Psicópatas y narcisistas 101

Hoy queremos hacer un breve resumen sobre abuso narcisista y psicopático. Hace tres años que comenzamos el blog y creemos que es necesario hacerlo. Ya casi llegamos a un millón de visitas entre las dos plataformas y no damos abasto siquiera a contestar comentarios. Estamos realmente desbordadas. Seguiremos recopilando y traduciendo información pero con una frecuencia algo menor. Afortunadamente el tema se replica y comienzan a aparecer otros blogs en diversos idiomas sobre el tema. Creemos que nuestros objetivos se han cumplido en gran medida pero seguiremos hasta que este tema esté instalado socialmente. Aquí les dejamos los puntos básicos que hay que entender para librarse de cualquier tipo de relación con un psicópata.
La psicopatía (o trastorno antisocial) y los narcisistas malignos son desordenes de personalidad tipo B. A menudo se los suele llamar sociópatas para agruparlos aunque tienen algunas diferencias que, en términos del daño que causan, son irrelevantes para discutir aquí, nos enfocaremos en lo que tienen en común. Los psicópatas y narcisistas son personas que no sienten amor, no les importa la suerte de los demás que son a sus ojos meros objetos a ser utilizados, experimentan emociones muy primitivas que se encuentran controladas por las zonas más antiguas (evolutivamente hablando) del cerebro. Mienten todo el tiempo pero no son lo que popularmente se conoce como mitómanos, quienes viven en un mundo de fantasía y autoengaño pero no desean manipular a los otros con sus fabulaciones, sino que explícitamente lo hacen para controlar y burlarse de sus víctimas. Tienen tendencias sádicas, de una forma u otra, abiertamente o solapadamente, ya que gozan con el dolor de los demás, se sienten poderosos cuando los demás reaccionan a su abuso o provocaciones. Suelen tener un apetito sexual desbordado (no porque sean adictos al sexo como ocurre cuando alguien trata de adormecer problemas emocionales no resueltos) sino que el sexo es su forma de controlar a los demás y de obtener algo de emoción en una estructura psíquica vacía. Son un gran agujero de nada y solo los riesgos, las conductas abusivas y el sexo perverso les da algo de “vida”. Sin embargo, las estructuras cerebrales que controlan la ejecución de nuestro accionar, y aquella que comprenden lo que es bueno y lo que es malo, lo que causa alegría o dolor, están perfectamente intactas por lo que tanto psicópatas y narcisistas eligen comportarse de esa manera y son imputables por sus acciones en todos los sistemas legales del mundo. No tienen excusa.
El accionar del psicópata o del narcisista comienza con un proceso de idealización y seducción de la persona elegida para servir sus propósitos que pueden ser de los más variados: otra/o amante, apropiarse del proyecto de un colega para ascender, convencer a un familiar de hacerle la vida imposible a otro. Durante semanas te convertirás en la persona más importante en sus vidas, exagerará tus virtudes, te llamará y enviará mensajes todo el tiempo aun cuando la relación no sea de índole romántica (en el trabajo es muy común que finjan que tú les resultas un modelo a seguir y necesitan tu consejo). Ese bombardeo no es más que una estrategia para forzar a tu cerebro a su presencia y su validación, te acostumbras de a poco a que tu vida gire en torno a sus atenciones. Asimismo, es probable que utilicen falsas historias de abuso o maltrato en su infancia para darte pena y para que sientas que si te honra contándote cosas de tu pasado, tú deberías hacer lo mismo. Te abres entonces sin reparos, confías en ellos y esta información que le brindas de tus vulnerabilidades será utilizada en tu contra: con esos datos sabrá como manipularte en la etapa siguiente (erosión de identidad) y para destruirte cuando no te necesite más en su vida.
Una vez que el bombardeo de atención logró que tú confíes plenamente en el/ella tratará sutilmente de quebrar tus límites: en una relación amorosa tratará de que pruebes conductas sexuales o substancias que nunca quisiste, en el trabajo te pedirá que le brindes información que solo tú deberías manejar, en la familia te convencerá de que te alejes de alguien, etc. Si no accedes a algunos de sus pedidos te acusará de no confiar en el/ella y te hará sentir culpable. También, cuando se dé cuenta de que comienzas a sospechar, volverá a idealizarte (su aceptación se vuelve una especie de droga para ti ya que calma la ansiedad que ellos mismos causan en tu mente y en tu cuerpo, puedes ver más sobre los cambios bioquímicos que ellos provocan en este blog). Otras de sus estrategias es pedirte que mires a sus ojos para que compruebes que es sincero/a. Como mienten sin transpirar ni desviar la mirada, tú les crees y te reprochas por haber desconfiado. Recuerda también que muchos animales usan la mirada y la imitación de movimientos en espejo para “hipnotizar” a sus víctimas antes de lanzarse sobre ellas, por ejemplo ciertas serpientes hacen que las aves queden inmóviles, incapaces de volar para devorarlas. Pero no te inquietes, una vez que entiendes la mecánica del sociópata, no hay mirada que pueda contigo, es más, te dará risa, pero mientras no eres consciente de su manipulación, sus mentiras y su imitación en espejo no sabrás cómo es que hace para que su mirada te deje “tranquila/o” cuando ciertamente no deberías estarlo.
A partir de acá comenzará a utilizar tres técnicas favoritas de tortura y esclavitud emocional: triangulación, devaluación y gaslighting. La triangulación consta en utilizar a una tercera persona (real o imaginaria) para desestabilizarte. Esto puede ser desde convencerte de que tus amigos o familiares están en tu contra, compararte con otras personas, darte celos a propósito para negártelo descaradamente luego, decirte que si tú no le ayudas profesionalmente pedirá ayuda a la competencia, etc. La idea es que tú te esfuerces cada vez más para que él/ella vea tu valor como ser humano o profesional, creyendo que así dejará de triangularte. De más está decir, que no lo hará. La devaluación es otra forma de abuso y consiste en hacerte comentarios humillantes o descalificadores por lo bajo (rara vez lo hacen en público ya que necesitan que nadie te crea cuando expongas su maltrato). Los ejemplos son infinitos, puede dejarte entrever que eres mala/o cuidando a tus hijos “siempre te descuidas y es por eso que se ha caído y lastimado” o que eres mal hijo “tu hermana realmente se ocupa de mi y no tiene delirios de ser un universitario de renombre” o que te ves mal “estás más gordo/a y además traes canas, deberías cuidarte más, te lo digo por tu bien”. Por favor recuerda que nunca te dicen nada por tu bien sino por tu mal. Por último, la estrategia del gaslighting consiste en hacerte dudar de tu cordura (si quieres saber de dónde proviene el término puedes ver la entrada específica en este mismo blog): te dejan un mensaje de texto que no parece dirigido a ti ya que trata de cosas intimas pero de las que nunca hablaron y luego te dice que era para ti, que imaginas cosas; comenta cosas inapropiadas en las redes sociales a otras personas para luego borrarlas; te esconde documentos importantes que aparecen en otro lado; el dinero de la casa comienza a ser cada vez menos y te asegura que eres tú quien se olvida de las cifras.
