La psicopatía y el narcisismo tienen una fuerte base neurológica

La psicopatía y el narcisismo tienen una base neurológica. En mayor o menor medida las personalidades tipo B sufren una pérdida de actividad en el sistema límbico, y una disminución de la actividad en la corteza orbital y la corteza prefrontal ventromedial adyacente, la parte del cerebro que se encuentra justo sobre ojos y nariz. También tienen una actividad anormal en la amígdala al final del lóbulo temporal, y actividad menor en una pequeña franja del giro cingulado que conecta la corteza orbital y la amígdala (ver imágenes de la resonancia magnética funcional del encabezado de esta nota). Los científicos discuten si esto es algo de origen genético, o si este funcionamiento deficitario del cerebro es producto de una crianza, o bien abusiva, o bien demasiado permisiva (ambos casos han sido propuesto por psicólogos y psiquiatras que investigan el tema) durante los cuatros primeros años de vida, etapa en la cual el cerebro es absolutamente plástico. Seguir insistiendo en que la psicopatía y el narcisismo son meras “formas de ser” es un error, lo correcto sería decir que este funcionamiento cerebral deficitario se “traduce en una forma de ser” que generalmente hace daño a quienes conviven con psicópatas y narcisistas. Sin embargo, esto que afirman muchos científicos no significa que estén enfermos y que no puedan evitar hacer lo que hacen ya que las áreas ejecutivas del cerebro, y las áreas que juzgan si el propio accionar es ético o no, dañino o no, están en perfecto estado, por lo que hay un alto grado de elección personal en todo lo que hacen, es decir, SON RESPONSABLES Y CONSCIENTES DE SUS ACTOS. Hay investigadores como el Dr. Kent Kiehl, y el Dr. George Simon que creen que, si bien el cerebro adulto no es tan plástico como el de los niños, si se lo ejercitara, estos pacientes con desórdenes de personalidad tipo B podrían desarrollar nuevas conexiones neuronales que ayudarían a controlar la impulsividad y a desarrollar algo de empatía. Este tipo de cambios en la estructura neuronal es más común de lo que parece, por ejemplo, cuando una persona sufre un ACV, e inmediatamente se la hace practicar con diversas terapias, logra recuperar muchas funciones aun cuando el área que regula esa función en el cerebro esté irreversiblemente dañada, es decir, otras áreas del cerebro asumen el control de esa función. Pero para que esto suceda, hay que trabajar y trabajar con voluntad y empeño. En el caso de psicópatas y narcisistas no les interesa ningún cambio, ni ningún trabajo duro, debido a la distorsión que tienen en su auto percepción, no creen que exista nada malo en ellos, simplemente desconocen cómo se ve y se siente el mundo con un cerebro no deficitario, si por un momento tuvieran esa percepción se darían cuenta de todas las funciones de las que carecen. Y es en este aparente callejón sin salida donde nos queremos detener: hasta el momento, psicópatas y narcisistas no se han hecho tratar porque históricamente volaron bajo radar, no se los detectaba. Ahora, las cosas están cambiando, en un par de años más, la mayor parte de la población los va a reconocer, y no los va a querer cerca, nadie quiere tener a su lado a una persona con hábitos predatorios, las empresas no los van a contratar, sus familiares los van a dejar, los vecinos los van a evitar, los votantes no los van a votar, etc. ¿Y qué pasará si esto ocurre? Pues que habrá una sola elección posible: o tratamiento u ostracismo social. Entonces, solo entonces, comenzaremos a ver cambios. Por el momento, la única forma de relacionarnos con ellos es el contacto cero o el contacto mínimo.

Copyright Shiva Shakti

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Un testimonio valioso

Hola amigas y amigos


Hemos decidido volver a compartir algo de material en el blog además de lo que hacemos en nuestra página de Facebook 

https://www.facebook.com/comunidadsobreviviendoapsicopatasynarcisistas/


Hoy reproducimos con permiso de una página amiga “Mereces Saber” el siguiente testimonio que nos pareció muy valioso: 

blog silvia

“Me enamoré locamente de uno. Me costó mucho dejarlo, pero PUDE.

Si te cruzás con uno de “ellos” en el comienzo recibirás de su parte un verdadero bombardeo amoroso. Tienen una sorprendente habilidad para captar cuáles son tus necesidades y convertirse exactamente en eso que tanto deseás. Creerás que encontraste a la persona perfecta y te hará creer también que sos la mujer de su vida. Todo seráintenso y desmesurado.

