Señales que tu cuerpo da cuando te encuentras con un psicópata o narcisista

Nuestros cuerpos son maravillosos, nos avisan en forma de síntomas, corazonadas y sensaciones que estamos en presencia de predadores de nuestra propia especie. Lamentablemente, no prestamos atención a esos indicios porque, si bien nuestras estructuras cerebrales evolutivamente más antiguas ya se han dado cuenta de que estamos en peligro, las áreas del cerebro más recientes, las que nos distinguen como especie, esas que controlan el pensamiento racional, terminan descartando esas señales de alarma al desconocer que existen los desórdenes de personalidad tipo B. Para cuando logramos integrar la información que reciben nuestros sentidos en una totalidad racional ya fuimos victimas del abuso narcisista o psicopático. Aquí te dejamos una lista de esos síntomas y sensaciones que deberíamos conocer:

  • Cuando estás con esa persona te sientes en las nubes, casi como en un estado de irrealidad, pero cuando se va sientes una ansiedad fuera de lo común que no sabes a qué atribuirla.
  • Te parece que todo lo que dice está desfasado, no logras captar una mentira obvia, sin embargo todo parece inauténtico. Te culpas luego por “pensar mal de esa persona”.
  • Si eres su hijo/a sientes culpa y tristeza todo el tiempo que no asocias a la conducta de tu progenitor/a. Realmente crees que el problema lo tienes tú, te esfuerzas en superarlo tratando de ser cada vez más agradable y complaciente no solo con tus padres sino con el mundo entero.
  • Comienzas a tener insomnio o sueños desagradables. Tratas de desestimarlo, después de todo es el estrés de la vida moderna.
  • No tienes el mismo poder de concentración que antes, te olvidas de hacer cosas, tus pensamientos giran en torno de esa persona y en las dudas que te genera. Tratas de encontrar “soluciones” lógicas a esos “pequeños problemas de comunicación”.
  • Si eres su colega te sientes halagado y abrumado por igual por la admiración que este mentor demuestra por ti. Te asusta la cantidad de cosas que te pregunta sobre tu vida, pero lo tomas como interés. Te preocupa que no cuente demasiado sobre sus cosas, pero te convences de que lo hace por discreción. Te parece extraño que critique a otro compañero al que siempre tuviste en alta estima, pero consideras que es bueno “escuchar ambas campanas” antes de decidir.
  • Sufres más alergias, migrañas, alteraciones hormonales que de costumbre.
  • Cuando te cuenta todas las cosas tristes que le pasaron en su vida sientes empatía, aunque también la extraña sensación que está disfrutando de lo que cuenta.
  • Hay momentos en que tienes la impresión de que te escucha con cuidado, no tanto por interés o deseo, sino porque eres su objeto de estudio.
  • A medida que pasa el tiempo te encuentras hablando contigo mismo sobre cosas que no te cierran. Tienes síntomas incipientes de depresión o ataques de pánico. Te indican terapia o medicación. En ambos casos, el/la psicópata, sea tu familiar o tu pareja, fingirá entenderte aunque sutilmente refuerce la idea de que estas incapacitada/o.
  • Tu autoestima está en su punto más bajo. Llegas a pensar que tal vez tu pareja/padre/colega tiene razón: algo está mal contigo, después de todo te distraes, tu aspecto está algo descuidado, te confundes y te equivocas mucho. No obstante, una pequeña voz en tu interior te dice que esto es nuevo, que nunca te había sucedido, que es muy extraño.
  • A pesar de la supuesta vida sexual intensa que tienes con tu pareja, comienzas a experimentar disfunciones varias, lo atribuyes a que desde hace un tiempo te sientes menos atractivo/a, jamás se te ocurriría pensar que tu cuerpo se ha declarado en huelga porque ya sabe que no debería estar allí.
  • Tienes “sexo preventivo”, es decir que lo haces no de gusto, sino porque si bien tu pareja te jura fidelidad, percibes que si no haces el amor frecuentemente, buscará la atención de otras personas.
  • Tienes ganas de llorar “sin ningún motivo”. Estos llantos se agravan cuando tu pareja/progenitor/colega deja de hablarte porque se ofendió; y a pesar de que te da náuseas no entender que hiciste para que te den el “tratamiento del silencio”, eres tú quien pide disculpas para no seguir viviendo en tensión permanente en casa o en la oficina.
  • Te pescas alguna ETS leve, le preguntas a tu médico si el contagio pudo haber sido en la piscina del club.
  • Las actitudes de esa persona cuando cree que nadie lo mira te generan sospechas.
  • Mucho de lo que dice parece tener otro sentido más tenebroso: “quiero estar siempre en tu cabeza”, “no te convengo, en el fondo soy un chico malo”, “tengo una especial debilidad por mi hija menor”. Piensas que haz enloquecido porque ves malas intenciones sin tener otra evidencia más que el tono y las muecas que usa cuando te deja entrever sus pensamientos.
  • Hay momentos en que tienes escalofríos cuando te mira intensamente. Sus ojos no tienen matices.
  • Pierdes el apetito o por el contrario, comes todo el tiempo.
  • Tienes síntomas de adicción, sabes que algo de esa persona no te hace bien, te duele, pero cuando estás en soledad, el dolor y la ansiedad que experimentas son tan excesivos que volver a estar con esa persona parece ser la única cosa que te calma y alivia. Este patrón se vuelve cíclico.
  • Cada vez que estás con esta persona tienes un primer subidón de energía para luego quedar en cero. Tu vitalidad ya no es la misma que tenías antes de conocer a esta persona.
  • Algo en el fondo de tu cerebro te dice que ese colega no es de confiar, que tu pareja esconde un secreto sórdido, que tu padre o madre desea tu mal. Te castigas por sentir eso ya que todas esas personas, en algún momento, te hicieron sentir especial.

