“Sanar del abuso encubierto”, un libro de Shannon Thomas

Finalmente, el libro de Shannon Thomas, la psicoterapeuta norteamericana especializada en relaciones con psicópatas y narcisistas, “Healing from hidden abuse” vio la luz. Es un libro ideal para aquellos que todavía descreen de que existan personas como las que habitualmente describimos aquí. Es perfecto para regalar a amigos o familiares que no terminan de entender lo que les explicas sobre lo que viviste. La autora, ya desde el título, nos habla de gente tóxica. Solo hacia la tercera parte de la obra, cuando describe los comportamientos abusivos y malintencionados de estos maestros del engaño, comienza a utilizar los términos psicópatas, sociópatas y narcisistas. Ella aclara que hay distintos nombres más técnicos detrás de ellos pero que básicamente hablan de lo mismo y a efectos de ayudar a las víctimas prefiere englobar las patologías de esa forma más didáctica pero igual de precisa. Va desgranando muy lentamente la forma en que operan para que nadie deje el libro a las primeras páginas “asustado” por palabra a las que asocian a lunáticos. Ella se encarga de demostrar que no son locos de película sino lobos disfrazados de corderos a los que hay que desenmascarar y alejar de nuestras vidas.

Abarca casos de relaciones románticas, laborales, familiares y religiosas. Ella proviene de una comunidad cristiana y ha tratado con éxito a muchas personas que fueron el blanco de pastores o altos miembros de alguna iglesia o templo. Es interesante ver, cuando llega al punto en donde explica lo que es un mono volador/co-abusador/facilitador (flying monkeys), como Thomas afirma que el mismísimo Dios puede ser usado como mono volador contra una víctima o chivo expiatorio dentro de la dinámica perversa de un psicópata. “Dios quiere que te sometas a lo que te digo, Dios va a hacer que toda la comunidad te dé la espalda si sigues cuestionando mis directivas que están inspiradas en la palabra de Dios”. Además de lo que significa monos voladores, Thomas también explica con excelentes ejemplos muchos de los términos que usamos los sobrevivientes, tales como gaslighting, campañas de difamación, bombardeo amoroso, triangulación, etc.

Es interesante como maneja el tema del “Contacto Cero” y el “Contacto Mínimo”. Si bien ella apoya de forma contundente el “Contacto Cero”, considera que por ciertas situaciones personales una persona pueda preferir “contacto mínimo” en vez de “contacto cero”, sobre todo cuando son nuestros progenitores o hijos los sociópatas. Brinda entonces una serie de estrategias para manejarse con ellos de una forma desafectada y cauta, pero advierte que, si esto no funciona, y a pesar del famoso “honrarás a tu padre y a tu madre”, habrá que optar por el contacto cero para que no destruyan nuestras vidas.

Con respecto al origen de la psicopatía y el narcisismo ella se inclina por traumas tempranos que los lleva a preferir este tipo de comportamiento más que a una explicación biológica o genética. Sin embargo, y al igual que sus otros colegas que afirman que el origen es fisiológico, insiste en que ellos son absolutamente conscientes de lo que hacen y que son intratables porque NO quieren cambiar “su condición de seres superiores al resto”.  Es decir, según Thomas, tienen libre albedrio y su elección es dañar a los demás.

Thomas describe 6 etapas de recuperación: la desesperación absoluta, la educación en el tema, el despertar a la realidad, los nuevos límites, la restauración de nuestra identidad y el mantenimiento. Consideramos que la división en etapas es algo menos completa que las cinco descriptas en el libro PsychopathFree, sin embargo, la de Thomas es muy útil porque al final del libro utiliza a estas seis etapas para armar un diario de reflexión personal con preguntas guiadas para que el lector pueda llevar a la práctica los conceptos del libro y controlar la evolución de su sanación.

Hay una sola cosa que la autora omitió y es el tema del sexo como arma de control, como adicción inducida. Esto nos parece que deja al libro sin una información crucial para el sobreviviente porque, como sabemos, la dependencia bioquímica y el lavado de cerebro que sufren las parejas de personas tóxicas se consolida a través del sexo. Sin esta conciencia, a cualquier sobreviviente se le hará mucho más difícil mantener el contacto cero. No encontrarás nada sobre cómo desprogramar tu cabeza producto de los cambios hormonales y de neurotransmisores en este libro, si lo necesitas tendrás que recurrir a autores como Piñuel o Stout.

Resumiendo, creemos que es un libro maravilloso como introducción general ya que cubre todos los ámbitos en los que una persona puede ser abordada y abusada por un psicópata o narcisista. Brinda descripciones claras para reconocer lo que es abuso y lo que no; ayuda a poner límites y a no volver a pasar por lo mismo. Asimismo, deja instrucciones claras para los familiares de aquellos en proceso de recuperación para que se instruyan y realmente colaboren con el mismo. Por el momento, está disponible en inglés. Les dejamos algunas citas

a“Dentro de cada comunidad, las personas tóxicas se encuentran escondidos en las familias, parejas, empresas y lugares de culto. La naturaleza críptica de abuso psicológico consiste en juegos mentales repetitivos jugados por un individuo o un grupo de personas en contra de otra. El abuso psicológico rara vez deja moretones. No siempre hay huesos rotos o agujeros en las paredes. Las contusiones, el quebrantamiento y las heridas están matando a la víctima por dentro”

“La persona que nos hizo creer que era el puerto seguro de nuestra vida, nos está tratando de ahogar en silencio … con frecuencia, el homicidio emocional sucede, mientras que otras personas de nuestro entorno comentan que gran chico o chica es quien nos abusa y qué suerte tenemos de estar con él/ella … lo que se ve detrás de puertas cerradas es radicalmente diferente a la figura pública que él o ella vende al mundo.”

“Los abusadores psicológicos dañan a otros, no por alteraciones en el juicio, sino porque disfrutan el control que obtienen de las personas que abusan”

“Los abusadores psicológicos juegan juegos con sus blancos, y saben exactamente lo que están haciendo.”

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Asociaciones entre psicópatas y narcisistas

Varias personas nos han consultado sobre si es posible que psicópatas y narcisistas puedan formar vínculos entre ellos, ya sean amorosos o de otra índole. Hemos investigado mucho material al respecto y la respuesta es sí. La segunda pregunta que se deriva luego de esta afirmación es: ¿Y ellos se reconocen como sociópatas? Según los casos que leímos muchas veces sí lo hacen. Es necesario asumir de una vez por todas que psicópatas y narcisistas saben que lo son. Muchos sobrevivientes prefieren creer que todo el daño que estas personas provocan es inconsciente o semi-consciente. No es así. Los sociópatas saben que son sociópatas. Y la mayoría se enorgullece de ello (diversos autores como Hare, Simon, Babiak y Stout han tratado el tema del  auto reconocimiento). Cuando se vinculan con otras personas con su misma patología no siempre se revelan como tal pero sí se reconocen. Lo saben detectar. Muchos científicos, como también sobrevivientes, se preguntan si las pistas que dan al comienzo de la relación (“no te convengo, soy el mal en persona” o “yo voy a lograr lo que quiera de ti”) que todos pasan por alto pensando que son bromas, no son acaso formas de identificarse ante otros sociópatas. Todavía no hay un criterio uniforme al respecto pero ciertamente no es descabellado pensarlo así.