Deberás estar muy atenta, irá dando señales de quien realmente es, aunque te costará advertirlas.De a poco comenzará el maltrato sutil, pero la alternancia con el bombardeo amoroso te sumirá en una espiral de confusión. Dudarás de tus percepciones, no podrás creer que esa persona no es quien pensabas que era.Tu corazón se dará cuenta, te advertirá que algo no está funcionando bien. Escuchalo, no lo subestimes.Si él es uno de “ellos”, te mentirá, te manipulará, te engañará, no le importará herirte ni sentirá remordimientos por hacerlo, será desconsiderado, egoísta sin límites, te celará, se creerá superior, te descalificará, se quejará y te culpabilizará. Serás testigo de su absoluta falta de empatía. Vivirás tensa e insegura, te esforzarás por complacerlo pero nada será suficiente.“ELLOS” son psicópatas integrados, cuerpos sin alma, seres incomprensibles y oscuros. No están enfermos, esa es su forma de ser, jamás cambiarán.

Leé, informate, tomá conciencia, alejate de él y recuperá la paz en tu vida.El maltrato psicológico también deja cicatrices, también es violencia.”


Este es el testimonio en primera persona de una integrante de Mereces Saber. 

Carta a otros suministros

 

¿Lo has hecho? ¿Lo harías? ¿Sirve de algo advertir? ¿Has escrito el correo y luego lo borraste? Es una opción personal, lamentablemente, no tenemos la respuesta para esto.

Hola

No te voy a decir quien soy porque da lo mismo, porque ante los ojos de la persona con la que ahora crees haber encontrado EL AMOR , todos somos los mismos tontos a los que engañar, nadie vale nada. Ya sé que a esta altura pensarás que no estoy bien de la cabeza o que es otra carta envidiosa de tu gran historia de amor. No es así. Yo estuve ahí, sé quién es, qué hace, cómo juega con los que estuvo hasta rompernos. Estás en la etapa en la que todo lo que haces es fantástico, tienen mucho sexo, en todos lados, se ríe de tus bromas, te dice lo inteligente que eres, y por sobretodo te agradece que no seas como sus ex parejas, todas maníacas o bipolares. Eso es lo que te habrá hecho pensar de mí.. No me creerás entonces que está con otras personas. Lo sé, las conozco. Me las nombraba todo el tiempo, me decía que le coqueteaban, pero nada más. Pero te aseguro que fue mucho más que un coqueteo. Hice algo que no está bien pero necesitaba saber: vulneré la contraseña y entré a su ordenador. Pude comprobar que estaba en miles de sitios de citas, que tenía sexo y ciber sexo con muchas de las personas de sus perfiles, y guardaba mucha pornografía. No es lo que te vendió ¿Verdad?

Me costó mucho partir a pesar de tener semejante evidencia. ¿Sabes por qué? Porque esta relación me vació de auto-estima, me hizo dudar de todo, me hizo estar pendiente de su fingida valoración y atención. Pensarás que soy una persona débil y dependiente. No es así. He viajado mucho, tengo dos títulos universitarios, un buen ingreso, una familia bastante normal y buenos amigos. Sin embargo, luego de la etapa en la que me hizo creer que me amaba con locura y yo me sentía en el cielo, comenzó a molestarse por pequeñas cosas mías, se enojaba y me criticaba mucho, siempre en privado, en público se cuidaba de no hacerlo. No entendía por qué dejaba de hablarme por cosas tan triviales. Yo había tenido otras relaciones antes y jamás me había pasado algo así. Me esforcé por estar a “su altura”, traté de no enfadarle. Las cosas volvían a un curso normal por unos días pero luego me volvía a culpar de algo, sobretodo cuando le preguntaba sobre su obsesivo comportamiento con el teléfono, o sus escapadas nocturnas al ordenador. Me decía que era trabajo o insomnio. Y le creía. ¿Sabes por qué? Porque en ese momento no podía siquiera concebir que hubiera personas sin consciencia, ni remordimientos, yo debía ser la “persona patológica” que desconfiaba de todo. Así fui perdiendo mi valor y le permití cualquier cosa. Ante sus hijos era muy dominante, hasta te diría cruel, no les permitía nada, sin embargo, en casa gastaba dinero en ropa muy cara, bebida en abundancia, y aunque me decía que no, tenía un problema con la cocaína. Yo racionalizaba su comportamiento egoísta diciéndome que el día que asumiera que tenía una adicción se iba a recuperar y ser una persona capaz de amar. Me sentía en la obligación de comprender.

Sin embargo, por más que me esforzaba, nada cambió. Sospechaba que me engañaba sobre muchas cosas, no solo en lo sexual, aunque ese tema se estaba poniendo extremo. Quería probar cosas nuevas, sadomasoquismo, vídeos de orgías. Mi límite llegó cuando quiso que hiciéramos un intercambio swinger. Le dije que no, que yo quería una pareja monógama, que era lo que se había planteado en el principio de la relación. No me habló por un mes y durante esos treinta días llegó invariablemente a altas horas de la noche. Sorpresivamente, un día, me pidió perdón, me dijo que le gustaba mucho el sexo pero que me iba a respetar y ser fiel. Me sentí mejor, pero había algo en su mirada que no me tranquilizó, vi un abismo negro en sus ojos. Dos días más tarde me comentó que quería comenzar un negocio y que necesitaba dinero. Obviamente, yo debía prestarle. Por primera vez en dos años reaccioné, le recriminé a los gritos que me estaba usando. En minutos dio vuelta la situación y me convertí en “una persona egoísta, materialista y violenta”.  Al día siguiente conseguí que alguien me ayudara a sacar la clave de su ordenador y así fue como vi tus correos y los de muchas otras personas.

