Preguntas a un narcisista

¿Sospechas que tu pareja es un narcisista? ¿Se comporta de manera cruel, degradante y quieres entender por qué? ¿Todavía te encuentras en la etapa en la que te preguntas si hay esperanza de un futuro mejor con ellos? ¿Sueñas que con el tiempo él/ella verá el error de sus comportamientos y te pedirá de rodillas que lo/a perdones?

Bienvenido a la mente del narcisista. Aquí, hemos tomado siete preguntas comunes que nos hacemos todos los que fuimos víctimas y hemos tratado de responderlas desde la perspectiva del sociópata recolectando testimonios de terapeutas que los trataron.

¿Por qué algunos narcisistas siguen regresando?

Seguimos volviendo porque nos dejas. Nada nos hace sentir más poderosos que tener la prueba de que nos dejarás entrar nuevamente a tu vida a pesar de lo que hacemos. No importa si nos hemos robado tu dinero, te fuimos infieles miles de veces, destruimos tu carrera, dañamos a tu mascota, o herimos los sentimientos de los hijos. El hecho de que tú nos aceptes después de hacer estas cosas significa que tenemos un estado semejante al de Dios. Todo lo que tenemos que hacer es fingir que lo sentimos y que volvemos porque no podemos estar sin tu amor. Pero, en realidad, el control, la manipulación y el mantenerte como suministro es lo único que nos importa.

¿Por qué algunos narcisistas no vuelven jamás ni siquiera para explicarse? ¿Tan poco valgo?

No es que no tengas valor como persona sino como suministro. Probablemente nos dimos cuenta que contigo podría haber problemas. Si ni siquiera volvimos a mandar un mensaje de texto piensa que es el mayor halago a tu inteligencia que hayas podido tener de nuestra parte. Eres listo/a y no queremos problemas.

¿Qué piensan los narcisistas cuando te castigan con el tratamiento del silencio?

Nosotros solo pensamos en divertirnos y vivir la vida loca. De paso, te estamos enseñando una lección por haber señalado lo mal que te tratamos. Sabemos que estás esperando que te llamemos o te enviemos un texto con desesperación y nos divierte no hacerlo. Imaginamos tu tristeza mientras estamos pasando un buen momento con alguien más. Una vez que nos aburrimos de tener sexo y diversión con otras personas, sabemos que, luego de escarmentar, estarás con la puerta abierta, esperándonos. De hecho, a menudo creamos conflicto adrede para que te enojes con nosotros, te digamos que estamos hartos de “tu hostigamiento”, nos escapemos por un rato a hacer lo que nos plazca mientras tú cargas con la culpa. Estamos siempre en busca de razones para maltratarte con la indiferencia.

¿Cómo escapar de un narcisista?

Debes saber que cuando te tenemos en estado de confusión, cualquier intento que hagas para escapar de uno de nosotros te costará mucho aunque así los desees. Hemos debilitado tu autoestima para que opines que solo nosotros te vamos a dar algo de cariño, que no encontrarás alguien que se fije en ti. Estás enamorado/a de una proyección de tu persona en nosotros. La persona real detrás de la máscara sólo se ocupa de controlarte. La única forma de lograr tu recuperación es que mantengas el Contacto Cero y que nos impidas llegar a ti. No dudes en poner una orden de restricción si nos ponemos acosadores o violentos.

¿Ama el narcisista a la nueva pareja? ¿Lograrán ser verdaderamente felices?

“La nueva pareja” por lo general no es nueva. En la mayoría de los casos, era uno de nuestros amoríos en paralelo. No es la apariencia o la edad de la nueva conquista lo que nos inclinó hacia ella. Se trata más de si pasó la prueba de fuego para convertirse en un buen suministro. Esto generalmente significa que es una víctima sumisa, excesivamente confiada, demasiado indulgente y lo más importante, cree que somos maravillosos. Que sea más joven, de excelente aspecto o con una educación envidiable es sólo la guinda del pastel, porque eso te hará sentir unos celos enfermizos y nos fascina verte en ese estado de desesperación. Pero, para ser sinceros, no hay amor o apego emocional en absoluto; es la seguridad de tener un suministro narcisista obtenido a través del sexo. Podría parecer que nunca hemos estado más felices, pero eso es parte de la falsa imagen. Con el bombardeo amoroso estamos matando dos pájaros de un tiro: la nueva presa cae a nuestros pies y tú te hundes en el dolor.

¿Cómo conseguir vengarte de nosotros?

La mejor manera de vengarse de nosotros es actuando como si no existiéramos. Sí. Eso es. Cualquier otra cosa sólo mostrará lo mucho que todavía significamos para ti. Que nos quieras exponer permanentemente frente a nuestros amigos, familia, o empleador (o nuestras parejas) sólo demuestra lo mucho que todavía te obsesiona nuestra relación. Incluso si estamos librando una campaña de desprestigio en contra tuyo, lo mejor que puedes hacer es no desesperarse, defenderse con altura y con especialistas que te asesoren si fuera necesario, sin escenas, ataques de llanto o ira. Simplemente vivir y actuar como si todo fuera completamente normal. Las personas inteligentes eventualmente volverán a verte como eres y los que no, ya caerán en nuestros juegos perversos. Mantener tu dignidad es la mejor forma de ajustarnos las cuentas.

¿Qué hacer cuando estás casada/o con un/a narcisista?

Salir. Nunca vamos a cambiar. Y si tenemos hijos juntos, van a acabar pensando que este caos es normal en las relaciones y es probable que ellos mismos tengan matrimonios disfuncionales guiados por ejemplo. Lo mejor para todos es la separación.

¿No me quiso siquiera un poco?

Fuiste el nuevo juguete de un niño malcriado que cuando apareció uno lo bota sin el más mínimo reparo. Fuiste nuestro capricho. No sabemos lo que es el amor.

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“En piel de Oveja” de George Simon.

“En piel de Oveja” de George Simon.

Las siguientes citas son del libro “En piel de Oveja” de George Simon.

Durante mucho tiempo, me pregunté por qué a las víctimas de manipulación les cuesta tanto ver lo que sucede en sus interacciones manipuladoras. Al principio, estuve tentado de hacerlos co-responsables pero luego he llegado a la conclusión de que:

  1. La agresión de un manipulador nunca es evidente u obvia. Nuestras tripas pueden decirnos que ellos luchan por algo, luchan para vencernos, ganar poder, o hacer las cosas a su manera, y nos encontramos inconscientemente a la defensiva. Pero como no podemos señalar pruebas objetivas y claras de que nos atacan, no podemos validar y dar certeza fácilmente a nuestros sentimientos.
  1. Las tácticas usadas por los manipuladores pueden hacerles parecer que están dolidos, que se preocupan, que están defendiéndose…, casi todo menos que están peleando. Esta táctica es difícil de reconocer fácilmente como una estrategia deliberada. Ellos siempre hacen lo necesario para que la persona dude de su comprensión visceral de que está siendo víctima de abuso o toma de ventaja. Además, la táctica no sólo dificulta que consciente y objetivamente reconozca que un manipulador lucha, sino que simultáneamente le mantienen a la defensiva. Estos rasgos las hacen armas psicológicas muy eficaces a las cuales cualquiera puede ser vulnerable. Es difícil pensar claramente cuando alguien le tiene hostigado emocionalmente.
  1. Todos nosotros tenemos debilidades e inseguridades que un manipulador inteligente podría explotar. A veces, somos conscientes de estas debilidades y de cómo alguien podría usarlos para aprovecharse de nosotros; pero otras, somos inconscientes de nuestras vulnerabilidades más grandes. Los manipuladores a menudo nos conocen mejor que nosotros mismos. Ellos saben qué botones presionar, cuando y con qué fuerza. Nuestra carencia del conocimiento de nosotros mismos nos pone en situación de ser explotados.

