Las personas casadas son muy atractivas para psicópatas y narcisistas

Los psicópatas y narcisistas son personas por lo general promiscuas, que saben como conseguir varias parejas sexuales al mismo tiempo. Cuando entran a un lugar donde hay varias personas reunidas inmediatamente detectan a aquellas que están en estado de disponibilidad o de vulnerabilidad y las conquistan fácilmente. Todos nos hemos preguntado alguna vez por qué todas estas parejas ocasionales no les basta, por qué necesitan involucrarse con personas que quieren relaciones profundas. Debemos recordar que estos individuos obtienen placer desarmando a su pareja, atacando su identidad y su autoestima. Cuando logran controlarla a través de un falso amor les hace creer que el vínculo de dependencia  en relación con ellos es irreemplazable y que es la víctima quien lo quiere así. Los sociópatas pueden apasionarse con una persona, una actividad o una idea, pero estos destellos son muy superficiales ya que al no tener emociones y al no poder vincularse desde los sentimientos con nadie, pierden interés rápidamente.

Es entonces cuando buscan “probarse” que tan carismáticos son engañando a los demás buscando personas casadas. Este último tipo de presa los excita porque cuando seducen a una persona en una relación estable no solo engañan a quien es seducido sino que se burlan de su cónyuge y de sus hijos. Generalmente se aprovechan de que el matrimonio no está pasando por uno de sus mejores momentos y es cuando aparecen ellos con toda la fogosidad y el encanto que saben utilizar en la etapa de bombardeo amoroso. Cuando esa persona finalmente cede y se entrega a la relación con el/la sociópata, comienza la erosión identitaria.  Algunos llegan a pedirles a sus víctimas que abandonen a sus familias, y cuando dejan todo por ellos/as, las descartan o triangulan irremediablemente. Esto los hacen sentir irresistibles, poderosos e invencibles. Han quebrado y destruido todos los vínculos familiares de alguien que creyó que su amor era correspondido con igual intensidad. Con un solo golpe han conseguido varios heridos.

Hay otro motivo por el que eligen a personas comprometidas: su silencio. Las víctimas que finalmente se dan cuenta del desorden de personalidad de su amante, no los expondrán. La mayoría de los casados que fueron abusados y maltratados luego de la fase de idealización no cuentan lo sucedido a nadie, a excepción de personas muy cercanas. Es un caso similar a enredarse con un psicópata en el  trabajo. Si la empresa no acepta relaciones entre sus empleados, por más que maltrate a su expareja o abuse de su cargo en su perjuicio, callarán por miedo a perder el empleo. Esto lo saben y lo utilizan a su favor.

Tomemos dos casos de los tantos que abundan en libros y foros sobre el tema. Una mujer que estaba pasando por un período rutinario con su pareja, agobiados por las cuentas, el cuidado de los niños y el exceso de trabajo conoció en un curso de capacitación a un hombre que se interesó en cada detalle de su vida, la hizo sentir bonita e inteligente y le dio, en pequeñas dosis (¿Para qué iba a utilizar demasiados recursos si sabía que con poco la tendría?), todo el romance que ella necesitaba. Al tiempo de vivir un affaire a escondidas ella se dio cuenta de que algo estaba mal, que estaba frio, que se aburría de lo que antes le parecía brillante de su vida y era indudable que veía a otras personas. Ella “decidió” dejarlo. Él la mantuvo como “amiga”. Ella intentó salvar su matrimonio pero no podía sacarse al psicópata de su cabeza ya que se seguía escribiendo  con él. Su marido, harto de que ella estuviera lejana y confusa, le pidió el divorcio. Mientras tanto, esta mujer siguió teniendo sexo ocasional con su ex amante. Él fingía aconsejarla cuando ella conocía a alguien. Ninguna nueva relación parecía funcionar. La presencia de él físicamente era escasa (una vez al mes como amigos con roce) pero su opinión y su mirada estaban siempre presentes. Estuvo así unos 15 años hasta que, gracias al advenimiento de la web, dio con artículos sobre el tema. Todos los años de abuso y boicot de sus intentos de relación cobraron sentido: ella se había convertido en un mero suministro ocasional del narcisista quien, como se dice popularmente, “no comía, ni dejaba comer”. Deprimida, sintiendo que había entregado los mejores años de su vida a un perverso, y que con 60 años ya nadie la desearía, comenzó terapia y su proceso de sanación.

El segundo caso es el de un señor de mediana edad, casado con tres hijos que conoció a una joven mujer, hermana de un colega.  Ésta lo impresionó por su sed de aventura y con una sexualidad que hacía tiempo no experimentaba. Le prometió que viajarían, lo convenció que él estaba para mucho más. Su mujer se enteró del romance y lo echó de su casa. Cuando él le pidió a su amante si lo podía ubicar por unos días, se negó y comenzó a maltratarlo. No obstante, él siguió con ella por un tiempo hasta que se le hizo evidente que tenía otros amores y que nunca lo había querido. Afortunadamente, este hombre tenía un amigo, Pastor de una iglesia, que estaba interiorizado en el tema de abuso psicopático y narcisista. No solo lo ayudó a recuperarse sino a recomponer la situación con su esposa y sus hijos. Hoy están juntos nuevamente más sólidos y comprometidos que nunca.

¿Qué debes hacer si te has dado cuenta que estas arriesgando tu matrimonio por una persona con estas características?