Éstas son solo algunos de los indicios que sentimos “en carne propia” mientras tenemos revoloteando sobre nuestras vidas a alguno de estos vampiros emocionales. Confía en las señales que tu cuerpo te da, escucha lo que te dice, que no te importe parecer “egoísta” si te alejas, no escuches las mentiras que dirá de ti cuando pierda el control sobre tu alma, no creas en sus lágrimas de cocodrilo. Aléjate y sanarás; aléjate y conocerás la felicidad.

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Deconstruyendo a psicópatas y narcisistas: el fin de su gran relato.

Durante la relación, y aún luego, tu vida y tus pensamientos giraban en torno a él/ella porque te había programado a la manera de los perros de Pavlov para que respondieras a su conducta a la que no lograbas identificar como abuso.  En muchos blogs, incluyendo éste, se explican  las tácticas de control y manipulación que utilizan ya que el conocimiento real de la situación lejos de “hacerte pensar más”, te da respuestas que te tranquilizarán de que tú no eras la persona que estaba viendo visiones. Asimismo, hemos insistido, y lo seguiremos haciendo,  que el contacto cero es la clave para ganar seguridad personal y volver a sentirte bien. Sin embargo, hoy decidimos que sería interesante hacer un ejercicio de deconstrucción de este “gran relato” que psicópatas y narcisistas introducen en nuestro psiquismo. Nos pareció necesario porque hemos observado que muchos de nosotros todavía hablamos de ellos como si fueran imbatibles. Esto no es así, simplemente debemos cuestionar esta última mentira que nos han hecho creer.  Recuerda, el 100% de lo que dicen o de lo que muestran es MENTIRA.  Aquí una lista de por qué lo que parece jugarles a favor, los termina destruyendo.