Todos conocemos casos en la historia de políticos y tiranos con características psicopáticas que se aliaron para conseguir réditos de poder.  Estas alianzas son el más claro ejemplo de este tipo de asociaciones. Ahora bien, en la vida cotidiana comenzamos a ver muchos casos de estas asociaciones, tanto es así que nos preguntamos si los narcisistas y psicópatas no encuentran algún beneficio en relacionarse entre ellas. Hay personas que luego del descarte observan que la nueva pareja del/la psicópata tiene rasgos psicopáticos, como así también existen aquellos que fueron atacadas por una dupla de sociópatas en el trabajo.  Es difícil hacer estadísticas solo con testimonios por lo tanto no podemos afirmar cuál es el porcentaje real de estas asociaciones perversas (y a menudo delictivas también) pero sí podemos afirmar que son más comunes de lo que creemos.  Les dejamos dos casos ilustrativos.

Carmen estaba recién separada y había dejado su pequeña ciudad para trabajar junto con su hermano en la capital. Cuando se instaló en un pequeño departamento cerca de la casa donde vivía su hermano con su cuñada, esta última se convirtió en su mejor confidente. En realidad, Carmen era bombardeada a preguntas por su cuñada que fingía preocupación. Si bien se sentía afortunada de tener “una buena relación” con ella, algo le decía que no estaba bien que se metiera en todo, no le gustaba como en ocasiones dejaba de hablarle a su hermano, y como la quería manipular para hacer lo que ella decía en el comercio de su hermano. Asimismo, no dejaba de recordar como su nueva cuñada, a la que llamaremos Estela, había sido la “mejor amiga” de la ex pareja de su hermano y no solo no le había importado romper un matrimonio sino que había hablado cosas muy feas sobre su “ex hermana del alma”. Al poco tiempo Estela comenzó a insistir en que saliera con un amigo soltero del matrimonio que era muy atractivo pero que a Carmen le parecía algo extraño porque tenía algo en su mirada que la perforaba. La cuñada le aseguraba que él tenía mucho interés en ella, y finalmente accedió a salir con él. La primera cita él se mostró inusualmente atengo y seguro. Carmen se convenció de que ella había desconfiado de él debido a la triste experiencia de su divorcio. En la segunda cita, todo parecía indicar que el encuentro terminaría en algo más íntimo cuando Carmen comentó que su cuñada le había pedido dinero prestado sin que se enterara su hermano. Desde ese momento, su pareja cambió por completo, se mostró molesto y agresivo. La hizo sentir culpable de haber hablado de “cosas desagradables” y le aseguró que ya no tenía el más mínimo interés en proseguir con la relación. Carmen se sintió horriblemente mal pero no era solamente debido al rechazo de este hombre luego de que él hubiera despertado su interés, ella sentía que había algo oscuro por debajo. Le comentó a su cuñada que la cita se había agriado. Ésta se enojó  y la culpó de ser fría y de no entender nada de hombres. Carmen creyó que estaba enloqueciendo pero su intuición la llevó a prestar atención en medio de una bruma de dolor y dudas. Pasaron las semanas. Se le hizo evidente que había algún tipo de relación entre Estela y el amigo de su hermano. Dejó de confiarle cosas tanto a su hermano como a su cuñada.  Un día revisó el teléfono de Estela y comprobó como ésta sacaba dinero del negocio de su hermano y se lo pasaba a su amante (había mensajes de alto contenido sexual entre ellos). Cuando le advirtió a su hermano, éste no le quiso creer. Es más, prefirió creer la versión de su esposa de que la que había estado tomando dinero de la caja era Carmen. Sin poder dar crédito a las habladurías que su cuñada y el amigo esparcieron por el círculo de personas que ella había comenzado a tratar, decidió volver a su ciudad y mantener contacto cero con su hermano y los dos psicópatas que lo tenían de juguete. Ser consciente del engaño es una herida que no logra sanar y se pregunta una y otra vez el por qué. ¿Por qué Estela me quería empujar a los brazos de su amante? ¿Era una voyeur, una perversa? ¿Sabía que yo estaba sensible por mi divorcio y quería que me terminara de dañar un psicópata? ¿Querría que él me sacara dinero en paralelo al que ya ella le sacaba a mi hermano? Carmen aún no tiene respuestas. Y lo mejor sería que tratara de  NO hacerse esas preguntas ya que el 96% de la población mundial nunca va a entender cómo piensa una persona cuyo cerebro tiene áreas (aquellas que alientan la respuesta empática) que no desarrollaron.

Julieta trabajaba en una empresa farmacéutica. Su nuevo jefe era motivador y bastante comprensivo. Delegaba casi todo en sus empleados y se ausentaba bastante pero prefería eso a soportar un gerente malhumorado. El gerente al que su jefe respondía era más frío y distante pero ciertamente era inteligente y seguro de sí. Este hombre puso sus ojos en ella (como también en otras tantas) y comenzó a seducirla. Si bien se sentía atraída por él, Julieta era muy creyente y no quería tener nada que ver con un hombre casado. Sufría un tremendo dilema interno cada vez que lo veía. No podía sacárselo de la cabeza pero al mismo tiempo le producía temor. El gerente, que no estaba acostumbrado a perder, comenzó a acosarla con más intensidad. Julieta no sabía con quién hablar del tema. Un día su jefe le dijo que se sentía preocupado por verla “ausente” y le comenzó a hacer preguntas. Ella se abrió y le comentó lo que le pasaba.  Durante una semana su jefe le pidió que la tuviera al tanto de lo que pensaba hacer, si iba a consultar a algún abogado, si tenía pruebas. Parecía indignado y le aseguró que iba a consultar con gente de confianza en la empresa. Julieta le contestó con total honestidad, le habló de algunas grabaciones y mails, de que había consultado a un abogado, etc.  A los pocos días la llamaron de Recursos Humanos para comunicarle que estaba despedida. Su jefe y el gerente habían elevado un informe sobre ella con una pésima evaluación de desempeño.  Julieta quedó obsesionada con lo que había sucedido, no podía entender, desde su perspectiva cristiana, cómo Dios permitía la calumnia y el progreso de seres tan malvados. En paralelo, con ayuda de su familia, averiguó algunas cosas sobre los antecedentes de estos dos gerentes y supo que habían tenido algunos “pequeños deslices” en sus trabajos anteriores y que se rumoreaba que en éste, donde coincidieron, “se pasaban” empleadas entre ellos. Los abogados que la asesoraron le aconsejaron no hacer juicio por acoso (sí, en cambio, por mejorar la indemnización) porque según sus palabras textuales “en este país saldrás perdiendo y teniendo que pagar los costos del juicio”.