Con estas tres formas de abuso ya tienen suficiente como para mantenerte en estado constante de duda y angustia. Esto no quiere decir que no puedan usar otro tipo de técnicas de sometimiento como amenazas veladas “no comentes lo que te he dicho a recursos humanos o se enojará con los dos” “mi exmujer era tan histérica que una vez le retorcí brazo, hoy estoy arrepentido, por suerte tú no eres igual” o agresión física en cualquiera de sus expresiones pero sí que estas son las “básicas” de su repertorio. Alternará entonces entre ciclos de idealización y abuso indefinidamente para causarte disonancia cognitiva, es decir que no sepas cual de sus dos caras es la verdadera, si la abusiva o la “gentil”. No hay dos caras, hay una persona que deliberadamente te usa, te maltrata y para colmo te acusa de su abuso. Si por algún motivo quiere descartarte con rapidez estos ciclos de abuso se acortarán o prácticamente pasarán de la idealización a mostrar su cara siniestra en un segundo. Si solo quiso tenerte como suministro sexual pues prepárate a conocer cuán crueles pueden ser (puedes ver más sobre el descarte rápido en la entrada de “abuso express” de este blog). Si te sucede esto último, no pienses que no te quiso en su vida por más tiempo, piensa que es una bendición porque los psicópatas y narcisistas mantienen en su vida por más tiempo a aquellas personas que son más dóciles y que les sirven de pantalla para esconder sus vidas de perversión frente a sus grupos de conocidos. Esas personas que convivieron con estos vampiros por veinte y treinta años van a tener secuelas mucho más graves que las tuyas, y ya sabemos que aun cuando tu relación haya sido de dos meses puede dejarte con estrés postraumático. Imagina entonces el infierno del que te has salvado.
Cuando finalmente la relación termina, ya sea por medio de su descarte cruel e indiferente o porque tú te has dado cuenta que esa persona te enferma, prepárate para dos cosas: por un lado, vivirás en una montaña rusa de dolor, dudas, pensamientos recurrentes y molestos, ganas de contactarle, necesidad imperiosa de reparación y justicia, deseos de exponer su doble vida y su abuso, problemas de salud y demás. El/la psicópata te dejó vacío/a y tienes la sensación que estás en ruinas. Por otro lado, ellos necesitan seguir consiguiendo nuevos incautos a los que rapiñar por lo que es necesario que nadie sospeche de sus dobles vidas. A ese fin triangularán a tus viejos amigos, familiares y colegas en tu contra. Mentirá descaradamente, dirá que tú eras la persona maltratadora y perversa, intentará sacarte a tus hijos por el puro placer de golpearte en donde más duele ya que ellos no aman ni siquiera a sus hijos. Ambas etapas coinciden por lo que se hace difícil plantear estrategias legales de defensa frente a sus calumnias y ataques cuando estás sufriendo depresión o enfermedades producto del estrés. Pide ayuda, no dejes que terminen de destruir lo sano que tienes en tu vida. Asesórate con psicólogos o psiquiatras que sepan de abuso narcisista y de estrés postraumático, ya que de lo contrario, los terapeutas no entrenados, también son captados por la seducción del psicópata y tienden a tachar a la victima de masoquista o histérica. Cambia de terapeuta, no necesitas a alguien que en vez de ayudarte se quede tranquilo poniéndote etiquetas, eso es incompetencia profesional. Busca también abogados, contadores y asistentes sociales que puedan protegerte legal y financieramente. Finalmente, durante toda esta etapa tan convulsionada mantén contacto cero, y si no pudieras ya que tienes niños, mantén contacto mínimo y utiliza la técnica de piedra gris para no caer en sus provocaciones ya que lo que quieren es que reacciones para usar tu angustia en tribunales o dentro de la empresa. El contacto cero es la herramienta más importante para sanar, no la subestimes.
La recuperación es un proceso largo y no es igual en todos los casos. Alternarás entre depresión y rabia. Es común también tener ataques de pánico o sufrir de un entumecimiento de los sentidos. Hay distintas terapias tanto médicas, psicológicas o físicas que pueden ayudar: terapia cognitivo-conductual, análisis (siempre y cuando el terapeuta sepa respetar los tiempos del paciente ya que verbalizar muy rápido cosas muy abusivas como por ejemplo prácticas sexuales forzadas pueden agravar el estrés postraumático), EMDR (terapia que se utiliza específicamente para el estrés postraumático), terapia de arte, yoga, tapping (parecida a EMDR y que funciona muy bien para víctimas de abuso prolongado como así también para sobrevivientes de catástrofes y guerras), terapia con animales, ciertos medicamentos por corto tiempo siempre supervisado por médicos especialistas, grupos de autoayuda, leer libros serios sobre psicopatía, escribir o hacer activismo sobre el tema como así también mindfulness, técnica que ancla a los sobrevivientes en el presente, cosa muy necesaria ya que el abuso vuelve a la memoria una y otra vez a pesar de que la persona intente desesperadamente “soltar” su pasado. Esto es producto de que el/la psicópata reprogramó el cableado cerebral de su víctima con sus técnicas de manipulación y lavado de cerebro. Si se observan las resonancias magnéticas cerebrales de un sobreviviente podrás ver que el abuso deja huellas visibles en varias áreas de la corteza y la amígdala. Pero ten esperanzas, eso es reversible. Si usas una combinación de estas terapias volverás a un estado emocional y fisiológico saludable.
Por último, es común que los sobrevivientes que lograron trabajar adecuadamente su encuentro con un/a sociópata detecten a estas personas con una rapidez extraordinaria. Muchos se inquietan por esta extraña habilidad, piensan que tal vez exageran luego de semejante experiencia. Es un hecho científico que si sumamos los casos narcisismo y psicopatía nos da como resultado que el 4% de la población mundial es sociópata, es decir que 1 de cada 25 personas tiene estas características nefastas. No estás imaginando, la realidad es que antes no te dabas cuenta cuando tenías a uno de ellos a tu lado.
Imaginemos un mundo en el que se eduque a la población sobre estos desórdenes tipo B de personalidad y que todos aprendemos a ver detrás de sus fachadas antes de ser abusados. Esto es lo deseable y es posible. Cuando comenzamos a escribir el blog, nuestra meta era que este tipo de abuso que habíamos sufrido cobrara algo de visibilidad. Estábamos convencidas de que habíamos caído en sus redes porque desconocíamos que este tipo de personas insensibles e inhumanas existían entre nosotros. Afortunadamente en este tiempo han salido libros excelentes y el tema se extendió en las redes sociales. El desafío que nos queda a todos los sobrevivientes es primero, que los medios de comunicación se hagan eco (todavía no salimos de nuestro asombro cuando vemos que las revistas de interés general no tratan el tema, evidentemente consideran que saber si las axilas se llevan este verano depiladas o no es mucho más importante que la salud mental de la población) y segundo, que los estados lo aborden dentro del plan de salud y lleve adelante campañas de prevención. Sucederá, tenemos fe. Nos volvemos a encontrar en un par de meses, mientras tanto seguimos subiendo cosas a la página de FB, también con una frecuencia algo menor. Gracias por todo, gracias porque ustedes, con sus historias de vida, nos ayudaron también a sanar.

