“Trauma y recuperación”, un libro indispensable para superar el abuso psicopático y narcisista

En su libro “Trauma y recuperación”,  Judith Herman presenta un modelo de recuperación para personas que necesitan superar experiencias abusivas y traumáticas en sus vidas. Nos demuestra con profusa evidencia clínica que los sobrevivientes suelen desarrollar “estrés postraumático” (generalmente aquellos que tuvieron experiencias muy terribles pero de corta duración como ser testigos de un crimen o sufrir un ataque sexual) o también  “estrés postraumático complejo” (en aquellos que vivieron en situaciones de abuso durante años como es el caso de hijos y parejas de psicópatas y narcisistas.)

Los síntomas de todos estos pacientes cuando llegan al consultorio varían y dependerán del tipo de trauma. No es necesario que estén todos presentes pero si tienes más de tres de los mencionados en la siguiente lista es probable que padezcas EPT y debas consultar a un especialista en situaciones traumáticas o abusivas.

Estado de alerta casi constante.

Dificultad para regular las emociones y los impulsos

Insensibilidad y letargo emocional

Hiperreactividad o ira.

Adicciones a sustancias para mitigar el dolor.

Adicciones conductuales con el mismo fin (sexo, juegos de azar, etc.)

Conductas auto agresivas

La disociación (no sentirse conectado con su propio cuerpo, quedarse en blanco, perder la noción del tiempo, tener amnesias temporarias, etc.)

Depresión y/o ataques de pánico.

Recuerdos intrusivos que no se logran controlar.

Pesadillas e insomnio.

La Dra. Herman divide el proceso de recuperación en tres etapas que el terapeuta deberá pautar: 1) el restablecimiento de la seguridad y un sentido de autoestima en la vida del paciente, 2) el  duelo y la revisión del pasado y 3) la reconexión con una nueva vida y con nuevos vínculos sanos.  Herman considera que no se puede ir directamente al análisis del trauma sin antes haber establecido una seguridad mínima en la vida del paciente (especialmente si su ex pareja o familiar es violento) y sin haber logrado un vínculo de confianza entre el paciente y el terapeuta.  El consultorio es un lugar de sanación al que describe como “un lugar privilegiado dedicado a la memoria, es el espacio en el que los sobrevivientes ganan la libertad de entender y contar sus historias.”  Para sanar es necesario poder poner en palabras lo que hasta ahora el paciente había manifestado como enfermedad: “El conflicto entre la necesidad de negar los eventos horribles y el deseo de proclamarlos a viva voz es la dialéctica central del trauma psicológico. Cuando la verdad es finalmente reconocida, los sobrevivientes pueden comenzar a sanar. Sin embargo, a menudo, el secreto prevalece y la historia del evento traumático sale a la superficie como síntoma en vez de como un relato organizado.” Herman añade también: “el abusador, para escapar de su responsabilidad, hará todo lo que esté en su poder para promover la confusión y el olvido en la víctima”. Muchos sobrevivientes dudan, tienen disonancia cognitiva y en ocasiones amnesias temporales pero también sufren pensamientos obsesivos que reproducen las memorias traumáticas: “las personas traumatizadas alternan entre el congelamiento de sus emociones y el revivir constante del abuso”.

Etapa uno

En esta etapa se trata de conseguir una ‘hoja de ruta’ del proceso de curación. Se establecen objetivos de tratamiento y  enfoques útiles para alcanzar esos objetivos. El establecimiento de la seguridad y la estabilidad emocional del paciente es la prioridad, se le enseña a aprovechar y desarrollar las propias fuerzas internas que creyó perdidas durante la relación con el/la psicópata o narcisista. Aprenderá a regular las propias emociones y a controlar los síntomas que causan su sufrimiento. Lo más importante para poder pasar a la etapa dos es establecer un genuino auto-cuidado. Por supuesto, no todo es siempre tan perfectamente ordenado y secuencial. Por ejemplo, durante la primera etapa puede ser necesario analizar el contenido de los recuerdos perturbadores que están impactando en la vida del sobreviviente. Esto puede ser imperioso para ayudar a manejar los pensamientos recurrentes, o para entender por qué este paciente sigue maltratándose con conductas adictivas o enganchándose a personas que reviven su trauma (por ejemplo, el psicópata convenció a la víctima que era inútil e indigna/o de amor y que está condenada/o  a una vida de abuso y dolor).

Dependiendo de la gravedad de los síntomas, la primera etapa del tratamiento también puede incluir abordar los problemas con alcohol o drogas, la depresión, los comportamientos alimentarios, la salud física, los ataques de pánico, y /o de disociación. El terapeuta puede indicar la interconsulta con un médico que le indique medicamentos para reducir la ansiedad y /o la depresión, por ejemplo, inhibidores de la recaptación serotoninérgica (ISRS), o referirlo a un especialista en terapia de comportamiento dialéctica (DBT), un tratamiento para las personas que tienen serios problemas para tolerar emociones muy dañinas.

Etapa dos

Después de establecer una base sólida de entendimiento y de seguridad entre terapeuta y paciente comenzarán los trabajos de la segunda fase. Esta etapa de recuperación y tratamiento implica remover los recuerdos más pesados  y pasar por  un duelo. Recién en esta etapa es cuando la doctora Herman recomienda unirse a algún grupo de sobrevivientes, siempre sin dejar de lado la terapia individual, por el riesgo que conlleva escuchar otras historias de abuso si no se está preparado.

El trabajo principal de la segunda fase consiste en la revisión de los recuerdos para disminuir su intensidad emocional y tratar de asignarles un significado para la construcción de una vida y una identidad saludables. En esta etapa es inevitable atravesar el dolor de las experiencias abusivas y hacer el duelo por lo que se perdió o por lo que nunca será (es en este momento en el que se hace evidente que los psicópatas y narcisistas no cambiarán y que nunca nos devolverán amor o respeto por lo que es conveniente mantener un contacto cero).