Luego de un mes de absoluto dolor y charlas interminables con amigos que me creyeron cuando vieron las fotografías que tomé de la pantalla (sé que otros no tienen esa suerte porque ni sus amigos creen que sus parejas puedan llegar a ser así de monstruosos), me fui a casa de mi hermana. Primero se enojó, me dijo cosas horribles por teléfono, pateó la puerta de la casa para que abriéramos, habló mal de mí a todos nuestros conocidos y me amenazó. Luego, como si nada, cambió de actitud, dejó de hablarme para siempre y te escogió a ti para exhibirte como su nueva pareja en los lugares que frecuentábamos como así también en las redes sociales. No, no lo cambiarás porque eres especial. Nadie logra cambiar a alguien que se cree por encima del resto de la humanidad. Solo te has convertido en el suministro que le viene bien en este momento. Necesita alguien oficial para lastimarme a mí, dar a su vida un aire de normalidad y al mismo tiempo triangular a las otras personas con las que mantiene relaciones. Sé que eres una buena persona, tus amigos dicen que quieres establecerte, formar una familia, por favor, no le creas, aléjate antes de que te sumerja en el infierno. No sabes lo que duele esto. Estoy en terapia, y me dicen que con el tiempo todo pasará, que voy a estar mejor. Pero por el momento, no puedo dejar de pensar en que todo fue una burla miserable de principio a fin, que se rió de mí, se reirá de ti y de todos. Deseo que puedas ver la verdad, deseo que puedas seguir con tu vida, pero temo que no me vas a creer. Es una pena que tú también tengas que pasar por esto.

Por favor, cuídate mucho.

Thomas Sheridan y sus demonios derrotados

Thomas Sheridan es un sobreviviente, activista y artista que ha escrito dos libros sobre relaciones con psicópatas llamados “Puzzling People” y “Defeated Demons”. También lo puedes ver en una serie de videos en YouTube donde de forma muy simple y doméstica desmenuza cada truco que los sociópatas usan para controlar y engañar a los demás en todo tipo de entorno. Por momentos, los gestos y muecas que Thomas Sheridan trata de imitar para ilustrar el comportamiento enfermo de estas personas terminan provocando risa porque los que los padecimos los podemos reconocer como un calco ridículo y absurdo. Nos parece interesante que nos podamos reír de sus obviedades, es una señal de que les hemos perdido el más mínimo respeto.
Ambos libros son semblanzas de decenas de historias de abuso que incluyen la suya. Todas ellas están narradas con detalles que pueden a ayudar a aquellos que todavía tienen disonancia cognitiva a reconocerse en ellas y eventualmente comenzar a sanar. Hay casos de mujeres y hombres abusados en relaciones románticas que son desgarradores (el del propio Sheridan por ejemplo), ejemplos de accionar psicópata en el trabajo y también historias familiares (hijos o padres psicópatas). Hace hincapié en el contacto cero como primer paso para la recuperación.

Si bien brinda muchos detalles científicos actualizados, Sheridan no parece estar convencido de las explicaciones que la ciencia especula sobre psicopatía y narcisismo, como tampoco cree en posibles tratamientos. Ofrece una explicación algo esotérica con respecto a la prevalencia de los psicópatas en la sociedad que probablemente sea la parte floja de sus libros. No obstante, expone una interesante teoría sobre el porqué del silencio mediático con respecto a los desordenes de personalidad tipo B que algunos podemos considerar algo exagerada pero que indudablemente tiene puntos ciertos, después de todo es un hecho estadístico de que en ocupaciones de influencia social como política, negocios y medios los psicópatas y narcisistas llegan a ser el 10% del total de los profesionales en esas áreas contra el 4% que se espera en al población general

Lamentablemente sus libros no se encuentran en español pero sí están disponibles en inglés en cualquiera de las librerías digitales. Escritos con honestidad, sentimiento e ironía creemos que pueden resultar interesantes para otros sobrevivientes más que para profesionales especializados en el tema. Copiamos a continuación una especie de “oración” (no quisiéramos saber a que “deidad”) que Sheridan considera es lo que todo psicópata o narcisista repite para traerse suerte con los que lo rodean. Es sarcástica y lamentablemente cierta para aquellos que los tuvimos que ver de cerca.