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El abuso sociopático y la violencia son dos caras de la misma moneda

Es una realidad que el tema de la psicopatía y el narcisismo ha comenzado a tratarse en los países de habla hispánica pero, en paralelo, han surgido opiniones que aseguran que el abuso de psicópatas y narcisistas no estaría incluido en el tema de violencia doméstica ni tampoco encuadraría en alguna definición de violencia. Aseguran que este tipo de maltrato es una dinámica psico-biológica de la que varias personas, además del abusador, serían parte. No te dejes engañar. Esto es una forma de excusar al abusador, culpar parcialmente a la víctima y desviar el tema de la agenda pública.

Primero que nada, recordemos que el espectro de desordenes de personalidad es amplio y se extiende desde  casos medianamente graves en los que el narcisista se dedica a parasitar y mentir a los que lo rodean hasta casos severos donde puede haber golpes o donde estos personajes abusan sexualmente de extraños o de sus propios hijos sin que los demás miembros de la familia, también captados por la narrativa del psicópata, sean capaces de verlo hasta que el perverso se aleja o muere (tal es el caso de Mackenzie Phillips, hija del integrante de la banda The Mamas and The Papas, John Phillips que obligó a la joven a mantener relaciones incestuosas durante 8 años. Recién cuando su padre murió, Mackenzie pudo hablar del abuso sexual. Varios de los miembros de su familia no le creyeron, comportándose como facilitadores post mortem, pero ella no se amedrentó y sigue trabajando por las víctimas de abuso paterno). Por lo tanto, si alguno de nosotros padeció el abuso de un jefe narcisista pero no fue golpeado, esto no quiere decir que el abuso psicopático no exista si lo comparamos con casos resonantes de violencia de género. Es más, la violencia de género no es una realidad separada de la psicopatía y el narcisismo: detrás de los golpeadores, e incluso de los homicidas, suele haber un altísimo porcentaje de desórdenes de personalidad tipo B. Lo podemos asegurar, lo indican los estudios científicos, lo hemos vivido también en carne propia, y cuando decimos “carne propia” lo hacemos en forma textual. Disociar el concepto de violencia del de psicopatía y narcisismo es la forma con la que los sociópatas piensan contratacar nuestra ganada consciencia sobre sus tácticas de abuso.

En estos días, un joven nadador estrella de la prestigiosa Universidad de Stanford llamado Brock Turner, fue sentenciado a SOLO 6 meses de prisión por haber violado a una joven que estaba inconsciente.  Aparentemente el juez dio lugar al descargo del joven que, en vez de pedir disculpas por lo que hizo, escribió una carta diciendo que lo que pasó (abuso sexual agravado) fue producto de la conducta proclive a las fiestas y al alcohol de los estudiantes norteamericanos (desplazamiento de culpa, una de las características de los sociópatas). Las organizaciones de género y la opinión pública están indignadas por esta condena ridículamente leve cuando en realidad le hubieran correspondido 14 años. Para seguir agregando dolor a la víctima, el padre del joven pidió públicamente clemencia para su hijo al que describió como un joven normal al cual se “le juzgaba duramente por 20 minutos de acción en una vida de 20 largos años de logros” (busca el caso, luego nos dices si la mirada fija de Brock Turner no te recuerda a la de alguien que conoces y si el padre no se comporta como el clásico “flying monkey” o facilitador). Afortunadamente en la gran mayoría de los medios de ese país se habla de su conducta como sociopática, como violencia de género (no hay contradicción entre los términos) y se protege a la víctima.

No nos dejemos confundir, muchas personas con características psicopáticas se encuentran en la política, en el periodismo y en la sociedad en general. Ellos están desconcertados ante la cantidad de información que se está haciendo pública y quieren frenar nuestra toma de consciencia porque si toda la sociedad está advertida ya no tendrán suministro que se involucre emocionalmente o laboralmente con ellos, que los vote, que los lean o les presten atención. Desde ya no creemos que el abuso psicopático se limite a la violencia de género pues alcanza a hombres que padecieron a cónyuges o madres psicópatas,  a instituciones religiosas y a todo tipo de empresas. En cada caso el abuso se expresará como una violencia diferente pero violencia al fin.  De todas formas, si quedan dudas de que el abuso emocional y la violencia psicológica son formas de violencia e incluso formas de violencia de género dejamos la resolución 48/104 de diciembre de 1993 de la Asamblea General de la ONU que dice:  “Por violencia contra la mujer se entiende todo acto de violencia basado en la pertenencia al sexo femenino que tenga o pueda tener como resultado un daño o sufrimiento FÍSICO, SEXUAL O PSICOLÓGICO para la mujer, así como las AMENAZAS DE TALES ACTOS, la coacción o la privación arbitraria de la libertad, tanto si se producen en la vida pública como en la vida privada”.

 

Insistimos que el abuso psicopático no queda restringido a la violencia de género pero ES UNA DE SUS MANIFESTACIONES (en la resolución recalcamos el aspecto psicológico y las amenazas de violencia ya que son las formas favoritas de abuso de todo psicópata o narcisista, pero no las únicas. Algunos psicópatas cruzan todas las fronteras). El abuso psicopático puede tomar la forma de abuso y acoso laboral, acoso escolar, violencia intrafamiliar, abuso y violencia infantil, abuso de autoridad pública o eclesiástica, etc.  Queremos también decirles a aquellos que ven el abuso como solo una dinámica disfuncional psico-biológica que aunque esto es parte del fenómeno, no es más que la punta de un iceberg de violencia. Además, ese argumento no se sostiene como forma de minimizar el impacto social que tiene, ya que hay otras cuestiones que son psico-biológicas (como por ejemplo cierto tipo de enfermedades como el asma o la diabetes) y que, no obstante, están en lo más alto de las prioridades del estado por su incidencia en la salud física y emocional de la población. El abuso psicopático y narcisista es un tema que afecta a más del 30% de la población mundial (se estima que ese es el número de personas que sufrieron el maltrato de sociópatas en alguna de sus formas) y que deja huellas tangibles como el síndrome de estrés postraumático que es muy incapacitante.  Trabajemos todos juntos para educar, prevenir y dar herramientas de recuperación a los sobrevivientes, como así también demandemos de nuestros legisladores y de los medios formadores de opinión que traten al tema con seriedad y lo coloquen como una de las prioridades del estado para frenar la violencia y la enfermedad que de ella deriva.

El fin de psicópatas y narcisistas es vulnerar todos tus límites

Luego de la fase de bombardeo amoroso y de imitación en espejo, la acción del perverso narcisista sobre su víctima consistirá esencialmente en inhibir y controlar su pensamiento. Esta es la fase en la que alternará abuso encubierto (gaslighting, mentiras, tratamiento del silencio, críticas) con vueltas a la etapa de luna de miel. En la fase siguiente (la de descarte, sea sutil y lenta, o rápida y agresiva), le provocará sentimientos, actos y reacciones mediante mecanismos de provocación).

Si la víctima tiene suficientes defensas como para jugar al juego del sociópata impone una lucha perversa que sólo se terminará con la rendición de la víctima ya que es mentalmente extenuante. Es por eso que lo que se recomienda es cortar todo vínculo con ellos de forma inmediata y definitiva.

El perverso intenta que su víctima actúe contra él para poder acusarla de «malvada». Lo importante para él es que la víctima parezca responsable de lo que le ocurre. El agresor utiliza una debilidad de su víctima —una tendencia depresiva, histérica o enferma— para caricaturizarla y conseguir que ella misma se desacredite. Hacer caer al otro en el error permite criticarlo o rebajarlo, pero, sobre todo, se le proporciona una mala imagen de sí mismo y se refuerza su culpabilidad.

Cuando la víctima no controla suficientemente la situación, basta con cargar las tintas en la provocación y el desprecio para obtener una reacción que luego se le podrá reprochar. Por ejemplo, si su reacción es la ira, se procura que todo el mundo se dé cuenta de ese comportamiento agresivo, de tal modo que hasta a un espectador exterior se le pueda ocurrir llamar a la policía. Los perversos llegan incluso a incitar al otro al suicidio: «Pobrecita mía, no tienes nada que esperar de la vida, no entiendo cómo no has saltado todavía por la ventana». Después, al agresor no le cuesta nada presentarse como una víctima de una enferma mental.