Su sentido de grandiosidad: pobres o ricos, atractivos o feos, educados o no, invariablemente piensan que pueden controlar todas las situaciones y a todas las personas. No parecen ver que tienen una impulsividad descontrolada, que junto con su ceguera ante sus limitaciones, los lleva a cometer errores groseros.  Aún aquellos que llegaron a altos niveles sociales suelen terminar expuestos e incluso enjuiciados.  Piensan que el no tener emociones que entorpezcan sus elucubraciones es  un signo de poderío. Esta creencia es solo un auto engaño, su comportamiento es más parecido a un villano de caricatura que a un superhombre malvado. Es decir se piensan como el übermensch (superhombre) de Nietzsche pero son una patética imitación de Mojo jojo. (Si no sabes quién es Mojo jojo te recomendamos que busques algún episodio de “Las chicas superpoderosas”, probablemente coincidirás con lo que te decimos y te divertirás un rato). Recuerda, en algún momento de sus vidas caen, siempre caen de sus torres de ficción de manera vergonzosa. “Yo fui acosada sistemáticamente por un jefe que creía que debía “probar” a cada nueva empleada. Al comienzo tuve mucho miedo pero fui recabando información y confirmé que tenía una denuncia por violencia de género. Ni siquiera eso lo frenaba. Se creía impune porque nadie en la empresa decía nada. Sin embargo, hice una demanda legal. A partir de allí, se sumaron varias. La empresa fue demandada y él despedido. Pensó que jamás lo iban a agarrar”.

Su gran autoestima: los narcisistas pueden decir que tienen una alta autoestima, y su comportamiento fanfarrón podrían interpretarse como una señal de que así es, pero las evidencias que arrojan estudios por imagen como resonancias magnéticas demuestran lo contrario. Investigadores altamente entrenados en narcisismo  y psicopatía (Dr. Chester y colegas) han encontrado que tienen menos conectividad entre la corteza pre frontal medial y el núcleo estriado ventral  a la que describen  como evidencia de un “déficit interno en el sistema de auto recompensa”. En otras palabras, tienen dificultades para tener buenos pensamientos sobre sí mismos, lo que los empuja a buscar la afirmación en sus víctimas como un tipo de compensación por su déficit neuronal.  El testimonio de un sobreviviente lo ilustra claramente: “Ella vivía buscando llamar la atención de todos, todo el tiempo. Cuando hablaban de ella, aunque fuera negativamente, estaba extasiada. Si yo no le recordaba a menudo lo bella que era, se enojaba, se iba, y volvía cuando se le daba la gana. Ahora comprendo que en esos momentos buscaba atención en otros hombres.  El tiempo pasó, me recuperé, y cuando tengo recuerdos de esos momentos me rio pensando en que, sin haberlo sabido, tuve una relación con la madrastra de Blancanieves.”

Su falta de empatía: en este punto hay que tener extremo cuidado  porque el nuevo truco cuando le dices que no tiene en consideración los sentimientos de los demás es inventar que sufre de algún desorden dentro del espectro autista. Sí, así como lo oyes, se auto diagnostican para disimular su condición. Aclaremos lo siguiente, el Síndrome de Asperger bajo el cual intentan esconderse es una condición que hace que la persona no sepa leer gestos, entender ironías o dobles sentidos. Los que están diagnosticados con Asperger carecen de cierta empatía cognitiva pero no tienen mayores problemas con la empatía emocional, aman y sufren como cualquiera. Los psicópatas y narcisistas por el contrario tienen una gran empatía cognitiva con la que estudian cada gesto y estado de ánimo de los demás pero no tienen nada de empatía emocional. Entienden perfectamente lo que hacen, saben que está mal, que causan dolor y no les importa. Ten cuidado entonces porque ahora usan este truco para engañarte, y esto es una bajeza increíble porque no solo termina engañando a todo su entorno sino que agrega más prejuicios a los que ya existen sobre el autismo. Si quieres saber más sobre la diferencia entre empatía cognitiva y emocional puedes leer o ver los videos del Doctor Simon Baron-Cohen.