LAS TACTICAS QUE UTILIZAN SON LAS SIGUIENTES

*Negación *

El agresor rechaza confesar que ha hecho algo dañino o hiriente cuando claramente lo ha hecho. Es una manera de mentir (a ellos, así como a otros) sobre sus intenciones agresivas. Esta táctica del “¿Quien?… ¿Yo?” es una forma de “jugar al inocente”, e invita a la víctima a sentirse injustificada al encarar al agresor sobre su comportamiento inadecuado. Esta es también la forma en que el agresor se da el permiso de tener la razón en hacer lo que quiere hacer. Esta negación no es de la misma clase de negación que sufre una persona que acaba de perder a un ser amado y que no puede aceptar completamente el dolor y la realidad de la pérdida. Aquel tipo de negación es principalmente una “defensa” contra una ansiedad y daño insoportable. Por el contrario, la negación del agresor no es básicamente una “defensa”, sino una maniobra que usa para conseguir que otros se echen atrás, rectifiquen o incluso se sientan culpables por insinuar que él hace algo incorrecto. […]

*Falta de atención Selectiva*

Esta táctica es similar y a veces confundida con la negación. Ocurre cuando el agresor “juega al tonto”, o actúa como olvidadizo. Al usar esta táctica el agresor activamente no hace caso de las advertencias, súplicas o deseos de otros, y en general, rechaza prestar atención a todo lo que podría distraerlo de perseguir sus propios objetivos. A menudo, el agresor sabe muy bien lo que usted quiere de él cuándo comienza a exponer este comportamiento de “¡no quiero oírlo!”. Usando esta táctica de despiste, el agresor activamente se resiste a las tareas de prestar atención…

*Racionalización *

Una racionalización es la excusa que un agresor trata de ofrecer para involucrarse en un comportamiento inadecuado o dañino. Ésta puede ser una táctica eficaz, sobre todo cuando la explicación o justificación del agresor tiene el suficiente sentido como para que cualquier persona razonablemente consciente la acepte totalmente. Es una táctica poderosa porque no sólo sirve para quitar cualquier resistencia interna que el agresor podría tener para hacer lo que él quiere hacer (calmando cualquier náusea de la conciencia) sino que también le quita a otros de encima. Si el agresor puede convencerte de que lo que hace es justificado, entonces queda más libre para perseguir sus objetivos sin interferencias. […]

*Desviación *

Un objetivo móvil es difícil de golpear. Cuando tratamos de sujetar a un manipulador o tratamos de tener una discusión enfocada en una sola cuestión o comportamiento que no nos gusta, él es un experto en saber como cambiar el tema, esquivar la cuestión o de algún modo dirigirnos por otro camino. Los manipuladores usan distracción y técnicas de desviación para mantener el foco lejos de su comportamiento, alejarnos de la pista, y quedar libres para sus propios fines egoístas y ocultos. […]

*Mentira *

A menudo es difícil saber cuándo una persona miente mientras lo hace. Por suerte, hay momentos en que la verdad sale a flote porque las circunstancias no confirman la historia de alguien. Pero también hay veces en que usted no sabe que ha sido engañado hasta que es demasiado tarde. Un modo de minimizar las posibilidades de que alguien lo pisotee es recordar que puesto que las personalidades agresivas generalmente no se detendrán ante nada para conseguir lo que quieren, es de esperar que mientan y hagan trampas.

Otra cosa a recordar es que los manipuladores (las personalidades encubiertas agresivas que son) son propensos a mentir de modos sutil y encubierto. Los tribunales conocen bien las muchas formas en que la gente miente, aún cuando ellos requieren en los juramentos de tribunal que los testigos digan “la verdad, sólo la verdad, y nada más que la verdad”. Los manipuladores a menudo mienten reteniendo una cantidad significativa de la verdad o deformándola. Son expertos en ser vagos cuando usted les hace preguntas directas. Es un modo hábil de mentir por omisión. Tenga esto en mente cuando trate con un sospechoso de ser lobo vestido de oveja. […]

*Intimidación Encubierta*

Los agresores con frecuencia amenazan a sus víctimas con mantenerlos ansiosos, aprensivos y en una posición baja. Los agresivos encubiertos intimidan a sus víctimas haciendo veladas (sutil, indirectas e implícitas) amenazas. Causar culpa y vergüenza son dos de las armas favoritas de los agresivos encubiertos. Ambas son tácticas especiales de intimidación.

*Crear culpa*

Una cosa que las personalidades agresivas saben bien es que otras personas tienen conciencias muy diferentes a las suyas y son fácilmente culpabilizables. Los manipuladores son a menudo expertos en utilizar la mayor conciencia de sus víctimas para mantenerlos en la duda de sí mismos, ansiosos y sumisos. Cuanto mayor es la sensibilidad de conciencia de la víctima potencial, la culpa es más eficaz como arma.

Todo lo que un manipulador tiene que hacer es sugerir a la persona consciente que no se preocupa bastante, que es demasiado egoísta, etc, y aquella persona inmediatamente comenzará a sentirse mal. Por el contrario, una persona consciente podría intentar que un manipulador (o cualquier otra personalidad agresiva) se sintiera mal por su comportamiento hiriente, reconociera su responsabilidad, o admitiera su maldad, pero jamás logrará absolutamente nada.

*Avergonzar *

Técnica de usar sarcasmo sutil y observaciones ofensivas como un medio de miedo creciente y duda de sí mismo en otros. Los agresivos encubiertos usan esta táctica para hacer que otros se sientan inadecuados o indignos, y por lo tanto, sean deferentes con ellos. Es un modo eficaz de crear un sentido continuo de insuficiencia personal en la parte más débil, permitiendo así a un agresor mantener una posición de dominio. […]

*Desempeñar el Papel de Víctima*

Esta táctica implica retratarse como una víctima inocente de las circunstancias o del comportamiento de alguien a fin de ganar la compasión, conmover la lástima y así conseguir algo del otro. Una cosa con la que cuentan las personalidades agresivas encubiertas es el hecho que las personalidades menos hostiles y crueles por lo general no pueden soportar el ver a alguien sufrir. Por lo tanto, la táctica es simple. Convenza a su víctima que usted sufre de algún modo, y ellos tratarán de aliviar su angustia.