Uno de los enfoques de investigación que está siendo utilizado con éxito para el procesamiento de los recuerdos traumáticos de esta etapa es la terapia EMDR sobre la que ya hemos hablado en este blog. Este método puede transformar rápidamente los recuerdos traumáticos en no traumáticos  sin tener que profundizar en ellos exhaustivamente cuando se teme una descompensación del paciente.  Luego de este tratamiento y, sin los síntomas más crudos del estrés postraumáticos, el paciente podrá ir trabajando e integrando los recuerdos más traumáticos a su memoria en forma desapegada.

Etapa tres

La tercera etapa de recuperación se centra en volver a conectar con la gente, en desarrollar actividades significativas y en ganar valor personal. Herman da estrategias para volver a confiar en los demás, ejercicios para recuperar la autoestima y alienta a sus pacientes para que recuerden quiénes eran, que querían y que anhelaban antes de que sufrieran el abuso, haya durado éste un mes o diez años. Ella considera que estas relaciones abusivas quiebran la narración vital y la memoria de las víctimas que se encuentran con un agujero al que tienen que darle explicación y crear una trama de significación que se extienda hacia un futuro luminoso y esperanzador.

No es un libro de fácil lectura. Las situaciones traumáticas narradas por mujeres violadas o golpeadas por sus parejas, hijos de narcisistas, niños abusados, veteranos de guerra y demás son estremecedoras pero podemos asegurarte que si lo toleras, es el mejor libro para superar los síntomas del estrés postraumático, entender  el abuso, hacer el duelo  y finalmente recuperarse en forma definitiva. Afortunadamente está disponible en español y en versión papel o electrónica.

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Asociaciones entre psicópatas y narcisistas

Varias personas nos han consultado sobre si es posible que psicópatas y narcisistas puedan formar vínculos entre ellos, ya sean amorosos o de otra índole. Hemos investigado mucho material al respecto y la respuesta es sí. La segunda pregunta que se deriva luego de esta afirmación es: ¿Y ellos se reconocen como sociópatas? Según los casos que leímos muchas veces sí lo hacen. Es necesario asumir de una vez por todas que psicópatas y narcisistas saben que lo son. Muchos sobrevivientes prefieren creer que todo el daño que estas personas provocan es inconsciente o semi-consciente. No es así. Los sociópatas saben que son sociópatas. Y la mayoría se enorgullece de ello (diversos autores como Hare, Simon, Babiak y Stout han tratado el tema del  auto reconocimiento). Cuando se vinculan con otras personas con su misma patología no siempre se revelan como tal pero sí se reconocen. Lo saben detectar. Muchos científicos, como también sobrevivientes, se preguntan si las pistas que dan al comienzo de la relación (“no te convengo, soy el mal en persona” o “yo voy a lograr lo que quiera de ti”) que todos pasan por alto pensando que son bromas, no son acaso formas de identificarse ante otros sociópatas. Todavía no hay un criterio uniforme al respecto pero ciertamente no es descabellado pensarlo así.

Todos conocemos casos en la historia de políticos y tiranos con características psicopáticas que se aliaron para conseguir réditos de poder.  Estas alianzas son el más claro ejemplo de este tipo de asociaciones. Ahora bien, en la vida cotidiana comenzamos a ver muchos casos de estas asociaciones, tanto es así que nos preguntamos si los narcisistas y psicópatas no encuentran algún beneficio en relacionarse entre ellas. Hay personas que luego del descarte observan que la nueva pareja del/la psicópata tiene rasgos psicopáticos, como así también existen aquellos que fueron atacadas por una dupla de sociópatas en el trabajo.  Es difícil hacer estadísticas solo con testimonios por lo tanto no podemos afirmar cuál es el porcentaje real de estas asociaciones perversas (y a menudo delictivas también) pero sí podemos afirmar que son más comunes de lo que creemos.  Les dejamos dos casos ilustrativos.

Carmen estaba recién separada y había dejado su pequeña ciudad para trabajar junto con su hermano en la capital. Cuando se instaló en un pequeño departamento cerca de la casa donde vivía su hermano con su cuñada, esta última se convirtió en su mejor confidente. En realidad, Carmen era bombardeada a preguntas por su cuñada que fingía preocupación. Si bien se sentía afortunada de tener “una buena relación” con ella, algo le decía que no estaba bien que se metiera en todo, no le gustaba como en ocasiones dejaba de hablarle a su hermano, y como la quería manipular para hacer lo que ella decía en el comercio de su hermano. Asimismo, no dejaba de recordar como su nueva cuñada, a la que llamaremos Estela, había sido la “mejor amiga” de la ex pareja de su hermano y no solo no le había importado romper un matrimonio sino que había hablado cosas muy feas sobre su “ex hermana del alma”. Al poco tiempo Estela comenzó a insistir en que saliera con un amigo soltero del matrimonio que era muy atractivo pero que a Carmen le parecía algo extraño porque tenía algo en su mirada que la perforaba. La cuñada le aseguraba que él tenía mucho interés en ella, y finalmente accedió a salir con él. La primera cita él se mostró inusualmente atengo y seguro. Carmen se convenció de que ella había desconfiado de él debido a la triste experiencia de su divorcio. En la segunda cita, todo parecía indicar que el encuentro terminaría en algo más íntimo cuando Carmen comentó que su cuñada le había pedido dinero prestado sin que se enterara su hermano. Desde ese momento, su pareja cambió por completo, se mostró molesto y agresivo. La hizo sentir culpable de haber hablado de “cosas desagradables” y le aseguró que ya no tenía el más mínimo interés en proseguir con la relación. Carmen se sintió horriblemente mal pero no era solamente debido al rechazo de este hombre luego de que él hubiera despertado su interés, ella sentía que había algo oscuro por debajo. Le comentó a su cuñada que la cita se había agriado. Ésta se enojó  y la culpó de ser fría y de no entender nada de hombres. Carmen creyó que estaba enloqueciendo pero su intuición la llevó a prestar atención en medio de una bruma de dolor y dudas. Pasaron las semanas. Se le hizo evidente que había algún tipo de relación entre Estela y el amigo de su hermano. Dejó de confiarle cosas tanto a su hermano como a su cuñada.  Un día revisó el teléfono de Estela y comprobó como ésta sacaba dinero del negocio de su hermano y se lo pasaba a su amante (había mensajes de alto contenido sexual entre ellos). Cuando le advirtió a su hermano, éste no le quiso creer. Es más, prefirió creer la versión de su esposa de que la que había estado tomando dinero de la caja era Carmen. Sin poder dar crédito a las habladurías que su cuñada y el amigo esparcieron por el círculo de personas que ella había comenzado a tratar, decidió volver a su ciudad y mantener contacto cero con su hermano y los dos psicópatas que lo tenían de juguete. Ser consciente del engaño es una herida que no logra sanar y se pregunta una y otra vez el por qué. ¿Por qué Estela me quería empujar a los brazos de su amante? ¿Era una voyeur, una perversa? ¿Sabía que yo estaba sensible por mi divorcio y quería que me terminara de dañar un psicópata? ¿Querría que él me sacara dinero en paralelo al que ya ella le sacaba a mi hermano? Carmen aún no tiene respuestas. Y lo mejor sería que tratara de  NO hacerse esas preguntas ya que el 96% de la población mundial nunca va a entender cómo piensa una persona cuyo cerebro tiene áreas (aquellas que alientan la respuesta empática) que no desarrollaron.

