La psicopatía y el narcisismo tienen una fuerte base neurológica

La psicopatía y el narcisismo tienen una base neurológica. En mayor o menor medida las personalidades tipo B sufren una pérdida de actividad en el sistema límbico, y una disminución de la actividad en la corteza orbital y la corteza prefrontal ventromedial adyacente, la parte del cerebro que se encuentra justo sobre ojos y nariz. También tienen una actividad anormal en la amígdala al final del lóbulo temporal, y actividad menor en una pequeña franja del giro cingulado que conecta la corteza orbital y la amígdala (ver imágenes de la resonancia magnética funcional del encabezado de esta nota). Los científicos discuten si esto es algo de origen genético, o si este funcionamiento deficitario del cerebro es producto de una crianza, o bien abusiva, o bien demasiado permisiva (ambos casos han sido propuesto por psicólogos y psiquiatras que investigan el tema) durante los cuatros primeros años de vida, etapa en la cual el cerebro es absolutamente plástico. Seguir insistiendo en que la psicopatía y el narcisismo son meras “formas de ser” es un error, lo correcto sería decir que este funcionamiento cerebral deficitario se “traduce en una forma de ser” que generalmente hace daño a quienes conviven con psicópatas y narcisistas. Sin embargo, esto que afirman muchos científicos no significa que estén enfermos y que no puedan evitar hacer lo que hacen ya que las áreas ejecutivas del cerebro, y las áreas que juzgan si el propio accionar es ético o no, dañino o no, están en perfecto estado, por lo que hay un alto grado de elección personal en todo lo que hacen, es decir, SON RESPONSABLES Y CONSCIENTES DE SUS ACTOS. Hay investigadores como el Dr. Kent Kiehl, y el Dr. George Simon que creen que, si bien el cerebro adulto no es tan plástico como el de los niños, si se lo ejercitara, estos pacientes con desórdenes de personalidad tipo B podrían desarrollar nuevas conexiones neuronales que ayudarían a controlar la impulsividad y a desarrollar algo de empatía. Este tipo de cambios en la estructura neuronal es más común de lo que parece, por ejemplo, cuando una persona sufre un ACV, e inmediatamente se la hace practicar con diversas terapias, logra recuperar muchas funciones aun cuando el área que regula esa función en el cerebro esté irreversiblemente dañada, es decir, otras áreas del cerebro asumen el control de esa función. Pero para que esto suceda, hay que trabajar y trabajar con voluntad y empeño. En el caso de psicópatas y narcisistas no les interesa ningún cambio, ni ningún trabajo duro, debido a la distorsión que tienen en su auto percepción, no creen que exista nada malo en ellos, simplemente desconocen cómo se ve y se siente el mundo con un cerebro no deficitario, si por un momento tuvieran esa percepción se darían cuenta de todas las funciones de las que carecen. Y es en este aparente callejón sin salida donde nos queremos detener: hasta el momento, psicópatas y narcisistas no se han hecho tratar porque históricamente volaron bajo radar, no se los detectaba. Ahora, las cosas están cambiando, en un par de años más, la mayor parte de la población los va a reconocer, y no los va a querer cerca, nadie quiere tener a su lado a una persona con hábitos predatorios, las empresas no los van a contratar, sus familiares los van a dejar, los vecinos los van a evitar, los votantes no los van a votar, etc. ¿Y qué pasará si esto ocurre? Pues que habrá una sola elección posible: o tratamiento u ostracismo social. Entonces, solo entonces, comenzaremos a ver cambios. Por el momento, la única forma de relacionarnos con ellos es el contacto cero o el contacto mínimo.