Su encanto y su capacidad de engaño: esto es así mientras no conozcas nada sobre el tema. Si ya experimentaste a alguno en tu vida o aprendiste sobre ellos, ya no te engañan, los ves venir a 40 kilómetros de distancia. Son obvios y repetitivos con sus técnicas. Una lectora nos comentó: “Hace unos años tuve una relación con un colega que resultó ser un psicópata. Afortunadamente, logré  salir de la relación airosa, con mucho dolor personal pero sin perder el trabajo, solo tuve que pedir un cambio de sucursal.  El año pasado, ingresó a nuestras oficinas una nueva empleada muy extrovertida y simpática. Salimos un par de veces. Me molestaba su  insistencia para que le contara cosas de mi vida pero lo tomé como interés. Sin embargo, mi intuición me decía que algo estaba mal. Un día le conté brevemente lo que me había sucedido con mi colega, cómo me había dado cuenta que era un psicópata, etc. Se mostró comprensiva al extremo pero yo sentí que había sido un error.  Curiosamente, a los pocos días me pidió que considerara una propuesta para asociarnos y abrirnos por nuestra cuenta. Sonaba interesante pero la realidad es que yo era la especialista en ese tema, no ella, y había que invertir bastante capital (ella solo se limitaba a poner una oficina que su familia tenía desocupada). Comencé a sospechar pero como yo no asociaba el tema de la psicopatía con las mujeres, terrible error, lo dejé pasar. De todas formas comenté mis dudas con otros compañeros.  Un día, durante un descanso me dijo –te has puesto una faldita muy linda ¿Es para que te mire Miguel?-. En ese momento todas las piezas cayeron en su sitio. Fue un auténtico dejà-vu. Mi ex pareja me decía exactamente lo mismo solo que en relación a él (pensaba que yo me desesperaba por seducirlo y complacerlo cuando en realidad yo siempre me vestí así). Ahora, esta colega se burlaba de mí creyendo conocer mis motivaciones, y como él, estaba cometiendo un grave error. Lo que era claro es que me había estado estudiando. A partir de entonces, investigué a fondo el proyecto, no para seguir adelante, sino para encontrar dónde estaba el engaño y cuando lo hice, avisé a mis colegas que iba a declinar la propuesta y les expliqué el porqué.  Luego de que rechacé el proyecto y dejé de sociabilizar con ella, mi colega psicópata esparció rumores en mi contra pero no le funcionó, los números son números y mis otros compañeros habían visto a las claras el interés último que ella tenía. Los sociópatas no son tan inteligentes después de todo, su pedantería y su narcisismo los ciega. Lo importante es que nosotros sepamos como defendernos de ellos y siempre seguir nuestra intuición.”

Su mirada hipnótica: Al comienzo de la relación puede parecerte así, pero más adelante solo tienes frente a ti, dos ojos de plástico que no te mueven a nada. Si todavía crees que te puede enredar con su mirada no mantengas contacto visual y tu lenguaje debe estar desprovisto de emocionalidad. Aquí tienes un ejemplo de cómo hacerlo sin temor. “Este compañero de universidad no me había dado demasiadas señales de que fuera un psicópata pero su mirada cuando se quedaba estudiando a algún compañero me daba escalofríos. Por lo demás era tranquilo, algo arrogante en ocasiones, pero no mucho más que los demás en esa facultad. Sin embargo, un día me empezó a buscar y comencé a tener los mismos síntomas que con mi ex narcisista: me atraía y me daba rechazo por igual. En ese instante tuve un momento de pánico pensando tenía que cambiarme de cátedra inmediatamente.  Sin embargo, respiré profundo, me tranquilicé y me dije que yo podía, que solo porque él estaba tratando de atraerme yo no tenía motivos para encontrarlo deseable. Era su juego, no el mío. No necesité evadirlo. Me puse una coraza invisible con el que me resultaba indiferente. Él lo notaba. Entonces redoblaba su bombardeo amoroso y yo seguía como si nada. Su seducción no le funcionaba. Se puso agresivo y mucho. Me gritaba por cualquier cosa. Cuanto más se descontrolaba y mostraba su verdadera identidad ante todos;  yo ganaba paz. Finalmente, se dio por vencido y buscó a una alumna de los primeros años. Durante todo ese semestre me odió pero entendió que si me seguía atacando el que quedaba en evidencia era él. Hace unas semanas  supe que fue despedido de la Universidad en la que estaba trabajando como ayudante de cátedra por acosar a una alumna que lo denunció. No puedo describir lo bien que me hizo saber que no estaba indefensa si algún otro psicópata me elegía como objetivo. Gané seguridad.”