  • Si has logrado cortar todo vínculo con el o la psicópata y consideras que vale la pena salvar tu matrimonio, tal vez lo mejor sea no decirle la verdad a tu cónyuge para no lastimarlo y para evitar que intente hacer justicia por mano propia agrediendo a quien te maltrató ya que sabemos que a los psicópatas les encanta pasar por víctimas y puede terminar en contra de un inocente despechado. Deberás tener en cuenta que recuperarte te costará mucho al no poder hablar del abuso más que con tu terapeuta. No te será sencillo disimular tus cambios de ánimo o incluso tus fobias frente a tu familia. Sin embargo, lo lograrás con paciencia.
  • Si crees que tu ex puede intentar vengarse revelando detalles íntimos a tu pareja deberás decírselo. No permitas que el/la sociópata lo/la humille de esa manera. Aun cuando decidas que tu matrimonio no estaba bien y quieras separarte, nadie merece enterarse de esa forma y que se hable de eso públicamente.
  • Si tu ex te chantajea o amenaza con contarle todo a tus hijos o a tu pareja si no le das dinero u otro tipo de favores, como así también si te dice que no te va a dejar en paz o te acosa por cualquier medio, NO PIERDAS TIEMPO: documenta y graba todo, habla con tu familia y haz la denuncia correspondiente porque esto no es juego. Hay cosas más importantes que considerar en este momento si tu marido o mujer te abandonarán. Está la seguridad de ellos y la tuya en riesgo. Hay cientos de casos en los que estos individuos chantajean a hombres y mujeres casados para obtener beneficios. Las amenazas, el chantaje y el acoso son delitos muy serios que contemplan penas de prisión efectiva. Si callas, no solo tu vida se volverá un infierno (muchas víctimas que no denuncian terminan con intentos de suicidio) sino que pones en peligro la seguridad de los demás. Demás está decir que si te ha golpeado, aunque no te chantajee, puede volver a hacerlo y debes denunciarlo. Una vez que hayas conseguido seguridad para tu familia te podrás dedicar a recomponer el vínculo. Si te aman, y si logramos que este tema se conozca socialmente, podrán tener una mirada más comprensiva de lo que te sucedió y las cosas se irán acomodando hasta normalizarse.

Las personas casadas tienen un atractivo especial para ellos. Se sienten doblemente seductores y malignos. Además de ganar tu silencio disfrutan sabiendo que padeces todo el dolor de su abuso en soledad. Ya no te culpes por tu infidelidad. Ellos iban a intentarlo hasta que cayeras. Tendrías que haber estado muy informada sobre estos desórdenes como para haber podido huir a tiempo. Lamentablemente la mayor parte de la sociedad no lo sabe. Hazte responsable, en cambio, de tu recuperación, de la mejora de tu matrimonio (es probable que ahora valores características de tu pareja como la honestidad y la dulzura que antes no veías enceguecido/a por un romance cursi y ficticio), de la re-vinculación con tus hijos (los padres o madres que tuvieron relaciones de este tipo sienten que se perdieron cosas importantes de las vidas de sus hijos por estar pendientes de descifrar cada escaramuza, mentira y maltrato de estos perversos). Todo esto es lo que puedes hacer. El pasado no lo puedes cambiar. El presente y el futuro están en tus manos.

Advertisements

Recursos psicoterapéuticos, médicos y alternativos para tu recuperación.

En esta entrada queremos compartir herramientas que suelen utilizarse con éxito en el proceso de recuperación. Todas las opciones aquí mencionadas han probado ser útiles pero te recomendamos que consultes a especialistas ante la menor duda ya que lo que aquí describimos es meramente orientativo.

La primera herramienta que recomendamos luego del abuso y el shock es la terapia. Para eso es necesario que te asesores sobre cuales terapias y/o terapeutas son más convenientes para tu situación particular. Una terapia con un perfil psicoanalítico profundo en este momento podría agravar el estrés postraumático o los ataques de pánico mientras que, terapias transpersonales y conductuales, especialmente aquellas interiorizadas en abuso narcisista y psicopático, tendrían mayor probabilidad de ayudarte a mantener contacto cero y a desarrollar patrones de relación sanos. Una vez que salgas del pozo inicial puedes elegir exactamente lo opuesto, si así lo consideras. En cualquier caso,  ten cuidado con aquellos terapeutas que tienden a etiquetar a sus pacientes. Los términos “complementariedad” o “codependencia” no son más que una de las tantas formas de explicar el fenómeno de las relaciones abusivas y, según varios profesionales de la salud a los que hemos consultado, estos términos son parte de teorías que no tienen en cuenta los cambios bioquímicos y psicológicos que los maltratadores provocan en sus víctimas con técnicas de manipulación que pasan inadvertidas. Asimismo, si tomamos el caso de una persona que padece a un psicópata en el trabajo. ¿Tendría lógica aplicarle el término “codependiente” a un empleado del abusador? ¿No sería, más bien, abuso de poder por parte del sociópata? ¿Por qué entonces en las relaciones de pareja pareciera que es lícito sugerir que la victima permitió, en mayor o menor grado, el daño? Si tú estás esperando cruzar la calle y alguien te empuja desde atrás ¿Es tu culpa si te atropellan? Usamos este ejemplo  ya que muchos terapeutas no entienden que los psicópatas y narcisista esconden su juego y se muestran como personas de bien para hacerte daño. Logran engañar incluso a psicólogos y psiquiatras. ¿Tenderíamos que denominar como “psiquiatras complementarios” a aquellos que no diagnostican adecuadamente? No nos parece. Es necesario exigir terapias que cuenten con una base científica comprobable, como así también, con una perspectiva de género que revise los prejuicios todavía presentes en cierto tipo de enfoques terapéuticos.

Las terapias tradicionales se pueden complementar con cursos de crecimiento personal, coaching y grupos de autoayuda que suelen ser invalorables al brindarnos la posibilidad de contactarnos con otras personas que puedan estar pasando situaciones similares. De todas formas también te recomendamos que tengas una mirada crítica y la mente abierta, sobretodo si algo te resulta incómodo o agobiante. Una de las ideas que aparece con frecuencia en estos cursos o seminarios, es el concepto de que nosotros atraemos con nuestro pensamiento lo que nos sucede. Si bien es cierto que una mirada negativa sobre la realidad no nos permite ver lo bueno que nos rodea, ser un optimista a prueba de balas NO EVITA toparte con un psicópata o narcisista. Muy por el contrario, ellos se ven atraídos hacia gente de alta energía y con pensamiento positivo. Y para conquistarte van a convertirse en esa persona de miras elevadas y llena de proyectos con la que tú sueñas. No sientas que fuiste tú quien, con algún pensamiento negativo, atrajo a esta persona nefasta a tu vida. Nuevamente, la culpa parecería recaer sobre la víctima. Si nos dejamos llevar por esta idea ¿Se podría considerar que los periodistas que fueron decapitados por grupos fundamentalistas “manifestaron” a través de un error en su forma de pensar la violencia más abyecta sobre sí mismos? ¿No será que los que tienen el pensamiento desviado son aquellos que creen que las ideologías se imponen con el terror? Quienes creen que solo con afirmaciones positivas lograremos que los abusadores no se nos acerquen, no entienden la naturaleza del problema y lo están subestimando. Sí, en cambio, estamos convencidos de que las afirmaciones positivas, el nutrirse con buenos libros e ideas y el cuidar tu cerebro colmándolo de visualizaciones y sentimientos afables van a ayudarte a sentirte mejor y a sanar.