Julieta trabajaba en una empresa farmacéutica. Su nuevo jefe era motivador y bastante comprensivo. Delegaba casi todo en sus empleados y se ausentaba bastante pero prefería eso a soportar un gerente malhumorado. El gerente al que su jefe respondía era más frío y distante pero ciertamente era inteligente y seguro de sí. Este hombre puso sus ojos en ella (como también en otras tantas) y comenzó a seducirla. Si bien se sentía atraída por él, Julieta era muy creyente y no quería tener nada que ver con un hombre casado. Sufría un tremendo dilema interno cada vez que lo veía. No podía sacárselo de la cabeza pero al mismo tiempo le producía temor. El gerente, que no estaba acostumbrado a perder, comenzó a acosarla con más intensidad. Julieta no sabía con quién hablar del tema. Un día su jefe le dijo que se sentía preocupado por verla “ausente” y le comenzó a hacer preguntas. Ella se abrió y le comentó lo que le pasaba.  Durante una semana su jefe le pidió que la tuviera al tanto de lo que pensaba hacer, si iba a consultar a algún abogado, si tenía pruebas. Parecía indignado y le aseguró que iba a consultar con gente de confianza en la empresa. Julieta le contestó con total honestidad, le habló de algunas grabaciones y mails, de que había consultado a un abogado, etc.  A los pocos días la llamaron de Recursos Humanos para comunicarle que estaba despedida. Su jefe y el gerente habían elevado un informe sobre ella con una pésima evaluación de desempeño.  Julieta quedó obsesionada con lo que había sucedido, no podía entender, desde su perspectiva cristiana, cómo Dios permitía la calumnia y el progreso de seres tan malvados. En paralelo, con ayuda de su familia, averiguó algunas cosas sobre los antecedentes de estos dos gerentes y supo que habían tenido algunos “pequeños deslices” en sus trabajos anteriores y que se rumoreaba que en éste, donde coincidieron, “se pasaban” empleadas entre ellos. Los abogados que la asesoraron le aconsejaron no hacer juicio por acoso (sí, en cambio, por mejorar la indemnización) porque según sus palabras textuales “en este país saldrás perdiendo y teniendo que pagar los costos del juicio”.

 

En ambos casos, las víctimas de estos psicópatas (hombres y mujeres), intuyeron desde un comienzo que algo “no cerraba”, que algo les causaba temor y ansiedad. Las señales de que uno está siendo el objetivo de un psicópata o narcisista aplica para uno, dos o diez actuando al mismo tiempo (hay varias entradas sobre alertas rojas en este blog y en otros que debes leer). No intelectualices lo que te sucede, confía en tu instinto. La parte de tu cerebro que regula las respuestas de alerta frente a amenazas ya se activó, no esperes a que logres encontrar la causa, ya que para cuando la identifiques, será tarde. Cuando sepas el por qué es probable que ya te hayan timado, sacado tu dinero o tu puesto, ya te hayan enamorado con una personalidad falsa o arruinado tus relaciones familiares.

Finalmente, los sobrevivientes se preguntan si entre gente con desórdenes del tipo B las relaciones son “exitosas”. No hay nada exitoso en una relación en donde dos personas se utilizan todo el tiempo y no pueden bajar la guardia ni por un instante ya que entre ellos tratarán de destruirse. Tendrán momentos de perversa “euforia” luego de haber lastimado o burlado a alguien pero ésto no solamente es humanamente repulsivo sino que no dura. Nada dura en ellos, no tienen emociones o sentimientos profundos, son incapaces de apreciar los vínculos, la generosidad, la naturaleza (recuerda que muchos de ellos gozan cuando destruyen plantas y maltratan animales) y la belleza trascendente en cualquier forma de arte. No intentes adaptarte a su pensamiento retorcido para que te quieran, no pueden, no tienen el cerebro correcto para amar. No te rebajes, tú si puedes amar y comprender lo que te rodea, y mereces estar con alguien que también pueda.

