a largo plazo, será más beneficioso para los niños. El sociópata le hará la vida imposible: lo acusará de no cuidar a los pequeños, hará denuncias falsas en los tribunales y manipulará no solo a los niños sino a los propios familiares de la víctima para aislarla. Dirá que descubrió que su ex pareja  es mitómana/o invalidando cualquier cosa que pueda decir sobre la verdadera personalidad del abusador. Tal es el caso de una mujer narcisista que llegó a decir a las maestras de sus hijos que su marido (quien estaba a cargo de los hijos durante la semana y muchos fines de semana) era un mentiroso y un incompetente. Por fortuna, el director del colegio era un hombre prudente y pidió a los docentes que no permitieran que la madre viniera con rumores a la escuela.

En el segundo caso, cuando no se reconoce el abuso y la familia entera responde a los caprichos del/la sociopata, éste/a alternará entre momentos de abuso, triangulación y mentiras con otros momentos de luna de miel y atenciones pródigas (por ejemplo,  puede primero ignorar a los niños, tratarlos mal, engañar a su conyugue para luego conformarlos con algunas cosas tiernas, regalos carísimos, fiestas y promesas). Los niños pueden pasar toda su vida tratando de entender cuál de esas dos caras es la verdadera de su padre/madre. Cuánto más pequeños sean, más se van a esforzar en recordar “la parte buena”. La negación y el desplazamiento de emociones son  mecanismos de preservación de su psiquismo. La verdad les es muy difícil de digerir.

Los padres y madres psicópatas o narcisistas demandan admiración y devoción. Nada es suficiente, siempre quieren más y más cosas de sus hijos. Para esto los manipularán o los harán sentir culpables. Ellos narrarán historias de infancias tristes, inventaran accidentes o exageraran dolencias leves para que los hijos atiendan sus necesidades que pueden ir desde fingir tener la familia perfecta para que su medio social no sospeche de su doble (triple/cuádruple) vida, hasta préstamos de dinero (que rara vez serán devueltos) o cuidados de tiempo completo.

Los padres narcisistas tratan de poner a los distintos miembros de la familia uno en contra del otro. El/ella fingirá tener una relación especial con cada uno. Logrará mantener esa situación por mucho tiempo ya que son camaleones consumados. Si alguno de sus hijos, ya adolescentes o adultos, comienza a entender su patología y su juego, el progenitor comenzará a inventar mentiras contra ese hijo, o torcerá cosas que sucedieron para que parezcan distintas y las malinterpreten (recuerda que usan unas gotas de verdad en un relato totalmente mentiroso para darle credibilidad). Usará incluso lo que comúnmente se conoce como mentiras preventivas (también muy utilizadas por los sociópatas en el ámbito laboral) como por ejemplo advertir a toda la familia que la victima dirá cosas feas sobre él/ella porque en realidad se está vengando por una antigua disputa (por ejemplo de dinero). El cerebro parece crear una impronta con esa información que luego es muy compleja de desarticular. Es una estrategia del tipo “el que llega primero, gana”.  Cuando la víctima les advierte lo que el/la narcisista está haciendo por detrás no le creerán y lo aislarán.

Un caso muy ilustrativo llevado al cine y al teatro es la obra “Agosto” (puedes buscar la versión del 2013 con Mery Streep y Julia Roberts). En ella la madre es una mujer con todas las características de la psicopatía pero sin el carisma y la elegancia que los psicópatas suelen usar para “encantar” a su entorno. Ella es abiertamente desagradable. A los espectadores nos resulta evidente, y a algunos personajes también, que es incapaz de sentir amor.  Expresa todo su vacío y su oscuridad en mentiras y manipulaciones. Hay también un personaje secundario que es un narcisista locuaz y embaucador al que muchos de la familia deciden perdonar a pesar de haber dado drogas y tratado de seducir a una chica de 14 años. No todos los casos en la vida real son tan evidentes  porque los narcisistas son hipócritas y fingen todo lo que no son. Hay hijos que solo logran ver la verdad y comenzar a sanar luego de 10, 20 y 30 años de abuso encubierto.

