“Sanar del abuso encubierto”, un libro de Shannon Thomas

Finalmente, el libro de Shannon Thomas, la psicoterapeuta norteamericana especializada en relaciones con psicópatas y narcisistas, “Healing from hidden abuse” vio la luz. Es un libro ideal para aquellos que todavía descreen de que existan personas como las que habitualmente describimos aquí. Es perfecto para regalar a amigos o familiares que no terminan de entender lo que les explicas sobre lo que viviste. La autora, ya desde el título, nos habla de gente tóxica. Solo hacia la tercera parte de la obra, cuando describe los comportamientos abusivos y malintencionados de estos maestros del engaño, comienza a utilizar los términos psicópatas, sociópatas y narcisistas. Ella aclara que hay distintos nombres más técnicos detrás de ellos pero que básicamente hablan de lo mismo y a efectos de ayudar a las víctimas prefiere englobar las patologías de esa forma más didáctica pero igual de precisa. Va desgranando muy lentamente la forma en que operan para que nadie deje el libro a las primeras páginas “asustado” por palabra a las que asocian a lunáticos. Ella se encarga de demostrar que no son locos de película sino lobos disfrazados de corderos a los que hay que desenmascarar y alejar de nuestras vidas.

Abarca casos de relaciones románticas, laborales, familiares y religiosas. Ella proviene de una comunidad cristiana y ha tratado con éxito a muchas personas que fueron el blanco de pastores o altos miembros de alguna iglesia o templo. Es interesante ver, cuando llega al punto en donde explica lo que es un mono volador/co-abusador/facilitador (flying monkeys), como Thomas afirma que el mismísimo Dios puede ser usado como mono volador contra una víctima o chivo expiatorio dentro de la dinámica perversa de un psicópata. “Dios quiere que te sometas a lo que te digo, Dios va a hacer que toda la comunidad te dé la espalda si sigues cuestionando mis directivas que están inspiradas en la palabra de Dios”. Además de lo que significa monos voladores, Thomas también explica con excelentes ejemplos muchos de los términos que usamos los sobrevivientes, tales como gaslighting, campañas de difamación, bombardeo amoroso, triangulación, etc.

Es interesante como maneja el tema del “Contacto Cero” y el “Contacto Mínimo”. Si bien ella apoya de forma contundente el “Contacto Cero”, considera que por ciertas situaciones personales una persona pueda preferir “contacto mínimo” en vez de “contacto cero”, sobre todo cuando son nuestros progenitores o hijos los sociópatas. Brinda entonces una serie de estrategias para manejarse con ellos de una forma desafectada y cauta, pero advierte que, si esto no funciona, y a pesar del famoso “honrarás a tu padre y a tu madre”, habrá que optar por el contacto cero para que no destruyan nuestras vidas.

Con respecto al origen de la psicopatía y el narcisismo ella se inclina por traumas tempranos que los lleva a preferir este tipo de comportamiento más que a una explicación biológica o genética. Sin embargo, y al igual que sus otros colegas que afirman que el origen es fisiológico, insiste en que ellos son absolutamente conscientes de lo que hacen y que son intratables porque NO quieren cambiar “su condición de seres superiores al resto”.  Es decir, según Thomas, tienen libre albedrio y su elección es dañar a los demás.

Thomas describe 6 etapas de recuperación: la desesperación absoluta, la educación en el tema, el despertar a la realidad, los nuevos límites, la restauración de nuestra identidad y el mantenimiento. Consideramos que la división en etapas es algo menos completa que las cinco descriptas en el libro PsychopathFree, sin embargo, la de Thomas es muy útil porque al final del libro utiliza a estas seis etapas para armar un diario de reflexión personal con preguntas guiadas para que el lector pueda llevar a la práctica los conceptos del libro y controlar la evolución de su sanación.

Hay una sola cosa que la autora omitió y es el tema del sexo como arma de control, como adicción inducida. Esto nos parece que deja al libro sin una información crucial para el sobreviviente porque, como sabemos, la dependencia bioquímica y el lavado de cerebro que sufren las parejas de personas tóxicas se consolida a través del sexo. Sin esta conciencia, a cualquier sobreviviente se le hará mucho más difícil mantener el contacto cero. No encontrarás nada sobre cómo desprogramar tu cabeza producto de los cambios hormonales y de neurotransmisores en este libro, si lo necesitas tendrás que recurrir a autores como Piñuel o Stout.

Resumiendo, creemos que es un libro maravilloso como introducción general ya que cubre todos los ámbitos en los que una persona puede ser abordada y abusada por un psicópata o narcisista. Brinda descripciones claras para reconocer lo que es abuso y lo que no; ayuda a poner límites y a no volver a pasar por lo mismo. Asimismo, deja instrucciones claras para los familiares de aquellos en proceso de recuperación para que se instruyan y realmente colaboren con el mismo. Por el momento, está disponible en inglés. Les dejamos algunas citas

a“Dentro de cada comunidad, las personas tóxicas se encuentran escondidos en las familias, parejas, empresas y lugares de culto. La naturaleza críptica de abuso psicológico consiste en juegos mentales repetitivos jugados por un individuo o un grupo de personas en contra de otra. El abuso psicológico rara vez deja moretones. No siempre hay huesos rotos o agujeros en las paredes. Las contusiones, el quebrantamiento y las heridas están matando a la víctima por dentro”

“La persona que nos hizo creer que era el puerto seguro de nuestra vida, nos está tratando de ahogar en silencio … con frecuencia, el homicidio emocional sucede, mientras que otras personas de nuestro entorno comentan que gran chico o chica es quien nos abusa y qué suerte tenemos de estar con él/ella … lo que se ve detrás de puertas cerradas es radicalmente diferente a la figura pública que él o ella vende al mundo.”