Frente a alguien que lo paraliza todo, la víctima se siente acorralada y en la obligación de actuar. Pero, obstaculizada por el dominio al que está sometida, sólo puede hacerlo mediante un arranque violento en busca de su libertad. Un observador externo considerará como patológica cualquier acción impulsiva, sobre todo si es violenta. El que responde a la provocación aparece como el responsable de la crisis. Para el perverso, es culpable, y para los observadores externos, parece que sea el agresor. Lo que éstos no ven es que la víctima se encuentra acorralada en una posición en la que ya no puede respetar un modus vivendi que para ella es una trampa. Tropieza con un doble obstáculo y, haga lo que haga, no puede salirse con la suya. Si reacciona, aparece como la generadora del conflicto. Si no reacciona, permite que la destrucción mortífera continúe.

El perverso narcisista obtiene tanto más placer al atacar la debilidad de su víctima, o al desencadenar su violencia, cuanto que esto la conduce a autocondenarse y a no sentirse orgullosa de sí misma. A partir de una reacción puntual, se la etiqueta de alcohólica o de suicida. La víctima se siente desarmada e intenta justificarse como si fuera realmente culpable. El placer del perverso es doble: primero, cuando engaña o humilla a su víctima; y luego, cuando evoca delante de ella la humillación. La víctima, entonces, vuelve a caer en la trampa, mientras que el perverso narcisista aprovecha de nuevo la situación, preocupándose, sin confesarlo, de presentarse otra vez como víctima.

Puesto que no se ha llegado a decir nada y no se ha realizado tampoco ningún reproche, no es posible presentar ninguna justificación. Con el fin de encontrar una salida de esta situación imposible, la víctima puede caer en la tentación de comunicarse, ella también, mediante manipulaciones y guardando silencio sobre algunas cosas. La relación se vuelve entonces equívoca: ¿quién es el agresor y quién el agredido? Para el perverso, lo ideal es que se acabe identificando a su víctima como «malvada», de tal modo que esa malignidad se convierta en algo normal, que todo el mundo asume. El perverso intenta inyectar su propia maldad en su víctima. Corromper es su objetivo supremo. Y alcanza su máximo placer cuando consigue que su víctima se vuelva también destructora, o cuando logra que varios individuos se aniquilen entre sí.

Todos los perversos, ya sean psicópatas o narcisistas, intentan atraer a los demás hacia su propio registro para luego conducirlos a pervertir las reglas. Su fuerza de destrucción depende en gran medida de la propaganda que difunden para mostrar a los demás hasta qué punto su víctima es «malvada» y por qué resulta, por lo tanto, razonable llamarle la atención. A veces lo logran, y consiguen asimismo la colaboración de aliados a los que también manipulan mediante un discurso que se basa en la burla y en el desprecio de los valores morales.

Para un perverso, el mayor fracaso es el de no conseguir atraer a los demás al registro de la violencia. Por lo tanto, ésta es la única manera de atajar la propagación del proceso perverso.

Hay que llegar a la convicción de que es posible salir, que las heridas pueden quedar perfectamente restañadas. Una herida no es un destino. Y luego hay que caminar en la dirección adecuada.

Para que el maltrato acabe no basta con la interrupción de todo contacto, hace falta luego superar sus devastadores efectos como son la destrucción de la reputación y sus contactos para herirnos. Para superar la disonancia cognitiva y el dolor post abuso es preciso recuperar la confianza en sí mismo y salir en busca de personas sanas en las que podamos confiar. No es fácil, ciertamente. Pero es posible. Estas personas existen. En palabras de Boris Cyrulnik uno de los mayores expertos en recuperación de situaciones traumáticas: “Hay personas y asociaciones que desempeñan esta hermosa y tremenda tarea de curación, de salvamento físico y psicológico, de renacimiento moral. Hay personas y organizaciones que dedican su vida a tender la mano a quienes están en un profundo foso de dolor y de humillación. Llegan a ellos para hacerles vivir el poder de dar y recibir, de cuidar y ser cuidados”.

Deconstruyendo a psicópatas y narcisistas: el fin de su gran relato.

Durante la relación, y aún luego, tu vida y tus pensamientos giraban en torno a él/ella porque te había programado a la manera de los perros de Pavlov para que respondieras a su conducta a la que no lograbas identificar como abuso.  En muchos blogs, incluyendo éste, se explican  las tácticas de control y manipulación que utilizan ya que el conocimiento real de la situación lejos de “hacerte pensar más”, te da respuestas que te tranquilizarán de que tú no eras la persona que estaba viendo visiones. Asimismo, hemos insistido, y lo seguiremos haciendo,  que el contacto cero es la clave para ganar seguridad personal y volver a sentirte bien. Sin embargo, hoy decidimos que sería interesante hacer un ejercicio de deconstrucción de este “gran relato” que psicópatas y narcisistas introducen en nuestro psiquismo. Nos pareció necesario porque hemos observado que muchos de nosotros todavía hablamos de ellos como si fueran imbatibles. Esto no es así, simplemente debemos cuestionar esta última mentira que nos han hecho creer.  Recuerda, el 100% de lo que dicen o de lo que muestran es MENTIRA.  Aquí una lista de por qué lo que parece jugarles a favor, los termina destruyendo.

Su sentido de grandiosidad: pobres o ricos, atractivos o feos, educados o no, invariablemente piensan que pueden controlar todas las situaciones y a todas las personas. No parecen ver que tienen una impulsividad descontrolada, que junto con su ceguera ante sus limitaciones, los lleva a cometer errores groseros.  Aún aquellos que llegaron a altos niveles sociales suelen terminar expuestos e incluso enjuiciados.  Piensan que el no tener emociones que entorpezcan sus elucubraciones es  un signo de poderío. Esta creencia es solo un auto engaño, su comportamiento es más parecido a un villano de caricatura que a un superhombre malvado. Es decir se piensan como el übermensch (superhombre) de Nietzsche pero son una patética imitación de Mojo jojo. (Si no sabes quién es Mojo jojo te recomendamos que busques algún episodio de “Las chicas superpoderosas”, probablemente coincidirás con lo que te decimos y te divertirás un rato). Recuerda, en algún momento de sus vidas caen, siempre caen de sus torres de ficción de manera vergonzosa. “Yo fui acosada sistemáticamente por un jefe que creía que debía “probar” a cada nueva empleada. Al comienzo tuve mucho miedo pero fui recabando información y confirmé que tenía una denuncia por violencia de género. Ni siquiera eso lo frenaba. Se creía impune porque nadie en la empresa decía nada. Sin embargo, hice una demanda legal. A partir de allí, se sumaron varias. La empresa fue demandada y él despedido. Pensó que jamás lo iban a agarrar”.

Su gran autoestima: los narcisistas pueden decir que tienen una alta autoestima, y su comportamiento fanfarrón podrían interpretarse como una señal de que así es, pero las evidencias que arrojan estudios por imagen como resonancias magnéticas demuestran lo contrario. Investigadores altamente entrenados en narcisismo  y psicopatía (Dr. Chester y colegas) han encontrado que tienen menos conectividad entre la corteza pre frontal medial y el núcleo estriado ventral  a la que describen  como evidencia de un “déficit interno en el sistema de auto recompensa”. En otras palabras, tienen dificultades para tener buenos pensamientos sobre sí mismos, lo que los empuja a buscar la afirmación en sus víctimas como un tipo de compensación por su déficit neuronal.  El testimonio de un sobreviviente lo ilustra claramente: “Ella vivía buscando llamar la atención de todos, todo el tiempo. Cuando hablaban de ella, aunque fuera negativamente, estaba extasiada. Si yo no le recordaba a menudo lo bella que era, se enojaba, se iba, y volvía cuando se le daba la gana. Ahora comprendo que en esos momentos buscaba atención en otros hombres.  El tiempo pasó, me recuperé, y cuando tengo recuerdos de esos momentos me rio pensando en que, sin haberlo sabido, tuve una relación con la madrastra de Blancanieves.”