Junto con la terapia, es indispensable que consultes a tu médico. Primero que nada explícale la situación que viviste sin disimular nada. Es muy común que te sugiera hacer una serie de análisis para descartar el contagio de alguna enfermedad de transmisión sexual, entre ellas VIH-SIDA. La mayoría de los sobrevivientes abandonan los métodos de barrera al creer que estaban en una relación monógama y estable. Lamentablemente luego descubren la activa (y encubierta) vida sexual de sus parejas y se dan cuenta que las mentiras no solo dejan huellas psicológicas sino que pueden, literalmente, enfermar.  Entendemos que esperar un resultado clínico es una angustia adicional que se agrega a lo que estás viviendo pero debes hacerlo. Todas las ETS son curables o controlables si se toman a tiempo. Segundo, tu médico querrá darte un régimen de comidas y  ejercicio como también  pautas de sueño que ayuden a sostenerte en estos tiempos difíciles. Trata de armar con él/ella un plan realista y sustentable. Por último, decidirá si la terapia que haces debe complementarse con algún antidepresivo o ansiolítico. No seas tímida/o para evaluar tus opciones también sobre este tema: el tiempo de tratamiento, el tipo de medicamento (hay distintos tipos para distintas problemáticas y el que puede funcionar de maravillas en un organismo, no lo hace en otro) y si es realmente necesario ya que, en ocasiones, las depresiones moderadas pueden ser tratadas con éxito recurriendo a otras opciones como la Hierba de San Juan (también conocida como Hipérico). Hay infinidad de estudios científicos serios que la avalan para depresiones no severas. De todas formas, déjate guiar por un médico que te inspire confianza. Es fundamental establecer un buen vínculo.

Una terapia que está teniendo mucho éxito en el tratamiento del estrés post traumático es el EMDR – (Movimientos Oculares de Desensibilización y Reprocesamiento). El EMDR es un método psicológico para tratar dificultades emocionales que fueron causadas por experiencias difíciles en la vida desde guerras, asaltos y desastres naturales hasta fobias, ataques de pánico, abuso doméstico, abuso psicopático e incidentes traumáticos en la infancia. Combina elementos teórico-clínicos de orientaciones tales como la psicodinámica, cognitiva y conductual. En la mayoría de los países de Iberoamérica cuentas con centros en los que te pueden asesorar sobre profesionales especializados en este método. En España tienes http://www.emdr-es.org/  y en el resto de América Latina cuentas con Emdria Latinoamérica http://emdr.org.ar/

El ejercicio físico moderado es una necesidad absoluta en estos momentos.  El yoga es altamente recomendable. Si te sientes físicamente exhausto/a, prueba con una versión liviana de Hatha Yoga, si estás en forma puedes probar el Ashtanga Yoga que es más intenso. En ambos casos los beneficios sobre el cuerpo y la mente son maravillosos. Si sufres de insomnio te recomendamos que lo complementes con Yoga Nidra. Te podemos asegurar que en poco tiempo estarás durmiendo como un bebé y teniendo sueños más placenteros. Asimismo, puedes probar con artes marciales suaves como el Tai Chi o defensivas como el Aikido. Los deportes y artes marciales más competitivos u ofensivos pueden ser buenos si ya estás acostumbrado/a a ellos. Con ellos podrás transformar la ira típica post-abuso en energía. De todas formas, consulta a tu médico o preparador físico si comienzas una actividad más exigente que la que has hecho hasta el momento.

La meditación, ya sea versiones más tradicionales, como la estrella del momento: “la meditación mindfulness” logran controlar los pensamientos intrusivos y recurrentes que te asaltan cuando recuerdas el abuso, todo aquello que callaste, todo lo que no te defendiste, todo lo que entiendes ahora y no veías. Cualquier tipo de meditación trata de que permanezcas estable en una situación sintiendo y observando lo que sucede, sin juzgar ni intervenir hasta que la mente se aquiete. El “mindfulness” hace especial hincapié en el momento presente. Es una técnica procedente del budismo Zen que se ha estado practicando durante más de 2.500 años y que ahora la psicología científica está investigando e incorporando como parte de la psicoterapia. La idea es que todos tus sentidos estén puestos en cada acción que hagas. Con la práctica, percibirás lo que te rodea de forma más completa y vívida ya que tu mente está sosegada, totalmente abocada al momento presente.

Por último, queremos mencionar otras herramientas algo más controvertidas debido a que muchos consideran que no tienen sustento científico mientras que otros aseguran que les han hecho mucho bien. Dado que no tienen ningún efecto colateral comprobado y que tú eres un lector adulto que decidirá si quiere darles una oportunidad o no, hemos decidido incluirlas. Ellas son la homeopatía, las flores de Bach y el Reiki.  Muchos sobrevivientes nos mencionaron que ciertos preparados homeopáticos tradicionales o el “rescue remedy” de las flores de Bach combinados con psicoterapia les funcionaron más que bien y  de esa manera evitaron los psicofármacos. Con respecto al Reiki, hemos consultado a personas que lo practican, y nos explicaron que esta técnica milenaria trabaja con la energía que todos los organismos poseemos. Afirman que toda relación fallida deja residuos energéticos en nuestro cuerpo energético y físico. Si tenemos en cuenta que la energía de los psicópatas y narcisistas está basada en engaños, traiciones, odios y violencia, la limpieza de esos residuos energéticos sería doblemente necesaria.

Con este listado, para nada exhaustivo, hemos intentado darte algunas pistas para que sigas buscando la forma de recuperarte, de ser feliz, de que vuelvas a sentirte sanos, de que goces de la vida y de que vuelvas a confiar en las personas lo antes posible.