“Los abusadores psicológicos dañan a otros, no por alteraciones en el juicio, sino porque disfrutan el control que obtienen de las personas que abusan”

“Los abusadores psicológicos juegan juegos con sus blancos, y saben exactamente lo que están haciendo.”

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“En piel de Oveja” de George Simon.

“En piel de Oveja” de George Simon.

Las siguientes citas son del libro “En piel de Oveja” de George Simon.

Durante mucho tiempo, me pregunté por qué a las víctimas de manipulación les cuesta tanto ver lo que sucede en sus interacciones manipuladoras. Al principio, estuve tentado de hacerlos co-responsables pero luego he llegado a la conclusión de que:

  1. La agresión de un manipulador nunca es evidente u obvia. Nuestras tripas pueden decirnos que ellos luchan por algo, luchan para vencernos, ganar poder, o hacer las cosas a su manera, y nos encontramos inconscientemente a la defensiva. Pero como no podemos señalar pruebas objetivas y claras de que nos atacan, no podemos validar y dar certeza fácilmente a nuestros sentimientos.
  1. Las tácticas usadas por los manipuladores pueden hacerles parecer que están dolidos, que se preocupan, que están defendiéndose…, casi todo menos que están peleando. Esta táctica es difícil de reconocer fácilmente como una estrategia deliberada. Ellos siempre hacen lo necesario para que la persona dude de su comprensión visceral de que está siendo víctima de abuso o toma de ventaja. Además, la táctica no sólo dificulta que consciente y objetivamente reconozca que un manipulador lucha, sino que simultáneamente le mantienen a la defensiva. Estos rasgos las hacen armas psicológicas muy eficaces a las cuales cualquiera puede ser vulnerable. Es difícil pensar claramente cuando alguien le tiene hostigado emocionalmente.
  1. Todos nosotros tenemos debilidades e inseguridades que un manipulador inteligente podría explotar. A veces, somos conscientes de estas debilidades y de cómo alguien podría usarlos para aprovecharse de nosotros; pero otras, somos inconscientes de nuestras vulnerabilidades más grandes. Los manipuladores a menudo nos conocen mejor que nosotros mismos. Ellos saben qué botones presionar, cuando y con qué fuerza. Nuestra carencia del conocimiento de nosotros mismos nos pone en situación de ser explotados.

LAS TACTICAS QUE UTILIZAN SON LAS SIGUIENTES

*Negación *

El agresor rechaza confesar que ha hecho algo dañino o hiriente cuando claramente lo ha hecho. Es una manera de mentir (a ellos, así como a otros) sobre sus intenciones agresivas. Esta táctica del “¿Quien?… ¿Yo?” es una forma de “jugar al inocente”, e invita a la víctima a sentirse injustificada al encarar al agresor sobre su comportamiento inadecuado. Esta es también la forma en que el agresor se da el permiso de tener la razón en hacer lo que quiere hacer. Esta negación no es de la misma clase de negación que sufre una persona que acaba de perder a un ser amado y que no puede aceptar completamente el dolor y la realidad de la pérdida. Aquel tipo de negación es principalmente una “defensa” contra una ansiedad y daño insoportable. Por el contrario, la negación del agresor no es básicamente una “defensa”, sino una maniobra que usa para conseguir que otros se echen atrás, rectifiquen o incluso se sientan culpables por insinuar que él hace algo incorrecto. […]

*Falta de atención Selectiva*

Esta táctica es similar y a veces confundida con la negación. Ocurre cuando el agresor “juega al tonto”, o actúa como olvidadizo. Al usar esta táctica el agresor activamente no hace caso de las advertencias, súplicas o deseos de otros, y en general, rechaza prestar atención a todo lo que podría distraerlo de perseguir sus propios objetivos. A menudo, el agresor sabe muy bien lo que usted quiere de él cuándo comienza a exponer este comportamiento de “¡no quiero oírlo!”. Usando esta táctica de despiste, el agresor activamente se resiste a las tareas de prestar atención…

*Racionalización *

Una racionalización es la excusa que un agresor trata de ofrecer para involucrarse en un comportamiento inadecuado o dañino. Ésta puede ser una táctica eficaz, sobre todo cuando la explicación o justificación del agresor tiene el suficiente sentido como para que cualquier persona razonablemente consciente la acepte totalmente. Es una táctica poderosa porque no sólo sirve para quitar cualquier resistencia interna que el agresor podría tener para hacer lo que él quiere hacer (calmando cualquier náusea de la conciencia) sino que también le quita a otros de encima. Si el agresor puede convencerte de que lo que hace es justificado, entonces queda más libre para perseguir sus objetivos sin interferencias. […]

*Desviación *

Un objetivo móvil es difícil de golpear. Cuando tratamos de sujetar a un manipulador o tratamos de tener una discusión enfocada en una sola cuestión o comportamiento que no nos gusta, él es un experto en saber como cambiar el tema, esquivar la cuestión o de algún modo dirigirnos por otro camino. Los manipuladores usan distracción y técnicas de desviación para mantener el foco lejos de su comportamiento, alejarnos de la pista, y quedar libres para sus propios fines egoístas y ocultos. […]

*Mentira *

A menudo es difícil saber cuándo una persona miente mientras lo hace. Por suerte, hay momentos en que la verdad sale a flote porque las circunstancias no confirman la historia de alguien. Pero también hay veces en que usted no sabe que ha sido engañado hasta que es demasiado tarde. Un modo de minimizar las posibilidades de que alguien lo pisotee es recordar que puesto que las personalidades agresivas generalmente no se detendrán ante nada para conseguir lo que quieren, es de esperar que mientan y hagan trampas.