“Oración del psicópata” por Thomas Sheridan

“Santificado sea tu oscuro nombre.
Protégeme hoy de que me detecten y verifiquen mis antecedentes.
Que mi sonrisa de pacotilla me permita mantenerme oculto y que mis pupilas se dilaten lo suficiente para atraer y seducir a mis potenciales presas dando lástima e inventando historias sobre un cáncer o patrañas de maltrato infantil.
Concédeme cambios de humor salvajes que sucedan en un instante.
Ayúdame a encontrar nuevos temas sociales que no me importen un bledo con los que pueda alinearme para quedar bien.
Mientras me pavoneo por el valle sombrio de la impostura permíteme llevar siempre libros de Carl Sagan o cualquier otro autor serio para mostrar lo intelectual que soy y que los motores de búsqueda siempre sean mi guía para fingir conocimientos para poder así demostrar mi superioridad sobre todos.
Fingiré creer lo que los demás deseen que yo crea hasta que descarte a todos esos perdedores en el mismo instante en el que necesiten algo de mí.
Voy a casarme para no tener que pagar el alquiler, y a tener hijos sólo para ver de qué se trata. A continuación, actuaré como un padre/madre que los cuida hasta que pierda el interés en ellos cuando la gente les de la atención que considero debe ser solo mía.
Voy a inventar admiradores/as atractivos/as con los que coquetear en las redes sociales y voy a tener relaciones sexuales con cualquier persona, o cualquier cosa, para mostrar a los demás lo deseable soy.
Líbrame de las presas pasadas que actuan como si yo no existiera porque nadie merece ser feliz sin mí. Líbrame también de la posibilidad de que ellos aprendan las de señales de alerta porque mío debe ser el reino los ingenuos siempre. Amén.”

El fin de psicópatas y narcisistas es vulnerar todos tus límites

Luego de la fase de bombardeo amoroso y de imitación en espejo, la acción del perverso narcisista sobre su víctima consistirá esencialmente en inhibir y controlar su pensamiento. Esta es la fase en la que alternará abuso encubierto (gaslighting, mentiras, tratamiento del silencio, críticas) con vueltas a la etapa de luna de miel. En la fase siguiente (la de descarte, sea sutil y lenta, o rápida y agresiva), le provocará sentimientos, actos y reacciones mediante mecanismos de provocación).

Si la víctima tiene suficientes defensas como para jugar al juego del sociópata impone una lucha perversa que sólo se terminará con la rendición de la víctima ya que es mentalmente extenuante. Es por eso que lo que se recomienda es cortar todo vínculo con ellos de forma inmediata y definitiva.

El perverso intenta que su víctima actúe contra él para poder acusarla de «malvada». Lo importante para él es que la víctima parezca responsable de lo que le ocurre. El agresor utiliza una debilidad de su víctima —una tendencia depresiva, histérica o enferma— para caricaturizarla y conseguir que ella misma se desacredite. Hacer caer al otro en el error permite criticarlo o rebajarlo, pero, sobre todo, se le proporciona una mala imagen de sí mismo y se refuerza su culpabilidad.

Cuando la víctima no controla suficientemente la situación, basta con cargar las tintas en la provocación y el desprecio para obtener una reacción que luego se le podrá reprochar. Por ejemplo, si su reacción es la ira, se procura que todo el mundo se dé cuenta de ese comportamiento agresivo, de tal modo que hasta a un espectador exterior se le pueda ocurrir llamar a la policía. Los perversos llegan incluso a incitar al otro al suicidio: «Pobrecita mía, no tienes nada que esperar de la vida, no entiendo cómo no has saltado todavía por la ventana». Después, al agresor no le cuesta nada presentarse como una víctima de una enferma mental.

Frente a alguien que lo paraliza todo, la víctima se siente acorralada y en la obligación de actuar. Pero, obstaculizada por el dominio al que está sometida, sólo puede hacerlo mediante un arranque violento en busca de su libertad. Un observador externo considerará como patológica cualquier acción impulsiva, sobre todo si es violenta. El que responde a la provocación aparece como el responsable de la crisis. Para el perverso, es culpable, y para los observadores externos, parece que sea el agresor. Lo que éstos no ven es que la víctima se encuentra acorralada en una posición en la que ya no puede respetar un modus vivendi que para ella es una trampa. Tropieza con un doble obstáculo y, haga lo que haga, no puede salirse con la suya. Si reacciona, aparece como la generadora del conflicto. Si no reacciona, permite que la destrucción mortífera continúe.

El perverso narcisista obtiene tanto más placer al atacar la debilidad de su víctima, o al desencadenar su violencia, cuanto que esto la conduce a autocondenarse y a no sentirse orgullosa de sí misma. A partir de una reacción puntual, se la etiqueta de alcohólica o de suicida. La víctima se siente desarmada e intenta justificarse como si fuera realmente culpable. El placer del perverso es doble: primero, cuando engaña o humilla a su víctima; y luego, cuando evoca delante de ella la humillación. La víctima, entonces, vuelve a caer en la trampa, mientras que el perverso narcisista aprovecha de nuevo la situación, preocupándose, sin confesarlo, de presentarse otra vez como víctima.