Cómo no volver a caer en las redes de un sociópata en la etapa post ruptura

La mayoría de los que sobrevivimos a una relación altamente tóxica y destructiva quedamos en un estado de alerta y desconfianza con las nuevas personas que aparecen en nuestras vidas. Quisimos incluir en esta entrada posibles escenarios post relación como así también más características para detectar a narcisistas y psicópatas en etapas tempranas (son algunas más a las que ya publicáramos en la entrada de las “20 señales”). Estas señales pueden ser útiles también para los que van desprevenidos por la vida, los que no saben que estos seres destructivos conviven con nosotros y pasan sin ser detectados (todos fuimos alguna vez esa persona). Si los desórdenes de personalidad B estuvieran tan presentes en los medios como lo están los triglicéridos, el estrés o los problemas de comunicación, la mayoría tomaría recaudos al relacionarse con estas personas o directamente las evitaría.

Vamos a utilizar, una vez más, la metáfora que introdujera el Dr. Hare: los psicópatas y narcisistas son predadores de su propia especie (es decir, son predadores que no son capaces siquiera de proteger a sus crías como sí lo hacen leones, tigres, etc). Cuando salimos de una relación con uno de estos personajes estamos física y psíquicamente vulnerables. Las personas que te quieren te brindarán ayuda y los indiferentes te dejarán en paz. Sin embargo, también atraerás la atención de muchos “carroñeros” que querrán sacar algún beneficio de ti, como así otros “predadores”. Esto que afirmamos es estadístico.

Luego de terminar traumaticamente una relación abusiva, cada persona reacciona de forma diferente al intentar recomponer su vida romántica pero hay dos tendencias bastante marcadas. Muchos no quieren saber nada de relaciones íntimas. Tienen terror a ser lastimados y pasan períodos largos tratando de sanar sin salir con nuevas personas. Otros, igualmente temerosos de volver a ser heridos, se apresuran a tener una relación para probarse a si mismos que pueden volver a una especie de normalidad de pareja. Ambas son actitudes normales pero que pueden ser explotadas por los “carroñeros”. Los “carroñeros” no son sociópatas pero sí son personas que se aprovechan de los demás. Son los que te escuchan por un rato para que luego tú los ayudes con sus problemas (que suelen ser muchos) y que cuando comienzas a sentirte bien, sutilmente te sabotean porque tienen terror a quedar solos con sus miserias. También son aquellos que te seducen pensando que al estar necesitado/a de cariño luego de tu experiencia no pondrás tanta resistencia a una relación en la que ellos pongan las pautas. A diferencia de los grandes predadores no te causarán un daño mayor pero tampoco te harán bien ya que son oportunistas e inmaduros. No es lo que necesitas en estos momentos

Los “depredadores” tienen un olfato especial para distinguir a los afectados por relaciones con narcisistas y psicópatas. Tal vez tengas suerte y en tu entorno no tengas a nadie más con estas características enfermas. Perfecto. Sin embargo, si alguien en el trabajo se acerca para “ayudarte” o un conocido te invita a salir y tú sientes esa puntada en el estomago piensa un poco: ¿Esta reacción es debido a que estas hiper vigilante luego de tu experiencia o realmente hay algo a lo que deberías prestarle atención? Aquí compartimos algunas señales que son indicadores muy fiables de desordenes de personalidad tipo B:

• Las historias tristes: si acabas de conocer a una persona y a los dos minutos ya te cuenta que de niño fue golpeado por su padre, o que su madre era alcohólica, presta atención. Generalmente, las personas que realmente tuvieron infancias tristes o abusivas no relatan sus historias en la primera o segunda cita porque, por un lado les causa dolor y por otro, querrá saber si tu eres digno de su confianza. Te lo contará luego, cuando se sienta más cómodo y seguro. Si lo hace en las primeras citas es probable que sea para engancharte dándote lástima. La lástima es el arma fundamental para que la gente confíe en ellos y no vea tras de sus máscaras.

• El no-estrés: todas las personas con emociones sufren de estrés. Algunos más, otros menos, algunos aprenden a manejarlo mejor, a otros les cuesta pero todos pasan por situaciones estresantes en sus vidas. Si tú observas que tu pareja o jefe siempre está en control, no traspira, no lo ves nunca con la respiración agitada ni aun cuando suceden cosas que pondrían los pelos de punta a cualquiera, sospecha. Si tu pareja tiene a su madre enferma y, a pesar de fingir tristeza, no lo notas ni siquiera un poco “nervioso” es probable que no le importe gran cosa. La tristeza se puede imitar (nunca a la perfección) pero los síntomas físicos del estrés (manos heladas, tics, sudoración fría, temblores suaves) son imposibles de actuar. De hecho los actores y actrices son maquillados para que parezca que les suda la frente. No hay forma de hacerlo a voluntad.

• Pistas a futuro: los narcisistas y psicópatas suelen darte advertencias de lo que son en las primeras etapas del bombardeo amoroso cuando te será difícil verlas como un presagio de lo que vendrá. Por ejemplo, tú le dices que necesitas ayuda para hacer una liquidación para el fisco y él te contesta “yo no soy bueno para eso, puedo hacerte perder todo tu dinero”. Otro ejemplo: te dice que te cuides de él, que es un “demonio” y tú lo interpretas como que es un rebelde encantador tipo James Dean o simplemente creativo en la cama. Pero no asumas que fue una metáfora. Si te dice que es el diablo, te pedimos que lo creas literalmente y huyas antes de que el olor a azufre te intoxique. Los autores no se han puesto de acuerdo sobre el propósito de dejar estas pistas ¿Lo hacen por el puro placer del engaño advertido o están buscando ser reconocidos por otros sociópatas? Según testimonios de psicópatas forzados legalmente a hacer terapia parecería que la segunda opción es la más probable. Si reconocen otros psicópatas se alían a ellos. Lo importante es que lo hacen siempre, y si te das cuenta conviene que te alejes.

• No necesita dormir mucho: la mayoría de los sociópatas duermen entre 4 y 5 horas por día. Aprovechan esas horas de la noche para arreglar citas múltiples por internet, tener cibersexo o simplemente consumir pornografía de la más shockeante. A sus familias suelen decirles que sufren de insomnio o que están adelantando trabajo. Sin embargo, cuando tienen sueño se duermen al instante y no suelen soñar. Esto es difícil de comprobar sin mapeos cerebrales ya que inventarán sueños para convencerte de “sus emociones y sus penas”.