 

En ambos casos, las víctimas de estos psicópatas (hombres y mujeres), intuyeron desde un comienzo que algo “no cerraba”, que algo les causaba temor y ansiedad. Las señales de que uno está siendo el objetivo de un psicópata o narcisista aplica para uno, dos o diez actuando al mismo tiempo (hay varias entradas sobre alertas rojas en este blog y en otros que debes leer). No intelectualices lo que te sucede, confía en tu instinto. La parte de tu cerebro que regula las respuestas de alerta frente a amenazas ya se activó, no esperes a que logres encontrar la causa, ya que para cuando la identifiques, será tarde. Cuando sepas el por qué es probable que ya te hayan timado, sacado tu dinero o tu puesto, ya te hayan enamorado con una personalidad falsa o arruinado tus relaciones familiares.

Finalmente, los sobrevivientes se preguntan si entre gente con desórdenes del tipo B las relaciones son “exitosas”. No hay nada exitoso en una relación en donde dos personas se utilizan todo el tiempo y no pueden bajar la guardia ni por un instante ya que entre ellos tratarán de destruirse. Tendrán momentos de perversa “euforia” luego de haber lastimado o burlado a alguien pero ésto no solamente es humanamente repulsivo sino que no dura. Nada dura en ellos, no tienen emociones o sentimientos profundos, son incapaces de apreciar los vínculos, la generosidad, la naturaleza (recuerda que muchos de ellos gozan cuando destruyen plantas y maltratan animales) y la belleza trascendente en cualquier forma de arte. No intentes adaptarte a su pensamiento retorcido para que te quieran, no pueden, no tienen el cerebro correcto para amar. No te rebajes, tú si puedes amar y comprender lo que te rodea, y mereces estar con alguien que también pueda.

¿Hasta dónde pueden llegar las perversiones de los narcisistas y psicópatas?

Son muchos los comentarios que recibimos concernientes al grado de perversión sexual que puede llegar a tener un psicópata o un narcisista. No solo las preocupaciones se basan en el daño que sus gustos “peculiares” podrían llegar a tener sobre la salud física y mental de sus parejas sino que detrás de estas preguntas angustiosas sobrevuela el fantasma del abuso infantil. No todos los psicópatas tienen gustos sexuales absolutamente desviados ya que muchos ponen toda su atención en el poder, el dinero y el control de los demás. Sin embargo hay muchos otros casos en que el sexo es el centro de la sus vidas, es la droga que les provee algún tipo de emoción superficial a sus vacías personas.

Aclaremos que no todos los perversos son psicópatas, por ejemplo el voyeur o el fetichista, cuyo comportamiento suele no afectar en gran medida a otras personas, podría  mostrar tendencias psicopáticas mínimas. Por el contrario, los psicópatas y narcisistas son perversos por el mero hecho de obtener placer dañando a los demás. En un gran porcentaje la perversión se desplaza automáticamente sobre el área de la sexualidad.

Lo más común es que tengan múltiples parejas a las que engañen fingiendo monogamia sin involucrarse en prácticas demasiado perversas y sin afectar a menores. No obstante, el frenesí les dura poco tiempo y comienzan a buscar aventuras más fuertes: sexo en grupo, sadomasoquismo, etc. Una de las cosas que les produce mucho placer es el ir corriendo los límites sexuales de sus parejas más o menos estables. Por ejemplo los manipulan para que tengan sexo con otras parejas delante de ellos, cosa que las víctimas jamás hubieran aceptado si no estuvieran bajo el efecto totalizador y corrosivo del sociópata en sus vidas. El doctor Marietán comenta sobre pacientes que se volvieron esclavos de las ocurrencias del psicópata a los que denomina complementarios. Estos hombres o mujeres ceden a las presiones y terminan haciendo cosas perversas. Además de los complementarios, hace hincapié en un grupo especial de individuos que podrían tener una especie de “perverso” dormido y que, satisfaciendo al psicópata, se convierten en coparticipes gozosos de sus juegos perversos. En su sitio web una mujer narra su historia con un personaje famoso que la fue sometiendo tanto profesionalmente como sexualmente a cosas degradantes. Los intercambios de roles y de parejas eran comunes para él y ella lo tomó como algo natural en una relación apasionada. La gente le comenzó a resultar aburrida y tonta. Comenzó a imitar a su psicópata; se sentía superior a todos, la gente común le parecía obvia. Por el contrario, cuando estaba con su psicópata se sentía una basura y dudaba de todo. Éste fue instruyéndola en todo tipo de prácticas hasta que la invitó a tener sexo con niños. Ella se negó a hacerlo  pero, aun así, siguió muchos años siendo su amante a pesar de que él le había confesado que hacía “viajes” a destinos en donde él concretaba estas fantasías. Lo único que a ella le angustiaba era que a su esposa y a otras mujeres él parecía prestarles más atención que a ella. ¿Por qué no denunció  a esta persona que quería tener sexo “con niñas de 7 años” (cita textual)? Y suponiendo que esta persona tenía ante la opinión pública una fachada tan inviolable que hacía imposible exponerlo ¿No hubiera sido lógico alejarse de semejante monstruo inmediatamente? Esto no ocurrió. Puedes ver casos como este en la web del Dr. Marietan pero te advertimos que si estás en proceso de sanación, su lectura puede resultar contraproducente. No nos gusta recurrir a ellos salvo para ilustrar situaciones extremas como las que estamos tratando hoy.

Afortunadamente estos casos en que los complementarios normalizan la perversidad  en nombre de la relación no son mayoría. Si bien en  ocasiones el psicópata logra “contagiar” ciertos comportamientos perversos a sus víctimas de forma irreversible; en  la mayoría de los casos las víctimas consienten hasta un punto buscando la aceptación del perverso. Pero en cuanto cruzan fronteras no negociables, logran poner límites.

Los narcisistas y psicópatas juegan con distintas variables para hacer que las presas exploren cosas con las que no están de acuerdo:

  • Los acusan de puritanos/frígida/poco hombre si no aceptan.
  • Les aseguran que todos lo practican (ya hemos hablado de las falacias ad populum en otra entrada)
  • Los convencen de que son la mejor pareja sexual de toda su vida, con la que tiene más química y por eso les proponen esa novedad. Sus víctimas quieren estar a la altura de ese mito que el psicópata ha creado. A todas sus parejas le dice exactamente lo mismo.
  • Amenazan con marcharse o hacerlo con una persona que sea más liberal, más ardiente.
  • Prometen a sus parejas que dejarán de tener tantos amoríos si ellos/as exploran esa fantasía que los/las obsesionan.