Hervey Cleckey y los rasgos de la psicopatía

Hervey Cleckey fue uno de los pioneros del estudio de los psicópatas integrados. Los 16 criterios que se mencionan abajo son del libro “La máscara de la salud” de 1941 y aún cuando ya hayamos hablado de las características desde la perspectiva de Robert Hare nos parece relevante mencionar a este investigador y sus principales hallazgos en nuestro espacio

Inexistencia de alucinaciones o de otras manifestaciones de pensamiento irracional.
Ausencia de nerviosismo o de manifestaciones neuróticas.
Encanto externo y notable inteligencia.
Egocentrismo patológico e incapacidad de amar.
Gran pobreza de reacciones afectivas básicas.
Vida sexual impersonal, trivial y poco integrada.
Falta de sentimientos de culpa y de vergüenza.
Indigno de confianza.
Mentiras e insinceridad.
Pérdida específica de la intuición.
Incapacidad para seguir cualquier plan de vida.
Conducta antisocial sin aparente remordimiento.
Amenazas de suicidio raramente cumplidas.
Razonamiento insuficiente o falta de capacidad para aprender la experiencia vivida.
Irresponsabilidad en las relaciones interpersonales.
Comportamiento fantástico y poco regulable en el consumo de alcohol y drogas.

Un rasgo no determina la etiqueta de psicópata, deben reunirse un conjunto de ellos, de lo contrario pensaríamos que estamos rodeados de psicópatas. Los rasgos deben, además, ser persistentes y no ocasionales. No deben ser egodistónicos sino que pertenecen a la manera de ser de la persona. La intensidad y calidad del mismo debe ser evaluada a través de la conducta y del efecto en su entorno.
El psicópata en su accionar no es visiblemente 100% psicópata. No tiene una característica física que lo distinga, como buscaba Lombroso. Es uno como nosotros. Puede estar tomando apunte o dar una clase, ser un compañero de trabajo, un líder social. Sólo cuando actúa ‘psicopáticamente’ se lo puede reconocer. Tampoco son todos brillantes y exitosos, los hay errabundos y marginales; otros se manifiestan en un ámbito tan privado (perversiones) que, excepto para el complementario, es una persona común. Estamos de acuerdo con la creencia de que son pocos, algunas estadísticas señalan un 3% de los varones (1.050.000 accionando o en crecimiento, para nuestro país) y 1% de las mujeres (350.000).