El sexo con ellos es bueno: permítenos que te digamos una sola cosa “LOL”. Es un hecho que son muy promiscuos, pero promiscuidad no significa buena performance amatoria. En realidad lo que ellos hacen es hacerte creer que les despiertas un deseo fuera de lo común, y ese pensamiento es suficiente para que tú te sientas en medio de una historia de alto voltaje. El siguiente testimonio ilustra nuestro punto. “Cuando rompí con él (me harté de sus infidelidades y de prestarle dinero), lo extrañaba físicamente. No lo quería volver a ver en mi vida pero pensaba que nunca iba a sentir ese tipo de pasión con nadie.  Mi terapeuta me ayudó a desenmarañar ese supuesto. Revisé nuestra vida sexual. Había días en los que él lo quería hacer todo el tiempo, yo accedía para que no se tentara con otras pero no me apetecía tanto, es más, llegó a lastimarme. Cuando yo iniciaba la situación se negaba o lo posponía para que lo deseara más. Si lo hacíamos en lugares semi públicos (él estaba obsesionado con eso y con la pornografía), lejos de resultarme excitante me asustaba. Y lo que considero realmente bochornoso es que me costaba llegar al clímax cuando antes jamás había tenido problema con ese tema. Esto último lo atribuyo a que inconscientemente nunca me sentí segura con él, y que además, él no se esforzaba mucho por darme placer sino que estaba concentrado en el suyo. ¿Cómo entonces creía que había sido el mejor sexo de mi vida? Me había vendido espejitos de colores. Cuando tomé consciencia de eso, logré olvidarlo por completo.”

Son la maldad encarnada: en un sentido es así. Luego de cruzarte con uno de ellos entiendes el mal en su sentido más perverso y gratuito. El mundo deja de parecerte un lugar seguro y amigable. Debes encontrar un nuevo sentido a la idea del bien y el mal que será la tuya. Esto es así sin lugar a duda. Pero decir que son el demonio o nefilim como hemos visto en algunos blog es ir demasiado lejos, es caer en la superstición, es darles un poder que no tienen y es seguir enredando, tu ya cansada cabeza, con cosas que no explican nada. Si bien algunos de ellos coquetean con esas ideas y bromean diciendo que son “hijos de satanás”, recuerda que evocan esas imágenes arquetípicas o mitológicas para inducir temor. No hay nada sobrenatural en ellos. Tú puedes controlarlos, la sociedad puede frenarlos, las leyes pueden contenerlos. No dejes que te coman el coco. No son nada más que unos seres vacíos, llenos de un odio infinito hacia los demás, hacia ellos mismos. Creo que ya lo hemos mencionado alguna vez pero lo queremos recordar, un viejo monje dijo una vez que lo que el mal no soporta es que se rían de él, que le pierdan el miedo y el respeto.  Ya sabes lo que tienes que hacer.

¿Exponerlos o no exponerlos? Esa es la cuestión…

“¿Cuál es más digna acción para el espíritu: sufrir los golpes y flechas de la fortuna injusta, o tomar las armas contra un mar de calamidades y, haciéndoles frente, acabar con ellas?” Shakespeare. Hamlet Acto III, escena IV

Si estás dentro de una relación abusiva con un psicópata integrado o con un narcisista, o si afortunadamente ya la has abandonado, pasarás por varias etapas que ya hemos descripto en este mismo blog. A grandes rasgos podríamos decir que son la devastación, la disonancia cognitiva, la toma de conciencia de lo que se vivió, la ira por el abuso, la depresión y finalmente la aceptación y recuperación. No necesariamente se dan en forma gradual, a veces conviven dentro de nosotros varias de ellas al mismo tiempo. Es muy común alternar entre la disonancia cognitiva y la ira, o entre la depresión y la aceptación por largo tiempo. Pero hay un elemento constante en casi todas las etapas y es la idea de sacarle la mascara social, de exponer su comportamiento monstruoso ante amigos, familiares, colegas y miembros de la comunidad en general no solo como forma de encontrar justicia y verdad, sino también para contener sus calumnias y alertar a sus posibles nuevas víctimas. Si te encuentras considerando como hacerlo, o si es conveniente, si te da vueltas en tu cabeza y un día piensas que sí, otro día piensas que no, tenemos una buena noticia para ti: eres normal.