Estos son algunos de los mecanismos para presionar a sus parejas a hacer cosas fuera de sus rangos de aceptabilidad. Pero volviendo al caso de los menores. ¿Qué tan común es? Muchos psicópatas abusan de menores pero no dentro de su familia. Para atraer adolescentes,  además de utilizar el tipo de discurso anteriormente mencionado, recurren  a extorsiones para obligarlos a callar como filmarlos para que todos los vean o decirles que sus padres y la comunidad entera no les van a creer si tratan de exponerlos. Martha Stout en su libro “The sociopath next door” narra la historia de un director de colegio secundario que tiene sexo con jovencitas mientras que para con su hija es exigente y moralista. Sin embargo, su hija descubre no solo sus aventuras sino su doble vida como narcotraficante.

Hay una porción mucho menor aun de psicópatas que abusan de sus hijos. En algunos casos las madres se dan cuenta y huyen; en otros las mujeres cuya anulación llega a niveles terroríficos niegan la evidencia y continúan con él. No queremos dejarte intranquila/o, realmente estos casos son un porcentaje pequeño comparado a los psicópatas cuyas conductas sexuales no llegan a extremos tan horrendos.  De todas formas copiamos a continuación algunos consejos del doctor Norberto Garrote, jefe del Servicio de Violencia Familiar del hospital Elizalde (Argentina), para detectar abuso en niños pequeños:

“A diferencia de una violación, que en general es provocada por un extraño y en una única oportunidad, “el acto abusivo en general se produce como consecuencia de una instalación lenta y paulatina de un proceso de seducción que se da en un marco de confianza. El abusador, que parece un buen tipo, va dejando señales en el camino que se pueden leer con anticipación. Prepara a su víctima, la sexualiza mediante estrategias disfrazadas de cuidados paternales, como dormir con el menor o compartir el baño como si fuese una actividad inocente de cuidado e higiene, la expone a imágenes inapropiadas (de su propio cuerpo o a través de videos no necesariamente pornográficos pero sí de contenido erótico) o le da información que no respeta la edad evolutiva del niño, con el pretexto de ofrecerle clases de educación sexual.”

Si sospechas abuso sexual presta atención si el niño:

  • Tiene dificultad al caminar o sentarse
  • De repente rehúsa a cambiarse para el gimnasio o participar en actividades físicas
  • Te cuenta que tiene pesadillas o empieza a mojar la cama
  • Experimenta un repente cambio de apetito
  • Demuestra conocimiento o comportamiento sexual que es inusual y sofisticado
  • Se embaraza o contrae una enfermedad transmitida sexualmente (STD) o una infección transmitida sexualmente (STI) – particularmente si tiene menos de 14 años de edad
  • Se va de la casa
  • Reporta abuso sexual por un pariente (padre/madre) u otro persona responsable de su cuidado

Para más información puedes recurrir a este sitio web: www.abusosexualinfantilno.org

En conclusión, casi todos los psicópatas tienen algún grado de perversión sexual que en la mayoría de los casos es lisa y llanamente promiscuidad y engaño permanente, otros llegan a exhibir  prácticas rechazadas por la gran mayoría de la sociedad pero que no involucra a menores  y en otros casos (estadísticamente un número menor) los sociópatas someten por la fuerza a sus víctimas o abusan sexualmente de menores. No te quedes a comprobar si tu pareja o ex pareja es una versión light o hardcore de perverso. MANTÉN EL CONTACTO CERO O EL CONTACTO MÍNIMO Y SUPERVISA A TUS HIJOS PERO SIN ALARMARLOS.

Las profesiones que atraen a psicópatas y narcisistas.

Teniendo en cuenta la compulsión de los psicópatas integrados de controlar, manipular y engañar ¿Se podría considerar que hay profesiones que los atraen? Según el psicólogo inglés Kevin Dutton esto es así. Según sus investigaciones, mientras que en la población general hay un 4% de individuos con algún desorden de personalidad B, en ciertos puestos los  psicópatas y narcisistas malignos llegan a un 10%, lo cual indicaría que esas profesiones tienen un magnetismo especial para los sociópatas y es altamente probable que solo lleguen a esas metas aquellos que no tengan escrúpulos. Dutton afirma que las profesiones con mayor incidencia de psicópatas integrados son:

  1. CEO (presidente del directorio de una empresa), ejecutivos y financistas.
  2. Abogados y jueces.
  3. Estrellas de radio o TV y periodistas
  4. Políticos.
  5. Médicos cirujanos
  6. Policías
  7. Sacerdotes, pastores o líderes religiosos

La mayoría de estas profesiones ofrecen grandes posibilidades de obtener poder, además de requerir la capacidad de tomar decisiones frías sin mediar emociones, algo que las hace especialmente atractivas para los psicópatas. Es terrible pensar que la impartición de justica y la creación de políticas públicas puedan estar en manos de psicópatas. También es siniestro ver como muchas personas son captadas por sectas cuyos líderes hablan de amor y paz pero solo buscan dinero y sexo con las/los conversos. Estos seudo iluminados pueden pertenecer a religiones establecidas como también ser “gurúes” new-age. Todos utilizan técnicas de seducción para con las víctimas y luego, a través del aislamiento, el lavado de cerebro (acompañado en ocasiones por brebajes psicoactivos) los someten a su voluntad. A veces el engaño social es más sutil, por goteo, como en el caso de los políticos o los ejecutivos que van tanteando el terreno y anticipando las jugadas de los demás como en un partido de ajedrez. No nos olvidemos tampoco de que algunos psicópatas con tendencia a la pedofilia (no queremos crear alarma, son pocos los psicópatas llegan a esos extremos, pero es una realidad) siguen carreras que les permitan relacionarse con niños como entrenadores, sacerdotes o pediatras.

Por el contrario, ¿cuáles son las profesiones con menor incidencia de psicópatas? Pues aquellas que no sólo ofrecen poco poder a quienes las practican, sino que requieren capacidad para relacionarse con otros seres humanos y lidiar con sentimientos; todas condiciones que no tienen los sociópatas.