Otra cosa a recordar es que los manipuladores (las personalidades encubiertas agresivas que son) son propensos a mentir de modos sutil y encubierto. Los tribunales conocen bien las muchas formas en que la gente miente, aún cuando ellos requieren en los juramentos de tribunal que los testigos digan “la verdad, sólo la verdad, y nada más que la verdad”. Los manipuladores a menudo mienten reteniendo una cantidad significativa de la verdad o deformándola. Son expertos en ser vagos cuando usted les hace preguntas directas. Es un modo hábil de mentir por omisión. Tenga esto en mente cuando trate con un sospechoso de ser lobo vestido de oveja. […]

*Intimidación Encubierta*

Los agresores con frecuencia amenazan a sus víctimas con mantenerlos ansiosos, aprensivos y en una posición baja. Los agresivos encubiertos intimidan a sus víctimas haciendo veladas (sutil, indirectas e implícitas) amenazas. Causar culpa y vergüenza son dos de las armas favoritas de los agresivos encubiertos. Ambas son tácticas especiales de intimidación.

*Crear culpa*

Una cosa que las personalidades agresivas saben bien es que otras personas tienen conciencias muy diferentes a las suyas y son fácilmente culpabilizables. Los manipuladores son a menudo expertos en utilizar la mayor conciencia de sus víctimas para mantenerlos en la duda de sí mismos, ansiosos y sumisos. Cuanto mayor es la sensibilidad de conciencia de la víctima potencial, la culpa es más eficaz como arma.

Todo lo que un manipulador tiene que hacer es sugerir a la persona consciente que no se preocupa bastante, que es demasiado egoísta, etc, y aquella persona inmediatamente comenzará a sentirse mal. Por el contrario, una persona consciente podría intentar que un manipulador (o cualquier otra personalidad agresiva) se sintiera mal por su comportamiento hiriente, reconociera su responsabilidad, o admitiera su maldad, pero jamás logrará absolutamente nada.

*Avergonzar *

Técnica de usar sarcasmo sutil y observaciones ofensivas como un medio de miedo creciente y duda de sí mismo en otros. Los agresivos encubiertos usan esta táctica para hacer que otros se sientan inadecuados o indignos, y por lo tanto, sean deferentes con ellos. Es un modo eficaz de crear un sentido continuo de insuficiencia personal en la parte más débil, permitiendo así a un agresor mantener una posición de dominio. […]

*Desempeñar el Papel de Víctima*

Esta táctica implica retratarse como una víctima inocente de las circunstancias o del comportamiento de alguien a fin de ganar la compasión, conmover la lástima y así conseguir algo del otro. Una cosa con la que cuentan las personalidades agresivas encubiertas es el hecho que las personalidades menos hostiles y crueles por lo general no pueden soportar el ver a alguien sufrir. Por lo tanto, la táctica es simple. Convenza a su víctima que usted sufre de algún modo, y ellos tratarán de aliviar su angustia.

*Vilipendiar a la Víctima*

Esta táctica es con frecuencia usada junto con la táctica de desempeñar el papel de víctima. El agresor usa esta táctica para hacer parecer que él sólo responde (es decir se defiende contra) la agresión de parte de la víctima. Esto permite al agresor poner mejor a la víctima a la defensiva. […]

*Seducción *

Las personalidades encubiertas agresivas son expertas en encantar, alabar, adular o apoyar abiertamente a otros a fin de conseguir bajar sus defensas y rendir su confianza y lealtad. Los agresivos encubiertos son también en particular conscientes de que la gente que es hasta cierto punto emocionalmente necesitada y dependiente (y esto incluye a la mayor parte de personas que no tienen desórdenes de personalidad) quiere la aprobación, tranquilidad, y, más que nada, un sentido de ser valorado, reconocido y necesitado. Parecer estar atento a estas necesidades puede ser el boleto de un manipulador para obtener un poder increíble sobre otros. […]

*Proyectar la culpa (culpar a otros)*

Las personalidades agresivas siempre buscan un modo de evadir la culpa generada por su comportamiento agresivo. No son sólo expertos encontrando cabezas de turco sino en hacerlo en forma sutil y difícil de detectar.

*Minimización *

Esta táctica es una clase única de negación conectada con la racionalización. Usando esta maniobra, el agresor intenta demostrar que su comportamiento abusivo no es realmente tan dañino o irresponsable como alguien podría reclamar, quitándole importancia. Es la tentativa del agresor de hacer convertir una montaña en un hoyo de topo.