La terapeuta Martha Beck relata en su libro Steering  by starlight (sobre el cual ya hicimos una entrada) el caso de una paciente adulta que no lograba salir adelante con su vida y que tenía todos los síntomas de abuso emocional pero que no lo podía relacionar a sus vínculos familiares. Sin embargo comenzó a notar que su padre tenía una dinámica de comportamiento cuanto menos extraña. Tuvo muchas conversaciones con miembros de la familia que se habían alejado. No podía dar crédito a las cosas que escuchaba sobre él.  Le comentaba a la Dra. Beck que no lo podía creer, que nunca había conocido un hombre con la capacidad de emoción de su padre que siempre lloraba por su pasado triste. Esta sagaz terapeuta le preguntó si alguna vez lo había visto llorar por alguien más que no fuera él o si lo había visto ayudar a alguien. La paciente enmudeció. Tuvo su momento de revelación.

Finalmente hay otras características que no se presentan en todos los casos pero que son frecuentes: hay padres narcisistas muy autoritarios y exigentes, mientras que otros son ausentes y condescendientes con cada capricho de su hijo para no ser molestados (y de paso dejar en el papel de “malo” al cónyuge que intente darle pautas de conductas normales a su niño/a). Asimismo, hay padres o madres que aun cuando sus hijos son adultos tratan de que los matrimonios o parejas que hayan podido formar, fracasen. Esto lo logran con las técnicas que hemos descripto en los párrafos anteriores.

Se desprende de todo lo analizado que la mejor forma de manejar a un padre/madre (o hermano/a) con estos desordenes destructivos es la distancia, el contacto cero y, en el caso de los niños pequeños, el contacto mínimo  y/o supervisado. Lo ideal es que los hijos puedan irse de sus casas al llegar a la adultez pero sabemos que la situación laboral y económica muchas veces precaria no se los permite. El/la narcisista gasta su dinero en sí, no ahorra ni procura dejarles nada a sus hijos. Vive en el hoy, para satisfacer sus gustos personales: sexo variado, buena ropa, objetos de estatus, etc

Te dejamos dos enlaces de libros sobre el tema de padres o madres con estos desordenes,  con sugerencias para superar el abuso y llevar una vida plena. Lamentablemente no están traducidos al español.  Incluimos un tercer enlace de un libro sobre narcisismo en español pero no apunta específicamente al tema familiar, sino que es más general.

http://www.amazon.com/Children-Self-Absorbed-Grown-Up%2527s-Getting-Narcissistic-ebook/dp/B004LLIHZY/ref=sr_1_7?ie=UTF8&qid=1422726577&sr=8-7&keywords=narcissistic+parents

http://www.amazon.com/Narcissistic-Mothers-Toxic-Alcoholic-Parents-ebook/dp/B00AU77POC/ref=sr_1_6?ie=UTF8&qid=1422726287&sr=8-6&keywords=narcissistic+parents

http://www.amazon.es/El-personaje-narcisista-fen%C3%B3meno-autopercepci%C3%B3n-ebook/dp/B00QJ4F1AU/ref=sr_1_fkmr0_1?s=books&ie=UTF8&qid=1423567786&sr=1-1-fkmr0&keywords=padres+narcisistas

Los primeros pasos para salir de la relación con un psicópata o narcisista

Lograr salirse de una relación con un sociópata, psicópata o narcisista es una tarea casi heroica.Primeramente, es difícil abrir los ojos y confirmar que estabas viviendo en una mentira. Y en segundo lugar, si eres su pareja, hijo, colega, amigo o amante no querrá desprenderse de ti hasta que te haya usado todo lo posible. En algunos casos, como el de esposas o hijos, el psicópata no querrá perder la fachada de normalidad que éstos le brindan a sus vidas. Ellos no se esforzaran en darles algo especial a cambio sino más confusión, engaño y el socavamiento de sus sueños. Solo volverán a poner algo de cuidado en sus relaciones cuando perciban que sus familiares comienzan a fortalecer su autoestima y a fantasear con una vida independiente. Es entonces cuando vuelven a la carga con “conversaciones profundas”, regalos, pedidos de perdón, juramentos de cambio, etc. Si ya te ha descartado (la tercera etapa en su ciclo eterno) tampoco te será sencillo no volver a buscarlo durante la etapa de la disonancia cognitiva. En este momento no podrás verlo pero te ha hecho un favor enorme al dejarte. Piensa que hay gente que llevó vidas miserables con estos seres por veinte y treinta años. Sea cual fuere tu situación aquí te ofrecemos algunos consejos para correrse de su mira:

  • Lee todo lo que puedas sobre el tema: encontrarás patrones de conducta comunes que te darán la certeza que necesitas. No estás imaginando cosas. Confía en tu intuición y en la ciencia.
  • Cuando te acuse de lo que él/ella hace, tranquilamente dile que no aceptarás esas acusaciones ya que son meras transferencias de su mal comportamiento hacia ti.
  • Te pedirá que lo mires a los ojos profundamente. Te dirá que te está diciendo la verdad (ya que no parpadea) y que te ama. No lo hagas, esquívale la mirada, concéntrate en su boca. Hay investigadores que consideran que los psicópatas tienen una mirada hipnótica y perturbadora que confunde hasta al más experto. Recuerda también que la gente normal parpadea mucho o se toca la nariz cuando miente pero ellos pueden hacerlo sin dejar rastros físicos que los delaten. INSISTIMOS QUE EL CEREBRO DE ESTAS PERSONAS PRESENTAN DIFERENCIAS ESTRUCTURALES CON RESPECTO A LAS PERSONAS QUE SÍ TENEMOS CONCIENCIA (4% vs 96% de la población).
  • Saben llorar de maravillas. Aprender a imitar. Hay casos en que se anotan en clases de teatro para potenciar su talento embaucador natural. No te sientas culpable si dicen sufrir cuando ya no les quieres prestar más dinero, si los dejas o si decides que llegó la hora de que él /ella se cuide solo/a y tu hagas por fin tu vida (los hijos de narcisistas y sociópatas viven sintiéndose culpables, con un dolor emocional difuso y pensando que sus padres realmente son las victimas de la situación)
  • Corta el teléfono, bórrate de las redes sociales, vete por unos días a casa de algún amigo o familiar para nutrirte de nuevas opiniones y formas de vida. Cuando dejas de oír su voz en tu cabeza y miras alrededor te das cuenta que sí existen hombres y mujeres cariñosas, leales y que respetan tu integridad y tu libertad.
  • Si eres su pareja tendrás días en que recuerdes la primera etapa de bombardeo amoroso. Querrás volver pensando en recuperar esa magia. O tal vez creas que solo él pueda mitigar el dolor que te ha causado. Necesitas su contacto físico. Es normal. Producen una adicción química, una compleja maraña de neurotransmisores y hormonas. NO LO CONTACTES. La magia no volverá nunca. Te castigará con más abuso emocional porque te atreviste a desafiarlo. Con respecto al deseo sexual piensa en vivir de un día por vez (o de una hora por vez). Prémiate con otros placeres: cómprate algo bonito, haz ejercicio físico, empieza un curso de algo que te guste. Medita e informate sobre técnicas de “mindfulness”.A los tres meses te garantizamos que ya no tendrás esa urgencia de contacto (si has cumplido con el contacto cero). Para ese entonces estarás demasiado furiosa atando cabos de sus traiciones y manipulaciones como para querer tenerlo en tu cama nuevamente. Atravesarás la etapa en la que tomas contacto con todas las emociones reprimidas y desplazadas. Eso es bueno. Estás un paso más cerca de la libertad absoluta.
  • Si se enfurece y te acosa no dudes en denunciarlo. Pide una orden de restricción en la justicia. Advierte a tus familiares y amigos.
  • Si el psicópata es tu colega o jefe en el trabajo te recomendamos leer las entradas”método de piedra gris, cuando el contacto cero no es posible” “la triada sociópata, empático y apático” y “el modelo actual de empresa” en este mismo blog.