  1. Enfermeros o enfermeras
  2. Artesanos
  3. Peluqueros o estilistas
  4. Voluntarios
  5. Maestros y profesores
  6. Artistas
  7. Contadores

Sin embargo, los hallazgos de Dutton solo tienen un valor a nivel estadístico y no significa que no existan profesores en la universidad que no sean sociópatas o artistas con narcisismo destructivo (hay muchos ejemplos en la historia). En su libro “El psicópata de al lado” la Dra. Marta Stout narra dos casos disímiles de psicópatas: una mujer psicóloga y un hombre al que no le interesaba trabajar. El caso de la psicóloga sucedió en una clínica. Esta mujer había sido promovida por dos directores con los cuales mantenía relaciones íntimas. Ella odiaba profundamente a unas de las psiquiatras de la clínica que hacía maravillas tratando a gente con esquizofrenia o bipolaridad. La psicóloga sociópata más de una vez había entrevistado a los pacientes de su colega que ya podían ser dados de alta para angustiarlos con comentarios del tipo “te veo mal, creo que estás a punto de tener una recaída”. Los pacientes no tenían la capacidad de ver que esa mujer abusaba del poder que tenía sobre sus mentes frágiles con el fin de inducirles terror para desestabilizarlos. Esto lo hacía para perjudicar a su colega psiquiatra. Fingía ser dulce con las enfermeras y dejaba deslizar críticas hacia los médicos para que ellas las extendieran entre los familiares de los pacientes. Ella quería pasar como la mejor de la clínica. Luego de unos años, aplicó su método de desestabilización con el hijo de un hombre de muchísima influencia en los medios. Éste señor siguió su instinto y, lejos de culpar a la clínica en general y a la psiquiatra en particular (que a esta altura se culpaba de todo lo que salía mal), hizo investigar a la psicóloga que había entrevistado a su hijo. Resultó ser que ni siquiera se había graduado. La clínica la despidió pero para evitar hacer ruido mediático no le hizo juicio por ejercicio ilegal de la profesión. La doctora Stout concluye, entonces, que esta psicóloga psicópata probablemente siga “trabajando” en algún otro estado.

El segundo caso que narra es el de un empleado que conoció a una investigadora universitaria, que según Stout, no era especialmente atractiva aunque poseía una inteligencia extraordinaria y era encantadora. El holgazán en cuestión la sedujo haciéndola sentir la mujer más bella del planeta. Ella sintió que finalmente era deseada como lo había soñado. Es más, él la alentó a planear una boda de cuento de hadas. Ella vivía en un área muy bonita de la ciudad y su casa tenía una pequeña piscina. Cuando se casaron, él ya no se mostraba tan atento como antes y solo pasaba horas en la piscina escuchando música o viendo televisión con algunas cervezas. Ella consideró que era normal que las relaciones se “asentaran un poco” con la rutina. Con el paso del tiempo, la investigadora logró un embarazo y su marido le propuso dejar de trabajar para cuidar al niño y que ella pudiera seguir con su exitosa carrera científica. Así lo hicieron. Desde los últimos meses del embarazo, su marido dejó de buscarla ya que no la encontraba atractiva. Ella se resignó pensando que era su culpa por haber engordado. Cuando el niño nació, él no cumplió con el arreglo, no se ocupaba ni del niño ni de la casa durante el día. Sus actividades seguían siendo la natación, la música, las películas y ahora algunas escapadas. Ella cargaba con todo el peso del cuidado de la casa. Afortunadamente, en su trabajo ella estaba rodeada de gente universitaria con amplio acceso a información académica y a pesar de su dolor, se le hizo evidente que su marido era un psicópata parásito. Pidió el divorcio pero él le peleó la tenencia del hijo y por sobretodo, la casa porque no podía desprenderse de la piscina. La acusó de querer quitarle “lo mejor que él había conseguido”. La mujer tuvo que dejar el trabajo y mudarse a otro estado con su hijo para no seguir soportando el acoso constante de su ex.

Hay psicópatas y narcisistas a los cuales les atrae el poder y estar a la vista del ojo público, otros en cambio se conforman con llevar vidas parasitarias y vivir bien a costa de los demás. Independientemente de las profesiones que puedan haber elegido, debemos prestar atención a las señales que delatan a este tipo de personas: al comienzo una exagerada atención o seducción condimentada con narraciones tristes de sus vidas para que sus víctimas sientan la necesidad de nutrirlo y protegerlo; y si la relación es de pareja, también ofrecerán mucho sexo para crear la adicción química. Más tarde, cuando el psicópata o el narcisista ha encontrado otros suministros mantendrá a sus colegas, familiares o parejas en una nebulosa de mentiras, engaños y datos contradictorios para confundirlos e impedirles ver la realidad. Esta etapa es una montaña rusa de emociones extrañas que son acompañadas por fases alternadas de idealización y devaluación. Todo esto es a lo que debes prestar atención más allá de los puestos que los maltratadores tengan. Sus profesiones pueden ser un indicador más para ayudarte a desenredar esta madeja de hipocresía y abuso permanente, pero que no es determinante en absoluto.

Lo que no debes hacer con un sociópata o narcisista

La única forma de romper el círculo de abuso de un psicópata o narcisista es el contacto cero o, en los casos en los cuales es imposible, contacto mínimo. Sin embargo, la gran mayoría de nosotros tardamos en ver el abuso y cuando lo logramos, intentamos todo tipo de estrategias antes de romper con ellos pensando que tal vez conseguiremos lo que es estadísticamente imposible: una relación con pautas medianamente normal. Estos son los errores más comunes que se comenten cuando se trata de “salvar” este tipo de relación:

  • Perdonar y exculpar al maltratador

Muchos de nosotros fuimos educados para perdonar, lo cual es realmente maravilloso y loable con personas que realmente se apenan por lo que han hecho y necesitan comenzar de nuevo. Sin embargo el perdonar es uno de los tipos de respuestas que más les encantan a los abusadores ya que con ellas se les concede la libertad de seguir maltratando. Ellos no entienden el perdón como un concepto espiritual elevado, lo ven como debilidad y estupidez de nuestra parte. El psicópata o narcisista jamás aprovechará la oportunidad que le brinda el perdón de su pareja o colega para hacer las paces y se vale de su buena voluntad (o su ingenuidad) para ser perdonado innumerables veces. Recuerda que sólo tenemos dos mejillas y, el maltratador, infinidad de puños.

  • Ignorar al sociópata

La idea es en este caso, seguir conviviendo con él/ella pero evitar reaccionar verbal, gestual o emocionalmente frente a cualquiera de sus conductas. Esta estrategia puede ser efectiva solo si nos vemos obligados a tener algo de contacto con ellos luego de la ruptura cuando hay hijos o trabajo de por medio (se la conoce como método de piedra gris), no así cuando todavía estamos involucrados con ellos. Ignorar a un narcisista puede causarle irritación y agresividad cuando comprueba que no reaccionas a sus provocaciones (“¡A mi no me ignores!”, “¡Te estoy hablando!”, “¡No me des la razón como a un loco!”). Recordemos que los abusadores necesitan que se les siga el juego, y se ponen muy nerviosos cuando no se lo hace. Si estás todavía con él o ella no podrás controlarlo.