Algunas de las debilidades que nos hacen susceptibles a personas “agresivas encubiertas” personas que son agresivas pero no lo aparentan a simple vista) son…

  1. La ingenuidad. Facilidad para creer lo que nos dicen otros y considerarles “buenos”.
  1. Ser demasiado autoexigente y perfeccionista. Pregúntese si es de esas personas que es más autocrítico sobre si mismo que juzgando a cualquier otra persona. Usted podría ser el tipo de persona que está muy dispuesta a darle el beneficio de la duda a un manipulador. Cuando ellos hacen algo que le duele, usted es muy proclive a ver su lado de las cosas y muy dispuesto a autoculparse cuando ellos van al ataque.
  1. Poca autoconfianza. Usted podría ser una de esas personas que es demasiado dubitativa e insegura crónicamente de su derecho de alcanzar lo que quiere y necesita legítimamente. Podría faltarle confianza acerca de su habilidad de enfrentar conflictos directamente y de resolverlos efectivamente. Si es así, puede terminar prematuramente el pelear (asertivamente) e ir a la defensiva cuando se encuentre enfrentada con una personalidad agresiva (manipuladora)
  1. Racionalización. Tendencia a justificar o dar excusas en beneficio del manipulador.
  1. Dependencia emocional. Puede tener características de una personalidad sumisa y tener miedos profundos de independencia y autonomía. Entonces, podría ser el tipo de persona al que le atraen personalidades que parezcan seguras, independientes y agresivas. Después de que usted se involucra en una relación con ellos, tiene la tendencia de permitir que dichas personas tomen el control de usted por miedo de que si se las enfrenta podría ser “abandonada”. Cuanto más emocionalmente dependiente sea usted de otra persona, más vulnerable es de ser explotada y manipulada.

Los primeros pasos para salir de la relación con un psicópata o narcisista

Lograr salirse de una relación con un sociópata, psicópata o narcisista es una tarea casi heroica.Primeramente, es difícil abrir los ojos y confirmar que estabas viviendo en una mentira. Y en segundo lugar, si eres su pareja, hijo, colega, amigo o amante no querrá desprenderse de ti hasta que te haya usado todo lo posible. En algunos casos, como el de esposas o hijos, el psicópata no querrá perder la fachada de normalidad que éstos le brindan a sus vidas. Ellos no se esforzaran en darles algo especial a cambio sino más confusión, engaño y el socavamiento de sus sueños. Solo volverán a poner algo de cuidado en sus relaciones cuando perciban que sus familiares comienzan a fortalecer su autoestima y a fantasear con una vida independiente. Es entonces cuando vuelven a la carga con “conversaciones profundas”, regalos, pedidos de perdón, juramentos de cambio, etc. Si ya te ha descartado (la tercera etapa en su ciclo eterno) tampoco te será sencillo no volver a buscarlo durante la etapa de la disonancia cognitiva. En este momento no podrás verlo pero te ha hecho un favor enorme al dejarte. Piensa que hay gente que llevó vidas miserables con estos seres por veinte y treinta años. Sea cual fuere tu situación aquí te ofrecemos algunos consejos para correrse de su mira:

  • Lee todo lo que puedas sobre el tema: encontrarás patrones de conducta comunes que te darán la certeza que necesitas. No estás imaginando cosas. Confía en tu intuición y en la ciencia.
  • Cuando te acuse de lo que él/ella hace, tranquilamente dile que no aceptarás esas acusaciones ya que son meras transferencias de su mal comportamiento hacia ti.
  • Te pedirá que lo mires a los ojos profundamente. Te dirá que te está diciendo la verdad (ya que no parpadea) y que te ama. No lo hagas, esquívale la mirada, concéntrate en su boca. Hay investigadores que consideran que los psicópatas tienen una mirada hipnótica y perturbadora que confunde hasta al más experto. Recuerda también que la gente normal parpadea mucho o se toca la nariz cuando miente pero ellos pueden hacerlo sin dejar rastros físicos que los delaten. INSISTIMOS QUE EL CEREBRO DE ESTAS PERSONAS PRESENTAN DIFERENCIAS ESTRUCTURALES CON RESPECTO A LAS PERSONAS QUE SÍ TENEMOS CONCIENCIA (4% vs 96% de la población).
  • Saben llorar de maravillas. Aprender a imitar. Hay casos en que se anotan en clases de teatro para potenciar su talento embaucador natural. No te sientas culpable si dicen sufrir cuando ya no les quieres prestar más dinero, si los dejas o si decides que llegó la hora de que él /ella se cuide solo/a y tu hagas por fin tu vida (los hijos de narcisistas y sociópatas viven sintiéndose culpables, con un dolor emocional difuso y pensando que sus padres realmente son las victimas de la situación)
  • Corta el teléfono, bórrate de las redes sociales, vete por unos días a casa de algún amigo o familiar para nutrirte de nuevas opiniones y formas de vida. Cuando dejas de oír su voz en tu cabeza y miras alrededor te das cuenta que sí existen hombres y mujeres cariñosas, leales y que respetan tu integridad y tu libertad.
  • Si eres su pareja tendrás días en que recuerdes la primera etapa de bombardeo amoroso. Querrás volver pensando en recuperar esa magia. O tal vez creas que solo él pueda mitigar el dolor que te ha causado. Necesitas su contacto físico. Es normal. Producen una adicción química, una compleja maraña de neurotransmisores y hormonas. NO LO CONTACTES. La magia no volverá nunca. Te castigará con más abuso emocional porque te atreviste a desafiarlo. Con respecto al deseo sexual piensa en vivir de un día por vez (o de una hora por vez). Prémiate con otros placeres: cómprate algo bonito, haz ejercicio físico, empieza un curso de algo que te guste. Medita e informate sobre técnicas de “mindfulness”.A los tres meses te garantizamos que ya no tendrás esa urgencia de contacto (si has cumplido con el contacto cero). Para ese entonces estarás demasiado furiosa atando cabos de sus traiciones y manipulaciones como para querer tenerlo en tu cama nuevamente. Atravesarás la etapa en la que tomas contacto con todas las emociones reprimidas y desplazadas. Eso es bueno. Estás un paso más cerca de la libertad absoluta.
  • Si se enfurece y te acosa no dudes en denunciarlo. Pide una orden de restricción en la justicia. Advierte a tus familiares y amigos.
  • Si el psicópata es tu colega o jefe en el trabajo te recomendamos leer las entradas”método de piedra gris, cuando el contacto cero no es posible” “la triada sociópata, empático y apático” y “el modelo actual de empresa” en este mismo blog.