• Fingen querer a los animales para ganarse el corazón de las personas pero generalmente de chicos los torturaban (algunos lo siguen haciendo de adultos pero encubiertamente). Obsérvalos, no logran conectar verdaderamente con la mascota, tienen una actitud robótica y estudiada con el animal. Los perros y gatos suelen alejarse de ellos o actuar indiferentemente (otro punto que prueba que nuestras mascotas nos superan en muchos aspectos).

• La conducta de niño o adolescente. No todos podemos indagar sobre el pasado del sociópata pero si tú conoces a algún familiar y te dice que de pequeño o adolescente tenía muy mala conducta y logró cambiarla de un día para el otro, no es un milagro, más bien es una pésima señal. Los niños y adolescentes con mala conducta producto de abuso en sus hogares o que tienen un origen orgánico requieren un paulatino trabajo de educadores, padres y terapeutas para obtener pequeños cambios en su conducta. Estos niños saben que no está bien lo que hacen, suelen sufrir por las consecuencias de sus actos y colaboran, en la mayoría de los casos, con el terapeuta. Los psicópatas y narcisistas no tienen remordimientos, es más, piensan que todos en su entorno son tontos y manejables. No quieren cambiar. Un día (generalmente en su adolescencia) se dan cuenta que, de seguir así, todos “verán” su personalidad “distinta” y tendrá problemas. Repentinamente, comienzan a comportarse en sociedad. Su entorno respira aliviado pero…en realidad está comenzando su carrera de destrucción masiva encubierta.

No queremos que vivas alarmado. Te recordamos que el 96% de la población mundial (aproximadamente 6700 millones de personas) tiene sentimientos. Solo sigue tus instintos, esos que acallaste durante la relación con tu ex. Muchos autores recomiendan no hacer grandes cambios durante el primer año (vender tu piso, irte a vivir a otra ciudad, comenzar una relación seria) para evitar hacer cosas movidos por el dolor y no por tus verdaderas aspiraciones.

El Síndrome de Estocolmo doméstico dificulta tu alejamiento del narcisista o psicópata.

Luego de la fase de bombardeo amoroso e idealización, el sociópata, psicópata o narcisista comenzará con la etapa de devaluación. Es en esta fase que sus infidelidades se acrecientan, la manipulación, la proyección de culpa y el lavado de cerebro se convierten en constantes. Las víctimas quieren volver a “reconquistar” a sus parejas y volver a la “fase ideal” inicial. Asumen el sufrimiento como un desafío, como si ellas pudieran cambiar la situación, cambiarle a él. Echan la culpa de la indiferencia o irritabilidad de sus compañeros a factores externos como la falta de trabajo, los problemas, e incluso llegan a culpabilizarse a sí mismas. Encuentran cualquier argumento para justificar a su pareja. Aquellas que están en relaciones de este tipo desde hace años han perdido redes sociales sólidas y su mundo es el de su compañero, sus proyectos son los suyos propios y todo se reduce a él.

¿Cómo no se da cuenta que está siendo abusado emocionalmente? ¿Cómo no percibe la violencia psicológica? ¿Cómo no ve las infidelidades crónicas y múltiples? Dar una explicación a estas reacciones paradójicas es uno de los objetivos de Andrés Montero. Este experto ha desarrollado un modelo teórico denominado Síndrome de Estocolmo doméstico que describe como “un vínculo interpersonal de protección, constituído entre la víctima y el agresor, en el marco de un ambiente traumático y de restricción estimular, a través de la inducción en la víctima de un modelo mental”. Ella desarrolla el síndrome para proteger su propia integridad psicológica y, para adaptarse al trauma, suspende su juicio crítico. Esta podría ser una sólida explicación para que las mujeres maltratadas desarrollen ese efecto paradójico por el que defienden a sus compañeros, como si la conducta abusiva que desarrollan fuera el producto de una sociedad injusta y fueran ellos las víctimas de un entorno desfavorable que les empuja irremediablemente a ser fríos, abusivos y muchas veces agresivos

.El Síndrome de Estocolmo doméstico viene determinado por una serie de cambios y adaptaciones que se dan a través de un proceso en el que se reconocen cuatro fases. En la fase desencadenante, los primeros malos tratos rompen el espacio de seguridad que debería ser la pareja, donde la mujer ha depositado su confianza y expectativas. Esto desencadenaría desorientación, pérdida de referentes, llegando incluso a la depresión. En la denominada fase de reorientación, la mujer busca nuevos referentes pero sus redes sociales están ya muy mermadas, se encuentra sola, generalmente posee exclusivamente el apoyo de la familia.

Con su percepción de la realidad ya desvirtuada, se auto-inculpa de la situación y entra en un estado de indefensión y resistencia pasiva, llegando así a una fase de afrontamiento, donde asume el modelo mental de su compañero, tratando de manejar la situación traumática. En la última fase, de adaptación, la mujer proyecta la culpa hacia otros, hacia el exterior, y el Síndrome de Estocolmo doméstico se consolida a través de un proceso de identificación.

Muchas mujeres al ser advertidas de que sus parejas tienen amantes, de que su comportamiento es abusivo no pueden creerlo y desestiman las preocupaciones de amigos y familiares. En ocasiones lo defiende contra todos. (Los sociópatas y narcisistas saben explotar el recurso de “nosotros y nuestro amor” contra “el resto del mundo”. Inventan enemigos externos para ganar la lealtad de la víctima). Este síndrome es una construcción mental muy difícil de desarmar. Solo aprender sobre el comportamiento de psicópatas y narcisistas podría darles pistas de lo que en realidad están viviendo y con ese conocimiento poder dar el primer paso hacia su liberación: el contacto cero

Imperdible entrevista a M. F. Hirigoyen: EL PERVERSO NARCISISTA O SOCIOPATA DESTRUYE CON SONRISAS

Muchos años de consulta viendo gente psicológicamente anulada le llevaron a percibir que el siguiente postulado es un error: “El psicoanálisis sólo considera lo que ocurre en la cabeza de un individuo y si éste se deja agredir mentalmente es un cómplice masoquista”. Pero aclara “Eso no es cierto, hay un agresor real que lo ha hecho pedazos”.

Y advierte: “Cuidado!; con el pretexto de la tolerancia nos volvemos indulgentes”. En estos tiempos en los que el más admirado es el que sabe disfrutar más y sufrir menos proliferan los perversos, gente sin escrúpulos que se engrandece destruyendo a otros.