*Vilipendiar a la Víctima*

Esta táctica es con frecuencia usada junto con la táctica de desempeñar el papel de víctima. El agresor usa esta táctica para hacer parecer que él sólo responde (es decir se defiende contra) la agresión de parte de la víctima. Esto permite al agresor poner mejor a la víctima a la defensiva. […]

*Seducción *

Las personalidades encubiertas agresivas son expertas en encantar, alabar, adular o apoyar abiertamente a otros a fin de conseguir bajar sus defensas y rendir su confianza y lealtad. Los agresivos encubiertos son también en particular conscientes de que la gente que es hasta cierto punto emocionalmente necesitada y dependiente (y esto incluye a la mayor parte de personas que no tienen desórdenes de personalidad) quiere la aprobación, tranquilidad, y, más que nada, un sentido de ser valorado, reconocido y necesitado. Parecer estar atento a estas necesidades puede ser el boleto de un manipulador para obtener un poder increíble sobre otros. […]

*Proyectar la culpa (culpar a otros)*

Las personalidades agresivas siempre buscan un modo de evadir la culpa generada por su comportamiento agresivo. No son sólo expertos encontrando cabezas de turco sino en hacerlo en forma sutil y difícil de detectar.

*Minimización *

Esta táctica es una clase única de negación conectada con la racionalización. Usando esta maniobra, el agresor intenta demostrar que su comportamiento abusivo no es realmente tan dañino o irresponsable como alguien podría reclamar, quitándole importancia. Es la tentativa del agresor de hacer convertir una montaña en un hoyo de topo.

Algunas de las debilidades que nos hacen susceptibles a personas “agresivas encubiertas” personas que son agresivas pero no lo aparentan a simple vista) son…

  1. La ingenuidad. Facilidad para creer lo que nos dicen otros y considerarles “buenos”.
  1. Ser demasiado autoexigente y perfeccionista. Pregúntese si es de esas personas que es más autocrítico sobre si mismo que juzgando a cualquier otra persona. Usted podría ser el tipo de persona que está muy dispuesta a darle el beneficio de la duda a un manipulador. Cuando ellos hacen algo que le duele, usted es muy proclive a ver su lado de las cosas y muy dispuesto a autoculparse cuando ellos van al ataque.
  1. Poca autoconfianza. Usted podría ser una de esas personas que es demasiado dubitativa e insegura crónicamente de su derecho de alcanzar lo que quiere y necesita legítimamente. Podría faltarle confianza acerca de su habilidad de enfrentar conflictos directamente y de resolverlos efectivamente. Si es así, puede terminar prematuramente el pelear (asertivamente) e ir a la defensiva cuando se encuentre enfrentada con una personalidad agresiva (manipuladora)
  1. Racionalización. Tendencia a justificar o dar excusas en beneficio del manipulador.
  1. Dependencia emocional. Puede tener características de una personalidad sumisa y tener miedos profundos de independencia y autonomía. Entonces, podría ser el tipo de persona al que le atraen personalidades que parezcan seguras, independientes y agresivas. Después de que usted se involucra en una relación con ellos, tiene la tendencia de permitir que dichas personas tomen el control de usted por miedo de que si se las enfrenta podría ser “abandonada”. Cuanto más emocionalmente dependiente sea usted de otra persona, más vulnerable es de ser explotada y manipulada.

Las profesiones que atraen a psicópatas y narcisistas.

Teniendo en cuenta la compulsión de los psicópatas integrados de controlar, manipular y engañar ¿Se podría considerar que hay profesiones que los atraen? Según el psicólogo inglés Kevin Dutton esto es así. Según sus investigaciones, mientras que en la población general hay un 4% de individuos con algún desorden de personalidad B, en ciertos puestos los  psicópatas y narcisistas malignos llegan a un 10%, lo cual indicaría que esas profesiones tienen un magnetismo especial para los sociópatas y es altamente probable que solo lleguen a esas metas aquellos que no tengan escrúpulos. Dutton afirma que las profesiones con mayor incidencia de psicópatas integrados son:

  1. CEO (presidente del directorio de una empresa), ejecutivos y financistas.
  2. Abogados y jueces.
  3. Estrellas de radio o TV y periodistas
  4. Políticos.
  5. Médicos cirujanos
  6. Policías
  7. Sacerdotes, pastores o líderes religiosos

La mayoría de estas profesiones ofrecen grandes posibilidades de obtener poder, además de requerir la capacidad de tomar decisiones frías sin mediar emociones, algo que las hace especialmente atractivas para los psicópatas. Es terrible pensar que la impartición de justica y la creación de políticas públicas puedan estar en manos de psicópatas. También es siniestro ver como muchas personas son captadas por sectas cuyos líderes hablan de amor y paz pero solo buscan dinero y sexo con las/los conversos. Estos seudo iluminados pueden pertenecer a religiones establecidas como también ser “gurúes” new-age. Todos utilizan técnicas de seducción para con las víctimas y luego, a través del aislamiento, el lavado de cerebro (acompañado en ocasiones por brebajes psicoactivos) los someten a su voluntad. A veces el engaño social es más sutil, por goteo, como en el caso de los políticos o los ejecutivos que van tanteando el terreno y anticipando las jugadas de los demás como en un partido de ajedrez. No nos olvidemos tampoco de que algunos psicópatas con tendencia a la pedofilia (no queremos crear alarma, son pocos los psicópatas llegan a esos extremos, pero es una realidad) siguen carreras que les permitan relacionarse con niños como entrenadores, sacerdotes o pediatras.

Por el contrario, ¿cuáles son las profesiones con menor incidencia de psicópatas? Pues aquellas que no sólo ofrecen poco poder a quienes las practican, sino que requieren capacidad para relacionarse con otros seres humanos y lidiar con sentimientos; todas condiciones que no tienen los sociópatas.

  1. Enfermeros o enfermeras
  2. Artesanos
  3. Peluqueros o estilistas
  4. Voluntarios
  5. Maestros y profesores
  6. Artistas
  7. Contadores

Sin embargo, los hallazgos de Dutton solo tienen un valor a nivel estadístico y no significa que no existan profesores en la universidad que no sean sociópatas o artistas con narcisismo destructivo (hay muchos ejemplos en la historia). En su libro “El psicópata de al lado” la Dra. Marta Stout narra dos casos disímiles de psicópatas: una mujer psicóloga y un hombre al que no le interesaba trabajar. El caso de la psicóloga sucedió en una clínica. Esta mujer había sido promovida por dos directores con los cuales mantenía relaciones íntimas. Ella odiaba profundamente a unas de las psiquiatras de la clínica que hacía maravillas tratando a gente con esquizofrenia o bipolaridad. La psicóloga sociópata más de una vez había entrevistado a los pacientes de su colega que ya podían ser dados de alta para angustiarlos con comentarios del tipo “te veo mal, creo que estás a punto de tener una recaída”. Los pacientes no tenían la capacidad de ver que esa mujer abusaba del poder que tenía sobre sus mentes frágiles con el fin de inducirles terror para desestabilizarlos. Esto lo hacía para perjudicar a su colega psiquiatra. Fingía ser dulce con las enfermeras y dejaba deslizar críticas hacia los médicos para que ellas las extendieran entre los familiares de los pacientes. Ella quería pasar como la mejor de la clínica. Luego de unos años, aplicó su método de desestabilización con el hijo de un hombre de muchísima influencia en los medios. Éste señor siguió su instinto y, lejos de culpar a la clínica en general y a la psiquiatra en particular (que a esta altura se culpaba de todo lo que salía mal), hizo investigar a la psicóloga que había entrevistado a su hijo. Resultó ser que ni siquiera se había graduado. La clínica la despidió pero para evitar hacer ruido mediático no le hizo juicio por ejercicio ilegal de la profesión. La doctora Stout concluye, entonces, que esta psicóloga psicópata probablemente siga “trabajando” en algún otro estado.