Puesto que no se ha llegado a decir nada y no se ha realizado tampoco ningún reproche, no es posible presentar ninguna justificación. Con el fin de encontrar una salida de esta situación imposible, la víctima puede caer en la tentación de comunicarse, ella también, mediante manipulaciones y guardando silencio sobre algunas cosas. La relación se vuelve entonces equívoca: ¿quién es el agresor y quién el agredido? Para el perverso, lo ideal es que se acabe identificando a su víctima como «malvada», de tal modo que esa malignidad se convierta en algo normal, que todo el mundo asume. El perverso intenta inyectar su propia maldad en su víctima. Corromper es su objetivo supremo. Y alcanza su máximo placer cuando consigue que su víctima se vuelva también destructora, o cuando logra que varios individuos se aniquilen entre sí.

Todos los perversos, ya sean psicópatas o narcisistas, intentan atraer a los demás hacia su propio registro para luego conducirlos a pervertir las reglas. Su fuerza de destrucción depende en gran medida de la propaganda que difunden para mostrar a los demás hasta qué punto su víctima es «malvada» y por qué resulta, por lo tanto, razonable llamarle la atención. A veces lo logran, y consiguen asimismo la colaboración de aliados a los que también manipulan mediante un discurso que se basa en la burla y en el desprecio de los valores morales.

Para un perverso, el mayor fracaso es el de no conseguir atraer a los demás al registro de la violencia. Por lo tanto, ésta es la única manera de atajar la propagación del proceso perverso.

Hay que llegar a la convicción de que es posible salir, que las heridas pueden quedar perfectamente restañadas. Una herida no es un destino. Y luego hay que caminar en la dirección adecuada.

Para que el maltrato acabe no basta con la interrupción de todo contacto, hace falta luego superar sus devastadores efectos como son la destrucción de la reputación y sus contactos para herirnos. Para superar la disonancia cognitiva y el dolor post abuso es preciso recuperar la confianza en sí mismo y salir en busca de personas sanas en las que podamos confiar. No es fácil, ciertamente. Pero es posible. Estas personas existen. En palabras de Boris Cyrulnik uno de los mayores expertos en recuperación de situaciones traumáticas: “Hay personas y asociaciones que desempeñan esta hermosa y tremenda tarea de curación, de salvamento físico y psicológico, de renacimiento moral. Hay personas y organizaciones que dedican su vida a tender la mano a quienes están en un profundo foso de dolor y de humillación. Llegan a ellos para hacerles vivir el poder de dar y recibir, de cuidar y ser cuidados”.

Las relaciones con narcisistas o psicópatas siempre son experiencias traumáticas

La palabra “trauma” deriva de la palabra griega “herida”. Cuando una persona tiene algún tipo de  relación con un narcisista o sociópata, inevitablemente se produce una herida o trauma. Nuestros mecanismos de defensa se rompen y repentinamente no podemos funcionar en la vida diaria de la manera en que solíamos. Sentimos que el psicópata nos robó todo y nos dejó una cabeza en llamas que reproduce una y otra vez el abuso que no lográbamos ver por la confusión deliberada a la que fuimos sometidos. Ésta fue una relación en la cual la herida se iba produciendo de a poco y en forma encubierta, no fue un hecho terrible instantáneo como un accidente o un robo, por lo tanto nos forzamos a superar el dolor lo más rápido posible y al no lograrlo (el abuso sociopático lleva tiempo, ver entrada al respecto en este mismo blog) nos sentimos peor por no procesar el trauma en corto tiempo.  La suposición de que el abuso psicológico, físico y emocional debería superarse mucho más rápidamente que un atentado no es del todo correcta. El trauma del abuso narcisista es lento e insidioso y hace colapsar nuestra cosmovisión, nuestro valor como personas y nuestras vidas psíquicas de un solo golpe.

Si teníamos la creencia de que la honestidad es una virtud, que la justicia es la regla por la que la sociedad se mueve y que las personas son básicamente buenas que en ocasiones se equivocan, el psicópata o el narcisista nos mostró que había una realidad que ignorábamos: el mal, la injusticia, la mentira, la traición y la perversidad nos pueden rozar en cualquier momento y sin que lo hayamos podido prever. La tragedia es que vamos a llegar a conocer de primera mano todas las cosas que no queríamos creer que existían o que si sospechábamos que podían ocurrir siempre lo atribuíamos a personas ingenuas o “con problemas”.  Perdimos nuestro rumbo, nuestras fronteras, nuestro sentido de lo que somos. Esta pérdida es devastadora.