¿Es posible perdonar a un psicópata, a un ser que no se arrepiente de nada?

Uno de los temas más espinosos que todo sobreviviente de este tipo de relaciones enfrenta durante las últimas etapas del proceso de recuperación es el tema del perdón.  Por un lado todas las tradiciones religiosas y humanistas insisten en que es éticamente aconsejable perdonar para que podamos construir una sociedad en donde todos puedan tener una segunda oportunidad luego de haber errado. Por otro lado, existe la idea generalizada de que el perdón es la única forma de liberarnos del dolor, de dejar ir todo rastro de situaciones tristes. Ambas posturas son correctas  y entendibles cuando tratamos con personas medianamente normales, personas con sentimientos que pudieron tener momentos de debilidad o de mal proceder  pero quienes en algún momento llegarán a recapacitar, pidan perdón o no. Pero… ¿Qué sucede con los sociópatas, psicópatas y narcisistas que jamás tienen remordimientos ni sentimientos? ¿Se puede perdonar y dejar pasar  por alto el deseo perverso de estos seres de destruir psíquicamente a aquellos que los rodean? ¿Y la justicia? ¿No debería ser moralmente deseable tratar de evitar que sigan haciendo lo mismo a otras futuras víctimas?

 

La mayoría de los que tuvieron relaciones con psicópatas son personas altamente empáticas, acostumbradas a perdonar. Es un golpe tremendo para ellos darse cuenta  de que sufrieron abusos imperdonables, injustos.  Esos actos incluyen manipulación, amenazas, violación emocional, fingimiento de identidad, calumnias, perdidas de empleos, infidelidades constantes, mentiras, distorsión de la realidad, presión para someter a sus parejas a conductas sexuales que en otros momentos no hubieran consentido, devaluación, humillación, transferencia de culpa sobre la víctima, lavado de cerebro a los hijos contra el otro cónyuge, golpes a la estima personal (y a veces golpes físicos). ¿Debemos perdonar este tipo de actos? ¿Qué sería exactamente el perdón? ¿Significa  olvidar y dejar de buscar justicia? Es claro que no se puede seguir reviviendo el pasado eternamente en busca de reparación. Pero reprimir la ira que la repentina conciencia de estas vejaciones trae tampoco parece ser el camino. Hemos hablado con varios sobrevivientes  y las respuestas a estas preguntas son variadas y abiertas a cambios de opinión a medida que van transitando el proceso.

 

Aquellos que recibieron algún tipo de reconocimiento a través del sistema judicial, o aquellos que lograron que el sociópata quedara expuesto a la reprobación social parecen estar más proclives a dar una especie de perdón general sin excusar sus conductas. Lamentablemente son pocos los que consiguieron algún tipo de resarcimiento legal o social. La mayoría tiene que lidiar con las campañas de difamación que continúan mucho después de haber cortado todo vínculo con el depredador. Tomemos tres ejemplos de la vida real, tres casos de personas que nos confiaron sus historias y a los que protegeremos con nombres de fantasía.

 

Juan trabajaba en un organismo del estado. Su jefa era una persona carismática que tenía influencias políticas gracias a sus amantes en altos puestos. Por supuesto ella escondía estos detalles. Juan se dio cuenta de que había sobrefacturaciones y desvíos de fondos. Su jefa quería que siguiera firmando documentos pero él se negó. Comenzó entonces una campaña de difamación que terminó con Juan despedido. El día en que Juan se despidió de sus compañeros, su ahora ex jefa, le recomendó no hablar ya que nadie le creería. Esas últimas palabras de burla todavía lo despiertan por las noches.

 

María estuvo casada  durante 15 años con un hombre que tenía una buena posición económica. Sospechaba que su marido tenía alguna aventura ocasional pero había dejado de confrontarlo ya que él la acusaba de ser celosa y de imaginar cosas. Había dejado de trabajar a su pedido y su vida social se había vuelto escasa. Cada vez que le pedía algo que a él le parecía demasiado costoso le decía que ella era una arribista social y le dejaba de hablar por unos días. A los niños no les prestaba atención, salvo cuando quería castigarla y les llenaba la cabeza en contra de ella, quien era la que cargaba con la crianza y la disciplina. Un día una de las también maltratadas amantes de su marido la contactó. Al principio se enojó con ella y no le quiso creer. Dos días más tarde le pidió ver los mails. Comprendió que su marido la engañaba de forma constante con varias mujeres al mismo tiempo desde hacía años. A todas ellas les había dicho que él era víctima de una mujer abusadora. El juicio de divorcio fue extenso, el sociópata llevó testigos falsos y la acusó de alcohólica (María no bebía).  Tuvo que luchar para conseguir un régimen de alimentos digno para sus hijos ya que él  declaraba un sueldo mucho menor al realmente percibido y para colmo había puesto a la mayoría de los bienes en sociedades con otras personas.  María no puede llegar al contacto cero con su ex pareja y todavía tiene que soportar que, en las escasas ocasiones que visita a los niños, los use en contra de ella.