El segundo caso que narra es el de un empleado que conoció a una investigadora universitaria, que según Stout, no era especialmente atractiva aunque poseía una inteligencia extraordinaria y era encantadora. El holgazán en cuestión la sedujo haciéndola sentir la mujer más bella del planeta. Ella sintió que finalmente era deseada como lo había soñado. Es más, él la alentó a planear una boda de cuento de hadas. Ella vivía en un área muy bonita de la ciudad y su casa tenía una pequeña piscina. Cuando se casaron, él ya no se mostraba tan atento como antes y solo pasaba horas en la piscina escuchando música o viendo televisión con algunas cervezas. Ella consideró que era normal que las relaciones se “asentaran un poco” con la rutina. Con el paso del tiempo, la investigadora logró un embarazo y su marido le propuso dejar de trabajar para cuidar al niño y que ella pudiera seguir con su exitosa carrera científica. Así lo hicieron. Desde los últimos meses del embarazo, su marido dejó de buscarla ya que no la encontraba atractiva. Ella se resignó pensando que era su culpa por haber engordado. Cuando el niño nació, él no cumplió con el arreglo, no se ocupaba ni del niño ni de la casa durante el día. Sus actividades seguían siendo la natación, la música, las películas y ahora algunas escapadas. Ella cargaba con todo el peso del cuidado de la casa. Afortunadamente, en su trabajo ella estaba rodeada de gente universitaria con amplio acceso a información académica y a pesar de su dolor, se le hizo evidente que su marido era un psicópata parásito. Pidió el divorcio pero él le peleó la tenencia del hijo y por sobretodo, la casa porque no podía desprenderse de la piscina. La acusó de querer quitarle “lo mejor que él había conseguido”. La mujer tuvo que dejar el trabajo y mudarse a otro estado con su hijo para no seguir soportando el acoso constante de su ex.

Hay psicópatas y narcisistas a los cuales les atrae el poder y estar a la vista del ojo público, otros en cambio se conforman con llevar vidas parasitarias y vivir bien a costa de los demás. Independientemente de las profesiones que puedan haber elegido, debemos prestar atención a las señales que delatan a este tipo de personas: al comienzo una exagerada atención o seducción condimentada con narraciones tristes de sus vidas para que sus víctimas sientan la necesidad de nutrirlo y protegerlo; y si la relación es de pareja, también ofrecerán mucho sexo para crear la adicción química. Más tarde, cuando el psicópata o el narcisista ha encontrado otros suministros mantendrá a sus colegas, familiares o parejas en una nebulosa de mentiras, engaños y datos contradictorios para confundirlos e impedirles ver la realidad. Esta etapa es una montaña rusa de emociones extrañas que son acompañadas por fases alternadas de idealización y devaluación. Todo esto es a lo que debes prestar atención más allá de los puestos que los maltratadores tengan. Sus profesiones pueden ser un indicador más para ayudarte a desenredar esta madeja de hipocresía y abuso permanente, pero que no es determinante en absoluto.

Evaluación-Manipulación-Traición: el ciclo del sociópata en el trabajo

Los psicópatas y sociópatas utilizan las mismas técnicas de manipulación con sus parejas y con sus colegas en el ámbito laboral. El libro Serpientes en traje (Snakes in Suits), de los autores Paul Babiak y Robert Hare publicado en el 2006, es una lectura esencial que tiene el potencial de salvar tu trabajo y tu psiquismo.

Babiak es un psicólogo industrial y organizacional que descubrió su primer psicópata corporativo en 1992. Mediante el estudio de sociópatas en su ambiente corporativo, Babiak no solo presentó los métodos mediante los cuales los psicópatas se infiltran y ascienden la escalera del éxito corporativo, sino que acabó con las previas ilusiones acerca de lo que los psicópatas podrían o no lograr. Muchos en la industria creían que los psicópatas no serían capaces de tener éxito en los negocios ya que consideraban que los comportamientos narcisistas de los psicópatas se harían evidentes ante los empleadores potenciales, y que sus abusos y manipulaciones inevitablemente conducirían a fallos dentro de la compañía.

De hecho, los llamados “expertos” no pudieron estar más equivocados. Parecen haber ignorado la misteriosa habilidad que poseen los psicópatas de presentar ante sus víctimas una imagen de extrema normalidad, e incluso de excelencia. Y eso es lo que somos para ellos: víctimas, “objetivos” potenciales, tontos. Babiak descubrió que los psicópatas eran muy bien aceptados en posiciones de dirección en empresas importantes, e incluso estaban experimentando éxito en sus carreras. Aparentemente, su extremo narcisismo fue confundido con un “rasgo de liderazgo positivo”. No solo se manejaban satisfactoriamente bajo presión – por no poseer la habilidad de sentir miedo o estrés – sino que las potenciales recompensas personales eran demasiado grandes como para resistirse, para el negocio y para el psicópata.

Según indica Babiak, “la carencia de conocimiento específico sobre lo que constituye la manipulación y engaño psicopático entre la gente de negocios fue la clave para el éxito de los fraudes corporativos”. Irónicamente, las mismas personalidades que las corporaciones y otras entidades poderosas buscan, son generalmente aquellas que causan su inevitable caída (la caída de Bernie Madoff, Enron, etc). A través de las “gafas de color rosa” de aquellos que no tienen conocimiento sobre estas patologías (la mayor parte de la sociedad), los engaños y manipulaciones se han convertido en sinónimos de “persuasión” e “influencia”; el comportamiento frío y la falta de remordimiento se han convertido en sinónimos de “orientación a la acción” y de “la habilidad para tomar decisiones difíciles”. En pocas palabras, cuando alguien denomina como “persuasivo e intrépido” a un psicópata, en realidad deberíamos cobrarle el cargo por hacerle propaganda al psicópata, porque eso es lo que es. En los documentos estas cualidades podrían parecer prometedoras, pero como compañeros de trabajo, y especialmente como jefes, los psicópatas son dominantes, intimidatorios, atemorizantes y peligrosos. Rápidos para hacerse del crédito por el trabajo de otros y para emplear y despedir empleados impulsivamente, ellos solo toleran las admiraciones, tienen una extrema falta de previsión, y genuinamente carecen de la comprensión que hace a un buen líder. Un psicópata, descrito por Babiak, “no estuvo dispuesto, y quizás fue incapaz, de reconocer que alguna de sus decisiones pudieran haber producido consecuencias negativas para el negocio”. Incluso cuando llevan vidas superficialmente “normales”, los psicópatas siguen causando problemas de maneras que vuelan bajo el radar de la ley – económicamente, psicológicamente, emocionalmente.