Su falta de empatía: en este punto hay que tener extremo cuidado  porque el nuevo truco cuando le dices que no tiene en consideración los sentimientos de los demás es inventar que sufre de algún desorden dentro del espectro autista. Sí, así como lo oyes, se auto diagnostican para disimular su condición. Aclaremos lo siguiente, el Síndrome de Asperger bajo el cual intentan esconderse es una condición que hace que la persona no sepa leer gestos, entender ironías o dobles sentidos. Los que están diagnosticados con Asperger carecen de cierta empatía cognitiva pero no tienen mayores problemas con la empatía emocional, aman y sufren como cualquiera. Los psicópatas y narcisistas por el contrario tienen una gran empatía cognitiva con la que estudian cada gesto y estado de ánimo de los demás pero no tienen nada de empatía emocional. Entienden perfectamente lo que hacen, saben que está mal, que causan dolor y no les importa. Ten cuidado entonces porque ahora usan este truco para engañarte, y esto es una bajeza increíble porque no solo termina engañando a todo su entorno sino que agrega más prejuicios a los que ya existen sobre el autismo. Si quieres saber más sobre la diferencia entre empatía cognitiva y emocional puedes leer o ver los videos del Doctor Simon Baron-Cohen.

Su encanto y su capacidad de engaño: esto es así mientras no conozcas nada sobre el tema. Si ya experimentaste a alguno en tu vida o aprendiste sobre ellos, ya no te engañan, los ves venir a 40 kilómetros de distancia. Son obvios y repetitivos con sus técnicas. Una lectora nos comentó: “Hace unos años tuve una relación con un colega que resultó ser un psicópata. Afortunadamente, logré  salir de la relación airosa, con mucho dolor personal pero sin perder el trabajo, solo tuve que pedir un cambio de sucursal.  El año pasado, ingresó a nuestras oficinas una nueva empleada muy extrovertida y simpática. Salimos un par de veces. Me molestaba su  insistencia para que le contara cosas de mi vida pero lo tomé como interés. Sin embargo, mi intuición me decía que algo estaba mal. Un día le conté brevemente lo que me había sucedido con mi colega, cómo me había dado cuenta que era un psicópata, etc. Se mostró comprensiva al extremo pero yo sentí que había sido un error.  Curiosamente, a los pocos días me pidió que considerara una propuesta para asociarnos y abrirnos por nuestra cuenta. Sonaba interesante pero la realidad es que yo era la especialista en ese tema, no ella, y había que invertir bastante capital (ella solo se limitaba a poner una oficina que su familia tenía desocupada). Comencé a sospechar pero como yo no asociaba el tema de la psicopatía con las mujeres, terrible error, lo dejé pasar. De todas formas comenté mis dudas con otros compañeros.  Un día, durante un descanso me dijo –te has puesto una faldita muy linda ¿Es para que te mire Miguel?-. En ese momento todas las piezas cayeron en su sitio. Fue un auténtico dejà-vu. Mi ex pareja me decía exactamente lo mismo solo que en relación a él (pensaba que yo me desesperaba por seducirlo y complacerlo cuando en realidad yo siempre me vestí así). Ahora, esta colega se burlaba de mí creyendo conocer mis motivaciones, y como él, estaba cometiendo un grave error. Lo que era claro es que me había estado estudiando. A partir de entonces, investigué a fondo el proyecto, no para seguir adelante, sino para encontrar dónde estaba el engaño y cuando lo hice, avisé a mis colegas que iba a declinar la propuesta y les expliqué el porqué.  Luego de que rechacé el proyecto y dejé de sociabilizar con ella, mi colega psicópata esparció rumores en mi contra pero no le funcionó, los números son números y mis otros compañeros habían visto a las claras el interés último que ella tenía. Los sociópatas no son tan inteligentes después de todo, su pedantería y su narcisismo los ciega. Lo importante es que nosotros sepamos como defendernos de ellos y siempre seguir nuestra intuición.”

Su mirada hipnótica: Al comienzo de la relación puede parecerte así, pero más adelante solo tienes frente a ti, dos ojos de plástico que no te mueven a nada. Si todavía crees que te puede enredar con su mirada no mantengas contacto visual y tu lenguaje debe estar desprovisto de emocionalidad. Aquí tienes un ejemplo de cómo hacerlo sin temor. “Este compañero de universidad no me había dado demasiadas señales de que fuera un psicópata pero su mirada cuando se quedaba estudiando a algún compañero me daba escalofríos. Por lo demás era tranquilo, algo arrogante en ocasiones, pero no mucho más que los demás en esa facultad. Sin embargo, un día me empezó a buscar y comencé a tener los mismos síntomas que con mi ex narcisista: me atraía y me daba rechazo por igual. En ese instante tuve un momento de pánico pensando tenía que cambiarme de cátedra inmediatamente.  Sin embargo, respiré profundo, me tranquilicé y me dije que yo podía, que solo porque él estaba tratando de atraerme yo no tenía motivos para encontrarlo deseable. Era su juego, no el mío. No necesité evadirlo. Me puse una coraza invisible con el que me resultaba indiferente. Él lo notaba. Entonces redoblaba su bombardeo amoroso y yo seguía como si nada. Su seducción no le funcionaba. Se puso agresivo y mucho. Me gritaba por cualquier cosa. Cuanto más se descontrolaba y mostraba su verdadera identidad ante todos;  yo ganaba paz. Finalmente, se dio por vencido y buscó a una alumna de los primeros años. Durante todo ese semestre me odió pero entendió que si me seguía atacando el que quedaba en evidencia era él. Hace unas semanas  supe que fue despedido de la Universidad en la que estaba trabajando como ayudante de cátedra por acosar a una alumna que lo denunció. No puedo describir lo bien que me hizo saber que no estaba indefensa si algún otro psicópata me elegía como objetivo. Gané seguridad.”

El sexo con ellos es bueno: permítenos que te digamos una sola cosa “LOL”. Es un hecho que son muy promiscuos, pero promiscuidad no significa buena performance amatoria. En realidad lo que ellos hacen es hacerte creer que les despiertas un deseo fuera de lo común, y ese pensamiento es suficiente para que tú te sientas en medio de una historia de alto voltaje. El siguiente testimonio ilustra nuestro punto. “Cuando rompí con él (me harté de sus infidelidades y de prestarle dinero), lo extrañaba físicamente. No lo quería volver a ver en mi vida pero pensaba que nunca iba a sentir ese tipo de pasión con nadie.  Mi terapeuta me ayudó a desenmarañar ese supuesto. Revisé nuestra vida sexual. Había días en los que él lo quería hacer todo el tiempo, yo accedía para que no se tentara con otras pero no me apetecía tanto, es más, llegó a lastimarme. Cuando yo iniciaba la situación se negaba o lo posponía para que lo deseara más. Si lo hacíamos en lugares semi públicos (él estaba obsesionado con eso y con la pornografía), lejos de resultarme excitante me asustaba. Y lo que considero realmente bochornoso es que me costaba llegar al clímax cuando antes jamás había tenido problema con ese tema. Esto último lo atribuyo a que inconscientemente nunca me sentí segura con él, y que además, él no se esforzaba mucho por darme placer sino que estaba concentrado en el suyo. ¿Cómo entonces creía que había sido el mejor sexo de mi vida? Me había vendido espejitos de colores. Cuando tomé consciencia de eso, logré olvidarlo por completo.”