Encanto superficial
No todos los psicópatas son encantadores, los hay anodinos, amargados, hoscos y algunos francamente repulsivos, otros inspiran temor. El grupo de los que utilizan el encanto corresponde más a los explotadores (estafadores, vividores, parásitos) que lo usan como un medio de captación. (véase manipulación)
Demuestra menor reacción afectiva.
Algunos autores dicen que hay menor demostración de ansiedad y gran tolerancia a la angustia en ciertas situaciones penosas para el grueso de la población. Pero (aclaran), funcionan a veces como ollas a presión, toleran una gran cantidad de angustia y después por hechos banales, fuera ya de la circunstancia de crisis, la descargan impulsivamente. A veces el psicópata, en situaciones extremas, conserva la calma, toma decisiones, acciona, se ajusta a las circunstancias y puede salir bien. Contaba una vez un profesor, por ejemplo, (hablando sobre las personalidades de acción) que un comisario entra a su departamento y se encuentra con un delincuente que le apunta con un arma. El policía, sin perder la calma, lo mira fijamente, lo paraliza, saca el revólver y le pega un tiro. Eran dos personalidades de acción (según el criterio de D. Liberman), pero una era más fuerte que la otra. Simplemente se limitó a mirarlo, luego lo mató. Si lo comparamos con un normal que entra a su casa y ve a un tipo con un revólver, la reacción puede ser muy distinta, tal vez pida por su vida, se arrastre por el suelo, “¿qué querés?”, “llevate todo”. Este no.
Vida sexual impersonal.
Esto significa que no hay un compromiso afectivo, no hay una resonancia afectiva con algunas parejas. Esto no quiere decir que el psicópata sea técnicamente un mal amante. Es más, muchos psicópatas son excelentes amantes desde el punto de vista técnico y utilizan esa habilidad para manejar a su pareja. El psicópata es aquel que puede copular con una anciana, de esas que uno mira y dice “no, con esa viejecita yo jamás, ni por un millón de dólares”, y sin embargo el psicópata es capaz de ejercer su técnica con cualquiera. Un paciente joven, me decía “me fui a Brasil y como no tenía plata para estar allá, iba a una calle muy conocida en Río de Janeiro donde paraban los taxi boys, me relacionaba con los homosexuales y les cobraba por el servicio”. Al preguntarle si no se sentía menoscabado en su sexualidad, por comercializar con homosexuales, él contestaba tranquilamente que ése era el instrumento y la forma que tenía para seguir en Brasil. A eso se refiere lo que dice vida sexual impersonal. Pueden ser grandes actores en el terreno afectivo y sexual. Por eso muchas mujeres caen en manos de sujetos que las usan económicamente (y para muchas mujeres psicópatas ese es su medio de subsistir).
Amenaza de suicidio
Como parte de la manipulación.
Razonamiento insuficiente
Es necesario aclarar algo, por un lado decimos que son inteligentes y por otro lado que tienen razonamientos insuficientes. Muchas palabras me va a ahorrar el caso del emperador del Norte, con su pavada de andar en el Salón Oval haciendo razonamientos insuficientes. Es muy simpático, muy agradable, muy inteligente, pero a veces tiene estos razonamientos insuficientes. Creo que es mejor conceptualizar esto como que el razonamiento es insuficiente para frenar ciertas apetencias.
No aprenden de la experiencia.
El psicópata aprende y mucho de la experiencia. Eso le sirve para manipular a los otros y conseguir sus metas. Alguien que no aprende de la experiencia queda siempre en el mismo lugar, anulado. No aprende lo que no quiere aprender, lo que va en contramano de sus principios y de sus necesidades. La repetición de un accionar calificado como erróneo desde el común responde a satisfacer necesidades profundas, incomprensibles para el que no esté en la piel del psicópata.
Incapacidad de amar
Creo que el psicópata ama, pero de manera distinta, o a cosas diferentes. Hay afectos del psicópata que son profundos, pero en las cosas que a él le interesan. Díganme si no han conocido a un fanático ¿ese afecto es superficial? Ese apego intenso hacia ciertas cosas, que a veces no son humanas o ni siquiera vivientes, un auto por ejemplo. Para lo que él considera de valor, la afectividad es intensa, como cualquier otra persona. Pero puede mantener contactosutilitarios, de ahí viene el tema de superficialidad afectiva mal descripta. Son contactos afectivos utilitarios, para conseguir algo. Aquí tenemos otra forma de la mentira que es la actuación. Actuar es mentir con el cuerpo. El psicópata puede actuar afectivamente en el sentido de hacer entrar al otro en el circuito psicopático a través de los afectos. Una vez utilizada la persona, se la deja a un costado. La persona dejada a un costado dice que el psicópata tiene una afectividad superficial, que no tiene capacidad de amar. Y es así, pero con ella.
Mentiras
El psicópata suele mentir, pero hay que distinguir la mentira banal de la mentira psicopática. El psicópata utiliza la mentira como una herramienta de trabajo más, está tan acostumbrado a mentir que es difícil captar cuando miente; son los que mienten mirando a los ojos y con una actitud relajada. No es que el psicópata mienta circunstancialmente y ocasional o esporádicamente para conseguir desligarse de alguna situación común o estándar. Sabe que está mintiendo, pero no le importa, no tiene la resonancia o displacer que uno siente cuando miente. Yo no lo llamaría mentira patológica. Nosotros le damos mucha importancia a las palabras y si estamos frente a un mentiroso ¿cuál es el valor de esas palabras? ¿Cuál es el grado de verdad de esas palabras? Tiende a cero. Si utilizamos la sobrevaloración de las palabras, caemos fácilmente en el circuito psicopático. Por eso no sirven las escalas de autoevaluación, ni el interrogatorio o la anamnesis. El psicópata dice lo queconviene decir o lo que se espera que conteste. El valor de lo que dice el psicópata debe ser colocado entre paréntesis. Si ustedes quieren evaluar al psicópata, lo importante es lo que hace. Evaluamos al psicópata a través de la conducta, de la acción. El psicópata puede mentir con la palabra o con el cuerpo cuando actúa o simula, y adapta la actuación a la persona que quiere captar. Así me contaba una madre que su hijo de 15 años le pedía las cosas con lágrimas en los ojos para enternecerla, y al padre, que se desesperaba por conseguir el afecto del hijo, lo manejaba con enojos y haciéndose el ofendido.
Comportamiento fantaseoso.
Los mitómanos priorizan las fantasías sobre algunas circunstancias reales.
El mitómano trata de adaptar activamente la realidad a su imaginación, a su personaje del momento, de acuerdo a la circunstancia. El mitómano es un fabulador que actúa su fábula y su mentira activamente en la sociedad. Puede convertirse en el personaje que su imaginación creó y hacerlo actuar en el medio real, generando en todos la sensación de que están frente a un personaje verdadero. Está el famoso caso de aquel mitómano que se hizo pasar por el hijo del Presidente de la Organización de Estados Americanos (OEA), Pérez de Cuellar. En una de nuestras provincias fue agasajado por toda la sociedad y tratado durante bastante tiempo como un personaje de alcurnia, hasta que finalmente, la madre, que era una mujer de Buenos Aires, encontró a su hijo y ahí se pudo revelar la verdad. Era simplemente una persona que no estaba relacionada para nada con Pérez de Cuellar.
El patrón de conducta que sigue el mitómano es establecido por su imaginación, no por la realidad y suelen mudar de personaje, no está siempre en el mismo personaje.
Droga, alcohol
Algunos necesitan de la sobre estimulación o el aturdimiento. Un paciente de 16 años me contaba que mezclaba distintas drogas como cocaína, marihuana y fármacos, no para sentir placer o estímulos, sino para aturdirse, para estar “como entre nubes”.
Se manifiesta en la adolescencia
Estas personas empiezan a manifestar su psicopatía desde la adolescencia. Como otros autores hemos observados que algunas características psicopáticas se manifiestan desde la infancia. Así recordamos el caso de un niño de dos años que estrellaba a sus gatos contra las paredes, logrando matar a uno de ellos. O bien el caso de una niña de siete años que borraba y volvía a escribir las notas de su libreta de calificaciones.
Necesidades distintas, códigos propios
Las acciones que realiza son, desde el punto de vista del psicópata, totalmente ajustadas a su escala de valores, a su criterio, por eso es que no tienen culpa. Si han tenido la oportunidad de estar con psicópatas, saben que si se les dice que hicieron algo mal, que hay cosas que no deben hacerse, les van a contestar “¿Y quién dice lo que está bien hecho y lo que está mal hecho? ¿qué es lo normal?”.
Tienen una forma particular de valoración. El psicópata tiene una escala de valoración que no coincide, a veces, con la escala de valoración general. No porque el psicópata desconozca la valoración general, es decir las leyes, no es un negado cognitivo, sino que antepone su escala de valores con respecto a la de los demás. Tal vez porque tiene necesidades distintas es que valora de diferente manera. ¿Cómo entender sino la apetencia desmesurada de poder, las rarezas en la sexualidad, la crueldad en el delito, la masacre innecesaria en el homicidio? ¿Y qué, si no es una necesidad, hace repetir el mismo accionar?
Inteligencia
En su mayoría son inteligentes.
El costo del objetivo
Tienen un objetivo y lo tratan de conseguir. El costo no es importante, lo importante es lograrlo pagando la menor factura.

Las personas casadas son muy atractivas para psicópatas y narcisistas

Los psicópatas y narcisistas son personas por lo general promiscuas, que saben como conseguir varias parejas sexuales al mismo tiempo. Cuando entran a un lugar donde hay varias personas reunidas inmediatamente detectan a aquellas que están en estado de disponibilidad o de vulnerabilidad y las conquistan fácilmente. Todos nos hemos preguntado alguna vez por qué todas estas parejas ocasionales no les basta, por qué necesitan involucrarse con personas que quieren relaciones profundas. Debemos recordar que estos individuos obtienen placer desarmando a su pareja, atacando su identidad y su autoestima. Cuando logran controlarla a través de un falso amor les hace creer que el vínculo de dependencia  en relación con ellos es irreemplazable y que es la víctima quien lo quiere así. Los sociópatas pueden apasionarse con una persona, una actividad o una idea, pero estos destellos son muy superficiales ya que al no tener emociones y al no poder vincularse desde los sentimientos con nadie, pierden interés rápidamente.