¿Cómo lo hacen? Mediante el análisis de los fraudes corporativos, Babiak descubrió los métodos básicos que utilizan los psicópatas para funcionar en ambientes jerárquicos corporativos. Pero sin importar el medio ambiente en el que el psicópata se encuentre – una relación romántica, una estrategia corporativa, un atraco planificado, una campaña electoral, un golpe político…la lista de posibilidades es interminable – utiliza la misma rutina de tres fases en sus víctimas, “Evaluación – Manipulación – Abandono”. En la primera fase, el psicópata evalúa el valor de su “aliado” y potencial peón – qué es lo que puede hacer ella/él para cumplir los objetivos del psicópata. Los psicópatas son expertos en identificar y presionar los “botones” de los demás, sus “gustos y disgustos, motivos, necesidades, puntos débiles, y vulnerabilidades”. Las fortalezas de los demás son utilizadas y sus debilidades son explotadas. Luego, el psicópata utiliza mensajes cuidadosamente trabajados para un objetivo específico, empleando información reunida en la Fase de Evaluación. Luego adapta su manipulación para acomodar todo el nuevo intercambio con el objetivo de mantener un control total.

Según señalan Babiak y Hare: Habitualmente hacen uso del hecho que para muchas personas el contenido del mensaje es menos importante que la forma en la que es entregado. Un estilo de entrega convencido y agresivo – generalmente cargado de argot, clichés, y frases barrocas – remplaza la falta de sustancia y sinceridad en sus interacciones hacia los demás… son maestros del manejo de las impresiones; su comprensión de la psiquis de los demás combinado con una superficial fluidez verbal les permite modificar sus personalidades con habilidad mientras encaje con la situación y su plan de juego. Son reconocidos por su habilidad de usar muchas mascaras, cambiar “quienes son” dependiendo de la persona con la que estén interactuando, y hacerse parecer agradable ante su víctima.

Los psicópatas también usan una variedad de técnicas de manipulación, por ejemplo, el gaslighting (ver entrada en este blog) forma de intimidación o abuso psicológico mediante la cual se le presenta información falsa a la víctima, haciéndole dudar de su propia memoria y percepción. Cuando a las personas se les dice una mentira lo suficientemente seguido, y con aparente certeza absoluta, la gente normal tiende a dudar de sus propias percepciones. “Sorprendentemente, la mayoría de las víctimas eventualmente dudarán de su propio conocimiento de la verdad y modificarán sus propias visiones para creer lo que el psicópata les dice en lugar de lo que ellos saben que es verdad”. En esta fase, el psicópata explota despiadadamente a sus víctimas, utilizándolas para adquirir dinero, posición, control y poder. Cuando una persona ha dejado de serle útil, son descartados al final, en la Fase de Abandono. Leales a nadie, generalmente esto produce devastadores efectos en aquellos que fueron engañados por la fachada de mentiras y “buenas intenciones” del psicópata. Sea que una esposa haya sido succionada emocionalmente, una persona mayor cuya cuenta bancaria haya sido vaciada, o un “amigo” cuyas conexiones finalmente hayan rendido sus frutos, el psicópata inevitablemente los descarta y avanza hacia su próximo objetivo.

Dentro del mundo corporativo, Babiak identificó una variación más elaborada en cinco-fases de esta dinámica. Primero, los psicópatas usan su encanto y don del discurso para simular cualidades de liderazgo, en consecuencia, ganando una entrada a la compañía. Una vez ubicado como empleado, identifican posibles objetivos y rivales entre los compañeros de trabajo – de compañeros talentosos pero inocentes cuyo trabajo pueda ser robado a las secretarias que controlan el acceso a los ejecutivos importantes – en la fase de evaluación. Babiak describe los cuatro grupos de personas que los psicópatas emplean en sus juegos. Los peones son los trabajadores comunes que tienen “poder e influencia informal”, y que son astutamente manipulados por los psicópatas para querer – o necesitar – apoyarlos y complacerlos. Los Patrones son individuos de alto nivel con poder formal. Desarrollando una afinidad con los patrones, los psicópatas se aseguran protección de los ataques de trabajadores de bajo nivel que ven a través de la máscara. Los Chivos Expiatorios son peones que han perdido su utilidad y que por lo tanto han sido descartados. Por último, la policía organizacional son individuos como auditores, seguridad, y personal de recursos humanos que poseen más experiencia en detectar manipulaciones en el lugar de trabajo. En la tercera fase, de manipulación, los psicópatas crean y mantienen su “ficción psicopática”, diseminando desinformación positiva sobre ellos mismos y desinformación negativa sobre los demás utilizando la red de peones, patrones e “idiotas útiles” que ellos crean. Mediante la creación de conflictos entre los demás empleados, desvían la atención de ellos mismos, prefiriendo operar detrás de escenas y por sobre las tormentas que ellos generan y manejan. En la fase de confrontación, los psicópatas descartan rivales y peones (ahora chivos expiatorios), frecuentemente utilizando técnicas de asesinato de personalidad, desintegración, y otras tácticas, utilizando los denominados “hechos” que desvían significativamente de la verdad. De esta manera se salen con la suya apoyándose en los patrones ubicados en altas posiciones con quienes ahora se siente confiado. Y al final, la fase de ascensión, en última instancia eliminan a sus patrones, tomando para si mismos las posiciones y prestigio de aquellos que una vez lo apoyaron. En el juego del psicópata, la gente existe únicamente para ser manipulada, y persigue sus objetivos a cualquier costo, incluso si eso significa atacar por la espalda a todo aquel que lo apoyó en su ascenso.

La negación de las empresas a ver que dentro de sus filas se encuentra la semilla de su propia destrucción es extraña, considerando el hecho de que los expertos han dejado cada vez más en claro que los psicópatas pueden ocupar posiciones importantes en todas las profesiones: leyes, negocios, psicología, académicas, militares, entretenimiento, fuerzas del orden, incluso – y quizás especialmente – en la política. Según lo explican Babiak y Hare, “Muchos [psicópatas] se las arreglan para graduarse de la Universidad u obtener credenciales profesionales, pero en la mayoría de los casos no es mediante el trabajo duro y la dedicación sino a través del engaño, haciendo que otros hagan el trabajo, y generalmente “aprovechándose del sistema”. Las ganancias que puedan obtener nunca van a superar las pérdidas de dinero, recursos, empleados valiosos y reputación empresarial. Sin embargo, la resistencia a reconocer que los psicópatas y narcisistas no son los líderes que se necesitan en las empresas o gobiernos del siglo XXI persiste y tendrá consecuencias sociales y económicas devastadoras para todos.

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Cómo no volver a caer en las redes de un sociópata en la etapa post ruptura

La mayoría de los que sobrevivimos a una relación altamente tóxica y destructiva quedamos en un estado de alerta y desconfianza con las nuevas personas que aparecen en nuestras vidas. Quisimos incluir en esta entrada posibles escenarios post relación como así también más características para detectar a narcisistas y psicópatas en etapas tempranas (son algunas más a las que ya publicáramos en la entrada de las “20 señales”). Estas señales pueden ser útiles también para los que van desprevenidos por la vida, los que no saben que estos seres destructivos conviven con nosotros y pasan sin ser detectados (todos fuimos alguna vez esa persona). Si los desórdenes de personalidad B estuvieran tan presentes en los medios como lo están los triglicéridos, el estrés o los problemas de comunicación, la mayoría tomaría recaudos al relacionarse con estas personas o directamente las evitaría.