Algunas de las certidumbres que fueron destrozadas debido al  encuentro con el psicópata o narcisista son:

  1. UN MÍNIMO DE SEGURIDAD

La mayoría de nosotros creemos que los seres humanos son básicamente buenos, honestos y no nos van a causar intencionalmente daño. Cuando el narcisista, asegurándonos que nos ama o que es nuestro amigo, nos hiere y abusa, ya sea a través de la mentira, causando la ruina financiera, daño físico o mental, el mensaje que nuestro cerebro recibe es que el mundo ya no es seguro. Ahora sabemos que existen personas esencialmente malas en esta tierra. Nos decíamos: “Eso no me va a pasar.” Nos sentíamos exentos porque habíamos estudiado, porque éramos conscientes de nuestras emociones y habíamos mejorado nuestra comunicación con los demás.  Y sin embargo, nos engañaron, nos manipularon y nos hicieron todo el daño posible.  Luego del abuso, es difícil enfrentar la realidad de que nuestra visión del mundo ha cambiado de forma permanente y que nuestras vidas se viven con una sensación de vulnerabilidad extrema, a menudo hasta el punto de estar híper vigilantes.

  1. LA RACIONALIDAD

Para la mayoría de los seres humanos, independientemente de la cultura a la que pertenezcamos, las cosas que suceden en la vida tienen un sentido, una razón y una lógica. El mundo se comporta de una forma medianamente predecible. Por el contrario, los sociópatas  tienen un comportamiento fuera de toda razón. Su abuso se basa en el sinsentido y nuestras vidas se convierten en piezas de rompecabezas que no encajan.

Cuanto más tratamos de dar sentido a los traumas más incomprensible y monstruosos, más prolongamos nuestro dolor. Sin embargo esta fase en la recuperación es casi inevitable. Los narcisistas desafían nuestra lógica. Carecen de cosas elementales como una conciencia. Cuando el trauma del abuso narcisista nos golpea, nuestra racionalidad se convierte en una pesadilla porque no encaja con el mal más absurdo. Los seres humanos normales no pueden comprender  el enfoque depredador que los narcisistas muestran hacia su propia especie que los lleva a elucubrar planes llenos de odio hacia aquellos que fingen amar o respetar.

  1. LA IDEA DE UN MUNDO MEDIANAMENTE BUENO Y JUSTO

Así como suponemos que nuestro mundo es ordenado y tiene sentido, también tenemos la expectativa de que el mundo sea justo y equitativo. Esperamos que las personas honestas sean recompensadas ​​y que los delincuentes terminen en la cárcel. Más aun, cuando alguien actúa mal o comete delitos tratamos de entender si hubo alguna circunstancia familiar o social que lo empujó a ello. Pero cuando nos enfrentamos a la tortura mental y emocional injustificada por parte de una pareja, familiar o colega narcisista quedamos destrozados infinitamente al punto de sufrir crisis de identidad, depresiones, enfermedades crónicas  y en aquellos que son creyentes la pérdida de la fe cuestionando el porqué de que Dios permita el accionar de personas que hacen el mal simplemente porque están aburridos.

  1. NUESTRA IDENTIDAD Y AUTO-ESTIMA

Cuando el sociópata nos golpea fingiendo querernos, experimentamos un dolor extremo que afecta  cómo nos vemos a nosotros mismos. ¿Fuimos débiles? ¿Estábamos necesitados? ¿Cómo  no logramos ver como en verdad eran? ¿Fuimos ingenuos o descuidados? ¿Cómo creímos semejantes  mentiras? ¿Cómo nos controló? ¿Nos volverá a suceder? ¿Sabremos responder apropiadamente esta vez?

Ser víctimas de abuso no fue nuestra elección. No queríamos que nos mintieran, engañaran, lastimaran, robaran y descartaran como un trasto viejo.  Nos sentimos impotentes y sin poder.

El trauma psíquico no es otra cosa que el colapso de la estructura de nuestra identidad como resultado de una experiencia humana catastrófica. Sumado a esto el daño se suele acentuar por la respuesta del medio que a menudo reacciona con indiferencia  o hasta con hostilidad. Debemos tener cuidado al tratar el tema luego del abuso narcisista con el fin de evitar etiquetas y juicios. Fuimos víctimas de abuso pero no nos quedaremos en eso. Sobreviviremos. Tenemos opciones.  Tenemos el poder de rearmar nuestra identidad y de crear una nueva visión del mundo, más humana y al mismo tiempo más realista que incorpora el hecho de que realmente existen personas malvadas, que son depredadores peligrosos que deben evitarse a toda costa. Esto no significa que debamos desconfiar de todo y todos en nuestro futuro, pero sí necesitamos evaluar rápidamente la presencia de rasgos sociópatas en los que nos rodean y de esa forma alejarnos sin demora.

¿Por qué la sociedad y los medios desconocen el abuso psicopático y narcisista?