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Sandra Brown sobre cómo detectarlos

Las personas peligrosas son una fuerza destructora y venenosa en la vida de una mujer, por lo que distinguirlos es fundamental. Uno de los mejores materiales informativos para reconocerlos está en el libro de Sandra Brown, How to Spot a Dangerous Man (“Cómo detectar a un Hombre Peligroso”) La autora habla de los hombres peligrosos, pero ya sabemos con creces que esto se aplica también a las mujeres peligrosas. A continuación, algunas citas útiles:
“Los hombres peligrosos existen en todas las formas y tamaños. Se escurren en nuestra vida pareciendo, al menos al principio, increíblemente normales. […] parecen gente tan suave y con tanta confianza en ellos mismos, tan aparentemente relajadas que uno simplemente está seguro de SABER que son gente saludable y buena”
“Pero demasiadas mujeres cuentan historias que comienzan con un “Yo no sabía que él fuera así. No reconocí las señales tempranas. Le creí… algo se nos debe estar escapando de la vista si millones de mujeres siguen terminando con hombres que podríamos calificar de peligrosos.”
“Tiene que haber alguna falla en el sistema personal de detección femenino. Sólo parece funcionar cuando observamos a las demás mujeres. Preguntamos en forma crédula: “¿Acaso ella no sabe que él le pega a las mujeres?… ¿qué tiene problemas con el alcohol?… ¿Qué tiene antecedentes?” […] Pero cuando nos toca a nosotras, nuestras antenas sufren un cortocircuito”
“Los hombres peligrosos siempre han vivido entre nosotros, y siempre lo harán. Empleo el término peligroso para describir a cualquier hombre que causa daño a la salud emocional, física, financiera, sexual o espiritual de su pareja.”
“… hombres que en nuestras vidas han o podrían haber causado un trauma emocional difícil de sanar en menos de meses o años.”
“Hemos crecido aprendiendo estrategias de defensa física, pero aparentemente ninguna en lo que se refiere a los ataques emocionales.”
Sandra Brown cita varios tipos o combinaciones de tipos, entre los cuales hallamos el siguiente:
“El depredador emocional: Este hombre patológico posee un sexto sentido acerca de las mujeres y sabe como actuar ante las heridas de una mujer. Si bien sus motivos pueden ser tomar a una mujer como presa por sus vulnerabilidades económicas o sexuales […], se lo denomina depredador “emocional” porque casa a sus víctimas tomando como blanco su vulnerabilidad emocional. Él puede sentir que una mujer fue recientemente abandonada, que se siente sola, o está necesitada emocional o sexualmente. Es un camaleón y puede convertirse en lo que sea que una mujer necesite que él sea. Conoce muy bien el lenguaje corporal y visual de las mujeres, así como el de los mensajes sutiles detrás de sus palabras. Puede darse cuenta de indicios acerca de la vida de una mujer y convertirse en lo que ella necesita en ese momento. “
“La mayoría de las mujeres no aprenden lo que es la patología. No saben cuáles son las señales y los síntomas de los hombres patológicos. […] no saben cuáles son las consecuencias de salir con un hombre así de enfermo. Presumen que un individuo con una patología clínica exhibiría algunas señales “obvias” de enfermedad mental o peligrosidad que todos podrían detectar. Sin embargo no siempre la patología es tan obvia, ni siquiera para un terapeuta.”
“Muchas mujeres que SÍ aprenden sobre esta patología parecen creer que ellas y sus parejas son la excepción a la regla… Eligen NO aceptar años de investigación psicológica. Se niegan a ver que su hombre tiene un trastorno muy adentrado en su personalidad y el cual no tiene cura. Dado que el hombre patológico nunca cambiará”
“Todos tenemos un sistema de estandartes rojos y alertas rojas que pueden actuar como un monitor interno personalizado…Este sistema de alerta roja es una mezcla de intuición, un sistema de respuestas sensoriales y un murmuro de advertencia espiritual.”
“Toda mujer se ha dado cuenta de cómo recibe por lo general sus banderas rojas y advertencias. Algunas mujeres experimentan verdaderas sensaciones físicas, otras notan síntomas mentales o emocionales, y otras lo sienten a nivel espiritual. Algunas mujeres reciben una combinación de estas. Cómo sienta estas advertencias no es tan importante como lo que haga con lo que siente…El peligro produce un cambio en sensaciones corporales a las cuales necesitamos prestar atención. Estas incluyen miedo y sudor, un nudo en el estómago, latidos fuertes en el corazón, la piel de gallina, o una sensación de malestar general que puede ser difícil de nombrar. Pero a veces nosotros los adultos ignoramos estas sensaciones [o las interpretamos como “amor” o “excitación” a causa de un condicionamiento inadaptado”
“¿Cómo está usted desde que conoció a esta persona? ¿Está equilibrada y con los pies en la tierra, o anda revoloteando sin rumbo emocionalmente? ¿Está ansiosa… preocupada… melancólica… confundida… siente un malestar general sin saber por qué?¿Tiene dificultad para dormir, comer concentrarse? ¿Sigue con sus actividades regulares o ha abandonado cosas por esa persona?”
“La vida sexual de un psicópata o un narcisista maligno es impersonal, trivial y pobremente integrada. Los psicópatas tienen varios grados de inclinaciones hacia prácticas sexuales inmaduras o pervertidas. El psicópata requiere de impulsos de una intensidad caprichosa para manifestar comportamientos inaceptables en el campo sexual. La repugnancia u otra fuerza inhibidora que prevendría a cualquier otra persona de tener tales impulsos es un factor que no se presenta en la las decisiones del psicópata.”