Vamos a utilizar, una vez más, la metáfora que introdujera el Dr. Hare: los psicópatas y narcisistas son predadores de su propia especie (es decir, son predadores que no son capaces siquiera de proteger a sus crías como sí lo hacen leones, tigres, etc). Cuando salimos de una relación con uno de estos personajes estamos física y psíquicamente vulnerables. Las personas que te quieren te brindarán ayuda y los indiferentes te dejarán en paz. Sin embargo, también atraerás la atención de muchos “carroñeros” que querrán sacar algún beneficio de ti, como así otros “predadores”. Esto que afirmamos es estadístico.

Luego de terminar traumaticamente una relación abusiva, cada persona reacciona de forma diferente al intentar recomponer su vida romántica pero hay dos tendencias bastante marcadas. Muchos no quieren saber nada de relaciones íntimas. Tienen terror a ser lastimados y pasan períodos largos tratando de sanar sin salir con nuevas personas. Otros, igualmente temerosos de volver a ser heridos, se apresuran a tener una relación para probarse a si mismos que pueden volver a una especie de normalidad de pareja. Ambas son actitudes normales pero que pueden ser explotadas por los “carroñeros”. Los “carroñeros” no son sociópatas pero sí son personas que se aprovechan de los demás. Son los que te escuchan por un rato para que luego tú los ayudes con sus problemas (que suelen ser muchos) y que cuando comienzas a sentirte bien, sutilmente te sabotean porque tienen terror a quedar solos con sus miserias. También son aquellos que te seducen pensando que al estar necesitado/a de cariño luego de tu experiencia no pondrás tanta resistencia a una relación en la que ellos pongan las pautas. A diferencia de los grandes predadores no te causarán un daño mayor pero tampoco te harán bien ya que son oportunistas e inmaduros. No es lo que necesitas en estos momentos

Los “depredadores” tienen un olfato especial para distinguir a los afectados por relaciones con narcisistas y psicópatas. Tal vez tengas suerte y en tu entorno no tengas a nadie más con estas características enfermas. Perfecto. Sin embargo, si alguien en el trabajo se acerca para “ayudarte” o un conocido te invita a salir y tú sientes esa puntada en el estomago piensa un poco: ¿Esta reacción es debido a que estas hiper vigilante luego de tu experiencia o realmente hay algo a lo que deberías prestarle atención? Aquí compartimos algunas señales que son indicadores muy fiables de desordenes de personalidad tipo B:

• Las historias tristes: si acabas de conocer a una persona y a los dos minutos ya te cuenta que de niño fue golpeado por su padre, o que su madre era alcohólica, presta atención. Generalmente, las personas que realmente tuvieron infancias tristes o abusivas no relatan sus historias en la primera o segunda cita porque, por un lado les causa dolor y por otro, querrá saber si tu eres digno de su confianza. Te lo contará luego, cuando se sienta más cómodo y seguro. Si lo hace en las primeras citas es probable que sea para engancharte dándote lástima. La lástima es el arma fundamental para que la gente confíe en ellos y no vea tras de sus máscaras.

• El no-estrés: todas las personas con emociones sufren de estrés. Algunos más, otros menos, algunos aprenden a manejarlo mejor, a otros les cuesta pero todos pasan por situaciones estresantes en sus vidas. Si tú observas que tu pareja o jefe siempre está en control, no traspira, no lo ves nunca con la respiración agitada ni aun cuando suceden cosas que pondrían los pelos de punta a cualquiera, sospecha. Si tu pareja tiene a su madre enferma y, a pesar de fingir tristeza, no lo notas ni siquiera un poco “nervioso” es probable que no le importe gran cosa. La tristeza se puede imitar (nunca a la perfección) pero los síntomas físicos del estrés (manos heladas, tics, sudoración fría, temblores suaves) son imposibles de actuar. De hecho los actores y actrices son maquillados para que parezca que les suda la frente. No hay forma de hacerlo a voluntad.

• Pistas a futuro: los narcisistas y psicópatas suelen darte advertencias de lo que son en las primeras etapas del bombardeo amoroso cuando te será difícil verlas como un presagio de lo que vendrá. Por ejemplo, tú le dices que necesitas ayuda para hacer una liquidación para el fisco y él te contesta “yo no soy bueno para eso, puedo hacerte perder todo tu dinero”. Otro ejemplo: te dice que te cuides de él, que es un “demonio” y tú lo interpretas como que es un rebelde encantador tipo James Dean o simplemente creativo en la cama. Pero no asumas que fue una metáfora. Si te dice que es el diablo, te pedimos que lo creas literalmente y huyas antes de que el olor a azufre te intoxique. Los autores no se han puesto de acuerdo sobre el propósito de dejar estas pistas ¿Lo hacen por el puro placer del engaño advertido o están buscando ser reconocidos por otros sociópatas? Según testimonios de psicópatas forzados legalmente a hacer terapia parecería que la segunda opción es la más probable. Si reconocen otros psicópatas se alían a ellos. Lo importante es que lo hacen siempre, y si te das cuenta conviene que te alejes.

• No necesita dormir mucho: la mayoría de los sociópatas duermen entre 4 y 5 horas por día. Aprovechan esas horas de la noche para arreglar citas múltiples por internet, tener cibersexo o simplemente consumir pornografía de la más shockeante. A sus familias suelen decirles que sufren de insomnio o que están adelantando trabajo. Sin embargo, cuando tienen sueño se duermen al instante y no suelen soñar. Esto es difícil de comprobar sin mapeos cerebrales ya que inventarán sueños para convencerte de “sus emociones y sus penas”.

• Fingen querer a los animales para ganarse el corazón de las personas pero generalmente de chicos los torturaban (algunos lo siguen haciendo de adultos pero encubiertamente). Obsérvalos, no logran conectar verdaderamente con la mascota, tienen una actitud robótica y estudiada con el animal. Los perros y gatos suelen alejarse de ellos o actuar indiferentemente (otro punto que prueba que nuestras mascotas nos superan en muchos aspectos).

• La conducta de niño o adolescente. No todos podemos indagar sobre el pasado del sociópata pero si tú conoces a algún familiar y te dice que de pequeño o adolescente tenía muy mala conducta y logró cambiarla de un día para el otro, no es un milagro, más bien es una pésima señal. Los niños y adolescentes con mala conducta producto de abuso en sus hogares o que tienen un origen orgánico requieren un paulatino trabajo de educadores, padres y terapeutas para obtener pequeños cambios en su conducta. Estos niños saben que no está bien lo que hacen, suelen sufrir por las consecuencias de sus actos y colaboran, en la mayoría de los casos, con el terapeuta. Los psicópatas y narcisistas no tienen remordimientos, es más, piensan que todos en su entorno son tontos y manejables. No quieren cambiar. Un día (generalmente en su adolescencia) se dan cuenta que, de seguir así, todos “verán” su personalidad “distinta” y tendrá problemas. Repentinamente, comienzan a comportarse en sociedad. Su entorno respira aliviado pero…en realidad está comenzando su carrera de destrucción masiva encubierta.