  • Negar la existencia del maltrato o restarle importancia.

Muchos te habrán dicho que para lograr que mejore su conducta tendrías que brindarle refuerzos positivos cuando él/ella sea bueno contigo y por el contrario ignorarlo cuando te desvalorice, manipule o mienta. Este método es genial cuando entrenas a tu Ovejero para que no ladre a las visitas pero es inútil y hasta peligroso cuando lidiamos con hombres y mujeres con desórdenes de personalidad tipo B. La negación del abuso psicológico o verbal entusiasma a cualquier maltratador, así como a todo tercero dispuesto a lavarse las manos. Si no hay maltrato, por lo tanto no hay maltratador y, por lo tanto, no hay responsable alguno: ¡Vía libre! Demorar la aceptación de la realidad abusiva es más cómodo…para ellos (sus auxiliares en el juego del abuso) y para el maltratador. Tú pierdes con ella.

  • Intentar ayudar o cambiar al narcisista o psicópata

Cualquier intento o esfuerzo por mejorar la situación emocional o psicológica de un abusador siempre acaba resultando en el más rotundo fracaso, porque a éste no le interesa cambiar. No importa cuan dulce seas, cuantas conversaciones tengas, cuantas cosas dejes de lado por él/ella, cuantos cursos de manejo de emociones o terapias de pareja hagas, no puede ni quiere cambiar. Por otro lado esperar a que un sociópata reconozca sus errores, así como esforzarse para conseguirlo, resulta una tarea inútil. Primero, porque todo maltratador se considera demasiado perfecto como para cometer errores. Segundo, porque lo que el abusado considera grave maltrato, para el abusador directamente son culpa de la víctima (“me involucré con esa persona porque tú no quieres tener sexo dos veces al día, ya no me quieres, no te atraigo o eres un/a frígida/impotente”). Cuanto más tiempo pases a su lado, más difícil te será apartarte y lamentarás no haber utilizado todo ese tiempo y esfuerzo en tu crecimiento como persona.

  • Responder agresivamente

Si bien es entendible que puedas perder la paciencia cuando te dice que no sabe donde quedó el dinero de TUS ahorros o lo pillas siéndote infiel y lo niega en tu cara, trata de no gritar o insultarlo. El abusador quiere que te dejes llevar por sus provocaciones para poder decir que la persona enferma y maltratadora eres tú.

El mayor sentido positivo de reaccionar con una agresión -si es que existe alguno- es la simple descarga emocional. Pero ni siquiera ello resulta demasiado ventajoso, ya que el alivio inicial de las tensiones siempre vuelve a recargarse tras la contra-venganza del psicópata o narcisista que siempre es implacable. Si lograste sacarle la máscara y decírselo en la cara, o lo expusiste frente a los demás sabrás de lo que hablamos cuando nos referimos a la “ira narcisista”. Allí no quedan dudas que su seducción y don de encanto no existieron nunca. Te parecerá que estás pasando una temporada en el infierno. Tenemos que admitir que ser testigos de su furia tiene un costado positivo: si tenías disonancia cognitiva, si no sabías si creer al engañador o al seductor, luego de estos episodios no te quedarán dudas. Aquellos que al no hacerle frente no conocieron esa faceta sufrirán pensamientos y emociones encontradas por mucho más tiempo. Sin embargo se habrán librado de una campaña de difamación más intensa que en el común de los casos e incluso de una escalada creciente de violencia verbal y amenazas.

  • Establecer alianzas dudosas

A menudo existe la natural tentación de buscar apoyo en otras personas para así poder ejercer más presión sobre el sociópata para que te respete aunque no más sea por miedo a la reprobación del entorno. Pero ten cuidado porque si las alianzas se dan con personas que él/ella puedan manipular hay altas probabilidades de que se vuelvan en tu contra. Recuerda que ellos son maestros del engaño e inventarán cualquier cosa para torcer tus argumentos o incluso usarán mentiras preventivas para que cuando te decidas a hablar sobre el abuso que padeces no te crean (ejemplos típicos: “mi esposa está medicada e imagina cosas, díganle a todo que sí, ya pasará y volverá a ser la mujer que amo” “en la familia de mi novia hay varios diagnosticados como mitómanos, me apena todo lo que ella tiene que pasar con esa gente”)

No estamos diciendo que calles el maltrato por miedo a que otros no te crean. Todos aquellos que desafían el status quo sufren una primer etapa de descreimiento, hostigamiento y de burla (¿Te acuerdas de Galileo?). Si te has dado cuenta de lo que te sucede no debes guardar silencio. Debes hablar para romper con el ciclo de abuso. Desde este blog consideramos que es positivo que cuentes tu verdad ya que los que hoy no te creen, lo harán mañana. Es un hecho que el psicópata o narcisista seguirá haciendo lo mismo con otros, generalmente con quienes fueron sus marionetas en su juego contra ti. Ese día recordarán lo que has dicho y, aunque no te enteres, validarán tus dichos. Lo que te recomendamos es que seas cauto y busques ayuda real en aquellas personas que claramente te conozcan desde siempre y que además presenten una mínima posición de poder sobre el maltratador para hallar un apoyo defensivo realmente útil y que, en paralelo, te ayuden a dar los primeros pasos al abandonar a tu pareja (legales, económicos, logísticos y emocionales).

  • Perder las esperanzas y no ver una salida

Cuando las víctimas de abuso no lo logran ver con claridad (no por incompetencia sino porque el maltratador las convenció de que ellas son el problema a través de técnicas de “gaslighting”), muchas víctimas recurren al uso de substancias o medicamentos para sobrellevar los síntomas que provocan estas relaciones (insomnio, desfasajes hormonales, ataques de pánico, úlceras, etc.); otras recurren a una ingesta desorganizada de alimentos (por exceso o por carencia), otras a cualquier tipo de actividad compulsiva (juego, cirugías plásticas), otras -simplemente- se dejan morir en vida (depresión crónica). Ciertamente, el maltrato psíquico debilita la voluntad de seguir viviendo normalmente y, ante la imposibilidad de encontrar una salida para un sufrimiento del que se ignora cómo escapar, hasta la más férrea de las voluntades puede verse llevada a la desesperanza.

Las víctimas suelen desconocer que todo proceso de maltrato psíquico deteriora el uso óptimo o adecuado de las capacidades intelectuales (tanto la inteligencia como la memoria) y afectivas (el amor propio, la voluntad, la alegría, etc.). El abuso psicológico obliga a no pensar con claridad, a olvidar aquello por lo que se lucha, a cometer gravísimos errores que en otro momento o en otras circunstancias la persona abusada jamás cometería porque sabría claramente que su conducta se trata de un error, una locura y -sobre todo- una terrible injusticia para consigo misma. La finalidad de este blog es ayudar a identificar el abuso, la violencia psicológica, la erosión identitaria y la disonancia cognitiva para que las parejas, familiares o colegas de narcisistas y psicópatas dejen de ser víctimas y se conviertan en personas libres, sanas y felices.