De “Como reconocer a un hombre peligroso” por Sandra Brown.
En varias entradas de este blog hemos descripto al detalle muchas conductas que los delatan, esas que no logramos ver con nuestros paradigmas mentales de personas con conciencia pero que nuestro cuerpo percibimos desde el primer momento. En la entrada “20 señales” o “Cómo evitar toparte con otro…” podrás complementar lo que Sandra Brown propone. No coincidimos con ella , sin embargo, cuando propone que muchas mujeres están porque les “gusta” la intensidad de la relación y que no quisieron detectar las señales a tiempo. Sandra Brown tiende a pasar por alto temas como el Síndrome de Estocolmo, la disonancia cognitiva, el gaslighting, la devaluación y la erosión identitaria. Si tomas simplemente el libro como un manual de detección temprana te servirá. La descripción que hace de la intuición como pilar fundamental de la prevención es excelente y es un tema (la intuición/gut feeling) que trataremos en breve. Si buscas formas de sanar emocionalmente luego del abuso, este libro podría resultar insuficiente.

http://www.amazon.com/How-Spot-Dangerous-Before-Involved/dp/0897934474/ref=sr_1_cc_1?s=aps&ie=UTF8&qid=1433852492&sr=1-1-catcorr&keywords=how+to+spot+a+dangerous+man

Dos enfoques sobre el surgimiento de la psicopatía: biología y/o entorno.

“El psicópata esta libre de alucinaciones y delirios que constituyen los síntomas más espectaculares de la esquizofrenia. Su normalidad aparente, su máscara de cordura, lo hacen por ello más difícil de reconocer, y lógicamente más peligrosos”

Esta frase surge de un estudio publicado en el año 2010 en la revista American Journal of Psychiatry. A principios de los años 70 investigadores estadounidenses seleccionaron una muestra de 1.795 niños de tres años de edad de Isla Mauricio e hicieron varias medidas de respuesta emocional condicionada, entre ellas la reacción ante el miedo. Veinte años después analizaron los registros penales de todos ellos, y encontraron que 137 sujetos (131 hombres y seis mujeres) habían sido juzgados por agresiones o robos. Comparando todos los registros se observó que quienes a los 23 años habían cometido algún tipo de delito grave, también habían mostrado valores significativamente más bajos de respuesta condicionada al miedo a los tres años de edad.