 

Finalmente queremos mencionar a Sara, una joven de treinta que había conseguido con mucho esfuerzo entrar en una empresa multinacional como jefa de sector. Fue seducida por uno de los gerentes que no escatimó halagos, escenas de amor y regalos para demostrarle que ella era especial. A pesar de que la relación era muy apasionada, se sentía cada vez peor, veía cosas extrañas. Le llegaron rumores que además de tener a varias amantes en la empresa, él y otro gerente asistían a encuentros sexuales grupales con drogas incluidas. Sara se sintió asqueada de haber creído que ese gerente era un hombre de bien, culto y deseoso de tener una pareja estable. A pesar de seguir atraída hacía él, juntó coraje y lo dejó. Evidentemente a este señor no le gustaba perder y la comenzó a acosar con amenazas. Un día, desesperada, le confió lo que pasaba a su jefa una mujer más grande, casada y con hijos. Lejos de ayudarla comenzó una campaña de calumnias en su contra. Sin entender lo que pasaba decidió renunciar antes de que perdiera lo poco que le quedaba: su reputación como profesional. A las semanas fue contactada por una mujer que también había trabajado en la empresa. Supo entonces que su jefa había tenido una relación con ese hombre. Sara fue diagnosticada con estrés post-traumático y está en el paro.

 

Desde este blog no tenemos ninguna respuesta definitiva sobre el tema del perdón. Creemos, sí, que se puede sanar y olvidar los peores momentos sin dejar de buscar justicia. Cada uno sabrá si ha llegado el momento de perdonar.  Y tú querido lector ¿Has podido perdonar? ¿Has logrado justicia? Puedes dejar tu comentario, si quieres, en forma anónima y sin registrarte aquí mismo. Seguimos buscando iluminación sobre este tema.

Psicópatas y sociópatas según Bernardo Stamateas.

Bernardo Stamateas comienza el capítulo 6 de su libro “Gente Tóxica” (dedicado a los psicópatas) preguntándose:  “¿Qué es lo que desata tal crueldad en una persona sin generarle ningún tipo de remordimiento?” Esto es lo que contesta:

“Los psicópatas están en todos lados. Psicópata no es solamente un estafador, un asesino serial, sino que puede ser una persona que está en el trabajo, en la escuela, en la iglesia, en cualquiera de los ámbitos donde nos movemos. Los psicópatas son expertos en la mentira y en los engaños y tienen como fin traicionar y arruinar tu vida. Siendo estos rasgos muy generales de la personalidad de un psicópata, seguramente en nuestra cabeza ya debe estar sonando una alarma que nos alerta acerca de cuan peligroso puede llegar a ser tener cerca nuestro a un individuo de estas características. Es de suma importancia remarcar que estos personajes no son antisociales a simple vista, sino que se caracterizan por su capacidad de adaptarse y alterar su forma rápidamente. Muchos profesionales los comparan con reptiles, en mayor medida con el camaleón, por su gran capacidad de cambiar de actitud adaptándose a la que le resulte más ventajosa.

Veamos ahora un poco más detenidamente cómo se manejan y qué características tienen para poder reconocerlos y una vez que lo hagamos, vivir lo más lejos posibles de todos ellos.

Para comenzar, tengamos en claro que los psicópatas representan a las personas que no tienen culpa ni angustia, que mienten, engañan, roban y no sienten absolutamente nada por el daño que causan. El psicópata mostrará una imagen falsa todo el tiempo, tratando de hacer creer que está interesado en lo que en realidad no lo está.

Sus rasgos y sus actitudes más llamativas son algunas de estas:

  • Revelan una imagen que en realidad no tienen y que ellos mismos inventan: necesitamos estar atentos con los que cuidan en un grado exacerbado su apariencia. Observemos si su interior coincide con su exterior.
  • Son personas que no aman a nadie: aprendamos a mirar no lo que dice la gente, sino sus conductas. Las personas que sólo ven dinero por todos lados y la forma en cómo quedarse con él, ¡son psicópatas! Cuando lo único que alguien quiere es poder, estamos frente a un psicópata
  • Los otros sólo le servirán al psicópata para alcanzar mejores finanzas, sexo y poder; los psicópatas aparecerán cuando el éxito llegue a tu vida, pobre no le resultas de utilidad. Si lograste algo, esta persona tóxica querrá ponerse en contacto contigo para robarte y destruirte
  • Siempre se ofenden por todo: ¡cuídate del que se ofende rápidamente! Te manipulará diciéndote: “¡Lo que me dijiste me dolió mucho, no me lo merecía! ”El psicópata va a querer manipularte y controlar tu vida.
  • “Llevan y traen” todo el tiempo: ten cuidado con el que habla mal de otra persona porque mañana hablará mal de ti a otros.
  • Adoptan máscaras de espiritualidad y religiosidad: un psicópata no sólo vive dentro de su casa sino que trabaja, va al club, practica hobbies, hace lo que hacemos todos y aún más. Muchas veces se esconde detrás de la Iglesia, camina con la Biblia debajo de su brazo pero no sabe dónde empieza ni dónde termina el texto.
  • Son resentidos y amargados: los psicópatas tienen su visión personal de los hechos. Son intocables y nadie puede decirles ni sugerirles nada; si lo haces te dirán: “A mí nadie me dice lo que tengo que hacer, yo tengo mi visión, mi puntode vista”. Pueden ser tus amigos mientras le sirvas para su misión y sus objetivos, pero cuando le digas que “no” a algo que te pide, se irán o se lanzarán contra tu vida. Recuerda: ellos trabajan con su agenda privada para lograr lo que les interesa.