Cuando comenzamos este blog estábamos decididas a recolectar el material en español y traducir de otros idiomas todo lo posible sobre el tema de abuso psicopático y narcisista. Hay poco material que no sea ultra técnico y éste se encuentra mayormente en blogs o en YouTube, casi no hay presencia del tema en los grandes medios o en las librerías y bibliotecas. Lo que es aun más grave es que los medios cuando reportan casos que son claramente obra de psicópatas lo titulan con eufemismos o etiquetas erróneas que aumentan el desconocimiento sobre el tema

En menos de una semana leímos diferentes noticias sobre psicópatas en acción cuyo tratamiento era incompleto o erróneo. El diario “El País” de España describió un terrible femicidio como un acto de violencia machista, lo cual nos resultó muy chocante. El término machista, si bien es tendencia en Latinoamérica, no logra cubrir semejante vejación a un derecho fundamental como es el de vida. El término misógino podría acercarse un poco más. Si bien creemos que una sociedad machista (aquella en que los roles de género están estereotipados y que relegan a la mujer a un segundo plano) favorece una mayor tolerancia a todo tipo de abuso, de ninguna manera es el origen del mismo. Además esto deja de lado a los hombres y niños que son víctimas de mujeres psicópatas y narcisistas. Basta ver las estadísticas de niños golpeados física y emocionalmente por madres para entender que el término violencia doméstica es un poco más amplio que el de violencia machista. Podemos llegar a educar a nuestros hijos sin sesgos de género, podemos llegar a una sociedad en que las mujeres tengan el mismo protagonismo y aun así el abuso persistirá. Se necesita por un lado entender que lo que hay detrás de los violentos (lleven a cabo su violencia en forma física o psicológica) es una personalidad psicopática que puede adaptarse a cualquier entorno para ejercer el control absoluto de los demás. En una sociedad igualitaria fingirán ser sensibles y progresistas para luego maltratar y dañar en la intimidad. Por otro lado, las instituciones que ayudan a las víctimas y aquellas que imparten justicia deben actualizar sus conocimientos sobre el tema, de lo contrario pueden llegar a hundir a la victima y favorecer al agresor.

En paralelo a la nota en el periódico español, leímos en el Washington Post el caso de una mujer golpeada que fue sentenciada a 30 años de prisión por denunciar  con algo de demora cuando su ex pareja golpeó a los niños. El psicópata convenció al jurado de que ella lo provocaba y consiguió solo diez años de prisión que se convirtieron en dos. Ahora, en libertad, puede ver a los niños que viven con su abuela. Su esposa, que según las pericias vivía en un estado constante de terror y manipulación psicológica, no obtuvo reducción de pena. Los niños quieren estar con ella pero sin embargo la justicia culpabilizó a la víctima y se dejó seducir por la labia del psicópata.

En esos mismos días en Argentina, salió a la luz el caso de un hombre (por cierto vulgar y feo) que había seducido y enloquecido de amor  a 120 mujeres a las cuales las estafó fingiendo estar pasando por un mal momento. Lamentablemente este psicópata le hizo el cuento del tío a la hermana de un reconocido e influyente coreógrafo y productor teatral que afectado por el sufrimiento de su hermana decidió exponer al psicópata en los medios. Los canales de televisión lejos de tratarlo como un caso típico de abuso psicopático lo comenzaron a llamar “el gigoló” y a pagarle para que viniera como estrella a los programas en horario central, los comentarios de muchas mujeres en las redes sociales eran de burla hacia las víctimas por haber  “caído tan bajo al estar con un hombre tan poco atractivo” (evidentemente no entienden que todos los estudios demuestran que los psicópatas logran causar una atracción animal aun siendo físicamente desagradables)  y, para colmo de males, una prestigiosa universidad como la UBA insinuó que iba a llevar al psicópata-gigoló a dar una conferencia en sus claustros académicos. Afortunadamente este disparate no prosperó por la presión social pero el motivo del disgusto, en muchos casos, no fue que este hombre abusó de estas mujeres, cometió fraude e incurrió en violencia de género sino que no tenía un título que lo respaldara.