La falta de respuesta al miedo está asociada a disfunciones en la amígdala (una parte del cerebro responsable de las emociones). Y según Raine: “Éste es el primer estudio longitudinal que demuestra que un déficit temprano en el condicionamiento autónomo al miedo predispone a la criminalidad adulta. Los resultados son consistentes con la hipótesis de que el mal funcionamiento de la amígdala incrementa el riesgo de conducta anti-social y demuestra que este condicionamiento al miedo a edad temprana no está explicado por factores sociales, de género o raza”.

Otro estudio presentado por la investigadora Nathalie Fontaine de la Universidad de Indiana, reforzó la hipótesis de que ciertas personas pueden nacer con mayor predisposición a conductas antisociales. La Dra. Fontaine siguió la trayectoria de 9.462 gemelos de entre 7 y 12 años, y constató una clara relación entre rasgos de insensibilidad emocional -como falta de empatía o sensación de culpa- con mayores incidencias graves reportadas en las escuelas. Sus conclusiones son que existe cierto componente hereditario en la conducta antisocial severa y la psicopatía –especialmente en hombres-, y que “si estos casos son detectados a tiempo, podemos ayudarles a ellos y a sus familias”.

Ambos estudios defienden la visión de que la psicopatía está fuertemente condicionada por condicionantes neurobiológicos. Pero no todos los expertos comparten esta visión tan determinista expresada por Raine y Fontaine. Consultado por SINC, el neurocientífico y experto en psicopatía Kent Kiehl cree que “algunos condicionantes biológicos a la psicopatía están presentes en niños de manera innata y pueden ser estimados con técnicas modernas”. Pero esto no quiere decir “que podamos predecir el delito”. “La visión de Adrian Raine de detectar con tanta antelación a un futuro psicópata no es realista.

Robert Hare es uno de los mayores expertos en psicopatía del mundo y autor del test PCL-R, la principal herramienta de diagnóstico de psicopatía cree que “no hay ninguna evidencia científica de que los psicópatas lleguen a este mundo con un cerebro dañado”. “Es indudable que nuestro comportamiento tiene un sustrato neurobiológico, y que en edad adulta vemos asociaciones entre actividad cerebral y psicopatía. Pero yo no soy ni de cerca tan determinista como Adrian Raine. Las relaciones causa-efecto entre entorno y neurofisiología no están tan claras todavía,”.

¿Pero entonces se los podría tratar?

Un psicópata es una persona narcisista, que no siente empatía hacia el sufrimiento ajeno, ni remordimientos lo cual le permite manipular a quienes tiene alrededor, y que suele reincidir en sus acciones. Por eso, entre la comunidad científica se ha instaurado la idea de que no tienen cura. Esta es una de las discusiones más importantes en el campo. Hare, quien lleva investigando psicópatas desde hace más de cuatro décadas, indica que “yo no hablaría de tratamiento sino de control de su comportamiento. Durante toda mi carrera he estudiado centenares de psicópatas, y no creo que haya posibilidades de cambiarles. No sienten ningún tipo de dolor psicológico. Sólo modifican su manera de actuar si les conviene desde una perspectiva egoísta”.

Sin embargo, Kent Kiehl no arroja la toalla: “Todavía nos faltan muchos detalles por aprender del cerebro de los psicópatas. Lo más importante es continuar haciendo investigación científica con técnicas de neuroimagen y biología molecular”. Kiehl ha realizado estudios mostrando que diferencias en el sistema paralímbico pueden mermar el control de la impulsibilidad, disminuir emociones como empatía, memoria emocional, o percepción del dolor, y afectar al aprendizaje y la toma de decisiones. Para él, el psicópata es fruto de un entorno, pero también de una enfermedad mental con base físiológica que puede diagnosticarse y, eventualmente, tratarse.

De hecho, Kiehl está desarrollando un proyecto desde la Universidad de Nuevo México para identificar psicópatas con escáneres cerebrales portátiles, y aspira a que la imagen por resonancia magnética pueda convertirse en una herramienta más precisa que las encuestas psicológicas para diagnosticar psicopatía. La idea es que un psicópata puede aprender a mentir ante ciertas pruebas, pero difícilmente podrá modificar su actividad cerebral bajo un fMRI.