Individuos ávidos de aprobación y admiración, manipuladores natos que primero seducen y luego vampirizan. “Siga mi consejo: Apártelos de su vida. No tienen remedio”

¿Se puede destruir a alguien sólo con palabras?

Si. con burlas, sarcasmos, rumores, miradas e insinuaciones; es lo que se llama “acoso moral”, y se da en la familia, la empresa y la pareja.

¿Quiénes son los acosadores?

Los perversos son gente que quiere poder y que no tiene escrúpulos en utilizar a los otros, que para ellos no son más que objetos.

¿Y cómo son las víctimas?

Personas que sienten compasión por los otros y que son muy dinámicas. Poco a poco pierden su dinamismo y entran en la confusión y el desequilibrio al no entender el comportamiento del perverso.

¿Los perversos utilizan a los débiles?

No. Sus víctimas suelen tener una fuerte personalidad e inteligencia, por eso quedan atrapadas en las redes del juego del perverso que disfruta con la destrucción moral.

¿Un acosador moral nace o se hace?

Suelen ser personas que en su infancia han sido tratadas como objetos: o bien mal tratados, o bien idolatrados por la madre.

¿Son enfermos?

No, mientras tienen una víctima en la que descargar su perversión ellos están perfectamente equilibrados.

¿Son felices?

Son crueles, no tienen emociones, sólo les interesa la apariencia y en el fondo nunca están contentos. Necesitan a los otros.

¿Como chupasangres?

Exacto, toman la vida, la fuerza y la alegría de los otros porque por ellos mismos no son felices, ni capaces de desenvolverse.

¿Cuál es el proceder de un perverso?

Destrucción sistemática de otra persona durante un largo periodo mediante sobreentendidos, alusiones, descalificación, desprecio, vacío. Una sutil estrategia para confundir al otro. Y si el otro se queja, el perverso lo acusa de susceptible. Siempre niegan el conflicto. Si no hay culpa, no hay sufrimiento.

¿Por qué se cae en sus redes?

Además de ser muy seductores, se muestran débiles, sensibles y necesitados, y nos volcamos para ayudarles. Utilizan hábilmente el lenguaje para confundir al otro.

¿Cómo?

Dan mensajes contradictorios; no terminan las frases y están llenos de insinuaciones, de manera que el otro nunca está seguro de lo que sienten. Mienten casi todo el tiempo.

¿Y son conscientes?

No, actúan así para sobrevivir, porque tienen la impresión de que están en peligro. Pero saben cuándo exceden los límites. Jamás usan un comportamiento violento si se saben observados.

¿Son envidiosos?

Mucho, ese sentimiento les hace avanzar: la sensación de que el otro posee lo que ellos no tienen. Pero su inteligencia es estratégica y destruyen con sonrisas.

¿Son obsecuentes?

Siempre se someten a la autoridad. Son sumisos con el poder aunque lo critiquen.

¿Tienen sentido del humor?

Son más bien sarcásticos y pueden ser muy ácidos. Y tienen fobia al compromiso, a todo lo que les puede vincular a otro: matrimonio, hijos… Temen ser invadidos.

¿tienen cura?

No. Mientras tienen una víctima no se deprimen y no tienen problemas de conciencia, así que jamás acuden a un especialista.

¿Son tenaces con sus víctimas?

Muy tenaces, les interesa que la víctima permanezca junto a ellos porque la necesitan. Si les abandona se sienten mal, pero tienden a buscar rápidamente a otra.

¿Cuál es la visión del mundo del perverso?

Sólo le interesa el poder y el reconocimiento social, pero lo disimula, se queja a menudo de la vida y es muy negativo.

¿Si leen esta entrevista, se reconocerán?

No, verán a otros reflejados. Pero la gente de su entorno si los reconocerá.

¿Cómo sacárselos de encima?

Es muy difícil porque el agresor nunca abandona a su víctima, y cuando ésta intenta marcharse la culpabiliza.

Y si es un inevitable compañero de trabajo. ¿Cómo convivir?

Entendiendo que su comportamiento es patológico y que no va a cambiar. Si no puede apartarse de él, utilice la política del pato.

¿Del pato?

Que todos los insultos y humillaciones te resbalen. Nunca hay que entrar en su juego: la escalada de violencia. El agresor pretende que la víctima se convierta también en agresor. Intenta invertir aparentemente la situación y demostrar que el otro es el violento. Otro placer de los perversos es hacer perder a la víctima su sentido moral.

¿Cómo curar a una víctima?

Normalmente hace falta que otra persona le haga ver qué tipo de relación tiene; que pierda el sentimiento de culpa y recupere la confianza en sí misma. El agresor se ha dedicado a hacerle sentir que no es nadie, que es un incompetente, y las personas quedan muy maltrechas en su amor propio. Así que si percibe actitudes perversas, denúncielas.

¿Hace falta un especialista?

Si, porque es muy importante mostrar a la víctima cuál es su punto débil, eso es lo que le ha hecho caer en manos del acosador.

¿Y cuál suele ser el punto débil?

Una falta de confianza en uno mismo por una herida de la infancia. El perverso es muy hábil percibiendo la fragilidad del otro.

¿Cómo defenderse legalmente?

Lo más importante es educar en decir no y formar especialistas que puedan intervenir. En el mundo laboral hay que crear una ley contra el acoso moral y estamos en ello.

Si te ha interesado, la autora tiene varios libros sobre el tema. Aqui tienen un enlace de “El acoso moral” en español y otro del mismo libro en inglés.

http://www.amazon.es/El-acoso-moral-psicol%C3%B3gico-cotidiana-ebook/dp/B0064T0678/ref=sr_1_1?s=books&ie=UTF8&qid=1420222287&sr=1-1&keywords=marie+france+hirigoyen

http://www.amazon.com/Stalking-Soul-Marie-France-Hirigoyen/dp/188558699X/ref=sr_1_1?ie=UTF8&qid=1420223051&sr=8-1&keywords=marie+france+hirigoyen

Tratarán de hacerte dudar de tu cordura. Erosión de identidad y “gaslighting”.

Una de las técnicas más abusivas que utilizan los sociópatas y narcisistas es la de hacerte pasar por loca/o. Este abuso se conoce como “gaslighting”. El “gaslighting” es una forma de violencia psicológica y lavado de cerebro que consiste en presentar información falsa o incompleta para hacer dudar a la víctima de su memoria, percepción y cordura. Esto puede ir desde simples negaciones por parte de los abusadores de que determinados eventos hayan ocurrido hasta la escenificación de situaciones extrañas para desorientar a la víctima.