Es entonces cuando buscan “probarse” que tan carismáticos son engañando a los demás buscando personas casadas. Este último tipo de presa los excita porque cuando seducen a una persona en una relación estable no solo engañan a quien es seducido sino que se burlan de su cónyuge y de sus hijos. Generalmente se aprovechan de que el matrimonio no está pasando por uno de sus mejores momentos y es cuando aparecen ellos con toda la fogosidad y el encanto que saben utilizar en la etapa de bombardeo amoroso. Cuando esa persona finalmente cede y se entrega a la relación con el/la sociópata, comienza la erosión identitaria.  Algunos llegan a pedirles a sus víctimas que abandonen a sus familias, y cuando dejan todo por ellos/as, las descartan o triangulan irremediablemente. Esto los hacen sentir irresistibles, poderosos e invencibles. Han quebrado y destruido todos los vínculos familiares de alguien que creyó que su amor era correspondido con igual intensidad. Con un solo golpe han conseguido varios heridos.

Hay otro motivo por el que eligen a personas comprometidas: su silencio. Las víctimas que finalmente se dan cuenta del desorden de personalidad de su amante, no los expondrán. La mayoría de los casados que fueron abusados y maltratados luego de la fase de idealización no cuentan lo sucedido a nadie, a excepción de personas muy cercanas. Es un caso similar a enredarse con un psicópata en el  trabajo. Si la empresa no acepta relaciones entre sus empleados, por más que maltrate a su expareja o abuse de su cargo en su perjuicio, callarán por miedo a perder el empleo. Esto lo saben y lo utilizan a su favor.

Tomemos dos casos de los tantos que abundan en libros y foros sobre el tema. Una mujer que estaba pasando por un período rutinario con su pareja, agobiados por las cuentas, el cuidado de los niños y el exceso de trabajo conoció en un curso de capacitación a un hombre que se interesó en cada detalle de su vida, la hizo sentir bonita e inteligente y le dio, en pequeñas dosis (¿Para qué iba a utilizar demasiados recursos si sabía que con poco la tendría?), todo el romance que ella necesitaba. Al tiempo de vivir un affaire a escondidas ella se dio cuenta de que algo estaba mal, que estaba frio, que se aburría de lo que antes le parecía brillante de su vida y era indudable que veía a otras personas. Ella “decidió” dejarlo. Él la mantuvo como “amiga”. Ella intentó salvar su matrimonio pero no podía sacarse al psicópata de su cabeza ya que se seguía escribiendo  con él. Su marido, harto de que ella estuviera lejana y confusa, le pidió el divorcio. Mientras tanto, esta mujer siguió teniendo sexo ocasional con su ex amante. Él fingía aconsejarla cuando ella conocía a alguien. Ninguna nueva relación parecía funcionar. La presencia de él físicamente era escasa (una vez al mes como amigos con roce) pero su opinión y su mirada estaban siempre presentes. Estuvo así unos 15 años hasta que, gracias al advenimiento de la web, dio con artículos sobre el tema. Todos los años de abuso y boicot de sus intentos de relación cobraron sentido: ella se había convertido en un mero suministro ocasional del narcisista quien, como se dice popularmente, “no comía, ni dejaba comer”. Deprimida, sintiendo que había entregado los mejores años de su vida a un perverso, y que con 60 años ya nadie la desearía, comenzó terapia y su proceso de sanación.

El segundo caso es el de un señor de mediana edad, casado con tres hijos que conoció a una joven mujer, hermana de un colega.  Ésta lo impresionó por su sed de aventura y con una sexualidad que hacía tiempo no experimentaba. Le prometió que viajarían, lo convenció que él estaba para mucho más. Su mujer se enteró del romance y lo echó de su casa. Cuando él le pidió a su amante si lo podía ubicar por unos días, se negó y comenzó a maltratarlo. No obstante, él siguió con ella por un tiempo hasta que se le hizo evidente que tenía otros amores y que nunca lo había querido. Afortunadamente, este hombre tenía un amigo, Pastor de una iglesia, que estaba interiorizado en el tema de abuso psicopático y narcisista. No solo lo ayudó a recuperarse sino a recomponer la situación con su esposa y sus hijos. Hoy están juntos nuevamente más sólidos y comprometidos que nunca.

¿Qué debes hacer si te has dado cuenta que estas arriesgando tu matrimonio por una persona con estas características?

  • Si has logrado cortar todo vínculo con el o la psicópata y consideras que vale la pena salvar tu matrimonio, tal vez lo mejor sea no decirle la verdad a tu cónyuge para no lastimarlo y para evitar que intente hacer justicia por mano propia agrediendo a quien te maltrató ya que sabemos que a los psicópatas les encanta pasar por víctimas y puede terminar en contra de un inocente despechado. Deberás tener en cuenta que recuperarte te costará mucho al no poder hablar del abuso más que con tu terapeuta. No te será sencillo disimular tus cambios de ánimo o incluso tus fobias frente a tu familia. Sin embargo, lo lograrás con paciencia.
  • Si crees que tu ex puede intentar vengarse revelando detalles íntimos a tu pareja deberás decírselo. No permitas que el/la sociópata lo/la humille de esa manera. Aun cuando decidas que tu matrimonio no estaba bien y quieras separarte, nadie merece enterarse de esa forma y que se hable de eso públicamente.
  • Si tu ex te chantajea o amenaza con contarle todo a tus hijos o a tu pareja si no le das dinero u otro tipo de favores, como así también si te dice que no te va a dejar en paz o te acosa por cualquier medio, NO PIERDAS TIEMPO: documenta y graba todo, habla con tu familia y haz la denuncia correspondiente porque esto no es juego. Hay cosas más importantes que considerar en este momento si tu marido o mujer te abandonarán. Está la seguridad de ellos y la tuya en riesgo. Hay cientos de casos en los que estos individuos chantajean a hombres y mujeres casados para obtener beneficios. Las amenazas, el chantaje y el acoso son delitos muy serios que contemplan penas de prisión efectiva. Si callas, no solo tu vida se volverá un infierno (muchas víctimas que no denuncian terminan con intentos de suicidio) sino que pones en peligro la seguridad de los demás. Demás está decir que si te ha golpeado, aunque no te chantajee, puede volver a hacerlo y debes denunciarlo. Una vez que hayas conseguido seguridad para tu familia te podrás dedicar a recomponer el vínculo. Si te aman, y si logramos que este tema se conozca socialmente, podrán tener una mirada más comprensiva de lo que te sucedió y las cosas se irán acomodando hasta normalizarse.