No queremos que vivas alarmado. Te recordamos que el 96% de la población mundial (aproximadamente 6700 millones de personas) tiene sentimientos. Solo sigue tus instintos, esos que acallaste durante la relación con tu ex. Muchos autores recomiendan no hacer grandes cambios durante el primer año (vender tu piso, irte a vivir a otra ciudad, comenzar una relación seria) para evitar hacer cosas movidos por el dolor y no por tus verdaderas aspiraciones.

¿Exponerlos o no exponerlos? Esa es la cuestión…

“¿Cuál es más digna acción para el espíritu: sufrir los golpes y flechas de la fortuna injusta, o tomar las armas contra un mar de calamidades y, haciéndoles frente, acabar con ellas?” Shakespeare. Hamlet Acto III, escena IV

Si estás dentro de una relación abusiva con un psicópata integrado o con un narcisista, o si afortunadamente ya la has abandonado, pasarás por varias etapas que ya hemos descripto en este mismo blog. A grandes rasgos podríamos decir que son la devastación, la disonancia cognitiva, la toma de conciencia de lo que se vivió, la ira por el abuso, la depresión y finalmente la aceptación y recuperación. No necesariamente se dan en forma gradual, a veces conviven dentro de nosotros varias de ellas al mismo tiempo. Es muy común alternar entre la disonancia cognitiva y la ira, o entre la depresión y la aceptación por largo tiempo. Pero hay un elemento constante en casi todas las etapas y es la idea de sacarle la mascara social, de exponer su comportamiento monstruoso ante amigos, familiares, colegas y miembros de la comunidad en general no solo como forma de encontrar justicia y verdad, sino también para contener sus calumnias y alertar a sus posibles nuevas víctimas. Si te encuentras considerando como hacerlo, o si es conveniente, si te da vueltas en tu cabeza y un día piensas que sí, otro día piensas que no, tenemos una buena noticia para ti: eres normal.

Has visto su cara siniestra: su falta de sentimientos, sus burlas y abusos constantes, su promiscuidad encubierta, su falsedad para con el resto de sus colegas y conocidos. Sin embargo tienes un problema adicional: muy pocos parecen notarlo y desde que has roto con él/ella, no deja de decir que tu eras quien lo abusabas, que eras insoportable, que lo sometías. En el ámbito laboral dirá que no cumples con tu trabajo, que eres incompetente, insinuará que recibes dinero por debajo de la mesa, etc. Esto es más que suficiente para llevarte al borde de la desesperación más absoluta. No solo te sedujeron (ya sea como pareja o como colega), confiaste en ellos, diste lo mejor de ti sino que ahora pretende hacerte pasar como lo que no eres, proyecta su personalidad maquiavélica en ti. Es más que esperable que quieras defenderte y para hacerlo debas exponerlo. Pero ¿podrás hacerlo? Ellos no tienen ningún límite ético, ni remordimientos. ¿Lograrás vencer a una máquina tan eficiente?

Hay quienes dicen que es un disparate el mero hecho de intentarlo, que es otra forma de seguir atado a él/ella. Uno de ellos es el Dr. Marietán que considera que el contacto cero incluye no defenderse ante sus ataques, caso contrario la persona sigue en lo que él llama estado de “codependencia” (concepto que las investigaciones más recientes sobre el tema de abuso han echado por tierra). Es una posibilidad a tener en cuenta. Si las calumnias del psicópata no han llegado demasiado lejos, expresar lo que viviste a tu círculo más cercano podría llegar a ser más que suficiente. ¿Pero qué sucede si hay hijos de por medio y a tu ex pareja se le ocurre pedir la tenencia diciendo que tu no te ocupas o que los golpeas cuando en realidad era él/ella quien tenía esos comportamientos abusivos? ¿Debes dejar que la verdad se vuelva evidente por si sola? Eso no va a suceder. Y si en el trabajo te acusa de haber hecho mal un trabajo que en realidad hizo él/ella ¿No deberías dar batalla por tu reputación como profesional?

Hay otros autores que consideran que callar no es bueno pero que hay que evaluar si es posible exponerlos. Recomiendan hacerlo midiendo las consecuencias y poniendo un límite de tiempo para finalmente dejar el tema de lado. Marie France Hirigoyen relata en uno de sus libros el caso de una paciente que tuvo una relación amorosa con un hombre poderoso que no solo la trianguló y devaluó durante toda la relación sino que luego de descartarla por otra persona  comenzó a calumniarla profesionalmente. Ella sabía que la esposa de este señor también vivía engañada y abusada psicológicamente. Decidió entonces enviarle todos los mails. A los pocos días recibió una intimación de un abogado para que dejara de “acosar” a su cliente. Si bien no es ilegal mandar un mail contando un hecho que fue verdadero, la paciente abusada, decidió callar y no prosiguió con su exposición. Lo que hizo este “señor” es un clásico a tener en cuenta cuando nos vemos tentados a mostrar su comportamiento promiscuo: la triangulación. Esta táctica consiste, por un lado, en fingir ser una persona deseada y valorada (muchas mujeres/hombres pelean por él/ella y si tú eres inteligente pelearás por su amor); por otro, alentar el pensamiento “nosotros” contra “los otros” a los que describirá como malas personas envidiosas de un amor tan fuerte. Lamentablemente, muchas mujeres y hombres que se encuentran en estado de confusión producto del lavado de cerebro y la erosión identitaria caen en la trampa. Es importarte entonces preguntarse: ¿Lograré advertir a la otra (o el otro) que la/lo va a destruir o usará todo lo que yo le diga para triangularla/lo conmigo?

Hay un hecho que debemos entender lo antes posible para recuperar una vida feliz: nunca tendrás un cierre normal con un sociópata, psicópata o narcisista. Hagas lo que hagas, habrá daños. Si te callás, muchas personas no te volverán a dirigir la palabra porque le habrán creído y  tu expareja, validado por su club de fans, volverá a causar daños sin frenos. Si hablas, también te calumniarán y muchos te dejarán de lado pero otros tomarán nota de lo que digas y se manejaran con precaución. Algunos lectores nos han escrito diciéndonos que fueron advertidos por ex parejas, que al comienzo no les creyeron, pero cuando vieron los primeros síntomas extraños, recordaron sus palabras y, sin dudar tanto, abandonaron la relación antes de llegar a sufrir el abuso extremo de aquellos que pasan años en este tipo de uniones.

No te podemos decir que hacer. Debes evaluar los pros y los contras, sobre todo si tus hijos o tu trabajo están en el medio. Asesórate con abogados, consejeros profesionales, trabajadores sociales y psicólogos antes de actuar. Hirigoyen y otros autores advierten que hay huecos legales y sociales que no favorecen a la víctima por lo tanto es crucial crear conciencia sobre este tema para revertir la falta de leyes y de información. Curiosamente, para crear conciencia el silencio no es lo mejor. Asimismo, todos aquellos que lograron algún tipo de validación de sus relatos, indefectiblemente se sienten mejor. No siempre se consigue pero piensa esto: si ya te quitó todo (tu paz mental, tu reputación, tu inocencia y tu amor sin condiciones) si ya no te queda nada por perder, pues…tienes todo por ganar. Haz lo que creas correcto, lo que te parezca aceptable, saludable y realista. Y una vez que hayas tomado la decisión entiende que ninguna será perfecta y que nunca se sale sin rasguños de este tipo de experiencia porque el fin último de estos seres desde el mismo momento en que comenzaron a seducirte fue dañarte. Te deseamos suerte en lo que hagas. Y si logras exponerlo con éxito, si logras justicia…comparte la receta.