El psicópata es un experto en el arte de usar máscaras, manipular, mentir y engañar sin escrúpulos. Debemos recordar también que los psicópatas suelen ser individuos sumamente locuaces: siempre tienen a flor de piel respuestas rápidas, tienden a ser muy convincentes, saben expresarse con encanto y son capaces de “vendernos” cualquier realidad que obviamente los haga quedar bien a ellos.

El sujeto que padece este tipo de patología tiene en todo momento la sensación de que es mejor que los demás, posee un egocentrismo desproporcionado y el sentimiento de que puede hacer cualquier cosa que quiera, cómo y cuando quiera. Su meta permanente es buscar el poder y el control de todos los que están a su alrededor; esa necesidad lo convierte en un ser incapaz de comprender que haya personas que tengan ideas diferentes a las suyas.

Y si agregamos a estas conductas el hecho de que el psicópata considera al otro como simple objeto, entenderemos por qué se le hace tan sencillo maltratar, lastimar y abusar de los demás, sintiéndose con pleno derecho a hacerlo con impunidad.

En resumen el psicópata es:

  • Sumamente egocéntrico
  • Orgulloso: posee una autoestima muy elevada
  • Manipulador
  • Mentiroso
  • Cruel
  • Agresivo
  • Caprichoso
  • Antisocial
  • Muy impulsivo
  • Ilógico y sin capacidad de autocontrol
  • Irresponsable
  • Carente de empatia
  • Incapaz de sentir pena o arrepentimiento
  • Calmo aún en situaciones extremas
  • Indiferente a las consecuencias
  • Incapaz de detectar el sufrimiento humano
  • Alguien que considera que el otro es simplemente un objeto
  • Muy observador
  • Desvergonzado
  • Capaz de adaptarse y cambiar de forma rápidamente
  • Por lo general, muy elocuente y convincente
  • Atractivo
  • Muy superficial
  • Frío
  • Incapaz de mantener lazos con ninguna persona salvo por interés

Los primeros pasos del psicópata serán:

  • Entrar a tu círculo afectivo: es donde está la gente que te ama y que amas, donde también están tus mentores, aquellos que te ayudan a avanzar. Allí, en ese mismo ambiente, ellos tratarán de estar. Saben que si logran entrar en tu círculo afectivo íntimo podrán entrar a tu mente y destruirte. Por todos los medios tratarán de robarte la paz.
  • Quedarse a vivir contigo: cuando tu odio, bronca y furia se hayan hecho carne en ti significará que el psicópata ha ganado la pelea:

– Cuando lo que te dijeron influya en tu estado de ánimo, en tus emociones y boicotee tu accionar, cuando pase el tiempo y tú sigas sintiendo rencor, recordando cada batalla, el psicópata habrá cumplido su objetivo – Cuando comiences a estar atento a todos sus movimientos y te interese por sus opiniones, le estarás dando la bienvenida

-El psicópata simplemente actúa. Pero esa impulsividad no es más que una reacción a su necesidad de satisfacción inmediata. El psicópata necesita todo el tiempo experimentar el vértigo en su vida, ya que todo lo que ha vivido le resulta aburrido; su mente y sus emociones le generan un hambre desmedido de vivir cosas nuevas. Y es por eso que es tan usual que los psicópatas terminen siendo los criminales más crueles que la humanidad haya conocido.

-Esto no significa que todo psicópata es un criminal, sino que si existiera una personalidad criminal, ésta se estaría teñida de los rasgos del psicópata, ya que a nadie más que a él le gusta quebrantar las leyes y accionar mediante la violencia y el engaño.

Pero el psicópata no es sólo el criminal: es el padre de familia, el amigo, el hombre de negocios, el jefe a quien no entendemos, el policía, el artista, el cura, el político, etc. Un individuo de esta calaña puede estar escondido en cualquier lugar de poder, ya que llegar adonde quiere nunca le resulta muy conflictivo gracias a su elocuencia, a su naturaleza encantadora y a su falta de escrúpulos.

¿Cómo hacer para sacarse un psicópata de encima?

Básicamente con indiferencia: no te detengas a interiorizarte de absolutamente nada de lo que hace. Indiferencia es hacer como que no existe. ¡Ojo! no significa ignorar, porque al ignorarlo estoy hablando de él y permitiendo que entre en mi círculo afectivo, sólo hay que erradicarle con indiferencia.

Prestemos mayor atención a las alertas que nos da nuestro propio ser con respecto a las otras personas. Debemos estar atentos a lo que nos pasa y analizar lo que sucede con nosotros, porque cada vez que un psicópata entre a nuestras vidas será porque le dimos lugar.

La primera impresión que tengas de una persona es sumamente importante; los primeros cinco minutos son primordiales. Sin embargo éste no es el único parámetro en el que debemos apoyarnos. Hay muchas variables que pueden influir en como una persona te cae por primera vez y si no confiaste en ella al instante, simplemente pon límites a la relación, no bajes la guardia pero tampoco la condenes.

No gastes energía en ir evaluando a la gente por pasatiempo; lo que sí es sumamente importante y sano es poner límites a las relaciones interpersonales que establecemos. Para sacar a los que ya entraron y me hicieron daño, tengo que perdonarlos; la bronca está, pero debo perdonarlos igual; saca a la gente tóxica que quedó enlazada a tu círculo de afectos y deja entrar a los mentores que están esperando, a tus conexiones de oro, a los que te acercarán a tu propósito. Los psicópatas se arruinan solos, no te preocupes.

El abuso de la triangulación: una de sus estrategias favoritas.