Son la maldad encarnada: en un sentido es así. Luego de cruzarte con uno de ellos entiendes el mal en su sentido más perverso y gratuito. El mundo deja de parecerte un lugar seguro y amigable. Debes encontrar un nuevo sentido a la idea del bien y el mal que será la tuya. Esto es así sin lugar a duda. Pero decir que son el demonio o nefilim como hemos visto en algunos blog es ir demasiado lejos, es caer en la superstición, es darles un poder que no tienen y es seguir enredando, tu ya cansada cabeza, con cosas que no explican nada. Si bien algunos de ellos coquetean con esas ideas y bromean diciendo que son “hijos de satanás”, recuerda que evocan esas imágenes arquetípicas o mitológicas para inducir temor. No hay nada sobrenatural en ellos. Tú puedes controlarlos, la sociedad puede frenarlos, las leyes pueden contenerlos. No dejes que te coman el coco. No son nada más que unos seres vacíos, llenos de un odio infinito hacia los demás, hacia ellos mismos. Creo que ya lo hemos mencionado alguna vez pero lo queremos recordar, un viejo monje dijo una vez que lo que el mal no soporta es que se rían de él, que le pierdan el miedo y el respeto.  Ya sabes lo que tienes que hacer.

El Dr.Simon brinda nuevas herramientas para el tratamiento de pacientes con narcisismo y psicopatía.

El doctor en psicología George Simon ha dedicado su vida al estudio y tratamiento de los trastornos de personalidad (narcisismo, psicopatía o trastorno antisocial, histriónico, borderline, etc.). Ya hemos comentado en este blog algunos aspectos de su libro “En piel de oveja”.  En esta entrada nos dedicaremos a compartir algunos puntos interesantísimos de su libro “Character disturbance: the phenomenon of our age” (Trastorno de personalidad, fenómeno de nuestro tiempo). Este libro apunta a los profesionales de la salud mental, aunque es igualmente esclarecedor para parejas, familiares, colegas y docentes de individuos con estos desórdenes tan destructivos para los que los rodean.

En esta obra intenta demostrar que las terapias tradicionales, que la mayoría de los psicólogos y psiquiatras han aprendido y utilizado en sus carreras con éxito en distintos desórdenes neuróticos  e incluso psicóticos, no funcionan en los desórdenes de personalidad tipo B. Por el contrario, tratar de aplicar estas terapias a estos pacientes es altamente contraproducente ya que el terapeuta puede terminar siendo un facilitador de sus conductas dañinas. Las aproximaciones terapéuticas tradicionales consideran que el paciente daña a los demás por un sentido de inferioridad que enmascara detrás de una creencia compensatoria de grandiosidad. Simon demuestra con casos, con estudios y con técnicas sofisticadas de diagnóstico que éste no es el caso. A excepción del narcisismo de origen neurótico traumático (que según su experiencia clínica su proporción es ínfima en comparación al narcisismo comúnmente llamado maligno) todos los que padecen los distintos trastornos de personalidad tipo B realmente piensan que son mejores que el resto de la sociedad y que las demás personas son solo peones en su juego de poder y hedonismo los cuales merecen el maltrato y el engaño por ingenuos. Tampoco mienten y engañan por miedo o vergüenza  al reconocerse distintos. Simon asegura: “Los terapeutas formados tradicionalmente, como también la mayoría de nosotros,  individuos relativamente neuróticos, solemos pensar que estas personas con desordenes de personalidad actúan así por miedos o inseguridades inconscientes. Estos temores o inseguridades simplemente NO EXISTEN en ellos. Se malinterpretan sus comportamientos y sus motivaciones.  Se  enfocan así sus desórdenes  en forma errónea. Muchas personas consideran inimaginable que haya seres que simplemente no caen dentro de patrones neuróticos comunes, aun los severos, lo que llamamos normalidad. Es así como los psicópatas logran atacar a sus víctimas sin que estos sean conscientes del daño porque se auto engañan al considerar que es imposible que estén lidiando con predadores sin corazón, desprovistos de toda empatía humana,”

Simon insiste en que los terapeutas que quieran mejorar la conducta y la empatía de estos individuos (Simon afirma que con terapias cognitivas conductuales se logran mejorías importantes dependiendo del diagnóstico del paciente) deberían olvidarse de intentar que el individuo se haga consciente de su desorden sin provocar angustia como lo harían con un paciente con otra sintomatología. Hay dos motivos por los cuales esto es erróneo:  primero, su mal comportamiento para con el resto del mundo no los angustia en absoluto  y, segundo, son plenamente conscientes de lo que son y de lo que hacen, tal es así que una característica común es que se jactan de ello. Sostiene: “es importante recordar que estos individuos con desórdenes de personalidad son plenamente conscientes de sus comportamientos problemáticos. No solo saben exactamente lo que están haciendo sino que también conocen sus motivaciones”.

Asegura que el enfoque terapéutico debe ser frontal, es decir partiendo desde la premisa que el psicólogo o psiquiatra sabe lo que su paciente hace, sus técnicas de manipulación, su desplazamiento de culpa sobre otros, etc. El terapeuta le hará notar esto poniéndole nombre cada vez que utilice alguno de sus trucos. El médico o psicólogo no se enganchará en ellos, preservándose y al mismo tiempo estará aplicando correcciones a su modo errático de pensar y proceder. Para ilustrar su punto, escribe sobre el caso de un médico  que entró a trabajar en el correccional en el que Simon era el líder del equipo. En uno de los primeros casos con el que trabajó, el joven psiquiatra se compadeció de la historia de abuso de una de las internas (que era falsa y  quien por cierto venía de una familia normal) y de sus trastornos de ansiedad masivos, de su depresión. El joven le recetó todo tipo de medicamentos dado su estado de desesperación. Cuando Simón  supervisó su caso, le explicó que esta paciente no sufría de ninguno de estos problemas. Días después el psiquiatra  comprobó como ella se burlaba de él frente a sus compañeros a los que les había vendido los medicamentos psicoactivos.  Simon insiste con la consciencia emocional y cognitiva que el terapeuta, o cualquier otra persona que tenga trato con ellos, debe tener para no caer en sus trampas: “Cometemos un gran error cuando presumimos que sus palabras de arrepentimiento o sus lágrimas de cocodrilo nacen del remordimiento. Algunas de estos trastornos llegan a ser tan severos que muchos fingen  convincentemente un arrepentimiento que parece real.”

El libro es muy completo. Hace una explicación detallada de la diferencia entre desórdenes neuróticos, psicóticos y psicopáticos que aclara cualquier duda que los que no somos especialistas podamos tener sobre ellos; brinda nuevas herramientas y enfoques terapéuticos para los trabajadores de la salud, incluyendo casos desgrabados muy interesantes; y deja una luz de esperanza para el tratamiento de muchos trastornos que si bien no son curables, sí serían mejorables aplicando las técnicas correctas que él sabiamente aclara son solo el comienzo y que nuevos enfoques son bienvenidos y necesarios por el impacto social que estos desórdenes tienen. Él, así como lo hace también Robert Hare, considera que un 40% de las depresiones y las ansiedades que la mayoría de la población sufre son atribuibles a abuso psicopático o narcisista no detectado. Si fuéramos conscientes de esto y tratáramos e investigáramos sobre el verdadero problema de base, mejoraría la salud de la  sociedad notablemente. Un libro altamente recomendable para especialistas en búsqueda de nuevos conocimientos como así también para las víctimas de estas personas con trastornos que todavía buscan respuestas a la triste experiencia vivida. Lamentablemente no parece estar traducido al español. Deseamos que alguna editorial tome nota de ésto dado que el libro ya lleva varias re ediciones en su idioma original por lo que creemos puede ser un éxito también en español entre los sobrevivientes que necesitan este material.