Imperdible entrevista a M. F. Hirigoyen: EL PERVERSO NARCISISTA O SOCIOPATA DESTRUYE CON SONRISAS

Muchos años de consulta viendo gente psicológicamente anulada le llevaron a percibir que el siguiente postulado es un error: “El psicoanálisis sólo considera lo que ocurre en la cabeza de un individuo y si éste se deja agredir mentalmente es un cómplice masoquista”. Pero aclara “Eso no es cierto, hay un agresor real que lo ha hecho pedazos”.

Y advierte: “Cuidado!; con el pretexto de la tolerancia nos volvemos indulgentes”. En estos tiempos en los que el más admirado es el que sabe disfrutar más y sufrir menos proliferan los perversos, gente sin escrúpulos que se engrandece destruyendo a otros.

Individuos ávidos de aprobación y admiración, manipuladores natos que primero seducen y luego vampirizan. “Siga mi consejo: Apártelos de su vida. No tienen remedio”

¿Se puede destruir a alguien sólo con palabras?

Si. con burlas, sarcasmos, rumores, miradas e insinuaciones; es lo que se llama “acoso moral”, y se da en la familia, la empresa y la pareja.

¿Quiénes son los acosadores?

Los perversos son gente que quiere poder y que no tiene escrúpulos en utilizar a los otros, que para ellos no son más que objetos.

¿Y cómo son las víctimas?

Personas que sienten compasión por los otros y que son muy dinámicas. Poco a poco pierden su dinamismo y entran en la confusión y el desequilibrio al no entender el comportamiento del perverso.

¿Los perversos utilizan a los débiles?

No. Sus víctimas suelen tener una fuerte personalidad e inteligencia, por eso quedan atrapadas en las redes del juego del perverso que disfruta con la destrucción moral.

¿Un acosador moral nace o se hace?

Suelen ser personas que en su infancia han sido tratadas como objetos: o bien mal tratados, o bien idolatrados por la madre.

¿Son enfermos?

No, mientras tienen una víctima en la que descargar su perversión ellos están perfectamente equilibrados.

¿Son felices?

Son crueles, no tienen emociones, sólo les interesa la apariencia y en el fondo nunca están contentos. Necesitan a los otros.

¿Como chupasangres?

Exacto, toman la vida, la fuerza y la alegría de los otros porque por ellos mismos no son felices, ni capaces de desenvolverse.

¿Cuál es el proceder de un perverso?

Destrucción sistemática de otra persona durante un largo periodo mediante sobreentendidos, alusiones, descalificación, desprecio, vacío. Una sutil estrategia para confundir al otro. Y si el otro se queja, el perverso lo acusa de susceptible. Siempre niegan el conflicto. Si no hay culpa, no hay sufrimiento.

¿Por qué se cae en sus redes?

Además de ser muy seductores, se muestran débiles, sensibles y necesitados, y nos volcamos para ayudarles. Utilizan hábilmente el lenguaje para confundir al otro.

¿Cómo?

Dan mensajes contradictorios; no terminan las frases y están llenos de insinuaciones, de manera que el otro nunca está seguro de lo que sienten. Mienten casi todo el tiempo.

¿Y son conscientes?

No, actúan así para sobrevivir, porque tienen la impresión de que están en peligro. Pero saben cuándo exceden los límites. Jamás usan un comportamiento violento si se saben observados.

¿Son envidiosos?

Mucho, ese sentimiento les hace avanzar: la sensación de que el otro posee lo que ellos no tienen. Pero su inteligencia es estratégica y destruyen con sonrisas.

¿Son obsecuentes?

Siempre se someten a la autoridad. Son sumisos con el poder aunque lo critiquen.

¿Tienen sentido del humor?

Son más bien sarcásticos y pueden ser muy ácidos. Y tienen fobia al compromiso, a todo lo que les puede vincular a otro: matrimonio, hijos… Temen ser invadidos.

¿tienen cura?

No. Mientras tienen una víctima no se deprimen y no tienen problemas de conciencia, así que jamás acuden a un especialista.

¿Son tenaces con sus víctimas?

Muy tenaces, les interesa que la víctima permanezca junto a ellos porque la necesitan. Si les abandona se sienten mal, pero tienden a buscar rápidamente a otra.

¿Cuál es la visión del mundo del perverso?

Sólo le interesa el poder y el reconocimiento social, pero lo disimula, se queja a menudo de la vida y es muy negativo.

¿Si leen esta entrevista, se reconocerán?

No, verán a otros reflejados. Pero la gente de su entorno si los reconocerá.

¿Cómo sacárselos de encima?

Es muy difícil porque el agresor nunca abandona a su víctima, y cuando ésta intenta marcharse la culpabiliza.

Y si es un inevitable compañero de trabajo. ¿Cómo convivir?

Entendiendo que su comportamiento es patológico y que no va a cambiar. Si no puede apartarse de él, utilice la política del pato.

¿Del pato?

Que todos los insultos y humillaciones te resbalen. Nunca hay que entrar en su juego: la escalada de violencia. El agresor pretende que la víctima se convierta también en agresor. Intenta invertir aparentemente la situación y demostrar que el otro es el violento. Otro placer de los perversos es hacer perder a la víctima su sentido moral.

¿Cómo curar a una víctima?

Normalmente hace falta que otra persona le haga ver qué tipo de relación tiene; que pierda el sentimiento de culpa y recupere la confianza en sí misma. El agresor se ha dedicado a hacerle sentir que no es nadie, que es un incompetente, y las personas quedan muy maltrechas en su amor propio. Así que si percibe actitudes perversas, denúncielas.

¿Hace falta un especialista?

Si, porque es muy importante mostrar a la víctima cuál es su punto débil, eso es lo que le ha hecho caer en manos del acosador.

¿Y cuál suele ser el punto débil?

Una falta de confianza en uno mismo por una herida de la infancia. El perverso es muy hábil percibiendo la fragilidad del otro.

¿Cómo defenderse legalmente?

Lo más importante es educar en decir no y formar especialistas que puedan intervenir. En el mundo laboral hay que crear una ley contra el acoso moral y estamos en ello.

Si te ha interesado, la autora tiene varios libros sobre el tema. Aqui tienen un enlace de “El acoso moral” en español y otro del mismo libro en inglés.

http://www.amazon.es/El-acoso-moral-psicol%C3%B3gico-cotidiana-ebook/dp/B0064T0678/ref=sr_1_1?s=books&ie=UTF8&qid=1420222287&sr=1-1&keywords=marie+france+hirigoyen

http://www.amazon.com/Stalking-Soul-Marie-France-Hirigoyen/dp/188558699X/ref=sr_1_1?ie=UTF8&qid=1420223051&sr=8-1&keywords=marie+france+hirigoyen