Has visto su cara siniestra: su falta de sentimientos, sus burlas y abusos constantes, su promiscuidad encubierta, su falsedad para con el resto de sus colegas y conocidos. Sin embargo tienes un problema adicional: muy pocos parecen notarlo y desde que has roto con él/ella, no deja de decir que tu eras quien lo abusabas, que eras insoportable, que lo sometías. En el ámbito laboral dirá que no cumples con tu trabajo, que eres incompetente, insinuará que recibes dinero por debajo de la mesa, etc. Esto es más que suficiente para llevarte al borde de la desesperación más absoluta. No solo te sedujeron (ya sea como pareja o como colega), confiaste en ellos, diste lo mejor de ti sino que ahora pretende hacerte pasar como lo que no eres, proyecta su personalidad maquiavélica en ti. Es más que esperable que quieras defenderte y para hacerlo debas exponerlo. Pero ¿podrás hacerlo? Ellos no tienen ningún límite ético, ni remordimientos. ¿Lograrás vencer a una máquina tan eficiente?

Hay quienes dicen que es un disparate el mero hecho de intentarlo, que es otra forma de seguir atado a él/ella. Uno de ellos es el Dr. Marietán que considera que el contacto cero incluye no defenderse ante sus ataques, caso contrario la persona sigue en lo que él llama estado de “codependencia” (concepto que las investigaciones más recientes sobre el tema de abuso han echado por tierra). Es una posibilidad a tener en cuenta. Si las calumnias del psicópata no han llegado demasiado lejos, expresar lo que viviste a tu círculo más cercano podría llegar a ser más que suficiente. ¿Pero qué sucede si hay hijos de por medio y a tu ex pareja se le ocurre pedir la tenencia diciendo que tu no te ocupas o que los golpeas cuando en realidad era él/ella quien tenía esos comportamientos abusivos? ¿Debes dejar que la verdad se vuelva evidente por si sola? Eso no va a suceder. Y si en el trabajo te acusa de haber hecho mal un trabajo que en realidad hizo él/ella ¿No deberías dar batalla por tu reputación como profesional?

Hay otros autores que consideran que callar no es bueno pero que hay que evaluar si es posible exponerlos. Recomiendan hacerlo midiendo las consecuencias y poniendo un límite de tiempo para finalmente dejar el tema de lado. Marie France Hirigoyen relata en uno de sus libros el caso de una paciente que tuvo una relación amorosa con un hombre poderoso que no solo la trianguló y devaluó durante toda la relación sino que luego de descartarla por otra persona  comenzó a calumniarla profesionalmente. Ella sabía que la esposa de este señor también vivía engañada y abusada psicológicamente. Decidió entonces enviarle todos los mails. A los pocos días recibió una intimación de un abogado para que dejara de “acosar” a su cliente. Si bien no es ilegal mandar un mail contando un hecho que fue verdadero, la paciente abusada, decidió callar y no prosiguió con su exposición. Lo que hizo este “señor” es un clásico a tener en cuenta cuando nos vemos tentados a mostrar su comportamiento promiscuo: la triangulación. Esta táctica consiste, por un lado, en fingir ser una persona deseada y valorada (muchas mujeres/hombres pelean por él/ella y si tú eres inteligente pelearás por su amor); por otro, alentar el pensamiento “nosotros” contra “los otros” a los que describirá como malas personas envidiosas de un amor tan fuerte. Lamentablemente, muchas mujeres y hombres que se encuentran en estado de confusión producto del lavado de cerebro y la erosión identitaria caen en la trampa. Es importarte entonces preguntarse: ¿Lograré advertir a la otra (o el otro) que la/lo va a destruir o usará todo lo que yo le diga para triangularla/lo conmigo?