Una de las mayores satisfacciones para un maltratador consiste, precisamente, en lograr la destrucción total de su víctima sin que él parezca el verdadero responsable, es más, goza diciéndole hasta último momento que la ama mientras la hace añicos por detrás. Quienes hemos logrado entender sus estrategias siniestras no les vamos a dar el gusto. No les vamos a permitir más manipulaciones, desvalorizaciones, calumnias y engaños. Vamos a crear consciencia sobre el tema, vamos a hacer prevención. Un día, estos vampiros emocionales se encontrarán con una sociedad madura que no les consienta sus caprichos ególatras y su violencia emocional, se encontraran con hombres y mujeres que a los primeros síntomas de abuso o manipulación les darán vuelta la cara, con empresas que tendrán recursos técnicos y legales para identificarlos y despedirlos, con organismos que orienten a las víctimas para que se corran de la esfera de influencia abusiva. Ese día descubrirán que no tienen más presas que atacar, ni emociones que robar y se van a aburrir mortalmente con su vacío interior. Tal vez entonces se vean obligados a jugar según las reglas (esas reglas de las que creían estar exentos por su demente sentido de grandiosidad) que una sociedad sana ha consensuado para todos.

La búsqueda de “suministro” es la clave del comportamiento psicopático y narcisista

Las personas con trastornos de personalidad B “miran hacia afuera” para encontrar un panorama que los refleje como maravillosos. Para el narcisista o el psicópata todo y todos son, en esencia, reducidos a un objeto, y algunos funcionan juntos de manera muy útil: por ejemplo, una pareja adinerada, un buen físico en sí mismo o en otro (su pareja). Estos objetos son conocidos como “suministros” de los que el narcisista se alimenta y termina por quitarles su valor propio.  A menudo la persona que funciona como suministro no reconoce lo que está pasando, pues el narcisista alterna entre ciclos de idealización o devaluación. Es sabido que los psicópatas y narcisistas son insaciables sexualmente por lo que cuando sienten que el suministro les baja es probable que vuelva a ti luego de haberte descartado. No vuelve por amor. Necesita más suministro.

Si hacemos un sondeo entre las personas de nuestro entorno te dirán que los suministros son las típicas esposas trofeos de ejecutivos acaudalados. No es así, son personas a las que el sociópata distingue que puede manipular.  Por lo tanto siempre juega con su suministro, convirtiéndolo gradualmente de su  “persona de sus sueños” a un objeto que ha sido degradado, considerado deficiente y “no suficientemente bueno. ” Esto es porque el suministro nunca puede llenar el pozo sin fondo del estas personas, y como en una adicción, la necesidad del narcisista de sentirse completo siempre requiere más y más.

Al mismo tiempo, nunca tienen éxito en su búsqueda sin fin de nuevas maneras de probarse a sí mismos que valen algo. Por lo tanto, tarde o temprano, nuevas adquisiciones materiales o nuevas personas (o ambas) se vuelven necesarias, particularmente si la extensión deja de jugar su rol. Es muy fácil para el psicópata o narcisista devaluar a su suministro que solía adorar, y remplazarlo por alguien más manipulable cuando su pareja comienza a darse cuenta de su juego. Una vez que la persona amable y cariñosa ha sido abandonada, a menudo de manera cruel, (contradiciendo por completo el enfoque positivo que usó para atrapar a su “víctima”), la siguiente persona (nuevo suministro) inevitablemente caerá en la trampa ya que con ella emplea la fase de idealización.

La manipulación narcisista o psicopática puede presentarse de muchas maneras, dependiendo del sub tipo del desorden tipo B. El arrogante tiende a ser más evidente, ya que es demasiado dominante o amable (también conocido como falso altruismo). El encubierto no manifiesta su desorden, y cuando lo hace, racionalizan sus acciones como una forma de auto validación. Estos narcisistas pueden ser más insidiosos, pues sus acciones a menudo son mucho menos identificables pero más letales. Muchas mujeres (y hombres) han permanecido muchos años con este tipo de gente sintiéndose mal, a menudo, deprimidos o enfermos sin darse cuenta que el motivo de su dolor difuso era el comportamiento del narcisista o psicópata. Es un sentimiento como de la “zona de penumbra”; constantemente quieres hacer cosas por el narcisista bajo propio costo (por ejemplo, preocuparte constantemente que una pequeña acción tuya los lastimará, y siempre atender su estado emocional). Puede suceder que te detengas de repente, examines tus acciones y te encuentres en una situación extraña; haciendo cosas que normalmente no querrías hacer o que incluso van en contra de tus creencias. Los narcisistas y psicópatas son expertos en ganar la simpatía de sus suministros y en convertirse en el centro de su mundo.

Una forma en la que los narcisistas manipulan a sus suministros es negarle la atención, incluso el sexo por varios días, lo que hace que el suministro lo valore más cuando la reciban. Esta sutil y aparentemente inofensiva forma de manipulación a menudo lleva a la extensión a idolatrar al narcisista al disfrutar el extraño momento de alabanza o atención. Las señales son sutiles, pero la regla general es que confíes en tu intuición, y no creas sus palabras; enfócate por completo en sus acciones. Si te das cuenta que una persona cercana a ti probablemente es un narcisista antes de que te hayan abandonado, lo mejor que puedes hacer es distanciarte inmediatamente de ellos. Los narcisistas esencialmente son vampiros emocionales, que siempre te atormentarán con la posibilidad de acercarte más a ellos; actuarán distantes, pero cuando noten que sigues tu camino fingirán afecto para anclarte a ellos una vez más, lucharán constantemente para convertirse en el centro de tu vida, bloqueando nuevas amistades y romances. Devaluarán tus logros para sentirse mejor con los suyos. Aun así el narcisista puede dejarte en el momento que dejes de hacerlos sentir importantes o no aceptes más su abuso. Él o ella se van, usualmente sin advertencia y con mentiras. Tiene otros suministros esperando. Las necesidades de un narcisista son insaciables y con el tiempo, se desharán de esta nueva extensión y la remplazarán, al igual que a todos los otros.

El suministro sufre el duelo de aceptar que realmente el narcisista nunca lo amó o nunca le importó, pues esta persona simplemente lo sustituirá con “otros suministros” de amor, y la extensión debe aceptar el hecho de que su vida con esa persona fue una mentira. Es difícil y es doloroso, pero es algo que eventualmente permite el crecimiento y la reintegración de la extensión como un “yo”, la antítesis del narcisista y una persona de gran empatía y compasión.