El término “gaslighting” proviene de la obra Gas Light  (conocida como Angel Street en Estados Unidos) y sus adaptaciones al cine. El argumento trata de un hombre que intenta convencer a su mujer de que está loca, manipulando pequeños objetos de su entorno e insistiendo constantemente en que ella está equivocada o está padeciendo lagunas de memoria cada vez que ella menciona estos cambios. El término parte de las lámparas de gas (gas light) que el marido usa en el ático mientras busca el tesoro escondido. La mujer avista dichas luces, y él le insiste en que no son más que delirios.

El término es ahora usado profusamente en literatura clínica psiquiátrica. Comenzó a ser utilizado coloquialmente desde la década de 1970 para describir esfuerzos de manipular el sentido de realidad de alguien. Los psicópatas y narcisistas utilizan esta forma de abuso en forma permanente y de ésta manera logran que se produzca la erosión del sentido de identidad de sus parejas (o colegas en el ámbito laboral).

Algunos ejemplos de “gaslighting” por parte del abusador:

  •        Fingir no comprender lo que le dice su “presa” y negarse a escuchar
  • Cambiar las fechas de eventos y decirle a su pareja que entendió todo mal.
  • Negar lo que dijo, incluso lo que dijo minutos atrás. Luego acusará a la víctima de no escucharlo nunca.
  • Cambiar de tema diciendo que no quiere volver a tratar ese asunto (aun cuando jamás hayan conversado sobre el mismo)
  • Negar sucesos verídicos delante de compañeros, amigos y familiares para que también duden de la percepción de su pareja o colega.
  • Acusar a la parte abusada de tener una imaginación desbordada y de vivir en las nubes.
  • Acusarla/lo de ser celoso, posesivo, demandante cuando nada de eso es cierto (tratan de hacerlo frente a testigos que no podrán corroborar la historia)
  • Tratar de aislar a la víctima diciéndole que cree más en lo que dicen los demás que en lo que él dice. Fingirá sentirse dolido y traicionado.
  • Devaluar lo que su pareja dice o hace diciéndole que sus opiniones son ridículas o infantiles. Llegan a decir cosas como “¿No viste la cara que todos pusieron cuando tú comenzaste a hablar de política? Yo te lo digo por tu bien, porque te quiero, no te vuelvas a poner en ridículo delante de ellos”
  • Negar cosas que prometieron. “Yo jamás te prometí/dije eso”.
  • Acusarla de tener mala memoria. “Si siempre olvidas dónde dejas las llaves ¿Por qué habría de confiar en lo que me dices ahora?”
  • Esconderle cosas a su pareja, o incluso cambiárselas de lugar y luego decirles “pero si tú la habías dejado allí”.

Según el Dr. en psicología Robin Stern si siempre estás  disculpándote con tu pareja, jefe o amigo; si te preguntas si no estarás estresada; si tienes que excusar ciertos comportamientos de tu novio a tus familiares; si a pesar de que tienes todo en la vida estás triste y angustiada en forma difusa,; si te cuesta tomar decisiones; tienes miedo de que te evalúen mal en el trabajo a pesar de dar lo mejor de ti o piensas que tal vez tienes síntomas de una enfermedad neurodegenerativa; primero evalúa si no estás siendo víctima de un psicópata, sociópata y narcisista en el ámbito doméstico o laboral.

gaslighting

La máscara de cordura que no podemos ver como sociedad.

La Mascara de la Cordura

Imagine – si puede – no tener una conciencia, ninguna en absoluto, ningún sentimiento de culpa o de remordimiento, sin importar lo que haga, ningún sentido de preocupación por el bienestar de gente ajena, amigos, o hasta miembros de su familia, que pueda limitarlo. Imagine no vivir ninguna lucha contra la vergüenza, ni siquiera una en toda su vida, sin importar qué clase de acción egoísta, perezosa, dañina o inmoral usted haya realizado.

Ahora agregue a esta fantasía extraña la capacidad de esconderle a la gente que su psicología es radicalmente diferente a la suya. Puesto que todos asumen simplemente que la conciencia es universal entre seres humanos, ocultar el hecho de que usted no tiene conciencia no necesita casi ningún esfuerzo de su parte.

No es frenado de ninguno de sus deseos por culpabilidad o vergüenza, y otros nunca lo enfrentan por su sangre fría. El agua congelada en sus venas les es tan extraña, tan totalmente fuera de su experiencia personal, que raramente llegan a conjeturar siquiera sobre su condición.

Loco y espantoso – y verdadero, en aproximadamente un 4 por ciento de la población…

La gran incidencia de la sociopatía en la sociedad tiene un efecto profundo en el resto de nosotros, quienes también debemos vivir en este planeta, e incluso para los que no hemos sufrido trastornos clínicos. Los individuos que constituyen este 4 por ciento agotan nuestras relaciones, nuestras realizaciones, nuestra autoestima, nuestra mismísima paz en la tierra.

Sin embargo, sorprendentemente, mucha gente no sabe nada sobre este desorden, o si lo hacen, sólo piensan en términos de psicopatía violenta, gente que visiblemente ha quebrantado la ley muchas veces consecutivas, y que, si son detenidos, serán encarcelados.

No estamos comúnmente enterados, y por lo general tampoco identificamos a la gran cantidad de sociópatas no violentos que se encuentran entre nosotros, gente que a menudo no son infractores descarados, y contra quienes nuestro sistema jurídico oficial proporciona poca defensa.

Lo que distingue a toda esta gente del resto de nosotros es un agujero completamente vacío en la psique, en donde deberían estar las funciones de humanización más desarrolladas. [Martha Stout, Ph.D., The Sociopath Next Door (El Vecino Psicópata)] (altamente recomendado).