Hay un hecho que debemos entender lo antes posible para recuperar una vida feliz: nunca tendrás un cierre normal con un sociópata, psicópata o narcisista. Hagas lo que hagas, habrá daños. Si te callás, muchas personas no te volverán a dirigir la palabra porque le habrán creído y  tu expareja, validado por su club de fans, volverá a causar daños sin frenos. Si hablas, también te calumniarán y muchos te dejarán de lado pero otros tomarán nota de lo que digas y se manejaran con precaución. Algunos lectores nos han escrito diciéndonos que fueron advertidos por ex parejas, que al comienzo no les creyeron, pero cuando vieron los primeros síntomas extraños, recordaron sus palabras y, sin dudar tanto, abandonaron la relación antes de llegar a sufrir el abuso extremo de aquellos que pasan años en este tipo de uniones.

No te podemos decir que hacer. Debes evaluar los pros y los contras, sobre todo si tus hijos o tu trabajo están en el medio. Asesórate con abogados, consejeros profesionales, trabajadores sociales y psicólogos antes de actuar. Hirigoyen y otros autores advierten que hay huecos legales y sociales que no favorecen a la víctima por lo tanto es crucial crear conciencia sobre este tema para revertir la falta de leyes y de información. Curiosamente, para crear conciencia el silencio no es lo mejor. Asimismo, todos aquellos que lograron algún tipo de validación de sus relatos, indefectiblemente se sienten mejor. No siempre se consigue pero piensa esto: si ya te quitó todo (tu paz mental, tu reputación, tu inocencia y tu amor sin condiciones) si ya no te queda nada por perder, pues…tienes todo por ganar. Haz lo que creas correcto, lo que te parezca aceptable, saludable y realista. Y una vez que hayas tomado la decisión entiende que ninguna será perfecta y que nunca se sale sin rasguños de este tipo de experiencia porque el fin último de estos seres desde el mismo momento en que comenzaron a seducirte fue dañarte. Te deseamos suerte en lo que hagas. Y si logras exponerlo con éxito, si logras justicia…comparte la receta.

El sexo con sociópatas, narcisistas y psicópatas integrados.

Los narcisistas y aún más los psicópatas integrados exhiben un comportamiento sexual totalmente desbordado y promiscuo. En algunos casos solamente se involucran con varias parejas sexuales en paralelo que desconocen la existencia de las otras, en otros además de esto, buscan estímulos en fiestas sexuales de lo más diversas, practicas sadomasoquista y sexo con menores. En todos los casos consumen mucha pornografía, en ocasiones violenta.

No debemos confundir la falta de límites en su sexualidad como simple donjuanismo o una adicción al sexo. Nada más lejano de la realidad. Un mujeriego es aquel que suele tener una pareja estable a la que quiere pero su gusto por las mujeres lo lleva a tener esporádicamente alguna aventura. Sabe que está mal lo que hace, se siente culpable, y no maltrata ni  triangula a su esposa o a su amante. Un adicto al sexo es alguien que tiene muchos conflictos internos no resueltos y los tapa con sexo, así como otros los tapan comiendo o bebiendo en exceso, fumando o utilizando algún tipo de sustancia. Podríamos decir, simplificando, que “anestesian” situaciones dolorosas con estos comportamientos adictivos. El narcisista, sociópata o psicópata NO SIENTE DOLOR, nada lo estresa, nada le produce ansiedad o tristeza por lo tanto no necesita usar sustitutos momentáneos para lidiar con problemáticas emocionales irresueltas.

La sexualidad es para ellos, por un lado un medio de diversión, de “sentir” algún tipo de emoción que alivie su vacío emocional. Por otro, es un arma de control de sus parejas.  Para ellos las demás personas son objetos, extensiones de sus cuerpos, meros juguetes eróticos.  No hay profundidad emocional, ni verdadera intimidad. Las relaciones con ellos son totalmente impersonales, una especie de masturbación a dúo.  Sin embargo logran convencer a sus parejas de que el sexo con ellos ha sido el más intenso de sus vidas. En realidad esto no es más que una ilusión óptica. Son muy hábiles usando todo tipo de fuegos de artificio y escenografía para crear una idea de buen sexo. Es solo parafernalia. Cuando el tiempo pasa y la persona abusada logra ver hacia atrás se da cuenta que, ni técnicamente, ni emocionalmente el sexo era bueno sino un gran montaje de acrobacias y pirotecnia.