Imperdible entrevista a M. F. Hirigoyen: EL PERVERSO NARCISISTA O SOCIOPATA DESTRUYE CON SONRISAS

Muchos años de consulta viendo gente psicológicamente anulada le llevaron a percibir que el siguiente postulado es un error: “El psicoanálisis sólo considera lo que ocurre en la cabeza de un individuo y si éste se deja agredir mentalmente es un cómplice masoquista”. Pero aclara “Eso no es cierto, hay un agresor real que lo ha hecho pedazos”.

Y advierte: “Cuidado!; con el pretexto de la tolerancia nos volvemos indulgentes”. En estos tiempos en los que el más admirado es el que sabe disfrutar más y sufrir menos proliferan los perversos, gente sin escrúpulos que se engrandece destruyendo a otros.

Individuos ávidos de aprobación y admiración, manipuladores natos que primero seducen y luego vampirizan. “Siga mi consejo: Apártelos de su vida. No tienen remedio”

¿Se puede destruir a alguien sólo con palabras?

Si. con burlas, sarcasmos, rumores, miradas e insinuaciones; es lo que se llama “acoso moral”, y se da en la familia, la empresa y la pareja.

¿Quiénes son los acosadores?

Los perversos son gente que quiere poder y que no tiene escrúpulos en utilizar a los otros, que para ellos no son más que objetos.

¿Y cómo son las víctimas?

Personas que sienten compasión por los otros y que son muy dinámicas. Poco a poco pierden su dinamismo y entran en la confusión y el desequilibrio al no entender el comportamiento del perverso.

¿Los perversos utilizan a los débiles?

No. Sus víctimas suelen tener una fuerte personalidad e inteligencia, por eso quedan atrapadas en las redes del juego del perverso que disfruta con la destrucción moral.

¿Un acosador moral nace o se hace?

Suelen ser personas que en su infancia han sido tratadas como objetos: o bien mal tratados, o bien idolatrados por la madre.

¿Son enfermos?

No, mientras tienen una víctima en la que descargar su perversión ellos están perfectamente equilibrados.

¿Son felices?

Son crueles, no tienen emociones, sólo les interesa la apariencia y en el fondo nunca están contentos. Necesitan a los otros.

¿Como chupasangres?

Exacto, toman la vida, la fuerza y la alegría de los otros porque por ellos mismos no son felices, ni capaces de desenvolverse.

¿Cuál es el proceder de un perverso?

Destrucción sistemática de otra persona durante un largo periodo mediante sobreentendidos, alusiones, descalificación, desprecio, vacío. Una sutil estrategia para confundir al otro. Y si el otro se queja, el perverso lo acusa de susceptible. Siempre niegan el conflicto. Si no hay culpa, no hay sufrimiento.

¿Por qué se cae en sus redes?

Además de ser muy seductores, se muestran débiles, sensibles y necesitados, y nos volcamos para ayudarles. Utilizan hábilmente el lenguaje para confundir al otro.

¿Cómo?

Dan mensajes contradictorios; no terminan las frases y están llenos de insinuaciones, de manera que el otro nunca está seguro de lo que sienten. Mienten casi todo el tiempo.

¿Y son conscientes?

No, actúan así para sobrevivir, porque tienen la impresión de que están en peligro. Pero saben cuándo exceden los límites. Jamás usan un comportamiento violento si se saben observados.

¿Son envidiosos?

Mucho, ese sentimiento les hace avanzar: la sensación de que el otro posee lo que ellos no tienen. Pero su inteligencia es estratégica y destruyen con sonrisas.

¿Son obsecuentes?

Siempre se someten a la autoridad. Son sumisos con el poder aunque lo critiquen.

¿Tienen sentido del humor?

Son más bien sarcásticos y pueden ser muy ácidos. Y tienen fobia al compromiso, a todo lo que les puede vincular a otro: matrimonio, hijos… Temen ser invadidos.

¿tienen cura?

No. Mientras tienen una víctima no se deprimen y no tienen problemas de conciencia, así que jamás acuden a un especialista.

¿Son tenaces con sus víctimas?

Muy tenaces, les interesa que la víctima permanezca junto a ellos porque la necesitan. Si les abandona se sienten mal, pero tienden a buscar rápidamente a otra.

¿Cuál es la visión del mundo del perverso?

Sólo le interesa el poder y el reconocimiento social, pero lo disimula, se queja a menudo de la vida y es muy negativo.

¿Si leen esta entrevista, se reconocerán?

No, verán a otros reflejados. Pero la gente de su entorno si los reconocerá.

¿Cómo sacárselos de encima?

Es muy difícil porque el agresor nunca abandona a su víctima, y cuando ésta intenta marcharse la culpabiliza.

Y si es un inevitable compañero de trabajo. ¿Cómo convivir?

Entendiendo que su comportamiento es patológico y que no va a cambiar. Si no puede apartarse de él, utilice la política del pato.

¿Del pato?

Que todos los insultos y humillaciones te resbalen. Nunca hay que entrar en su juego: la escalada de violencia. El agresor pretende que la víctima se convierta también en agresor. Intenta invertir aparentemente la situación y demostrar que el otro es el violento. Otro placer de los perversos es hacer perder a la víctima su sentido moral.

¿Cómo curar a una víctima?

Normalmente hace falta que otra persona le haga ver qué tipo de relación tiene; que pierda el sentimiento de culpa y recupere la confianza en sí misma. El agresor se ha dedicado a hacerle sentir que no es nadie, que es un incompetente, y las personas quedan muy maltrechas en su amor propio. Así que si percibe actitudes perversas, denúncielas.

¿Hace falta un especialista?

Si, porque es muy importante mostrar a la víctima cuál es su punto débil, eso es lo que le ha hecho caer en manos del acosador.

¿Y cuál suele ser el punto débil?

Una falta de confianza en uno mismo por una herida de la infancia. El perverso es muy hábil percibiendo la fragilidad del otro.

¿Cómo defenderse legalmente?

Lo más importante es educar en decir no y formar especialistas que puedan intervenir. En el mundo laboral hay que crear una ley contra el acoso moral y estamos en ello.

Si te ha interesado, la autora tiene varios libros sobre el tema. Aqui tienen un enlace de “El acoso moral” en español y otro del mismo libro en inglés.

http://www.amazon.es/El-acoso-moral-psicol%C3%B3gico-cotidiana-ebook/dp/B0064T0678/ref=sr_1_1?s=books&ie=UTF8&qid=1420222287&sr=1-1&keywords=marie+france+hirigoyen

http://www.amazon.com/Stalking-Soul-Marie-France-Hirigoyen/dp/188558699X/ref=sr_1_1?ie=UTF8&qid=1420223051&sr=8-1&keywords=marie+france+hirigoyen