Para aquellos entre Ustedes que estén buscando entender la psicopatía, el libro de Hervey Cleckley (The Mask of Sanity – La Máscara de la Cordura), es el estudio absolutamente imprescindible del psicópata que no entra necesariamente dentro del tipo criminal

La hipótesis seminal de Cleckley en lo que se refiere al psicópata es que sufre, de hecho, de una verdadera enfermedad mental: un déficit afectivo profundo e incurable. Si realmente llega a sentir algo, son solamente emociones de las menos profundas. Él hace cosas extrañas y autodestructivas porque las consecuencias que llenarían al hombre normal de pena, de odio a sí mismo, y de vergüenza simplemente no afectan en lo más mínimo al psicópata. Lo que para otros sería un desastre, para él no es más que un inconveniente pasajero.

Un aspecto muy interesante del psicópata es su “vida oculta” que a veces no está tan bien oculta. Pareciera que el psicópata tiene una necesidad regular de tomarse “unas vacaciones dentro de la inmundicia y la degradación” de la misma manera que la gente normal puede necesitar unas vacaciones en un complejo turístico en donde pueda disfrutar de alrededores y una cultura magníficos. Para lograr hacerse una mejor idea de esta “necesidad extraña” del psicópata – una necesidad que parece ser una prueba de que el “actuar humanamente” es muy estresante para el psicópata – lea más de La Máscara de la Cordura, capítulos 25 y 26.

También lea las especulaciones de Cleckley sobre lo que de verdad “era realmente anormal” en esta gente. Llega a estar muy cerca de sugerir que son humanos en todos sus aspectos – salvo en el hecho de que carecen de alma.

Siendo máquinas muy eficientes, como una computadora, son capaces de ejecutar rutinas muy complejas diseñadas para obtener de otras personas apoyo para lo que desean. De esta manera, muchos psicópatas son capaces de alcanzar posiciones muy altas en la vida. Es solamente al cabo de un cierto plazo que sus socios se dan cuenta del hecho de que su subida en la escalera del éxito está basada en la violación de los derechos ajenos. “Hasta cuando son diferentes de los derechos de sus socios, son capaces a menudo de inspirar esperanza y confianza”.

El psicópata no reconoce ningún defecto en su psique,  ninguna necesidad de cambiar.

Nuestro mundo parece haber sido invadido por individuos para quienes la visión de la vida y del amor es tan drásticamente diferente de lo establecido por la norma hace mucho tiempo que estamos mal preparados para tratar con sus tácticas de lo que Roberto Canup llama la “mentira verosímil.” Como él lo demuestra, esta filosofía de la “mentira verosímil” ha alcanzado los sectores legal y administrativo de nuestro mundo, convirtiéndolos en máquinas dentro de las cuales los seres humanos con emociones verdaderas son destruidos.

Los seres humanos han sido acostumbrados a asumir que otros seres humanos – por lo menos – están intentando “hacer el bien” y “ser buenos” y justos y honestos. Y por eso, muy a menudo no nos tomamos el tiempo necesario de hacer una investigación profunda para determinar si una persona que ha entrado en nuestras vidas es, de verdad, una “buena persona.”

Imaginemos que en una pelea, un lado es inocente, honesto, y dice la verdad.  Es obvio que mentir no le aporta ningún beneficio a una persona inocente; ¿qué mentira puede decir? Si es inocente, la única mentira que puede decir es confesar falsamente “Fui yo quien lo hizo.” En cambio, la mentira no es más que buena para el mentiroso. Él puede declarar ese “Yo no lo hice,” y acusar a otro de haberlo hecho, al mismo instante que la persona inocente a quien ha acusado está diciendo “Yo no lo hice,” y está realmente diciendo la verdad.

La verdad – cuando está bien distorsionada por buenos mentirosos, siempre puede hacer que una persona inocente parezca mala – especialmente si el inocente es honesto y admite sus errores.

La suposición básica de que la verdad se encuentra entre el testimonio de las dos partes siempre se torna en ventaja hacia el que miente y en contra del que dice la verdad. Bajo la mayoría de las circunstancias, esta desviación sumada al hecho de que la verdad también va a ser deformada de tal manera a perjudicar a la persona inocente, resulta en que la ventaja siempre queda en manos de mentirosos – psicópatas. Hasta el simple acto de hacer una declaración bajo juramento es inútil. Si alguien es mentiroso, hacer un juramento no significa nada para esa persona. Sin embargo, hacer un juramento actúa fuertemente en un testigo serio, veraz. Una vez más la ventaja va para

Pueden tambien imitar sentimientos, pero los únicos verdaderos sentimientos que parecen tener – eso que los conduce y los hace fingir diversos dramas para causar efecto – son una especie de “hambre predatoria”, de lo que desean. Es decir, “sienten” la necesidad/el deseo como amor, y el no ser satisfechos en sus necesidades/deseos es descrito por ellos como el “no ser amados”. Además, esta perspectiva de “necesidad/deseo” determina que solamente el “hambre” del psicópata es válida, y cualquier cosa que esté “allí afuera,” todo lo que está fuera del psicópata, no es verdadero, excepto en tanto tenga la capacidad de ser asimilado por el psicópata como una clase de “alimento”. “¿Puede ser utilizado o proporcionar algo?” es la única preocupación que el psicópata parece tener. Todo el resto – toda actividad – está subsumido en esta tendencia.

En pocas palabras, el psicópata – y el narcisista en un menor grado – es un depredador. Si pensamos en la interacción entre los depredadores y sus presas en el reino animal, podemos llegar a tener una cierta idea de lo que se esconde detrás de la “máscara de la cordura” del psicópata. Del mismo modo que un animal depredador adoptará toda clase de funciones furtivas posibles para acechar a su presa, sacarla fuera de la manada, acercársele y disminuir su resistencia, el psicópata construye todo tipo de camuflaje elaborado compuesto de palabras y apariencias  – mentiras y manipulación – para “asimilar” a su presa.

Esto nos conduce a una pregunta importante: ¿qué es lo que el psicópata REALMENTE obtiene de sus víctimas? Es fácil ver lo que buscan cuando mienten y manipulan por dinero, bienes materiales o poder. Pero en muchos casos, tales como en las relaciones amorosas o en las falsas amistades, no es tan fácil ver lo que el psicópata está buscando. Sin desviarnos demasiado en especulaciones espirituales – un problema que Cleckley también confrontó – podemos decir solamente que pareciera ser que el psicópata GOZA de hacer sufrir a otros. Del mismo modo que los seres humanos normales disfrutan de ver a otra gente feliz, o de hacer cosas que hagan reír a otros, el psicópata disfruta de todo lo contrario.