Las personas casadas tienen un atractivo especial para ellos. Se sienten doblemente seductores y malignos. Además de ganar tu silencio disfrutan sabiendo que padeces todo el dolor de su abuso en soledad. Ya no te culpes por tu infidelidad. Ellos iban a intentarlo hasta que cayeras. Tendrías que haber estado muy informada sobre estos desórdenes como para haber podido huir a tiempo. Lamentablemente la mayor parte de la sociedad no lo sabe. Hazte responsable, en cambio, de tu recuperación, de la mejora de tu matrimonio (es probable que ahora valores características de tu pareja como la honestidad y la dulzura que antes no veías enceguecido/a por un romance cursi y ficticio), de la re-vinculación con tus hijos (los padres o madres que tuvieron relaciones de este tipo sienten que se perdieron cosas importantes de las vidas de sus hijos por estar pendientes de descifrar cada escaramuza, mentira y maltrato de estos perversos). Todo esto es lo que puedes hacer. El pasado no lo puedes cambiar. El presente y el futuro están en tus manos.

Mentirosos compulsivos

La mentira es una característica central de la personalidad sociopática o narcisista. Es su mejor arma de manipulación. Engañar a los que los rodean les produce un placer extremo, que se expresa con una mueca característica conocida como Duper’s delight. Mentir les da poder sobre sus víctimas. Mienten todo el tiempo, aun cuando la verdad hubiera sido preferible en esa situación. Mienten muy bien, mirando a los ojos y sin ninguna señal corpórea que los delate. Utilizan muchos detalles (algunos verdaderos) para dar a sus historias credibilidad.
Como las personas son solo objetos ante sus ojos, cuando eligen a su víctima, mentirán para crear la a “persona perfecta” durante la etapa del bombardeo amoroso. Con engaños deliberados logrará seducirla. Las estudian “en espejo” para sostener una imagen falsa de si mismos. Luego cuando ya saben que las tienen enamoradas y/o con la guardia baja, comienza la etapa de devaluación. En esta fase utilizarán el engaño para negar su abuso, sus constantes infidelidades, sus acciones por detrás e incluso delitos dentro del ámbito laboral.
En numerosas ocasiones inventan historias para dar lástima: infancias infelices, accidentes trágicos para ganar la compasión de quienes los escuchan. Sus parejas, que suelen ser personas empáticas desearán ayudarlos. En el trabajo inventarán logros heroicos para ser admirados y reconocidos. Les será más sencillo convencer a sus subordinados que hagan todo el trabajo por ellos (los sociópatas viven vidas altamente parasitarias).

Finalmente la mentira les sirve para destruir a la que alguna vez fuera la persona idealizada cuando llegue la etapa del descarte. Ellos inmediatamente comenzarán una campaña de calumnias en el trabajo o entre amigos comunes diciendo que la víctima fue quien en verdad abusó de ellos, los volvió locos con manipulaciones o incurrió en ilícitos en la empresa. Según estos seres todas sus ex parejas son locas, alcohólicas, bipolares y celosas.
Cuando son atrapados en una mentira imposible de disimular jamás se arrepentirán. Utilizarán alguna de las siguientes estrategias para desentenderse del asunto:

  • Es culpa de la víctima por estarlo “investigando” y “acosando”.
  • Usará nubes de humo para confundir. Cambiará datos y fechas para hacer dudar a la persona que lo descubrió.
  • Le dirá a la víctima que necesita ayuda psicológica porque ve cosas que no existen (erosión identitaria).
  • La castigará con el silencio o con más devaluación y triangulación.

Cómo logran manipular con éxito

Ya hemos hablado en este blog sobre la mentira compulsiva como una de las características principales de las personalidades psicopáticas, sociopáticas y narcisistas. Pero en esta entrada quiero poner un ejemplo clarísimo  (extraído de un caso real) de como manipulan un hecho para obtener beneficios de todos aquellos que lo rodean.

Lo que realmente sucedió: El sociópata estaba conduciendo ebrio y cayó en una zanja.

Lo que él dice a los demás

 

Al amigo: Un lunático me encerró, maniobré, caí en la zanja, pudo haber sido peor pero la compañía de seguros no me quiere pagar porque mi mujer gastó tanto con la tarjeta que no entró el débito de la póliza en el resumen del mes pasado. ¿Podrías prestarme algo de dinero para el arreglo?

A su mujer: Un enfermo mental, creo que era tu ex esposo, me encerró y caí en una zanja. Estoy muy lastimado. Necesito que me cuides esta semana. ¿Te quedan todavía días de licencia en el trabajo?

A sus amantes estables: Iba impulsivamente a verte, eso es lo que me provocas, cuando me topé con una de las amigas psicópatas de mi mujer y, para que no me viera, hice una mala maniobra . Es por eso que caí en la zanja. Si te la cruzas a esa loca, por favor, no le prestes atención porque es una mentirosa compulsiva.

A su jefe: Yendo a trabajar un enajenado me tocó con su coche y caí en un zanjón. No voy a poder ir a trabajar por unos días. No creo que sea necesario pasar esto por la aseguradora de trabajo. Quédese tranquilo.