Preguntas a un narcisista

¿Sospechas que tu pareja es un narcisista? ¿Se comporta de manera cruel, degradante y quieres entender por qué? ¿Todavía te encuentras en la etapa en la que te preguntas si hay esperanza de un futuro mejor con ellos? ¿Sueñas que con el tiempo él/ella verá el error de sus comportamientos y te pedirá de rodillas que lo/a perdones?

Bienvenido a la mente del narcisista. Aquí, hemos tomado siete preguntas comunes que nos hacemos todos los que fuimos víctimas y hemos tratado de responderlas desde la perspectiva del sociópata recolectando testimonios de terapeutas que los trataron.

¿Por qué algunos narcisistas siguen regresando?

Seguimos volviendo porque nos dejas. Nada nos hace sentir más poderosos que tener la prueba de que nos dejarás entrar nuevamente a tu vida a pesar de lo que hacemos. No importa si nos hemos robado tu dinero, te fuimos infieles miles de veces, destruimos tu carrera, dañamos a tu mascota, o herimos los sentimientos de los hijos. El hecho de que tú nos aceptes después de hacer estas cosas significa que tenemos un estado semejante al de Dios. Todo lo que tenemos que hacer es fingir que lo sentimos y que volvemos porque no podemos estar sin tu amor. Pero, en realidad, el control, la manipulación y el mantenerte como suministro es lo único que nos importa.

¿Por qué algunos narcisistas no vuelven jamás ni siquiera para explicarse? ¿Tan poco valgo?

No es que no tengas valor como persona sino como suministro. Probablemente nos dimos cuenta que contigo podría haber problemas. Si ni siquiera volvimos a mandar un mensaje de texto piensa que es el mayor halago a tu inteligencia que hayas podido tener de nuestra parte. Eres listo/a y no queremos problemas.

¿Qué piensan los narcisistas cuando te castigan con el tratamiento del silencio?

Nosotros solo pensamos en divertirnos y vivir la vida loca. De paso, te estamos enseñando una lección por haber señalado lo mal que te tratamos. Sabemos que estás esperando que te llamemos o te enviemos un texto con desesperación y nos divierte no hacerlo. Imaginamos tu tristeza mientras estamos pasando un buen momento con alguien más. Una vez que nos aburrimos de tener sexo y diversión con otras personas, sabemos que, luego de escarmentar, estarás con la puerta abierta, esperándonos. De hecho, a menudo creamos conflicto adrede para que te enojes con nosotros, te digamos que estamos hartos de “tu hostigamiento”, nos escapemos por un rato a hacer lo que nos plazca mientras tú cargas con la culpa. Estamos siempre en busca de razones para maltratarte con la indiferencia.

¿Cómo escapar de un narcisista?

Debes saber que cuando te tenemos en estado de confusión, cualquier intento que hagas para escapar de uno de nosotros te costará mucho aunque así los desees. Hemos debilitado tu autoestima para que opines que solo nosotros te vamos a dar algo de cariño, que no encontrarás alguien que se fije en ti. Estás enamorado/a de una proyección de tu persona en nosotros. La persona real detrás de la máscara sólo se ocupa de controlarte. La única forma de lograr tu recuperación es que mantengas el Contacto Cero y que nos impidas llegar a ti. No dudes en poner una orden de restricción si nos ponemos acosadores o violentos.

¿Ama el narcisista a la nueva pareja? ¿Lograrán ser verdaderamente felices?

“La nueva pareja” por lo general no es nueva. En la mayoría de los casos, era uno de nuestros amoríos en paralelo. No es la apariencia o la edad de la nueva conquista lo que nos inclinó hacia ella. Se trata más de si pasó la prueba de fuego para convertirse en un buen suministro. Esto generalmente significa que es una víctima sumisa, excesivamente confiada, demasiado indulgente y lo más importante, cree que somos maravillosos. Que sea más joven, de excelente aspecto o con una educación envidiable es sólo la guinda del pastel, porque eso te hará sentir unos celos enfermizos y nos fascina verte en ese estado de desesperación. Pero, para ser sinceros, no hay amor o apego emocional en absoluto; es la seguridad de tener un suministro narcisista obtenido a través del sexo. Podría parecer que nunca hemos estado más felices, pero eso es parte de la falsa imagen. Con el bombardeo amoroso estamos matando dos pájaros de un tiro: la nueva presa cae a nuestros pies y tú te hundes en el dolor.

¿Cómo conseguir vengarte de nosotros?

La mejor manera de vengarse de nosotros es actuando como si no existiéramos. Sí. Eso es. Cualquier otra cosa sólo mostrará lo mucho que todavía significamos para ti. Que nos quieras exponer permanentemente frente a nuestros amigos, familia, o empleador (o nuestras parejas) sólo demuestra lo mucho que todavía te obsesiona nuestra relación. Incluso si estamos librando una campaña de desprestigio en contra tuyo, lo mejor que puedes hacer es no desesperarse, defenderse con altura y con especialistas que te asesoren si fuera necesario, sin escenas, ataques de llanto o ira. Simplemente vivir y actuar como si todo fuera completamente normal. Las personas inteligentes eventualmente volverán a verte como eres y los que no, ya caerán en nuestros juegos perversos. Mantener tu dignidad es la mejor forma de ajustarnos las cuentas.

¿Qué hacer cuando estás casada/o con un/a narcisista?

Salir. Nunca vamos a cambiar. Y si tenemos hijos juntos, van a acabar pensando que este caos es normal en las relaciones y es probable que ellos mismos tengan matrimonios disfuncionales guiados por ejemplo. Lo mejor para todos es la separación.

¿No me quiso siquiera un poco?

Fuiste el nuevo juguete de un niño malcriado que cuando apareció uno lo bota sin el más mínimo reparo. Fuiste nuestro capricho. No sabemos lo que es el amor.

Las personas casadas son muy atractivas para psicópatas y narcisistas

Los psicópatas y narcisistas son personas por lo general promiscuas, que saben como conseguir varias parejas sexuales al mismo tiempo. Cuando entran a un lugar donde hay varias personas reunidas inmediatamente detectan a aquellas que están en estado de disponibilidad o de vulnerabilidad y las conquistan fácilmente. Todos nos hemos preguntado alguna vez por qué todas estas parejas ocasionales no les basta, por qué necesitan involucrarse con personas que quieren relaciones profundas. Debemos recordar que estos individuos obtienen placer desarmando a su pareja, atacando su identidad y su autoestima. Cuando logran controlarla a través de un falso amor les hace creer que el vínculo de dependencia  en relación con ellos es irreemplazable y que es la víctima quien lo quiere así. Los sociópatas pueden apasionarse con una persona, una actividad o una idea, pero estos destellos son muy superficiales ya que al no tener emociones y al no poder vincularse desde los sentimientos con nadie, pierden interés rápidamente.