Esta semana mediática aciaga debió haber traído malos recuerdos y provocar mucha angustia en cualquier víctima de abuso. ¿Cómo puede haber semejante desconocimiento de la psicopatía y el narcisismo? ¿Cómo es que los medios no se ocupan o se ocupan mal? ¿Por qué hay gente que se burla de las víctimas? ¿Será que el tema es marginal y que afecta a un porcentaje mínimo de la población? Lamentamos decir que esto último no solo es falso sino que lo que sucede es el caso opuesto. Según la Doctora Martha Stout, el 4% de la población mundial es psicópata o narcisista, un número suficientemente alto si lo comparamos con la incidencia de la esquizofrenia (1% de la población) o la anorexia (3%) como para que se le de la importancia que merece. La esquizofrenia es estudiada en todos los centros mentales, laboratorios, universidades del planeta para encontrar medicamentos y terapias que ayuden a los pacientes que las padecen; la anorexia nerviosa también es investigada, los investigadores reciben fondos de organizaciones humanitarias y los gobiernos del planeta hacen campañas para prevenirla. Marta Stout se pregunta por qué muy pocos en los ámbitos científicos estudian estos desordenes, por qué los medios no hablan de ellos como sí hablan de otros que afectan a menos población y por qué el estado no hace nada al respecto. Pero Marta Stout se queda corta al mencionar solamente a aquellos que tienen la patología ya que la característica de este desorden (a diferencia de cualquier otro) es que destruye psicológicamente al que convive o trata con ellos. Según estadísticas toda persona en su vida se cruzará con un promedio de 3 psicópatas. Esto se puede dar en un ámbito que no la afecte demasiado (por ejemplo el marido de la prima o un profesor de la universidad) pero si esto ocurre dentro de la familia o lugar de trabajo seguramente tendrá consecuencias en la salud de la persona que lo trata. Teniendo en cuenta que los psicópatas no tienen una sola pareja sino múltiples y en paralelo toda su vida, tienen trabajos e hijos; estimaciones conservadoras (hay otras que hablan de un número mayor) nos dicen que el 25% de la población fueron afectados entre moderada y severamente en algún ámbito por un psicópata o narcisista. Sin embargo, ante la total ignorancia del tema muchos no lo saben. Aquellos que fueron víctimas de una trampa en el trabajo dirán que el compañero que los perjudicó era una “muy mala persona” y la joven que llora deprimida mientras lee que es tan corto el amor y tan largo el olvido desconoce que lejos de haber vivido un gran “amor” lo que vivió fue una mentira calculada llena de odio que  no le permite recuperarse

Bajo cualquier norma de salud, estos números serían considerados una epidemia de proporciones catastróficas. No obstante, seguimos viviendo en una nebulosa donde unos pocos científicos, psicólogos y centros de estudios se dedican a ello, mientras el resto de los organismos de salud, asociaciones, medios de comunicación y la sociedad en general no tienen el más mínimo interés en prevenir el abuso en otras potenciales víctimas y en ayudar a aquellos dañados por estas interacciones con psicópatas y narcisistas. Nos gustaría saber el motivo. ¿Es Hollywood que instaló la idea del psicópata tipo Hannibal Lecter y la población no puede salirse de ese clisé? ¿Es un tema tan difícil y espinoso de tratar que las universidades solo lo tratan a nivel de posgrado y los estudiantes de psiquiatría o psicología lo ven como algo tan complejo que  prefieren dedicarse a otras especialidades? ¿Será que las revistas femeninas venden más indicándonos como debemos imitar a los íconos de la moda que alertándonos sobre estos seres execrables? ¿Los gobiernos no educan sobre el tema por qué temen que nos demos cuenta que gran parte de nuestros políticos son psicópatas integrados que nos manipulan?

Estamos convencidos que cualquier estudiante de psiquiatría o psicología que se especialice en el tema tendrá una carrera fructífera ayudando a las víctimas y obteniendo reconocimiento profesional. Las universidades deberían incluir el tema de la psicopatía en el ciclo de grado no solo en las carreras médicas sino sociales para poder prevenir este flagelo. Las revistas venderían ejemplares por toneladas si supieran presentar el tema como el origen del abuso y la manipulación en vez de presentarlo como casos de locos asesinos marginales. Ayudarían a sacar las vendas los ojos de hombres y mujeres, así como a prevenir la violencia doméstica y el abuso infantil. Las editoriales de libros no dejarían de sacar re ediciones si promocionan a los especialistas en el tema, especialmente a aquellos no tan técnicos que se enfocan en ayudar a los damnificados. Los gobiernos tienen una obligación moral de contener epidemias en la población, y esto lo es, por lo tanto tienen que disponer los recursos necesarios para la educación, la prevención y el tratamiento de las victimas. Si esto trae como consecuencia una población más educada que no se deja manipular por políticos con desórdenes de tipo B, tendrán nuestros políticos que reconsiderar nuevas formas de hacer políticas con la verdad en la mano, consensuadas y realmente para el beneficio de la población.

Todos los sobrevivientes tenemos páginas en redes sociales o blogs a los que recurrir. Nos movemos como una especie de organización subterránea pero no es suficiente para crear consciencia. Si el tema del abuso psicopático y narcisista viera la luz del día podríamos ayudar a aquellos cuya autoestima, energía vital, salud física y mental estén llegando a cero producto de una relación abusiva y degradante a la que no logran identificar como la causa de sus males. Mientras la sociedad no despierte seguiremos compartiendo nuestras experiencias, notas científicas, recursos de ayuda en forma artesanal como hasta ahora porque estamos convencidas de que con cada persona a la que llegamos logramos que la ignorancia vaya cediendo. Esperamos que el conocimiento se propague y que algunos de aquellos que tienen el poder de hacer llegar el tema a los grandes medios  de comunicación tengan el coraje suficiente de ser los pioneros en difundir un tema que no dudamos será iluminador a gran escala, y que la sociedad va a respaldar y a consumir en busca de respuestas y salud.