A la nueva y joven empleada en su área: Estaba volviendo a casa cuando escuché esa canción romántica que estabas oyendo el otro día. Me distraje al recordarte y repentinamente se cruzó un cachorrito de Labrador y para no arrollarlo perdí el control del automóvil. Por favor, quiero verte fuera de la oficina.

A su ex esposa: Este mes me voy a demorar con el pago de manutención de la niña porque tuve que enfrentar muchos gastos médicos luego de que cayera en una zanja al perder el control del auto porque estaba discutiendo con mi madre. Tú sabes que mi madre es muy difícil. Yo creo que ella fue la razón de nuestro fracaso.

A su madre: ¿Me podrías prestar algo de dinero? Necesito reparar el coche pero no hice la denuncia en el seguro ya que papá está todavía mal por su operación y no quiero causarle un disgusto. Queda entre nosotros ¿Vale?

Parece ridículo e infantil ¿Verdad? Pero estos episodios son moneda corriente en sus vidas. También parece imposible (viendo la situación desde afuera) que alguien sea capaz de creerles. Sin embargo, todas sus mentiras las dicen mirando a los ojos en forma segura e hipnótica (ver la entrada “mirada del psicópata” en este blog). Son expertos en convencer a la mayoría de las personas por bastante tiempo. Pero un día, alguien empieza a notar las grietas, escarba un poco bajo la superficie y encuentra solo maldad y manipulación. Si ese alguien eres tú, te recomiendo no antagonizarlo demasiado y alejarte para no ser victima de su retaliación (ver “campaña de difamación” en este mismo blog).

Disonancia cognitiva: otra consecuencia de estas relaciones tóxicas.

Un día, gracias a una búsqueda afortunada en la red, nos cruzamos por primera vez con algún artículo sobre psicopatía. De repente sientes que todo comienza a tener sentido. Es verdad, no estabas imaginando cosas. Aprendes que los psicópatas manejan a muchas amantes al mismo tiempo, que a todas las halaga con atenciones y sexo hasta que caen, que luego pierden interés y comienza la triangulación. Tu reacción es de espanto, disgusto y miedo. ¿Cómo me puede estar sucediendo esto a mí? Sin embargo, otra voz se pregunta al mismo tiempo si no estarás exagerando, si no te estarás equivocando. Esta es una reacción típica de la gente empática: dar el beneficio de la duda y es por eso que los sociópatas y narcisistas buscan víctimas de alta empatía que van a tratar de entenderlos y justificarlos hasta las últimas consecuencias. Pero….todos los artículos científicos apuntan a lo mismo: tu pareja tiene muchas de las conductas en ellos descriptas. (Algunos son más agresivos, otros son muy sutiles y calmos para devaluarte, unos te abandonan de un día para el otro con un mensaje de texto, otros prefieren enloquecerte con comportamientos extraños hasta que tú los abandones y queden libres para seguir incluyendo nuevas y frescas conquistas a tu vida).

Estas dudas de si es o no es una persona con características psicopáticas son comunes al comienzo y tiene un nombre: DISONANCIA COGNITIVA. Se define a la disonancia cognitiva como “la percepción de incompatibilidad de dos cogniciones simultáneas que puede impactar negativamente sobre actitudes y comportamientos”. Es decir, tu psiquismo está en tensión permanente por padecer dos mensajes distintos y contrapuestos. Tus decisiones pueden volverse erráticas, tratando de discernir lo que es verdad de lo que es mentira, además de perder considerable energía psíquica en el proceso.

Durante la relación, tu pareja sistemáticamente utilizó técnicas de lavado de cerebro. Una muy común es compararte con otras mujeres diciendo cosas como que tú eres distinta porque no eres celosa. A partir de ese momento tú querrás estar a la altura de ese pedestal en el que te ha puesto y cuando empieces a notar que hay otras personas, muchas, él te dirá que lo desilusionas con tus “celos” y que imaginas cosas (un eufemismo para “loca”).Generalmente te tratará fríamente por unos días y tú, para volver a la fase de idealización amorosa, tratarás de olvidar tus “injustas dudas”. En otras palabras: él te hizo creer que eras la parte disfuncional de la relación.

Eliminar todos estos mensajes negativos contra ti, llevará mucho tiempo. Hay que hacer una especie de reprogramación de tu cerebro (las terapias cognitivas son muy efectivas para estos casos) y no perder la fuerza de voluntad. Tendrás días en que te volverás a culpar diciéndote que tal vez tendrías que haberte esforzado más o dejarle pasar sus deslices en un vano intento de recuperar esa emoción imaginaria, falsa, del comienzo de la relación cuando estudió tus necesidades e inventó un personaje a tu medida.

Para pensar con claridad es necesario cumplir estrictamente con el contacto cero (ver artículo en este blog) ya que a medida que pasen los días sin que él nos cuente sus mentiras e invente nubes de humo, podremos recordar con detalle cada suceso y conectar los puntos. Cuando comiences a relacionar las cosas te darás cuenta con quiénes te engañaba, verás con claridad como instalaba sus ideas en TU cerebro y te hacía creer que a ti se te habían ocurrido, entenderás su manipulación, su juego de víctima y su transferencia de culpa hacia ti y hacia todos los que lo rodean. Esta nueva etapa será dolorosa ya que es como pelar una cebolla podrida, en donde detrás de cada capa habrá una nueva, aun más falsa y sucia.

Te habrás librado de la disonancia cognitiva, la verdad lavará toda duda pero entrarás en una de las etapas más movilizadoras de la recuperación: la de la rabia. Es normal y necesaria. (Ver artículo etapas de recuperación en este mismo blog). En ella, te reconectarás con todas las emociones y los avisos instintivos que habías desplazado y reprimido para mantener una relación con una persona que sistemáticamente te trató como un objeto al cual podía manipular y descartar a su antojo. Y eso duele.