Es entonces cuando buscan “probarse” que tan carismáticos son engañando a los demás buscando personas casadas. Este último tipo de presa los excita porque cuando seducen a una persona en una relación estable no solo engañan a quien es seducido sino que se burlan de su cónyuge y de sus hijos. Generalmente se aprovechan de que el matrimonio no está pasando por uno de sus mejores momentos y es cuando aparecen ellos con toda la fogosidad y el encanto que saben utilizar en la etapa de bombardeo amoroso. Cuando esa persona finalmente cede y se entrega a la relación con el/la sociópata, comienza la erosión identitaria.  Algunos llegan a pedirles a sus víctimas que abandonen a sus familias, y cuando dejan todo por ellos/as, las descartan o triangulan irremediablemente. Esto los hacen sentir irresistibles, poderosos e invencibles. Han quebrado y destruido todos los vínculos familiares de alguien que creyó que su amor era correspondido con igual intensidad. Con un solo golpe han conseguido varios heridos.

Hay otro motivo por el que eligen a personas comprometidas: su silencio. Las víctimas que finalmente se dan cuenta del desorden de personalidad de su amante, no los expondrán. La mayoría de los casados que fueron abusados y maltratados luego de la fase de idealización no cuentan lo sucedido a nadie, a excepción de personas muy cercanas. Es un caso similar a enredarse con un psicópata en el  trabajo. Si la empresa no acepta relaciones entre sus empleados, por más que maltrate a su expareja o abuse de su cargo en su perjuicio, callarán por miedo a perder el empleo. Esto lo saben y lo utilizan a su favor.

Tomemos dos casos de los tantos que abundan en libros y foros sobre el tema. Una mujer que estaba pasando por un período rutinario con su pareja, agobiados por las cuentas, el cuidado de los niños y el exceso de trabajo conoció en un curso de capacitación a un hombre que se interesó en cada detalle de su vida, la hizo sentir bonita e inteligente y le dio, en pequeñas dosis (¿Para qué iba a utilizar demasiados recursos si sabía que con poco la tendría?), todo el romance que ella necesitaba. Al tiempo de vivir un affaire a escondidas ella se dio cuenta de que algo estaba mal, que estaba frio, que se aburría de lo que antes le parecía brillante de su vida y era indudable que veía a otras personas. Ella “decidió” dejarlo. Él la mantuvo como “amiga”. Ella intentó salvar su matrimonio pero no podía sacarse al psicópata de su cabeza ya que se seguía escribiendo  con él. Su marido, harto de que ella estuviera lejana y confusa, le pidió el divorcio. Mientras tanto, esta mujer siguió teniendo sexo ocasional con su ex amante. Él fingía aconsejarla cuando ella conocía a alguien. Ninguna nueva relación parecía funcionar. La presencia de él físicamente era escasa (una vez al mes como amigos con roce) pero su opinión y su mirada estaban siempre presentes. Estuvo así unos 15 años hasta que, gracias al advenimiento de la web, dio con artículos sobre el tema. Todos los años de abuso y boicot de sus intentos de relación cobraron sentido: ella se había convertido en un mero suministro ocasional del narcisista quien, como se dice popularmente, “no comía, ni dejaba comer”. Deprimida, sintiendo que había entregado los mejores años de su vida a un perverso, y que con 60 años ya nadie la desearía, comenzó terapia y su proceso de sanación.

El segundo caso es el de un señor de mediana edad, casado con tres hijos que conoció a una joven mujer, hermana de un colega.  Ésta lo impresionó por su sed de aventura y con una sexualidad que hacía tiempo no experimentaba. Le prometió que viajarían, lo convenció que él estaba para mucho más. Su mujer se enteró del romance y lo echó de su casa. Cuando él le pidió a su amante si lo podía ubicar por unos días, se negó y comenzó a maltratarlo. No obstante, él siguió con ella por un tiempo hasta que se le hizo evidente que tenía otros amores y que nunca lo había querido. Afortunadamente, este hombre tenía un amigo, Pastor de una iglesia, que estaba interiorizado en el tema de abuso psicopático y narcisista. No solo lo ayudó a recuperarse sino a recomponer la situación con su esposa y sus hijos. Hoy están juntos nuevamente más sólidos y comprometidos que nunca.

¿Qué debes hacer si te has dado cuenta que estas arriesgando tu matrimonio por una persona con estas características?

  • Si has logrado cortar todo vínculo con el o la psicópata y consideras que vale la pena salvar tu matrimonio, tal vez lo mejor sea no decirle la verdad a tu cónyuge para no lastimarlo y para evitar que intente hacer justicia por mano propia agrediendo a quien te maltrató ya que sabemos que a los psicópatas les encanta pasar por víctimas y puede terminar en contra de un inocente despechado. Deberás tener en cuenta que recuperarte te costará mucho al no poder hablar del abuso más que con tu terapeuta. No te será sencillo disimular tus cambios de ánimo o incluso tus fobias frente a tu familia. Sin embargo, lo lograrás con paciencia.
  • Si crees que tu ex puede intentar vengarse revelando detalles íntimos a tu pareja deberás decírselo. No permitas que el/la sociópata lo/la humille de esa manera. Aun cuando decidas que tu matrimonio no estaba bien y quieras separarte, nadie merece enterarse de esa forma y que se hable de eso públicamente.
  • Si tu ex te chantajea o amenaza con contarle todo a tus hijos o a tu pareja si no le das dinero u otro tipo de favores, como así también si te dice que no te va a dejar en paz o te acosa por cualquier medio, NO PIERDAS TIEMPO: documenta y graba todo, habla con tu familia y haz la denuncia correspondiente porque esto no es juego. Hay cosas más importantes que considerar en este momento si tu marido o mujer te abandonarán. Está la seguridad de ellos y la tuya en riesgo. Hay cientos de casos en los que estos individuos chantajean a hombres y mujeres casados para obtener beneficios. Las amenazas, el chantaje y el acoso son delitos muy serios que contemplan penas de prisión efectiva. Si callas, no solo tu vida se volverá un infierno (muchas víctimas que no denuncian terminan con intentos de suicidio) sino que pones en peligro la seguridad de los demás. Demás está decir que si te ha golpeado, aunque no te chantajee, puede volver a hacerlo y debes denunciarlo. Una vez que hayas conseguido seguridad para tu familia te podrás dedicar a recomponer el vínculo. Si te aman, y si logramos que este tema se conozca socialmente, podrán tener una mirada más comprensiva de lo que te sucedió y las cosas se irán acomodando hasta normalizarse.

Las personas casadas tienen un atractivo especial para ellos. Se sienten doblemente seductores y malignos. Además de ganar tu silencio disfrutan sabiendo que padeces todo el dolor de su abuso en soledad. Ya no te culpes por tu infidelidad. Ellos iban a intentarlo hasta que cayeras. Tendrías que haber estado muy informada sobre estos desórdenes como para haber podido huir a tiempo. Lamentablemente la mayor parte de la sociedad no lo sabe. Hazte responsable, en cambio, de tu recuperación, de la mejora de tu matrimonio (es probable que ahora valores características de tu pareja como la honestidad y la dulzura que antes no veías enceguecido/a por un romance cursi y ficticio), de la re-vinculación con tus hijos (los padres o madres que tuvieron relaciones de este tipo sienten que se perdieron cosas importantes de las vidas de sus hijos por estar pendientes de descifrar cada escaramuza, mentira y maltrato de estos perversos). Todo esto es lo que puedes hacer. El pasado no lo puedes cambiar. El presente y el futuro están en tus manos.