Robert Hare se muestra preocupado por lo que él considera una excesiva y precipitada fe en las imágenes cerebrales. “Debemos ser muy cautos con la neuroimagen, porque todavía no sabemos bien la diversidad que existe entre gente normal, o con otras condiciones que nada tienen que ver con la psicopatía. Los estudios de Kiehl son prometedores y nos van a dar mucha información, pero es todavía muy prematuro y arriesgado intentar discernir psicópatas con técnicas de neuroimagen”, expresa a SINC. Kiehl no descarta que en un futuro próximo la neurociencia nos permita predecir la psicopatía, tratarla para prevenirla.

Más allá de los estudios, psicólogos y psiquiatras que tratan a diario con pacientes que sufren algún trastorno de personalidad cluster B coinciden en que quienes son diagnosticados con estos trastornos de personalidad son altamente insensible a cualquier forma de tratamiento, en parte porque las personas afectadas rara vez buscan tratamiento voluntariamente. Si lo hacen, es generalmente porque fueron forzados legalmente o por situaciones familiares.

Aunque hay medicamentos que son eficaces en el tratamiento de algunos de los síntomas del trastorno, el incumplimiento de las pautas de medicación o el abuso de las drogas impide el uso generalizado de estos medicamentos. Los programas de tratamiento de mayor éxito parecen ser los entornos residenciales estructurados a largo plazo en el que el paciente gana sistemáticamente privilegios. Se basan en la premisa de que si la persona diagnosticada se ubica en un entorno en el que no puede victimizar a otros, su comportamiento puede mejorar. Es poco probable, sin embargo, que se mantenga el buen comportamiento si abandonan el ambiente disciplinado.

Si se proporciona algún tipo de psicoterapia individual junto con las técnicas de modificación de conducta, la tarea principal del terapeuta es la de establecer una relación con el paciente, que por lo general ha tenido muy pocas relaciones saludables en su vida y es incapaz de confiar en los demás. El paciente debe recibir la oportunidad de establecer relaciones positivas con tanta gente como sea posible y ser animados a unirse a grupos de autoayuda y organizaciones pro-sociales. Desafortunadamente estos enfoques son rara vez eficaces, ya que su patrón habitual de manipulación y engaño se extiende a todos los aspectos de la vida, incluyendo la terapia.

¿Por qué toma tanto tiempo recuperarse de una relación con un psicópata o narcisista?

Superar las relaciones con psicópatas, sociópatas o narcisistas requiere más tiempo de lo normal. Los sobrevivientes se sienten frustrados porque no han sanado tan rápidamente como lo hicieron con parejas anteriores. Paralelamente, suelen tener que soportar a amigos y a algunos terapeutas no familiarizados con el abuso psicológico que les dicen que es tiempo de olvidar. Ya sea que estuvieron en matrimonios de muchos años o fue una relación de verano, el proceso de recuperación luego de una relación psicopática es arduo. Toma entre 12 y 24 meses volver a poner las emociones en su lugar, desprenderse del dolor y superar los cambios bioquímicos que tuvieron lugar durante el condicionamiento en el pensamiento ejercido por estos oscuros personajes.

 ¿Por qué toma tanto tiempo recuperarse?