El placer que ellos obtienen del sexo sin límites no es solo la descarga física, sino saber que están engañando a varias personas al mismo tiempo y que todas ellas creen que son únicas, especiales, como nunca lo fueron. Tienen predilección por las personas casadas o en relaciones estables ya que no solo se burlan de ellas sino de sus cónyuges. Otra fuente de placer extremo  es quebrar los gustos y comportamientos sexuales de los demás. Tratan de manipular a sus parejas para que prueben tríos y sexo grupal, o usen algún tipo de sustancias durante el sexo. Para lograrlo cuentan historias de que fulano o mengano lo hace desde siempre (alguien que tú admiras. Por supuesto esto no es cierto pero no tienes forma de corroborarlo), o te dirán que todo el mundo lo hace y que tú eres un pacato/a aburrido/a. Muy pocas personas se dan cuenta que están usando una de las técnicas más antiguas de engañar y lavar el cerebro, tan antigua que hasta tiene un nombre en latín argumentum ad populum (los sociópatas son versados en falacias de todo tipo tu quoque, ad hominem, etc.)  Cuando logran traspasar los límites normales de las personas sienten la euforia de la victoria. Sus parejas, en cambio, no están cómodas, lo hacen por darles el gusto, por “amor”. Cuando finalmente el psicópata o narcisista las cambia por un modelo nuevo quedan solos, sintiéndose vejados y usados (porque cuando accedes a practicas sexuales bajo presión  o engaño es  lisa y llanamente una violación) y si consintieron el uso de ciertas sustancias es probable que además de tener que resolver el caos emocional que estos seres oscuros dejan en sus vidas, tengan que recuperarse de una adicción o mal hábito.

Es difícil pensar con claridad cuando el psicópata  ha logrado introducir necesidad química y emocional en tu cerebro. (Ver la entrada sobre  “dependencia bioquímica” en este mismo blog). Realmente crees que estas en una relación apasionada y distinta, tratas de desestimar las señales que ves, incluso le perdonas infidelidades pensando que después de todo nunca habían hablado de tener una relación exclusiva. Aclaremos esto: los narcisistas y psicópatas JAMAS permiten una relación abierta, TÚ no puedes estar con otras personas, solo ellos. TU les perteneces, necesitan engañarte. (Una relación en la que ambas partes se ponen de acuerdo sobre las conductas sexuales a adoptar tiene un grado de honestidad que ellos detestan). En el caso de las mujeres, muchas abandonan a sus parejas cuando descubren pornografía infantil en sus ordenadores o temen conductas inapropiadas  para con sus hijas. Ese parece ser el punto de inflexión, el momento de asco insoportable. En el caso de los hombres, las repetidas infidelidades son la señal de alarma de que es momento de tomar coraje y dejar de ser su títere.

Cuando rompes con ellos (o ellos te dejan cruelmente) comienza un viaje tortuoso hacia la liberación. Los tres primeros meses vas a padecer todos los síntomas clásicos de abstinencia. Tienes que estar preparado para lidiar con ellos. Entiende que el “CONTACTO CERO” es la base de toda recuperación exitosa. En este blog tienes otras entradas con consejos prácticos para superar los momentos en que a pesar de saber que es la persona más vil de la tierra, tu cuerpo lo extraña.

Te aseguramos que en unos pocos meses habrás superado esa urgencia. En aproximadamente un año la tristeza irá cediendo. La ira tardará un poco más. En dos años no te importará nada de él/ella, ni con quién esta o si lo ha alcanzado un rayo. Una cosa más: se compasivo contigo mismo/a. Si hiciste cosas por amor de las que ahora te arrepientes, recuerda que fuiste ingenuo, que no fue tu culpa, recupera los límites que te hagan sentir cómodo/a y sigue adelante con la cabeza bien alta.