Para atraer a las personas el  psicópata, sociópata o narcisista tienen que crear un aire de atracción, fomentar la idea de que es deseado por muchos. Se rodea de colegas, amigotes, amantes y  ex amantes para crear triángulos y estimular la rivalidad para seguir acrecentando su “valor agregado”.  Aclaramos que acá no estamos hablando de sucesos que estarían dentro de las ocurrencias normales (aunque sean dolorosos) como una infidelidad dentro de una relación que está desgastada. Estamos refiriéndonos a  un patrón específico de comportamiento para controlar a las personas con las que se relacionan.

Los psicópatas y narcisistas son predadores y como tales buscan poder y control. Necesitan dominar a sus parejas en forma total: física, emocional y sexualmente. Van a encontrar sus vulnerabilidades en la fase de idealización para explotarlas luego. No necesitan la agresión física para controlar (aunque a veces lo hacen) ya que fabrican un amor falso y con eso es suficiente. Es el vínculo más fuerte entre seres humanos y estos proto-humanos lo saben.

¿Cómo mantienen un control tan fuerte de su presa y por tanto tiempo? Uno de sus métodos favoritos es la triangulación.  No solo lo hacen con otras amantes sino con tu familia, su familia, tus colegas, amigos, e incluso tus hijos si los tuvieras.

La habilidad de estos seres sin conciencia para convencer a otros no tiene precedentes. Sienten una euforia intensa cuando logran poner a una persona en contra de la otra. Es una competencia que ellos quieren ganar. Una persona normal (aún aquellas que no son monógamas) tratarán de darte seguridad en una relación. Ellos no, te serán infieles con un nivel de promiscuidad asombroso, TE LO HARÁN NOTAR y luego lo negarán para que nunca tengas paz y te esfuerces por ser la única persona en su (inexistente) corazón.

Recordemos que fuiste atraída por un nivel inusual de atención e intensidad al comienzo de la relación y ahora, luego de algún tiempo, no parece estar tan interesado: se va de fin de semana con amigos, tiene cenas de trabajo, no lee lo que le escribes y deja mensajes deliberadamente ambiguos en Facebook. Cuando le consultas sobre todo esto te dirá que te has puesto necesitada, demandante y desconfiada. Tendrá excusas para todo (ver en este blog la entrada “mentirosos compulsivos”) Con la triangulación da comienzo a la disonancia cognitiva y a la erosión identitaria. Pensarás que  tú eres el problema o que tal vez se puso algo “insensible” por algo que hicistes. No te equivoques, esto es calculado. Lo ha hecho así desde siempre y lo seguirá haciendo con las próximas víctimas. Está abusando de ti mientras conquista a sus nuevas amantes diciéndoles que tú eres inestable y celosa. Ellas también son trianguladas contra ti.

En muchos casos, las víctimas “deciden” dar por terminada la relación para no seguir sufriendo. En realidad fue él quien ya te había descartado, te lo hizo notar y tu terminaste por evitarle el “trabajo sucio” de la ruptura. En otros casos, cuando la víctima no logra correrse, buscará la forma más humillante y mentirosa de dejarla: un mensaje de texto, un accidente fingido o una escena en la que la culpará de todo lo que salió mal en la relación.

Pero lamentablemente la triangulación no termina acá. Se mostrarán felices en las redes sociales con muchas nuevas novias (suelen tener varios perfiles en distintas redes), tratarán de atraer a tus propios amigos para difamarte con ellos, querrán hacerte pasar por mala persona o loca. Es muy común que te digan “nadie te cree”, “no ves que todos me aman”. No les creas, hay muchos nuevos incautos que les creen pero también hay muchas personas que fueron dañadas por ellos que podrían dar testimonio de la miseria y el dolor que provocaron. Y con respecto a su nueva presa, piensa que ahora la está cortejando con un bombardeo amoroso sin igual no porque sea mejor de lo que tú eras sino porque está en la fase inicial de este proceso maligno que no tiene fin. Te podemos asegurar que tarde o temprano le hará lo mismo. Y las que duran más tiempo en éste tipo de relaciones son aquellas más ingenuas que no logran ver detrás de su mascara o las que soportan más abuso. Tú estás afuera. Es la prueba viviente de que no encajas dentro de ninguna de esas dos tristes categorías.

En la última etapa, tratarán de convencer a todos de que ellos son buenas personas y que tú eres la abusadora. Es el golpe final hacia la víctima que termina siendo doblemente victimizada. Te triangulará incluso con tu familia y si tienes hijos, con ellos. Este es el momento en el cual la mayoría de las personas que sufrieron abuso psicopático o narcisista entran en depresión o desesperación. Hay que buscar ayuda de ESPECIALISTAS en violencia psicológica y abuso. No cualquiera entiende el fino trabajo que los psicópatas hacen por debajo y ya tienes bastante con el descreimiento general como para tener que hacer terapia con alguien que no está familiarizado con el tema.

La triangulación deja huellas permanentes en tu psiquismo. Se vuelve difícil confiar en las nuevas personas que entran en tu vida. Te sientes vulnerable.  Sospechas hasta de los halagos. Fuiste testigo de la cara del mal: una persona que se deleita en engañar, manipular, controlar y destruir emocionalmente a otros. Ellos planifican cada paso con frialdad y sin remordimientos. Destruyen reputaciones de años en segundos sin parpadear. Hagamos correr la voz. Solamente la educación y la prevención lograrán que las personas de bien no se dejen utilizar en triangulaciones para alimentar la fachada “amistosa” de estos seres malvados y despiadados.