 

  • Te enamoraste

Sí, fue un amor fabricado, tu personalidad fue imitada en espejo y manipularon tus sueños. Pero te enamoraste y de una forma desmesurada porque así lo planean. No es una ruptura normal. Los sociópatas introdujeron, a través del condicionamiento, desesperación y deseo. Te premiaban con refuerzos positivos al comienzo de la relación, en la fase de idealización. Te pusieron en las nubes para prepararte para la erosión de tu identidad y terminaste con una de las experiencias más dolorosas de tu vida. Él se aseguró, por medio de sus mentiras, triangulaciones, nubes de humo y muchas veces amenazas veladas que se colara en tus pensamientos noche y día. Cuando finalmente el descarte final llega (muchas veces es la misma víctima, inducida por el psicópata la que decide terminar ante su comportamiento errático, pero no deja de ser un descarte planeado por este individuo), sufrirás de un pensamiento disociado. Por un lado recordarás la fase del bombardeo amoroso y lo bien que te sentías, por otro lado volverás a sentir las mentiras, las negaciones, las infidelidades, las humillaciones, el condicionamiento psicológico y no sabrás que fue verdad. Este fenómeno se llama disonancia cognitiva y te llevará algo de tiempo superarlo. Hay que estar atentos porque es normal alternar entre los dos tipos de recuerdos y cuando los recuerdos de la fase de idealización regresan, es posible que varios terminen rompiendo el contacto cero y se vuelvan a hundir en un espiral tóxico.

 

  • La reacción química.

Los psicópatas y narcisistas desarrollan un poderoso vínculo sexual y emocional. Esto se debe a su magnetismo, su excesiva experiencia amatoria, y a la forma que entrenan tu cerebro para que necesites su validación y aprobación en el día a día.  Al mostrarte su adoración en la primera etapa, logran que bajes la guardia y dejes tu valoración personal en sus manos. Tu felicidad depende de su bombardeo amoroso y esa felicidad es una reacción que ocurre en tu cerebro que libera dopamina.  Y como una droga, cada vez se necesita más, pero es entonces cuando ellos comienzan a mostrar menos interes y a buscar múltiples parejas que les resulten más novedosas.

 

  • Triangulación

Cualquier infidelidad en una relación con una persona normal, deja huellas y sentimientos de inseguridad. Ahora bien, con un sociópata no solo se sufren múltiples infidelidades por lo que, además del dolor normal que produce cualquier infidelidad, se sufre la humillación de sentir que uno fue solo un objeto. Sumado a esto, el hecho de que te dejan pistas para luego negarlas es de una perversidad tan grande que te va dañando tu psiquismo . La idea tras ésto es que te desesperes por ser mejor que las otras personas que tiene a su alrededor y que no dejes de jugar al detective, cuando probablemente en otras relaciones jamás habías sentido celos. Ellos fabrican tus emociones para usarlas en tu contra. En la fase de descarte probablemente te dirán que te dejan porque los volvías locos con tus inseguridades y celos.

 

  • Has visto el mal en su cara más pura.

Todo lo que aplica para la mayoría de las personas, no aplica para ellos. No sienten culpa, ni amor, ni remordimiento. Durante la relación trataste de comprender, de perdonar, de mejorar pero esta persona usó todos esos sentimientos en tu contra. Proyectaste tu conciencia de ser humano empático en la de ellos porque no podías explicar un comportamiento tan extraño. Pero en algún momento todos descubrimos su desorden de personalidad y las piezas sueltas comienzan a encajar. Nos da asco, nos asusta su oscuridad y  su maldad. Tratamos de explicar a amigos, familiares o colegas y nadie termina de comprender. Piensan que puede tratarse solo de una mala ruptura, que estamos exagerando.

 

  • Tu psiquismo está herido

 

La mayoría de los sobrevivientes relatan que luego del descarte sienten un vacío que va mucho más allá de una depresión. Es como si sus almas hubieran desaparecido (muchos autores los consideran vampiros psíquicos por este preciso motivo). Se siente una especie de insensibilidad general. Nada de lo que amabas te produce alegría. Ésta es la parte más dura de la recuperación. Pero es el momento cuando se empieza a recuperar el auto-respeto, los límites personales y una identidad más profunda. Saldrás de esta experiencia mucho más conectada con las necesidades tuyas y las de los demás, tendrás sabiduría, paz y experiencia. Ya no habrá persona tóxica que pueda manipularte y te rodearás de personas sanas, honestas y amables.